Lala Lulu: Hola! Y por ser época Navideña ¡Nos vamos de Reventón! Alisten sus mejores telas, porque ésta parranda de año nuevo viene con todo, con mucho drama, tensión. Un Show musical, donde una canción, remueve el pasado de los Reyes y un pasado que el Príncipe Vegeta desconoce. Así que ¡Chismecito caliente!
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 23
Caminaba, lo que parecía un gran prado verde, unos lagos irregulares brillaban con la luz del sol. Llevada, paso a paso, por unos tarareos suaves y dulces. Cuando escucha a la mujer cantar la canción de Cuna, se decide entrar. Parece un refugio, una pequeña casita semicircular. Escucha a la mujer resoplar su nariz, llorando.
"…Y las noches que haya Luna llena,
Será porque el niño esté de buenas.
Y si el niño llora,
Menguará la Luna, para hacerle una cuna…"
Una mujer de cabello oscuro, acuna a su bebé recién nacido en su pecho. Besa su frente, las lágrimas caen en la frente del bebé. Se mece desesperada, se ve pálida y en muy mal estado de salud, casi moribunda. Cuando quiere acercarse a ayudarla, una explosión afuera la asusta, se voltea a ver afuera. Una enorme nave Saiyajin, luego al volverse a girar a la mujer y el bebé, la mujer había sido decapitada. El niño lloraba, gritaba en desesperación cubierto de sangre. Rei empieza a desesperarse, no puede alcanzar al bebé y salvarlo de las flechas y espadas que lo atraviesan. Sacude la cabeza, quiere salir de aquí, el olor a sangre, a muerte la desesperan. Cierra los ojos, imágenes del Rey Vegeta y la Reina Selypar en lo que supone es el Trono de lo que fue Vegeta-Sai. Los ve reírse con la sangre que brota debajo de sus pies, hasta que una nube, una maldición con la peste de los muertos los traga y viene hacia ella.
Raditz abre los ojos en seco, siente a Rei desesperada, llorando y presionando las almohadas. — ¡Rei! ¡Rei! —La sacude de los hombros, la sienta en la cama, en un intento de despertarla. — ¡Rei despierta! —La toca y parece afiebrada. Se le ocurre algo. —Lo siento. —de una cachetada la voltea y la despierta.
—Oh, Raditz lo siento… ¿Te quemé? —Rei muy asustada lo revisa.
Raditz niega. —No, no. Sólo te sentías afiebrada. —Se levanta a buscar agua fresca. Los gatos se espantan al verlo desnudo en la sala, toma un almohadón del sillón para taparse. — Lo-Lo siento, es una pequeña emergencia. —Busca en la pequeña heladera.
Rei está sentada en la cama, cubre su desnudez con las sábanas. Se frota el rostro, hace tiempo no veía nada nuevo. Menos algo así, tan violento, quizás va a estar muy cerca. Ahí recuerda, puede que su visión sea, porque hoy estará muy cerca de los Reyes. —Gracias… —Dice con la garganta quemándole, bebe el agua. Le pide más, es como un bálsamo, así como el enorme abrazo de Raditz desde su espalda. Mira las enormes manos del Saiyajin y entrelaza sus dedos.
Raditz queda en silencio, busca mantenerla en calma, a pesar del susto que se llevó. Entierra su nariz en su cabello, puede sentirla aflojarse, la tira con él a la cama. La deja con la cabeza a la altura de su abdomen. —Ésta noche, si te sientes mal…
—Sólo fue un mal sueño, no es nada… —Rei intenta cambiar de tema, hasta le parece raro no sentirlo con su rutinaria erección matutina, eso quizás alegraba una vez más la mañana de Rei. —Una pesadilla, nada más… —Se deja llevar por sus manos peinado su cabello. Hoy era el Gran Evento y ahora menos que menos, su sexto sentido marca un camino y ése camino es hacia el Rey Vegeta.
…
Entraban al lugar, mucho antes de que las autoridades se preguntaran qué sucedió. El departamento revuelto y el objetivo, inmóvil, sin vida en el suelo. Haruka revisa un poco el lugar. —Literalmente, se metió rompiendo los ventanales y le quitó el cristal arcoíris.
— ¡¿Pero de qué mierda le sirve?! ¡No puede unirlos! —Hotaru gruñe, mira por moros en la costa.
—Tomó una dirección completamente opuesta… —Michiru también está confundida. Siguen revisando. —Tantas molestias para llegar a ésta isla…
Su plan funcionó a la perfección, muy a lo lejos caminaba viendo el alboroto de la Seguridad terrícola, los guardias llegando. Sonríe de lado, puede ver en su espejo, ésos Saiyajin buscan unir su camino. Pero aun no es tiempo, primero debió distraer a las Sailors Externas. Si ellas supieran lo que ella sabe. Se ríe mirando el cristal arcoíris. —Pronto… Muy pronto mi Princesa…
…
Desde la mañana temprano, la siente con miedo y lo que le sigue. Sudando e intentando comer algo, aunque puede ver como literalmente su estómago lo rechaza. Vegeta se acerca a Serena, que se está desvistiendo para bañarse, para luego empezar a vestirse para el Evento. — ¿Quieres…—Apenas le habla y toca su hombro ella salta hasta el techo. —Jaja, pareces un conejo... — La envuelve entre sus brazos, la ayuda a desvestirse a preparar el baño.
Serena traga duro, sólo haber visto en éstos días a ésas naves llegar sin parar, cubriendo el cielo como nubes negras. Todas las expectativas que debe llenar. —Lo siento, no es que tú me hayas hecho algo, es que…Es que estoy preocupada.
Vegeta lo sabe, la toma en brazos, la recuesta con él en el agua caliente. —Voy a cuidarte, nadie te va a hacer daño. —De pronto un recuerdo de ella sosteniéndolo, la última vez que su Ki envenenado lo afectó. —Sostendré tu mano sin importar nada. —La idea lo ponía nervioso e incómodo, pero hacerlo en un claro apoyo a ella, hace que su corazón se acelere de felicidad.
Entre todas las chicas se ayudaban a estar listas. Su vestimenta, era un Kimono con mangas largas, una Hakama tradicional de color celeste pastel, pero larga hasta el suelo con corte en A. Los bordes y el cinto que forma el enorme moño, es color rosa. Serena no quiso arriesgarse a ir con los tradicionales Okobo, así que lleva unas botas largas, la falda larga la tapa. Acomodan su cabello, dos Odangos pequeños, con moños y flores. El resto de sus rizos dorados caen en cascada.
—Hermosa… —Rei le pinta los labios con un brillo rosa. Rei ya estaba lista, su vestimenta era igual que la de Serena. Cambiaba los colores, el de ella era negro, con pequeñas flores rojas.
— ¿Ves? Tengo habilidades. —Mina termina de arreglar el cabello de Milk. La vestimenta de Mina, era de color naranja pastel, muy claro y pequeñas flores blancas.
—Chicas… Ya estamos listas. —Ami se acerca con Lita. La vestimenta de Ami es de color gris oscuro, con enormes flores celestes.
—Espero que no se levante el viento. Sino, Serena y yo vamos a tener los rizos como nido de pájaros. —Lita se reía, hace mucho no usa el cabello suelto y con una hebilla brillante en uno de los lados. Usaba un color verde oscuro, con flores rosas.
—…Oh, probar dulces o comida de otros planetas. —Milk comenta a Lita, Milk vestía de rojo y su moño en la cabeza tenía varios alfileres, del cual colgaban flores de cerezo. —Dicen que muchos colaboraron con el banquete, pusieron puestos de comida.
Serena escuchaba los cuchicheos, se sentía tambalear. —"Tengo que ir. Tengo que hacerlo ¡Dios no quiero! ¡Pero no puedo dejar a Vegeta así!" —Se siente al borde del llanto. —Bien, vamos.
— ¡Oh, un poco de perfume para todas! —Mina da un salto y rocía a las muchachas. — ¡Mucha suerte!
Empiezan a salir los Saiyajin se quedan sin palabras, en especial Vegeta, están todos con su armadura tradicional Saiyajin, sin hombreras, negro, con detalles rojos y dorados. Serena está hermosa, parece un ángel, está anocheciendo y ya quiere verla bajo la luz de la Luna. Se acerca y toma su mano. —Vamos…—Vegeta pasa sus dedos por los nudillos de Serena, está en verdad tensa y sudando, aun con la noche helada.
Todos los Saiyajin afilan el olfato, en especial Broly. —Oh, querido, lo siento. —Mina le habla a su novio. —Me olvidé que tú tienes la nariz más sensible.
—Les queda bien, no hay problemas. —Broly empieza a avanzar con los demás.
—No puedo… —Serena jadea y así como salen las palabras, salen las lágrimas. —Vegeta por favor. —Se tira de rodillas al suelo.
Vegeta frunce el ceño, se agacha con ella y la endereza de los hombros. —Vamos un rato adentro. —Se la lleva a su oficina, le pasa pañuelos. Quería que estuviera a su lado, pero no así. Le pasa un vaso de agua, la sienta en una silla. — ¿Quieres salir a tomar aire solos? ¿O caminar? —Toma sus manos, ella tiembla como un papel.
—No, Haaa… —El pecho de Serena se oprime, como si una prensa de acero le estuviera haciendo trizas los huesos. —Perdóname, Vegeta, perdóname yo—Solloza.
—Basta… —Vegeta se arrodilla frente a ella, quita sus guantes, acaricia su mejilla. —Jamás te empujaría a luchar algo que no puedas o que no te sientas lista. No te juzgaría por ello. —La toma del mentón, para verla fijo a los ojos, muy seriamente. —JAMÁS. —Busca darle un pequeño beso, se lo da en la comisura de la boca y luego completo, abriendo un poco los labios. Saborea su brillo labial. —Mmm… Te seguiré teniendo exclusiva para mí. —Dibuja una sonrisa ladina enorme. Ella larga unas risitas, que más bien son un intento de relajarse. —Quédate, volveré temprano y te llevaré al balcón, veremos los fuegos artificiales.
Serena asiente, acuna su rostro entre las manos de Vegeta. —Haaa… —Suspira pesado de nuevo, se siente un poco más tranquila.
Vegeta sale y les señala a su oficina. —Quédense un rato con ella, decidan quien la cuida. —Le habla a su séquito, en especial al Élite Chiba. —No está lista y prefiere quedarse.
Todos parpadean, las hembras aceleran hasta ella. Lita se gira a Bardock, le consulta con la mirada—Está bien, lo principal es que ella esté bien. — El General le da una sonrisa. —Nosotros las veremos en el evento, avísennos por los Scouters.
Las dejan y se adelantan. Todas calman a Serena, la ayudan a ir desarmando su cabello, a estar lista para relajarse y quedarse en cama. —Vamos, te recuestas un rato. —Mina la toma de la mano. —Todas madrugamos mucho, entrenamos sin parar.
¡Paff! La cachetada a Serena, las deja a todas en shock. — ¡¿Qué carajos te crees que haces?! —Lita se pone frente a ella para defenderla.
— ¡¿Qué hago?! —Rei se cruza de brazos, no está para nada arrepentida de ése golpe. — ¡La estoy despertando a la realidad! ¡Míranos, míranos a todas! —Rei sacude un puño. —Todas te apoyamos, te ayudamos, para que al último momento nos respondas así. Para que al último momento tú abandones a tu Pareja ¿Crees que nosotras no tenemos miedo? ¡Carajo! ¡Somos señaladas como "favoritas", ni siquiera como sus mujeres! —Rei señala con el dedo a Serena, larga un bufido iracundo. — ¡Vámonos Mina! No sólo tenemos que estar en el Show. Yo sí estaré tomando el brazo de mi pareja.
Serena se endereza, frota su mejilla, larga otro suspiro. —Gracias Rei. —Le sonríe brillante, todas se sorprenden. — ¿Pueden retocarme el maquillaje y ayudarme con mi cabello? —Todas la toman del brazo, se la llevan a su habitación para dejarla como nueva. —Espero que no me quede una mano marcada. Jajaja.
En el centro de la ciudad, se había armado una especie de Trono temporal, ya que de uno de los lados estaban los Palcos armados para la Realeza y los miembros más altos del ejército.
Los Reyes entraban con el anuncio, Selypar, muy orgullosa, entraba del brazo del Rey. Vestía un muy lujoso Hanfu, de color dorado, su esposo tenía la armadura con hombreras doradas y la capa roja, al igual que el Príncipe Tarble, entraban firmes y subían los escalones del escenario. Saludaban a algunos representantes.
—Majestad, nos honra con su presencia. —El representante del Planeta Arguna les da una reverencia. Junto al Teniente y el Coronel Saiyajin de ése cuadrante. —La salud del Rey, es lo que más nos angustia, por eso por favor, reciba de éstas infusiones y ungüentos de nuestra Tierra volcánica. —Le pasa una caja de madera. —Es la base de las medicinas más revolucionarias del Imperio.
El Rey Vegeta finge una sonrisa y lo acepta. Ya ha probado de ésa medicina, mucho antes de que su condición se hiciera pública, pero nada puede sacarlo de ésta maldición. —Muy agradecido, pero lo que más nos gustaría, son los metales preciosos de sus tierras volcánicas.
—Jaja, Majestad… —El Coronel Saiyajin acerca otra caja, la abre y una gargantilla enorme, llena de rubíes y diamantes les ciega la vista. —Para nuestra Reina…
Selypar da un paso adelante, sonríe de lado y la acepta. —Ojalá así de fácil, todos los huéspedes compartieran sus tesoros… —Con sarcasmo, le tira una indirecta al representante de Tech-Tech, que era el siguiente en saludar.
Tarble escucha eso, frunce el ceño. Espera que su madre no planee nada contra Gure, o su Planeta. Quizás él pueda hacer algo para romper con la tensión entre el Imperio y ése Planeta, quizás su unión con Gure los ayude. Empieza a escuchar murmullos, supone que es su hermano mayor y su séquito. Y sí, ahí entra, le parece un poco raro que no haya venido con las hembras. Pero quizás es demasiado público, la mujer se veía muy común y frágil por lo que recuerda.
—Majestades… —Vegeta da una reverencia al pie de la escalera, todo su séquito lo imita. —Alteza.
Tarble lo ve apuntarlo con la vista, todo normal hasta ahora, pero ve a su madre tomar la delantera.
—Hijo… —Selypar lo dice con ironía, muy burlona frunce los labios. — ¿No pudiste traer a presentar a la "Favorita"?
—Por lo que veo, ninguno pudo traer a su respectiva "Pareja." —El Rey Vegeta se pone hombro con hombro con su esposa. —Es una lástima, hubiera sido una gran oportunidad. —El Rey eleva su copa hacia su hijo mayor, que sólo le tira puñales con la vista. Ahora mismo, éste agua sabe cómo un elixir exquisito. —"Hubiera sido una gran oportunidad de destituirte frente a todos. Borrar al fin mi vergüenza, frente a todo el mundo".
Vegeta se mira con el General y con Kakarotto, ponen los ojos en blanco. —Saben muy bien que yo no soy de obligar a las hembras. Además… ¿No les basta con arrastrar de las faldas a Tarble? —Vegeta se va a las risas con su séquito, empieza a saludar como si nada.
La Reina mira de reojo a Tarble, el Rey también. Tarble vuelve a sentir la mirada de asco que le dan, no le molestó tanto el comentario de Vegeta, pero cómo lo cabrea ser parte de un ºjuego de mierda. Toma una copa, empieza a buscar a Gure con la vista.
Una frenada casi en seco, sacude a las chicas dentro de lo que parece, una camioneta pero con diseño ovalado. —¡Auch! ¡Oye, debemos llegar peinadas el menos! —Mina lo azota con su cartera.
— ¡Ya les dije que hace poco que manejo! —Darien se ataja, no va a negar que se divirtió al verlas caerse de nariz hacia adelante. Las ayuda a bajarse y acomodar un poco la ropa. —Volar es una ventaja, pero en ésta helada. —Señala al cielo completamente despejado, que hace que el aire frío baje más directo. —Vamos, la entrada para nosotros es por aquí… —Las guía, se aprendió como la palma de su mano la organización. En especial porque el Príncipe Vegeta, ha estado obsesionado con la seguridad para su mujer. Y cómo no estarlo, el tumulto de gente, de alienígenas que no sabe si son o no agresivos con seguridad.
Lita da un salto, el escenario se ve chiquito a lo lejos. —No puedo creer que se hayan adelantado tanto.
—Pues, ellos vuelan. —Rei se empieza a desesperar, no sea cosa que llegue tarde. —Y nosotros nos tardamos media hora en estar en camino. —Muy nerviosa busca su Scouter en el revoltijo de su cartera.
— ¡Aquí! —Darien les indica, estira la mano, atrapa a Serena.
Y Serena atrapa la de Mina, y Mina la de Rei. —Jaja, como el preescolar. —Serena bromea. Llegan a la puerta, un Capitán les pregunta y queda con los ojos redondos al ver a la Favorita, acompañada de otras terrícolas. Serena le sonríe brillante, como intentando persuadirlo. Ahí se da cuenta que aún tenía la mano de Darien agarrada, se la suelta.
El Capitán llega hasta los Reyes y les informa. De inmediato buscan con la vista al Príncipe Vegeta, está muy entretenido charlando con el gusano de Tech-Tech.
— ¡Élite Caulifla! —La Reina la llama.
—Majestad… —Caulifla pone rostro confundido.
—Acompaña al Capitán y dile a la sirvienta; —Selypar la mira sin parpadear. —Que se quede en su lugar. —Se inclina a ella y le da a entender todo.
El Rey toma la mano de su esposa. —Jeje, bien dicho… —Murmura a su oído.
Caulifla no piensa desperdiciar ésta oportunidad, asiente y va con una sonrisa a ver al fin, cara a cara a la mugrosa terrícola. Y ahí estaba, junto a ése supuesto Élite y su grupito de brujas. Saca el pecho y las enfrenta. —Creo que se equivocaron, la limpieza se hace mañana, luego del evento.
Darien afila la mirada, le da un saludo protocolar. —Élite Caulifla, queremos ver al Príncipe Vegeta. Nos está esperando.
— ¡Jajajaja! —Se dobla de la risa, al enderezarse se cruza de brazos. — No ¡Guardias! —Los llama por los Scouters, les muestra en imágenes al grupo frente a ella. — ¡No pueden dejarlos pasar, son Órdenes del Rey y la Reina! —Les cierran la barrera en la cara, muy satisfecha le informa de todo al sus majestades.
Serena frunce el ceño, está indignada. —Darien ¿Dijiste Caulifla? —Serena recuerda, ésa mujer se le ofreció a Vegeta para casarse. Presiona los puños, levanta un poco su falda para poder salir de ahí de inmediato.
— ¡Serena! ¡¿A dónde vas?! —Lita le pregunta, las chicas están confundidas, la ven caminar, saliendo del amontonamiento de gente.
— ¿Que a dónde voy? —Serena gruñe, muy decidida empieza a rodear el área. — ¡Voy a buscar a mi Pareja! —Empieza a ver dónde no haya Guardias Saiyajin. —"¿Quién mierda se cree ésa maldita?" —Sólo pensar que Vegeta va a estar cerca de ésa Saiyajin, la cabeza se le prende fuego.
Las chicas saltaban, el escenario aún se veía pequeño. — ¡De aquel lado! —Milk les señala donde no hay ningún guardia.
Mina se choca con alguien, casi se cae y al levantar la vista. — ¡Andrew!
—Jajaja, tal parece que nos encontramos sin cesar ahora. —Se rasca la nuca. — ¡Darien!
Darien se saluda con él, pero de inmediato vuelve a la situación. —Andrew, lo siento, pero debemos avanzar.
Ahí Andrew cae en cuenta, Darien está vestido como uno más del Séquito del Príncipe Vegeta. Mira a las chicas y les ondea la mano. —Bien, hagamos lugar. —Se voltea y dice en voz alta. — ¡Hagan lugar por favor! ¡La Favorita del Príncipe Vegeta quiere pasar!
Serena se pone roja hasta las orejas, se cubre el rostro. —Gracias, lo siento… Lo siento, muchas gracias. —Dice sin parar, a la gente que le da el paso. Ella les sonríe enorme.
El trago más amargo de la noche para Vegeta, era tener que soportar, estar parado junto a su familia. Mientras sacan fotos, y esperar a que su padre o su madre den el discurso. Ponía los ojos en blanco, se concentraba en el Ki cercano, era mucha gente. Parecían hormigas desde el escenario, observa a su madre aferrada al brazo del Rey. Si bien estuvo vital al inicio, puede notar a su padre desgastado, como si cada vez duraran menos las sesiones en los tanques de regeneración.
Todo queda en silencio… El Rey Vegeta se para debajo del micrófono. — ¡Bienvenidos! Es un honor para nosotros, ver tanta aceptación a celebrar el Año nuevo Terrícola. La primera vez que llegamos aquí, éramos sólo unos Guerreros de un Planeta y ahora ¡La Galaxia se arrodilla frente a nosotros!
Todos empiezan a voltearse, a dar la espalda a donde se encuentra la familia Real, empiezan a escuchar los murmullos cada vez más fuertes. Desde el fondo del público, ven abrirse la multitud. Todos se giran y quedan prendidos a la Favorita del Príncipe, junto a lo que parece su séquito.
Rei y Mina están lado a lado con Serena, con la frente en alto y muy sonrientes avanzan. Serena une sus manos al frente, saca el pecho, muy centrada mira hacia donde está el Príncipe. Caminan muy dignas, asintiendo la cabeza en agradecimientos de toda la gente que les hace lugar y las saludan. Las palabras de Mina resuenan en la mente de Rei—"Cuando se ve un amor tan grande, sólo les queda rendirse…"
Vegeta dibuja una sonrisa de lado, puede sentir la mirada de su mujer tan intensa sobre él. Puede notar que a sus padres esto los cabrea, se mira con Bardock y Nappa. La gente que quedaba detrás, empieza a reverenciarse ante Serena, sin que siquiera nadie se los haya ordenado. Su cabello dorado ondea, al igual que las pequeñas cintas que caen de sus pequeños odangos. No acelera, sin embargo, sus pasos son firmes, como si limpiara el aire con su presencia.
En estos momentos, si las miradas mataran, Selypar y el Rey Vegeta hubieran mutilado a ésa hembra insolente, junto a todas ésas y al público que les hace reverencias ¡No lo pueden creer! Pero algo sucede, a medida que las ven acercándose, pueden verle el rostro más claramente.
—I-Imposible… —El Rey musita entre dientes, se mira con espanto con su esposa.
Vegeta escucha a sus padres musitar algo. Con Serena a unos 500 metros, les hace señas al Comandante y al General. Empieza a bajar las escaleras, con los puños presionados, pero no de rabia o ira; sino con total determinación de ir a unirse con su Mujer.
— ¡Guerreros! —Bardock levanta el puño, hace señas con los dedos y se alistan para un saludo formal. Ya quiere ver el rostro de Lita, al verlo en tal despliegue militar.
Los soldados se alinean sin discusión, el Príncipe avanza hasta ella, puede verla sonreír, puede sentirla en armonía. Éso es lo que a él lo hace feliz. Parece un Ángel, viniendo a visitar a los mortales. La luz de la Luna, parece reflejarse sobre ella e iluminarlo por completo. Estando a sólo dos metros, Serena y las demás le hacen reverencia.
Serena mira al suelo, las botas de Vegeta están frente a ella. —Alteza…— Dice muy protocolar.
Vegeta frunce un poco los labios, no sabe si divertirse un rato con ella en ésta actitud. Hace tiempo ella no se reverenciaba o lo llamaba así, pone una mano del lado del corazón y le da una reverencia. Pudo sentirla saltar del susto, aun inclinada en reverencia. Vegeta le pone un dedo en su mentón, le levanta el rostro, la hace enderezarse. Se acerca a susurrarle al oído. — ¿Si te doy un beso ahora qué crees que pase?
—Ay por favor, no. —Serena lloriquea en voz baja, queda como una figura de porcelana por el susto, en cambio lo siente dejarle un pequeño beso en la mejilla, muy discreto. Tal parece que nadie se dio cuenta. Vegeta le ofrece su brazo y ella se toma de él.
Los ven caminar con la frente en alto, si bien la ira es lo que más prevalecía dentro de ellos, al ver como todos se reverencian por propia voluntad. Al tenerla cerca, a los pies de la escalera; ni el Rey Vegeta ni la Reina Selypar pueden creerlo.
—Es igual a… —Selypar no lo puede decir. Viéndola arreglada, su mirada azul y ése cabello dorado peinado así ¡No quiere creerlo! ¡Es imposible!
—Si no es igual; entonces es idéntica. —El Rey Vegeta sisea con los dientes apretados, exactamente el rostro que no quería recordar. Ésa mujer vuelve en detalle a su memoria, gritando y maldiciéndolo. Selypar lo despabila, le señala con la vista a su hijo, con ésa hembra de su brazo, esperando que acepte su reverencia. Con un ademán sencillo lo acepta.
— ¿No deberíamos estar en los palcos? —Serena le señala donde deben estar sentados todos los miembros de la Familia Real.
Vegeta con el ceño fruncido mira a los lados. —Prefiero sentarnos todos juntos aquí. —Mira muy amenazante a quienes están en la primera fila de sillas.
De inmediato saltan de su asiento, y se lo ofrecen. — ¡Oh, sí! ¡Por favor! ¡Siéntense, siéntense! —Muy nerviosos los Coroneles les ofrecían el asiento y pedían otras sillas para ellos.
— ¡Aishh! Se dice por favor. —Serena le pellizca el brazo, pero no le hace ni cosquillas.
Los Coroneles se asombran de las Mujeres, la mujer del General puede pasar como Saiyajin, al igual que las mujeres de sus hijos. Se ven muy elegantes y sofisticadas, son morenas y de estructura fuerte. Pero no pueden creer que uno de los más sanguinarios Guerreros de la Dinastía, tenga a una hembra tan delicada y fina, prendida de su brazo y susurrándole al oído. Menos que menos piensan hacerles un desaire, pueden tener información de primera mano ahora.
El Rey Vegeta continúa dando la bienvenida, capta muy bien como todos le siguen el juego al Príncipe Vegeta y a ésa… ¿Podría ser que después de todo éste tiempo su salvación estuvo en sus manos? ¡No! ¡De nuevo se niega! Si es ella ¿Cómo puede estar junto a un Saiyajin, un miembro de la Dinastía además? No tiene ningún sentido para él. Ella debiera odiar a los Saiyajin.
Selypar recuerda las palabras de la bruja, ahora más que nunca necesita encontrarla. Necesita respuestas, porque si ella llega a ser quien sospecha ¿Se habrá hecho la mustia para infiltrarse y atacarlos? Si es así ¿Por qué no se oculta como lo hacía antes? ¿Por qué se muestra sabiendo que ella y el Rey la iban a reconocer?
—¡Gure! —Serena salta a saludarla. —No te vi en todo el día, Jajaja.
—Tuve mucho trabajo aquí. —Gure les explica. —Vengo a buscar a Rei y Mina, el escenario está listo.
—Qué bonito Kimono. —Serena la halaga.
—Ah, gracias. —Se ruboriza, al espiar al palco muy de reojo, ahí está Tarble. Esconde la mirada. —Vamos, mi papá está esperando.
—Bien, quiero que me prometas. —Mina le habla a Broly. —No importa lo que suceda en ése escenario, seguiremos siendo Pareja. —Lo pica con un dedo.
Broly toma el dedo y se acerca a ella. —Sí, pero no te puedo prometer que no eliminaré a cualquier cerdo que te ponga un dedo encima. —La ve hacer un puchero. —Grrr, intentaré… —Como premio, Mina da un saltito y le deja un beso en la mejilla. Broly se sienta y se tapa el rostro antes de que le sangre la nariz.
Ahora todos los del Ejército y la familia Real se sorprenden. Paragus tampoco perdió de vista, que su hijo el Mutante, también está de "Pareja".
—Impresionante el "Legendario"… —Muy sarcástico, el Rey le murmura a Paragus.
—Quién sabe cuánto le pagaron a todas ésas para hacer éste acto. —Paragus rechista.
El escenario se pone a oscuras, en el centro un reflector ilumina, lo que parece una enorme sábana blanca. Aparece Rei, tiene un micrófono pequeño inalámbrico, puesto desde la oreja. —Bienvenidos, mi nombre es Rei Hino. Soy una artista, criada en el Templo Hikawa… Junto con mi amiga, Mina Aino, representaremos una vieja Leyenda. Con ayuda de la más nueva tecnología audiovisual de Tech-Tech—Señala al cielo, a la Luna Llena. —Una historia, que se convirtió en canción de Cuna… La canción de Cuna para el hijo de la Luna. —De nuevo quedan a oscuras, en pantalla se dibuja un cielo gris con nubes. Empieza a escucharse el piano.
*Se ve a Rei, tocando la Biwa con los dedos, enfocada con las luces. Empieza a cantar*
"Tonto el que no entienda
Cuenta una leyenda
Que una hembra gitana
Conjuró a la luna hasta el amanecer
Llorando pedía
Al llegar el día
Desposar un calé
*Aparece Mina del lado opuesto, su cabello suelto, como el de Rei, empieza a cantar*
"Tendrás a tu hombre, piel morena"
Desde el cielo habló la luna llena. *Agita unos cascabeles*
"Pero a cambio quiero
El hijo primero *Mira al frente, apunta con su índice arriba, frunciendo el ceño en advertencia*
Que le engendres a él
"Que quien su hijo inmola
Para no estar sola
Poco le iba a querer" *La Reina escucha muy atenta la canción, mira a los lados. Puede verlo incómodo también a su esposo, pero mirando atentamente. Como si la canción fuera sobre ellos.*
Luna quieres ser madre *Canta Rei*
Y no encuentras querer
Que te haga mujer
Dime, Luna de Plata
¿Qué pretendes hacer con un niño de piel?
Ah-ah-ah-ah, ah-ah-ah-ah *Rei y Mina se acercan girando hasta el centro*
Hijo de la Luna *Se ponen espalda con espalda, ahí todos ven, como la vestimenta de Rei representa el lado oscuro de la Luna y Mina, el lado de la Luz*
De padre canela nació un niño *Canta Mina, dejan los instrumentos y toman un abanico, empiezan hacerlo girar y moverse*
Blanco como el lomo de un armiño
Con los ojos grises en vez de aceituna
Niño albino de Luna *Mina cubre su rostro de lado con el abanico y la descubre.*
"¡Maldita su estampa, este hijo es de un payo! *Rei canta con rabia, cierra su abanico y señala adelante.*
¡Y yo no me lo cayo!" *La Reina presiona el puño, todo esto le revive el pasado, ése pasado que tanto le duele. Mira de reojo al Heredero y la mujer, sus sospechas aumentan.*
Luna quieres ser madre *Cantan Mina*
Y no encuentras querer que te haga mujer
Dime, Luna de Plata
¿Qué pretendes hacer con un niño de piel?
Ah-ah-ah-ah, ah-ah-ah-ah
Hijo de la Luna
Gitano al creerse deshonrado *Canta Rei*
Se fue a su mujer, cuchillo en mano *Acecha a Mina, la toma del brazo, eleva una daga brillante.*
"¿De quién es el hijo? Me has engañao' fijo"
Y de muerte la hirió *Rei apuñala a Mina, pero queda Rei en el suelo*
Luego se hizo al monte con el niño en brazos *Mina canta, envuelve las mangas de su ropa, como si acunara un bebé*
Y allí le abandonó *Mina mira al cielo*
Luna quieres ser madre *Cantan las dos, acercándose una vez más al centro*
Y no encuentras querer que te haga mujer
Dime, Luna de Plata
¿Qué pretendes hacer con un niño de piel?
Ah-ah-ah-ah, ah-ah-ah-ah
Hijo de la Luna *Vegeta escucha, desde un inicio la melodía le sonaba conocida. Creyó que era porque las escuchaba practicando, le gustaba mucho, pero ahora siente algo más, toma la mano de Serena, muy discreto, para que nadie lo vea.*
Y las noches que haya Luna Llena
Será porque el niño esté de buenas *Vegeta recuerda, una melancolía que duele lo inunda, siente que recuerda pero al mismo tiempo no. Lo único claro en ésa imagen que parece una nebulosa, es la voz de una mujer. Una dulce voz…*
Y si el niño llora
Menguará la Luna para hacerle una cuna *Serena observa a Vegeta, lo ve conmovido, una sonrisa de empatía se le está por dibujar, toma más firme su mano, lo ve sin parpadear. Cree que es por las emociones que transmite la canción*
Y si el niño llora
Menguará la Luna para hacerle una cuna" *Mina y Rei unen sus abanicos, uno negro, el otro blanco. Hacen menguar la Luna que estaba en el cielo nocturno de la pantalla blanca. La luz sobre ellas disminuye y sólo se ve el enorme símbolo de la Luna creciente detrás hecho con las luces*
Serena estaba encantada con el show, queda sorprendida viendo a todos ponerse de pie a aplaudir, ella iba a hacer lo mismo. Hasta que se da cuenta que el agarre de Vegeta no la suelta, al apuntar su vista, lo ve con lágrimas en los ojos.
Vegeta reacciona entre los aplausos, de inmediato siente un par de lágrimas correr, se toca el rostro con la punta de sus guantes. Parpadea desconcertado, intenta ocultarse. Rechista al ver que no puede detener las lágrimas. Siente un tirón de Serena.
— ¿Hay un baño cerca o un lugar donde puedas lavarte la cara? —Serena pudo notar lo molesto e incómodo que se puso Vegeta, entre los aplausos se levanta y se van discretos a un lado. Ella recuerda a Gure, hablar sobre unos baños a los lados del escenario.
Vegeta se lava el rostro varias veces en el lavamanos, el agua fría lo despeja. Serena le pasa una toalla. —Grrr… Gracias. —Resopla hacia arriba, esto lo frustra ¿Cómo puede cumplir la promesa de protegerla si lo ve así de vulnerable? Siente las manos de Serena en sus hombros.
Serena da una sonrisita de lado, su mirada se llena de ternura. — ¿Ya estás tranquilo?
—Si me miras con lástima, me cabreo. —Se apoya contra el lavamanos desde atrás.
Serena cubre su rostro y se destapa. —Lo siento, no era mi intención. Quería calmarte.
—No quiero que parezca… Que soy débil, que no puedo cuidarte. —Vegeta baja la cabeza y niega. Serena se arroja a él abrazándolo desde debajo de los brazos. — ¡Ay, qué ataque tan desleal! —Vegeta dice entre risas, con gusto responde al abrazo y le roba un pequeño beso. Presta atención, todavía se escuchan los aplausos.
Al salir, parece que nadie notó sus ausencias. —Jaja, parece que estamos a tiempo para el segundo acto. — Serena mira a los lados. Vegeta también, y sí, nadie notó que se fueron unos momentos.
Ahora una vez más hay oscuridad, los reflectores buscan en el aire. La vista de todos empieza a ver a las dos mujeres, sentadas cada una en un trapecio.
"Los Saiyans se alegran de morir por honor. *Canta Rei*
Se deleitan luchando en Guerras
Pero prefiero un hombre que viva *Mina canta*
Y que regale costosas… *Mina se empuja en su trapecio y rodea en círculos con Rei*
¡JOYAS! *Terminan las dos juntas. Y estiran una mano, en tanto las brillantinas que caen de ellas, bañan a la audiencia*
*Las dos se terminan deslizando en el escenario, ésta vez tienen el mismo peinado y el mismo atuendo. Lo que parece un corsé lleno de brillantinas blancas, medias de red negras y tacones negros*
Un beso en la mano puede ser bastante continental
Pero los diamantes son los mejores amigos de una chica. *Cantan junto a varios bailarines*
Un beso puede ser grandioso pero no pagará el alquiler
De tu humilde piso, ni alimentar a tu Purrr, gatito. *Sacuden el trasero y guiñan un ojo. Rei une su vista con Raditz, que está entre el asombro y con la decisión de sacarla a rastras del escenario*
Los hombres se enfrían *Rei sigue muy risueña, le tira besos a su novio y él le devuelve una pequeñísima sonrisa*
A medida que las mujeres envejecen
Y todos perdemos nuestros encantos al final *Se unen trasero con trasero y se menean un poquito, tapan su boca*
Pero de corte cuadrado o en forma de pera, estas rocas no pierden su forma. *Tocan su entrepierna unos segundos, muy atrevidas y hacen gesto de Uups! Muy coquetas siguen bailando*
Los diamantes son los mejores amigos de una chica.
*Bailan y empiezan a juntar los regalos que les tiran. Se bajan del escenario, Mina le tira un beso a Broly. Broly está casi prendido fuego y sorprendido de como los tiene a su merced.*
"Porque vivimos en un mundo material,
Y yo soy una Chica Mate-Rial" *Mina tira un beso enorme a toda la audiencia.*
— ¡Atrápennos Chicos! —Rei grita y se tira hacia ellos, las sostienen a las dos, dan una vuelta y las dejan en el escenario. — ¡Vamos Mina, contémosle de qué se trata!
"Puede llegar un momento *Caminan juntas, con las manos en la cintura, muy coquetas mueven sus caderas en cada paso* Cuando una muchacha necesita un abogado
Pero los diamantes son los mejores amigos de una chica.
Puede llegar un momento cuando un empleador empedernido
Piensa que eres tremendamente linda *Rei nalguea a Mina, haciéndola gritar*
Pero consigue ese hielo o de lo contrario no hay dados *Mina le golpea la mano*
Él es tu chico, cuando las acciones son altas
Pero cuidado cuando empiecen a descender *Entonces, Rei y Mina se camuflan entre los bailarines, empiezan a alistarse para el gran final. El coro sigue cantando*
— ¡Rei! ¿A dónde vas? —Mina no comprende, justo se estaba cambiando y la ve irse en otra dirección.
— ¡Tranquila! ¡Sigue la coreografía! —Rei está determinada a hacerlo.
"ES ENTONCES CUANDO ÉSAS SABANDIJAS… *Canta Rei y Mina, pero Rei se acerca al palco de la familia Real*
VUELVEN CON SUS ESPOSAS… *Rei señala al Rey Vegeta muy chistosa y seductora*
LOS DIAMANTES… *Mina está en el centro del escenario, va a recrear el cuadro de Venus. Se quita la ropa arrojándola al público*
— ¿Qué hace? —El Príncipe Vegeta pregunta, mira a Serena y a Raditz. Nadie sabe nada. Su rostro pasa del disfrutar y reírse con Serena, a uno serio y nada a gusto con lo que está pasando. Se mira con Bardock para detener a Raditz.
SON DE UNA CHICA *Rei gira, se va por la plataforma que conecta al palco, empieza a subir y sacarse la ropa. Raditz por su parte había pedido algo de beber, junto a Broly.*
—No, Rei… —Raditz parte el vaso en la mano, si es lo que sospecha.
LOS MEJORES… *Rei se desliza de rodillas*
AMIGOS." *Rei enciende llamas, todos se sorprenden. Los guardias quedan en alerta. Y queda al igual que Mina, con lo que parece una ropa transparente, que cubre sus zonas púdicas con diamantes que destellan*
El Rey Vegeta mira a la hembra. Recuerda que es la hija de un importante representante de la Tierra. Mira a su esposa de reojo, ella le aplaude como diciendo bien, pero no tanto. Bien sabe la Reina, que él puede tener todas las hembras que quiera a la vista, porque ninguna se compara con ella.
Selypar se acerca, con una sonrisa la excusa de ahí. La aplaude fuerte, casi irónica. Se acerca al Rey y se aferra fuerte a su brazo. Lo hace agacharse para susurrarle. —Si juegas con ella, no la rompas. Me entretiene para tomar el té. —Empiezan a caminar entre la gente con su séquito. Quiere ver de más cerca a la "Favorita" de ése deforme Heredero.
Rei estaba en los camerinos, a un lado de los baños. Escucha un par de golpes, abre un poco prevenida; pero es Mina.
Mina la empuja adentro. — ¡¿Qué mierda has hecho?! —Mina la sacude por una respuesta. — ¡Frente a todos, frente a tu novio! —Está indignada.
Rei presiona los labios en línea recta. —Pues, es lo que nos pidieron, algo sexy… —Se encoge de hombros y desvía la mirada.
Mina larga un bufido enorme y baja los hombros. —Mira, sé que yo no soy quien para decírtelo; pero debiste ser más recatada. Técnicamente te le ofreciste al Rey Vegeta—
—Si así fuera, entonces me le ofrecí a toda la familia Real, no era el único en el palco. —Rei ve a Raditz abrir la puerta en silencio. Las dos quedan calladas.
—Largo. —Raditz ordena muy serio.
Mina asiente y se va, casi tropezando del miedo, piensa dejarla con su desastre. De todas formas va a buscar a Bardock, en caso de que las cosas se salgan de control.
— ¿Qué hiciste? —Raditz le exige. — ¿Hace cuánto lo planeabas? —La ve abrir grande los ojos, mover las manos buscando una excusa. La toma del brazo para verla a los ojos.
A Rei se le va el aire, el Ki de Raditz la apunta, casi atravesándola junto a su mirada. —Raditz, tú sabes que… ¡Ay ya suéltame me lastimas! ¡Maldito!— Lo golpea con sus puños.
— ¡¿Yo soy un bruto y tú?! ¡¿Tú que eres?! —Raditz brama su furia. — ¡Si lo llegas a hacer Rei, tu juro que lo nuestro se muere! ¡¿Me escuchas?! ¡SE MUERE!—Le grita contra su rostro, casi dejando a ambos sordos. La deja de puntitas, se inclina para tenerla nariz con nariz. — Sé que no valgo la pena, no merezco respeto... Pero al menos creí, que respetabas lo que había entre nosotros o los supuestos valores que había en una relación exclusiva. —Afloja su agarre la deja terminar de cambiarse.
Rei lo ve darle la espalda, pudo ver en su mirada negra, su corazón retorciéndose de dolor. — ¡Raditz! —Se abraza a él desde la espalda. —Pe-Perdóname, yo…Te juro que nadie sabía nada, lo planeé a último momento. Vi algo. Ése sueño, fue una premonición. —Musita.
Raditz ve las manos de Rei, intentando unirse por delante en el abrazo. La escucha llorando, respira y cuenta hasta diez. — ¿Por qué no me contaste? ¿Por qué no me dijiste? —Pone los ojos en blanco, la pregunta es más bien retórica. — ¡Carajo! ¡Eres tan impulsiva!
—Perdóname…Te lo ruego. —Rei aferra sus manos, casi clavando sus uñas. —Tienes razón ¡Castígame, te lo ruego! —Su corazón duele con la sola idea de perderlo.
Raditz al fin se gira, la ve desarmada en llanto y es su fin. Se pregunta así mismo ¿Por qué no resiste el llanto de Rei? Y ahí se da cuenta, de los enormes deseos que tiene de hacerla feliz a su lado. La toma de las mejillas, seca sus lágrimas. —Hmmm ¿Qué pensará tu padre? —Le toca la nariz, le aprieta la punta regañándola un poco, aunque quiere darle una cachetada.
Rei infla sus mejillas, sabe que se lo dice para molestarla. A ella le importa muy poco lo que su padre opine. —Ya no quiero salir, no quiero hacer sociales frente a todo ésos…
—Ja-ja… Pues si quieres te devuelvo las ganas con una bofetada, así como se la diste a Serena. —Raditz escucha que golpean la puerta.
—Raditz, Rei… Los estamos esperando. —Bardock toca con la palma la puerta, escanea el Ki, muy prevenido.
— ¡Sí papá! ¡En diez minutos! — Raditz empieza ayudar a Rei con su Hakama.
—Hm, sí. Por tu padre sí lo haré. —Rei da una risita, empieza a sentir el ambiente más calmo. No sólo la furia de ella puede prender fuego el aire.
El Príncipe Vegeta encontraba al General. — ¿Todo bien? —El Príncipe lo interroga, ve a Bardock asentir relajado. Pero cuando termine todo esto, quiere pedirle alguna explicación a la Señorita Hino, porque en ninguna parte quedaron de acuerdo que se expusiera así con el Rey.
Serena estaba tomada del brazo de Vegeta, suspira fuerte tocando su pecho. —Ah, qué bueno. Ahora podemos empezar a recorrer.
—Alteza, General… —El padre de Rei los saluda con una reverencia, hasta que es sacudido con el General dándole un apretón de manos.
—Señor Hino. —Bardock muy firme le habla. —Nuestros "mocosos", vienen en diez minutos. Mientras tanto, aquí le presento a mi Pareja…
Lita es tironeada de la mano, estaba hablando con Mina, de espaldas al General. —Oh, lo siento, Jaja. Mucho gusto.
—Señor Hino. —El Príncipe Vegeta, le habla. —Ella es mi Mujer, Serena Tsukino. —Ve a Serena muy amable y sonriente saludando. —Ahora discúlpenos, vamos a empezar a "socializar". —Lo dice con algo de asco. Serena da una risita, le sugiere ir a los puestos de comida primero. Está muy curiosa, hay olores deliciosos.
Hay varios Coroneles que se le acercan a la pareja. —Alteza, mis respetos a usted y su Favorita. —Con un puño en el pecho, los tres Coroneles saludan.
Vegeta está prevenido, acepta los saludos. —No es una "Favorita", es mi Pareja. —Les afila la mirada en advertencia, se cruza de brazos.
Serena aclara la garganta. —Gra-Gracias. Jaja…No me importa el título, me importa…—Saca el pecho, enreda ambos brazos al brazo de Vegeta, tira un poco para desarmar su postura tan rígida. —Me importa, ser la Única para él. —Apenas abrió la boca, los empiezan a rodear.
Todos quedan impresionados, la enorme sonrisa de la hembra, su buen humor. Parece que el Príncipe Vegeta tiene la cara agria de siempre, pero al verla, ésa mirada negra no puede ocultar su brillo.
— ¡Por favor! ¡Por favor! —Uno de los cocineros de los puestos de comida se hace lugar. — ¡Príncipe Vegeta! —Se inclina. —Mire, hicimos los que nos pidió para su Princesa.
Vegeta le da el paso, se dio cuenta como todos quedaron con los ojos redondos por ése comentario. —Estoy seguro que, a MI PRINCESA, le va a encantar. —Vegeta toma los conos. —Nieve helada de frutas y helado.
Serena se pone roja de la pena, quiere contradecirlo. Pero afila el olfato, siente que hace añares no ve algo así. Prueba una cucharada. — ¡Mmm! ¡Chocolate! —Prueba la otra. — ¡Fresas!
—Prueben todos. —Vegeta le hace una seña al del puesto, luego hace señas a Kakarotto para que se encargue de pagarle. —Está hecho con tecnología de Tech-Tech. —Se asombran.
—Hmmm… ¿No temes que esté envenenado?—Serena le hace un chistecito.
—No creo que nadie quiera, que lo mate aquí y ahora. —Vegeta se ríe muy malicioso, pero de inmediato apunta a todos con la mirada y casi los atraviesa con su Ki.
Nappa estaba metido un poco en la conversación con el General y el padre de Rei, se mantenían entre la gente moviéndose muy cerca de Vegeta. Siente un par de jóvenes Saiyajin saludarlo.
— ¡Comandante! ¿Cómo está? Tanto tiempo. — El Guerrero lo saluda.
Nappa desarma sus brazos cruzados. —Buenas, Jaja… Aún los recuerdo, siendo usados como saco de patadas para el Príncipe Vegeta.
— ¡Jajaja! Sí, pero todos queríamos hacerlo, todos queríamos formar parte de su escuadrón. Eras el mejor Instructor, supongo que lo sigue siendo. —El soldado se ríe, ahora que puede, de sólo recordar ésas sesiones siente las costillas partidas de nuevo. —Todos nos sorprendimos cuando Bardock fue nombrado General, creímos que sería usted.
—No lo atosiguen. —Uno del grupo les dice. —Sé por ahí que… El Comandante tiene mujer.
— ¡Mira Nappa Taiyaki! —Ami se acerca con dos masas de waffles en forma de pez, prendidas de un palito.
Nappa se gira con una enorme sonrisa, acepta la comida y la presenta. —Jóvenes Guerreros, ella es la Doctora Ami Mizuno. Doctora personal de su Alteza el Príncipe Vegeta y su séquito. Destacada en Cardiología y medicina General.
Ami se asombra, es la primera vez que escucha que le dicen Doctora frente a otra gente, fuera del Palacio. —Oh, mucho gusto. —Ami da un saludo formal.
— ¿E-Ella? —Los Saiyajin quedan sorprendidos, tanto que hasta sus colas enroscadas se erizaron ¡La mujer es diminuta! —Ho-Hola Señorita ¡Mucho gusto! ¿Verdad? —Uno de los Guerreros se despabila y apunta con la vista a los otros, así salen de su asombro.
Ami los ve saludarla, haciéndole reverencias. —Muchas gracias. No es para tanto.
—Sí, no es para tanto. —Nappa los aleja, enojado por la cercanía a su pareja. —Grrr…
— ¡Cuide mucho al Comandante! Jaja, así como lo ve, creíamos que ya estaba para "Guardar las botas". Para siempre. —El grupo se despabila, ven al más alto de todos junto al Príncipe Vegeta junto a otra rubia. — ¿É-Ésa es la pareja del Legendario? —Nappa les asiente, siguen asombrados. —El aire terrícola le sienta bien a todos, siempre creímos que entre el Príncipe y él… Ya saben, como usted y Bardock…
— ¡Oh, no retuerzan el puñal en mi corazón roto! —Bardock se cuelga de Nappa, Lita se parte de la risa y Ami también.
Mientras ellos bromean por detrás Vegeta y Serena seguían conversando y probando comida. — ¡Oh, churros! —La mirada de Serena brilla, saca su monedero y quiere pagar.
— ¡No, Princesa! ¡Lléveselo, lléveselo! —La chica del puesto se lo regala. —Para nosotros es un honor, darle algo a quien nos representa como Terrícolas.
—Ay, gracias. —Serena no quiere hacerles un desaire y acepta. Se pone roja, mira a todos lados, como si el que la llamaran Princesa fuera un crimen.
Todos la siguen observando, Vegeta sigue explicando. —… Y una de las razones por las que se pudo armar todo esto, es gracias a las mejoras en calefacción. — Les muestra en cada puesto las estufas y las elementos de cocina eléctricos, que le permitieron darle a algunos cocineros. —Al récord que se tuvo en las cosechas y el buen estado de los animales.
—Eso fue un trabajo de campo complejo. —Switch les explica. —Aquí con mi hija, tuvimos que ver por el ecosistema de cada animal, y los cambios de clima.
—Jajaja, de mi parte fue muy divertido. —Gure da unas carcajadas. —Nuestro planeta es templado, no hay nieve como aquí. Fueron mis mejores vacaciones, porque también pude satisfacer mi adicción al trabajo.
—Oh, Vegeta prueba, tiene mantequilla de maní. — Serena da un saltito con el tubo de masa, apuntando a la boca de Vegeta.
Vegeta le presta atención, se gira de golpe y de pronto su boca es apuñalada por el tubo de masa dulce. Queda congelado unos milisegundos, da la mordida. —"¡Mi puta madre! ¡Es tan adorable! ¡Me la quiero coger ahora!"—Mastica y traga. —Sí, también me gusta. —Le acomoda un mechón de su cabello dorado detrás de la oreja.
—Oh, se ven adorables. —Mina compraba manzanas con caramelo.
—Sí, tanto que Vegeta da miedo. —Broly bromea un poco, siente la mirada de muchos chismosos sobre Mina. Trata de alejarlos con su mirada de matón.
—Nadie es más adorable que tú. —Mina le cierra la boca con la manzana.
Un Coronel se acerca a Kakarotto, mejor dicho a la hembra junto a él. De enormes ojos, se ve tan voluptuosa, aun con toda ésa tela arriba. —Élite, veo que usted y su padre están con ¿Híbridas?— El Coronel usa su Scouter, pero en verdad es una oportunidad de verla de arriba, abajo.
—Mucho gusto. —Milk lo saluda, muy seria y autoritaria. —Mi nombre es Milk Ox, y no, somos todas 100% terrícolas. —"Degenerado de mierda." Truena los puños.
— ¡Milk! —Kakarotto frunce el ceño, tiene la boca llena de comida. Traga rápido. —Te quería presentar yo. —Se abraza a ella con un brazo, queda con el ceño fruncido, amenazando al Coronel.
—Jajaja, tú estás muy ocupado, comiendo y haciendo Guardia. —Le señala a Vegeta y Serena que se alejan.
—Disculpen… —El Coronel aclara su garganta, temiendo la furia del SuperSaiyajin. —Mis respetos a la mujer del Primer SuperSaiyajin. Pero si tuvieran cola, pueden pasar como cualquiera de nosotros, es impresionante.
Milk traga un poco, hay un par de cosas que aún no le ha explicado a Kakarotto. Con todo lo que ha pasado, él no ha vuelto a preguntar por la ráfaga de energía que tiró esa vez. Se excusan y siguen a los "Príncipes". Milk siente que debe sacar el tema, su padre le enseñó que una mentira, es como una semilla tirada en tierra de intrigas; sólo se hace más grande. —Kakarotto… —Le susurra al oído.
Kakarotto se inclina y la aferra fuerte de la cintura. — Lo sé, debes bajar un poco más tu Ki. No sólo están viendo lo hermosa que eres, también lo fuerte que puedes llegar a ser. — Baja su mano, disimulando que recorre sus curvas, busca la mano de Milk y la toma muy firme. Puede sentirla avergonzada, escondiendo su rostro rojo entre las mangas de su Hakama.
La multitud que iba caminando junto a Vegeta y Serena se movía, llegaban cerca del Séquito de los Reyes, que también hablaban, pero más lo hacían con los propios Saiyajines, que con otras razas.— ¿Y Usted? —Uno de los representantes de un Planeta, del cuadrante Sur de la Galaxia le llama la atención a Serena. — Imagino que como terrícola, usted fue la primera beneficiada con muchas de las mejoras. — Todos prestan atención, en verdad muchos quieren interrogarla, entender qué sucede entre ellos dos. Pero han visto que el Príncipe está muy embelesado por ella, temen hacer algo que ofenda al Príncipe Heredero.
Serena se concentra, no quería interrumpir mucho, temía meter la pata. Además se la pasaba más recibiendo halagos y comida, hablando de cosas banales con otros alienígenas que le hacían probar otros manjares. Se concentra en quien le hizo la pregunta, como Milk y Rei le enseñaban a tratar y manejar sus nervios. Toma aire y relaja los hombros. —Pues, yo creo que nos fue de mucha utilidad. Para todos, no sólo para mí. Todos los empleados del Palacio tienen menos lesiones, y podemos surtir mejor los almacenes. Imagínense si se pudiera hacer en todo el Planeta o en otros planetas que están con la "Prohibición". —Serena puede captar en su visión periférica al Rey y La Reina, junto a su séquito, apuntarla tan fuerte con la vista. Pero debe concentrarse, como caballo de carreras. —Fue una gran sorpresa, escuchar las ideas y más que nada, ver todo en acción. Créanme que no tuve nada que ver—
— ¡Jajaja! — Un teniente junto a Paragus larga una carcajada. —Oh, perdone Alteza, Jajaja espera que creamos que una terrícola no le metió ideas al Príncipe Vegeta.
Serena puede sentir al Príncipe, furioso, antes de que haga algo responde. — Pero creo, al igual que el Príncipe Vegeta, que el camino es juntos. Y eso es algo de lo que él me ha convencido y nadie más. —De nuevo todos la miran a ella. —Jajaja, no lo tome a mal. —Serena sonríe brillante, habla con buen humor.
Otra sorpresa, en especial para Selypar ¿Cómo puede una insignificante terrícola tener a todos comiendo de su mano con simples risitas? Rechista junto a su esposo, el Scouter la detecta como una simple terrícola.
Vegeta puede notar a Serena con ganas de sentarse, ella se resiste, pero la convence de sentarse a beber algo. —Grrr… te entiendo porqué no quieres sentarte, pero no debes temer. —Mira de reojo a sus padres, que también toman asiento. Acomodan todo en mesas circulares. En parte, la idea de Vegeta de los puestos de comida, era para evitar un "Banquete Real" y dejar a Serena sentada en una mesa de interrogatorios. Odia verla incómoda, pero ella parece enfrentar todo con gracia y avidez. Cada vez que la mira, para preguntarles a ésos ojos azules si está bien, ella sonríe hacia él. Agradece la noche helada, que disimula sus mejillas ardiendo.
—… Tenemos mucho escepticismo. — El Representante de Tech-Tech habla. —Mi nombre es Drive, y no es secreto para nadie que no tenemos un "buen negocio" con los Saiyajin, a pesar de que vemos al Príncipe Vegeta negociar con una de nuestras empresas.
Serena asiente suave, cree que hay una pregunta muy cerca. Se siente muy segura, con la cabeza clara, el corazón sereno y el estómago lleno. —"¡Ja! ¡Soy casi un Vikingo!" —Piensa con algo de vanidad, pero respira, recordándose que puede fallar.
Drive se toma unos minutos para formular la pregunta, traen a todos una ronda de bebidas. — ¿Todas las personas de confianza del Príncipe Vegeta con una terrícola? —Recuerda lo que el Ministro Paragus comentó. — ¿Cómo saber si no les están pagando para éste acto? Después de todo, son sirvientas… Sometidas al Imperio Saiyajin.
Bardock frunce todos los gestos, sus hijos presionan los puños, técnicamente se acomodan hombro a hombro para atacar. El General abre la boca, pero una mano levantada lo detiene.
Serena detenía a todos, en verdad levantaba la mano para responder, no como un gesto de autoridad. —No hay dinero o riqueza en el mundo, que me haga aceptar ser parte de una farsa de ése calibre. —Por primera vez escuchan la voz seria de Serena. —Supongamos que su teoría es correcta ¿No le convenía a todos buscarse una hembra Saiyajin? Hubiera sido lo más aceptado. Porque no soy ingenua, he estado estudiando, día y noche sobre las Leyes. Hemos trabajado muy duro, no sólo para éste día; sino para todo lo demás. —Serena da unas risitas, alivianando el aire. —No me da pena decir que soy sirvienta, aun si no hago todo lo que antes hacía. Sí admito que, me gusta seguir limpiando algunas áreas personales de nuestra habitación. Creo que es importante, que uno mismo haga el aseo de sus objetos personales y los lugares íntimos de su hogar. Nos entretenemos mucho. —Serena se ríe.
— ¿U-Usted limpia su habitación Príncipe? —Están incrédulos.
—Jajaja. Sí, me recuerda un poco al ejército. —Vegeta se relaja junto a los demás. —Aunque es muy distinto, ahora es el espacio con Mi Pareja. —Lo dice mirándola y ella se pone roja. Vuelve a reírse, hoy Vegeta, ha visto a Serena con su rubor en muchos tonos.
—Eso es otra cosa que nos preocupa. —Paragus habla, enfoca a ése par haciendo el acto de pareja. Quiere moverles el piso, arruinarles el momento. — Sigue insistiendo en eso de tomar como Pareja a una Terrícola. —Levanta su nariz muy irónico. —No es nada en contra de usted… —Señala a Serena con un ademán. —Puede tener la variedad de hembras que prefiera, pero la pureza Saiyajin—
—Si seguimos insistiendo, en hacer caso a los "puristas". —Vegeta contesta alzando la voz. —Seguiremos dando vueltas, corriendo nuestras colas, Jeje, si tuviera una. —Todos se ríen de su chiste. —Es por eso que seguimos siendo "Reyes" de los Saiyajin, y no Emperadores de la Galaxia. Porque insistimos en estar por encima y no lado a lado en la Lucha.
—Un ejemplo de eso puede ser el Ghengis Khan. —Serena sigue. —Bueno, no en todo, pero su reinado sigue entre nosotros. Antes de que la población mundial se redujera, un tercio de la población era descendiente de él. No creía en casarse sólo con mujeres de su raza.
— ¿Entonces acepta un Harén? —Paragus dice con sarcasmo.
—No. —Vegeta responde, toma la mano de Serena. —Así como ella me es leal, yo también lo soy ¿Cómo esperan que quienes tienen una vida común y corriente me comprendan, si yo no comprendo sus valores? Las costumbres nunca pueden imponerse de arriba hacia abajo, se debe ver también a quienes llevan su vida en comunidad, en un núcleo. —Ve a Paragus a punto de refutarle, Vegeta lo frena con la mano. —Porque respóndame Ministro ¿Quiénes son la mayoría? ¿Mandatarios y Monarcas?
Caulifla miraba y escuchaba todo, su pierna tiembla de la furia. Está cruzada de brazos o sino jura que va a saltarle al cuello a ésa tipa. —"Tiene a todos comiendo de su mano ¡¿Cómo es posible?! ¡Debe ser una bruja! ¡Maldita harpía!"
—Sshhh, hermana, relájate… —Kale la sacude un poco del brazo.
—… Pero disculpe por insistir. —Un Coronel Saiyajin habla, en especial porque iba a postular a una de sus hijas para hacer de concubina del Príncipe. —Pero debe comprender Príncipe y usted, Emmm… Señorita. —Aclara su garganta, no sabía si decirle "Princesa" como muchos terrícolas y alienígenas la llamaban. —El Imperio se ha hecho muy grande, es una Galaxia.
Serena piensa unos segundos. —Tiene razón… —Todos se asombran una vez más. Serena se concentra y mira los árboles, se mueven con la brisa, recuerda cuando le enseñaban a cuidar diferentes tipos se árboles. —Pero, como un árbol que extiende sus ramas, no debe olvidar, que es gracias a sus raíces que lo nutren que sigue vivo. Respeto la fuerza Guerrera de los Saiyajin, sólo me gustaría que recordaran que sus raíces, no son diferentes a las nuestras. Les hablo del Planeta Sádala, su Planeta Natal, que por divisiones internas ahora no es más que un recuerdo. No quisiera ver eso de nuevo, quiero encontrar un camino, una manera de caminar juntos. —Todos le prestan atención, en verdad la hembra no es ninguna ingenua. —He sufrido las calamidades de las Guerras, las purgas. —Mira alrededor a sus amigas, como reviviendo en viejas fotos su dolor. — El único árbol que crece al revés, es el Tejo, aun así se considera venenoso. —Concluye.
—Creo que la mayoría de aquí, puede estar en desacuerdo en muchas cosas. —Vegeta comenta. —Pero sé que una Guerra, un enfrentamiento entre nosotros, es lo último que quisieran. —Vegeta cierra con ella, le asiente muy sutil, dándole a entender que está de acuerdo con todo lo que ella ha respondido. Mientras la conversación se vuelve más amena, opinando sobre la comida, y Vegeta ofreciendo a los representantes y Coroneles, ayudarlos con sus problemas de calefacción y agua, Serena pide permiso para levantarse. Vegeta la tironea. — ¿A dónde vas? —Le susurra al oído, muy dispuesto a ir detrás de ella.
—Voy al baño. —Serena le explica bajito, se levanta del todo, ve que todos se levantan, menos los reyes obviamente. — ¡No, por favor! —Serena les ondea las manos. —No se molesten. —Da un par de pasos hasta los Reyes. —Majestades, les pido me excusen un momento. —Serena se inclina, esperando permiso. Escucha a Vegeta gruñir en desacuerdo, pero ella quiere hacerlo, mostrarles respeto, aun si ellos no lo hacen.
—Vaya, Señorita. —El Rey Vegeta no puede disimular su disgusto, hace un ademán.
La Reina también, ni siquiera la mira directamente, para ella sigue siendo una mugrosa sirvienta. Mira a los lados. —Kale ¿Dónde están Caulifla y Tarble? —La Élite no sabe qué responder.
Tarble aprovechó para escabullirse, espiaba a Gure comprando lo que parecen unos sándwiches. —Hola. —Se levanta un poco el gorro de la capa.
— ¡Ay! ¿Qué haces aquí? —Gure lo toma de la mano y se van a un lugar oscuro.
—Esto hago… —La arrincona contra la pared, la levanta para besarla. —Gure, dime por favor ¿Vas a irte?— Tarble le pregunta contra su boca, se aferra a ella para guardarse cada sensación.
—Tarble, te lo ruego. —Gure resopla de lado, los Saiyajin son muy posesivos. —En mi planeta tengo mi trabajo, mi hogar… Esto, esto es algo pasajero ya verás.
Tarble niega con la cabeza. —No, ya verás, así te vayas volverás. —La besa de nuevo, pero esta vez mete su lengua. No piensa renunciar tan fácil, ha escuchado a su hermano, también ha escuchado las murmuraciones y chismes que comparten ahora mismo los Coroneles y Tenientes. Tal parece, que nada va a detener a Vegeta de ascender al Trono. Su única salida, parece ser asociarse a su hermano mayor y ver cómo unirse a Gure.
Serena estaba lavándose las manos, veía en el espejo su cabello, recién ahí recordó todo lo que comió, así que revisa si no manchó su ropa. Al enderezarse ve a Caulifla en el espejo, se asusta y se gira de inmediato.
— ¡Serena! —Darien abre la puerta del baño al sentir ése salto en el Ki de Serena, en especial al sentir el de ésa zorra, ardiendo de rabia. Se adelanta a protegerla.
—Darien no. —Serena lo toma del brazo. —Por favor, déjame a solas—
— ¡No, ni una mierda! —Darien se para entre ellas.
—Darien, no me obligues a ordenarte. —Serena lo mira a los ojos, lo toma de la mano y le insiste. —Quédate afuera.
—Je ¿Eres tan amiga de toda la servidumbre o ése es tu amante? —Caulifla lo dice, muy irónica, en tanto el Élite sale del baño. —No me extrañaría, son de la misma clase.
— ¿Qué quiere Élite Caulifla? —Serena le enfoca la mirada.
—Quiero que dejes todo éste acto. No sé qué pretendes, sólo lo perjudicas con tu mugrosa presencia. Porque la mona aunque se vista de seda… —Caulifla la mira de pies a cabeza. —Va a perderlo todo por ¿Qué? Jajaja ¿Una buena mamada? Cuéntame, ¿Cómo te lo follas? ¿Lo hacen entre todas? ¿Con el mutante también? —La ve muda, pero sin bajarle la mirada. —Nunca serás Reina, nunca aceptarán a alguien tan débil y frágil. Aquí pueden jugar a llamarte "Princesa", pero yo soy mucho más fuerte, más que la Reina incluida. —Presiona los puños a los lados. — ¡Soy una Guerrera Saiyajin! ¡Podría matarte con una sola mano ahora mismo!
Serena parpadea un par de veces, en unos minutos de silencio, se decide a hablar. — ¿Qué quieres decir? —La hace parpadear confundida. —Sí ¿Qué me quieres decir con todo esto? —Une sus manos al frente. — ¿Quieres decirme que eres más fuerte que yo, por lo tanto más digna? ¿Qué te estoy robando lo que te pertenece? —Serena le muestra la puerta, se la abre. —Ve, ve ahora mismo y reclama tu lugar. Toma el brazo del Príncipe y dile que tú eres su mujer. —La ve en pánico, rodando los ojos sin saber qué decir. —Reclama tu lugar frente a todos, al igual que yo lo hice entre toda la multitud que nos separaba. —Saca el pecho. —Todo el tiempo, me repiten que soy una sirvienta, me recuerdan dé dónde soy. Pues yo les digo: "Vean hasta dónde he llegado".
—Ja, quieres poder… —Caulifla concluye en voz alta, pensando que ella es como los demás, es una mosquita muerta que espera sacar sus garras.
—Alguien como tú, jamás entenderá lo que quiero. —Serena le hace una reverencia, como una burla y sale. Sí ella sabe lo que quiere… —"Quiero amarlo, tanto como él me ama. Por encima de todo, de cualquier obstáculo o diferencia…"—Sonríe mientras se va con Darien, Serena le cuenta todo a su amigo. Se siente segura de ir a tomar el brazo de Vegeta y decir que ella es una mujer digna de él.
Kale entra al baño, le costó encontrarla, el Scouter falla demasiado con la gente alrededor. —Hermana ¡La reina te buscaba! —La regaña un poco, la ve presionando los puños, tan duro que cae sangre de su mano. —Caulifla…—Se preocupa.
Una vez más Caulifla, queda no sólo fúrica, sino confundida. —Voy a hacer lo que sea, voy a hacerte llorar sangre, Príncipe Vegeta. —Sisea, deja correr la sangre de su mano a su brazo. —Nadie me rechaza por una basura debilucha ¡Nadie!
…
Preparen sus cachetes, o mai god, o mai go! ¡Sí, los secretos se revelan en el próximo capítulo! ¡Hasta el próximo viernes!
Saluditos…
Nita-chan84: Pura proteína el Nappa, Jajaja me mató de risa tu rw. Jajaja las rubias siempre las imagino tremendas, bueno, en el anime eran así. Y Darien y Dieciocho, un amor platónico y de lejos, que luego de *censura_spoiler, prepara tu soda, o yu bebida fría, porque después de la fiesta, los dramas empezarán a caer como si te cayera una estantería llena de libros XD Así que goza todo lo que quieras! Gero, ése viejo no está zabrozo, tienes razón en sentirle olor a rancio ¬¬ Jajaja va a haber un capítulo lleno de trama ¿pero sabes qué es lo que te va a gustar? Todo lo que va a sufrir Selypar, muuuaaajajajaja.
OhaioIzumiKun: Obvio que sólo la quiere a ella, está menudita, pero nutritiva. Jajaja. Pues sí, juegan al maestro y la alumna porqué no ¬¬ Es que 18, no tiene uno, sino mil intereses cruzados, es el dicho de donde comes no la cagu3s XD Pues sí, en algún momento alguien del "pasado" de Raditz y los demás iba a aparecer, Jejeje ésa Lunch les hacía de Madama ¿Seguirá tomando Hojas de vida? Mina siempre va a subir la apuesta, porque el dicho dice "To be a true player, you have to know how to play".
Kaysachan: Otra veladora, porque lo último que voy a perder es la esperanza. Te deseo una feliz navidad! Que sepas que también prendo la veladora, para que no dejes que unos malintencionados arruinen tus fiestas. Ya verás, quizás la musa necesita unas vacaciones navideñas y se recupera ¡Un abrazo grande!
