Lala Lulu: Hola! Capítulo intenso, sabremos la verdad. Así que ahora es el último momento ¡Hagan sus apuestas! Prepárense para emociones fuertes. Pero primero les deseo un feliz año nuevo, con mucha salud y rodeados de sus seres queridos ¡Hasta el año que viene! Gracias por otro año de tantos buenos deseos y toda la buena vibra y el cariño ¡Las quiero mis cielas!
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 24
Muchas felicitaciones, tantas que el Rey no podía mantener la fachada. No podía arriesgarse a hacer un desplante y quedar él como quien no quiere saber nada sobre la Unión de su hijo. Una vez más la mujer de cabello dorado se acerca.
—Majestad, pido su permiso. —Serena se inclina y su séquito la imita. —Pido también, que confíe que… —Serena traga saliva, quiere hacerlo. — Que sólo quiero el bienestar de su hijo, y de toda su familia. Sé que… Estoy muy lejos de ser alguien digno. Pero mis sentimientos, son sinceros. —Pone un puño en su corazón.
El Príncipe Vegeta frunce el ceño, está en verdad enojado de ver a su mujer actuar así, ya le explicó que lo único que deben hacer es esperar a que ése traidor se muera. Se acerca a ella, la toma del brazo, se inclina con Serena, para disimular un poco. —Ya te lo dije, no hace falta que hagas eso… —Vegeta le susurra.
Serena comprende, pero quiere explicarle que es para mantener la paz entre todos. —Por favor, no quiero ser un tema más de discusión en la Galaxia. Quiero conciliar. —Le explica en voz baja.
Todos quedan en expectativa, la humildad y la generosidad de ésa mujer, parece no tener límites. Los Saiyajin fueron quienes destruyeron su hogar, quienes diezmaron a su raza, en cambio la ven dispuesta a unirse a un Saiyajin, no como un acto de rebeldía. Sino Literalmente como un acto de Lealtad mutua.
Puede ver las miradas sobre la Pareja, en especial cuando su Hijo Mayor se queda esperando con ella. De nuevo los gritos de ésa mujer se reproducen en su cabeza, trata de simular temple. Pero el Rey Vegeta, ya no puede. Está siendo obligado, forzado a hacer lo que está por hacer. —Lo único que siempre quise, fue… —Mira a la hembra de cabello oscuro, la Señorita Hino, sacude la cabeza. —Ésos ojos… —Musita y confunde un poco al público, parpadea, siente el agarre de la Reina en su brazo ¡¿Purpura?! ¡¿Puede ser?! ¡Después de todo éste tiempo no era una alucinación! ¡Ella estaba cerca! Y además se ofreció a él. Sí, tiene que ser ella.
La Reina toma la palabra, puede ver a su esposo a punto de descomponerse. —Quiero un Imperio fuerte, y para eso se necesita una Mujer fuerte. Y eso es algo, que usted tendrá que demostrar siempre…Señorita. — Levanta la cabeza en alto. —Si me disculpan, la salud del Rey es Primero. Veremos los Fuegos Artificiales desde nuestro balcón… —Se retiran, lo toma del brazo, pero al salir de la vista de la gente, el Rey Vegeta se zafa y camina rápido a su habitación. La Reina resopla por la nariz, lo sigue, quiere saber qué se trae.
Vegeta se gira a Serena. —Te lo dije. —Muy presumido acomoda sus guantes. —Lo que sea con ellos, no tiene remedio.
—Lo que sea con ellos, que sea solo en ellos. —Serena recuerda un poco lo que Milk le hablaba, cuando la entrenaban de joven. Va a regirse por el principio de No Agresión, si ellos se mantienen en su lugar, no van a obligarla a defenderse. —No tengo tiempo para odiar a nadie. —Acaricia un poco la muñeca de Vegeta.
—Qué mujer tan sabia. —Drive del planeta Tech-Tech, alcanzó a escuchar algo, levanta su copa y se pregunta, al igual que los demás, si es ésta hembra quien ha apaciguado el carácter tan violento del Príncipe Heredero.
Vegeta levanta su copa, le da una a Serena la mayoría la levanta con ellos. Los Miembros del Ejército prefieren darle un saludo protocolar. —Ahora si nos excusan, quiero mostrarle a Mi Princesa los fuegos artificiales, desde una vista privilegiada.
—Por favor, no se vaya sin antes decirnos ¿Tienen una fecha para la boda? —Un Coronel les consulta. —La curiosidad nos está matando, créanos.
Vegeta puede notar a Serena sin saber qué decir. —Pues, verá… Hasta que ella no diga que sí. —Los ven dar un paso atrás, con los ojos como platos. —Sí, así como lo escuchan. Me han rechazado. —Se toca el pecho y frunce los gestos, como si sintiera dolor.
Serena se ahoga con la champaña, le frunce el ceño. —Cough, cough, ah… —La pasan un pañuelo. Aclara fuerte su garganta. — ¿Te estás divirtiendo? —Serena lo regaña en voz baja.
—Como no te imaginas… —Se la lleva del brazo, le duelen las costillas de tanto contener la risa.
— ¡Buenas noches! ¡Mi nombre es Switch! —Habla al micrófono. —Quiero decirles que el Show de Fuegos Artificiales, ha sido mejorado y perfeccionado por nosotros ¡Por favor prepárense en sus asientos! ¡Y vean al cielo, donde la Galaxia se dibujará para nosotros!
—Mmm ¿Dónde me llevas? —Serena le pregunta, escucha el anuncio de los fuegos artificiales, la atención de la gente está en el cielo, en tanto se acomodan en sus sillas. En cambio ellos salen por un lado. —Vegetaaa… —Serena está harta de no recibir respuesta.
Se gira, la tironea de la muñeca insistente en que camine con él. —Quiero probar tu valentía… —Sonríe un poco de lado, cuando están solos, o al menos no llaman la atención, la envuelve en sus brazos.
— ¿Qué? ¡Aaaay! —Serena se sorprende al emprender vuelo, se tapa la boca y mira un poco hacia abajo. Se asusta y se esconde de nuevo contra su pecho. — ¡Imbécil! —Lo golpea con su puño. Siente que quedan flotando en un lugar.
— ¿Mucho frío? —Vegeta consulta, tira un golpe con un poco de su Ki, limpia la nieve de un cedro.
—No, estoy sudando, de los nervios y porque no me dices qué se supone… —De pronto Serena queda muda, la deja con él, parada en una rama gruesa del árbol.
—Con tus botas no vas a resbalar. —Vegeta señala al cielo. —Desde la primera noche que tuvimos juntos, cuando tomo un descanso me subo aquí y veo el bosque que ha reverdecido. —Toca el tronco, descubre un poco la corteza y le muestra. — La Guerra, la muerte, el dolor… Nada pudo matar éste bosque. —La siente aferrarse a él, hasta le da risa verla espiar para abajo y asustarse. —Jaja, no te dejaré caer.
Serena se concentra en verlo a él y nada más. Vegeta y el cielo nocturno se ven deslumbrantes. Verlo fascinado por todo esto, la conmueve. Serena suspira y se recuesta contra su pecho, en parte se aferra fuerte a su pechera por temor a caerse. —Quiero que sólo conmigo muestres ése rostro. Y me siento aún más egoísta de pensar, que quiero que solo a mi lado muestres tu corazón.
—Jaja, déjame decirte, que así será siempre. Si es que aún me queda corazón, es tuyo y de nadie más. Tú tienes ése poder, que me hace sentir que no importa el dolor, el sufrimiento, sino...Ésto que siento —Le deja un beso en las manos.
Serena se pone de puntitas, con mucho cuidado, lo alcanza para un beso ¡Maldita sea! Siente que han pasado días sin besarse, cuando fueron solo unas horas.
Sus labios fríos encuentran los suyos, el sabor a su brillo labial despierta su apetito. —"Cerezas… Perfecta." —Trata de sostener sus riendas, su miembro se despierta, el calor de su abrazo hace invisible al invierno. Un pequeño gemido sale de Serena, lo tira del cuello. Debe controlarse, hacerlo aquí le parece jodidamente erótico, pero no tanto el que ella se resfríe y el hecho que no trajo un condón. Juró cuidarla, que haría mejor las cosas, y así piensa cumplirlo. —Mmh, Serena. —Ella hace oído sordo y aprovecha que él abrió la boca para meterle la lengua.
Sintió su entrepierna contra ella, está duro y le encanta. Cada vez siente menos pudor al saber que lo pone así, sin embargo se enrojece, siente las mejillas prendidas fuego, así como cada centímetro de su cuerpo. —Vegeta, estoy tan, pero tan enamor—
Vegeta le cubre la boca. Se quedan mirando, Vegeta le niega con la cabeza. —No, Serena, no me lo digas. —La toma de las manos, las pone en su pecho, las presiona para que sienta los golpes de sus latidos. —Si me lo dices, me voy a morir de emoción. —Se acerca de nuevo a besarla, puede verla asombrada, pero quiere hacerle ver que sienten lo mismo.
Serena asiente, se aferra para besarlo y quedarse sin aliento. Mueve sus labios, succiona el sabor de Vegeta, de nuevo el beso los excita.
—Te-Tengo un regalo. —Vegeta comenta eso, al fin la detiene. Puede verla escondiendo la lengua y tapándose un poco su rostro sonrojado. Saca una pequeña bolsa de tela, abre el cordón y saca en su mano; un colgante de Luna Creciente, es sencillo, pero elegante.
Serena acerca y aleja la mano, al ver el dije que cuelga tan brillante, tiene dudas. —Vegeta ¿Ésto es…—Piensa frunciendo el ceño. — ¿Es una joya de compromiso?
Los ojos de Vegeta brillan, esperando que ella acepte cuando se lo diga. Abre la boca, y hace muecas, mira a los lados. Se siente estúpidamente nervioso. —Es un regalo, nada más. —Lo levanta de los extremos para ponérselo a Serena. —Además, a mí ya me rechazaste. —Frunce recordando la discusión por la boda. —Pensándolo mejor, deberías ser tu quien me lo proponga ahora. —Frunce los labios de lado e infla sus mejillas. —Mujer malvada…
Serena le aprieta las mejillas con sus manos, desinflando ésa expresión. —Vegeta ¿Quieres casarte conmigo?
—Hmmm… Hmmm… No sé si eres sincera, a veces es difícil adivinar si vas en serio. —En parte es verdad, pero en parte sólo quiere hacerse del rogar. Queda ofendido, pensando un rato más.
—Por favor, por favor Vegeta… —Serena le sigue el juego, lo tironea de la mano, se la pone entre sus pechos y dibuja un puchero. — ¡Ah!
La levanta contra sus pectorales. —Si me ruegas así. —Vegeta larga unas risas, están a centímetros de besarse, ella se acerca entrecerrando la mirada. —Oh, dejemos el trato cerrado antes de que sigas abusando de mí.
Serena le da un golpecito, uno bastante recatado, ya que no quiere caer desde ésta altura. —Tú y tus chistes…
La deja de espaldas, deja su cabello de lado y le coloca el collar. —No tenemos que poner una fecha ahora mismo, ni nada. —Roza con las yemas de sus dedos su cuello, lo besa. Éste aroma, el dulce y relajante aroma de su mujer, su prometida.
Está perdida en los pequeños besos y caricias que le erizan la piel. El bosque huele como él, se pregunta si es porque pasa tiempo aquí que su aroma masculino es tan amaderado. — ¡OH! —Serena da un saltito de sorpresa, se dan las primeras explosiones. Abren grande los ojos, a ésa altura se ven muchísimas estrellas, que ahora son adornadas por los destellos artificiales.
En ése momento, todos tienen la vista al cielo. El séquito de Serena y el Séquito de Vegeta, cada uno con su respectiva pareja. Miran el recibimiento del Año Nuevo, con esperanza.
—De éste año no pasa, me casaré contigo. —Bardock le murmura a Lita en el oído. Por primera vez siente que está cerca de lograr un nuevo inicio, un nuevo futuro.
Ami se aferra al brazo de Nappa, se recuesta. No siente frío, le gusta creer que es sólo porque está junto a él.
Rei y Raditz estaban uno junto al otro. Raditz se inclina. —Mira, no te lo quería decir ahora… Pero viendo que tu padre está lejos disfrutando el espectáculo. —Le susurra a su oído. —Quiero informarte que no podrás levantarte mañana. Voy a castigar tan duro tu culo insolente, que no vas a caminar por días.
Rei larga un suspiro largo. —Al final de cuentas, el Demonio resulté ser yo… —Mira dónde anda su padre y muy disimulada toma la mano de su novio. —Gracias, por perdonarme… —Dice en voz baja, sin mirarlo a los ojos, su orgullo no se lo permite. Hace tanto esfuerzo que sus mejillas se enrojecieron.
Milk miraba con los ojos llenos de lágrimas de la emoción. —Jajaja, me recuerda mucho a mi niñez. Creo que era una niñita la última vez que vi un show de fuegos artificiales. —Se asombra una y otra vez, al ver los diferentes estilos de dibujos y varios que jamás ha visto, estallan en el cielo nocturno.
—Pues yo tampoco he visto algo igual. —Kakarotto le acomoda un mechón de su cabello. —
Mina está frente a Broly, él la abraza, técnicamente la cubre de la mirada de los demás. Le parece adorable. —Oye, amorcito, no es por nada, pero… —Mina le muestra una bolsita con dinero a Broly.
— ¡Mina! ¿De dónde sacaste eso? —Broly la abre y no sólo hay monedas de oro, también alguna que otra joya.
—Pues, era el dinero que nos tiraban mientras bailamos la segunda parte. —Lo cierra y lo vuelve a esconder en los pliegues de su Hakama. —No lo mires tanto, que debo darle su parte a Rei. —Mina espía a los lados, mientras los fuegos artificiales terminaban. —Oh, parece que Serena se "escapó" con el Príncipe.
—Nop. Ahí vuelven… —Broly los señala acercarse desde un lado. Empiezan a ver que reparten diferentes bebidas.
Todo el mundo se inclina un poco ante el Príncipe y su Princesa. —Gracias, muy amables. —Serena les agradece y toma una copa. Vegeta le quita la copa y la prueba. — ¡Oye!
—Hmp, es por si acaso. —Vegeta se explica. —Además, ten cuidado, muchas bebidas de otros planetas, son casi veneno para los terrícolas. —Le devuelve la copa de champaña rosa. Les piden decir algunas palabras, pero Vegeta se niega, en cambio levanta su copa con los demás y brindan por un nuevo inicio.
El show acababa y desde su balcón escuchaban a todos vitorear ¿Vitorear por los Saiyajin? ¡No! Selypar sabe que no es por los Saiyajin, sino por ése sucio Príncipe. Ve a su esposo darse la vuelta en silencio a su habitación.
El Rey Vegeta resopla, escucha los pasos de su esposa y lo peor meterse con él a su oficina.
— ¿Qué piensas Vegeta? —Selypar le reclama, lo ve servirse alcohol. —Dime ¿Qué fue lo que pasó?
Ella le pide explicaciones por su actitud. —No creo…No creo que sepan nada, ésa canción, debió ser coincidencia… ¿Verdad? —Vegeta está incrédulo.
Selypar se ríe, casi con la voz quebrada. —Oh, entiendo; te revolvió la conciencia, si es que te queda alguna. Los Scouter las leyeron como terrícolas, es imposible. Matamos a todos y cada uno de su Linaje. —Por primera vez en años vuelve a recordar vívidos los hechos. —Yo jamás había escuchado ésa canción, la historia es parecida. Si ése deforme Príncipe, nos quería mandar una indirecta. —Rechina los dientes.
—La mujer, ésa Sirvienta. Es idéntica a… La Reina Serenity. —Se miran entre ellos, con la sangre helada, comparten el mismo miedo en ésos instantes.
…
Hace Treinta Años…
La Reina Serenity, al fin se encontraba cara a cara con su más grande enemiga, la Reina de la Luna Negra. Quien fuera en su tiempo, la regente del lado oscuro de la Luna, pero ahora, poseída por la ambición de la juventud eterna; devoró el alma de las personas de su pueblo, convirtiendo su reino, en un reino de cadáveres vivientes.
— ¡Reina Serenity! —La Sailor Externa junto a ella le grita. — ¡No podrá derrotarla! —Le advierte, aunque la ayuda a recuperar energía, sabe que esto es muy distinto a cuando luchó contra el Negaverso. Porque en ésa ocasión ella no estaba embarazada.
— ¡Jajaja! ¡Escuche a vuestra amiga! ¡Vos ya habéis perdido y ésa criatura en su vientre es la razón de ello! —Neherenia aumenta su ataque. —¡Entregadme el Cristal Plateado!
La Reina mira hacia abajo, toca su vientre de apenas unos cuatro meses con la mano, siente un par de calambres que quieren doblarla, pero mantiene su ataque. Sostiene el Cetro Lunar. —"Hija…te lo ruego, resiste conmigo…"—Empieza a rezar una y otra vez, la Luna Creciente brilla en su frente, hay una salida y es ése espejo. — ¡Tiene razón Reina Neherenia! ¡No puedo matarte! —La ve sonreír muy presumida. —¡Puedo hacerte algo aún peor!
Las Sailors Externas se dispersan, se alinean para el ataque. — ¡Por el poder del Planeta Saturno!
— ¡Por el Poder del Planeta Urano!
— ¡Por el poder del Planeta Neptuno!
— ¡Por el poder del Planeta Plutón!
—¡Por el poder del Cristal Lunar! ¡Acción! —La enorme luz, traga los rayos negros de Neherenia. La superficie completa del Milenio de Plata tiembla. El ejército que se había creado, estalla, dejando solamente trozos de espejos regados.
El poder se desvanece, siente que algo absorbe su aliento, cae de rodillas. — ¿Qué?... —Mira sus manos, las manos de Neherenia ahora están llenas de arrugas. Toca su rostro con espanto. — ¿Qué me habéis hecho? ¡¿Qué?! —El espejo apareció, se ve joven en él. Entra en pánico al ver un hilo de sangre bajar por su frente.
—Ahora, eres como yo, una mortal. — La Reina Serenity le habla, está a punto de desmayarse, pero Sailor Pluto la sostiene. —Tienes suerte… De no haberte hecho cenizas. —Jadea casi al borde del desmayo.
—Reina Serenity, por favor… —Sailor Pluto le ruega que ya no siga hablando. Las demás Sailor Externas se acercan, siguen en guardia, aunque agotadas.
—Llegó tu fin. —Sailor Saturno carga su hoz.
—No. Sailor Saturno, no lo hagas. —La Reina la detiene. —Que ésta sea una lección de compasión para ella, del tiempo que le queda para arrepentirse de—
—Ppfff, Jajaja. —Neherenia empieza a levantar el volumen, no sabe porqué pero se siente tan bien al reírse, su estómago duele por las carcajadas. — ¡¿Insistís con eso Reina Serenity?! ¡Amor, amistad, compasión! —Se endereza tambaleándose. —Aprenderéis una lección muy dura, ésos errores os llevarán a la destrucción… —Observa en el espejo, observa cómo han encerrado su poder en la dimensión del reflejo. —Puedo verlo, desde vuestro propio séquito vendrá su destrucción. —Parpadea grande, aún puede ver algo, una pequeña premonición en el espejo. — La próxima vez, será alguien de vuestra propia gente, quien le abra la puerta a sus ejecutores.
—¡Cállate! — Sailor Saturno hace trizas el espejo con su hoz.
—Jejeje, un último truco… —Neherenia con lo que le quedaba de su poder, desaparecía.
Acompañan a la Reina, debe guardar reposo ahora y quizás deba hacerlo hasta dar a luz. —Ella lo supo Majestad… —Sailor Neptuno le habla. —Supo que no pudo matarla o su bebé moriría.
—Me hubiera gustado que no fuera así. —Sailor Saturno sisea con furia, presiona sus puños. —Me hubiera gustado que nuestro poder hubiera sido suficiente.
—Irónicamente… —La Reina Serenity dibuja una sonrisa melancólica. —Lo hice por ella, por mi bebé. Si no lo hacía, hubiéramos muerto de todas formas. Jamás creí que ella llegara a tanto o se aprovechara de mi estado para atacar.
La Sailor del Tiempo, la observa con la mirada fría, sin expresión, sin compasión. Ella aún es una Diosa, no ha renunciado a su inmortalidad, porque está atada a su deber. Ésa es la gran diferencia con las otras Sailors, ella debe proteger los portales. Ella protege el poder del Milenio de Plata, no realmente a las personas que lo portan.
Las dejan a solas, La Reina Serenity se acomoda en su almohada, espera el regaño.
—No me mire así majestad. —Sailor Pluto se sienta en la cama. — Usted sabe, el sacrificio de un par, para evitar que ésa Reina Oscura se apodere del Universo.
—Sí, lo sabía… —Acaricia su vientre. —Cuando ella mató a mi esposo, quise irme junto con él, suicidarme, llevándome a mi bebé… Pero no pude, no tuve valor. No puedo explicarte, lo que es una vida que late dentro de ti. Sentí miedo, pero una fortaleza nueva…
—Para mí, vivir, morir es un proceso de dejar, volver e irse de nuevo. —Sailor Plutón toca el vientre de la Reina, quiere sentir algo, pero sólo siente cosas objetivas y biológicas, como sus latidos y que hay una heredera por nacer. — Así como aquí se ha sobrevivido, hay miles de lugares y líneas temporales infinitas donde no ha sobrevivido nadie.
—Sé que tu castigo es grande si dejas tu trabajo, pero me gustaría verte sonreír o caminar conmigo como un mortal más, estoy segura que no te arrepentirías. —La Reina ya no puede abrir los ojos, escucha las últimas palabras antes de caer dormida.
—Prefiero ser fuerte y protegerla… —La ve aferrada a su vientre.
Se despierta, de un susto, traga saliva y siente que no tiene fuerza ni en la garganta. Hace tiempo que no tenía un sueño tan largo y terriblemente vívido. Está mareada, no entiende porqué se siente así. —Ve… Vegeta…—Lo busca, su vista da vueltas, al intentar levantarse cae al suelo. —Auch… —Se frota los codos. — ¡Vegeta! —No comprende, él estaba con ella anoche. Estuvieron juntos desde que él volvió, le prometió hacerla su mujer y así lo hizo. Está desnuda, tironea las sábanas. Se pregunta, si es por todo el sexo que tuvo en éstas dos semanas, que se siente así… Pero cae en la realidad el Saiyajin ya no estaba. La tristeza la inunda, pero de inmediato la sospecha. Recuerda que brindaron, le dio de beber algo. Una tristeza horrible se forma dentro de ella. — ¿Es esto… El dolor? —Vuelve a caer, pero de la impotencia, se arrastra, toma la botella. — ¡Hijo de puta! —La deja caer sobre el suelo. En el instante que la olió con atención, le volvieron los mareos. La había drogado, aprovechando que ella era ahora, una simple mortal. — ¿Por qué? ¿Por qué? —Sólo llora, presiona las sábanas en su pecho, intentando relajar el dolor. Solloza sin control, su rostro duele tiembla. La utilizó, la engañó y ella como tonta dejó todo de lado por él ¿Qué ganaba Vegeta con todo esto? ¿Coleccionarla? ¿Demostrar que es débil por sentir amor hacia él?
—NO. —La respuesta le llega como una cachetada, se para tambaleándose un poco. Empieza a buscar, a revolver el lugar. —No, no… ¡Estúpida! ¡Eres una estúpida! —Se golpea la cabeza con el puño. Corre, debe avisarle a la Reina.
En el Milenio de Plata, la Reina recibía a su amiga. —Jajaja, por fin… —La abraza de lleno. —Creí que le habías agarrado el gusto a la vida terrícola, iba a ir a visitarte. —Su sonrisa se desdibuja, la ve muy angustiada.
— ¡Hola! —La pequeña Princesa Serena se acerca trotando, de unos cinco años.
—Ay, Princesa, hola. —Se inclina y la saluda, acaricia sus mejillas, su mirada púrpura se llena de lágrimas. Se siente tan vulnerable, tan desprotegida. Se siente impotente, incapaz de proteger la vida de ésta niña, porque acaba de entregarla a su enemigo ¿Esto es ser un ser humano?
—Princesa, dale un beso y hablamos después. —La Reina Serenity se lleva a su amiga a la oficina. — ¿Qué te pasó?
—Majestad, no hay tiempo ¡Llame a las otras Sailors Exteriores!
La Reina levanta la mano. —No. Dime a mí qué es lo que sucedió. —Le ordena frunciendo el ceño.
Cae de rodillas. — ¡Le he fallado! —Se arrastra y se abraza a las piernas de la Reina. — ¡No merezco estar viva! ¡Por favor Reina Serenity perdóneme!
La levanta de los hombros y la sacude. — ¡Dime qué pasó!
—El Príncipe Vegeta… Los Saiyajin… Tienen mi Talismán.
—¡Majestad! —Un Comandante entra por la puerta, portando terribles noticias. —¡El nuevo Rey Vegeta nos ha declarado la Guerra!
Muy seria, saca el pecho, se mira con su amiga. —Pues, nos defenderemos. Si así lo quiere, aquí protegeremos nuestro hogar, a como dé lugar.
La Guerra se había prolongado, no había manera de ganar, no sin las otras Sailor Internas, que aún eran unas niñas. Ésa fue la gran ventaja, el Rey Vegeta pudo conseguir la información de todas las niñas y así comenzar a cazarlas.
Las defensas del Milenio de Plata, no eran nada comparadas con el ejército interminable, que reunió el recientemente coronado Rey Vegeta III y el poder del talismán que se había robado. Sin embargo, era obvio que les había prometido conquistar la Galaxia, pero no les había explicado cómo. Así que también deducían que el Rey Vegeta, no dijo cómo obtuvo la información ni el origen del poder que le daría tal cosa.
La Reina Serenity la arrastra de la muñeca. — ¡Debes irte! —El ejército Saiyajin, estaba a nada de entrar al Castillo. Están en uno de los pasillos, que tiene una nave individual de evacuación.
Lucha contra su agarre. —¡No! ¡Debo quedarme, debo luchar!
— ¡Cuando te vea así va a matarte! —Le señala su vientre, técnicamente la arroja dentro de la nave. —Mientras haya esperanza, sabes que voy a luchar.
—No, no por favor. —Llora sin consuelo. — ¡Yo lo merezco! ¡Soy una traidora! ¡Por favor, déjeme morir a su lado!
La Reina limpia sus lágrimas y las de ella. Baja la palma y acaricia el vientre de su amiga, con casi cinco meses de embarazo. —Va a ser un niño… —La noquea con su puño y hace despegar la nave. La Reina se enfrenta al desastre, reza porque su hija y las demás niñas hayan podido escapar.
…
—Mira cómo estás… —El Rey Vegeta le hablaba a la mujer arrodillada frente a él. —Una mujer tan hermosa, Jeje… Serías mi favorita. —Le limpia la sangre de la frente, ella lo rechaza.
Las botas del Saiyajin, caminaban arrogantes frente a ella. Estaba atada, golpeada, completamente derrotada. Respiraba furia. — ¡Vete al diablo! —Lo escupe.
—Reina Serenity... —Se inclina a ella. Unos guardias entran con bolsas ensangrentadas. —Si te hubieras entregado a mí, si te hubieras entregado por las buenas; habrías salvado a tu hija y a los hijos de los demás.
Su respiración está entrecortada, abren las bolsas con los cuerpos sin vida de su hija y las Sailors. —¡Nooo! —Ruge al cielo, intenta levantarse, pero tiene el cuerpo molido, cae al suelo, los gritos y el llanto la ahogan. Creyó que alcanzaron a escapar. — ¡Eran unas niñas! ¡Tenían cinco años! ¡ERES UN HIJO DE PUTA! ¡UN HIJO DE PUTA! —Se sigue lamentando, no sólo las Sailors Externas que estaban luchando a su lado, sino toda su familia ha muerto.
—Te lo advertí, los sentimientos son algo peligroso ¿Y tú? ¿Qué me dijiste?—El Joven Rey, la tira del cabello para verla de frente. —"La sensibilidad es una fortaleza" ¡Jajaja! ¡Mira lo fácil que los manipule! Mira lo fácil que fue, hacer que tu mejor amiga me entregara todo en bandeja de plata. —Le muestra el Talismán de la Sailor del Tiempo. —Éste es el Talismán que une a los otros.
— ¡Majestad! —Paragus entra, junto a su escuadrón y Selypar, la reciente concubina del Rey. —No la encontramos por ningún lado.
La Reina Serenity sonríe al saber que su mejor amiga pudo escapar intacta. Abre grande la mirada, están poniendo los Talismanes en su lugar. El resplandor hace temblar el suelo, la Copa Lunar aparece. — ¡No, no lo hagas Vegeta! —Le ruega al verla en su mano. — ¡Te vas a arrepentir! —Selypar la golpea contra el suelo. El piso duro sacude cada milímetro de su cuerpo.
—Impresionante… Todo éste poder, en manos tan débiles. —Selypar admira a su ahora pareja oficial. Es concubina, pero no por mucho tiempo, ya que un primogénito poderoso, es lo único que necesita. Y el poder es lo que ahora les sobra. Las risas de la ya derrotada Reina, les llama la atención.
—Déjala, seguro la frustración la hizo caer en la locura. —El Rey Vegeta le explica a Selypar. —Ya no hay nada ni nadie que nos detenga, he borrado su Linaje. He asesinado a todos y cada uno de los que formaban parte de las Sailors Scouts. De su familia, ya no queda nadie que pueda cargar sus Semillas estelares.
Serenity niega con la cabeza. —Mi Linaje, no está atado a la sangre como el tuyo. —Se endereza, duele, pero se irá con la frente en alto como una Guerrera. —Mi Linaje es la Fuerza del Cosmos, no importa lo que hagas, las semillas renacerán. Incluso la Copa Lunar, cuando renazcan las Sailors Externas que portan los talismanes, desaparecerá frente a tus narices. —Lo ve reírse junto a su mujer, se burlan de ella. —Ella te lo advirtió, no tienes el poder de las Semillas, el poder de la Copa Lunar se alimenta de ellas. Te consumirá vivo, como una maldición, desearás la muerte y aun así no la tendrás. No lo hagas, Vegeta, te lo ruego.
Se acerca a la Reina, la mira a los ojos. —Resérvale un lugar a tu amiga… —Da la señales a sus soldados.
La Reina exhala, siente que la desatan y estiran sus brazos para cortarle la cabeza. — ¡Vas a pagar Vegeta! ¡Pagarás por todo el daño que has hecho! ¡Todas las vidas inocentes que has tomado! ¡Te pudrirás en vida! ¡La maldición te pudrirá en cada célula de tu miserable cuerpo!
Al fin escucha sus gritos inútiles cesar y el golpe en el suelo de su cabeza. Camina hacia su mujer, el suelo está bañado en sangre. —Ahora el poder para conquistar la Galaxia, es mío… —Toma a Selypar de la cintura, la presiona posesivamente, es capaz de fornicarla aquí mismo. —Nuestro…
—Jaja, sí. Iré a buscar a la Última Sailor. Te traeré su cabeza, ya verás. —Muy presumida, una idiota de ésas no va a vencer a la hembra Saiyajin más fuerte. Se ríen mientras comparten un beso agresivo, un beso llevado por la adrenalina de cumplir sus ambiciones.
Meses después, las noticias llegaban al Planeta donde se había refugiado. El Planeta Namek, era un lugar alejado y casi de Leyenda, sus técnicas los ayudaban a ocultar su planeta. Se decía que lo aprendieron de otro Planeta misterioso, el Planeta Yadrat.
El Namekiano entraba a la pequeña casa, luego de que ésa hembra dio a luz. —Está todo listo, en caso de emergencia, usaremos las esferas. —La ve devastada, mirando a su cría recién nacida. —Moveremos el Planeta de Lugar.
—Sí, ellos no van a dudar de apoderarse de lo que sea que tengan en el camino. —Besa la frente de su bebé. —Perdónenme por todo, nunca hubiera querido traerles la desgracia. —Sus lágrimas caen, todo le duele, su fiebre no cesa. Ni siquiera con las medicinas o el poder sanador.
—Si no era ahora, seguro tarde o temprano… —Da un paso atrás, la ve elevar una daga.
—Es tan parecido a su padre, seguro será igual que él. Criado como un Saiyajin, sanguinario, destructor. —Presiona la daga en su mano.
—Si es lo que crees, no puedo hacer nada en contra. Tú sabrás más que yo… —Puede sentir su energía disminuyendo estrepitosamente, sabe que son sus últimos momentos.
—Piccolo… ¿Me dejarías a solas? —Lo ve caminar sin decir nada, es la mejor característica de él, le agrada su silencio. Como si tuviera miedo a que cualquiera la juzgue y la condene por lo que hizo, porque sabe que tendrían razón. Ve al bebé durmiendo contra su pecho, ni siquiera la conoce correctamente y el bebé busca refugio. Si él supiera, pero debe matarlo, llevárselo con ella al más allá. — ¡No puedo! ¡Hijo, hijito mío! ¡Perdóname! — Lo acuna sin parar, quiere guardarse cada sensación, la textura de sus mejillas, su olor. Canta una canción de cuna una y otra vez… Su tiempo ha llegado…
La nave Saiyajin cubre el cielo, Piccolo está en guardia, pero siente a sus espaldas que la mujer ya no está viva.
Selypar se adelantaba, parecía un Planeta verde y desastrosamente débil, lo extraño era que si no seguí las pistas de la nave, nunca lo hubiera encontrado, no está en ningún mapa, ni lo detecta ningún radar. — ¡Aldeano! ¡Por las buenas debes dejarnos pasar!
Piccolo ve a ésa hembra Saiyajin muy presumida elevar su poder, junto a los guardias que la escoltan. Se encoge de hombros. —No veo la necesidad… —Se comunica con el Patriarca con telepatía, están prevenidos por lo que les dijo la hembra.
Selypar se acerca y da un paso hacia atrás, no siente nada en ésa pequeña casa ovalada. Nada excepto un poder Saiyajin altísimo en su Scouter. El sujeto verde, la mira de lado, como si supiera lo que va a suceder. Al entrar, Selypar se lleva la sorpresa de su vida. — ¿Qué? ¿Qué es esto? —Presiona los dientes, los ojos le arden, hace tanta presión que le caen las lágrimas. — ¡¿QUÉ MIERDA SIGNIFICA ÉSTO?! —Arroja todo lo que había en una mesa. La hembra está sin vida, abrazando a una cría… Una cría Saiyajin idéntica a su padre. —No puede ser ¡No puede ser! —Cae de rodillas casi en seco, golpea el suelo, partiéndolo, aferra sus manos al piso roto. —Me traicionaste Vegeta ¡Me traicionaste! —Ruge y el maldito bulto estalla en llanto. Nunca se preguntó cómo consiguió toda ésa información. No le hubiera importado que fuera cualquier otra, pero una de ellas y además una cría, una cría de éste poder. Entonces, una cría pura, una cría pura de ella y Vegeta, será invencible. Se endereza y se da cuenta que puede usar a ésa molestia a su favor, hasta que conciba y pueda matarlo.
Piccolo la ve salir con la criatura en brazos, luego de la rabieta de ésta salvaje, supone que hará lo que la hembra le dijo que haría. Hasta ve la bolsa con la cabeza de la madre. Una explosión y nubes negras cubren el cielo. —Les recomiendo irse, antes de quedar en el vacío del espacio. —Van a mover el planeta completo, excepto a los Saiyajin.
— ¡Comandante Selypar! ¡Hay un poder enorme que viene de aquella dirección!
Selypar se voltea al tipo verde. La maldita cosa no deja de llorar. — ¡¿Qué poder se oculta?! —Lo apunta con su dedo, carga su Ki.
Piccolo le afila la mirada. — ¿Quieren quedarse a ver? —Se da cuenta que no le queda otra que irse, el suelo empieza a temblar y las rocas se elevan. —Ella sabía que llegarías y la encontrarías muerta… —Le ve detenerse. —Me dijo que… Ella te diría Cuando Tu Tiempo se Acabe.
Selypar hace gesto de asco. No ve la manera en que una muerta la moleste. Se mete a la nave, y todos se preguntan qué significa ése bebé con el nivel de poder de un Saiyajin. Uno de los soldados se acerca. —Se-Señora… —Le hacen una reverencia, nadie puede creer lo que sus Scouters detectan — ¿Es ése mocoso el que tiene ése poder tan alto?
Lo deja y lo desenvuelve de las telas que lo abrigan. Puede ahogarlo, puede simplemente azotarlo contra el suelo y matarlo. Pero va a usarlo. —Llama a los Doctores, que nadie diga nada. Pero que avisen que nos tardamos más de la cuenta, porque hubo una noticia inesperada en el camino. Métanlo en un tanque, sédenlo antes de que me arrepienta y le calle el llanto de un solo golpe. —Selypar jamás olvidará, ser recibida como una heroína, mostrando la cabeza de la Última Sailor Scout, luego entregándosela al Rey Vegeta. Ésa misma noche, fue anunciada la Boda, con la hembra Saiyajin, que había dado a luz a un prodigio. Una cría que quedará en la historia de los Saiyajin, rompiendo todos los récords, aun siendo un bebé.
Lo tenían todo, todo lo que deseaban, aun cuando la Copa Lunar desapareció, tal cual fue predicho. No quisieron destruir el Planeta Tierra, porque si no, de todas formas las Semillas y los Talismanes reencarnarían en lugares más lejanos. Mantendrían las esperanzas, en especial el Rey Vegeta las mantenía, porque su Heredero resultó ser una maravilla en toda la regla. Un verdadero ejemplo para su raza, desea que con él se puedan adueñar del Universo.
Era por eso que, cuando King Cold apareció con su hijo, Freezer. Técnicamente los echó a patadas, porque estaba seguro que su Primogénito sería el Legendario SuperSaiyajin.
Selypar entraba a la sala del Trono casi tirando la puerta. — ¡¿Qué carajos haces Vegeta?! —Habían pasado ya 20 años desde los sucesos en el Milenio de Plata. Sus avances se estancaron, luego de los primeros 5 años. Y ahora aparecía la oferta de los Cold. — ¡¿Sabes lo que van a hacer ahora?! ¡Tú has visto su poder! ¡Destruyen planetas con un dedo!
—¡Cállate mujer! ¡CIERRA LA BOCA! ¡AUN SOY EL REY! —Le habla arrinconándola. —Nuestro hijo está a nada de transformase en el SuperSaiyajin, él vencerá y será el Emperador del Universo.
Selypar es empujada contra la pared, niega con la cabeza. —Vas a sacrificar a tu planeta por nada ¿Me oyes? ¡Por nada!
— ¡¿De qué hablas?! ¡Tú has visto lo que él puede hacer! —El Rey no comprende porqué ella sigue negando.
—Por favor Vegeta, escúchame, debes entregarte. No podremos contra él, tu hijo jamás podrá ser un SuperSaiyajin. —Toma aire y ruge. — ¡Tu hijo es un híbrido!
Ése grito fue un golpe, un golpe en seco. —No… Basta. Es imposible, compartimos la misma sangre. —Da un paso hasta ella, es imposible que ella lo haya engañado y sea hijo de otro ¡Son idénticos!
Se acerca, sabiendo que él está a nada de golpearla. —Es hijo tuyo y de Sailor —El puño la tira al suelo, la sangre escurre. Siente como si le hubiera partido la mandíbula.
La levanta la sacude como si fuera un saco de huesos. — ¡¿Qué me dices?! ¡¿Qué pasó?! ¡¿Cómo pudiste Selypar?! ¿QUÉ MIERDA ME DICES?! ¡TE CONVIENE QUE SEA MENTIRA! —La ahorca. Su única esperanza, para el Futuro de su Linaje, se hace trizas. Su Heredero es un asqueroso Híbrido, la imagen del Príncipe Vegeta IV cae en desgracia ante él. — ¡ME TRAICIONASTE!
— ¡SUÉLTAME! —Selypar se zafa de su agarre, toma aire agitada. Está debilitado por la maldición. — ¡¿Cómo crees que me sentí yo?! ¡¿EH?! ¡Igual que tú en éste momento! ¡Traicionada! Imagínate mi cara, cuando entré a ése lugar y tenía a un niño ¡Un mocoso idéntico a ti! —Frota su garganta, se da cuenta que hace tiempo esperaba esto, decirle la verdad, que sienta lo que ella sintió. Está satisfecha, da una sonrisa algo agria al saber que, durante casi veinte años pudo engañarlo.
—Selypar, no comprendes. Acabo de mandar a la mierda a los Cold y a ése gusano de su hijo Freezer. —Mira sus manos, va caminando hacia atrás, los gritos de la Reina Serenity se repiten en su cabeza. Cae sentado, con las manos tapándose los oídos.
Las manos de Selypar le levantan el rostro. —Te necesito Vegeta, necesito que me ayudes a lavar tus errores del pasado. Nosotros podemos sacar ésa mancha de nuestro Reino. —Su mirada está decidida. —Llama a King Cold, salva a tu planeta, entrégales a ése híbrido y al mutante como quieren. Sino, el vendrá y tomará toda la Galaxia.
El Rey Vegeta asiente ¿Qué otra opción le queda? La Leyenda del SuperSaiyajin, siempre habla de un Saiyajin puro. Su mundo ha colapsado, todo lo que creía se derrumba, porque en su necedad por obtener el poder, no escuchó ni una vez las advertencias de aquellas hembras.
En el Presente…
Así se dio la traición de los Reyes, en un intento patético y desesperado de borrar su pasado. Ahora estaban en silencio, procesando ésos instantes. Miran el reloj de la pared. Selypar lo ve debilitado y por primera vez lo ve debilitado emocionalmente, algo que jamás creyó que pasaría. —La Maldición avanza y te conviene que tus decisiones también lo hagan.
Le cierra la puerta azotándola. En ése momento el Rey Vegeta toma el Scouter, llama urgente a Paragus. —Ministro… Por favor, traiga a ésa mujer, a la artista. Que nadie se dé cuenta. —Va a aclarar varias cosas con ésa.
Mina estaba acompañando a Rei al baño. — ¿Quieres que te sostenga la tela? Jajaja.
— ¡Mina! —Rei la regaña. —Sólo quédate en la puerta. —Hablan muy alegres de tanto brindar. La fiesta está muy buena, la bebida y la compañía es lo mejor. Pero su sexto sentido, la sacude cuando se está lavando las manos. Se gira sobre sus pies.
—Señorita, el Rey la solicita. —Kale le informa con la mirada fría.
Rei se niega, mira a la puerta. —No estoy obligada ¡Ah! —Una aguja se dispara a su cuello.
—Hm, terrícola quejumbrosa. —Se la lleva por la ventana, Paragus le pidió secretismo.
Salta del susto, lo último que recuerda es la oscuridad total, ahora está sentada, y entre la oscuridad una figura en la oficina se rebela. Se levanta, le da un mareo. —M-Majestad. —Presiona los dientes, traga duro saliva.
El Rey Vegeta prende las luces. —Buenas noches Señorita Hino. —Se acerca a paso lento, disfruta de ver y sentirla con miedo. La toma del mentón para verla a los ojos.
Rei respira entre cortado, está con pánico total. —"Mierda ¡¿En qué lío me metí?! ¡Raditz, por favor, Auxilio!". — Mira a los lados, la oficina es mucho más amplia que la de la Reina, ve por una salida. Pero puede detectar el Ki de un par de guardias.
— ¡Mírame! —El Rey la sacude del mentón. Indaga en ésos ojos púrpura, mira la contextura y no, no se parece mucho, más que en los ojos.
El Rey intenta verla a los ojos, la hace sentir incómoda. Toma aire fuerte. —Majestad, quiero disculparme si me di a entender algo que no… —Parpadea unos segundos ¿Acaso lo ve triste? La tira al sillón de nuevo. Se compone, se arregla la ropa, ahí recuerda sus pergaminos.
—Has vuelto para torturarme, Jeje. Yo que creía que eras una alucinación, una especie de delirio de todo esto. —El Rey Vegeta le habla, un poco torpe, porque mientras esperaba estuvo bebiendo. En lugar de tener que seguir el acto de servirse, toma la botella entera, arroja la tapa por la habitación.
Rei se hiperventila, sabe que si huye, puede que la inmovilicen. Debe planear bien, acercarse inmovilizarlo y huir. Lo ve bajarse la botella como agua. —Yo, no… No sé de qué habla Majestad. Si quiere hablar otro día, un día más tranquilo. Cuando no haya bebido o—Mira a los lados el olor a muerto la inunda, casi sacándole náuseas. Se cubre la nariz.
—No puedo sentir que me quema, sí percibo éste mareo y hasta creía tener recuerdos más vívidos. —Se voltea a ella. —Pero eras tú ¿Verdad? —Da un paso y ella retrocede de inmediato. — ¿Qué vas a hacer? Pensar que nunca creí tus cuentos fantasiosos, de que iban a reencarnar. Ppfff jajajaja.
—No sé de qué habla. —Rei tiembla al tenerlo cerca, la sostiene de su ropa.
—Ahora estás con el hijo del General, una mugre de clase baja. Qué bajo caíste, al menos conmigo no te denigrabas. —El Rey la ve asqueada, asqueada de él, de su presencia. —Mira lo que me ha pasado ¿Tú puedes verlo verdad? ¿Te regodeas, te hace feliz? Lo que te hice, lo que le hice a todos, lo hice porque está en mi naturaleza. Porque no podía permitir, que ése poder se quedara en un Reino tan débil y pequeño como el Milenio de Plata.
Rei se voltea a verlo, a pesar del olor asqueroso tan fuerte, que prefiere el aroma a alcohol que se le escapa de la boca. — ¡Entonces es cierto! ¡Usted tomó la Copa Lunar! —Lo empuja, baja la mano disimulada a un bolsillo.
— ¡Al fin! ¡Al fin me hablas de verdad! —El Rey la sacude. — ¡Quise arreglarlo, quise arreglar todo, matar al Príncipe! ¡¿Es por eso que me castigas con tu fantasma y ahora con tu indiferencia?! —Los ojos de la hembra no parpadean, pero al fin la ve cambiar a un gesto distinto al miedo. Además del asco, hay desprecio. —Tus ojos esconden fuego.
—Sí y del peor. —Le pega un pergamino lo aleja, debe estar debilitado, logra que la suelte, pero se queda a unos pasos de ella. Ahora Rei no puede moverse del espanto, gatea de espaldas, no puede creer lo que está viendo.
—Siempre creí, que eras la hembra más fría y calculadora. Eso era lo que me gustaba. —Se endereza y le muestra su verdadera forma.
—"¿Qué haces Vegeta?" —La voz lo paraliza. —"¡Jajaja! ¿Creíste que era yo? Ya te lo dije, yo no existo. Soy la pizca de conciencia, ése diminuto corazón con el cual alguna vez amaste. Un amor que jamás volverás a tener".
—¡Cállate! ¡Soy el Rey de los Saiyajin! ¡Soy el conquistador más temible de la Galaxia!
Rei se queda viendo una sombra, la sombra de una mujer que habla al oído del Rey debe huir. —¡No! —Es atrapada del cuello.
— ¿Tú me ves verdad? ¿Puedes ver cómo de verdad soy? —La hembra sigue con la mirada cerrada. —¡Mírame! ¡Mira lo que me ha hecho la maldición de la Copa Lunar! ¡De tu maldita gente! —Grita, más que enojado; frustrado. Porque en su soberbia, jamás reconocerá que él se lo buscó. El Rey así de enfermo, es tan fuerte como un hombre común. Por lo tanto a alguien de su contextura aún puede retenerla.
Rei sabe que debe abrir los ojos para el conjuro, debe apuntar con la vista a su objetivo, por más asco que le dé, el olor nauseabundo la ahoga. Abre los ojos, Rei llora, no puede parpadear. La carne podrida cae del rostro del Rey Vegeta, la sangre de color rojo intenso, humea la peste. Puede ver cada célula de su cuerpo, literalmente pudrirse de adentro hacia afuera. Su esqueleto se deja ver, entre los trozos de piel y carne llena de gusanos. — ¡Yo te expulso! ¡Alma maldita! —Una onda expansiva lo aleja.
En la fiesta, Luna y Artemis estaban entre la gente, intentado localizar a Raditz. —Si no le hace algo el Rey, Raditz seguro la va a matar. —Luna trota junto a él, agitada.
— ¡No lo creo! ¡Te juro que la vi cómo se la llevaban a la fuerza! —Artemis va a confiar una vez más en el Saiyajin.
Mina estaba llorando al cielo. —Ay, se los juro, la vi entrar al baño. Escuché algo raro y al entrar ya no estaba. —Llora sobre el hombro de Ami.
—Tranquilas, no armemos escándalo. —Serena trata de mantener la calma, ser un apoyo para Vegeta, que también está preocupado.
—Sí, hay que hacerlo discretos… —Bardock se organiza con los demás Saiyajin, van a hacer una búsqueda discreta. Pero puede ver a Vegeta y Raditz ansiosos, cuando ven a Paragus, de inmediato van contra él. — ¡Vegeta, Raditz!— Rechista.
— ¿Dónde mierda andaba "Ministro"? —Vegeta lo increpa, Raditz lo asiste, sosteniendo a Paragus de la ropa.
—Aquí con ustedes. —Paragus mira alrededor. —Oh, qué mal, casi pasa una velada sin incidentes. —Mira a la gente que empieza a murmurar alrededor de ellos. —Ahora todos verán su verdadero rostro.
Raditz afloja el agarre y disimula. —Escúchame, si fuiste capaz de llevar a mi mujer—
— ¿Y si nadie la obligó? —Paragus contesta. —Todos la vieron seducir al Rey frente a todo el mundo.
—¡Ella puede hacer lo que quiera en el escenario! ¡Pero ella es mi pareja! ¡Mía! —Raditz gruñe y ya no disimula nada, levanta el puño. Vegeta ni siquiera lo detiene, ése insulto lo provocó a él también. Unos rasguños en sus piernas los despabilan. — ¿Rei? —Vegeta lo observa extrañado. Pero Raditz comprende el mensaje de los Gatos. Suelta al maldito y los sigue.
—Qué buenos modales les enseñaste… —Paragus le habla irónico.
— ¡Soldados! —Bardock ruge, una fila se arma con él. — ¡Guerreros! — Los ve ponerse en guardia, Paragus se asusta. Lo ve presionar los puños, inmóvil, son demasiados. Bardock se acerca muy presumido, cada paso de sus botas resuena. —Hasta mañana… "Ministro". —Se alejan, Bardock, Broly, Darien y Kakarotto lo miran de arriba abajo al muy asustadizo Ministro de Defensa, a quien acaban de hacerle una broma.
Aterrizaba rompiendo el suelo, el Ki de Rei está en picos, lo que hace más fácil ubicarla. — ¡Rei! —Corre hasta ella, está hiperventilada, en pleno ataque de nervios. De todas formas, puede ver que ya estaba yendo a la Zona del Príncipe Vegeta.
— ¡Ra-Raditz! —Se abraza a él, sin importarle nada. Lo necesita, necesita éste lugar seguro entre sus brazos.
—Rei ¿Qué pasó? —Raditz la abraza fuerte.
— ¡La Copa Lunar! ¡El Rey Vegeta conquistó la Galaxia con el poder de la Copa Lunar! —Todos se miran entre sí, iban a irse a la zona del Príncipe Vegeta, pero ante ésta catarsis no pueden moverse. Los gatos Lunares, miran a los lados. Está llorando y sollozando sin cesar. —Pero está maldito, al robarla cayó una maldición sobre él. No le queda mucho deben—
El Príncipe Vegeta la detiene. —Creo que necesita ponerse en una pieza. —Frunce los gestos, mira a los gatos, está seguro que algo le ocultan y lo pone de malas. —Mi área sigue siendo segura y cuando se sienta bien; hablaremos. —Mira a los lados, siente algunos guardias hablando entre sí. —Volvamos ya mismo. —Ordena.
Raditz se interpone, cubre a Rei de manera protectora. —Si quieres hablar algo, hazlo conmigo.
— ¡Sí, contigo también! —Vegeta lo señala con su índice. Les da una mirada asesina que hace saltar a ése par de bolas de pelo.
Serena lo toma de la mano, le baja el dedo. —Ya, tranquilo. Podremos hablar como gente civilizada. —Se concentra en Vegeta, lo toma del brazo, lo acaricia un poco. Trata de relajarlo. Pero no puede evitar ver a Rei con sospecha ¿Por qué les ocultó a todos lo que iba a hacer en el Show? Ni siquiera El Príncipe Vegeta sabía que iba a atreverse a hacer algo así. Serena no va a negar que ella no les ha hecho daño, pero hasta a ella le despiertan sospechas.
Al volver a la fiesta, despedían a un par de invitados, Milk anotaba a quienes querían recorrer y ver por sí mismos algunas mejoras del Príncipe Vegeta.
Por su parte, Serena intentaba que el Príncipe mantuviera su semblante sereno, luego del lío de Rei, se nota que le cuesta trabajo. Hasta ella se frota la frente de a ratos, intentando aliviar la tensión en su cabeza. Ahora caminaban por el patio, el silencio hacía pesar el aire. Serena se abraza muy cariñosa a Vegeta. — ¡Hmp! Ahora sí me dio frío. —Siguen solos y el silencio. —Uh… Una noche casi perfecta.
Vegeta al fin sale de su fuero interno, baja la vista a Serena. La toma del mentón. —No importa lo bueno o lo malo del día, si tú estás a mi lado cuando termina.
Serena larga unas pequeñas carcajadas coquetas, no importó para nada el frío de la noche, con ésos gestos que él le ha dado, su rostro se calienta de inmediato. Se cuelga de su cuello y de un salto lo besa abriendo la boca.
El beso es tan atrevido, dispara su necesidad en segundos. Entonces Vegeta le corresponde, abre la boca y lame sus labios para meter su lengua. La abraza de la cintura, mientras sus lenguas ya parecen estar haciendo el amor. A la mierda lo demás, a la mierda los problemas y la tensión, si con solo una caricia y hasta una sonrisa ella parece llevarlo al paraíso. Siente el sabor a la Champaña que han bebido, mezclarse con el sabor natural y ése labial color cereza. Vegeta la aleja un poco, quita su guante, limpia la comisura de su boca y saborea. —Mmm… Deliciosa.
Serena traga duro, un tirón agresivo de deseo, como si un rayo la hubiera atravesado, hace que se estremezca. La boca de Vegeta está inflamada y brillando con los restos de saliva. Como cereza en el postre, verlo relamerse así, sólo la llenan de imágenes de él entre sus piernas, devorando los labios de su vagina hasta el orgasmo. —Rápido, vamos a la cama.
Vegeta queda con los ojos desorbitados, una vez más ella lo besa, no oculta su deseo, la abraza, la recuesta contra una columna. Siguen ahogándose en el beso, la abre de piernas, se las enreda a su cintura, luchando contra toda la tela. Los gemidos se empiezan a escuchar, cuando hacen una pequeña parada contra la pared de afuera de la habitación. Su polla duele, menea su cadera contra el centro de Serena. Otro gemido se dispara entre los dos, como una pequeña descarga eléctrica. —Ah, Serena… ¿Estoy soñando o estás borracha? —Vegeta habla contra la boca de Serena, su lengua roza sus dientes.
Serena se sostiene de sus hombros, dibuja una sonrisa. —No, ninguna de las dos. —Habla un poco, clava sus uñas al cuello, le muerde el labio inferior, para que sepa, que sienta que es real.
—Mmm, he tenido un sueño parecido. —Resuena la succión de sus besos. — Muchos, cada noche, cada noche que no estuve contigo.
Serena jadea ante su declaración. —Yo también, Vegeta, he tenido sueños así contigo.
—Jmjmjm. —Abre la puerta de la habitación. — ¿Ah, sí? ¿Sueños sucios?
—Sí…Muy, muy obscenos. —Serena musita, sus latidos ya parecen ultrasónicos. De a ratos escucha los jadeos y gruñidos del Príncipe contra su boca. Jamás creyó confesarle algo así.
Sonríe de lado, tan satisfecho con la respuesta, que su sonrisa parece tener brillo propio. —Empecemos a hacerlos realidad. — Cierra la puerta, la arroja a la cama.
Serena rebota, entre tanta tela, empieza a reírse como una tonta. Siente las manos de Vegeta, meterse debajo, buscando sus botas para quitarlas. Ella va a aflojar su ropa.
—No, no… —Vegeta la detiene. —Ésta tela, es mi trabajo. —Hace volar el calzado en la habitación. La encierra con sus brazos a los lados, baja para besarla. Hace resonar sus labios, baja su palma por su cuello y busca la cinta de su ropa. Abre la tela, su pecho agitado, está enrojecido por la excitación. Lo ve subir y bajar, se graba cada imagen de ella mientras quita la tela. Acerca muy tentadoramente su mano al cinto de la falda, lo desata despacio.
Serena creyó que iba a ser más arrebatado, que iba a quedar sólo tozos de la Hakama volando por la habitación. Pero él la desenvuelve lento y eso quema aún más sus ansias. —Vegeta. —En el instante que la deja en ropa interior, lo atrapa de la nuca y lo besa con pasión. Le quita el aire, y busca quitarle su armadura. Desprende su pechera, Vegeta la deja caer por detrás. Cuando empieza a bajar lento el cierre, Vegeta la sorprende, tomando el borde y rompe su traje. Arroja los restos, gatea, acomodándose los dos en el centro de la cama.
Los dos gimen al tenerse piel con piel, pero Serena da un par de gritos, cuando sin delicadeza, Vegeta atrapa su brasier con los dientes desde el frente y lo rompe. Le levanta el trasero del colchón, y de otro tirón arranca sus bragas. Serena se cubre el rostro, pero no puede reprimir sus risitas. Ahora ella sorprende a Vegeta, al voltear la posición y sentarse arriba. Se frota contra su erección caliente, los quejidos lujuriosos no se hacen esperar. Así como no se hace esperar Vegeta, bajando un condón hasta la base, listo para que los meneos de la cadera de Serena, metan su virilidad. —Ah, mujer… —Los ojos de Vegeta ruedan hacia atrás, curva un poco su espalda, dándole el empuje final que lo mete completo.
Serena también tira la cabeza hacia atrás, apenas se sostiene del abdomen de Vegeta con la punta de sus dedos. Su miembro está tan duro, tan caliente, que puede sostenerse de ella con facilidad. Lo siente clavar los dedos en su trasero. —Mmh, Oh, Saiyajin… —Muerde su labio inferior, lo sigue montando.
Es lento, profundo, las figuras unidas en la tenue luz de la habitación. El cuerpo de los amantes, rozan sus pieles desnudas, desatando el placer. Hacen resonar los jadeos, los gemidos son guturales. Quieren y anhelan el orgasmo, pero la verdad es que no quieren terminar. Entrelazan sus dedos, ésta es otra oportunidad para perderse en sus deseos.
…
Sí, quise terminar el capítulo así y no a puro drama o pena por lo que le sucedió a la madre biológica de Vegeta y a las Sailors en su vida anterior ¡Hasta el próximo viernes!
Saluditos…
Nita-chan84: Ay, sí, Imaginarme al Vergeta Baby, y lo que pasó su madrecita santa me hace caer la lágrima. Pero ésa canción creo que es lo que le da el toque, si bien empieza como algo dramático, luego queda como una simple canción de cuna, que se repite. Así, bien sucia tenían la conciencia ésos desgraciados. Pero bien que la están pagando, viendo como de a poco el agua de su cloaca los ahoga. Serena se lució, y eso fue lo que más me gustó escribir. Me inspiré en su entrada escuchando Bismisah Allah de Kosem, te la recomiendo, porque la veía entrando como toda una Guerrera, tirando a madrazos a quien se cruce XD Bien dicen que cuando se unió Venus a Marte nació cupido, Jajaja éste par nos ha flechado. Ay, Rei, Rei… Se metió en la boca del lobo y salió apenas librada. Selypar, ja! Ésa no sabe el final que le espera, nos vamos a saborear su final como nunca, así que trae tus tortillas para servirte. Y Serena, ella ya está coronada ahí. Jajaja Caulifla ahí toda soberbia, pero la Usagi casi le abre la puerta y le dice: "Andale mi' jita, vas y le repites todas ésas babosadas al Príncipe y verás que te va a pesar". ¡Feliz año nuevo! Espero la pases con tus seres queridos, con mucha salud y prosperidad. Gracias por estar otro año siguiendo mis delirios cósmicos ¡Te deseo un año lleno del Ki de la Luna! XD
OhaioIzumiKun: Pues nunca un numerito de la lotería, pa' qué quiero ése mugroso poder? XD Así el Vergeta está invencible, ya se los advirtió la bruja. El VegeRena estaba en el Ultrainstinto, esquivando todo y el UltraEgo, devolviendo los golpes. Todos preguntándose qué amarre les hizo la Usagi, Jajaja. Y ahí se arma tremendo chisme, Jajaja si el Raditz se salía de control, pero creo que no, porque él sabía la verdadera intención de Rei. Donde no está prestando atención es a todo el dinerito que juntó su mujercita, Jajaja. Tarble va a tomar una decisión, pero nos va a dejar en suspenso a todos, no será nada fácil ¡Que tengas un hermoso inicio de año! Gracias por seguir mi fic y dejar tus rws.
Kaysachan: aquí, en tu novenario, no dejaremos de pedir por tu presencia Oh Santa nuestra. Jajaja *triple_veladora_por_año_nuevo ¡Feliz año nuevo querida Kaysachan! Que te sea próspero y te consigas un sugar daddy para dejar el curro y tener tiempo libre. Muchos besos y mis mejores deseos.
