Lala Lulu: Hola! En éste sí, agarrarse que en cualquier momento todo colapsa. Vegeta pone de malas a la madrecita querida, que no quede huella, que no y que no. El Rey Vegeta y la mujer de sus ¿Sueños, pesadillas? Rei no deja de meter la pata. Pelea GoChi Round 3, con una Brutality fenomenal. Broly, Broly ¿Qué haces travieso? Una propuesta, y una respuesta que ya estaba dicha de antemano.

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 9

Rei despierta, los golpes en la puerta y la voz de Milk se escuchan lejanos. Al instante se endereza y mira a los lados espantada. Muy nerviosa se levanta, tropieza y cae una y otra vez. — ¡Voy! ¡Ya voy! —Se asusta al ver la hora ¡Mediodía!

—Rei… ¿Estás bien? —Milk abre muy tímida la puerta, y se asusta de verla aun en camisón. —Ay ¿Estás enferma? —La ve muy desorientada.

Se endereza, las dos pelinegras se miran, una extrañada y la otra confundida con los pensamientos tambaleándose de una lado al otro, tratando de disimular. — ¿Estoy sola verdad?

Milk mira a los lados y se señala. —Yo estoy contigo… —Siente a los gatos entrar. — ¡Oh! Y tus mascotas, Jajaja. —Levanta a los gatos y los acaricia. Le pasa la gata negra a Rei.

—Hm, sí… Los gatos. —Acaricia tan duro a Luna, que ella se queja por los tirones en su pelaje.

Como nunca, Raditz despertó antes de amanecer, se despabilaba y se giraba a Rei. Se ve tan pacifica así, si tan solo fuera así siempre… Se asusta por pensar esas cosas, sale para trabajar. Y extrañamente mira a los gatos, siente que lo espían, se acerca para acariciarlos y dan un salto del susto. —Sshhh… Cuiden que duerma mucho, se acostó muy nerviosa. —Le parece chistoso, nunca fue adepto a ninguna mascota. Está muy despabilado, y lleno de energía. En lugar de dormir un par de horas más, se alista para trabajar.

—Jaja, ahora así creo que las vacas vuelan. — Broly ve a su relevo llegar casi media hora temprano.

—Tú volarás… A dormir. —Lo ve irse contento, y sí. Todo continúa normal, mientras hace su guardia en la puerta. Espía en la esquina por si Rei aparece, pero nada. Quiere decidir, no puede creer que realmente lo esté considerando.

Mina almorzaba y veía a Rei sentarse junto a ella. —Hm, Rei. —La hace saltar al techo, como un gato al que le echaron agua. —Lo siento ¿Mala noche? ¿Necesitas ayuda?

—Eh, no. No es nada, Jaja. —Se ríe nerviosa, en cualquier momento su veredicto final puede cruzar la puerta. Presiona las manos, y las manos de Mina se apoyan sobre ella.

—Oh, estás helada. —Mina busca calmarla. —Mira que nosotras te hayamos dicho eso, no significa que estamos peleadas. Esto no se trata de un lado o del otro.

—Es cierto Rei, mira… —Lita le sirve un plato de comida. —Serás mi primer comensal. —Sonríe brillante y tararea mientras pone los platos con sus ayudantes.

—Jojojo… Tal parece que alguien… Se comió al ratón. —Mina frunce los labios a su amiga de ojos verdes, que está tan feliz y fresca. —Quizás a ti Rei, te hace falta el mismo remedio que a Lita. Jajaja

—Jummm… Tienen suerte que estoy de buenas, o las podría envenenar. —Lita sigue bromeando. — ¡Oh, Élite Raditz! Tome un plato… —Lo ve con una sonrisa sentarse junto a Rei.

—Ah, las mujeres… Debe ser mi Destino. —Raditz bromea luego de saludar, la única que le sigue las bromas es Mina.

—Pues si ser sexy es un delito… —Mina ondea su cabello. —A ti y a mí, nos cortarían la cabeza. —Se ríe con él.

Rei parece una estatua de porcelana, no se aleja, pero tampoco comenta nada. En un momento quedan solos en la mesa. — ¿Qué quiere? ¿Viene a buscarme? —Rei le comenta.

—Por lo general, cuando una hembra me intenta apuñalar, me tutea. —Disimula bajándose el jugo. —Y sí, vine a buscarte. —Sí, definitivamente los saltos de Ki de ella son de terror. Muy disimulado pone una mano en su rodilla, en un intento de relajarla. —No dije nada, si es lo que te preocupa.

Rei se calma con el calor de su mano en la pierna, pero lo rechaza y lo quita. — ¿Qué quieres a cambio maldito?

Raditz se cabrea de nuevo ¿Cómo puede ésta hembra pasar de una mujer dócil a una soberana perra? —Pues éste maldito, te tiene en sus manos. Así que te comportas.

—A mí no me das órdenes. Mono asqueroso. —Rei chilla en voz baja.

—Por supuesto que te voy a dar órdenes, ahora eres mi esclava. —Se inclina hacia ella casi tocando su nariz. —Sí, eres la esclava de éste mono asqueroso.

—Oh ¿Qué está pasando aquí? —Mina muy traviesa los interrumpe, los hace saltar y alejarse. —Por favor continúen…

—Sólo le preguntaba, por Serena. Él estuvo de Guardia, y ya van a hacer varios días sin verla. —En eso Rei no miente, extraña a ésa rubia tan alegre.

—Te aseguro que ella está bien. —Mina le comenta. —Haaa… Yo quisiera estar tan bien como ella. Oh, pero mi suerte puede cambiar, cuando hagan el banquete para celebrar ¿Raditz quieres ser mi cita?

Raditz estaba por responder a la pregunta, que fue hecha más en tono de chiste, pero siente un Ki apuntándolo, y cuando se gira técnicamente siente que los ojos de Rei pueden disparar flechas de fuego. —Oh…Ah… Yo…

—Jajaja, si tú me rechazas, iré al que sigue. Seguro tú también tienes un listado largo de dónde elegir. — Mina sigue con el chiste, pero para ella fue muy obvio. Su amiga peli-negra, tan engreída y orgullosa, se puso celosa por el Saiyajin. Tal parece, que Mina deberá apuntar al SuperSaiyajin Kakarotto.

Pasaba una semana, y al fin se alistaba para salir. Debía ir a recibir la decisión del Consejo, aunque sus expectativas son positivas, siempre está la posibilidad de que todo salga mal. Para la suerte de Vegeta, está acostumbrado al desastre, así que ya tiene otro plan bajo la manga. Frente al espejo, Serena se acerca a ayudarlo a ajustar su pechera.

—Me gustan las armaduras que usa su séquito, sin hombreras. —Serena comenta con una sonrisa muy cálida. Tiene puesta una Yukata de color rosa, que le trajo su amiga.

—Espérame aquí, espérame en la habitación. — Toma sus manos y se las besa.

—La gente de bien debe trabajar. —Serena se lo dice como un pequeño regaño. —Debo ganarme mi dinero.

—Yo… Soy tu jefe, no me molesta. —Con una mirada maliciosa de lo dice.

Serena toma aire hacia adentro, en completo shock. —Pues, a mí no me gusta que me mantengan. Tengo dos brazos y dos piernas. —Cierra los ojos y se voltea, muy orgullosa. Siente que casi le da una cachetada al Príncipe por sugerir algo así.

La levanta de la cintura, haciéndola dar un pequeño grito. — ¡Hasta enojada te ves hermosa! —La hace girar un poco, y la baja cuando empieza a escuchar su risa.

Serena se acomoda de nuevo la ropa y ve que su trenza esté bien armada. Si siente un poco nerviosa, teme responder a sus halagos, pero quiere hacerlo. Es un momento importante para él. —Tú también te ves guapo… Siempre…

La ve roja brillante luego de decirle eso, su timidez le parece —Tierna… —Acaricia una de sus mejillas para refrescarla, pero sólo logra ponerla de un rojo intenso de la pena. Se le hace agua la boca por ver si el resto de su cuerpo está igual, sacude la cabeza, antes de que la "cabeza" de su polla despierte. Salen de la habitación.

—Buenos días General, Comandante… —Serena hace unas reverencias, y se sorprende de verlos responderle con otra reverencia, como si ella fuera algo más que una sirvienta. Su sonrisa se desdibuja, se pone nerviosa, y ve a otras empleadas que espían. —Mucha suerte, que les vaya bien. Disculpen.

—Hm, no fue nuestra intención ponerla nerviosa. —Nappa se disculpa.

—No es nada, yo sigo igual. La misma. —Serena se despide con una sonrisa brillante.

Vegeta mira a su séquito y a los ojos fisgones de algunos empleados, mientras Serena se va a trabajar. —Luego de todo esto hablaré con ella. Voy a darle su lugar. —Ajusta sus guantes, está en verdad ilusionado.

Bardock y Nappa abren grande los ojos, no se dice más. Pero la sonrisa de los tres no se puede disimular, hay mucho optimismo y ansiedad en ésta mañana soleada.

La Reina Selypar camina bien cabreada, casi arrasando el suelo en cada pisada. Su descontento era obvio, ve a Paragus caminar hacia ella, y lo detiene con una mano. —No va a venir. Está ebrio de nuevo. —Rechista a un lado, su lengua dolió al hacerlo.

Selypar tiene su Scouter en la mano, lo parte, pero no se escucha nada. Todos felicitan y aclaman al Príncipe Heredero. Unánime, la decisión fue unánime. El Príncipe tendrá terrícolas trabajando para él, como su guardia personal. Mira a Paragus, si él votaba en contra, hubiera tenido a los demás Coroneles contra él. Políticamente pondría en riesgo su nuevo puesto.

—Bien y ahora su Alteza ¿Tiene más proyectos? —Un Coronel le pregunta. —Por favor, no olvide que ya va siendo tiempo de tomar una mujer, para darle un heredero puro al Trono.

—Hay tiempo… Para todo, ahora estoy muy enfocado en mis metas. —Vegeta lo dice muy presumido y con el pecho en alto. Su séquito lo imita. —Es más, uno de mis proyectos está en plena marcha.

—Bien, ya. Hay que seguir trabajando. —Bardock lo detiene, para que no diga nada demás. —Nunca dormirse en la victoria…

Tarble no dice nada, estos últimos días ha disfrutado de ser invisible como nunca antes, poco le importa las rabietas de su madre. Mira ansioso la hora, quiere ir a entrenar.

Paragus y el Dr. Gero intentan controlar a Selypar de ir con el Rey y destruirlo todo. —Señora, por favor ¡Escúcheme! —Gero intenta detenerla, pero la maldita es fuerte y lo arroja al suelo. Se reincorpora.

— ¡Selypar basta! —Paragus la empuja y la sacude de los hombros.

— ¿Cómo quieren que me calme? Esto se está poniendo peor. —Toma aire para gritar. — ¡Se revuelca con ésa maldita estúpida! ¡No sé qué mierda le hace ésa jodida puta, para dejarlo tan tranquilo!

—Tal parece, que no estás viendo o no sabes interpretar lo que nos han enviado. —Paragus le muestra la nota de su espía. —El Príncipe, ha pasado ésta semana con la Terrícola. Tal parece, que el requisito para gobernar se le irá al caño. No dará un heredero puro al Imperio, los Coroneles volverán a estar en su contra, porque no va a aceptar a sus hijas de concubinas o como esposa.

Selypar no se confía, si bien todo indica eso. — ¿Y crees que el capricho no se le va a pasar? Quizás es sólo una etapa, la muchacha tiene los mismos ojos que la mujercita Briefs.

—Eso nos da tiempo para dos cosas. —Gero piensa y sirve agua a la Reina. —Si él no es Coronado Rey, por la falta de un Heredero, usted puede ejercer como proponer que se vote un Regente. Hay que hacer firmar unos documentos al Rey, para dejar ésa opción abierta, por su estado de salud. Luego, una manera que nos acerca al objetivo, es que le consiga una pareja Saiyajin a su hijo menor.

—No. —Selypar niega. —Tendré el mismo problema político que Paragus, les parecerá extraño que le elija pareja a mi hijo menor, antes que a mi hijo mayor. Será demasiado obvio nuestro apoyo. —Toma el vaso de agua, bebe para refrescarse, porque necesita gritar, necesita desahogarse. — ¡Sería todo más fácil si el maldito siguiera comportándose como un demente! ¡Si todo el mundo lo odiara y lo despreciara!

Vegeta aterrizaba y daba las buenas noticias a los reclutas. —… Si bien hay que estar de buen humor. Sepan que mi buen humor, nunca se tira a descansar. Ahora tienen una mayor responsabilidad, porque un error de ustedes, será mi error. Por lo tanto, no tendré piedad, porque lo tomaré muy personal. —Afila su mirada en amenaza, los excusa y se va a la oficina.

—Soldado Chiba, el Príncipe quiere hablarle. —Broly le llama la atención.

—Oh, sí. Antes que nada, quiero pedirle disculpas Élite Broly. Tomé su espada, sin permiso. —Lo ve acercarse, el Saiyajin parece una pared de mármol, hasta le hace sombra al tenerlo de frente. —En verdad lo siento. —Darien se siente un poco nervioso.

—Mientras sea para ayudar. Sígame. —Broly le hace señas a la oficina.

—Soldado Chiba… —Vegeta lo esperaba, parado junto al marco de la puerta.

—Su Alteza. —Darien le hace una reverencia, es increíble, el aire es fresco junto al Príncipe. Parece ya no tener el peso de nubes negras seguirlo. Sonríe natural junto a él.

—Tome asiento. —Vegeta se sienta frente a él. —Mira, quiero agradecerle en verdad. Si no hubiese intervenido, todo hubiera sido un fracaso rotundo. —Su mirada se afila un poco, no quiere preguntar esto. Lo pone tenso, pero siente que debe. —Mencionar a la Señorita Tsukino, fue una jugada arriesgada…

—Su Alteza, por favor. No crea que me meto en sus asuntos personales, o de Serena. —Darien le habla en forma de disculpas. —Le juro que soy discreto y n—

Vegeta levanta una mano para detenerlo, lo sintió nervioso. —No era mi intención, acusarlo de nada. Aunque parezca lo opuesto, soy muy adepto a mantener mi vida privada cerrada, me refiero a no mostrar lo que realmente pasa dentro de mí. —Vegeta lo ve hacer una mueca de sonrisa, frunce el ceño.

Darien pone una mano delante, para defenderse. —Disculpe su Alteza, en verdad le digo, que ella es mi amiga, una hermana menor. Jamás husmearía con malicia en su vida privada para averiguar nada. —Lo mira fijo, ambos sacan el pecho. —No hace falta que yo haya espiado a Tsukino. Cuando se siente el Ki de ambos saltar de ésa forma, y no pueden evitarlo. —En verdad, lo primero que percibió Darien, es la energía de los dos.

Vegeta se recuesta en su silla, gruñe un poco y levanta una ceja. —Sí, el suyo es impresionante, para un terrícola. Vi su ficha personal, y antecedentes. No es un híbrido, sin embargo su velocidad y reflejos son impresionantes. Y como agradecimiento, y porque el General Bardock también está de acuerdo; a partir de hoy usted es un Élite.

Darien queda frío, en verdad no se esperaba eso. Intenta reaccionar, abre y cierra la boca. — ¿U-Usted? ¿E-está seguro? ¿Yo?

— ¡Jajaja! —Tira la cabeza hacia atrás, le dio mucha gracia asustarlo así. —Déjeme ser el primer en felicitarlo por éste logro, espero su lealtad siga igual de incorruptible.

Darien queda muy serio, se levanta y se inclina con una mano en su pecho. —De eso no tenga dudas. —El Príncipe se levanta y le da una palmada en el brazo, un gesto ameno, pero sorpresivo.

—Ja, ya fueron días largos de protocolo, reverencias y diplomacia. —Le ofrece la mano y acepta firme. —Sí, lo sé… Doy más miedo cuando estoy de buenas. —Sonríe de lado, Darien salta del susto. —Debo decirle que estoy ansioso de aprender de usted.

Darien vuelve a sorprenderse, si bien él no comprende todas sus habilidades. Bien puede sentir, tal como sintió su maestro, algo diferente, una energía distinta dentro de él.

Los recuerdos se hacen vívidos, mira a la ventana, deja la botella vacía y se queda viendo los rayos cálidos. Un recuerdo a lo lejos, aquella hembra de cabellos oscuros juntando flores. Su mirada, es siempre tan seria y misteriosa. Como si de verdad guardara los secretos de miles de años. Se gira a verlo y como si él no significara nada, se va…

— ¡Espere! —El joven príncipe Vegeta III se siente muy curioso.

La hembra se gira a verlo, su rostro frío no comprende lo que busca éste Saiyajin. —Príncipe. —Da una reverencia de muy mala gana. — ¿Necesita algo?

Vaya, no sólo su aspecto es frío, también su voz. —Usted no estaba en la reunión. —Espera una respuesta pero nada, en verdad ésta mujer parece una figura de hielo. Una muy hermosa estatua de hielo.

—No me gustan las reuniones, además, era diplomático. Debían estar los regentes y nada más. —Camina y no comprende porqué la sigue. Se voltea y su mirada se torna asesina.

— ¿Qué? ¿Ya está cansada? Yo sólo estiro las piernas. —Sigue en silencio, la ve detenerse y sigue caminando un par de pasos. Se gira a verla. — ¿Me podría mostrar por dónde caminar? Así la próxima vez, no la molesto. En verdad que no conozco bien el lugar y usted lo sabe.

Empieza a caminar. —Desde las colinas, con prados verdes, se puede ver el atardecer. Intente no confiarse, en ésta época suelen salir muchas serpientes. No sé qué tan resistente es un Saiyajin al veneno de una.

Vegeta apunta la mirada al suelo, quiere encontrarse una, se pone el Scouter, en un momento su visión se choca con las piernas de la mujer.

—Si quiere ver una y probar su resistencia, yo se la puedo conseguir. —Sonríe de lado, brillante y con mucha malicia.

—No sólo eso quisiera aprender, estoy de simple visita, pero quiero aprender mucho más. —Escanea el Ki de la hembra. —Es extraño, no entiendo de dónde viene el poder de ustedes.

—Es que los Saiyajin sólo creen que poder es fuerza, y no es tan simple. —Siguen hablando, le sigue preguntando. La tarde se hace muy agradable.

El joven Príncipe, no recuerda cuando fue la última vez que se sintió tan cómodo con otra persona. Un lugar tan débil, tan frágil como la hierba que pisa, alberga éste tipo de poderes. Siente que quiere saber y entender la fuente de éste poder. Y se dice así mismo que es sólo por esta razón, que se interesa en ésta hembra.

El Rey Vegeta se ríe solo, siente como si el calor del sol fuera el calor de ella sobre su pecho. — Quién hubiera dicho que el hielo quema…

La voz de ella vuelve a su mente…

—"Vegeta, Vegeta ¿Por qué me recuerdas? ¿Por qué luchas contra la verdad? Te lo he dicho, si la verdad te quita poder, entonces tu poder es falso."

—No quiero hablar de ésas cosas… Quiero sentirme así, y nada más. —Cierra los ojos y una lágrima cae.

—"Jaja, no vas a admitirlo entonces, qué orgulloso eres. Tanto que pecas de soberbio."

El Rey sigue hablando con ésa voz, la voz de ella parece cada vez más clara e inevitable.

Luego de ésa charla en el comedor Rei ya no se encontró con Raditz, los días pasaron y tal parece que no dijo nada. Ahora estaba hablando con los gatos en su cuarto.

— ¡¿Y recién ahora nos informas?! —Luna ruge en lo alto, ven a Rei morderse las uñas y caminar de un lado al otro.

—Es que tenía miedo de decirles. —Se sienta rebotando en el sillón de la sala de té. Se tapa el rostro por la vergüenza.

— ¡¿Cómo se te ocurre Rei?! ¡Te adelantaste demasiado! ¡No llevamos ni un año aquí! —Artemis está a punto de desmayarse.

— ¿Qué hago? ¿Ahora qué hago? —Rei se pregunta a sí misma, a los Gatos y a Dios.

—Pues al parecer no te queda de otra que seguirle el juego. —Luna se lo dice y escucha la puerta. —Ya relájate, alguien se dará cuenta.

Rei asiente y atiende la puerta. —Serena. —La abraza, y ella responde, suspira hacia arriba, siente que Serena la relaja.

—Jaja, Rei estoy bien. —Serena le explica, aunque siente que su actitud no es por ella, sino por otra cosa. — ¿Te sucede algo?

—No, para nada. Sólo te extrañé. —Se aleja un poco para verla.

—Vine, porque me dijeron que tuviste una discusión con las chicas por mi culpa. En verdad no quiero que sea así.

—No Serena, no fue por tu culpa… —La invita a sentarse. —Te ofrecería algo de té, pero se me enfrío. —La mirada de Serena le exige una respuesta, como queriendo saber su versión de los hechos. — ¿Tú estás bien? —La revisa un poco, buscando marcas como la otra vez. — ¿Ese bruto no te hizo nada verdad? ¿Te amenazó para encerrarte con él? —Su gesto de asco y desprecio se deja notar.

Serena se ríe un poquito nerviosa, y en verdad puede ver auténtica preocupación en su amiga. — No, para nada. —Suspira fuerte. — ¿Por qué crees que es siempre así?

—Ya sabes porqué, ésos tipos son los culpables de que nosotros vivamos así. —Sacude la cabeza. —No puedo creer que hasta Lita piense distinto ahora. La veo hablando y riendo con los Élites del Príncipe. Y puedo entender que Mina solo les vea el culo. Pero que dejen que alguien tan bueno como tú, cerca de un monstruo como ése. Luego de todo el daño… Ustedes ya saben lo que me pasó, mi padre entregó a mi madre como una participe del último levantamiento Terrícola. Para mí, mi madre es una heroína, que aun siendo débil, estuvo del lado de los Briefs para luchar. En cambio mi padre es una rata asquerosa, cómplice de los Saiyajin —Presiona las manos y no puede evitar lagrimear de la furia.

Serena la comprende, toma su mano. —Sí, te entiendo. Pero nadie te está obligando a nada. Así como nadie me ha obligado a nada desde un principio. Yo no digo que juzgamos a todos por igual. Sí te digo que nos cruzamos frente a frente con cada uno, y los juzgamos según sus acciones. Los vi pedirnos ayuda, y ser agradecidos. Y te estoy hablando del Príncipe y su séquito, que con ellos no te preocupes. —Toma aire y ella la sigue escuchando. —Bueno, lo admito, Mina sólo los juzga por ése trasero que tienen. Jajaja.

—Jajaja ¿Solo Mina? Es más que obvio que le has visto hasta el alma al Príncipe. —Rei se ríe, y se tapa la boca. Pero se relaja y se sigue riendo pero del rostro rojo de Serena.

—Jummm, bueno, qué rápido te cambié el humor. —Serena se cruza de brazos ofendida, se gira con desdén.

—Admito que Lita se ve más alegre, y Ami también, aunque no me habla. Parece que su nuevo puesto le sienta bien. —Mira el té, piensa un poco más tranquila las cosas. Quizás es solo su mente la que ve todo tan oscuro y negativo.

—Sí, es bueno dejar ir algunos dolores del pasado. Ver hacia adelante nos ayuda a cicatrizar. —Serena piensa que eso es lo que debe decirle al Príncipe alguna vez, también queda bien en ésta situación. —Hay que aprender del pasado, pero mirar hacia adelante.

—Uy sí ¡Cuanta madurez! —Rei se burla de ella, y por reflejo y costumbre, prende con su dedo el calentador debajo de la tetera. Queda con los ojos como platos y se gira a Serena.

Serena quedó espantada, petrificada, vio fuego salir de sus dedos. — ¡Rei! —Serena le pone una mano en el hombro, ninguna de las dos puede parpadear. —No diré nada, confía en mí.

—Ah, eh, yo…F-Fue un accidente. —Rei sólo quiere abrir un hoyo negro y que la trague al más allá. Ésta semana fue de terror para ella. —"Una metida de pata detrás de la otra."—Chilla en su mente, y llora debajo de la nube de la vergüenza que parece asediarla.

— ¿Eres una sacerdotisa de ésas? —Serena frunce el ceño y le habla muy intrigada en voz baja. La ve asentir, con los ojos cerrados bien fuerte. —Ya te lo digo, confía en mí. —Levanta una mano y la otra la pone en el lado de su corazón.

Salen disimuladas, se escucha mucho movimiento y risas en el patio. Los reclutas se felicitan entre sí y el séquito del Príncipe. Ellas sonríen y se reúnen con las chicas.

—Serena… El resto. —Darien muy presumido levanta la nariz al cielo y les informa con la pose más fina que conoce. —Están viendo a un Élite del Príncipe Vegeta.

— ¡Aaahh! ¡Darien, Darien! —Mina lo toma de los hombros y lo sacude hasta sacarle el alma.

—Ay, Mina. Nuca seré rival para ti. —Darien intenta recomponerse y ver si no se le salieron los sesos por las orejas.

—Jaja, felicidades Darien, perdón. —Serena aclara la garganta. —Élite Chiba.

Ami se une a su grupo, y también les cuenta las buenas nuevas. Se mira con Rei desde lejos, mira a Serena y ella le sonríe y le asiente. Así que esto confirma para ella que estarán en paz. —Hay que ver para hablar con Lita y Milk, están muy ocupadas ahora en la zona de la granja, eligiendo lo mejor para el banquete por venir. Debemos organizar, para una reunión sólo nosotros.

—Hmmm… Quizás pesquemos unos Élites por ahí—Mina ya baila y festeja en el Harén de ejemplares musculosos de su mente. — Los llevamos a unos bares… Y donde la noche quiera dejarnos.

Lita entra con Milk y un par de ayudantes, muy satisfechas por la carne que pudieron seleccionar y los vegetales. Dejan todo y Lita quiere espiar ya mismo el alboroto en el jardín. Se lava un poco, se moja las manos y acomoda su cabello.

Milk queda un poco sorprendida de verla a Lita acomodarse y verse en el reflejo de una ventana, ella se mira también. Se lava un poco, y se arregla el cabello, soltando un poco su trenza.

—Felicidades en verdad. —Milk sonríe, por fin todo parece tomar un cauce más positivo. —Todos juntos, podemos ver una pequeña cena en la ciudad. Creo que nunca nos hemos juntado un día libre. —Mira de reojo al que se presume de "Primer SuperSaiyajin", rodeado por Maron y sus víboras. De pronto se acerca a su grupo.

— ¡Buenas! ¡Muchas felicidades! —Kakarotto felicita a Darien. — Te has esforzado mucho, aunque no lo creas yo también era un soldado de clase baja. —Se golpea el pecho encima de su armadura, muy orgulloso. —Deberíamos salir un día a algún bar—

— ¡Hmp! Mejor no te juntes con algunos, puede que se te pegue lo bestia. —Milk contesta por Darien y todos quedan con las cejas en alto.

—Milk ¿Qué te pasa? —Lita le pregunta sin entender.

— ¡Jajaja! Tranquila Lita. Soy muy rápido esquivando los golpes. —Kakarotto se rasca la nuca, y vuelve la mirada muy amenazante a Milk. — A mí no me duelen los comentarios, de una vieja amargada.

Milk da dos pasos frente a él. —Tengo la misma edad que usted. —Levanta el tono ofendida.

— ¿De verdad? —Kakarotto la mira inclinándose un poco, para que vea bien la diferencia de estatura. — ¿Entonces estás amargada y fea por elección?

—Ja, me amarga ver tipos como usted y lo otro se me quita con bañarme —Milk pone ambos brazos en la cintura, Lita intenta tomarla de los hombros antes de que haga alguna locura. — ¡Qué lástima que lo bestia no se te quite con nada!

— ¡Jajaja! —Con sarcasmo Kakarotto no quiere darle la última palabra. — ¡No creo que el olor a gallinas se te quite ni con toda el agua y el jabón de la Tierra! —La señala a sus botas donde se nota que estuvo en el gallinero, por el estiércol pegado.

Milk se pone roja, presiona los puños, se acerca a él de puntitas y en lugar de atacarlo, ruge y se va.

Bardock, Nappa, Vegeta y Raditz vieron de lejos, cómo la discusión entre Kakarotto y una de las asistentes de la Señorita Hino, les llamaba la atención a algunos reclutas. Y como la disputa era de alguien del Grupo de amigas de Serena, se acercaron. Bardock cruzaba unas miradas y sonrisas con Lita. Se sentía un adolescente. Raditz espiaba a Rei, muy disimulado, pudo jurar que un par de veces ella lo miró, pero en verdad el Saiyajin quiere ver que ella no haga alguna imprudencia.

—Kakarotto, deja de pelear con ésa hembra. —Nappa lo regaña un poco.

—Ella empezó. — Ve a Broly acercarse a él, lo detiene antes de que diga nada. — ¡Tú lo viste Broly! ¡Ella empezó! No hay excusas ni defensa.

Broly se aleja un poco, sí, tiene razón, ella empezó. Aunque le duela, no puede actuar para defenderla.

—¡Yo no necesito que nadie me defienda! —Milk grita y todos se voltean a verla. — ¡A ver quién tiene olor de gallinas ahora! —Milk dispara dos huevos al Saiyajin.

Un impacto mortal en el centro de su cabeza, y su pecho lo deja completamente perplejo. — ¡¿Qué estás haciendo?! —Kakarotto reclama, pero sólo siente el Ki de ésa hembra apuntarlo como un láser y los interminables proyectiles que impactan sin errar ni uno contra él. Se empieza a acercar a pesar de los disparos, le tiró casi cien huevos.

Milk lo tiene de frente, toma el canasto y se lo deja en la cabeza. — ¡Para que aprendas! ¡Bestia sucia! —Se voltea y de la rabia se va caminando hacia afuera.

— ¡Fea, fea y amargada! ¡Morirás sola y arrugada! —Kakarotto ruge mientras la ve irse casi prendida fuego, se gira y entre algunos que se ríen. Su padre y Vegeta están cruzados de brazos mirándolo en desaprobación. Pero de orgulloso, no dice nada y se va a limpiar.

—Aaahh… —Vegeta suspira satisfecho. —Dios existe… —Lo ve hecho una tortilla.

—Hm, Kakarottooo… —Bardock lo regaña con la mirada.

—Nada, no digas nada… —Kakarotto frunce la mirada, quizás si se excedió, no debió responder a sus provocaciones.

—Al final, en lugar de buscar Élites afuera, tenía que buscar en la cocina. — Vegeta bromea un poco, le da una palmada a Bardock que lo hace saltar del susto.

Bardock estaba mirado a Lita mientras el público estaba distraído, le daba guiños coquetos y ella le respondía haciendo aletear sus pestañas, resaltando el brillo de sus ojos esmeralda, y un comentario de Vegeta lo pone en alerta. Se asusta un poco, y se hace el distraído. —Ah, sí. Son de temer. Voy a hablar con Kakarotto, en verdad su actitud es peor que la de un niño.

Milk estaba refunfuñando sola, cerca de una cascada, en la parte baja. Tiraba unas piedras, haciéndolas repicar donde el agua se calmaba. Muerde sus labios en línea recta, quiere borrar lo que ésa bestia le dijo. —Tonto, maldito tonto. —Resuena su nariz, y limpia sus lágrimas. Huele sus manos, y sí apestan. Pero nunca va a darle la razón a ése. Se quita la ropa y se mete a lavarse. Suelta su cabello completamente, siempre se lo cuida, lo cuida tanto que nunca lo luce, siempre recogido en un moño. Y así era Milk en todo, se cuidaba, tomaba las decisiones seguras. Estudiar, trabajar, entrenar y aprendía a defenderse con uñas y dientes. Siempre perfil bajo ¿Quién sospecharía que una sirvienta común y corriente fue alguna vez una Princesa? Se abraza a sí misma, encogida de pies y brazos y se hunde. Tal como si se hundiera en sus recuerdos.

—"¡Oh! ¡¿De verdad papá tenían poderes?!" —Milk a los seis escuchaba las historias de su padre, no eran historias de ponys y Príncipes, sino de princesas guerreras, como lo fue su madre. Pero estas tenían poderes y trajes mágicos.

—"Sí hijita, lo juro. Vivian en la Luna, con la Reina Serenity y su familia, eran valientes y hermosas. Tenían su ejército de Guerreros y Comandantes, pero ellas barrían con los enemigos. Luchaban por el Amor y la Justicia."

—"Jummm… Papá ¡Yo también quiero un traje y pelear contra el mal!" —la pequeña Milk se ilusiona, y de pronto se da cuenta. —"Pero… ¿Ya no existen? ¿Al igual que mamá?"

El Rey Ox ve a su hijita ponerse triste, le revuelve un poco el cabello con una mano. —"Algún día volverán, ellas van a reencarnar. Y tu madre, desde el cielo, va a verte luchar como ellas." —Piensa en los Saiyajines que invaden la Tierra, el Rey Ox nunca perderá la esperanza.

Milk con diez años recibió su traje, y con sus primeros entrenamientos podía lucirlo. —"¡Gracias papá! ¡Me encanta, me encanta!"—Es un traje de dos piezas, de color azul, una capa y un casco rosa, que es también un arma.

Llevaba a su hija en brazos, corriendo a la zona baja del Castillo de la Montaña de Fuego. —"Hijita, hija por favor ¡Debes huir!" —La dejaba en un pasadizo, donde ella entraba agachada.

— "¡No papá, no! ¡Por favor ven conmigo!" —Con 14 años, Milk veía a su padre dar la vida por ella. Lloraba y rogaba que viniera con ella.

—"No hija, así debe ser. Me están buscando a mí, como cómplice de los Briefs." —Las explosiones y disparos les hacían dar cuenta, de lo cerca que estaba el escuadrón Saiyajin. Debe cerrar el pasadizo o irán detrás de su hija. —"Busca al maestro Roshi, él te enseñará, créeme. Serás fuerte, pero no ahora."—Le da un estuche de cápsulas.

— "¡Papá, por favor!" —Se aferra a su padre, y él la arranca haciéndola doler sus manos.

—"Te amo hija." —El Rey Ox cierra el pasadizo y se voltea a enfrentar su destino.

—"¡PAPÁ!"

Milk sale a la superficie, ése grito de dolor, no lo alcanzó a decir. Sólo quedó en su mente, porque debía huir. Se salvó y con el tiempo, esas historias sobre las Sailors quedaron como una esperanza vacía. Se dedicó a sobrevivir como los demás, si bien su Maestro le enseñó que el odio no lleva a ningún lado. Su rechazo hacia los Saiyajin era obvio, los mantiene lejos. Pero ése Saiyajin se ha acercado y sólo refuerza su rechazo. Sin embargo el Élite Broly, no parece como los demás, muchos otros lo tratan como un mutante y puede sentir empatía. Ya que ella siempre se ha sentido fuera de lugar, incluso entre los propios terrícolas. Serena tenía razón, hay que juzgar a cada uno por sus acciones. Así como tiene una molestia Saiyajin cerca, tiene un buen amigo Saiyajin.

Su melena negra como la noche se extiende en el agua cristalina, la ve hundirse con su cuerpo voluptuoso y salir a la superficie con una sonrisa. Como si el agua la hiciera renacer, quiere tomarla, ser el agua que escurre en su piel, que se pega a su piel. Quiere que su lengua sea la tela que seque sus gotas. El Guerrero se desnuda y su cuerpo técnicamente va solo hacia ella, el sonido del agua la hace voltear hacia él, pero cómo no hacerlo, el cuerpo del Saiyajin es enorme.

—Broly…—Milk se gira muy coqueta y sonriente, cubre su boca con sus dedos.

—Señorita. —Se acerca nadando hasta ella ¡Está completamente desnuda! Se traba con las palabras, y mejor que las palabras son las acciones. La levanta de la cintura, sacándola completamente del agua. Abre la boca y devora sus labios con hambre.

Broly se endereza en la cama como un vampiro al anochecer, sus ojos están como dos orbes enormes. Camina a lavarse la cara con agua fría ¡Carajo! ¡¿Por qué tuvo que verla desnuda?! Bueno, estaba en ropa interior cuando la vio. Pero se giró rápidamente, muy avergonzado, se arrepintió de haberla seguido. Quería saber si estaba bien luego de ése enfrentamiento con Kakarotto. Pero verla así, lo hizo sentir incómodo y volvió sobre sus pasos. Mira hacia abajo, su miembro en plena guardia. Va a tomarse una ducha de agua fría antes de la cena. —Milk es mi amiga, Milk es mi amiga. Si se llegara a enterar… —Broly resopla salpicando el agua que cae por su cabeza.

Vegeta esperaba con una sonrisa enorme a Serena, va a invitarla a cenar luego de charlar con ella. Mira los papeles en el escritorio, tanto trabajo… Pero es la charla con ella su verdadera ansiedad. La siente entrar y el bailecito reverencial ante él. Se acerca a enderezarla con un abrazo. —Hm, ya no debes reverenciarte. —La siente tomar aire brusco. —Jaja. Sí te advierto, si no me tuteas, me voy a cabrear.

Serena se aferra a su abrazo unos momentos, traga duro, nerviosa. —Vegeta. —Suspira su nombre y él levanta su mentón para sellar un pequeño beso sobre sus labios.

— ¿No me extrañaste? —Vegeta se lo pregunta, pero con buen humor. Aunque sabe la respuesta con su abrazo, y antes de escucharla contestar, le ofrece asiento.

—Verte bien, de tan buen humor, es refrescante. Me alegra que todo les haya salido bien. —Serena lo felicita, se sienta frente a su escritorio. Ambos se sonríen y unen sus miradas.

—Ah, bueno. Todo esto sólo significa, el doble de esfuerzo, primero para mantenerlo y segundo superarlo, avanzar. —Mira los papeles, y los toma en un intento de aliviar sus nervios por lo que está por decirle. No sabe siquiera por dónde empezar, pero quiere ser honesto con ella. —Bueno, ahora quiero hablar de nosotros. Sabes, no hemos podido hablar de tus dificultades para tener hijos.

Serena toma aire. —Sí, no le he mentido, mis reportes médicos—

—Sí, los he pedido, pero no creas que es porque no confío en ti. Sino porque esto es muy bueno para nuestra situación. Sería un gran problema, si llegara a embarazarte. Como sabes, para que me proclame Rey, debo casarme con una hembra Saiyajin y dar un heredero puro. Así que ésta dificultad, es una ventaja. Mantendría calmo los ánimos de los miembros casamenteros del consejo. —La ve escucharlo sin decir nada. —Lo que te quiero decir es que, quiero que formes parte de mi Harén, bueno, serías la primera y única.

Aquí es… Exactamente aquí…En éste preciso momento… Serena se ha despertado del sueño, no fue con un estruendo o una sacudida. El sueño, simplemente se ha terminado, une sus manos, con temor al dolor. Se endereza muy segura, lo mira a los ojos.

Vegeta la ve muy seria de pronto, su Ki está normal. Seguro ella quiere algo más, muy egocéntricamente éso le gusta. Quiere hacerlo, quiere provocar la codicia de Serena, que le diga cuanto lo quiere sólo para ella. —A menos que quieras subir al puesto de concubina, para eso debo tener la aprobación del Consejo, porque no eres siquiera mitad Saiyajin. —Afila su mirada con algo de malicia.

Serena parpadea, con los gestos inmutables. —Le agradezco las molestias, pero no tendrá necesidad de hacer eso. No puedo aceptar ser parte de su Harén. Porque como usted dijo, debe casarse con una Saiyajin pura, que le dé hijos. Usted debe pensar en el Trono. —Sigue muy tranquila y segura, no piensa ceder. — No quisiera tampoco, entrar en un conflicto, porque sé muy bien que su esposa Legal puede elegirle a los miembros de su Harén, y yo podría no caerle bien. Más le molestaría si sabe, que usted luchó porque yo sea su concubina. Así que primero me gustaría también, contar con la aprobación de quien usted elija como esposa. — Sin parpadear su tono se endurece. —Hasta que usted no elija a su Princesa y tenga un heredero puro, yo no pienso siquiera considerar nada de lo que me ha propuesto.

El piso debajo de Vegeta ha desaparecido, todo se desarma. Siente como si un pequeño reloj dentro de él, acabara de pararse. Al fin lo entiende, su respeto, su miedo, no era porque era tímida, pudorosa o le temiera, por más que así haya sido en un principio. Todo era porque Serena lo mantenía lo más alejado posible, Serena nunca quiso acercarse tanto, porque ella ya había tomado la decisión, mucho antes de que todo esto surgiera. Serena nunca iba a aceptar nada más. Vegeta se levanta de su silla, sacude la cabeza y verifica el Ki alrededor, siente que está a punto de gritar. Toma aire duramente. — ¡¿Por qué?! ¿Por qué me haces esto?—Sale como un bramido, como si doliera.

—Ya lo dijo usted, y se lo repetí yo. Si usted no tiene una esposa que me dé su aprobación, no pienso aceptar nada. —Sigue muy seria, aun sabiendo lo enojado que está por su negativa.

Vegeta sigue sin poder creerlo ¿Quiere verlo casado con otra? Sigue sin comprenderlo todo. Se ubica junto al escritorio, a uno de los lados, para no tener un obstáculo entre ellos. La ve inmutable y muy segura, vuelve a preguntar. — ¿Por qué aceptaste darme tu servicio? —Sisea frustrado y casi con el pecho agitado, sacude el puño en vano. Ella sigue tan firme, como un Guerrero en plena batalla.

—Creo que quería acercarme por lo de hace años, en verdad fue una sorpresa que me hayan aceptado. Se lo dije, no soy buena en nada. Fue usted quien se acercó. —En parte verdad, en parte mentira. —Luego me dió mucha pena verlo así, quise ayudarlo. Sentí lástima. —Mentira. —No rechazaré cuando usted me pida ayuda, estaré siempre para ayudarlo.

Lástima, sintió lástima… Vegeta se da cuenta que se confundió, creyó que al ser buena, era ingenua. Ahora puede ver, que ella no es para nada una mujercita ingenua e inadvertida. La ve así, y le recuerda a una estatua de Buda, debajo de una cascada violenta. Está concentrada e imperturbable. Está seguro que si sacara su Katana ahora mismo, se partiría ante ésta defensa. Porque no hay manera que Vegeta pueda vencerla. —Lárgate. No quiero volver a verte. —Sube el tono, enfurecido. Pero a Serena parece no importarle, como si nada hubiera pasado.

—Su Alteza, en verdad le deseo que pueda dejar atrás su dolor, y ver hacia el futuro. —Serena le sonríe de lado, no dolió tanto. Se va sin darle una reverencia, sabe que eso lo ofendería.

Queda mirando al frente, no se atreve a ver su imagen saliendo por la puerta. Vegeta presiona la mandíbula con dolor, su pecho tiembla y su respiración es pesada. Presiona los puños—"¿Por qué Serena? ¿Por qué no me advertiste? ¿Por qué no me dijiste que la decisión ya estaba tomada? Yo no lo sabía, y me dejaste caer. Éso… Éso fue tan cruel…"

Serena sale y se va directo al Ama de Llaves. —Señora Hakkake. —Da una reverencia. —Disculpe, usted me había sugerido mudarme de habitación, así estar más cerca del área de trabajo. Quiero mudarme Señora Hakkake.

Parpadea viéndola de frente, no comprende. La ve hablando muy natural, igual le consulta. —Señorita Tsukino ¿Ha pasado algo? —Mira de reojo y se da cuenta que ella salió de la oficina del Príncipe.

—No, solamente que ahora estaré trabajando en la zona más externa del Palacio. Como será más lejos, no quiero llegar tarde a mis tareas. —Serena hasta le da una sonrisa brillante, como si nada.

—Ah, yo… —Mira hacia a la oficina. Vuelve a mirar a Tsukino, aclara su garganta. —Hmmm…Habría que informarle a su Alteza primero.

—Él no va a negarse. —"Él ya no quiere verme." Completa la frase en su mente. Sabe lo que va a pasar, así que acelera a su habitación para juntar sus pertenencias.

Ami se peinaba frente al espejo, piensa en que hace años no se lo deja largo. Aunque, no lo tiene muy largo que digamos. Intenta de todas formas ver si puede arreglar algo, no parecer tan niña. Revisa y ni siquiera maquillaje tiene. Quizás deba salir con las chicas, comprar maquillajes y accesorios para el cabello…Verse más coqueta, como la mujer que es. —Mina…

Mina salía de secarse el cabello. — ¿Sí?

— ¿Me sigo viendo como una niña?

— ¿Eh? Pues… Bueno, desde el secundario no has cambiado. Jajaja. —Lo dice más que nada por su altura y su estilo de cabello.

—Jummm… —Ami se siente enojada por ésa información, frunce el ceño e infla sus mejillas. —Voy a tener 25, soy casi una Doctora. Soy una adulta.

—Oh, Ami, lo siento. No era para hacerte sentir mal ¿De dónde sale tu duda?

Ami parpadea, sus nervios se hacen notar cuando se da cuenta, que su inseguridad surgió desde que el Comandante le dijo que podría ser su hija. Le enojó que no la viera como mujer. —Es… Es que. —Agita las manos en el aire, como si eso la hiciera atrapar una respuesta.

— ¡Oh! ¡Estás animada por la fiesta con los nuevos Guardias! —Muy alegre Mina la abraza. —Sí, volveremos al mercado. Conquistaremos Guerreros como se debe. Iremos a hacer un paseo de chicas, cuando Serena cruce por ésa puerta, hay que planear comprar maquillaje, ropa… —Se inclina hacia ella, para hablarle maliciosa en su oído. —Ropa interior y lencería. —Se ríe y Ami también, aunque está completamente sonrojada.

Todo se corta al ver a Serena entrar y directamente empezar a guardar sus cosas. Parpadean sin entender. —Serena ¿Pasó algo? —Ami la sigue y le pregunta.

—No, nada. Sólo voy a mudarme, donde las Ama de llaves me recomendaron. — Serena les informa como si significara nada. —Voy a trabajar en la zona externa del Palacio.

Mina y Ami abren y cierran la boca, no saben qué ni cómo. —Serena ¿Sucedió algo? —Mina la detiene del brazo, pero ella se zafa y sigue juntando sus cosas.

Lita entra para tener una plática con las chicas luego del incidente con el Élite. — Chicas ¿Qué está pasando? —Lita pregunta, y las ponen al tanto.

— ¿Se pelearon? ¿El Príncipe te hizo algo? —A Milk ya no le preocupa el regaño de las Amas de Llaves, por tirar los huevos para la comida. Sino la actitud de su amiga.

—No, no peleamos. —Serena larga unas risitas irónicas sin darse cuenta.

— ¡¿Se aburrió de ti?! —Milk exclama ofendida.

—Jaja…No. —Serena se sienta rebotando en la cama. —Todo lo contrario… Me ofreció un lugar con él. —Todas se miran entre sí, en silencio, no entienden. —Lo rechacé. Así es mejor, el Príncipe me verá menos y se le pasará. —"Me olvidará." Suspira en su mente, casi con dolor. —Así que esto es mi decisión y punto. —Las chicas no sabían que hacer, no la ayudaron a juntar sus cosas. Tampoco se les ocurría qué decirle, para convencerla de quedarse. —Nos vamos a seguir viendo, lo importante es no cruzarme con el Príncipe. —Con una sonrisa enorme, les da un abrazo a cada una.

Serena se instalaba en su nueva habitación, sus dos compañeras de cuarto la miraban de reojo. Y ella les sonreía, para que no se sintieran nerviosas o intimidadas. La Anciana Hakkake les habló, diciendo que era una orden y no hubo muchas preguntas incómodas. Serena sacaba sus pertenencias, en su mesita de noche acomodaba ésa media con dibujos de corazones, donde estaba la cápsula… Y ésa carta que, de manera muy cursi, pensaba dársela al Príncipe por la pequeña nota de los chocolates. Sus compañeras de cuarto van a cenar, pero ella no tiene hambre, se acuesta sólo con un vaso de agua. Todo queda en silencio y a oscuras. Respira y su piel aún tiene su aroma, el aroma de Vegeta. Hasta su cabello, ya que usó su jabón y su shampoo. Presta atención al aroma fresco, mentolado, a madera y sales de mar ¿Por qué le presta tanta atención ahora? Y lo que tanto temía, aferrada a su almohada empieza a doler. Presiona los dientes, la cascada de lágrimas no tiene compasión, ni aun repitiéndose que esto es lo correcto, para no traerle problemas y llevar una vida tranquila. Se lo repite, como un rezo sin cesar, pero también se repiten las imágenes de rostro del Príncipe ante su indiferencia, sus ojos negros apuntándola al escuchar sus mentiras. Las imposibilidades, los obstáculos, sus mundos opuestos que nunca podrán unirse.

Bardock siente la puerta. —Lita… —Sonríe y al instante su sonrisa se desdibuja, al verla tan afligida. La deja entrar y mira por moros en la costa.

—Bardock, buenas noches. Quería aprovechar que es el primer turno de servir la cena, venir directamente a consultarte ¿Qué pasó? —Lo ve confundido. — ¿Pasó algo entre el Príncipe y Serena? —Frota sus manos, muy angustiada.

—Por favor, toma asiento. —El humor de Bardock también cambia. —Explícame.

Lita se sienta junto a él en el sillón, le toma las manos. —Quiero saber si discutieron o pelearon. Sé que no deberíamos meter la relación de otros en lo nuestro…

Bardock parpadea al escucharla decir "lo nuestro", su corazón late rápido. Se acaba de dar cuenta que quiere una relación seria y en serio con ella. Aunque sabe que llevará tiempo, se siente muy inseguro de tener intimidad carnal completa con ella, teme decepcionarla. Toma aire, intentando concentrarse en lo de ahora.

—… Y así, Serena dijo que lo rechazó. Que el Príncipe no quiere verla, y que es lo mejor. —Lita concluye. —Ella suele ser muy cerrada cuando se trata de su dolor, siempre quiere estar para nosotras, pero ella siempre quiere sonreír y estar bien, por más que no sea así. Ni siquiera quiso comer, y eso es pésima señal.

Bardock salta en su mente, están calando un nuevo nivel de intimidad, Lita vino a contarle de su angustia. —Mira, no sé nada. Pero voy a averiguarlo ahora mismo. Te juro que si ése enano hizo algo, lo verás enterrado en el jardín.

Lita abre grande los ojos. —Ay, no vayas a decir que vine de chismosa. No quisiera que te metas en problemas con tu jefe. —Se acerca a él, y acaricia su mejilla.

—Jaja, si me quedo sin trabajo, tu podrías mantenerme ¡Auch! —Un tirón de orejas le corta la risa de su chiste. —Bueno, no te preocupes. Voy a averiguar ahora mismo.

Vegeta sigue sentado en la oficina, muy pensativo mirando donde estaba Serena. Tiene su Katana en una mano, y juega metiéndola y sacándola un poco de la Saya. El sonido del metal parece ruido blanco en el silencio.

Tock, Tock…

Vegeta siente el golpe en la puerta, es Bardock, lo siente muy prevenido, y no entiende porqué. Vegeta no está siquiera con el Ki en modo de ataque. —General pase… —Lo dice en voz alta, y lo ve entrar. Se endereza un poco, deja la Katana.

Se miran y Bardock toma la delantera. — ¿Pasó algo que yo no sepa? —Toma aire y se explica. —Vi a Tsukino mover sus cosas, creí que estaba cerca porque era de confianza. Los invitados de Tech-Tech, necesitan—

—Si necesitan algo puedo decirle a la Señorita Aino que los ayude, aunque son muy independientes y con la Señorita Mizuno se han arreglado bien. —Piensa unos momentos cruzando las manos. —Pienso darle a Mizuno un pago que cubra sus estudios, para que se reciba de Doctora como se debe. —Vegeta explica, como un intento de cambiar de tema.

—Vegeta. —Bardock se cabrea, lo apunta de manera asesina. — ¿Qué pasó con Serena?

—Le ofrecí un lugar junto a mí, y me dijo que no. —No puede decir más, decirlo en voz alta, parece romper los muros de acero que contienen su dolor. Lo ve seguirlo con la mirada, incrédulo. —Creí que si le demostraba que confiaba en ella, querría estar más cerca.

— ¿Y cómo le demostraste eso? —Bardock se cruza de brazos, pero la mirada de Vegeta se lo dice todo. —Le… ¡¿Le contaste todo?! —No puede creer que lo haya hecho.

—Sí, no debes preocuparte, Ella no dirá nada. Confío en Serena. —Se levanta y se va a la habitación.

Bardock respira, no puede creerlo, pero si Vegeta lo dice tan seguro, con lo arisco que es, de seguro ella nunca los delataría. — ¿Ya has cenado? Pueden traernos comida. —quiere acompañarlo a comer, para estar seguro de que estará bien. Mira de reojo y las botellas de alcohol, están ahí sin tocar en el mueble.

—No tengo hambre, sólo quiero dormir. — Vegeta levanta la mano a modo de buenas noches y hasta mañana. Se tira en la cama y la madera se termina de desplomar.

— ¡Vegeta! —Bardock abre al escuchar eso.

Vegeta se endereza con el rostro fruncido. —No pasa nada. Tengo que cambiar la cama. —Gruñe molesto y quita las maderas rotas, deja solo el colchón y las almohadas. Escucha a Bardock irse. Llama a algunos empleados, para que recojan los restos de madera.

Ahora, en total soledad y silencio, siente que todo su ser se tambalea, ya no tiene punto fijo. La razón le dice que ella hacía lo correcto. Quita sus botas y su pechera, queda recostado sobre el colchón. Apenas da una respiración profunda, sus fosas nasales son estimuladas por el olor que ésa hembra ha dejado en la cama y en cada rincón de la habitación. Su olor es como ella; delicada, floral, fresca y cítrica. Todo ella, todo Serena. Parece abrirle una faceta nueva de su apetito, donde no es comida sino a Serena lo que quiere. Toca su boca, y la parte suave de su mano callosa, parece revivir sus besos. Presiona los labios en línea recta, su ceño se frunce hasta arrugar la punta de su nariz, esto le duele. —Tan dulce... Tan cruel. —Toma las sábanas y se cubre para dormir. Hunde la nariz en las almohadas, aspira fuerte, lo necesita. Se aferra a la almohada, la estruja en su pecho. Ésta pesadumbre la reconoce, pero no lo hace enfurecerse. No comprende ésta tristeza que lo llena de apatía. —"Serena…Serena. Desearía decir: Mi Serena"

Rei estaba en su cuarto, tocaba un poco el laúd, en el sillón doble junto a la cama. Siente una voz en la pequeña sala de té, ahora está prevenida. Toma un par de pergaminos y abre despacio. Se cruza de brazos y pone los ojos en blanco. —Raditz…

—Perdón… —Raditz hace al gato blanco seguir una pequeña cuerda. —Te estaba escuchando y me distraje con los gatos. —Los ve de cerca. —Es extraño, parecen personas.

Los gatos y Rei dan un salto erizándoles todo el cabello. —S-Sí, son como personas—

—No, no es eso. Su Ki, parece de una persona. Incluso ahora los sentí con miedo, al igual que tú. —Se endereza, y la ve hacerse la distraída. —Tu Ki es… Es temible. —Raditz la mira escaneándola fijo, Kakarotto tenía razón, perfeccionarlo le está sirviendo mucho.

—Raditz ¿Qué quieres? —Rei le habla enojada, lo quiere sacar de aquí, antes de que averigüe algo más. Los gatos aprovechan para irse. Los ve salir por la ventana, y al voltear Raditz está casi tocando su nariz con la suya. —Largo tu también. —Lo pica con un dedo ¡Wow! El tipo es una roca.

—Mmm… Sabes, me gustaría pasar un poco de tiempo con mi esclava. —La acecha haciéndola caminar hacia atrás. —Te di un tiempo libre para que te acostumbres a la idea. —En parte, Raditz quería ver qué hacía, si Rei huía o se quedaba, si hacía cosas imprudentes. Se repetía, que era para ver sus planes contra ellos, pero en verdad tiene un sentimiento protector con ella.

Rei se endereza, y saca el pecho. —Hm, si es lo que quieres… —Empieza a quitarse la ropa.

Raditz queda con las cejas en alto, aunque la idea lo ronda. Como con cualquier otra hembra, tan sensual como ésta. No le gusta el poco ambiente, y la actitud tan mecánica. Levanta una mano para detenerla. —No, podemos guardarlo para un día que quiera un baño. —Muerde su labio inferior y le dedica una mirada obscena. De pronto la ve sonrojarse hasta el cuello, se siente triunfal al ponerla así. —Estabas tocando…

—Sí, es el laúd, no suelo tocarlo mucho. Me piden más los tradicionales…

—Se ve tradicional… —Raditz lo toma muy delicadamente.

—Tradición japonesa, ése es árabe. Aunque en Europa, Asia, tienen sus variantes. — Explica, aunque su tono no es antipático, quiere sacarlo de aquí.

—Quiero escucharlo. — El Saiyajin técnicamente se lo ordena. Ella se gira tomando el instrumento, se voltea tan rápido que la madera produjo un sonido con el viento.

Rei respira, piensa simplemente tocar la melodía. Repite una y otra vez, extrañamente no siente la mirada de la bestia atosigarla. Empieza a tararear, muy suave, llevada por el sonido puro en el silencio total…

"…Desde que mi mirada se cruzó con la tuya

Vivo presa de ésta locura

Locura, locura divina, una locura de amor…

Y así comenzó mi épica historia de amor,

Me dijeron, mira donde estás, y mi amor me trajo hasta ti…"

Raditz queda fascinado, la melodía junto a su voz parece celestial. Nunca le importó la "apreciación artística", pero cómo no apreciar a ésa mujer. Quizás sólo está herida por el pasado, como cualquier persona decente, ella buscaría venganza ¿Cómo explicarle que él está siendo parte de la Revancha contra los traidores y los que quieren continuar con la matanza? El Ki de Rei parece relajado, lo ve circular como brisa fresca, tan llena de vida. Empieza a cerrar los ojos, la melodía se repite casi en círculos, se siente girar, como si fuera una hoja en el otoño.

Rei deja de tocar muy despacio, frunce el ceño ¡¿El tipo se durmió?! Se acerca de puntitas, si le pone un pergamino en la frente quizás lo deje inmóvil y—¡Heep!

Raditz toma su mano antes de que lo toque. —No dormía, sólo estaba tranquilo. Eres muy talentosa. —La acerca de nuevo a centímetros de su rostro. —Puedes calmar a las bestias.

Rei traga duro, mueve los labios sin saber qué decir, los ojos negros parecen un imán que la empuja al abismo. Sus entrañas le duelen de los nervios.

—Cámbiate. —Raditz lo dice alejándola de nuevo.

— ¿Eh? —Rei está confundida.

—Quiero dormir, cámbiate. —La suelta y la deja ir.

Rei abría sus cajones de ropa para dormir, y presta atención por alguna ropa bonita, y provocadora ¡¿Qué?! ¡No! ¡Es sólo para que ésa bestia vea que ella es una mujer fina! ¡Una mujer de gran calibre! Busca su camisón negro de seda, con bordados y la bata que hace juego. Se va al baño. —"Es un conjunto muy nuevo, mejor me doy un baño, para no pegarle la peste."—Se duchaba hundida en sus pensamientos. —"Mira mis piernas, debería afeitarme. Si no, me dirá que soy una bestia peluda como él."—Acelera el paso, al salir se hecha perfume. —"¡¿Qué haces Rei?!" —Se grita en pánico. —"¡Nada! Es sólo para…Para… Que ésa bestia no tenga motivos para burlarse ni nada. Cuando menos se lo espere, me libraré de él." —Acomoda su cabello en una cola a un lado. Sale, Raditz está en la cama, con las sábanas tapando de la cintura para abajo. —"Aishh, el maldito ya está desnudo."—Ruge fúrica en sus adentros, intenta relajarse, así él no se previene por su Ki.

Raditz la ve con el rostro serio, se quita la bata y el conjunto que tiene es para matarlo. Literalmente, la respiración que se le salió, se sintió como la última de su vida. Ella se acuesta a su lado, casi como una muñeca la ve quedarse boca arriba. La hace dar un salto del miedo, cuando se acerca a apagar las luces. —Mmm… Hasta mañana. —Raditz ronronea del gusto, mullendo la almohada.

—Ah, hasta mañana. —Muy confundida mira al techo, su cuerpo da otro salto cuando Raditz pasa un brazo por su cintura, como abrazándola. Lo mira un poco tímida y sí parece que van a dormir, muy religiosamente. Rei queda con la boca abierta mirando al techo. —"¡Debería estar profanándome! ¡¿Acaso no le gustó mi conjunto sexy?! ¡¿Quién se cree?!" —Resopla fuego por la nariz, y al rato se gira de espaldas. Y los brazos de Raditz la envuelven desde atrás, parece que él se dejó su ropa interior puesta. No quiere pero, empieza a ceder al sueño en el silencio. Se dice así misma, que no es porque dormir con Raditz la tranquilice, sino porque está cansada por tanto estrés.

¡Hasta el Próximo viernes!

Saluditos…

OhaioIzumiKun: Bueno, me cuesta mucho cambiar las parejas. En especial el NappAmi, ellos me enamoran como no sabes, y creo que eso se deja ver cuando escribo. Y pobres hermanos Saiyajin, le tocaron las más bravas, Jajaja "además de lindas, bien bravas". Ahora Rei está a merced de Raditz, todo por bruta. Pero seguro Raditz no la tirara a la hoguera, porque ella es la hoguera, Jajaja. Awww y Tarble, tan inseguro. Debiera revelarse contra la madre y mandar todo al diablo. Jajaja (nomás para que la vieja se retuerza en su bilis)

Kaysachan: Jajaja te imaginé como Soraya entrando a escena diciendo "no mi ciela, ustedes se arreglan pero ya. Yo me llevo al Broly que no los moleste… ¬¬" Y aquí Round 3 en el GoChi y un poco de la historia de Milk. Jajaja, no pues imagínate las habladurías, los dos viudos que luego de desaparecer volvieron como amiguitos, Jummm… Aquí le doy lo que me han pedido en "El Príncipe Incorrecto", algo más de desarrollo la Pareja de Dieciocho y Darien. Felicidades por llegar, pero te gustaban las rws calentitas, verdad golosa? Jajaja

Nita-chan84: Bien, no sé si andas en estos caps, pero te dejo saluditos. La historia del otro estaba más intrigante que en éste. Aquí ya tenemos los primeros choques emocionales y sentimentales. No todo era tan fácil como creía Vegeta, ahora ¿Hallará una respuesta para Serena o algun camino que los vuelva a unir? *lo_