Lala Lulu: Hola! Para calmar la melancolía del otro fic, veremos unas escenas más relajadas de cómo las chicas preparan a Serena para la Guerra (Y a ellas mismas)XD. Pero lo mejor es que vamos a tener chismecito, así que agárrense fuerte, sopapa con el ano queridas. Fu, Fu, Fu (risa malvada) Mina ¿Mal del estómago? Mmm, misterio misterioso ¬¬ Raditz queda mal parado, los celos de Rei por Mina estallan. Vuelve lo más pedido, la lengua del Nappa ¬¬ ¿Y podrá Serena hacer sucumbir a Vegeta ante sus encantos? ¡A leer se ha dicho!
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 15
Vegeta salía de la oficina, escuchaba muchos murmullos y Ki revolotear como un cardumen y en medio de ése cardumen de mujeres estaba Serena. —Señoritas. —Vegeta las saluda inclinándose un poco.
—Buenos días. —Serena se acerca trotando, lleva su bolso y un abrigo. —Vamos a salir, volveremos para el almuerzo. —Se acerca a dejarle un pequeño beso, pero él la aleja.
—No. —Vegeta ordena y frunce el ceño.
— ¿Qué? ¿Por qué no? —Serena infla sus mejillas, pone las manos en su cintura y calcula la trayectoria de su bolso contra la cabeza de Vegeta.
—Mira, las empleadas que TÚ no quisiste que matara. —Vegeta la ve sacarle la lengua muy discreta, no va a hacer una escena "¡Dios dame paciencia!", respira. —Como te decía, no sé qué habladurías estarán circulando sobre ti. Lo más seguro es que no sea nada bueno. Sí, vas acompañada, pero temo que vaya a pasarte algo. Ya te he explicado, no soy paranoico por nada.
— Vegeta, sólo son unas compras ¿Algo más? —Serena le sonríe brillante.
Vegeta se inclina a ella con su ceño fruncido. — ¿Piensas salir igual entonces?
—Sí. —Se gira sobre sus pies y camina contenta. Las chicas se impresionan por su coraje.
—¡Élite Chiba! —Vegeta grita, casi desahogando su ira. Darien saluda. —Por favor, lleve un par de guardias más y acompaña a —Las enfoca con ira asesina. —Las Mujeres.
Mientras caminaban, Ami regañaba un poquito a Serena. —Hmmm, no sé si te convenía hacerlo enojar. Creí que querías arreglar las cosas con él.
—Por supuesto que quiero, pero él debe aprender a no ser tan sobreprotector. —Serena camina tomada del brazo de Ami y Rei. — ¿Quién querrá hacerme? No soy nadie importante.
—Sí, algo de llamas en la relación vienen bien. —Rei apoya a Serena. —Bien te ha dicho que no quiere que seas su sirvienta. No tiene porqué darte órdenes ¡Hm! —Levanta su nariz.
—El constante conflicto en una relación, tampoco ayudan. —Ami le frunce el ceño a Rei, se tiran rayos con la mirada.
—Tampoco es bueno que se peleen por mi culpa. —Serena las separa.
— ¡Aquí es! —Mina les muestra el cartel, Tienda Hechizos de Amor.
— ¡Mina! ¡¿Dónde estás trayendo a Serena?! —Darien le reclama.
—¡Sshhhtt! —Mina lo detiene con un dedo. —Tú te callas, mantienes a los guardias discretos como hasta ahora. Por eso queríamos venir solas, era algo íntimo.
— ¿Qué le voy a decir al Príncipe cuando me pregunte? —Darien se frota el rostro, y hace señas a los guardias para rodear el lugar.
—Pues, le dices que fui a comprar ropa y nada más. —Serena le aclara, aunque está roja de la pena, quiere hacer esto. —Debes serme leal también.
—Bien, pero no soy tu sirviente. —Darien se gira y queda en la entrada contando y escaneando bien a la gente. Si él fuera Vegeta, la metería a un calabozo por ser tan cabeza dura.
— ¡Vieja Baba! —Mina entra abriendo sus brazos.
La anciana pone los ojos en blanco. —No soy vieja, dime Señora Baba y ya. —Se voltea y ve el revuelo de mujeres. Muy curiosas mirando lencería y reconoce a una. — ¡Señorita Aino! ¡¿Cómo no me avisó?! —Toma la escoba y empieza a correr al par de clientas que estaban en el mostrador. — ¡Shuu! ¡Shuu! ¡Largo!
— ¡Pero Señora! ¡Todavía no le pagamos! —Las clientas no entienden.
— ¡Se los regalo no se preocupen! —Las saca y pone el cartel de cerrado. Se voltea a las chicas y se acerca a la rubia del Kimono rosa. —Mil disculpas por recibir así a la Favorita del Heredero. —Le hace reverencias.
Serena agita sus manos. —No, Señora por favor. Levántese, levántese. —Ayuda a la anciana a ponerse de pie.
—Señoritas, mi humilde tienda está a su disposición. Tengo la seda más exclusiva, no sólo en ropa interior y los diseños más difíciles de conseguir. —La anciana instala espejos, sillas. Las chicas la ayudan. —Maquillaje, perfumes, aceites afrodisíacos, golosinas y lubricantes de todo tipo… El Kama Sutra y una Guía de Posturas Amatorias del antiguo y Moderno Japón.
Darien escuchaba a las mujeres que sacaron y espiaban por la vidriera. — ¿Escuchamos bien? ¿Dijo la favorita del Príncipe Vegeta? —Susurran en secreto.
Darien se aclara fuerte la garganta. —Por favor, si pueden no hacer escándalo. —Muy serio y amenazante las apunta. Las mujeres asienten y se van.
Dentro de la tienda, Milk se siente un poco intimidada y al mismo tiempo curiosa. Si bien hay muchas cosas que nunca ha visto, al verlas sabe exactamente dónde y para qué se usan. Ve unos camisones transparentes y entonces se acerca a Mina, que no se elegía nada. —Creí que serías la primera en llenar el carrito.
—Hmmm… Pues yo necesito cinta… Metros y metros de cinta de seda roja. —Mina le guiña un ojo y la hace saltar.
Lita, Ami y Serena ojeaban un poco los libros y escuchaban algunos consejos. —… Por eso, un Saiyajin puede sentirse intimidado con las posiciones cara a cara. Ellos son más físicos, y los sentimientos pueden abrumarlos. Son muy orgullosos. —Le muestra en los libros el capítulo de posiciones. —Por eso prefieren la posición de espaldas, deben tener cuidado porque es más profunda. Ahí se diferencia un Saiyajin considerado, porque debe esperar a penetrarlas, hasta que estén bien mojadas y debe hacerlo muy lento por su tamaño.
— ¿Qué tipo de lubricantes tiene? ¿Son hipoalergénicos y a base de agua? —Ami anota.
—Ja, no sólo eso. Tengo condones tamaño "Saiyajin", calzan perfectos.
—Oooh… —Todas tapan su boca ante tanta información.
Serena mira impresionada, mira un poco los maquillajes. —Qué lindos colores. —También olfatea algunos lubricantes, mira a Rei eligiendo hebillas brillantes. Tiene ganas de pasar por la peluquería, estar radiante y lista. "Esta noche, será la Gran Noche."
La Señora Baba, se acerca a una de las muchachas, que muy tímida leía las instrucciones de un lubricante. —Hm… ¿Te conozco de algún lado niña?
Milk salta un poco. — ¡No, no! ¡Le juro que es la primera vez que vengo a un lugar de éstos!—Niega sacudiendo la cabeza. La señora muy curiosa le da otra vista, pero se va a buscar la cinta de seda roja que quiere la rubia.
— ¿Ven? No es sólo perversión, también calidad. —Mina asiente con la Señora Baba. Mira el libro— ¡Oh! ¡"La Monta del Toro"! Ésa posición sí que me gusta. —Comenta muy traviesa, pone roja a las demás. —No digo que "La amazona Invertida" no tiene su encanto, pero qué rayos. A veces soy muy perezosa, luego de un día cansador, te tiras boca abajo en la cama, que tu novio se aferre a tu trasero ¡Y te sacuda hasta que se te salga el alma! —Mina se agita imitando el movimiento salvaje.
— ¡Ay Mina! ¡Eres tremenda! —Serena siente el corazón bombeando duro, de a ratos la pena la invade. Pero hace como todo en su vida, toma una respiración de valor y luego otra más. Muy decidida, renueva los diseños de su ropa interior, también compra camisones de seda y transparentes.
Caminaba con el cardumen lleno de bolsas, Darien veía algo extraño mientras se metían a la peluquería. Sentía murmullos alrededor, de pronto no sentía nada. Se iba rápido y la levantaba del brazo. — ¡Mas te vale alejarte!
Dieciocho casi se le sale el corazón por la boca. — ¡¿Cómo se te ocurre espantarme así?! —Lo golpea una y otra vez con su pequeño bolso.
— ¡Auch, Auch! ¡Basta! —Darien se cubre como puede, la gente empieza a murmurar alrededor de ellos. Debe calmar la situación o será él quien delate su modo sigiloso. —Ya lo siento ¡Grrr! —Le frunce el ceño.
— ¡Yo puedo ir donde yo quiera! —Dieciocho le saca la lengua. De pronto lo ve voltearse con varios a la mujer que sale de la peluquería. — ¿Quién es ella?
La ve apuntar a Serena, hay varias personas que se le acercan. —Ya te dije, si llegas a hacerle algo. —Truena su puño frente a ella.
— ¡Hmp! ¡Qué me importa lo que le pase a tu novia! —Dieciocho se cruza de brazos y le da la espalda.
Darien va rápido con las chicas, no comprende ¿Esta gente las estuvo siguiendo?
— ¡Miren es la Favorita! ¡Es cierto su cabello es dorado! —Un par de personas gritan como si fuera una celebridad.
Serena salta nerviosa, las chicas y los Guardias la rodean. — ¿Q- Qué sucede? —Serena se aferra a su bolso.
— ¡Señorita! ¡¿Usted será Princesa?! —Antes de que nadie diga nada, la joven le tira un pañuelo. —¡Felicidades! ¡Felicidades en verdad!— Y entre toda la chusma que se amontona sólo por curiosidad, muchas la felicitan por su "ascenso" a Princesa.
Ella repite que no, pero parece que nadie la escucha. Muerta de la pena recoge los pañuelos y regalos que le arrojan. Dice gracias por los buenos deseos. Cuando llegan al Palacio, lo hacen en un transporte terrestre.
Vegeta las ve bajar del vehículo y aterriza junto a ellas. — ¿Qué sucedió? —Con su ceño fruncido apunta por una respuesta.
—Uff, nada. Nada grave lo juro. —Serena respira tranquila y entra al Palacio. Se voltea a ver a Vegeta preguntando a los Guardias. Resopla al cielo, camina adentro. —Ya te dije, no pasó nada grave… —Escucha los pasos del Príncipe detrás de ella. —Sí, la gente se amontonó, pero nos volvimos de inmediato. Me felicitaban y nada más.
Vegeta camina a su lado, la ayuda con las bolsas. —Pues mucho cuidado por confiarte, no sabes quién pudo haberte dado algo envenenado, o acercarse amable para atacarte. —Mira una de las bolsas, hay objetos al azar, se da cuenta que son las cosas que la gente le dio. La deja afuera de la habitación.
— ¡Oye! La gente me la dio por amabilidad. —Serena quiere guardarla.
Vegeta se pone frente a ella. —No. Basta, deja de ser tan necia. —La toma de la muñeca y se la lleva al baño, abre la canilla, quita sus guantes de entrenamiento y enjabona sus manos para limpiarla.
En verdad Serena lo ve un poco alterado enjabonándola y pasando el pequeño cepillo por sus uñas. —Vegeta, no lo creo… —Intenta calmarlo, pero recuerda a ésas mujeres que quisieron envenenarlo a él ¿Y si alguien pudo poner veneno que se pegue a su piel? Sacude la cabeza. —Me estás contagiando tu paranoia. Cada día tengo que verte, revisando diez veces las cerraduras, los guardias en la puerta y en los techos ¿No te cansas? —Seca sus manos.
Vegeta piensa y el tono de Serena suena a reclamo, se cruza de brazos. No quiere que sus actitudes la hagan sentir incómoda, no quiere alejarla de convivir con él. —No era mi intención molestarte. Si…Haaa…Si tú me prometes tomar las precauciones necesarias, salir con uno o dos Guardias. —La ve tomar aire a punto de contradecirlo. —Te lo ruego, no podría siquiera respirar tranquilo. —Pone una mano en su pecho.
—De acuerdo. —Hace un puchero de lado, desarma su postura defensiva. —No quería pelear por una tontería. Mmm y para ser justa, admito que me duermo más tranquila y tu también luego de que te aseguras de todo.
La toma de la cintura y la hace girar. —Te lo dije, es tu poder.
— ¡Qué injusto! ¡A mí me dan corajes y tú muy contento! —Serena se ríe con él. Mete los dedos entre sus mechones negros, lo peina un poco. Escucharlo ronronear, hace que muerda su labio para reprimir su deseo. —Quiero besarte… —Queda prendida a su mirada.
La aferra más firme de los muslos y cruza la puerta a la oficina. La sienta en el escritorio. —A tu servicio… —Pasa sus manos desde sus caderas hasta su espalda, y empiezan a besarse. Las manos de Serena lo tiran de su pechera, Vegeta da un pequeño mordisco al labio inferior de Serena, la hace saltar y alivia con su lengua cualquier dolor. —Quiero… —Vegeta jadea.
—"¡Oh Por Dios! ¡Quiere hacerlo aquí! ¡Quiere hacerlo aquí!" —El corazón y la mente de Serena, tomaron la velocidad de la Luz al escucharlo decir ésa simple palabra. Empieza a verificar su olor corporal muy discreta, para el aliento es tarde, trata de recordar el color de su ropa interior y el diseño —"¡¿Cómo es posible que no recuerde qué calzones me puse hoy?!"
—"¡Por Dios! ¡La punta de mi polla! Sé que debo mantener el control, pero ella me hace enloquecer." —Vegeta la ve en detalle, se muerde la lengua y mira a ésa boca rosa inflamada, tan deliciosa. Su mirada negra parece dilatarse al unirse a sus ojos azules, si fuera por él la tomaría aquí mismo y en cada habitación que ella quisiera. Baja sus manos a su cadera, la presiona un poco y ahí se da cuenta. — ¿Te cortaste el cabello? —Toma su moño y lo desarma un poco, en verdad le gusta peinar sus rizos entre sus dedos, toca la parte de atrás de su nuca. Le da escalofríos sentir la piel de la hembra erizarse.
Serena se despabila un poco. —Ah, sí. —Lo ve con una sonrisa del gusto. —Qué bueno que te guste, dudaba en dejarlo más corto. Mina dice que quiere probarme unos peinados.
—Así está bien. —Toma su cabello dorado en un puño para besarla una vez más y se aleja. — Quería mostrarte esto… —Le pasa unos documentos oficiales. —Y esto también.
Serena lee y si no se equivoca. — ¿No te parece muy pronto? Hace sólo un par de meses que las mejoras de Tech-Tech se aplicaron.
—Sí, pero mira los resultados… Cosechamos el doble en las granjas del Palacio, sin necesidad de seguir deforestando. Mira el gráfico de la salud de los animales… —Le muestra en la tableta.
—Sí, comprendo. Pero Vegeta, una cosa es el Palacio, otra distinta es el Planeta completo. —Serena le advierte.
—Bueno, un sí o un no. Pero el día llegará, cuando uno está del lado de la verdad, el tiempo solo se ocupa de darnos la razón. —La ve revisando los dos documentos, La Solicitud de la Audiencia y la Propuesta para la audiencia.
—Jummm, tienes varios puntos legales a tu favor. —Serena lee y se sorprende de ella misma por entender los puntos técnicos y legales.
Vegeta pone una mano en su mejilla, toca su rubor natural. Se queda viéndola con cariño, no puede evitarlo— ¿Qué te parece si lo debatimos en el almuerzo? —Vegeta le dibuja una sonrisa ladina brillante y ella salta contenta de un lado al otro.
En el comedor Principal, las chicas estaban por almorzar. — ¡Huele delicioso! —Mina muy contenta halaga a Lita, que se pone manos a la obra con sus ayudantes.
—Yo me llevaré algo, tengo mucho que estudiar. —Ami toma una lonchera para guardar una porción. —La Señorita Gure y Switch tenemos mucho trabajo.
— ¡Mmm! Antes de almorzar calmaré mis antojos con chocolates. —Mina abre la bolsa de golosinas.
—Mina, en verdad has estado comiendo muchísimo. —Ami le frunce la vista.
Mina estaba por decirle, que con toda la conmoción y movimiento, es obvio. Pero cuando traga y quiere abrir la boca ya no se siente bien. Mira la bolsa y el simple olor le da asco. —No me siento… Bien —Mina cubre su boca ante las náuseas.
— ¡Llévala al baño de aquí cerca! —Lita le advierte, vio a Mina muy pálida.
Ami la lleva corriendo, y la ayuda a atarse el cabello. —Tranquila Mina, respira. —La ayuda a sostenerse de la taza del inodoro. La deja relajarse y lavarse.
Mina toma aire y un poco de agua en sus manos, en el reflejo del espejo está Ami con una acusación bien clara. — ¡Ami! ¿Qué…Qué es lo que estás pensando? —Niega con la cabeza.
—Una simple pregunta: ¿Cuándo fue tu último período? —Ami no está jugando.
La rubia iba a contestar y se altera un poco al no tener una respuesta. Pero lo niega. —No, no, no. Es imposible…—Sale del baño, está hiperventilándose.
Ami la sigue, Lita también. — ¡Mina estás embarazada! — Ami la detiene con su grito y también detiene a todos alrededor. Rei y Milk se acercan.
— ¡Ay por Dios Mina! ¡¿Es de Raditz?! —Lita la sostiene del brazo.
— ¡Basta todas! ¡Silencio! —Mina acelera a su cuarto, necesita un calendario y un calmante.
Rei escucha eso y el suelo parece gelatina, ahora es ella quien tiene mareos. Y casi como un deseo hecho realidad, aterriza frente a ella el promotor de su ira.
— ¿Está todo bien? —Raditz les pregunta al bajar de su ronda de vigilancia, mira en dirección de Mina. Se acerca a Rei, la ve tambalearse y buscar dónde sentarse. —Rei ¿Tú también te enfermaste o algo así? —De pronto no comprende porqué todos se quedan mirándolo.
—Me mentiste Raditz. —Rei le llama la atención. — ¡Me miraste a la cara y me mentiste!
— ¡¿Qué de qué?! ¡No, no! —Raditz niega, pone las manos en rendición, sin saber a qué se refiere.
Todos se quedan mirando entre sí, sorprendidos del reclamo de Rei, parece un reclamo de amantes. Broly presta atención al alboroto de abajo, se acerca.
— ¡Embarazaste a Mina! —Rei chilla y lo señala.
— ¡No! ¡Te juro que no!—Raditz queda petrificado, porque una fuerza monumental cae hasta él. Broly lo arrincona.
—Raaa… Ditz… —Broly exhala puro vapor de furia por la nariz, parece un Toro en pleno ataque.
—Broly, te lo juro. Se los juro a todos. —"¡Mierda! ¡¿Dónde está Kakarotto cuando lo necesito?!" Entra en pánico, el Legendario lo atrapa del cuello y él se sostiene de su brazo.
— ¡Élite Broly! —Vegeta salía con Serena al ver el escándalo, también aterrizaban Kakarotto y el General. Vegeta se transforma en SuperSaiyajin junto a Kakarotto, la energía de Broly parece estar al borde.
Serena toma aire, se aferra al brazo de Vegeta con temor, nunca lo vio transformase así. —"Ay… se ve tan sexy." —Babea en su mente, pero al instante se sacude y se toma las cosas en serio.
El ojo de Broly tiembla, intenta razonar, negociar con él mismo. Se acerca al rostro de Raditz presionando un poco su agarre. —Ella es mía ¿Me oyes? MÍA.
Arrojan a Raditz en el suelo, Raditz detiene al General y al Príncipe que iban a reprender a Broly. — ¡Alto! ¡Basta! Todo esto es una confusión. —Se endereza. — Cree que yo embaracé a su novia.
La pesadilla de Bardock, Raditz llegándole con una noticia así sin estar casado. — ¡¿Y lo hiciste?! —Bardock se acerca hasta él con velocidad Saiyajin.
— ¡No, no hice nada! ¡¿Quieren que me lo escriba en la frente?! —Raditz se va y Vegeta lo frena del brazo. Resopla enojado, quiere ir a ver a Rei.
—Explicarías entonces… —El Príncipe frunce la vista.
Serena se acerca al oído de Vegeta. —Iré a ver a Mina. —Susurra, ambos asienten.
— ¡Lo siento! —Lita se acerca y se inclina en disculpas. —Fui yo…Yo creía que ellos—Presiona fuerte la vista está avergonzada. —Lo exclamé sin pensar, sólo estábamos sorprendidos de la noticia de Mina. Perdóname de verdad.
Raditz traga duro, se para delante del General y de Vegeta. —Por favor, debo ir a ver a la Señorita Hino. —Se inclina rogando.
Vegeta y Bardock se miran, le hacen una seña de que vaya. Su preocupación y la pelea que vieron antes de aterrizar, sólo les confirma que Raditz estaba detrás de la artista. — Así que Raditz nos mintió. —Vegeta se cruza de brazos.
—Sí, mejor esperar a que la sorpresa se calme. —Bardock sacude el puño en el aire, ve a Lita en verdad avergonzada.
—Espero que tu hijo me perdone por ser tan bocona. —Lita se cubre el rostro, la mano de Bardock le da consuelo sobre su hombro y la acompaña a la cocina.
Mina había revuelto su habitación, justo que terminaba de mudarse se metía en éste lío. Encuentra el calendario y sí hace una semana que su período no bajaba. Con el único que ha estado es Broly ¿Cómo era posible? Se frota el rostro completo intentado recuperar al cordura, escucha que tocan la puerta.
—Mina, Mina por favor abre… —Ami insiste. —Perdóname por asustarte así, lo tomé mal. Tenemos que revisarte. —Mira a un lado al Élite Broly, también esperando. Serena llegaba detrás.
Mina abre la puerta y respira. —Sí, lo siento. Encontré mi calendario, mejor me hago unos análisis. —Respira y levanta la frente, es lo que debe enfrentar y se hará cargo.
—Mina… —Broly se acerca muy preocupado, escanea su Ki. No ve ningún cambio.
—Broly, perdóname por meterte en éste lío. —Mina se disculpa, si algo llegó a pasar ésa noche de borrachera, es muy seguro que haya sido porque ella lo profanó. —No he visto a nadie más que a ti. —Saca su abanico, toma aire tratando de relajarse.
— ¿Te sientes mareada? ¿Quieres sentarte? —Serena toma la mano de su amiga para relajarla, Mina niega.
—Hay que hacerlo mañana por la mañana. —Ami explica. —Si es el primer trimestre, lo cual es seguro, podemos corroborar mejor con una muestra de sangre en ayuno. —Su amiga asiente.
Mina se enfoca en Broly, quiere calmarlo, que el pobre de Raditz no tenga problemas. —Lo que dijeron de Raditz no es—
—No me importa. —Broly levanta el tono. Con la mirada muy seria, tan seria que da miedo. — No me importa lo que haya pasado o con quien.
—Broly ¿No me escuchas? No hay nadie más. Raditz es mi amigo —Mina frunce todos sus gestos, se está ofendiendo.
Broly la arrincona contra la pared, muy amenazante la apunta a su mirada celeste.
—Élite Broly, tranquilo. —Serena intenta alejarlo, que peleen no es bueno.
—Tu eres mía ¡¿Me oyes?! —Broly ruge como una orden. — ¡No me importa con cuántos te hayas revolcado!—La señala con el dedo. — ¡La cría y tú son míos y de nadie más!
Mina no puede creer lo que le acaba de decir, presiona su abanico en sus manos y lo parte de la ira. Con el puño cerrado, estrella un golpe en el rostro de Broly, pero ni siquiera le hace cosquillas. —¡Ah, mi puta madre! —Mina queda con la mano casi hecha trizas.
— ¡Mina! —Serena y Ami se acercan a ayudarla al verla doblarse del dolor.
Broly se asusta e intenta ayudarla. — ¡Mina! ¡Mina! ¡Déjame ayudarte!
—¡ALEJATE! ¡NO QUIERO VERTE! —Mina ruge con furia, Ami la ayuda.
—Tranquila Mina, vamos ahora mismo al área médica. —Ami ve que Broly insiste en llevarla. Se para frente a él para escudar a Mina.
—No, en verdad. No es momento Broly. —Serena lo reprende con la mirada.
Broly sólo presiona los puños, en silencio asiente y se va. Que ella esté nerviosa puede ser perjudicial para la cría. Camina hasta el pie de las escaleras y ahí lo espera su inquisición.
—Reunión, ahora… —Vegeta se gira sobre sus pies.
Mientras tanto Bardock buscaba a su hijo mayor, estaba frente a la puerta de Rei Hino.
—… Rei, por favor. Ábreme o contesta. Si quieres traigo a Mina y hablamos. —Suspira frustrado, apoya la frente en la puerta, baja los hombros y deja las manos en el marco. Golpea un par de veces más. —Rei… —Presiona los dientes junto con los ojos, muy duramente. "Estoy al borde de tirar la puerta con pared y todo." Sisea en su mente.
—Hijo, lo que piensas hacer, es mala idea. —Bardock no puede regañarlo así, su hijo ya se ve derrotado de antemano. Su coraje merma y lo lleva a la reunión.
Kakarotto no sabe bien qué ha pasado, pero le piden ir a sentarse cerca de Broly por cualquier inconveniente. Y sí que se ve ofuscado, en la oficina Vegeta da vueltas y cuando entra Raditz ven al Legendario levantarse para irse. — ¡Te sientas! —Vegeta no está de juego, lo ve volver a sentarse, pero bajando la cabeza muy enojado. —Bien… —Vegeta toma asiento, el General queda de pie detrás de él. —Tengo a dos de mis Personas de confianza, casi rompiéndose la cara porque al parecer son el presunto padre, de un presunto embarazo, de una de las Personas de mayor confianza de mi mujer. Sin mencionar a la Señorita Hino. —Apunta con la vista a Raditz, lo hace saltar al techo. —Y sin mencionar, que la Señorita Aino está siendo atendida con la mano quebrada.
Raditz toma aire, todo esto seguro se debe a que todos lo han visto bromeando mucho con Mina. Su reputación no importa, pero la de su amiga sí. —Yo.
Broly levanta la mano. — ¡Yo! ¡Fui yo! —Se voltea a ver a Raditz, se siente muy avergonzado. —Me acerqué, sólo escuche lo que decían, sin probar nada, salté a atacarlo. Mina me explicó, pero aun así no le creí. —Presiona sus puños. —Ella quiso darme un golpe de puño y se partió los huesos. Si hay alguien a quien castigar, soy yo.
Raditz levanta las cejas viendo que ahora el interrogatorio es hacia él. —Ah, yo, lo juro. No hicimos nada con la Señorita Aino, estoy dispuesto a que me hagan una prueba de ADN. —Su padre le frunce la vista, lo mira duramente. —Y lo de Rei-Digo, la Señorita Hino, es… Commm-Pli-cado. No tengo una respuesta concreta de ella, aunque ahora ni hace falta que le pregunte. No quería mentirles, es sólo… Quería mostrarle a ella, que podía ser alguien de bien. —Se encoge de hombros. —No es la primera vez que pierdo.
Bardock los ve cruzarse de brazos, mirando el suelo y sin nada más que decir. —Entonces, Broly… De haber una cría, es tuya.
Broly asiente. —Sólo no, no recordamos bien. Estábamos muy borrachos, fue la noche del Banquete de los reclutas.
—Bien, la solución de honor es que te cases. —Vegeta le afirma, Broly está por dibujar una sonrisa pero le advierte. —No obstante, si ella no quiere, no puedo obligarla. —Lo ve hacer un puchero bien grande y quedar en silencio. —A propósito, la próxima vez o le detienes la mano—Señala al Legendario. — O recibes la cachetada. No vuelvas a quedarte quieto o le volverás a partir la mano. —Avergonzado, lo hace esconder aún más el rostro.
Kakarotto observa a su hermano mayor, por primera vez lo siente angustiado y más sorprendido está de que su dolencia sea por una hembra. Y que ésa hembra sea la que todo el tiempo lo ve con ganas de matarlo.
— ¿Alguna otra cosa de la que DEBA ser informado?—Vegeta los apunta muy fijo, el General también. —Bien. —Resopla intentando relajarse, Bardock lo imita. — Creo que si quieren consejos, el más idóneo sería Nappa—Mira a los lados, los demás también— ¡¿Dónde está Nappa?!
Nappa se encontraba con Ami, recibiendo su versión de los hechos en la biblioteca. —…Grrr… Broly, es muy impulsivo a veces, es de buenas intenciones no lo dudes, pero… —El Comandante golpea la cabeza con su puño.
—Pues, mi amiga está muy ofendida ahora. Le acabo de envolver la mano y Gure le está poniendo un guante flexible, muy avanzado que la ayudará a soldar sus huesos. —Resopla de lado. —Tampoco voy a negar que ella es de buenas intenciones. Pero ella se lo busca por andar siempre de coqueta. —Ami está enojada, porque era de éstas cosas por las cuales siempre le advertía a su amiga de hormonas alborotadas.
—De todas formas, si ella le dio su palabra y además…—Nappa hace una pausa, la escanea un poco, cara a cara y la olfatea. —No es tan fácil engañar a un Saiyajin.
Ami traga duro, lo siente mirarla tan fijo. —A-Aquí te devuelvo tu libro…—Se lo pasa dejándolo como un escudo entre ellos, sus rodillas tiemblan tanto como su voz. —Y-y También una pequeña nota de agradecimiento. —Puede ver que toma la carta y deja el libro de lado. "Oh Dios Mío ¡Va a leerla ahora! ¡Ay qué pena! ¡Qué pena!"
Una sonrisita se dibuja en Nappa, le encanta verla largar humo por las orejas de la pena. Abre la carta…
Petrificada, como si alguien la hubiera convertido en una estatua de porcelana, Ami se queda viendo a Nappa mientras lee. Al fin sus ojos negros se quedan viendo directo al océano de sus ojos. Da un paso hacia ella, no sabe qué va a pasar. — ¿No-no te gustó? ¿Pa-parece cursi?
—No, para nada. Me encantó, me encanta. —Nappa se acerca, la toma de los hombros. Cuando ve el esfuerzo de Ami para alcanzarlo de puntitas; la ayuda para besarla. Abre los ojos en sorpresa, la lengua fresca y delicada de Ami roza sus labios. Siente una ola de energía, una oleada impresionante que no sabe cómo interpretar, más que como el anhelo puro corriendo entre ellos. La levanta de la cintura, pone una mano en sus cabellos azules y la presiona para aumentar las sensaciones. — ¿Aprendiste todo lo del libro?—Ella asiente, con la mirada perdida e intentando recuperar el aire. —Tengo que confesarte, con toda honestidad. Que hay un concepto de la Vieja Usanza Saiyajin, que me encanta y es el concepto de "Satisfacción Completa para la Hembra."—Nappa dibuja una sonrisa de lado y la presiona, recorriendo un poco más sus curvas, desde los muslos a la cintura.
— ¿Eh?—Ami apenas musita y la respuesta es la acción. Se la lleva a un rincón, escondidos entre los estantes de los libros. Levanta completamente su Yukata, Ami no se niega, es más, afloja la tela para darle mejor acceso. Siente los pulgares de Nappa atrapando los lados de sus bragas. El roce de sus dedos, mientras quita ésa ínfima tela, la hacen reprimir gemidos. De pronto se da cuenta dónde están; esto es tan obsceno y atrevido. Su corazón acelera sin remedio. — ¡Ah! —Ami de inmediato se tapa la boca con ambas manos, casi grita salvajemente cuando la lengua de Nappa cubre, de una sola lamida, toda el área de los labios de su vagina. La sostiene del trasero y la eleva a la altura de su cabeza, el aliento caliente del Saiyajin expande el calor por todos sus muslos.
—Ami… —Susurra y sopla muy suave a la altura de su clítoris, vuelve a hundirse en el sabor húmedo de su entrepierna ¡Deliciosa! No hay otro adjetivo en su mente, en cada vuelta que da con su lengua, su vulva parece inflamarse y ruborizarse; pareciéndose cada vez más a una fruta. Chupa su clítoris muy suave y la siente temblar completa, traga un poco de los jugos que escurren. Ella se aferra con sus piernas a su cuello, empieza a acompañar la estimulación y los movimientos de su lengua con la cadera.
Ami está en las nubes ¡Está teniendo sexo oral! ¡Y de qué tipo! No es para nada como otras veces, donde sólo sentía unas cosquillas incómodas. El Comandante fomenta su placer con ésta acción tan lujuriosa, conoce sus puntos débiles. Está más que capacitado en ésta área, tanto así, que al sentir su lengua dentro de su vagina está al borde de correrse.
Nappa inserta su enorme lengua, su rostro está bañado en ella. Aun al borde de gritar de deseo, la ve tan adorable y tan mujer mientras acelera contra su rostro las embestidas. Escucha la advertencia de Ami sobre su clímax inminente, sigue con más antojos y se regodea al sentir los temblores de la hembra en sus manos, en su boca. Traga su orgasmo femenino y la ayuda a sostenerse luego de quedar flácida entre sus brazos.
Feliz, feliz, feliz. No hay otra emoción dentro de Ami, sonríe sin remedio. Sabe que a Gure y Switch le extraña su actitud, pero se siente con muchas energías.
Ni hablar de Nappa, camina meciéndose de un lado al otro, en tanto Vegeta lo pone al día de los líos sentimentales entre Broly y Raditz por una mujer. Él quedó en las nubes.
Vegeta pone los ojos en blanco, creyendo que el Comandante le toma el pelo. Lo deja ir a su turno de vigilancia y Vegeta se va a seguir su rutina.
Mina estaba en su cuarto, estaba con Serena que le revisaba la mano. —…Gure dice que debes usar ésta especie de guante, va a ayudar a que tus huesos sanen. Los tanques de regeneración—Serena se detiene al verla simplemente observando la ventana y las lágrimas correr por sus mejillas.
—Ay Serena. Lo arruiné, lo arruiné todo. —Mina se desarma en llanto.
Serena la abraza enteramente. —Mina, amiga. No llores, es sólo un bebé, no es el fin del mundo—
—No Serena, no es por el bebé. Es por—Mina solloza intentado sacar hacia afuera su tristeza, así no ahogarse por dentro. — ¡Broly piensa que soy una cualquiera!
—Es sólo por las habladurías, debe estar confundido. —La mece de un lado al otro mientras la siente temblar. —Seguro es porque no te conoce bien o… —Mira a los lados, quiere encontrar las palabras correctas. — ¡Son celos! Él está celoso de tu amistad con Raditz.
— ¡Qué me importa! ¡Es injusto! ¡¿Cómo puede creer que le miento con algo así?!
—Sshhh… Mina, voy a traerte un té para los nervios. Además, no es por nada, pero quizás no estás embarazada y es sólo una indigestión por los kilos de chocolate que te has comido. —Le da un pañuelo, Mina asiente, un poco más calmada y Serena la deja en el baño para que se refresque el rostro.
Serena entra a su habitación al final del día, luego de cenar con sus amigas, en un intento de hacer compañía a Mina. Supone que Vegeta no se opuso, debido a que él también decidió cenar con sus Élites, también le gusta pensar que él fue considerado con la situación de Mina. Da pasos pesados y se tira en la cama. — ¡Qué día! — Quita sus botas y piensa que si esto es así, si empieza a ejercitarse teme sentirse aún más agotada. — ¡No, un baño, una ducha fría! Eso me va a despertar. — Serena estira su cuerpo completo, masajea sus pies. No piensa dejar que su holgazanería la venza. El final de la rutina para Serena es hoy, el más importante.
—"¡Grrr qué día de mierda!"— Vegeta entra a la habitación y el sólo escucharla tararear en el baño le renueva los ánimos. Abre la puerta y ella se gira con una sonrisa, ya se estaba secando el cabello. — ¿Ya entraste al Clóset?
Serena lo ve dar pasos firmes y lentos hacia ella. En cada paso él se quita una prenda. Se ruboriza de inmediato. Más allá de su timidez, no puede desviar sus ojos de ésa mirada negra y penetrante. —No, no he ido todavía. —Está envuelta en su toalla.
—Bueno, te llevarás una grata sorpresa. —Vegeta le informa, en tanto se quita su ropa interior y prepara la ducha. —Hice poner un estante, con unos cajones y un espejo. Algo sencillo pero muy útil.
— ¡Vegeta gracias! —De un saltito se abraza a él. Aclara su garganta, sabe que debe ir a prepararse, pero sentir su erección por un simple abrazo, la tienta demasiado. — ¿Quieres que te ayude a bañarte?
Al mismo tiempo que su sonrisa ladina se dibuja, su erección se hace más grande. Toca el labio inferior de Serena con el pulgar, lo baja para abrirle la boca y la besa. La saborea completa, cómo la extrañó todo el día. La presiona contra su pecho, ella enreda los brazos a su cuello, los labios se mueven intensamente mientras liberan las succiones. Estuvo enojado por no cenar con ella, pero entiende los problemas internos con los que se enfrentaron y cómo es de emocional con sus compañeras. Además sería ingrato, aunque no han fornicado todavía, se siente muy satisfecho y en paz. La baja para no hacerla sudar demás. —Acepto, me sentaré aquí… —Busca el banquito de madera. —Y me portaré bien.
Serena toma aire, se ata su cabello en una cola y procede a bañarlo. Le encanta la sonrisita traviesa que se le dibuja a Vegeta ¿Cómo se le ocurre pensar que tienen un problema porque no hacen el amor? Es más, su relación parece haber mejorado. Pasa sus manos enjabonadas y suspiran juntos. Siente que puede estar toda su vida, recorriendo su piel canela y repasando cada cicatriz. Cuando lo enjuaga, deja un par de besos en la nuca de Vegeta. —"Esto puede ser tomado como un juego previo." — Serena deja unos toques sugerentes en su trasero y muy, muy cerca de su pelvis. Su miembro está tan despierto, que el revés de su mano toca la punta casi sin querer.
—Mmm, Serena. —Vegeta suspira duro y la escucha dar unas risitas, casi burlándose de él. Cuando lo termina de enjuagar se sacude fuerte el cabello, salpicándola.
Serena estalla de la risa con él, parece un perro. Sale del baño antes que él y se va al closet para prepararse. En un rincón del closet, donde sería su lado de la ropa, estaba el estante que mencionaba. Sonríe muy coqueta de pensar que la primera vez que va a usarlo, será en ésta noche tan importante. Peina su cabello, le pone un par de hebillas sencillas para que su melena no se alborote. Mira las perchas y algunas cajas que se trajo. —"Ay ¿Por qué no pensé antes cual ponerme? Un conjunto de dos piezas… o un camisón ¿bordado o de tul? ¡Soy un desastre!" —Los pensamientos de Serena la reprenden por no saber tomar la iniciativa. Mira uno muy bonito, bueno, todos son bonitos. Pero éste es de color celeste pastel, con una pequeña cinta de seda, las bragas que elije son bordadas. De pronto choca con el espejo de cuerpo completo, y ahí ve su trasero. —"Oh, mi maldito trasero relleno de masas dulces ¿Por qué no puedo "engordar" el pecho y nada más?" —Hace un puchero al ver su celulitis y se siente insegura. Levanta su trasero hacia arriba y abajo, recordándose hacer dieta y ejercicio.
—Mujer… Eso es demasiado tentador. —Vegeta muerde su labio inferior, la hace saltar de la impresión cuando se acerca con velocidad Saiyajin y estruja su trasero con toda la mano.
— ¡Qué atrevido! —Serena le da una palmada en la mano para que se quite. Se estira un poco el camisón, ella cree que sólo le hace burlas por sus pliegues de gordura. Lo escucha reírse, buscando ropa para dormir. Ahí Serena mira su mano, le quedó ardiendo un poco, pero no tanto como ésa vez que le dio la cachetada. Se sienta en la silla frente a su pequeño aparador y se sigue arreglando. — ¿Cómo no se me partió la mano como a Mina aquella vez?
Vegeta acomoda el elástico de su bóxer, baja su camiseta. —Pues yo… Tomé el golpe.
Serena parpadea grande ante ésa repuesta. Se voltea a verlo, Vegeta está con los ánimos bajos ante el recuerdo. — ¿Cómo es eso? —Serena frunce el ceño, siente mucha culpa.
—Tu velocidad es muy inferior, vi venir el golpe. Lo tomé, volteando el rostro y sin poner resistencia. Estabas muy alterada, si dejaba el rostro fijo como Broly, ibas a salir lastimada. No te sientas mal. —Se acerca, le deja un beso en la cabeza, levanta su rostro del mentón. —Asumí mi culpa, lo merecía por haberte propuesto lo que te propuse.
Serena niega con la cabeza. —No era tan fácil. Te comprendo y no estoy enojada. —Suspira y le deja un beso en la mano de Vegeta.
Éste es el momento que Serena esperaba, luego de ponerse crema en las piernas, maquilla sus labios muy sutilmente y riza sus pestañas. Un poco de perfume de flores de limón y sale para unirse a la cama con él. Siente su mirada negra seguir sus movimientos, en tanto se mete debajo de las sábanas. No se acuesta, se queda sentada con él y juega un poco con sus pulgares. Definitivamente, pensarlo a hacerlo es un tramo muy largo. Toma aire viéndolo poner la alarma en el reloj, apoya sus manos en él a la altura de sus hombros. —Vegetaaa… —Sale como un ronroneo. —Quiero…Quiero besarte. —Frunce un poco los labios casi sin darse cuenta.
Ésos ojos azules brillan contra él, parecen dos soles ¿Cómo decirle que no? Además ése tono, más que tierno es jo-dida-mente sexy. La aprecia unos momentos, acomoda sus mechones dorados a un lado, rozando sus hombros. Su piel tersa y blanca, ésa boca que parecen pétalos. Su olor floral, su aroma femenino resalta a cítrico. —Sí Serena. —La besa tomándola de los hombros, exhalan duro. Ella se abraza a su espalda y se tira de a poco en la cama. Vegeta la acompaña y la acomoda en las almohadas, los labios se mueven con deseo, las succiones de a poco sacan sus lenguas. Se siente tan fresco y al mismo tiempo tan caliente por ella, por Serena. Casi instintivamente se enredan debajo de las sábanas, Vegeta se ubica entre sus piernas. Serena muerde su labio estirándolo. Gime con el tirón agresivo de su polla.
Serena siente su erección moverse contra ella, la tela de sus ropas interiores es lo único que los separa. Su corazón late fuerte, ya no siente nada más que la piel de Vegeta contra la suya y éste calor en su entrepierna que la humedece ¡Al fin! Siente que ha pasado mucho tiempo. —Mmm… Vegeta, fue un día largo. —Comenta sin importancia, separando su boca.
Vegeta se detiene unos segundos, escanea el Ki de Serena, está bajo. —Bueno, mejor recuperémonos. Mañana todavía falta que tu amiga se haga los análisis de sangre, Gure quiere tener una reunión con tu séquito y mostrarles el área de ejercicios. —Se gira y la deja bien tapada para dormir. — ¿Quieres otro beso de buenas noches? —Le consulta y la ve sentarse de espaldas. —Se-Serena… ¿Pasa algo? —Su preocupación llega a un pico al sentirla sollozar.
— ¡¿Que qué me sucede?! —Serena grita del coraje entre lágrimas. — ¡Te aburriste de mí! ¡Ya no quieres hacerme el amor! —Muerde la punta de su camisón se desarma en tristeza.
Vegeta queda paralizado. Iba a tocarla, pero no sabe si va a alterarla, empieza a procesar lo que le acaba de decir. — ¿Co-cómo? ¿Aburrirme de ti?—Pregunta incrédulo. — ¡Jamás me aburriría de ti! ¿Y qué es ESO? ¿Es tener sexo?... Suena muy cursi —Vegeta frunce el ceño en disgusto, quiere respuestas ahora mismo. —"¿Alguna sirvienta le ha ido con chismes o mentiras?" —Vegeta intenta, como puede en su escasa experiencia, entender su sentir.
Serena alcanza un pañuelo de su mesita de noche, se limpia un poco. — ¡Pues sí! ¡Desde que estamos durmiendo en la misma cama que no me tocas ni un pelo! ¡Y yo le digo hacer el amor! —Muy ofendida sigue, no puede creer que no entienda cómo ella se siente. — ¡No lo digo tan grosero como tú! ¡Para mí no es follar, fornicar o solo sexo! ¡Yo sí tengo sentimientos, maldito! —Le arroja una almohada a la cara.
Vegeta deja la almohada en el lugar, toma aire para explicarle. —Ya te lo dije, sólo iba a pasar lo que tú quieras que pase, estaba esperando a que tú me lo pidas. —Exhala a un lado, nunca creyó tener una discusión casi de la nada. Verla llorar es demasiado para él. — Tampoco es sólo sexo para mí, pero no lo digo como una grosería. No conocía otro término.
Serena lo escucha, exhala fuerte al techo. — ¡¿Qué esperabas?! ¡¿Qué me pusiera un cartel en la frente?! ¡¿Acaso no es obvio?! —Se señala para que vea que se ha arreglado para una noche de pasión, no de discusión.
Baja la mirada, ella le ha explicado cómo se siente, es turno de él intentar explicarle lo que siente. —No era mi intención que te sintieras rechazada o que me estoy negando. —Se sienta apoyando su espalda en la cabecera de la cama. Mira sus manos. —Me he dado cuenta, que yo tomo la iniciativa siempre y no distingo bien si sólo respondes a mi deseo porque te sientes presionada a que debes hacerlo. —Suspira de lado y baja los hombros. —Además me siento culpable, porque la primera noche entre nosotros fue un desastre.
Serena levanta las cejas, lo ve afligido. — ¡Pero no hicimos nada malo! ¡La primera noche hicimos todo según las reglas! ¡¿A qué te refieres?! —Infla sus mejillas sin comprender.
Vegeta rueda los ojos y niega con la cabeza. —No, no estuvo bien. Empezando con el hecho de que antes te había gritado y te hice tirar el agua. Te humillé y no conforme con eso… Te llamé a mi cama, porque sospechaba de ti. Todo siguió cayendo sin remedio, cuando supe que eras esa muchacha que salvé mientras era violada. Me sentí como la mierda, me sentí tan sucio y culpable como el que te hizo lo que te hizo. —Su rostro se entristece, repite una y otra vez la imagen de Serena cuando tenía 14 años, lastimada, con miedo, desesperada.
—No Vegeta, no pienses eso. —Se acerca y se apoya en su brazo con ambas manos, quiere darle consuelo. — Tú me ayudaste, nos ayudaste a Lita y a mí. Quién sabe dónde estaríamos ahora o si estaríamos vivas siquiera. —Piensa unos momentos y se entristece de nuevo. —Ahora soy yo la que siente culpa, jamás querría que mi presencia te hiciera sentir así. Quiero hacerte sentir solamente cosas buenas.
—Y lo haces, te lo aseguro. —Pone una mano en su mejilla, la acaricia con su pulgar. —Por eso quería darte tiempo, que veas tal como tu dijiste, no es sólo sexo lo que busco en ti.
—Respecto a la primera noche… Yo acepté. Y… No me golpeaste o me provocaste dolor. —Serena presiona sus labios. —Sí estaba muy nerviosa y no podía dejar de pensar en las reglas. —Se cubre el rostro y recuerda en detalle ésa noche. —Y… Dime loca o algo así pero…No fue igual que con las otras ¿Verdad? —Serena espía entre sus dedos, lo ve algo confundido. —Sentí que… Que te esforzabas en que yo sintiera. Debo confesarte que sentí que, te frotaste más de la cuenta, casi me haces terminar. Luego cuando lo metiste yo sentía que eras suave. —Serena parpadea al verlo un poco ruborizado.
—Dejarte bien lubricada era lo mínimo… —Vegeta habla nervioso, aclara su garganta para hablar más natural. —Lo mínimo que podía hacer, con sólo el contacto de nuestros genitales, me sentía diferente. Me sentía mejor que nunca. Al mismo tiempo, tenía ira, paranoia, temor de que fueras una trampa. —Habla tranquilo al verla mucho más calmada.
Serena se agita, primero por su declaración; así que él también se sentía nervioso e inseguro. Segundo por su modo explícito al mencionar su unión, lo dijo natural, no puede pedirle que sea menos Saiyajin. —Mmm… Pero bien que me apretabas el trasero.
Vegeta resopla una risita por la nariz. —Créeme que quería apretarte más que eso.
Ahí a Serena se le ocurre algo, se cruza de brazos. —Vegeta ¿Qué pasó después? —Afila su mirada azul a él. — ¿Qué sucedió cuando me desmayé? —Pega un saltito con él, al verlo rojo hasta el cuello. — ¡Ajá, pasó algo!—Lo señala.
Frota su rostro completo, en un intento de refrescarse, rechista al techo. —Yo…Me preocupé, creí que te lastimé. Así que me puse a revisarte de lejos y…No quería admitirlo durante mucho tiempo, pero no fue igual que las otras, no hay comparación. Tú me hiciste sentir en una noche, que volvía a nacer.
El corazón de Serena, se detiene y vuelve a latir y la sangre que corre por ella parece hacer lo que él dijo, nacer de nuevo. —Yo también, me sentí como nunca. Y creo que lo importante ahora es, como te dije antes; dejar ir un poco el pasado. Aprender de él y disfrutar a conciencia el presente. —Ni siquiera Serena sabe de dónde salió ésta reflexión tan profunda. — Y ahora… ¿Me veo mejor que la primera noche?
—Hermosa, siempre te ves hermosa. —La mira de arriba, abajo. —La ropa que te adorna es muy bonita.
—Es nueva. —Serena levanta la nariz.
—Valió cada centavo. —Vegeta toca la cinta de seda que cruza su pecho.
—Hmp, ¿Qué más? —Serena se cruza de brazos y exige más halagos.
—Muy, pero muy sensual. —Toca su cabello dorado. —La tela adorna cada curva de tu cuerpo, sobresalta tus muslos por debajo. —Acaricia sus piernas y la siente erizarse. —Tu piel está tan suave, tu olor me rodea. —La aprieta de la cintura y se acerca a olfatear su cuello, baja hasta su pecho que sube y baja con su respiración. — Es imposible que no me excites.
Se le hace agua la boca. —Vegeta ya no lo soporto. —Jadea, casi escurriendo saliva. Lo empuja para dejarlo sentado contra el respaldo de la cama. —Quiero que hagamos el amor. —Se sienta a horcajadas de él, se acerca con la boca entreabierta, casi sacando la lengua. Lo besa con pasión, tomando las riendas, exigiendo más de la lengua de Vegeta, tanto que hasta se la succiona un poco. Mete las manos debajo de su camiseta, sube por sus abdominales y se la quita. Suspira del gusto al descubrir su figura esculpida, pasa sus manos desde sus hombros a sus brazos y lo sigue besando. Lo acaricia pesadamente, con toda la palma disfrutando de cada centímetro de su piel. Lo siente ir subiendo por su cadera con las manos y desatar la cinta celeste. Gime con el masaje sobre sus senos.
Vegeta llena sus palmas, con la ternura de la carne de sus pechos, hunde delicadamente sus dedos y puede sentir cómo sus pezones se endurecen. Toma el borde de la tela, ella lo ayuda a quitarla y la arroja a un lado. Toma ambos montes, los presiona entre sí y se mete ambos pezones en la boca.
Serena alucina de placer, se menea contra su pene endurecido. Le da un empujoncito, él acepta alejarse de mala gana, hasta lo ve con la lengua afuera y un hilo de saliva, pidiendo chupar más de sus pezones. — Tú siempre, siempre estás arriba y me das placer. —Lo mira a los ojos, está muy decidida. —Quiero hacerlo yo…
Un flechazo de luz atraviesa la mente de Vegeta, queda blanco como un papel. Intenta descifrar si es que ella se refiere a lo que él cree que se refiere. En ésos simples segundos que queda inmóvil, Serena baja con besos por su cuello, y en cada caricia que marca el camino, deja un beso. Llegando a la altura de su ombligo, la ve sacar la lengua, lamiendo hasta abajo. Su respiración se vuelve pesada al verla ir bajando muy decidida su bóxer.
—"¡Sí! ¡Sí! ¡ASÍ ES COMO LO QUIERO!"—Serena está feliz de verlo así, agitado y excitado con sus atenciones. Quería verlo a merced de sus manos, rojo hasta las orejas. Y su miembro, su virilidad empieza a mojar la tela de su ropa interior. La quita y siente que extrañaba tenerlo en sus manos, siente que no ha aprovechado bien las oportunidades anteriores y hoy va a sacarle provecho. Lo toma con ambas manos. —Uh, parece doler… —Lo masajea, es tan grande, pero lo que más le gusta es sentirlo así de caliente por ella.
Cierra un ojo ante el estímulo, toma aire, los dedos de Serena se ven tan delicados en comparación. Sus caricias frescas y firmes lo excitan tanto, que su glande palpita y empieza a chorrear un poco de pre-semen. En un momento ella levanta su mirada brillante hacia él, la ve relamerse sus labios rosados. —Se-Serena ¡Oh! —Es lo único que alcanza a decir, luego de la sorpresa de sentir su boca succionando su punta.
Su sabor, el sabor de Vegeta en su boca, la textura venosa sobre su lengua, su paladar. Creyó que dar placer con la boca era sólo unilateral, no obstante, ahora mismo entiende porqué él lo hace, ya que también se siente excitada por su sabor lascivo y todas las reacciones de su miembro y su rostro. Sigue masajeándolo y baja con besos por todo el largo. Presiona con más fuerza las manos que lo estimulan.
—Ah, Serena, tranquila. No quiero terminar todavía. —La empuja un poco, ella cubierta en su semen es una imagen tentadora, pero no sabe si ella querría o si le parecería "romántico".
Serena se detiene, mirándolo a los ojos toma su polla y la apoya contra su mejilla como si fuera un muñeco de peluche adorable; y por muy extraño que parezca, ella así lo ve ahora. —Es que lo extrañaba mucho… —Serena hace un puchero y deja otro pequeño beso en la punta.
Su mano se mueve de inmediato a su rostro, Vegeta casi tiene una hemorragia nasal al verla hacer eso. Tira la cabeza hacia atrás, intentando tomar el control sobre sí mismo.
—Vegetaaa… —De nuevo su tono dulce y sensual le llama la atención, se recuesta entre las piernas de Vegeta y apoya sus pies sobre su torso. —Quítame las bragas.
Acaricia las piernas de la hembra, besa sus pies. —A tus órdenes. —Quita sus bragas, muerde su labio inferior cuando ve sus jugos escurriendo. Olfatea la tela sedosa, su apetito voraz por ella se ha despertado. La endereza, sentándola frente a él y la besa, en tanto su mano busca condones en la mesita de noche.
—Oh, ah. Vegeta. —Serena lo interrumpe un poco. —Podemos hacerlo con nada, no es muy probable que yo…
Vegeta niega con la cabeza. —No quiero arriesgarme, ya te dije, no es lo mismo infértil que sólo dificultad. —La toma del cuello y la besa. —Te aseguro que el momento llegará.
Suspira ilusionada, pensar en eso la pone ansiosa. Pero mejor no apresurarse. —De acuerdo… —Una sonrisita cruza su rostro, busca un poco de lubricante, mientras baja la funda sobre su virilidad. —Quiero probar esto.
—No es que lo necesites… Pero si te ayuda a sentir más—La ve ponerse el bálsamo en su centro, le parece demasiado erótico verla tocarse y untarse el lubricante. —Yo hoy necesito esto. —La aferra firme sobre él, se sienta derecho en el respaldo de la cama. —Te necesito encima de mí. —Toma la base de su polla para ayudarla a bajar.
Serena asiente, se sostiene de sus hombros, eleva su cadera. Sus latidos parecen estar por estallar su pecho, éstos nervios son demasiado intensos ¡Van a hacerlo así, sentados frente a frente! Toma aire, cuando la punta queda directo en su entrada, se empuja hasta abajo. Los escalofríos corren por toda su espina en cada centímetro que se abre paso dentro de ella.
Los pliegues de su carne lo toman completamente, tan apretada, tan mojada y caliente. El lubricante y sus fluidos naturales hacen una combinación perfecta. —Oh sí… —La acerca a él y estimula sus pezones con la lengua, su centro vibra, su polla da saltos del gusto.
Serena casi por instinto empieza a moverse, trata de entender cómo hacerlo, en especial no quiere que se salga de adentro de ella. Arriba y abajo se siente bien, atrás y adelante también. —A-así ¿Sientes bien?
—Sí, a tú ritmo, como a ti te guste. —Vegeta habla con la lengua afuera, salivando sus pechos. Lleva una mano a su trasero y se deleita con el movimiento suave de sus caderas separándose y luego uniéndose como si fueran uno.
El sonido obsceno de sus sexos unidos y los jadeos retumban en la habitación. Los gemidos se pausan entre cada respiración y retoman altura. Serena se sorprende, de ser ella misma quien tiene el control de ambos para darse placer. Vegeta no acelera; la presiona la acaricia, la estimula en sus puntos más obscenos, pero no aumenta las embestidas. Serena tira la cabeza hacia atrás cuando Vegeta alcanza su clítoris con el pulgar. — ¡Vegeta! —Clava sus uñas en los hombros, ya no soporta y acelera de a poco. Llega a un pico de velocidad, en verdad cruza por su mente que lo está montando. Ese pensamiento pervertido la excita todavía más.
La toma del trasero, al tocar su clítoris, pudo sentir claramente como su vagina se cerraba a su alrededor posesivamente. Verla acelerar sobre él, montándolo con deseo. —Mi Serena… —Se miran a los ojos, se esfuerzan por no cerrar la mirada, grabando las expresiones lujuriosas de cada uno. Gimen sin parar, los golpeteos salvajes tiene un ritmo constante.
— ¡Ya no aguanto! ¡Me vengo! ¡Ah, Ah! —Serena se aferra al cabello de Vegeta.
— ¡Sí, Serena! ¡Me corro!—Su polla es aprisionada, el vientre de Serena ondula, se estremece junto a los tirones de su eyaculación. La toma del cuello y tragan sus gritos en un beso. Van pausando el movimiento, degustando las ondas expansivas del orgasmo. Se siguen besando en el silencio, se dan caricias perezosas con las yemas de sus dedos.
Serena siente cómo su erección revive y su vagina aun sensible por el clímax, lo disfruta. —Mmm, más. Quiero más. —Siente que la recuesta suavemente en la cama, siente un poco del vacío en su interior, cuando saca su miembro de adentro de ella.
El condón se llenó hasta su límite, una sonrisa ladina brilla en su rostro, cuando se ve cubierto en su eyaculación femenina. Busca la caja de condones y la deja a mano. Alista se miembro y una vez más. De nuevo se sorprende de estar tan duro, como si nada. —Voy a darte, todo lo que quieras. —Su voz grave resuena. Se acerca a ella de rodillas y la levanta de las caderas, la hace presionar sus piernas contra sus muslos. De a poco la penetra, de a poco comienza el movimiento. De atrás, adelante, mete más y más su polla dentro de ella. Los pechos de Serena rebotan con sus empujes, suelta una mano de sus muslos y alcanza sus pechos. —Eres tan erótica. Nunca, jamás me cansaré de ti...
Serena se aferra a las sábanas, escucha sus palabras, combinadas con sus gemidos, su voz masculina la rodea y se siente tan expuesta en ésta posición. Su mirada negra está tan fija en ella. —Vegeta tu eres tan… Ah, eres…—Ahí se da cuenta ella también tiene una vista expuesta, de ésta especie de Dios Griego. — ¡Carajo, eres muy sexy! —Sale de su boca como un impulso, los dos se ponen rojos hasta el cuello, todavía más, comparten una risita. Otro orgasmo se empieza a elevar entre ellos, las embestidas acompañan los jadeos una vez más.
Serena eleva su pierna hasta el hombro de Vegeta, él la toma con gusto y besa su tobillo. La penetración es profunda, el placer es aún más intenso. Ella curva su espalda y grita, Vegeta tira la cabeza hacia atrás, sus ojos también se voltean, saborean el éxtasis una vez más. Los empujes de su polla, la presión de su carne contra él, verla disfrutarlo tanto, verla pedirle más. —Por Dios. — Se arrojan a la cama, en una pequeña pausa antes de seguir. Ambos cuerpos sudan, pero siguen sin parar las caricias ni un instante. Vegeta se acomoda de nuevo arriba de ella, se prepara para entrar otra vez en ésa gloriosa cavidad, pasa sus manos desde sus senos, hasta aferrarse a sus muslos y poner sus dos piernas enredadas a su cuello. —Ah ¿Sigues bien? —Susurra al acercarse por un beso. Ella asiente entre gemidos. —Lo haré despacio, será muy profundo. —Empieza a moverse, ella también eleva su pelvis como puede. Cada arremetida los hace gozar, están poseídos por el deseo.
Falta poco para amanecer, ya no ocultan nada de sí mismos. Sus emociones y sus deseos carnales son uno solo. Las sábanas revueltas, sus brazos enredados, ellos ruedan por la cama aun unidos. Serena queda arriba pegada piel a piel con él, se mueve muy perezosamente, las olas del orgasmo en sus cuerpos cansados, solo parecen finas ondas eléctricas. No se arrepiente, quiere saciarse de él. Vegeta está emocionado, ver la resistencia de la hembra en sus brazos, ver que el nivel de deseo es el mismo, los antojos de los dos son uno solo. Está tan satisfecho. Incluso, ha eyaculado tanto que tiene orgasmos secos, de todas formas cambia de condón para que vea que quiere protegerla, cuidarla de todas las manera posibles.
El escenario de la habitación es; dos cajas de condones vacías, sus siluetas enredadas debajo de las colchas, escondiéndose del sol, se acurrucan, ronronean satisfechos y se duermen. Se sienten frescos y al mismo tiempo abrigados, en ésta mañana nevada.
…
Jojojo, terminamos bien caliente. Y en el Próximo va a seguirrr…Lo mismo que el chisme entre Mina, Broly y Raditz ¿Se arreglará todo? ¡Hasta le próximo viernes!
Saluditos…
OhaioIzumiKun: sí, en éste fic la Lita ni lerda, ni perezosa mi' jita. Lo vio, lo quiso, lo tuvo. Jajaja Bueno la escena de Serena aprendiendo, me recuerda al anime, pobrecita, todos estuvimos ahí alguna vez. Y Vegeta la quiere llena ¬¬ en todos los sentidos. Broly y Mina repartiendo chisme, todo a costillas de la pobre Usagi, no puede ni hacer mandados ahora. Uff, ahora el orgullo y el temperamento de Rei lo tienen a Raditz en un dilema ¿Podrá creerle? Broly siempre el más tierno y dulce, mi viiidooo. Y Mina quiso que se fuera a dormir ca-len-ti-to, pero después de esto puede que sea la última tocadita que le regalaron.
Kaysachan: jajaja, mucho cuidado con desafiar a un Saiyajin. Prepara el lubricante y estira las piernas, porque no podrás levantarte en un buen rato, XD. Bueno, ésos detalles no son de vital importancia, pero sí dejan ver que no es una Institución que se puso porque estaban cachondos (bueno, el abuelito de Vergeta sí XD) También para que Serena tenga en claro a qué es lo que se enfrenta. Y Houston, tenemos misión exitosa y bien zabroza, Ahora sí se pondran al corrrrriente. Parece que pudieron aclarar varias cosas, que Vergeta no pudo aclarar porque bueno, le miraba las pompis a la Usagi, y viceversa XD. Así, un drama entre Broly y Mina ¿Será éste el fin del Legendario? *lo_averiguaremos jajaja
Nita-chan84:Chuuulaaa, no sé si tu vida adulta te tiene agitada, pero mira que aquí te espera el chismecito y la zukulencia. ¬¬ Jajaja. Un abrazo grande y que andes bien. *Veladora_para_la_salud XD
