Lala Lulu: Hola!! Uff!! Un poco más de dramas familiares dentro de la zona central del Palacio ¿Hace calor donde viven? Pues ahora sí, muaaaajajaja, se viene una rrrica repasada por cada parejita. Pero antes necesitamos la bendición de Papito Suegro y Rei y Milk lo saben XD Un Gran, enorme, e importante día para Milk y Ami ¿Podrá Serena estar lista para el Gran Día? Vamos a averiguarlo…

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero , explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡¡Porque soy una maldita pervertida!!

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 21

Tarble no sabía bien qué sucedía, pero él aceptaba como siempre, una reunión con sus Padres en la sala del Trono. Sentía nervios porque las palabras de Gure se habían grabado y repetido en su mente . —"¿Por qué? ¿Por qué no me quejo aquí? Bajo la cabeza y sigo adelante, creyendo que así… ¿Me respetaran?" —Rechista a un lado, porque la otra verdad sería peor… Que es un cobarde. La puerta se abre frente a él, muy serio se inclina. —Sus Majestades; Madre, Padre…

—Príncipe Tarble. —El Rey Vegeta se acerca. Lo invita a sentarse junto a ellos . —"Tu pobre hijo, me da pena. No se merece un padre como tú o una madre como ella." —Ignora la voz, se enfoca en su Nuevo Heredero. —Tenemos excelentes noticias. Como sabes tu hermano mayor, se ha debilitado por sí mismo, ha decidido casarse con una terrícola.

Tarble abre grande los ojos, su madre también se acerca, lo mira como nunca lo ha mirado. —"Hasta parece que… Me quiere."—Aclara su garganta. — ¿Por qué serían buenas noticias? Nos ha deshonrado, si no era suficiente con que todo el mundo supiera de su estado mental, ahora esto. —Se siente mezquino al decirlo en voz alta.

—Y qué mejor que tú como el Heredero del Imperio. —Selypar sonríe triunfal. —Te hemos conseguido varias candidatas; para armar un Harén, pero si quieres tener algo más discreto, un par de concubinas será suficiente. Lo importante es, que las dejes preñadas lo más pronto posible.

Tarble procesa y es como si estuviera en el vacío, sí se siente vacío en éstos momentos. Nunca tuvo tanta necesidad de irse, irse lejos donde nadie lo conozca. —Yo no. No sé qué decir…

El Rey frunce el ceño al verlo con dudas. — No debes decir nada. Simplemente obedecer. —Camina casi arrinconándolo. —Me importa muy poco si vas a decirme que te gustan otros machos, o si tienes una amante. Podemos hacer la inseminación, si es que no puedes hacerlo como un hombre.

—Yo fui producto de una inseminación, no por eso lo veo como menos hombre, Pa-dre. —Muy enojado contesta, no sabe de dónde salió eso. Dijo exactamente lo que pensaba sin filtro.

— ¡Repíteme eso! —El Rey cierra el puño y Selypar lo detiene.

— ¡Basta! ¡No es momento de éstas estupideces! —La Reina los separa, en especial vio a Tarble dispuesto a golpearse con el Rey. Le parece extraño, recién ahora le presta verdadera atención. — Hijo, éste es el momento que hemos esperado, levantar de nuevo nuestra reputación.

—"Una reputación de saqueadores espaciales."—Tarble piensa, no puede disimular su gesto de asco. Tampoco puede disimular su desconcierto ante lo que piensa. —Yo comprendo mi deber, hasta que no se declare la destitución de mi Hermano Mayor yo—

— ¡Deja de comportarte como un niño! —La Reina le reclama. —Deja de vivir bajo la sombra de ése. —Le sisea, frunciendo todos sus gestos.

—Ése, como tú dices madre, es mi hermano mayor, tu hijo. —Pone los puños detrás, saca el pecho. —Alguien que representaba hace una década, el Orgullo y el Honor de los Saiyajin. Si bien ahora no es así, quisiera ser yo un Príncipe íntegro y honorable. —Ahí recuerda, la vez que volvió su hermano, luego de estar perdido en el espacio. Recuerda cómo él le insistía en la emboscada de sus padres, pero Tarble tomó la palabra de los Reyes como cierta. No quiso creerlo, pero su insistencia en "hacer caer" a su hermano le da mala espina. —Yo les creí todo lo que me dijeron de él, porque les soy leal. Creí cuando me dijeron que Vegeta, quería tomar el poder a la fuerza, porque se había vuelto loco. —Tarble piensa unos momentos más. —Pero una cosa son las palabras y otras los hechos ¿En verdad no ven una mejoría en él? ¿En su estado mental?

El Rey se queda mirando a su esposa, las risas de la voz en su cabeza lo cabrean como nunca. Se acerca a Tarble y lo zamarrea del cuello en el aire. —Escúchame bien, tu madre y yo no pasamos todo lo que pasamos para tenerte, para que ahora se te dé por ponernos excusas de mierda.

— ¡Vegeta no! —Selypar se aferra a los brazos de su esposo, lo zafa de a poco. —"No vayas a matar al maldito debilucho, es para lo único que nos sirve."—Se queja en su mente.

— ¡Cough, cough, cough! —Tarble logra zafarse y alejarse. — ¡Dicen que deje de comportarme como un niño! ¡Pero me siguen tratando como uno! —Grita con voz ronca, frota su cuello adolorido. — ¡Quiero desde hoy mis propios aposentos! ¡Así sea un área pequeña del Palacio! —Se levanta y les azota la puerta, camina arrasando el lugar. Le hierve tanto la cabeza, que siente cómo los Scouter de los guardias entran en alarma, más se sorprenden los Guardias de ver que es por él. — ¡Élite! —Tarble ruge a uno de los Soldados. — ¡Preparen ahora mismo mis cosas! ¡Me voy al ala Oeste del Palacio!

—Ah, pe—

Tarble lo ve indeciso. — ¡Voy a dejar la zona Central de los Reyes y no necesito darles explicaciones! —Acelera a su habitación, si nadie viene a ayudarlo, lo hará él solo. —Tengo dos brazos, dos piernas ¡Yo puedo valerme! —Empieza ajuntar sus cosas.

El Rey estaba por ir a buscar a Tarble. — ¡Déjalo! —Selypar le pide, viendo lo agitado que está. —En tu estado, alterarte te hará peor ¿No encontraron a la bruja para las semillas?

—No, Paragus dice que parece que se la hubiera tragado la tierra. —El Rey se lamenta, de pronto entra en pánico, saborea sangre en la boca y lo quema. —Llama a Gero y que prepare un tanque. Y a Tarble dile que—

—No, no le diremos nada. Dejemos que se calme. —Selypar intenta negociar, ahora recuerda que la Bruja le dijo, que era la decisión de los hombres lo que la angustiaba. Pero sacude de inmediato cualquier contrariedad o pensamiento negativo. —Conozco a Tarble, se le pasará. Quizás fue sólo un exabrupto por meternos en su vida.

Escuchan la puerta resonar con golpes desesperados, piden abrir mientras el Rey toma un vaso de agua. —Ministro. —Saludan ambos monarcas a Paragus.

—Majestades, no sé cómo explicarles esto. Por favor, pónganse los Scouters, le envié todo ahí. —Paragus templa la voz todo lo que puede, queda prevenido de la reacción.

— ¡¿Qué?! ¡¿Qué significa esto?! —Selypar ruge, presiona los puños para contenerse, o su poder va a destruirlo todo.

—Esto tiene que ser una puta broma. —El Rey Vegeta se sienta rebotando en la silla, leen todas las confirmaciones a la Fiesta de Año nuevo.

—Como ustedes predijeron. —Paragus les habla. —La noticia se esparció por todo el Imperio, no sólo vienen a compartir la Festividad, sino también a conocer a la "Favorita".

"— ¡El Príncipe Vegeta hace tiempo que tiene la bendición de la Luna! ¡Éste invierno su energía arderá como nunca!"—Selypar se siente tambalear, lo había soportado todo. Pero esto la ha sacado de su estado de triunfo ¿Puede ser posible lo que dijo la bruja? ¿Éste crudo invierno será en verdad cuando el Príncipe Vegeta consiga todo lo que quiera? Empieza a largar carcajadas. —Es imposible ¡Imposible! —Niega con la cabeza. Se niega, se niega a creer que esto es una señal de derrota. Debe encontrar a ésa maldita hechicera.

Serena veía a Ami regresar, hoy presentó su tesis. También la acompañaba Gure.

— ¡Ami! —Serena acelera hasta ella. —Por favor, dinos, dinos ¿Cómo te fue?

Algo avergonzada baja la vista, le muestra el resultado oficial. —Pues…

Serena está confundida, mira los papeles. —Pero… ¡Con Honores! ¡¡Felicidades!!

—Jajaja, sí se lo dije. —Gure les asegura. —La investigación de los Tanques, sin ella, hubiera sido imposible.

Ami tapa su boca de las carcajadas, en verdad está feliz. Pero en parte, quería que fuera el Príncipe quien se entere primero. Él fue quien le dio el dinero y el soporte para hacer esto realidad. En verdad no lo puede creer. Mira alrededor, verifica el poco Ki que percibe, ella y el Comandante no tienen ni una noche a solas, desde que se ha encerrado éstas semanas a estudiar. Mira su Scouter…Parpadea grande…

De: Nappa

Ami, sé que hoy madrugas para presentar tu tesis. Te deseo la mejor de las suertes, pero no la necesitas… Me he mantenido alejado para que puedas concentrarte y no ahogarte con mi egoísmo. Porque me siento egoísta contigo, codicio como un inmaduro tu presencia.

Las estrellas y los corazones saltan a su alrededor, había apagado su Scouter para estar concentrada en la presentación.

De: Ami

No puedo esperar para darte las buenas noticias, y sobre todo; no puedo esperar a estar a solas contigo. Ésta noche, iré a tus aposentos.

—Sí, eso está bien… —Ami se pone roja hasta las orejas. Le pareció cursi, escribir "aposentos", en lugar de habitación, pero se siente viviendo un romance de época con él. Intercambiando mensajes, libros, caminatas en el jardín…

—Oooh, perdóneme Señorita Doctora. —Serena espía y alcanza a ver el nombre de Nappa en el Scouter. — Ahora que oficialmente tiene su Doctorado, seguro es a su novio a quien quiere correr a festejar. —Muy maliciosa le frunce la vista.

—Ay Serena ¡Cierra la boca! —Ami se va caminando con ella a ver al Príncipe Vegeta. Serena trota detrás para alcanzarla.

Vegeta estaba reunido en su oficina con la Señora Hakkake, Milk, Mina y Rei. Pensaba un poco, mientras ellas se sentaban para la reunión improvisada.

—Si es por alguna duda, en el avance de Serena en sus estudios. —Rei toma la palabra. —Quiero que sepa que ha mejorado mucho.

—Sí. —Mina también comenta. —Fue mucho más fácil explicarle protocolo, como una especie de coreografía o baile.

Vegeta niega con la cabeza y las manos. —No, no. Ella me cuenta y puedo ver que ha mejorado. —"Al menos no viene agotada o estresada, como otras veces". Reflexiona un poco. —Como verán, siempre que le pregunto si necesita algo, ella responde que no hace falta. Se viene un Evento importante y aun así ella es—

—Hm, mojigata. —Mina gruñe de lado. La quedan mirando por su comentario impulsivo.

Aclara su garganta. —Eh… Conservadora. —Vegeta reformula. —Por eso, quien mejor que ustedes para encargarse del vestuario para todo su séquito. La Señora Hakkake sabe de los mejores sastres y tienda de telas. —La señala; la señora agradece y asiente. —Quiero que cada persona del séquito de mi Mujer, esté como corresponde. Que la ayuden a elegir el mejor diseño para vestirla, también ver que sea algo cómodo para ella. —Mira a Mina y Rei, ellas asienten, en verdad saben de la vestimenta protocolar. —Confío en que lo que sea que necesiten, ustedes me lo pedirán sin recato.

—Sí, por supuesto. —Mina salta feliz aplaude un poco.

—Miiinaaa… —Rei le susurra y le tira un poco el cabello. —Esto tampoco es un permiso para que abuses de la buena voluntad del Príncipe.

Vegeta escucha ése comentario, pero sabe que las muchachas son humildes y ése toque es lo que necesita. —Me alegra su entusiasmo, de verdad. Quiero que la animen a probar telas, dejar de ser tan recatada. Porque si bien, en las notificaciones, todos hablaban de "conocerla", ustedes y yo sabemos que en verdad viene por morbo y chisme. —Frunce el ceño, ésa es en gran parte la verdad, y lo cabrea. Pero les saldrá en tiro por la culata, ya verán, su Mujer es una Dama. —Señorita Hakkake, Señorita Ox; pueden ir ahora mismo a conseguir lo que necesiten. Ahora quiero hablar a solas con ellas.

Parpadean grande, pero obedecen. Se van y ya empiezan a ver por muestras, y tiendas de telas y accesorios.

Serena se les acerca con Ami, que buscaban al Príncipe para darle la gran sorpresa. — ¡Hola! ¿Terminó la reunión con Vegeta?

—Oh, sí. Pero ahora está a solas con la Señorita Hino y la Señorita Aino. —La Señora Hakkake le aclara.

— ¿Sucedió algo? —A Serena le parece raro.

—Debe ser que les va a pedir tocar alguna pieza musical, para el evento. —Milk explica y se encoge de hombros.

Vegeta las rodea un poco, afila la mirada. Se apoya en la punta de su escritorio, cruza los brazos y las ve muy atentas. Se siente incómodo al ver a la Señorita Aino espiarle el trasero, tose para aclarar su voz. —Quiero que hagan una presentación, si bien algo tradicional. Pero… me he preguntado ¿Algo un poco más "moderno"? —Las hembras lo miran atento. —Quiero que muestren algo, que sea una muestra moderna y con clase al mismo tiempo. Que impresione al público, porque no sólo vendrán a ver a mi mujer, también a la mujer del Legendario y la Famosa Rei Hino. —Apela un poco a su vanidad.

—Mmm… Un desafío… —Rei piensa en voz alta.

— ¿Aceptan? —Vegeta se les acerca, y ellas también tirando el pecho hacia adelante.

— ¿Puede ser atrevido? —Mina consulta muy traviesa.

Vegeta asiente. —Atrevido, lleno de talento. —Estira las manos al aire.

—Jmjm ¿Sexy? —Rei sigue.

Vegeta frunce los labios, él sabía que era un acierto lo de éstas dos. —Sexy… Provocador…—Asiente y muerde su labio inferior. Las hembras se ruborizan, se abanican y muy coquetas le sonríen al Príncipe.

—Sensual y elegante. —Rei lo dice entre risitas.

—Erótico y lujurioso… —Vegeta muerde su labio inferior, los tres comparten ése gesto y las miradas llenas de malicia.

— ¡Interrumpo algo! —Serena abre de golpe la puerta, bien cabreada de escuchar parte de ésa conversación a solas. Frunce la mirada y apunta a sus "amigas". —"Con amigas así, mejor me quedo con mis enemigos." —Su ira le quema el pecho.

—Nos retiramos Alteza, lo estaremos informando. —Mina se va y se acerca al oído de Serena. — ¿Celosa? —Le murmura, pero sale corriendo, Serena parece que va a morderla.

Los dejan a solas, Vegeta puede sentir el Ki de Serena arremolinado en un aro de fuego. — ¿Cómo estás?...Además de celosa… —Vegeta sonríe de lado muy presumido.

Serena muerde el interior de su mejilla de la rabia, resopla como un buey. Pone las manos en su cintura. — ¿Qué sucede? ¿Por qué estabas a solas con ellas?

Vegeta levanta bien alto las cejas, camina hasta ella, pero la ve esquivarlo. — ¡Hmp! No tienes porqué hacerme ésas preguntas. —Se cruza de brazos.

— ¡Ja! ¡¿Por qué?! ¡¿Porque no soy tu esposa?! —Serena de inmediato se arrepiente de plantear eso, puede que le salga el tiro al pie. — Mira, es obvio que pregunte ésas cosas. Pediste quedarte a solas con ellas, entro y están riendo coquetos y a nada de tocarse nariz con nariz. —Grita su conclusión, puede verlo escanearla fijo. — ¡Deja de detectar mi Ki y decir que estoy celosa! —Sacude su puño.

—Jmjmjm, pues eso es exactamente lo que está pasando. —Vuelve a querer acercarse, ella pone una mano adelante en señal de alto, él responde levantando su índice. —Si detectaras el Ki, hubieras sabido que no pasaba nada entre mi persona y—

— ¿Tu harén? —Serena escupe, muy desafiante.

—Es extraño… —Vegeta se toca el pecho. —Alguna vez deseé que fueras posesiva conmigo, pero me doy cuenta que, lo que en verdad quería, era que me dijeras que me deseas.

Serena toma aire hacia adentro, de manera violenta. Vegeta la había atrapado en sus brazos, con su velocidad Saiyajin. Su corazón se acelera instantáneamente, ahora sí está con él nariz con nariz.

— ¿Me deseas?—Vegeta jadea, con la punta de su nariz toca la de Serena, muy intencionalmente. Sigue bajando, dibuja un camino entre la línea de su mandíbula y el camino al pulso en su cuello. —Por favor Mujer, contéstame. —Gruñe, pero su exigencia se va al diablo cuando los dedos de la hembra se aferran a su cabellera.

—Yo ¡Nnh!—Serena no alcanza a decir nada más, porque apenas abre la boca para responder, la boca de Vegeta cubre la suya.

La acción de Serena en éste beso, es la mejor respuesta para Vegeta. Sentirla estremecerse, sentir su lengua chocando contra la suya muy ansiosa. Baja sus manos y la aprieta desde sus muslos, queda bien aferrado a su trasero.

Serena siente que la inclina y caen muy suave en el sillón de la oficina, el peso del Saiyajin sobre ella la excita y su erección la hace gemir contra su boca. Bebe la saliva de Vegeta como un elixir. Siente pasos cerca y no recuerda si le puso cerrojo a la puerta. — Aishh, quisiera detectar el Ki o hacer algo como hacen las demás. —Hace un puchero.

Vegeta se aleja. —Ya que no llegas tan cansada y estresada por la noche. —Le toca la punta de su nariz con el índice. —Puedo ayudarte ¿Qué dices? —Ella asiente con entusiasmo. Escucha que llaman a la puerta. —Arriba, es la Señora Hakkake. —Se sienta en el sillón y la endereza también.

—Jummm… Bien, yo la atiendo. Tú ve al baño y encárgate de eso. —Le señala su miembro, técnicamente haciendo de "tercera pierna". Larga unas risas al escucharlo gruñir, se va a atender al Ama de Llaves. Al abrir una brisa fría la choca, ahí se da cuenta lo acalorada que estaba. Respira y trata de relajarse, no sea cosa que su rubor la delate.

La Señora se la lleva de la muñeca, no hay tiempo que perder. —… Sí Señorita, el tiempo apremia, debemos ver las telas, los diseños. —Le abre la puerta de la habitación de Rei.

Serena queda abrumada, Rei y Mina se le acercan con telas bordadas tan finas y hermosas. —Ay, creo… Creo que es demasiado. —Eso dice, pero aprecia las telas y las modela frente al espejo.

—No, no. Nada de prudencia o mojigatería. —Mina le prueba si quizás un velo le siente bien. —Somos las encargadas de hacer que te veas a la Altura, de una Futura Princesa del Imperio.

— ¿Entonces Kimono? —Rei pregunta, antes de que respondan las rubias. —Si es que sí, debe ser Kimono para todas.

—Oh, envíale mensaje a Ami. —Serena les avisa. —Ahora debe estar con Vegeta ¡Le fue muy bien ésta mañana!

—Oh, claro. Si "Ami la Santa" está con él a solas, no te enojas. —Mina frunce los labios, muy ofendida, una bota se estrella en su cara. — ¡Grosera!

Rei las deja sacarse los ojos. —Bueno, no lo culpo. Yo conozco mis atributos. —Se ve coqueta frente al espejo, con una larga tela negra y bordada. Hasta tontamente, cree que su cuerpo se ve con más curvas desde que hace el amor con Raditz. — ¡Aaah! —Serena la tironea del tobillo y la une al alboroto.

En su oficina, el Príncipe recibía a Ami y Gure. —…Por favor, basta de inclinarse. —Vegeta la excusa. —Si lo hice, fue porque mi instinto no me engañaba. Si mi Mujer la recomendó era por algo. —Se sienta en la silla del escritorio, ella siguen paradas.

Ami se pone roja. —Es una gran oportunidad, y esto lo he esperado por años. Parece un sueño. No sé cómo darle las gracias.

—A Serena es a quien debes agradecerle. —Puede verla fascinada y asentirle. —Voy a darle unos días libres. —Vegeta la ve por tomar aire y negarse. —En verdad creo que se lo merece y lo necesita. —La recuerda descompensándose ése día. También recuerda a Nappa y su preocupación …"Voy a darle unos días de paz a él también."—A partir de ahora, y no me haga remarcarle que es una orden. Se vienen días especialmente agitados. —Mira al reloj correr, es cuenta regresiva para el evento.

—Gracias de nuevo. —Se inclina y se va. Camina un poco más relajada, mira la hora, sabe que Nappa sale tarde del trabajo. Ella va a esperarlo para atenderlo.

Raditz y Kakarotto, se preparaban para la prueba de fuego. Pero más bien parecían preparar a su padre para ello. Bardock estaba con el ceño fruncido, cruzado de brazos escuchando a sus hijos. —Grrr… —Acomoda todo para una tarde de té, mira la hora; a las hembras se les hizo tarde viendo las telas y demás cosas para el evento de año nuevo.

—… Por favor papá, nada de presionarlas a que te demos un nieto. —Raditz le ruega. —Sé que soy el más grande, pero aun así.

— ¡Genial! —Muy sarcástico el General pone los ojos en blanco. —A éste paso tendré hijos una vez más. — Termina de arreglar la mesa, están en la pequeña oficina antes de su habitación.

—Quizás era buena idea, esperar un tiempo más. —Raditz se frota le frente.

—No, no hace falta. —Bardock le insiste, le acomoda un poco la ropa a su hijo mayor. —Estos días antes del evento serán eternos.

Kakarotto afila el olfato. —Papá ¿Tú cocinaste? —Se acerca al pan.

—Sí, me pareció buen detalle, pan fresco, jalea, mantequilla. —Bardock muy orgulloso explica.

— ¡¿Y no lo probaste antes?! —Kakarotto lo interroga con espanto. —El paladar de Milk es muy exigente.

Bardock queda con la quijada al suelo. — ¡Óyeme un poco! No me ofendas. —Lo detiene antes de que lo muerda. — ¡No, espera a que ellas lleguen! —Se abalanza a su hijo menor.

—Me tienen que estar jodiendo. —Raditz protege la mesa con el té, su padre y Kakarotto se tiran del cabello. —Tal para cual…

Escuchan la puerta y todo queda en silencio, se miran entre sí.

—Por favor… —Bardock se sienta en la punta de la mesa de té, les señala que abran y deja el pan en el lugar.

—Muy buenas tardes. —Milk saluda muy respetuosa, Rei también. Se asombran de verlos, con ropa "muy terrícola", en especial al General. Ahora sospechan de quien sacaron ése perfil tan masculino sus parejas. Se miran entre ellas y toman asiento.

Algo que ninguno de los Saiyajines, hijos del General, se esperaba; era la mirada tan intensa de las dos hembras sobre su "suegro". Tampoco se esperaban, que su padre les aceptara el "desafío con los ojos". Con los dedos entrelazados, como si estuviera en un concurso de miradas con las mujeres.

Kakarotto opina que todo es muy exagerado, así que larga unas risitas. —Bueno a la Señorita Ox tú la conoces. —Aclara la garganta, su hermano Raditz lo mira prevenido, de cualquier catástrofe. —Te voy a contar cómo empezamos a salir yo—Un brazo sobre el pecho lo detiene.

Milk detiene el relato de su novio. —General… Como dice su hijo, usted me conoce. Sé defenderme sola y no estoy con él por protección o porque crea que así tendré la vida fácil. —Se endereza. —Es más, le digo la verdad; su hijo es la persona menos seria y más despreocupada que he conocido. Me exaspera, me pone de malas que siempre esté de buen humor y no se tome las cosas en serio o no reconozca el límite personal.

—O-Oye…Milk…Eso me ofende… —Kakarotto procesa y pone cara de haber recibido mil puñaladas en la espalda.

— ¡Hmp! —Rei cruzada de brazos toma aire para hablar. —Y qué tengo para decirle yo…

—"Genial, estoy muerto." —Raditz piensa que pudo haber sido peor, pero al menos puede decir que alguna vez, tuvo novia en serio.

—Yo no sé cuántas novias le trajo su hijo aquí. —Rei se regodea un poco, de sentir a Raditz con el alma fuera del cuerpo y lo que parece un derrame cerebral. Kakarotto abanica a Raditz en el suelo. —Pero algo sí le digo, nosotras no somos una aventura de una sola noche. No vamos a separarnos tan fácilmente de ellos, por más defectos que le encontremos. —Golpea la mesa. — ¡Ellos son Saiyajines que deben superar sus límites! ¡Seremos tan rudas con ellos como necesiten!

Milk se arremanga con Rei. — ¡Por eso le pedimos! —Las dos se inclinan hacia adelante. — ¡Por favor, acepte nuestras buenas intenciones! —Terminan al unísono.

Bardock se acerca a ellas, inhala para romper el silencio. —He aprendido, que cada quien elige su propio infierno. —Las pelinegras se miran entre sí, y se enderezan. —Sé que unas mujeres de carácter fuerte, pueden manejar hasta un Imperio con un solo dedo. Lo que me interesa saber es…

Las mujeres se acercan ante el suspenso, y los hermanos simplemente se asisten en el episodio cardíaco, que están compartiendo.

— ¿Se sienten bien cuando están juntos? —Bardock relaja el tono. Ellas le aseguran que sí. — ¿Y se divierten cuando están juntos?

— ¡Heep! —Ambas se ponen rojas, no saben bien a qué se refiere el General.

—Tampoco me gustaría saber, que pasan por puros dolores de cabeza. Pienso que es importante, que las hembras fuertes, tengan machos fuertes. Tener alguien que de pelea, pero también alguien que no haga de la convivencia un martirio.

Rei juega un poco con sus dedos. —Puesss… Yo admito que tengo mal carácter…

—Haciendo honor a la verdad. —Milk se cubre el rostro. —Yo también.

— ¡Pero! —Kakarotto interviene. — ¡Pero eres justa! —Tose un poco para aclarar su garganta. —Es muy justa y centrada. Ella me mantiene con los pies en la tierra, fue la primera en mandarme al diablo, aun con mi actitud simpática y sonriente. Me hizo entender que ser SuperSaiyajin, no es una carta ganadora con todas las hembras.

—Rei también es muy enfocada. —Raditz habla. —Y admito que a veces me gusta enojarla a propósito. —Se rasca la nuca, siente la mirada enojada de Rei. —Y cuando sonríe, pues… Todo alrededor cambia. No puedo estar con otra, si no es con ella.

Kakarotto levanta la mano. — ¡Yo también dejé de ir a los burdeles con Raditz y acostarme con otras! —Lo dice casi con euforia y desesperación.

Todos lo quedan mirando, un poco impactados por su honestidad. Bardock aclara su garganta. —Bueno, no quiero sonar como una "vieja anticuada". Pero me parecen idóneas, yo he intentado hacer lo mejor que pude, luego de la muerte de mi esposa. Pero llega una edad, que es demasiado tarde para tirar de la cola a los mocosos. —Toma la tetera. — ¿Té? —Ofrece con una sonrisa brillante.

— ¡Mmh, sí! —Milk habla, prueba una rodaja de pan. —Éste pan está delicioso.

Bardock truena su cuello apuntando a sus hijos, en un gesto de ¡Ja, en sus caras!—Por favor, pruébenlo con jalea de frambuesas.

Al fin los hermanos respiran, se frotan el pecho y la sien. —Ay Kakarotto, te invito unas cervezas a la noche, antes de dormir. —Raditz le promete y lo toma del hombro.

Kakarotto queda con los ojos redondos. —Ja, gracias. Debe ser la primera cerveza que me invitas, sin usarme como carnada para conseguir mujeres. —Comparte unas risas catárticas con su hermano mayor. Todo parece ir más natural, en especial cuando entra Lita y comparte un rato con ellos, relajando el ambiente.

Terminando el día Lita compartía el baño con Bardock. —… Jajaja Quien hubiera dicho que te podrías tan serio y protegerías la "virtud" de tus niños. —Lita bromea, Bardock está entre sus piernas, ella enjabona su cabello.

—Grrr…Tampoco exageres, yo no sabría decir en qué pueblo o Planeta dejaron ése par su "virtud". —Toma una pierna de Lita y se la enjabona.

— ¿Y tú sí lo recuerdas? —Lita muy sarcástica, pone los ojos en blanco y se ríe.

Bardock muy serio se voltea a verla a los ojos. —Sí, recuerdo muy bien. Fue con Gine…

Lita se avergüenza. —Pe-perdóname. Oh. —Toma aire, cuando Bardock la atrapa firme, la hunde en el agua junto a él.

Salen completamente enjuagados a la superficie. —Hmmm… Te lo voy a cobrar muy caro. Soy un General ¡Ten respeto mujer! —La levanta firme y así mojados, la lleva a la cama. Lita se retuerce cuando amasa sus senos, baja por su vientre con la palma completa. Toca su clítoris. Ella gime y tiembla cuando lame completos los labios de su vagina. —Mmm… —Bardock saborea. —Esto no es "agua", Oh, pero es refrescante.

— ¡Ah, Bardock! —Endereza su vista, intenta alcanzar su erección con la mano. Le da un par de leves caricias, el pre-semen gotea en sus dedos, y ella lame sus dedos para beberlo.

Bardock se agita al verla relamer sus dedos, la mirada verde de Lita está enrojecida de lujuria. —Muy bien, pero ¿Qué te parece si hoy lo intentamos Com-ple-to? —Bardock le muestra el condón entre sus dientes.

—Mmm… —Lita se regodea y ronronea, en tanto lo ve bajar la funda. —Haces que me sea imposible no sentir esto por ti.

La observa, con sus rizos esparcidos, su piel tan blanca resaltando en las sábanas oscuras. —Tú también, haces que me sea imposible, no tener éste anhelo, éste cariño…—Pasa su mano por la mejilla de Lita, baja con el revés para pasarlo por sus pechos. — ¿Amor le dicen?

Lita se sienta en la cama, casi de manera vampírica. Con los ojos desorbitados, el corazón parece haberle estallado en el pecho. —Ba-Bardock…

Bardock queda un poco prevenido, el Ki de la hembra dio un pico. — ¿Vas a golpearme? ¡Ah! —Lo taclean en la cama.

—Voy a matarte… —Lita se acomoda arriba, respira hondo con la polla de Bardock en sus manos. —… De placer. —Como acero caliente, su virilidad ingresa fusionándose con su carne. Muerde su labio inferior. —Oh Dios, la punta ya entra fácil.

Presiona sus caderas y sube sus palmas muy pesadamente, la sostiene de sus senos. Clava un poco sus dedos, tira sus pezones. Las sensaciones en su miembro son deliciosas, cada gemido de ella, provoca espasmos entre sus genitales. Puede sentirla acelerar el movimiento, cierra un ojo y muerde sus labios en línea recta. — ¡Ah, Lita! Cu-Cuidado. —La detiene de la cadera. —Casi me corro de golpe… —respira duro, intentando relajarse.

Con unas risas coquetas, se cubre la boca. —Y aún estamos por la mitad. —Fuerza un poco más hacia abajo.

—Liiitaaa… No juegues conmigo. —Gruñe en advertencia y la observa en la luz.

—Cobarde. —Lita le rechista, con mala cara. —¡¡Aaah!! —Se tira hacia adelante, convulsionó completa. Bardock la penetró hasta el fondo, completa de un solo empujón. Los temblores de su polla en la altura de su vientre, estimularon toda su carne, hasta sintió el tirón del orgasmo hasta su clítoris. Jadea. —Lo, lo siento, me acabo de venir.

Bardock se frota la frente, resopla intentando recuperar la consciencia, ése orgasmo fue sumamente violento. —Ah, Agh… Perdóname a mí. Uff, eyaculé tan de golpe. —Se frota la vista. —Oh no… ¿Estaré viejo de verdad?

— ¿Qué? ¿Ya no puedes seguir? —Lita se queja, mientras su cuerpo reacciona.

—¡¡Grrr!! ¡¡Ah!! —Voltea la posición, la gira boca abajo y la nalguea bien duro. Ella grita y lo maldice. —Vas a aprender… A no provocarme. —Quita el condón lleno y busca otro.

—Bar-Aaah…—Se aferra a las sábanas ¿Cómo puede estar duro tan rápido?

—Qué gusto tan grande, lubricarme con tu orgasmo. —Le habla al oído, la lame, corre su cabello de lado para pasar su lengua por la nuca. Llega constante hasta el fondo, muy lento, es exquisito, pero por suerte no se corrió súbitamente. Seca su frente, y observa detenidamente la unión de su pelvis con el trasero de Lita.

—Bardock, Jaja… —Lita le habla muy coqueta, incluso sus risas hacen vibrar su vientre. —Con cuidado, mañana debo estar, no sólo trabajando, debo ver a la modista, estar parada…

Bardock la recuesta totalmente, con el pecho sobre el colchón. —Tú descansa. Yo haré todo el trabajo… —Suspiran juntos, cuando muy despacio se dan las embestidas.

—Lo prometido es deuda… —Raditz se acerca volando, con un par de botellas de cerveza a Kakarotto, que estaba entrando al patio. — ¿Dónde andabas?

Kakarotto se encoge de hombros. —Hm, por ahí… —Gira la botella en la mano, sonríe de lado. —Le tengo una sorpresa a Milk…—Destapa y brinda con su hermano.

Caminan un poco y toman asiento en uno de los bancos. Está helando. —Los días parecen pasar rápido. Mira la hora… —Comenta Kakarotto, no recuerda haber estado en éste Planeta en invierno.

Raditz lo ve muy ilusionado. Ésa cara de tonto es muy delatora. —La gran noche ¿Eh?

Kakarotto se ahoga con la cerveza. — ¡Ah-Ah! ¡N-no! ¡¿Cómo se te ocurre?! —Niega con la cabeza. —Ella es una mujer decente.

— ¿Acaso las decentes no son de carne y hueso? —Raditz larga unas risas, nunca vio a su hermanito, tan tímido con una hembra.

—Hmmm. —Frunce el ceño, da un trago grande de cerveza. —Pero no lo hago para eso, sino como Broly me ha dicho, su novia le ha enseñado a tener "citas".

Raditz piensa en eso… —"Rei y yo en una cita…"

No quería hacerlo, conoce a su hermano mayor y sus comentarios libidinosos, pero inhala fuerte, en caso de fallar, le rompe la cara en la nieve y ya. — ¿Ti-Tienes algún consejo? Escuché algo de lo que hablaban nuestro padre con Nappa, pero… —Se frota la nuca y le da la espalda. —Yo nunca tuve una hem-Mu…Mujer pu-ra.

Por primera vez, ve a Kakarotto rojo hasta el cuello. —"¿Está largando humo por las orejas?" —Sacude la cabeza, su hermanito necesita de verdad su consejo. —Ah, bueno… Mucho control, mucha paciencia. Será doloroso, así que ten a mano lubricante. —Lo toma del hombro, lo hace saltar. —Despacio, de a poco se acostumbra y lo llega a disfrutar.

—Gra-Gracias. —Kakarotto le sonríe brillante, se busca otra cerveza y ven las estrellas aparecer en la noche.

En el instante que entraba a la habitación del Saiyajin, estaban disfrutando. Raditz follaba a Rei, sentado en el borde de la cama. La tiene sentada de espaldas, besa el hombro de la hembra, pellizca sus pezones con la otra mano. La ayuda a subir y bajar, pero ella agarra el ritmo de inmediato. —Oh Rei, aprendes tan rápido.

Le encanta el calor de Raditz, su forma musculosa contra su espalda se distingue perfecta. La unión de sus sexos chorrea en cada movimiento. —Nnh, Raditz, me encantan tus halagos. —Se ríe muy traviesa, se voltea para alcanzar su boca. —No es competencia, pero… Creo que soy de las primeras en tomar el tamaño Saiyajin, comple-to.

Raditz levanta una ceja. — ¿Ah sí? —Presiona los dientes y la hace subir y bajar más rápido. —Qué engreída, ah, arrogante, Mmh.

— ¡Oh, sí! ¡Tan grande! —Tira la cabeza hacia atrás. Están mucho más relajados, ya que la presentación familiar, salió mucho mejor de lo que esperaban. No es que Rei estuviera muy preocupada, pero sí sentía a Raditz tenso, en especial cuando le juró que era la primera mujer que le presentaba a su padre.

—Ay, Kakarotto, no hace falta. —Milk le explica a su novio ¡Ya un novio oficial! La lleva con los ojos tapados, hasta la entrada del refugio en el bosque.

—Sí, sí hace falta… Vegeta nos advirtió que sería de las últimas noches libres, hasta después del evento. —Kakarotto le descubre la vista. —Tan-Tan… —Dice como un canto.

Milk mira y está la estufa prendida, velas, muchas velas. En el centro hay almohadones, afila el olfato. — ¿Cocinaste?

La toma de los hombros. —Sí, algo sencillo, carne y verduras.

Milk se sienta, todo parece, mejor dicho ES una cena romántica. Juega un poco con sus dedos, todavía no entiende porqué su temperamento, su audacia se retrae a medida que un encuentro aún más íntimo se acerca. — "Un encuentro sexual, con sexo, sexo". — Pega un salto, hasta el pensamiento la pone nerviosa. —Es, es todo muy… Muy lindo. —Se ruboriza.

Kakarotto puede sentir su Ki errático, la ve roja. — ¡No, no quiero que creas que es para presionarte! Es sólo porque, pensaba que era buena idea, sin importar el resultado, por lo de mi padre. Yo-Yo ¡Ah, carajo! —Se sienta rebotando en la almohada. —Soy el peor novio, no sé medir la situación ¡Auch! —Un almohadazo lo empuja adelante.

—No soy tonta... Vine preparada. —Milk juega con un mechón de su cabello. —Quiero hacer eso que dijiste…Que empujes mis límites e ir más allá. —Presiona sus puños, e infla sus mejillas.

¡Y la punta de su polla parece haber recibido la señal! Presiona la mandíbula. "—Sshhh, Sshhh, tranquilo, que la vas a poner más nerviosa". —Kakarotto negocia con el órgano entre sus piernas.

Milk observa su pene inflamado y removiéndose. —Qu-Qué bueno, creí que te parecería muy mustia, con mis nervios y-y… —Toma la ropa entre sus manos y la retuerce. —Que no te iba a excitar.

Pone ambas manos sobre los puños de Milk. —Cálmate…Haremos… Haremos lo que siempre hemos hecho, cosas de amantes y…—Traga duro, saliva, los ojos de Milk brillan, se ve tan adorable. Pensar que golpea tan duro como cualquier Guerrero. —Y si no te gusta, me lo dices o me golpeas. —Le acomoda un mechón detrás de la oreja. Comparten una mínima risa nerviosa.

Lo mira, los ojos negros del Saiyajin, tan llenos de ternura, le aceleran el corazón. Se empieza a acercar, afloja su mano y deja que él las tome. Sus dedos se entrelazan, en tanto se empiezan a besar.

—"¡Mi puta mierda!" —Kakarotto sisea en su mente. —"¡Quiero abrirle la boca, morderle los labios, meterle la lengua!" —Se retiene, ahora que han llegado tan lejos no quiere arruinar nada.

Milk lo siente, con las manos técnicamente atadas, se contiene por su bien y eso le parece adorable. Saca la lengua, se enreda a su cuello y lo taclea en las almohadas. — ¿Qué sucede? —Milk se aleja al sentirlo petrificado.

Kakarotto siente el rostro prendido fuego, se cubre con el brazo. —Sucede, sucede que… Si no te alejas ahora… —Se descubre el rostro, está tan enrojecido como la hembra sobre él. —Te voy a follar sin piedad, hasta la muerte.

La mente de la morena acaba de explotar, entre el rostro rojo del Saiyajin, su mirada negra y su tono depredador. No hay dudas, él está excitado, tremenda y jodidamente excitado. Y éso— Me excita mucho también. —Empieza a desprender su ropa, afloja el cuello y baja algo la tela.

Kakarotto se sienta con ella y la aferra duramente contra él, tanto que hasta parece que duele. Lo escucha murmurar su nombre y con la boca abierta la devora, le quita el aire. En el arranque pasional, su visión se nubla, sólo está ella en el centro del vórtice del deseo que lo acelera. Arranca su ropa y la de Milk, sus gemidos y sus gritos lo encienden todavía más. La quiere ahora mismo. Empieza a lamerla y darle mordiscos a su cuerpo. —No…Haaa…—Sacude la cabeza, mira el brazo de Milk y su cuello, se lo acaba de marcar con mordidas.

Ve que de nuevo se aleja, Milk pasa las manos por su torso. Degusta la textura de la unión de sus músculos. —Ah, Kakarotto. Te deseo tanto. —Se acerca de nuevo, ahora es ella quien le clava las uñas en la espalda, muerde el labio inferior del Saiyajin.

Toma sus senos en sus manos, ésta gloriosa sensación de las tetas de Milk en sus palmas lo vuelven a acelerar. —Tan suaves, tus tetas son muy suaves. —Pellizca sus pezones, ella curva su espalda, se arroja a las almohadas. Empieza a bajar, besa su ombligo, llega a su pelvis y le deja una lamida a su clítoris. —Jmjm, estás bien mojada. —Se endereza, le da una buena vista de su polla, mientras le abre bien las piernas. —Dijiste que viniste preparada.

Milk le asiente, Kakarotto le suelta el cabello, ya estaba enmarañado de todas formas. Ella le señala su bolso. Empieza a respirar bien duro, se acomoda y mira muy nerviosa cómo baja el condón y le pone lubricante.

Toma su miembro y se lo frota sobre los labios de su vagina. — ¿Le temes?

Milk observa, tan sólo la punta cubre toda su feminidad, acerca una mano, muy tímida lo toca. —Uh, no. Parece…Me parece tierno.

Kakarotto se derriba sobre ella, la envuelve en sus brazos. — ¡Dios Milk! En estos momentos, te lo juro… Eres tú quien se ve malditamente adorable. —Presiona su glande sobre su entrada. El calor de su vagina emana, es irresistible. Empuja su cadera contra ella.

— ¡Aaah! —Milk grita de dolor, él acaba de tomar su pureza. Tal como esperaba, fue lo más rápido posible. Pero su cuerpo parece estar acalambrado de dolor. —Por favor no te muevas. —Llora escondiéndose en su hombro.

Kakarotto jadea, recuesta su frente en el hombro de Milk. La escucha llorar y eso lo hace sentir como la mierda. —Huelo a sangre…—Rechista, quizás fue demasiado brusco. —"¡Despacio! ¡Tu hermano te dijo DES-PA-CIO!" — Se siente un idiota, se golpea en la frente con su puño. Se aleja un poco, sacando un poco de su virilidad.

— ¡Ah! —Milk larga un quejido, siente un pequeño espasmo.

— ¡Lo siento Milk! En serio. —Toma las sábanas y le seca las lágrimas. —Soy un idiota, perdóname. —Kakarotto dibuja un puchero enorme. — ¿Si lo saco ahora te dolerá? —Siente una culpa horrible, en verdad no quería que las cosas fueran así.

Milk se cubre con los brazos, está enrojecida del esfuerzo por soportar éste ardor horrible. —"Sí, sácalo ¡SÁCALO!"—Grita en su mente. —No, no lo saques. Espera… —Le pide quedarse quieto, le pasa una servilleta para sonarse la nariz. Toma la mejilla del Saiyajin. — ¿Por qué tienes ésa cara? ¿Tan mal se siente estar con alguien como yo?

Kakarotto niega con la cabeza, toma la mano que acaricia su rostro. —No, en verdad se siente bien. —Mira abajo. —Sólo tengo la punta y se siente tan bien. Tengo tantas ganas de seguir hasta el fondo. —Muerde su labio inferior, presiona la almohada en su puño, en un intento de reprimirse.

Las venas en su cuello resaltan tanto, que las ve palpitar. Una gota de sudor corre por la frente de Kakarotto, Milk se la limpia. — ¿Por qué no sigues? ¿Dónde quedó eso tan atrevido que me dijiste?

—Es que te quiero Milk, no quiero dañarte, más de lo que ya lo hice. —Confiesa y se asombra al sentir la carne de Milk, dando un pequeño espasmo. — ¡Oh, se sintió bien! —Gime.

—Me gusta que te sientas bien conmigo. —Enreda sus brazos a él. —Ayúdame a sentir lo mismo… Aaahh… —Gime bajito al sentirlo moverse muy, pero muy lento.

Masajea sus pezones, los succiona. La escucha seguir gimiendo, intenta que ella disfrute lo más posible. — ¿Sigue doliendo? —Le consulta, en verdad que se siente muy bien su interior.

—Me arde ¡Oh! —Siente un empuje mucho más grande, que mete más de ésa enorme virilidad dentro de ella. Está en su límite, como si fuera a partirse. De nuevo lo siente quieto, con temor. Pero Milk pudo sentirlo, sintió cómo el largo de su pene, masajeó una zona de su vagina, que se sintió maravilloso. —Kakarotto, hazlo… —Jadean, ambos sudan y se miran a los ojos. —Fóllame hasta morir.

Sus manos presionan las almohadas y las sábanas. —No lo soporto. —Kakarotto sisea, presionando los dientes. — Están tan estrecha… ¡Milk ya no lo soporto! —Se arrodilla con ella aun unida a él, la levanta de la cadera, se aferra firme a su trasero y arremete hasta el fondo.

— ¡Oh mi Dios! —Los ojos de Milk ruedan hacia atrás, dolor, mucho dolor, pero también un hormigueo que se expande. Una comezón interna y placentera, que parece que sólo Kakarotto puede rascar. En un momento lo observa.

La desea ahora mismo, la necesita hasta el final. Su mirada se ennegrece al verla, con su cabellera desparramada, sus mejillas rojas, gimiendo y sus senos rebotando. Va a hacerla rebotar aún más duro. Inicia a un ritmo ya acelerado, golpeando hasta el fondo, agitando todo su ombligo. En cada embestida, sus pliegues internos masajean toda su polla, ésta sensación parece adictiva.

Sólo escucha los gritos y gemidos de los dos. Están cegados por todo el placer, si Milk gritara ahora que se detenga, no la escucharía. Porque sus lloriqueos llenos de lujuria son más fuertes. Milk empieza a disfrutar las penetraciones dolorosas, porque en cada retroceso, viene la arremetida que hasta parece aliviarla. El ardor que duele, ahora se siente, como el ardor que alivia. Entrelazan sus dedos, lo están gozando y es lo único que pueden ver, en ésta niebla de pasión carnal que los está cegando.

Agitada, abre grande sus ojos, y luego los cierra de golpe. —Me vengo, Kakarotto, me vengo. —Jadea mientras todo su cuerpo tiembla.

Siente su vientre empezar a apretarlo muy duro, lo deja al borde. —Yo también, sí Milk ¡Oh, sí! —Un par de penetraciones más y se siente eyacular, y a Milk aflojarse por el orgasmo. —Eso… Tómalo… —La acaricia desde el cuello, aprieta sus senos y baja hasta su clítoris. La deja disfrutar cada milisegundo de su orgasmo interno.

—Sí… —Milk sonríe perezosa, todo su cuerpo se siente destrozado de placer. —Kakarot—Se desvanece.

De pronto la siente flácida. —Jaja, ¿Milk? —La ve quedarse inmóvil, ya no responde. Su sonrisa post-orgásmica que se va al carajo. — ¡Milk! —No responde. — ¡¿Estás bien?! —La sacude y le pide reaccionar. Saca su miembro. —"¡Mierda, mierda!" —Se regaña a sí mismo, al ver su miembro cubierto en sangre, se asusta. Quita el condón lleno y busca con qué limpiarla. Revisa sus signos vitales, su Ki; parece estar desmayada. Muy preocupado, la deja recostada, le limpia la sangre con una toalla húmeda. Revisa y además de sus labios enrojecidos, no hay nada grave. La ve acurrucarse junto a él con una sonrisa. Está en verdad sorprendido de su resistencia, es una hembra fuerte no hay dudas. —Ay Milk… Gracias por aguantarme. —Le deja un beso en la frente, ya no tiene hambre, quiere esperar que ella despierte bien. La aferra a su pecho y se duerme escuchándola respirar muy finamente.

Recostado en su cama, veía a la rubia dar unos saltos en la alfombra— ¿Y así bailarás? —Broly tiene el ceño fruncido.

Mina estaba haciendo una muestra desnuda, envuelta apenas en unas sábanas. —Jajaja, en vistas generales, sí. Pero obviamente con más ropa. —Muy coqueta da un trotecito y de un salto se sube a la cama. —Oooh… Te queda una hora y entras a tu turno nocturno. —Le hace un puchero. Acaricia su mejilla, la cicatriz en su cara y baja a la de su pecho. —Debiste dormir…

—Grrr, es que tú, me quitas el sueño. —La tira hacia él de sus muñecas. —Me das hambre… Hambre de sexo.

Mina larga unas risas. — ¡Oh, Dios existe! —Siente su erección, lista una vez más para la acción. Le muestra un condón. —Un "aperitivo" antes de trabajar. Y no te preocupes…Lo sirvo yo. —Abre el condón y se lo pone. Se frota de atrás, adelante. Con ayuda del Saiyajin, eleva la cadera e inserta su glande. Los escalofríos exquisitos de nuevo, hasta el fondo. —Ah, creo que debo tener cuidado, de que no me sacudas los pulmones hacia afuera. —Se ríen juntos y empieza a acelerar, no puede esperar a tener otro orgasmo con él.

— ¡Ah, ah! Si no fuera que debo relevar a Nappa. —Broly habla entre jadeos, recorre con las manos completas el cuerpo de la hembra. Tan delicado, y al mismo tiempo le hace sentir placer como nunca en su vida.

Nappa veía las estrellas, la helada de la noche era muy cruda, no obstante en su pecho, las palabras cálidas de Ami en su scouter le dibujan una sonrisa. Un aterrizaje sorpresa se da detrás de él. —Je, diez minutos temprano. —Se gira a Broly, se queda mirando ésa enorme sonrisa que parece opacar las estrellas. —Todo bien me imagino…

— ¡Grrr! Lárgate antes de que me cobre todos tus chistecitos. —Broly se adelanta y con una oleada de su Ki quita toda la nieve del techo.

Es cierto, mejor se va o lo deja enterrado en el bosque de nuevo. Muy feliz está parado en la puerta de su habitación. Toca la puerta con la palma, antes de abrirla, el Ki de Ami está ahí.

— ¡Comandante! —Ami le abre la puerta y la quijada del Saiyajin cae al suelo. Ella da un salto del triunfo en su mente. —"¡Sí, mi ropa sexy funcionó!"

—Ah, eh… Ami ¿Po-Por qué? —La mira de arriba abajo, está con un pequeño camisón. Cierra la puerta rápido, con temor de que la vean o el frío de la noche la afecte. Lo que ella viste es corto, con una tela transparente, y unas pequeñas bragas negras. — ¿Qu-Qué haces vestida así?

Ami lo toma de la mano, él parece muy fácil de manipular ahora, aun con su porte tan grande. —Es para ti ¿No te gusta?— Lo dice con una sonrisa, porque en verdad la cara de Nappa no miente. Espera que su entrepierna tampoco le mienta.

— ¡S-Sí me gusta! —Se rasca la nuca e intenta que sus palpitaciones bajen. —Es que temo que tengas frío.

Lo sienta en la silla, acerca otra para asistirse y alcanzar a desvestirlo. —No, tú no te preocupes. Mantuve tu habitación caliente, te preparé el baño. —Se acerca al cuello de Nappa, le deja un par de besos y caricias. Lo ayuda a quitar su armadura y todo el traje.

Cuando queda sólo con la parte de abajo, la toma en brazos. — ¡Ja! Tú vendrás al baño conmigo. —La ve roja hasta el pecho y por Dios ¿Hace cuánto no la ve completamente desnuda? Su boca se hace agua, al ver sus pezones duros a través de la fina tela que la cubre.

Ami puede notarlo un poco nervioso, nunca creyó que iba a encantarle tanto. —"Soy tan sexy que lo pongo nervioso, Jaja…Nunca me había pasado algo así."—Se siente triunfal, segura y por sobre todas las cosas una mujer arrebatadoramente sensual. Su ego vuela alto, al tener evidencia de primera mano de cómo provoca a un Guerrero tan temible e intimidante.

La deja parada en la alfombra, ella ya había preparado todo el baño. Toallas, velas, afila el olfato, ella perfumó el agua también. Puede ver el vapor emanar, de todas formas verifica la temperatura.

—No te pregunté sobre qué perfume preferías más. —Ami le comenta. —Pero como hablábamos sobre los campo de lavanda el otro día, y que es un relajante natural… —De puntitas camina, con algo de temor de caer al ver ésa espalda monumental enderezarse. —"Ay, Dios ¿Estoy mareada de excitación?" —Sus piernas tiemblan, siente su clítoris palpitar caliente.

Las manos de Ami tocan su espalda, y sorpresivamente empieza a tironear la tela de la parte de abajo para dejarlo desnudo. —"Esta mujer, siempre me sorprende. Es en verdad muy impredecible." —Traga duro, sus ojos azules lo apuntan, mientras baja completamente la bragueta. Su polla no está viva, está cargada de munición de alto calibre. Apuntando tan firme y caliente hacia arriba como cañón de Guerra.

Una cosa es el libro, otra muy distinta es tenerlo de frente. Incluso cuando se lo veía inflamado entre su ropa, no es igual. Lo quiere tocar, pero sus manos dudan demasiado. —"No sólo es lo grande, es lo inflamado que está ¿Podré envolverlo con toda la mano? ¿Por qué soy tan menudita?"—Llora un poco para sus adentros, la diferencia en tamaño contrasta demasiado, en todos los sentidos.

—Vamos al agua o se enfría. —Nappa toca con la punta de sus dedos, las tiras de su camisón. La piel de la hembra se eriza, la escucha largar un pequeño suspiro, en tanto quita la tela. Duda un poco por quitarle ésas pequeñas bragas negras, que apenas cubren su pubis.

—"Quítame las bragas, quítame las bragas ¡Quítame las bragas!"—Ami ruega desesperadamente en su mente, pero lo ve retroceder. — ¡Quítame las bragas! —Grita estridente, presionando los puños. Eso se escuchó como una orden iracunda.

Qué buenas ofertas salen de ésa boca, ésa pequeña boca. La aferra y la levanta completamente para probarla. Aprieta su menuda y delicada figura contra su cuerpo, prueba sus labios. Muy despacio baja sus manos, demarcando cada curva, empieza a quitar sus bragas muy lento, mientras no deja de besarla.

Ami puede sentir la tela bajar por sus muslos. —Mmm, Nappa. —Suspira contra su boca, el beso es tan pequeño y conservador. Pero ella quiere profundizarlo, quiere que la devore. Abre la boca, enreda sus brazos a su nuca, da un giro con su lengua a sus labios.

Cuando tiene permiso de su boca, Nappa la toma del mentón y abre aún más su boca, mete su lengua. La succiona rudamente, dejándola agitada, sin aire. Se la lleva al agua, baja con ella, la deja sobre su pecho.

Ami sonríe, ruborizada e intentando que el aire le vuelva al cuerpo. Siente la erección del Comandante tocarle la altura del ombligo, se recuesta aún más. Le gusta llenarse de su calor. —"Quiero darte calor, dentro de mí…"—Se sienta sobre él, lo empieza a enjabonar. Mira abajo, su punta sobresale en el agua.

— ¿Te molesta? Puedo voltearme y

Agarra su miembro con ambas manos, lo aprieta posesiva. — ¡No! No me molesta…Lo deseo. —Se acerca al rostro de Nappa, con la boca abierta. — ¿Tú no me deseas?

Los pezones duros y delicados de Ami tocan sus pectorales. Se pregunta cómo un ser tan delicado puede excitarlo tanto. — ¿Desearte? Ami… Más que deseos, tengo antojos voraces por ti. Y según puedo percibir…—La hace saltar, de un movimientos brusco, la envuelve en sus manos, amasa sus pechos y baja por su cintura. —Eso es lo que quieres ¿Verdad? ¿Qué te devore de nuevo? —Se relame con lascivia, en lugar de seguir tocándola, la provoca un poco más. Toma la botella de gel de baño, y la enjabona. Pasa firme las manos, la limpia completa y sigue masajeando su carne. Lleva los dedos a su entrepierna, ella está ardiendo.

—Mmm ¡Nnh! —Se retuerce con el masaje, su clítoris hinchado es estimulado entre ésos enormes dedos, la textura de sus yemas es algo áspera, pero le gusta. Sólo se imagina siendo muy rudo y agresivo con ella en la cama. En cambio él es suave y mucho más dulce de lo que esperaba. Eso la provoca todavía más. —Más, Nappa… ¡Dame más!

Con cuidado la limpia un poco más, en especial para que el jabón no la irrite. —Así, bien limpia… Para que veas, que a mí también me gusta atenderte. —Nappa la ve saltar y girar hacia él para besarlo. La sostiene de su cabello, está mojado y tan suave. —Vamos a la cama… ¿Estás lista?

Ami se sostiene de sus hombros. —Sí. —Vuelve a besarlo, con más deseo, con más pasión. Calentando su cuerpo para lo que prosigue, la unión final de sus cuerpos.

Jojojo, un cliffhanger, pero uno bien zabroso le próximo cap, se viene el seppso NappAmi, como Dios manda, Jajaja. Muchas gracias por sus rws y por seguir éste fic ¡Hasta el próximo viernes!

Saluditos…

Nita-chan84: Uy, y de a poco se remueven las memorias y dan señales. Jajajaj sí, recuerdo ése cap de Dragon Ball, pero mejor pongamos un velo sobre ello. Aquí el Kakarotto le dio con mucho compromiso contra el piso, pobrecito, imagínate aguantar tanto con las curvas que se gasta MIlk. Y Darien no es ningún princeso aquí, y todavía falta tela para él. Y Selypar, ufff… Quizás destapó la champaña demasiado temprano. Y déjame hacerte spoiler, después de la fiesta, se revela el pasado, veremos la culpa con la que carga cada uno.

OhaioIzumiKun: Jajaja y Nappa decía "eres una violadora, me violaste, es una violación". Y quizás el Rey Vegeta y la Reina cantaron victoria demasiado pronto, a Tarble le removió un poco las ideas Gure. Jajaja le hacía la Psicológica a Rei para desvirgarla, pobrecita, hay que ser valiente para empezar y con un XL además. XD

Kaysachan: Ayyy, mi ciela, mira las consecuencias de andar leyendo en el trabajo, se me hizo tarde para el almuerzo y tengo que actualizar. Aaaaahhhh!!! No me maten, es que tu calendario me ha atrapado. Besos, espero verte volver por éstos lares.