Lala Lulu: Hola! Jejeje hoy se resuelve el cliffhanger anterior ¬¬ Tomen aire que ahí viene el Nappa. Oremos por Ami, para que experimente el paraíso junto con nosotros ¿Tienen fantasías con las Katanas? Pues Vergeta está por cumplirme una. Dieciocho en terreno peligroso, ni de un lado de del otro, el peor. En expectativa por la Fiesta, llegan los primeros invitados ¿Verán los cambios del Príncipe Vegeta? Uy culminamos con Tarble y un gran paso.

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 22

Luego de secarse, todo parecía un ritual. Ami sentía la garganta llena de arena por los nervios, bebía agua. Veía a Nappa dejar una botella grande de lubricante y varios condones a mano. Un poquito de celos se le despiertan, al imaginarse que él ya ha hecho esto con otras. —Ya sabes qué hacer… —Musita.

Nappa se acerca a ella, la toma de sus muslos y con una mano la enreda a su cuerpo. —Tú también, cuando te metí la lengua en la biblioteca, pude ver muy claro que no eras virgen.

Le sale humo por las orejas. —Bu-Bueno, sí. Pero eso que tienes. —Tose un poco para aclarar su garganta, de nuevo se le seca por los nervios. —O sea el tamaño de tu pene, sería el primero para mí. Tú seguro ya has tenido muchos tipos de mujeres. —Infla sus mejillas y voltea el rostro.

Nappa le regala una sonrisa brillante de lado, vuelve a besarla, la recuesta en la cama. Corre la pequeña cortina de tul, puede apreciarla en la luz de la chimenea. Sus ojos azules brillan, y sus mejillas parecen brillar de lo rojas que están. —Si lo que quieres saber es, si he tenido otras hembras después de enviudar, la verdad es que sí. — Puede notarla incómoda, pero le gusta saber que es un poco posesiva con él. Acaricia su mejilla. — Pero ninguna me ha puesto la polla así… — Se arrodilla en la cama y toma su miembro desde la base, se lo muestra en todo su esplendor. Prosigue a bajar una funda de látex. —Hasta siento que me duele.

El cuerpo de Ami se infla y se desinfla con su respiración, está ansiosa por saber, qué tipo de placer alucinante está por someterla ése pene descomunal. Antes de que Nappa le pusiera el lubricante, ella le quita la botella. —Yo puedo hacerlo. —Se abre de piernas, le da también una buena vista de su feminidad, está húmeda, caliente; pero va a necesitar toda la ayuda del mundo.

El Comandante acomoda varias almohadas junto a ella. —Bien, confía en mí. —La atrapa de las caderas, la eleva, así él se encarga lo más que puede de la situación. Lame dos de sus dedos y se los mete, deja caer mucho más lubricante directamente dentro de su vagina.

—Ah, sí. Se siente bien. —Ami gime, solo sus dedos parecen dejarla cerca del orgasmo. —Nappa detente… Quiero acabar contigo.

—Es solo para estirarte un poco más. —Pasa su pulgar por su clítoris y se lo aprieta, la observa retorciéndose en sus manos. —No soy un tipo que se folla a su compañera, sin importarle lo que sienta.

—Porque estoy segura de eso. —Ami habla entre gemidos. —Porque te conozco es que lo quiero ahora.

Saca sus dedos, le muestra cómo usa ésa mezcla de sus fluidos, para untar la punta de su miembro. —Si duele, simplemente házmelo saber.

Ami asiente, acto seguido curva su espalda y tira la cabeza hacia atrás, al sentir las enormes manos de Nappa apretando sus senos, tirando sus pezones. Grita por el gesto rudo, pero al instante el alivio de su lengua la hace suspirar. Con una sola lamida, sus pechos quedan saltando alegres. Empieza a sentir su glande frotándose en su entrada, y como una cuenta regresiva de tres, el aire se le sale. —Oh mi Dios bendito. —Se aferra a una de las almohadas.

Le da una caricia a su ombligo, trata de relajarla todo lo posible, que los espasmos de la hembra sean puramente por placer. —Grrr… Me tomaste muy bien. Sigue así, respira. —Se lo dice un poco a él mismo, ya que su interior lo absorbe, quiere más, atravesarla por completo. Pero es tan preciada, también tiene la necesidad de cuidarla.

Ami ni siquiera tiene que moverse, Nappa tiene el control de sus caderas, la empieza a embestir. Todo su cuerpo es sometido, al ritmo firme con el que el Saiyajin la sacude. Gime alto. — ¡Nnh! ¡Nappa!—Abre los ojos, puede verlo jadeando y disfrutando. Eso la tranquiliza, creyó que su cuerpo no estaría a la altura de sus deseos. —Más, Nappa… Necesito más.

Su mirada negra se afila, se queda fijo en sus ojos azules. Baja un poco para besarla. —Mmm. —Saborea sus labios, los muerde un poco, ahí puede sentir como ella empuja su cadera, mete un poco más. Entonces Nappa le levanta ambas piernas, se las deja en el aire. —Iré más profundo. — Los dos gimen al unísono, más del calor de Ami le envuelve la polla. Más de él la estimula. Su cadera la sigue embistiendo, puede sentir sus jugos mezclándose llenando las paredes de sus gemidos y sonidos obscenos. Chorrea hasta el colchón. —Oh, Ami, te sientes bien… Te sientes demasiado bien… —Gruñe y atrapa un pezón de Ami con la boca.

Ella rasguña su pecho, toma la mano del Saiyajin, se las besa y muerde sus dedos. —Yo también, me siento bien ¡Ah, ah! —La succión de sus pezones, hacen culminar todas las sensaciones en su vientre. — ¡Uh! ¡Estoy cerca, muy cerca!

—Sí, puedo sentirte ¡Ah, carajo! —Su polla parece estar por derretirse, en ésa cavidad que se aprieta segundo a segundo. La embiste velozmente ante el éxtasis que va a estallar. —Ami, Ami… —Gimen sin parar, se desarman juntos en el orgasmo. Nappa presiona la mandíbula, Sólo los jadeos quedan dando vuelta entre ellos.

—Ah, eso fue… —Ami intenta recuperarse, queda tendida en las sábanas.

—Increíble. —Nappa sonríe y se acuesta junto a ella.

— ¡Quiero más! —Ami exige, se monta a él, se sostiene de sus pectorales y lo besa.

— ¡¿Eh?! —Nappa levanta las cejas, la sostiene de los hombros. — ¿Segura?

Ami se sienta, toma el condón lleno, se le hace agua la boca al ver todo el semen que pudo sacarle. Toma otro sobre plateado y lo deja en la boca. —Sí. —Guiña un ojo. —Me dieron unos días libre y como Doctora Oficial, lo recomiendo.

Y así como si nada hubiera pasado, su miembro estaba listo para actuar de nuevo.

La noche, una noche pacífica, como la superficie del agua. Pero sabe que debajo los tiburones nadan, sedientos de sangre. —"Hm, ni eso. Al menos los tiburones cazan cuando tienen hambre, lo de ésas bestias traidoras es puro sadismo." —El Príncipe Vegeta reflexiona, mirando por la ventana del balcón de su oficina.

— ¿Nos tomamos un baño? —Serena le habla, lo veía muy concentrado, él se gira con las cejas en alto. —Oh, mira nada más. Parece que no sentiste mi Ki.

Vegeta da una sonrisita de lado. Cruzado de brazos se acerca. — ¿Y tú? ¿Pudiste avanzar algo en ése tema?

Serena ondea las manos delante de ella. —No, en verdad que no. Mejor me concentro en el otro millón de cosas, que debemos tener listas.

—Si vas a estar conmigo entre tanta gente, te servirá de mucho. —Vegeta se acerca a ella, la abraza de la cintura, se inclina para besarla. —Mmm, pero si prefieres no mostrarte…

Serena lo golpea con su puño en el hombro. — ¡Así que te doy vergüenza!

—Déjame decirte, que un montón de personas comiéndote con la vista… —Toma la mano de Serena, acaricia sus nudillos. Su mirada negra brilla con sed asesina. —… La sola idea me pone como la mierda. Les arrancaría los ojos, porque no quiero que otro te toque ni con la mirada. —Presiona los dientes de la rabia.

Serena queda fría del susto, traga duro. —Tus celos dan miedo. —Le confiesa con un temblor en la voz, toca sus mejillas para relajarlo.

—Ja-ja… Lo admito. —Sonríe de lado. —Puede que yo sea aún más celoso que tú. —Escanea su Ki, ella se relaja un poco más. —Ahora, volvamos al tema principal. Quédate aquí. —Le pide al verla seguirlo. Se va a la habitación y entra al closet, sale con una corbata. —Detectar el Ki…

Serena se cruza de brazos e infla sus mejillas. —Jummm ¿Y cómo pretendes ayudarme?

—Quita ésa cara de ardilla. —Vegeta le presiona sus mejillas, desinflándola. —Confía en mí, ahora… —Le pone la corbata, cubriéndole los ojos. —Practiquemos el Ki.

—No, no quiero. Quiero ir a la cama. —Serena llora al cielo, intenta enredarlo en sus brazos, pero él no se deja. La deja a ciegas.

—Tenemos tiempo para eso. —Se pone a sus espaldas y la toma de los hombros. —Ahora silencio, concéntrate. Quiero que respires, profundo… —Le habla al oído, trata de relajar lo más que puede su tono de voz. —Quiero que te concentres, que puedas sentir no sólo tu respiración, sino también, tu pulso.

Serena asiente y sigue las instrucciones. Se lo toma seriamente, a pesar de que su voz en su oído y el tacto en su cuello, la atraen para hacer algo más. Concentrada cuenta sus latidos, escucha su respiración.

—Bien… Ahora imagina a tu pulso, imagina el mapa que dibuja por tus venas, bombeando la sangre. Desde la cabeza a los pies. Concéntrate. —Se aleja un poco, está tan tentadora, reprime la tentación de salirse con la suya, con ella así vendada. —Ahora despacio, empieza a imaginar que todo eso es "energía", que estás rodeada de una esfera. Ahora ésa esfera se expande, choca con lo demás y la distorsión te deja ver a tu alrededor. Como el tacto o un bastón que usan los ciegos. —La ve asentir muy suave de nuevo. —Ahora, debes seguirme… Si puedes. —Larga unas risas silenciosas.

— ¡Oye! —Serena se enoja, una pelota de papel le choca la cara. Frunce el ceño. Cree poder adivinar dónde está, por la trayectoria del papel. Pero no, debe recordar lo del Ki. Concentrarse, expandirse…

Vegeta la hace enojar un poco más, le tira un par de proyectiles para desviarla de su dirección. De pronto la ve muy firme caminando hacia él, da un paso adelante y ella responde al mismo tiempo con un paso atrás. Repite para estar seguro. Dibuja una sonrisa ladina enorme, camina hacia atrás en la habitación. Mira de reojo su Katana, camina sin hacer ruido y la toma. Se detiene a una distancia prudente de ella, puede verla sonreír enorme ante el triunfo de aprender ésta técnica.

Serena se endereza, puede sentir el Ki emanar de la espada, es extraño, es como si "reflejara" el Ki de Vegeta.

La apunta muy serio con la vista. — ¿Ya no le temes a mi Katana? —Recuerda entrar a la habitación, y verla abrazar su arma.

—Si la espada está en tu mano, no tengo porqué temer. —Serena le confiesa muy en serio.

Una sensación cálida lo abruma, abre un poco su boca por la conmoción ¿Cómo puede alguien tan puro como ella estar con alguien como él? Incluso ¿Cómo puede Serena querer estar con él? Se quita los guantes y los deja de lado. Desenfunda. — ¿En verdad no tienes miedo? —La desafía.

—Sí. —Queda quieta, le recuerda a ésa noche que probó su lealtad con él. Puede verlo desenfundar completamente, ve el Ki de Vegeta claramente.

Dibuja una sonrisa y blande la espada, corta la venda en sus ojos. Su mirada azul brilla en la habitación, el corte fue limpio. La sigue apuntando con el arma.

En un momento da un salto, el metal toca el cuello de Serena, la recorre y le provoca escalofríos. Traga duro cuando empieza a bajar por su pecho, en un movimiento sorpresa corta el cinto de su Yukata. La tela queda suelta, lo ve abrir más la bata y corta su brasier por delante. Esto la está excitando demasiado. —"¡Oh, no! Lo sabía ¡Soy una pervertida!"—Con la punta destapa sus pezones, le da un pequeño golpe a cada uno, haciéndola gemir y enrojecerse.

Muerde su labio inferior, ésos pezones rosados, ya estaban duros antes de ése golpecito con el metal, que si bien fue inofensivo, pudo escucharla gemir. Se enorgullece de lo mucho que ha mejorado su motricidad fina y su control. Y en gran parte es porque está con Serena. El cuerpo de su pareja es tan delicado. Enfunda y se acerca a ella. Serena técnicamente se arroja a sus brazos, la toma de la nuca, toma su cabello en un puño. —Grrr… Serena. —Gime con la boca abierta, dejando que sus lenguas se unan.

—Jmjmjm. Vegeta. —Unas risitas coquetas se le salen, tironea su traje de entrenamiento, encuentra el cierre y se lo baja. La deja en la cama, ella se sienta en el borde, sigue bajando hasta el final.

Vegeta traba sus botas y se las quita. Jadea fuerte cuando Serena toma su miembro endurecido y se lo masajea, también le regala un par de besos a su glande. Gime y la tira de un pequeño empujón, presiona sus pechos entre sus manos, chupa sus pezones, rozándolos con mucho cuidado entre los dientes. —Deliciosos. —Ronronea del gusto, da giros con la lengua a las puntas erectas.

— ¡Ah, sí! —Serena se retuerce, se voltea para quitarse las bragas.

Qué buena vista de su trasero en alto le está dando, Vegeta no se resiste. Lo acaricia, lo besa, mientras la ayuda a quitar sus bragas. Abre sus muslos, ahí está su centro mojado, entierra su boca, no tarda en masajear su clítoris y meter su lengua.

— ¡Ah, Vegeta! —Presiona las sábanas, él la hace avanzar al centro de la cama sin dejar de succionar los labios de su vagina. —"Está posición… Desde aquella vez no hemos hecho exactamente ésta posición." —Recuerda un poco las palabras de la Señora Baba, trata de enderezarse un poco para hablar, la boca de Vegeta sigue su trabajo entre sus piernas. Él quiere voltearla boca arriba. — ¡No, espera! —Agitada, pone una mano delante. —Quiero, quiero hacerlo así.

Vegeta levanta una ceja, algo confundido. —Mmm, no hace falta. Me gusta que me mires. —Se acerca a besarla, pero ella lo detiene.

—U-Una vez me dijiste…—Se cubre el rostro, está por explotar de la pena. —Dijiste que me enseñarías que, ésta posición es tan hermosa como uno quiera. Sé que lo hemos hecho por atrás, pero no así… —Espía entre sus dedos, no sabe qué dirá o pensará de ella. Lo siente acercándose arriba de su cuerpo, gateando.

—Hmmm…Creo que tienes razón, debo compensarte por ésa vez. Pero si llega a ser muy intenso, con que digas alto o un no, yo me detengo. —La toma del mentón y la besa.

Lo sostiene en el beso unos segundos más, toca su cabellera negra, puede sentirlo con sus orejas ardiendo y al abrir los ojos lo ve ruborizado. Abre grande los ojos en sorpresa. Vegeta sigue con besos por su cuello, por su espalda, con caricias la prepara en la posición que pidió. —Vegeta, te deseo tanto. —Gime entre suspiros, ve el sobre plateado volar en la habitación.

Con su polla lista, se frota contra ella, se inclina para alcanzar sus senos, que se agitan en el vaivén que los dos coordinan para frotarse. Pellizca su pezón, al mismo tiempo que su glande entra en su cavidad. —Serena, te deseo, te necesito. —Gruñe con los dientes apretados. De a poco va hasta el fondo. — ¡Uh! —Se traba con el aire, cuando Serena empuja su trasero y lo mete completo.

—¡Aaah! —Serena grita y queda jadeando. —Me… Me acabo de correr. —Se aferra a las sábanas, si bien disfruta, le parece que fue demasiado imprudente. —Oh, lo siento…

Vegeta siente el interior de Serena, moviéndose por el reciente orgasmo. —Mmm ¿En serio? —Se acerca a su oído. —Yo no lo lamento, quiero hacerte correr, una y otra y otra vez. —Empieza a arremeter sus caderas, el trasero de Serena se amolda perfecto cuando llega hasta el fondo.

Los golpes de la pelvis de Vegeta contra su trasero la excitan, escucha la madera de la cama crujir, sus sexos mojados y los gemidos salvajes; su vientre se sacude completo presionando sin descanso su punto G. Todo es tan obsceno, pero las caricias en su espalda, en sus senos y los pequeños besos en su hombro, la hacen sentir el cariño del Príncipe. Ella quiere demostrarle lo mismo, se voltea, intenta atrapar el rostro de Vegeta con su mano, abre la boca. — Vegeta. Se siente hermoso. —Habla caliente contra su boca, sus lenguas se tocan por fuera.

La sostiene de ambos pechos, se agitan completos. Baja una mano a su clítoris, está tan duro que puede atraparlo entre su pulgar y su índice. Ella grita de placer, empieza a sentir cosquillas desde sus bolas hasta su glande. —Me vengo, oh sí Serena. —Lame su oreja, con su saliva la refresca. Se endereza con ella, en ésta posición puede golpear su punto débil desde un ángulo diferente.

— ¡Ah, ah! ¡Vegeta, Vegeta! —Cierra los ojos y se aferra a los brazos que la envuelven.

Vegeta toma su clítoris y lo pellizca algo brusco, Serena lloriquea y la hace chorrearse, mientras él eyacula con un par de empujones duros, que ordeñan hasta la última gota. —Mi Serena, mía… —"Amada…" Piensa, tirándose con ella sobre el colchón, rebotando un poco.

Serena tironea las colchas, para cubrirse del frío inminente que vendrá después. —"Vegeta, Mi Vegeta… Te quiero." —Es lo único que su mente repite, en tanto caen juntos en un sueño profundo y relajante.

Darien recorría un poco, sabe que muy pronto no tendrá tiempo ni de renovar el aire. Se viene una fecha ajetreada. Mira al cielo, hay naves que ya vinieron a instalarse para el gran evento. Escuchaba un poco los chismes de la gente…

—Jajaja ¿De verdad creen eso? ¿Qué se va a casar con ella? —Uno de los vendedores que quitaba la nieve decía a otro que pasaba a compartir el chisme.

—Dicen que es bondadosa… Una terrícola, con uno de ésos salvajes. Si es así, entonces lo rumores del Príncipe Vegeta son mentiras ¿Qué mujer estaría con él, si sabe que mata a las mujeres con las que se acuesta?

—Supongamos que se casan ¿En qué cambia algo para nosotros? ¿Desde cuándo a los poderosos les importa el Matrimonio o lo respetan siquiera?

Darien agita un poco la cabeza, ése es un pensamiento que él hubiera tenido, pero al ver todo de cerca, su perspectiva no es así. Se ríe para sí mismo, presumido de la información de primera mano que tiene. Compra varias verduras y carne, casi no ha estado en su casa, pero si es por proteger a Serena, no va a perderse ninguna sesión de entrenamiento. Se da vuelta en seco… No hay nada. Se endereza y sigue caminando, toma una naranja, juega con ella arriba y abajo en su mano. Cerca de un árbol que está por su casa, la tira hacia arriba con violencia.

—¡Auch! ¡Maldito imbécil! ¡Me entró el ácido en los ojos! —Dieciocho cae del árbol.

—Buenas tardes para ti también. —Darien le ofrece la mano, pero ella se la rechaza con un manotazo.

— ¡Lo mismo puedo decirte! —Se levanta un poco su Yukata, trata de quitarse el jugo.

—Tú eres la que me sigue. —Darien deja sus bolsos a un lado, le pasa un pañuelo. — ¿Qué pasa? ¿No fue suficiente lo que conseguiste husmeando por ahí?

En verdad lo que consiguió le valió de mucho, tanto que hasta pudo tener un permiso de salir. Unos segundos de silencio la inundan, pero no debe dudar, debe advertirle. —Yo sólo… Quería hablar contigo.

Darien hace una pausa, mira a los lados y levanta de nuevo sus bolsos. —Si quieres, seguro ya sabes dónde queda mi casa. —Mira hacia adelante ¿Por qué? ¡¿Por qué no puede mandarla al diablo de una vez?!

—No, yo… —Se pone roja hasta las orejas, mira el camino que lleva a su casa ¡¿Por qué mierda le importa lo que le pase a éste tipo?! Lo atrapa de la ropa antes de que siga avanzando.

Darien se voltea a ella, la mira de arriba abajo, escondiendo sus gestos. Hasta puede ver algo de rubor, él creía que ella no tenía sangre en las venas. Pero puede que haya estado equivocado, le quita la mano y se la sostiene. —Tibia… —Mira sus dedos, están lastimados, llenos de asperezas como los suyos.

Dieciocho quita su mano de su agarre. —Quiero advertirte. Lo que…—Toma valor, se endereza, frunce el ceño muy enojada. — ¡Lo que sientes está mal! ¡Debes alejarte de ella! —Su grito estridente hace volar una bandada de pájaros, deja todo en silencio.

— ¿Que qué?

—La Mujer del Príncipe, no puede ser tu mujer. Aun si ustedes, sí pueden estar juntos… Si llega a saber que la deseas, el Príncipe te matará ¡Ah! —Dieciocho grita cuanto la sostiene del cuello contra un árbol.

—Mucho cuidado… —Darien sisea. —Que no me entere que andas esparciendo ésas mentiras—

— ¡¿Entonces es mentira?! ¡¿Por qué la proteges?! —Dieciocho le exige.

—Una "cosa" como tú nunca lo entendería. —Se le acerca, aprieta aún más su cuello, está seguro que ella puede zafarse pero no lo hace. —Porque si ni siquiera puedes ver lo que siento… Lo que siento por ti…

Abre grande los ojos, la falta de oxígeno la empieza a marear, quiere que la apriete más fuerte, la fuerza, el calor de su mano. —"Su boca… Por Dios, su boca está demasiado cerca."—Dieciocho empieza a alucinar con besarlo, por tener un primer beso con él. —"¡¿Qué me pasa?!"—La suelta, tirándola contra el suelo, ella tose y se sacude, mientras trata de estar parada. — ¡Cough, cough! ¿Tú sientes algo por mí? —Jadea y trata de verlo a los ojos.

—Te lo advierto una última vez, no puedes tocarla ni con la palabra. —La señala con el dedo. —Si llego a escuchar rumores así, difamando su buen nombre o dándole problemas con su Pareja; te mato. —Gruñe y se va. —"¡Ya basta! ¡Basta! ¡Déjala atrás!" —Darien se reprende, toca sus labios, mientras camina firme a su casa sin mirar atrás. Entra a su casa, tira todo y saca del bolsillo interno de su abrigo, los pockys que quería darle a Dieciocho. Toma el paquete completo y lo tira a la basura.

Dieciocho, por su parte queda confundida, no sabe, no entiende. Cree que quizás leyó demasiadas novelas cursis. Empieza a sentir el Scouter en su bolsillo, cuando lo ve, es la cuenta regresiva de la bomba en su pecho. — ¡Mierda! —Rechista escupiendo entre dientes, se olvidó por completo de dejarlo por ahí o ver una forma de que el sistema de vigilancia, no haya escuchado lo que habló con él. Se mete unos segundos en un callejón. — ¿Por qué? ¿Por qué no puedo pensar cuando él está cerca? —Se golpea en la frente. Se sacude y vuelve a su jaula antes de que el viejo la haga estallar.

—No damos abasto Dr. Gero. —Paragus le exige, le muestra las naves que llegan sin parar. —Ellos piden recursos, quieren probar comida terrícola o ver la vegetación.

— ¡No es mi problema! —Gero mira su reloj, no debe tardar en llegar el Androide. —Estoy apurado Paragus, no tengo ti—El aire se le va, Paragus lo inmoviliza contra la pared.

— ¡Escúchame terrícola de mierda! ¡El Rey Vegeta puso a tu disposición todos los recursos, toda la tecnología del Imperio! —Paragus se acerca a él. —Y ahora nos dices, que no podemos siquiera recibir a los invitados.

—Ha-Haré…Lo que pu-pueda. —Gero intenta hablar. —Pero los recursos tecnológicos del Planeta son limitados. —Forcejea un poco, piensa en una excusa. — ¡Debo, debo ir a ver el tanque del Rey!

Lo arroja al piso, Paragus gruñe. No dice nada más, se va a reportar a la Reina.

Selypar estaba en la sala del trono, recibiendo a los primeros invitados. Del cuadrante sur de la Galaxia, Un Coronel Saiyajin y un alienígena de piel verde y cabello naranja, de uno de los Planetas más poblados de ése punto en el Imperio. —Como uno de los representantes políticos del Planeta Jutei, queremos renovarles nuestra Lealtad al Imperio Saiyajin y desearle en verdad que el Rey se recupere de su estado.

Selypar acepta los presentes, algunas telas y metales. —Muy agradecida. Pero el clima del Planeta le ha favorecido, el Rey aún está reinando a mi lado.

—Ja, ojalá podamos decir lo mismo. Nuestra especie viene de tierras puramente volcánicas, el frío de aquí es demasiado crudo. —El delgado alienígena de Jutei, estaba lo más abrigado posible y aun así tiritaba del frío.

Uno de los Coroneles de la sala, toma la palabra. —Pero, sé que le han proveído de calefacción para su estadía y—

—Oh sí… —Otro de los invitados habla. —Disculpe, yo soy del Planeta Arguna, yo sufro de lo opuesto, éste Planeta me parece muy caluroso. Los sistemas de ambientación, no son eficientes. Pero preferimos quedarnos en la nave, está equipada y le daremos menos molestias.

Los Coroneles se miran entre sí, los Capitanes también. La impresión es que, de seguir llegando invitados esto será un caos.

Selypar escucha muy claro, pero se resiste a siquiera considerar pedir ayuda al Heredero, sabe que eso sólo sería dar alas a la Derogación de la Ley. —Los Tenientes Saiyajin que los acompañan, van a estar informándonos. Deben comprender, los Terrícolas, son criaturas muy rebeldes ante la menor concesión, pueden apuñalarnos por la espalda. —Sentencia muy firme.

— ¿El Príncipe Tarble? —Uno de los capitanes pregunta. Todos miran a los lados.

—El Príncipe Tarble, se está instalando en un área del Palacio para él solo. —La Reina se explica. —Creo que es hora de que tenga un espacio adecuado para él y las mujeres que quiera tomar.

En el silencio, Kale y Caulifla se miran entre ellas, ahora se explican el alboroto el otro día. Les extraña, el Príncipe Tarble suele ser muy sumiso.

Todos se miran entre sí. El invitado del Planeta Arguna aclara su garganta. —Entonces… El Príncipe Vegeta… ¿Es cierto?

— ¡Jaja! —Un invitado ríe, se acerca y da una reverencia. —Disculpe Majestad, mi nombre es Drive, soy Representante del Planeta Tech-Tech. Los invitados del Príncipe nos han hecho llegar información de primera mano. Y sí, su mujer es una terrícola.

Selypar afila su mirada asesina, presiona sus puños. —Bienvenidos. —Con algo se sarcasmo. —En verdad, nunca han aceptado ninguna invitación nuestra.

—Usted sabe muy bien que nuestras "relaciones", han sido muy conflictivas. —Drive sonríe. —Y como ustedes han tenido la amabilidad de dejar de atacar nuestras defensas, les traemos una muestra de buena voluntad también. —Desencapsula un par de armas. —Les traemos una muestra de lo más reciente en barreras magnéticas…Aunque…—Mira a los lados. —El Documento de Neutralidad, estuvo firmado y orquestado por el Príncipe Vegeta.

—Un Heredero no es El Imperio. —La Reina les retruca. —Y el tratado es con el Imperio. —"¡Hijos de puta! ¡Los aniquilaría ahora mismo!" Se traga la rabia.

—Mucha razón… —Drive mira alrededor, vuelve a guardar las armas. —Por favor Reina, acepte éstos OTROS presentes. —Con una sonrisa irónica le deja algunos recuerdos de Tech-Tech, que son meras chucherías al lado de las armas de cañón que había desplegado.

Los Coroneles no perdieron el momento de tensión, si bien Tech-Tech "está" dentro del Mapa de la Galaxia, nunca pudieron invadirlo y apoderarse de su tecnología y conocimiento. A cambio, el Imperio Saiyajin lo ha asediado con ataques y aranceles altísimos por usar sus rutas de comercio. Empiezan a reflexionar, y quizás su Orgullo desmedido es también una de las causas por las cuales, se han estancado en muchos avances… Se miran entre sí y recuerdan las palabras del Príncipe Vegeta.

Mientras tanto Gero verificaba la información de su Androide. — ¿Y eso es todo?

Dieciocho, está cruzada de brazos, intenta mostrar su rostro frío, le cuesta horrores. —Sí, no he podido sacarle nada de valor a ése guardia. —Se frota el cuello.

—Pues ése "Guardia" es bastante fuerte. —Le revisa las manos marcadas, frunce el ceño.

Le arroja el scouter en la mesa. —Revisa lo que quieras, ahí se grabó todo. No se comió el cuento y me mandó a la mierda. —Afloja los hombros, intentando fingir desinterés. —Creí que, quizás como era un terrícola cercano a ella, tenían algo, levantar alguna habladuría que desprestigie a la mujer del Príncipe. —Balbucea su versión, mitad verdad, mitad mentira.

Gero piensa un poco, le parece demasiado raro. —Je, deberías dejar de leer "dramas románticos" y ésas estupideces de mujeres. —Dieciocho lo apunta con una mirada desafiante, le muestra el control que enciende su bomba. —Juiciosa, a tu jaula. —Le señala con la vista.

El científico miraba sus más grandes invenciones, pero que en verdad son la antesala de algo mayor. Luego de verificar los signos vitales del Rey, lo ve flotando y ruega que su Máximo proyecto esté listo para cuando el monarca se muera. Porque necesita encontrar la manera de derrotar, como mínimo, al SuperSaiyajin.

Paragus quedaba con la Reina y sus élites, después de dar los saludos Protocolares y recibir felicitaciones, por su puesto de Ministro de Defensa. —… Y el idiota de Gero me dijo eso, que haría lo que pudiera.

La Reina rechista fuerte de lado. —Sí, si no fuera que lo necesito para mantener la salud de Vegeta. —Presiona su puño, no ve la hora de poder deshacerse de ése científico. —Vi a muchos Coroneles sin saber qué decir, cuando los representantes se quejaban, por el atraso tecnológico.

—Vi una nave de Tech-Tech, no lo podía creer. —Paragus se sienta junto a ella en la mesa de té.

—Hubieras visto, la cara de engreído de ése asqueroso insecto blanco. —La Reina truena los dientes. —Con sólo un dedo lo podría aplastar. También surgió el tema de Tarble. —Mira a sus Élites. —Kale, Caulifla. Se habrán enterado que ya podemos elegirle una hembra al Príncipe Tarble. —Las Élites se miran en silencio. —No las consideraría siquiera, si no fueran de mi absoluta confianza. Quiero que una de ustedes conciba un Heredero con él, en cuanto me ponga de acuerdo con la inseminación. Quiero saber si cuento con ustedes, una vez más.

—Majestad. —Caulifla saca el pecho, mira a su hermana. —Nosotras estamos a su servicio. —Mira fijo a Kale, exigiéndole que responda.

Kale toma aire. —S-Sí, nosotras estamos siempre a sus órdenes.

—Retírense. —Selypar les hace señas con una mano. —… Paragus… —Mira por la ventana, una ventisca helada acompaña a la nevada. Éste invierno se le está haciendo eterno. — ¿Alguna vez imaginaste todo esto? ¿La destrucción del Planeta o que termináramos aquí dependiendo de una búsqueda donde no sabemos ni dónde buscar en primer lugar? —Se frota la sien.

Paragus la abraza, la Reina deja su cabeza en el pecho. —Selypar, nosotros sabíamos bien en qué nos metíamos, si nos acercábamos al Trono, al poder. Creo que si no era algo así, hubiera sido otra cosa. —Le da consuelo, es extraño, siente que sólo con él, ella vuelve a ser ésa joven Guerrera leal, y no ésta figura de mármol tan calculadora y despiadada. Pero ahora que recuerda, ella siempre fue todo eso.

—Si tan sólo supiéramos, quienes portan los talismanes. —Selypar suspira. —Cinco años ¡Tan sólo cinco años tuvimos la copa Lunar! Imagínate si hubiéramos tenido ése poder durante más tiempo…Ni los Cold hubieran sido rivales.

—Yo estuve ahí, el momento en el que le cortó la cabeza. Ella se lo dijo, le explicó que al renacer las portadoras, la Copa desaparecería. —Paragus resopla una risa. —Nos reímos, nunca creímos nada de los que nos advirtió.

— ¿Las recuerdas? —Selypar se aleja y lo ve a los ojos. —Fue hace treinta años… De nada les sirvió contra nuestra fuerza. —Ahí recuerda de nuevo a la bruja.

—Te sonará inapropiado, pero eres una hembra Saiyajin muy atractiva, aun con tus años.

Selypar resuena una risa por la nariz. —Sí… Nunca quisiste fornicar conmigo.

—Je, para eso puedes usar a tus Guardias masculinos. —Paragus pone los ojos en blanco, ésa ha sido una línea que nunca quiso cruzar. En especial para mantenerse cerca del poder. —Bastante tengo con todo lo demás.

— ¿Han encontrado a la mugrosa hechicera?—Selypar lo ve negar, también frustrado. — Quizás ella… Ella pueda ayudarnos. Sabía cosas…

Paragus le niega y le pregunta. — ¿Qué cosas? —Paragus la mira a los ojos ¿Sería posible? Él sabe de los secretos, porque es el único testigo que no mataron.

Afuera Caulifla le gritaba a su hermana. — ¡Maldito estúpido! ¡Es un idiota! ¡Un loco de verdad! —Está furiosa. —Algo sí te aseguro, del gusano del hermano te encargas tú. —Empuja a Kale.

Kale toma aire, frunce el ceño. —Creí que estabas de acuerdo con la Reina. —Presiona los puños, a ella tampoco le gusta la idea. —E-En verdad que no quiero, pero, si es mi...Si es una orden… —Las entrañas se le revuelven.

Caulifla está iracunda, da vuelta en círculos, sólo espera que todos vean a la terrícola debilucha que se ha elegido el Príncipe, espera que todos la pisoteen y la denigren en público. Siente algo en el scouter, al ver a un lado, es un gato. —Animal mugroso. —Le dispara.

Artemis, casi que no la cuenta. Sale maullando alto del susto, se esconde detrás de una columna, y sigue corriendo por los disparos. Llega agitado, y se desploma al entrar por la ventana.

—¡ARTEMIS! ¡Por Dios! ¡¿Qué pasó?! —Luna se acerca.

— ¡La loca de ésa Élite me descubrió espiando!

— ¿Te descubrió? —Luna se eriza completa del susto.

—O sea, no en el sentido total. —Se acerca a su lata de agua, bebe para relajarse. —Sólo le pareció divertido usarme como tiro al blanco. —Mira para la puerta de la habitación de Rei. — ¿Sigue muy ocupada con todo lo del Evento?

—Sí, Jaja, debes verla…Una tortolita junto a su novio. Haaa… —Luna también ha cambiado bastante sobre cómo ve a los Saiyajin, en especial porque los ve y los espía muy seguido.

—Sí…—Artemis reflexiona sobre lo que escuchó. —Luna, al fin hablaron de algo. Mencionaron la copa Lunar, hablaron de que una bruja les podía encontrar los Talismanes. Tal parece que la Copa desapareció…

— ¡¿Qué?! ¿Cómo?! ¡Es imposible! —La peor noticia para Luna, su búsqueda era inútil.

—Al parecer, cuando mataron a las anteriores Scouts, una de ellas les advirtió, que al "renacer" los portadores de los talismanes, la copa desaparece. —Artemis piensa unos momentos. — ¿Crees que sea prudente contarle a Rei?

—Está muy ocupada. —Se sienta, ve a Artemis muy pensativo. — ¿Qué otra cosa averiguaste?

Artemis suspira fuerte de lado. —El Rey… El Rey estuvo involucrado de forma directa, al igual que la Reina y ése que es el padre del "Legendario". El Rey está vulnerable, temo qué se le ocurra hacer a Rei…Que vuelva a los "Planes de seducción".

Luna se ríe un poco relajada. —Mira, con lo posesivos que son los Saiyajin, no creo que Raditz la deje. Debes ver nada más, como lo hace retorcerse de celos con el vestuario de la fiesta. Creo que podemos contárselo sin peligros.

Antes de salir a su cita, Rei escucha lo que Artemis le relata. Rei piensa, que quizás es mejor cancelar la cita. No sólo por esto, para ponerse a ver otra estrategia, también porque lo del "Show Moderno" que pidió el Príncipe Vegeta está en dudas. Más que baile, no se les ocurrió otra cosa. Muerde sus uñas y camina en círculos.

La puerta se abre, los gatos pegan un salto. —Hm, ya sentía círculos de fuego. —Raditz le comenta, ya estaba cambiado para la cita. — ¿Qué sucedió? —Apunta a los gatos, pero ellos se hacen los tonto y se van a comer. —Je, parece que nunca van a hablarme.

Rei estira los hombros. —Raditz. —Le llama la atención y mira a los lados. —Creo que ya no me siento de humor para salir, debo hacer muchas cosas. Estamos en el tiempo límite.

Raditz pone sus manos adelante. —Con mayor razón, debes salir, tomar aire. Bien dices que estás "bloqueada" creativamente. Te la has pasado encerrada.

— ¿Y a dónde iremos? —Rei pone las manos en su cintura.

—Mina elige el lugar, un bar, algo sencillo… —Raditz le explica.

— ¿Ya has ido tu a ése bar?

—Eso me sonó a reclamo. —Se voltea y se cruza de brazos. —Sí, he ido, pero para sacar a Vegeta podrido de borracho. —Frunce el ceño, gruñe enojado.

Pone las manos sobre los hombros de Raditz. —No me malinterpretes, no lo decía por reclamarte. —Se acurruca en su espalda. —Jaja, dice tu padre que te he cambiado…

—Grrr… Deja de hablar con mi padre sin avisarme. —Se frota el rostro, siente las mejillas ardiendo de la pena.

Tock, Tock…

— ¡Hola! ¡Chicos! ¡Dejen de darse amor y vamos a beber! —Mina muy contenta los invita. Broly se ríe y pone los ojos en blanco.

—Así que ya están de salida… —Serena comenta.

—Amiguita…—Mina le pasa un brazo por encima del hombro. — ¿Segura que tú no quieres ir?

Escuchan las risas de Lita acercarse. — ¿Con Serena? No Mina, déjala. O me tocará cargarla borracha, como siempre.

Serena se cruza de brazos, les saca la lengua. —Que sepan, que ya no soy una adolescente. —Escucha a sus amigas con risas burlonas, poniendo los ojos en blanco. — Jummm, además… Mina se ocupó de que yo esté en boca de todo el mundo. — Da un pisotón enojada.

—Oooh… Pues a mí me parece…Que no te dan per-mi-so. —Mina se acerca a Serena y justo antes de recibir un gancho directo a la cara…

Vegeta detiene el puño de Serena. Se acercó con Milk y Kakarotto. —Mujer ¿Qué te dije de matarlos? —Mira a todos alrededor, muy prevenidos con él. Relaja los hombros, alcanzó a escuchar el comentario de la rubia. Mira a Serena, se ve contenta porque sus amigas van a salir. Quiere sacarla también, está demasiado tensa con todo lo del Evento. —Puedes cambiarte, ocultar tu cabello y vamos. —La ve dudando y balbuceando, se acerca a su oído. —Confío en ti. Sólo me gustaría cargarte yo, si te emborrachas.

Serena resopla como un caballo, pero puede ver un brillo en los ojos de Vegeta. —"¿Es una especie de cita?"—Piensa un par de segundos, tal vez a ella también le venga bien salir. Una salida entre parejas, como cualquier humano normal.

Entrando al bar, Vegeta se había puesto una gorra, para ocultar su cabellera. Y así, sin cola y vestidos como cualquier persona, los Saiyajin parecían simplemente una pandilla de maleantes. Y las chicas daban un paso adelante, y todos les hacían lugar.

Rei pone los ojos en blanco, se acerca a Raditz. —Ay, pareces un mafioso. —Muy enojada, se sienta en una mesa.

Serena no hacía contacto visual con nadie, las luces estaban tenues. Tenía puesta una capa con capucha, el cabello bien recogido. Estaba abrigada y se sienta, aprovechando que el lugar está repleto, se mezclan entre la gente.

—Hola, han vuelto. Jeje… —El Barman se acerca al reconocer al pelilargo. —Hay varios alienígenas, que seguro querrán una competencia con usted.

Vegeta gruñe, presiona los puños y lo amenaza con la mirada. Raditz lo golpea en seco en la espalda. — ¡Ja! ¡No lo creo! ¡Ya anda bien de amores! ¿Verdad enano?—Raditz intenta relajar el ambiente. Ahora Vegeta le gruñe a él, por hacer chistes a sus costillas.

Serena se sorprende, Vegeta nunca le había contado eso, lo ve algo avergonzado y queriendo evadir el tema. Le gustaría saber qué pasó, si es que fue porque la extrañaba.

— ¿A-Andrew? —Lita se inclina frunciendo la vista.

—Sí, mi nombre es Andrew… —La mira atentamente. —Ki… ¿Kino? —Ahí se despabila, mira atentamente a las mujeres. — ¡Serena! —Se tapa la boca. —Serena… —Baja el tono, se asusta y da un paso atrás. Entonces estos tipos son… —Por Dios, cuando escuché los rumores, sólo pensaba si eras tú u otra con tu mismo nombre.

—Así que se conocen. —Bardock queda mirando a su Pareja, Lita le da un empujón para que quite ésa cara de gruñón.

—Jajaja, pues nos conocimos cuando ellas eran jóvenes, yo practicaba de Barman. —Andrew se ríe nervioso, lo miran con mala cara. —Por favor acepten mis respetos ¿Quieren tener otra mesa más privada y central? Con los visitantes, he contratado un show en vivo. Po-Por favor Alteza. —Hace reverencias.

—Ay, no por favor Andrew, vinimos de incógnito. —Mina le cierra un ojo, pone un dedo en la boca. —¡Felicidades por tu bar!

—Sí, enderézate por favor. —Serena toca los hombros de Andrew, le da un saludo y un abrazo más informal.

—Si lo que buscan es discreción, por favor, vengan a ésta mesa. Tiene buena vista… —Andrew los lleva, teme la mirada o la actitud del Príncipe.

Vegeta se acerca a Serena, la toma del mentón y pasa sus manos por las suyas y los hombros. Como "limpiando" el toque del "conocido". —Hmmm… Vamos. —Comenta natural, tratando de quitar ésta molesta sensación que le producen los celos. Da unas risitas casi sarcásticas con Bardock, al ver al Legendario, técnicamente pegado a Mina.

—Bueno, les dejo la carta y pidan lo que quieran. La primera ronda va a mi cuenta. —Muy sonriente Andrew se retira, va a darle instrucciones a dos de sus mejores meseros para que los atiendan como se debe y muy discretamente.

—Ya Vegeta, quita ésa cara. —Serena le habla, frunce un poco los labios. —No soy de beber cosas muy fuertes, mmm, cerveza quizás…

— ¿Tampoco eres de beber Milk? —Kakarotto le pregunta al verla tan indecisa.

Milk muy presumida eleva una ceja. —Quiero una pinta de cerveza negra. Jaja. Era la favorita de mi padre. —Su rostro brilla al recordarlo.

Vegeta desarma sus brazos cruzados, está atento al Ki a su alrededor. En especial escucha comentarios de algunos soldados Saiyajin, que están de civiles, pero se quejan, porque en el planeta que estaban sirviendo, la tecnología era más avanzada que aquí. Piensa que de haber problemas, quizás sea un punto a favor para él.

—¡Raditz! —Una dulce voz femenina, le llama la atención a los Saiyajines. —Aishh, querido ¡Me has dejado tan sola! —Da unas risas, en tanto lo abraza de la espalda y le da un par de besos en las mejillas.

No sólo Rei lo está apuñalando con la mirada, sino todos los Saiyajines. Raditz se encoje de hombros, pero muy decidido se la saca de encima. — ¡Lunch! ¿Cómo estás? Tanto tiempo. —Presiona los dientes con rabia, la zamarrea un poco de los brazos.

—Oh, pues ya extrañando nuestras aventuras. —Le hace un puchero. De pronto ve a alguien esconderse, detrás del menú. — ¡Kakarotto! ¡Benditos los ojos que te ven! —Lo ve con una sonrisa nerviosa, la morena junto a él la mira feo. —Ay Broly ¿Tú tampoco vas a saludarme?

—Hola Lunch. —Broly muy serio y algo avergonzado.

—Jajaja, así que ella sería una "referencia". Mucho gusto, soy Mina Aino, Pareja de éste ejemplar Saiyajin. —Lo dice con tono discreto.

—Ah, si yo soy "referencia", tú eres su graduación. —Lunch da unas risas, pero parece que sólo enfurece a las morenas que están con los "hermanitos". —Bueno, en verdad yo sólo dirigía un Burdel, y pues ahora… —Señala al escenario. —Doy un show musical, les dije que no estaría en la "mala vida" para siempre. —Unas sonrisitas coquetas se le salen. —Y mucho te lo debo a ti Raditz, eras mi cliente número uno.

De inmediato las uñas de Rei se clavan en el brazo de Raditz, él salta a defenderse. —Bien dicho ¡ERA! ¡E-RA! Ya estoy en pareja, ella es Rei-¡Oye! —Justo que iba a presentarla, Lunch se había acercado a Rei.

Se sienta en el regazo de la morena, la ve a nada de romperle una botella en la cabeza. Lunch le afila la mirada, muy seria. — ¡Pero eres preciosa! Jajaja. Raditz tiene el mejor gusto en mujeres. —Lunch sólo la escucha gruñir. —Éso es algo que tenemos en común, sabes.

— ¡Quítate de arriba de ella! —Raditz la tironea del brazo, trata de hacerlo discreto, para no llamar la atención.

—Calmado Raditz. —Lunch, le dice. —Sabes, a mi otra mitad seguro le vas a gustar. —Le guiña un ojo a la morena. —Sin embargo una gran diferencia, es que no le gusta compartir.

—Pues a mí tampoco me gusta compartir, eso es algo por lo que Raditz y yo estamos juntos. —Rei lo dice y se ríe un poco. Tal parece que le gustan las mujeres.

—No veo a Nappa… —Lunch da una vuelta con la vista, esperando que su enorme forma lo delate.

—Jaja, no lo creerías…Tiene pareja. —Raditz le responde.

— ¡Oh Por Dios! ¡Se lo dije! Le dije que aparecería una buena mujer. —Pone los puños en la cintura y levanta su nariz con orgullo. — ¡Oh! ¡Ése es mi llamado! ¡Voy a cambiarme!—Lunch se va muy contenta a estar lista.

—Primera ronda, cortesía de la casa. —Un par de mozos dejan las pintas de cerveza.

—Oh, papas con queso. —Serena apunta a llenar primero su estómago.

—Te lo juro Milk, ya no voy a ésos lugares. —Kakarotto se defiende.

—Ya, de acuerdo, no puedo juzgarte por tu pasado así… —Milk come algunas papas. —Es como si me juzgaras porque me gustaba Broly.

Kakarotto una vez más, escupe su bebida por la nariz. — ¡Cough, cough, cough! ¡¿QUÉ?! —La ve muy traviesa, tarareando como si nada. Pero ésta noche se las va a cobrar, le va a recordar que es suya y de nadie más.

Las luces se apagan, los músicos, prueban un poco los instrumentos y el dueño del Bar hace la presentación. —Buenas noches, damas, caballeros y visitantes de otros planetas. —El piano empieza a tocar al tempo. Andrew señala a la plataforma. —… Dos mujeres en una, dos voces como una, se mueven en sincronía. Una vez más el Bar Crown, se enorgullece de presentar a la talentosa y enigmática ¡Lunch!

Los reflectores la iluminan de espalda, se sorprenden, la ven con una prenda, que parece un corsé negro con lentejuelas y medias, por arriba parece un diminuto vestido. Ella empieza a cantar…

"Vamos nene, ¿por qué no pintamos la ciudad?

y todo ese jazz

Me maquillaré las rodillas y me bajaré las medias *Se toca las piernas, Empieza a bailar, muy lento con el tempo*

y todo ese jazz

Enciende el auto, conozco un lugar de juerga *guiña un ojo a Raditz, lo hace saltar ruborizado*

Donde la ginebra está fría pero el piano está caliente

Es solo una sala ruidosa, donde hay una pelea nocturna *Le tira un beso a Kakarotto y también lo pone nervioso*

Y todo ese jazz *empieza a bailar, y moverse con los bailarines, cantando el coro. Las luces la siguen*

"Peina tu cabello y usa tus zapatos con hebilla

Y todo ese jazz

Escuché que el Padre Dip va a soplar el blues

Y todo ese jazz*Sigue bailando, se arroja al piano y canta mirando al pianista. Se desliza, la atrapan y la dejan de pie en la pista*

Espera cariño, vamos a abrazarnos como conejitos *Se une con los bailarines, sincronizando los pies, mientras avanzan unidos por los brazos en la cintura*

Compré una aspirina en United Drug

En caso de que te desmorones y quieras un nuevo comienzo *Pone las manos arriba, los bailarines se despliegan y quedan dos bailarinas, tapándola con abanicos de plumas. Se escucha un mínimo estornudo. Cuando la destapan, parece otra mujer ¡Una rubia!*

"Para hacer ese ¡JAZZ! *El otro lado de Lunch hace su entrada, canta en lo alto.*

Encuentra un frasco, estamos jugando rápido y suelto

Y todo ese jazz

Aquí arriba es donde guardo el jugo. *Se muestra más atrevida y energética.*

Y todo ese jazz

Vamos nene, vamos a cepillar el cielo

Apuesto a que Lucky Lindy nunca voló tan alto

Porque en la estratósfera ¿Cómo podría prestar oído?

¿A todo… Ese… Jazz?..." *Con un tono sensual dice el coro*

Ven que sigue cantando, la audiencia está sorprendida, el primer cambio fue sutil, pero aplauden a medida que lo hace más rápido. De una a la otra, mientras da giros pasa de su cabello oscuro a rubio. De sonrisitas traviesas, a sensuales risitas de lado.

En la mesa de los Saiyajin, Rei estaba sorprendida, miraba a Raditz. No podía creer que él haya conocido a alguien así, luego recuerda que ella es una sacerdotisa que larga fuego por los dedos. No sólo son dos personalidades, es como dos espíritus diferentes, puede verlo. Las dos se mueven cada vez más rápido, le habrá costado horrores sincronizarse. Rei traquetea los dedos en la mesa, de verdad lo está disfrutando. Los demás también, ve al público aplaudiendo. Puede ver que le baja bastante la guardia a los Soldados Saiyajin, pero cómo no hacerlo. En especial la rubia que se muestra atrevida, sus pasos son casi agresivos. Ahora que lo piensa, el primer acto del Show que ha preparado con Mina, tiene mucho que ver con una antigua canción de cuna, en la que ha pensado sin cesar. De hecho, cada vez que piensa en su visión de las Sailors scout, la melodía se toca en automático en su cabeza. Siente que hay una conexión.

Mina puede ver a Rei muy pensativa, se acerca a hablarle al oído. — ¿Estamos pensando en lo mismo? —Rei le sonríe enorme, las dos colegas levantan su pinta y brindan el triunfo. El sexto sentido de Mina, le indica que es un acierto.

Tarble le mostraba a Gure su zona del Palacio. —…Y aquí, quiero poner una biblioteca. Quiero poner todo tipo de libros, no sólo sobre mi cultura. Jaja, me siento algo tonto, pensando que me prohibían leer ciertas cosas.

—Tu hermano tiene una biblioteca grande, muy variada. —Gure pasaba a su sala de estar. —Quizás le puedas pedir algún consejo o que te recom—Se queda dura el tenerlo tan cerca de ella. Lo aleja con los codos, rodea la mesita del té para dejarlo lejos. —Como te decía… —Lo regaña con la mirada. —Puedes pedirle a tu hermano alguna recomendación.

Tarble inclina la cabeza de lado, sonríe algo malicioso. — ¿Tienes miedo? ¿Por qué lo evitas?

Gure se pone nerviosa, su rostro arde. —Creo que estás confundido, nosotros somos amigos. —De pronto él se queda viéndola fijo, ella también, para demostrar seguridad en lo que dice. Pero todo indica que le juega en contra, quedan en un silencio incómodo, donde lo único que sienten es el aire húmedo y rodeado de electricidad.

Tarble intenta otro acercamiento, estira su mano. Es increíble como ella y toda su especie, le parecían seres insípidos, sin gracia. Sin embargo, ésos ojos negros, aún más negros que los de él, no le mienten, ella siente algo. —He leído sobre la anatomía y biología de tu especie, el rubor en tus mejillas es muy difícil de ocultar.

— ¡Pues es porque me pones nerviosa! —Gure lo esquiva e intenta irse, sin embargo los brazos de Tarble la envuelven. Ya no sabe qué decir.

—Mmm… Estudié tu estructura corporal, no obstante… —Le habla al oído. —Dime qué es lo que te gusta, dónde te gusta que te toquen.

—T-Ta-Tarble ¿Qué haces? —Gure lo dice con la voz aguda, siente que esto es algo ilegal. En parte es así, él debe tener una hembra Saiyajin.

—Me quieren emparejar con una Saiyajin, quieren que tenga una cría. Y entiendo a mi hermano ¡Carajo cómo lo entiendo! —Tarble busca el cuello de Gure con su nariz. —No puedo Gure, no puedo… —Dice casi en un sollozo ahogado. —Quiero estar contigo… —Gruñe y lleva la mano a su pecho.

—¡Heep! —Gure se espanta, empieza a sentir la erección del Saiyajin sobre su trasero y la cola subiendo por su pierna, hasta su lugar más íntimo. Se voltea para darle una cachetada, para rechazarlo. —Tarble. —Se aferra al cuello del Príncipe, su boca se une a la suya, jadean fuerte, aliviados. —¡Mmm! —La cola masajea su entrepierna.

—No veo la hora de que me digas, qué te gusta sentir en tu vagina. —Tarble gime contra su boca. Ha leído sobre la especie de Gure, y no es muy distinto a lo de los terrícolas y Saiyajin.

—Tarble, por favor, deja de decir cosas tan lascivas. —Gure continúa desvistiéndolo, se tiran sobre el sillón. —No es que sea pura… Es que ¡Ah! —Siente que empieza a quitarle la ropa, a masajearla aún más intensamente con su cola.

Los pequeños pechos de Gure, con su piel tan blanquecina, resaltan con sus pezones rosas, los mete en la boca, los masajea. —Eso, mójate… Si necesitas lubricante, tengo guardado. —Tarble pasa la lengua por su boca. —Yo tampoco soy puro…

Gure está por responder, hasta que ve la virilidad de Tarble. Traga duro. —Yo creo que necesito ése lubricante. —Abre grande la mirada, las rodillas le tiemblan.

Tarble se endereza, se pone una funda sobre su polla. Sí, la diferencia es muy grande, teme lastimarla. —No voy a lastimarte, nunca…Nunca Gure… —Tarble la toma de las mejillas, enfoca su vista con ella y empieza a frotarla. Frota de adelante hacia atrás, aumentando el calor entre ellos. Jadean, se aferran fuerte. El beso tiene sus lenguas enredadas, el aliento se les va cuando se corren juntos.

Jejeje, sí hoy hubo seppso alienígena para Tarble y ¿Qué estarán conspirando Rei y Mina? Jajaja en ése momento Broly y Raditz sintieron el verdadero terror ¡Hasta el próximo viernes!

Saluditos…

Nita-chan84: Jajaja pues aquí lo tuvimos completo, NappAmi profundo como nos gusta XD Y no te voy a mentir, me partí de la risa con papito suegro. Hasta me dieron ganas de comerle su baguete ¬¬ Y el Kakarotto salvaje y antojado nos gusta a todas que no…Que no se pueda controlar y empiece como marrrtillo neumático Jajaja. Y después de la fiesta, se revela el pasado, así que hagan sus apuestas a ver si adivinaron la "verdadera" identidad de Vergeta.

OhaioIzumiKun: Y Tarble ya debe tener el buche lleno de piedritas, creo que el pánico se desató por no querer unirse a una mujer por obligación. Y ahí imagínate, les llegó el primer chismecito en el muro del Facebook a los reyes XD Pues la Ami, le gusta provocarlo. Creo que es ésa situación de "poder" que a ella le gusta, ver que ella puede traer como loquito a un tremendo Saiyajin ¬¬

Kaysachan: Como siempre, mi veladora para volver a ver tus rws. Jajaja Además tu dinámica navideña, me trae de los pelos. Así que te dejé rw y vine corriendo a actualizar. Besos querida, nos leemos y felices fiestas si no nos "leemos"