Lala Lulu: Hola! Y si faltaban los Reyes magos, así que aquí va tremendo regalito. Una escena bien ¡HOT! entre Mina y Broly, espero les guste y sus opiniones, porque es la primera vez que pongo ésta posición seppsual en un fic. Humedeceros la garganta señoras y señores, no se vayan a ahogar con el "Legendario". Y si tienen curiosidad de cómo se llama la posición de Vegeta y Serena se llama "Misionero arrodillado". Así que de rodillas y a rezar.

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 25

Mina y Broly, entraban como la primera vez. Tropezando el uno con el otro en la oscuridad de la habitación, besándose con pasión. Broly no tardaba en meter una mano debajo de su ropa, para apretarle el trasero.

— ¡Mmh! ¡Broly! —Mina le muerde el labio inferior. —Sshhh… Tranquilo ¿Acaso estas tan borracho como la otra vez?

—No. —Broly responde entre risas, abre la boca para besarla.

Mina le pone un dedo en la boca, con una sonrisa camina hacia atrás, en dirección de la cama. —Quiero hacer algo contigo Broly… —Se empieza a aflojar la ropa. —Quiero hacer algo, con lo cual no dejo de soñar desde que te vi desnudo.

El Saiyajin traga duro, su vista se nubla al verla desnudarse. Le encanta verla así, es como si la tela danzara en su cuerpo. Va a dar un paso y ella de nuevo lo detiene. —Mina. —Jadea, la mira muy serio, haciéndole saber sus ansias. De pronto algo que no se esperaba, su cuerpo está envuelto en una cinta roja. Mina no tenía ropa interior debajo, sino una larga cinta de seda que cubría desde sus pechos, y bajaba por su espalda para cubrir su vagina.

Mina larga una risita coqueta, muy provocativa, empieza a bajar las manos por sus curvas. — ¿Te enojaste cuando me vieron con ése traje en el escenario? Pues, ahora, quiero hacerte recordar, cuando bajo del escenario, soy toda tuya. Nadie, nunca podrá tenerme como tú me tienes. —Se sube de un saltito a la cama, deja la cabeza en el lado de los pies.

—Mina…Debo confesar, que si bien, tienes razón. —Broly sabe que lo provoca, se quita la pechera, la hace esperar un poco su cercanía. —Cuando bajaste de ahí, y sólo estabas a mi lado, fue la primera vez que me sentí tan vanidoso. Casi como si cargara un trono cuando tomaba tu mano. —Empieza a bajar el cierre.

La boca de Mina saliva de anticipación, es casi como ver una fruta quitarse la piel, para ser devorada. Lo toma, de la cadera. Lo detiene, termina de sacar su miembro. —Quiero hacerte una mamada así. —Lo tiene en la mano, le da una larga caricia y unos tiernos besos.

—Ah, mmm, Mina, no es necesario. —Broly la persuade. —No quieras hacerlo porque yo ¡Oh!

Mina le da una succión a uno de sus testículos, es la primera vez que hace una mamada inversa. Verlo desde éste ángulo, tan duro, tan grande. No soporta, quiere verlo retorcerse de placer en sus manos. Lame todo el largo, masajea ayudándose con su saliva. Despacio empieza a besar su glande, le encanta ver cómo da saltos. De a poco lo acomoda, lo mete en la boca.

— ¡Nnh! ¡Mina! —Presiona los dientes, el aliento de la hembra parece quemarle su virilidad, se sostiene a los lados del colchón. Ve sus pechos subir y bajar, sobre la cinta los masajea rudamente, siente sus pezones duros. Corre un poco la seda, moja sus dedos y pellizca sus puntas endurecidas. Comparten un gemido, Broly casi cae hacia adelante al sentirla meter su glande un poco más profundo. —Despacio, por favor, avísame si necesitas parar. —Mete dos dedos en la boca, corre la cinta roja, la tironea un poco, presionando su clítoris y mete sus dedos.

Mina gruñe, amortigua los gemidos con el miembro de su novio en la boca. Lo saca, lo lubrica con su saliva, vuelve a meterlo, con su mano libre masajea sus testículos. Quiere más, el lado más lujurioso y prohibido de su mente desea que le fornique la boca. Regula la respiración, lo masajea y lo mete hasta casi el fondo. Los dedos de Broly se abren dentro de ella, ahora tiene tres embistiéndola, doblándose y agitando sin control su punto G.

Se aleja un poco, escucha la respiración de Mina agitada, puede verla roja hasta el pecho. Su miembro escurre la saliva de ella, no deja de estimularlo lo relame. —Mina, estoy muy cerca. —Se inclina un poco más, con la punta de la lengua agita su clítoris, no deja de meter y sacar sus dedos de su vagina. — ¡Carajo, cómo chorreas!

—Broly, eres tan grande y caliente. —Besa la punta, masajea todo el largo, el movimiento se acelera. —Quiero tragarte. —Cuenta hasta tres, regula la respiración y acomoda bien su cabeza. Lo engulle, al fin la cadera de Broly sigue el movimiento, pero también los dedos del Saiyajin la dejan al borde de la inconciencia. Todo su cuerpo salta, sus mentes quedan en blanco, sumidos en éste acto tan obsceno y erótico. Mina siente sus bolas chocar contra sus labios, su polla venosa y aterciopelada está hasta el fondo.

Verifica un poco a Mina. —Me corro, ah, Mina, voy a eyacular. —El Legendario va a alejarse, dejarla que tome aire, pero ella se niega succionándolo tan fuerte que duele. Su centro presiona sus dedos, ella también está cerca del orgasmo. Acelera sus caderas, con algo de cuidado, la sola idea de que se la está follando así, hace que sus latidos zumben en sus oídos. Combinado con los sonidos lascivos que sale de la boca de Mina, la salivas, sus fluidos. El rugido ahogado de Broly retumba en las paredes.

Mina lo siente dar un par de estocadas firmes, liberando el líquido caliente en su garganta. La toma de la mano, entrelazan sus dedos, mientras ella queda con los ojos en blanco, explotando en éxtasis entre sus piernas. —Aaahh… —Mina intenta recuperarse, Broly la toma en brazos. Siente el cuerpo flácido, mientras él desenvuelve las cintas en su cuerpo.

La escucha ronronear, él también se sintió, desarmar completo. Se acuesta a su lado, ella frota muy sugerente sus pectorales, hasta los aprieta muy atrevida. —Jaja, descansemos un poco, quiero dormirme en la luz. —La mira a los ojos, sus ojos celestes, aunque perezosos, brillan en la noche. —En tu luz…

Mina manotea la veladora y la apaga. —Eres tu Broly, toda ésa luz viene de ti. —Toca el pecho del Saiyajin, en la zona del corazón, una cicatriz lo cruza. Sus manos se entrelazan de nuevo.

—Ésta fiesta la terminamos mejor. —Broly tapa a ambos con las sábanas.

Se despierta un poco, mira en sus brazos a Serena. Su cabello ya quedó completamente suelto, se extiende como cortina dorada. Observa por la ventana, la cortina quedó un poco entreabierta, se puede ver la Luna. De nuevo la voz de ésa mujer. No le molesta, sólo le da curiosidad porque siente que no es de nadie que conozca. Su atención vuelve a Serena, la ve acercarse para acurrucarse junto a él. La cubre con las colchas hasta los hombros.

Serena siente que la abrigan, abre los ojos perezosamente. Se frota un ojo, y ve a Vegeta con su perfil tan pacífico y relajado. Ronronea un poco y acaricia un poco la punta de su nariz sobre sus pectorales. Ahí los ojos de Vegeta se enfocan en ella. — ¿Estás despierto? ¿No puedes dormir?

Vegeta le da un beso en la frente. —Mmm, lo siento, no quería despertarte. Te miraba dormir un poco y… Ésa canción de cuna me recordó la voz de una mujer.

Serena frunce el ceño, presiona sus manos. — ¡Hmp! Una mujer ¿Qué mujer? ¿Una maestra? ¿Una niñera? —Luego parpadea, recuerda a Bulma Briefs, se reprende por ser tan mezquina. Él ya ha estado en la Tierra, seguro es por ella.

La levanta del mentón, la ve triste. —No lo sé, sólo recuerdo su voz. Hmmm, Serenaaa… —La regaña en voz baja. —Te juro que no es lo que crees. Es más, creo que es un recuerdo lejano de mi infancia…

—Lo siento. No quería ser mezquina. —Se aferra a él y le gusta cómo se frotan sus pezones contra él. Presiona sus pechos, una sonrisa enorme se le forma en todo el rostro, también se siente ruborizada. Serena está de verdad feliz.

Verla con sus mejillas rojas, sus orejas rojas y la carne suave y blanda de sus pechos contra sus músculos, es demasiado para Vegeta, siente que el corazón empieza a bombear duro y que sus mejillas también arden. Su polla se levanta, junto con el fino resplandor del amanecer que entra por la ventana. Se voltea, colocándose de inmediato sobre ella. —Mmm… Ya te advertí, que debes tener cuidado en las mañanas. —La toma de las piernas y se las abre.

Serena se cubre el rostro, se lo frota un poco, aun se siente adormilada. Ahí se da cuenta, Vegeta está ruborizado. —Vegeta. —Dice su nombre como un ronroneo.

Ella se sienta para besarlo, pero Vegeta la deja recostada, sella un beso en sus labios. Hace resonar la succión. —Descansa porque… —Toma un condón, abre el paquete entre los dientes, se arrodilla entre sus piernas. Le da un primer plano de su erección matutina, siendo envuelta por la funda. —Porque voy a sacudirte completa. —Presiona la cadera de Serena contra el colchón, él abre un poco más sus rodillas. —Qué atrevida, ya estabas mojada… —Ubica su glande y entra de a poco.

Los escalofríos no se hacen esperar, Serena se aferra a las almohadas, gime cuando llega al fondo. Mira hacia abajo, así como ella puede verlo, él también. La hace sentir tan expuesta. —Ah, sí. —Larga un jadeo cuando comienza el movimiento.

Vegeta respira hondo. —Sí, Serena, relájate… Recibe el placer. —Le encanta verla así, a su merced, recibiendo todo de él. Cuando el agarre de la vagina de Serena, hace que el acople de sus pelvis sea óptimo; suelta una mano amasa sus pechos, tira sus pezones. La otra mano baja, masajea su vientre. —Eres tan suave. —Gime deleitando sus palmas con su figura femenina, baja hasta su clítoris y dibuja círculos con su pulgar. La penetración es profunda, pero las estocadas son cortas. Va golpeando constante a un ritmo medio, disfruta del sonido de los golpeteos de sus caderas.

Serena está entregada, se entrega al placer indescriptible de sus caricias. Puede sentir como Vegeta la adora. Su mirada negra está tan fija en ella, como si fuera una presa que él está cazando. Acerca su mano a una de sus mejillas. —Sí, Vegeta, mírame… Mírame. Mi amor. Mi amado ¡Ah, ah, ah! —El cuerpo completo de Serena se sacude, junto con toda la cama.

Vegeta presiona los dientes, ésos ojos azules acaban de ahogarlo y ésas palabras lo han hecho caer sin remedio. — ¡Grrr! ¡Qué injusta eres! —Jadea mientras el movimiento acelera. —Me haces perder el control. — Siente las ondulaciones de su centro, escucha los gritos de Serena, pidiendo a Dios por éste maravilloso orgasmo. —Sí, córrete. Hazlo, Serena… Amada, córrete conmigo. —Los susurros y gemidos del príncipe se agitan junto con sus caderas. Pellizca uno de sus pezones, y atrapa su clítoris entre su pulgar y su índice.

Sus genitales calientes, casi fundidos en placer, estallan al mismo tiempo. Esparciendo el alivio innegable por todo su torrente sanguíneo. La satisfacción los hace sonreír, a medida que sus fluidos orgásmicos salen de sus cuerpos.

Luego del almuerzo, ya tenían varias citas para recorrer las instalaciones. Serena salía con un Kimono azul y flores amarillas. Vegeta la intercepta en su saltito feliz hacia el patio. — ¡Oh! ¡Príncipe! Perdone por hacerlo esperar, pero verá, debo estar en un atuendo digno.

Vegeta gruñe un poco, frunce la mirada. No se enoja por escucharla hablar así, porque sabe que lo hace en chiste. — ¿Segura que puedes?

—Deja de tratarme como si fuera de cristal ¿Qué van a pensar los invitados? —Serena levanta su nariz al cielo. —Yo no soy una muñequita. —Observa a Vegeta, acomodando su pechera. Ahora que lo piensa, él también parece un muñeco. —"Tan sexy con su traje apretado".

Darien aterriza junto a ellos. —Gracias por venir Élite Chiba, Raditz tuvo un inconveniente, necesitaba un guardia más.

Darien le da un saludo protocolar. —Para mí, es un honor venir a protegerla. —Tose un poco. —A Protegerlos. —Se corrige e inclina la cabeza.

Vegeta lo queda mirando, mira a Serena saludarlo como normalmente hace. —Sí, seguro. —Lo toma como si nada hubiese pasado.

—… Yo estaré con Nappa desde arriba. —Kakarotto acompaña a Milk, que también va a acompañar al contingente. —Broly, Darien y un par de soldados más estarán junto a ustedes caminando. —La ve muy distraída, organizando asuntos en su tableta, la tironea del brazo. —Así que mucho cuidado, porque te voy a estar vigilando.

Milk levanta una ceja. —Vaya… Qué inseguro resultó el SuperSaiyajin ¿Qué opinaría tu padre si le dijera que me celas en el trabajo?

Kakarotto queda blanco como el papel, y la mandíbula en el piso. —Oye, Milk, estaba bromeando ¡De verdad, no le cuentes a mi padre! —Le ruega mientras la acompaña.

Está sentado en la cama, escucha afuera todo el mundo removerse. El resto del Séquito del Príncipe Vegeta, había iniciado su rutina normal, aun habiéndose acostado todos en la madrugada por la fiesta. Pero Raditz no quería salir, no quería moverse del lado de Rei. Estuvo sentado, viéndola dormir.

Rei se remueve, abre un poco la vista. Raditz sigue serio, ella se sienta en la cama. —Raditz, no descansaste toda la noche. Por favor… Creo. —Sus ojos se llenan de lágrimas. —Creo que debes irte, dejarme sola con mi desastre.

Raditz le pasa un pañuelo. — ¿Tú crees que estaré tranquilo? ¿Qué mi preocupación por ti se va a desvanecer si ya no te veo? —Niega con la cabeza. —No Rei, todo lo contrario. Estaría en un infierno. No quiero irme, no sé si el Rey mandará a alguien para acusarte de algo. O si alguno de los guardias de la Reina busque hacerte algo. Créeme, el interrogatorio de Vegeta, Mi Padre y el Comandante, es el peligro más liviano que tendremos. Entrelaza sus manos con ella. — ¿Quiere agua o algo de comer? —Raditz apunta a los Gatos en la punta de la cama. — ¿Ustedes?

Artemis bosteza grande, y asiente bien claro. Luna lo empuja, por hacer expresiones tan poco gatunas.

Gruñe un poco, toma su Scouter y va a la sala. —Artemis, creo que quizás deberíamos hablar tú y yo a solas, con unas latas de salmón y unas cervezas. —Acaricia la cabeza del felino y se va.

Luna camina muy presumida, se va junto a Rei. —Ya son buenos amigos ¿Eh?

—Ay, Luna. —Artemis pone los ojos en blanco. —Nos ha ayudado, es Pareja de Rei y para completar, todo lo nuestro ha quedado al descubierto ¿Qué es lo que quieres aparentar?

—Jaja, eres tan orgullosa, podrías ser Saiyajin. —Rei bromea un poco, siente a Raditz volver. Pidió la comida a la Señora Hakkake por el Scouter.

La primera mala noticia que recibió la Reina Selypar, el día después de la Fiesta, fue la descompensación del Rey. Anoche los Élites del Rey Vegeta habían puesto la alarma, de que algo había pasado en su oficina. Pero al llegar, el Rey dio la orden de cancelar y que no se dijera nada.

— ¿En verdad cree que esto es prudente? —Paragus le murmura al Rey, que estaba siendo atendido. Una vez más lo metían al tanque.

—Sólo cierra la boca Paragus, haz eso por mí. —El Rey Vegeta le clava las uñas en el brazo, le sisea. — Cuando muera haz lo que quieras, traiciona mi memoria si quieres. —Se lamenta, en verdad se lamenta haber perdido el control. Sólo se da cuenta que esto lo ha debilitado, y peor aún, está seguro, por la cara que puso ésa hembra, que pudo ver lo que le está pasando. Mientras ve que las compuertas se cierran, ve a su Reina preocupada.

Selypar se acerca, toca el tanque con la palma completa. —No te preocupes Vegeta, iré por nuestro hijo. Le haré saber que la Regencia está lista. —Inhala hondo. No entiende mucho el secretismo, ni siquiera le dijeron si estaba con alguien en la oficina, simplemente le explicaron que lo encontraron tirado, apestando a alcohol. —Sé que crees que no hay esperanza, pero yo daré pelea hasta las últimas consecuencias.

Tarble aún estaba en la cama, no es propio de él levantarse casi al mediodía. Pero la noche lo ameritaba. Se escabulló de la fiesta con Gure, ahora la veía a su lado, recostada en la almohada. Un ser tan menudito, podía ser en verdad tan resistente. Creyó que luego de la primera o la segunda ronda de sexo, ella ya no podría seguir. Pero estuvo hasta el amanecer. La siente respirar, tan tranquila, envolviéndose en su pecho. Anoche ninguno de los dos quiso hablar de la inminente despedida, simplemente disfrutaron del momento, como si tuvieran todo el tiempo del mundo.

Abría los ojos y ahí estaba ése presumido e impulsivo Saiyajin. Gure sonríe, y le frunce un poco el ceño. —Buenos días…Hmmm, no me mires así. —Le cubre la cara con las manos. Le parece un poco tonto, ya que anoche lo vio completamente desnudo. Nunca creyó que él estuviera tan lleno de cicatrices, le pareció muy sexy.

—Jaja, buenos días ¿Quieres algo para almorzar? —Tarble se voltea para mostrarle la hora en su scouter. A sus espaldas, en el rincón de la habitación estaba su madre.

Gure se sienta de golpe. —Ma-Majestad ¡Buenos días! —Se envuelve en las sábanas y se inclina. Siente que va a desmayarse de la vergüenza.

Selypar simplemente tiene el rostro de piedra, no se anima a mirar a la criatura blanca o es capaz de aplastarle el cráneo entre sus manos. —Largo… —Su voz fría ordena, sin siquiera levantar el tono.

Tarble se levanta, se pone unos pantalones y ayuda a Gure a salir de su habitación. —Vístete aquí. —La deja en la sala, Gure está tan asustada que la siente al borde del llanto. —No te preocupes. No va a pasarte nada, ve junto a mi hermano. —Le deja un beso en la frente, tarde o temprano esto iba a suceder. No es la manera en la que le hubiera gustado. Gure es una hembra decente.

Lo ve entrar a la habitación, medita con las manos unidas. Respira contando hasta tres. —Aun no eliges Élites de tu confianza. —Selypar le comenta.

Tarble alza la cabeza, saca el pecho. Es la primera vez que puede admitir, que tiene miedo de su madre. —Madre, sé que ésta no es la mejor manera, pero yo—

Selypar levanta una mano, casi como si blandiera un armar afilada. —Siéntate. —Exhala. —Silencio. —Le repite al verlo querer darle explicaciones. —Escúchame, solo eso. —Mira a la pared. —Sé que yo no soy capaz de conectarme con lo que sea que sientas. Mi naturaleza no es ni compasiva o amable. He sacrificado hasta mi alma, si es que existe tal cosa, para el bien de nuestro Imperio. La única manera de eso, es manteniendo a los Saiyajin en el poder. Tu hermano Mayor, quiere desquitarse de nosotros por la muerte de Bulma Briefs. Voy a decirte la verdad, King Cold y Freezer nos advirtieron de su traición, de la rebelión que los terrícolas iban a hacer contra nosotros. La única manera de sobrevivir, puede que sea hacernos socios de King Cold, lograr un tratado con él. Así como el Príncipe Vegeta quiere hacerlo con Tech-Tech. —Siente a su hijo inmóvil. —Nos mortifica con la presencia de ésa hembra terrícola, nos mortifica y alardea de destruir nuestro Linaje. Ahora es la mujer, luego serán sus hijos híbridos, después seremos un Reinado debilitado y olvidado. —Se levanta lo toma del mentón y lo mira a los ojos. —No te pido que sientas algo por mí como tu madre, ni nada de eso. Tu padre está grave, todo lo que tu hermano le ha hecho lo ha dejado por los suelos. Cree que puede poner gente de otros planetas en nuestra contra. Sólo te tengo a ti. —Frunce los gestos, siente tristeza, una tristeza enorme de tener que denigrarse frente a un Príncipe de Clase baja. — Te pido que honres tu Linaje. Eres ahora, el Verdadero Heredero del Imperio. Debes pensar en concebir un sucesor puro. Debes salvar a los Saiyajin. —Sin violencia, sin agresión, la simple verdad. Y puede ver que su hijo lo entiende. Al menos, hasta que se deshagan del Príncipe Vegeta y toda ésa parva de traidores al Imperio que lo rodean, no puede decirle la verdad completa.

Tarble parpadea, siente a su madre irse. Presiona las sábanas, clava los dedos en el colchón. —No quiero…No quiero. No quiero. — Truena sus dientes. No, en verdad que no puede. Su razón y su voluntad, tira hacia un solo lugar. Está dispuesto a Heredar, pero no a concebir con una Saiyajin. También sabe que si no lo hace, eso solo significa más poder en manos de su madre. Porque él se coronaría como Rey, pero Selypar sería Reina Madre. Esto es demasiado para él solo ¿Asociarse con Cold? Por primera vez, está a nada de ir a pedirle ayuda a su hermano.

Selypar, camina por el pasillo, Kale y Caulifla la interceptan. —Por favor…—Suspira y frota su frente, se apoya contra la pared. —Necesito un par de horas para—

Kale, se asombra, se inclina a la Reina, queriendo ayudarla. Jamás la vio ni la escuchó pedirles Por favor. —Majestad, hemos encontrado a la hechicera.

Selypar se sacude todos los males. Muy seria les asiente. —Bien, llévenla con mucho secretismo, que nadie sepa de su presencia. En especial, no quiero que el Rey lo sepa.

Nehe, miraba la sala del té, había un espejo de lado. No se quitaba la capucha de la larga capa que la cubría. Apenas asomaba un ojo y tocaba el espejo. —Muy cerca… —Puede ver el reflejo de su ojo, y parte de su mejilla rejuveneciendo. Ve el contraste de su mano. Se aleja, siente los pasos. —Majestad. —Se inclina a Selypar. —Os pido acepte mis disculpas. Sé que me ha estado buscando durante mucho tiempo. Pero verá, tuve que desviar a unas molestas presencias que me perseguían.

— ¿Te perseguían? ¿Acaso los estafaste? —Selypar se descarga un poco de su rabia, le habla muy despectiva.

Nehe levanta la vista. —El problema fue…Que acerté en cada cosa, eso puede herir el orgullo. —Da un par de pasos hacia ella. —Porque verá, los sordos no pueden oír, pero los necios, no quieren escuchar.

Selypar mira a los lados, le pide a las Élites quedarse dentro de la sala haciendo guardia.

—Majestad. —Caulifla, le susurra a la Reina en el oído. — ¿Va a seguir lo que dice ésta charlatana? —La mirada asesina de la Reina, es toda la respuesta.

Se sientan, con la mesita de té separándolas. —Ahora, si me ha mandado a llamar, es porque quiere que le siga hablando.

—Quiero que me expliques. —Selypar guarda sus manos dentro de su Hanfu, saca el pecho. — ¿Qué quisiste decir con "la bendición de la Luna"?

Nehe la ve a los ojos. —Creo que usted sabe muy bien. Yo he estado desde hace tiempo y aún recuerdo, a las Guerreras que vivían en la Luna. Jamás sospeché que ust—

— ¡Alto! —Selypar la detiene. Mira a Caulifla y Kale. —Ustedes dos, déjennos a solas. —Las ve dudando. — ¡Ahora! —Les ruge, se levanta y empieza a dar vueltas.

—No os creáis mi Reina, que lo que digo, lo digo como una falta de respeto. Es más, admiro vuestra fortaleza. —"Quisiera consumir vuestra fortaleza". Reprime en su mente. —Quiero ayudaros diciéndole la verdad. Pero debe estar dispuesta a escuchar la verdad.

Selypar mira las fotos "Familiares", que más son protocolares. —Estoy dispuesta, a escuchar. Dime ¿Qué va a pasar? —Le deja la foto.

Nehe se inclina en agradecimiento, sonríe triunfal por dentro. Ya empieza a planear cómo llenarse de poder y recursos, usando a la Reina Selypar como marioneta. Al tomar la foto, la ve con la mano temblorosa. Así la quería, así la necesitaba, al borde de la desesperación. Mira la foto, pero ahora toca completamente con su palma la imagen. —Las Guerreras… —Necesita ver claramente, pero no puede, tan solo puede saber del Príncipe Vegeta. —Qué extraño, Jeje, siento como si me rodearan… —Lo dice como un chistecito, porque en verdad ve al Príncipe Vegeta rodeado por ellas. No estaba equivocada, el Cristal de Plata está aquí. Necesita ver quién es ¿Por qué no puede verla? Un poder de fuego la desvía, se pregunta si una de las Sailors tiene poderes espirituales, como Sailor Neptuno o Sailor Saturno, a quienes ha visto de lejos. Extiende su poder y no, alguien absorbe su poder, como un escudo de fuego. Eso lo puede ver claro.

— ¿Qué Guerreras? Las matamos a todas. —Selypar le sisea, levanta la nariz muy presumida.

Y así como Nehe lo dijo, los necios no quieren oír. Y a ella le conviene, porque sabe que necesita despertar el poder del Cristal de Plata. —Es la presencia de ellas, lo que no puede escapar de su conciencia. —La ve rechistar. —No, no es a usted sino… —Ahí lo ve… —El Rey, el Rey Vegeta ya ha tomado una decisión. Es final, es inevitable. Veo a un Príncipe en el Trono, veo… Al Hijo del Tiempo coronado... —La siente tragar duro, pero la deja terminar. Sabe que la está enfureciendo. —Si usted entra ahora mismo en una Guerra Civil con él, no podrá ganar. Hay una posibilidad, muy pequeña, cuando la nieve se derrita. Pero si está dispuesta a aliarse con él, quizás solo la exilie…

— ¡Jamás! ¡¿Me escuchas?! ¡Jamás me destronaré! ¡Moriré como Reina de los Saiyajin! —Selypar larga fuego por la nariz, controla el impulso de golpearla. —Además, yo misma he visto los papeles de le Regencia, mi esposo; él los escribió y los firmó frente a mí. En caso de Guerra Civil ¿En verdad crees que van a apoyarlo si obtengo el apoyo de King Cold? No convenció a nadie ¡A nadie con su acto de Príncipe junto a ésa mugrosa sirvienta!

Nehe toma su palabra, si así quiere morir, así se lo va a conceder. —Atienda la puerta Majestad, le traen noticias…

Selypar queda confundida, mira a los lados. No escuchó ninguna puerta, hasta que toma aire y varios golpes desesperados la hacen saltar. Traga duro, ve a la hechicera un poco presumida, sonriendo de lado. Abre la puerta, casi arrancándola. —Gero... Ministro, pedí que nadie me interrumpiera. —Le gruñe y sacude su puño. Mira en amenaza a las Élites Saiyajin que no cumplieron su trabajo.

Gero espía por encima del hombro de la Reina, puede ver a una mujer de largo cabello blanco. La Reina se interpone en su línea visual. —Es que los primeros representantes, ya están camino a su Planeta correspondiente. —Gero le pasa la tableta. —Majestad, debe leer esto. Es del Planeta Tech-Tech, su representante ha repartido un informe a todos los Planetas.

—Tomadla Majestad. Leedla y veréis, que yo jamás os he mentido. —Nehe les habla de espalda. Siente a los hombres saltar, y hace una mueca de sonrisa. Ése científico oculta algo en las propias narices de la Reina Selypar, empieza a interesarse. Quizás le sirva a sus propósitos.

Selypar abre el archivo, puede ver que es un medio de Noticias, entre todos los dirigentes de los Planetas dentro de la Galaxia.

"La celebración del año Nuevo terrícola, fue un acontecimiento mayor. Las expectativas, estaban todas sobre el Príncipe Vegeta, de confirmar los rumores, parecía que iba a derrumbarse todo a nuestros ojos. Que veríamos al Príncipe Demente al fin vencido. Pero en cambio, con seguridad, con honestidad. Dándoles una muestra de primera mano a los escépticos, que jamás creyeron ver el Dominio de los Saiyajin ceder en ninguna negociación. Ahí estaba, en el escenario junto a sus Padres y su hermano. El Príncipe Tarble, tradicional, con su capa roja, combinando con sus progenitores. Él era la representación viva del Orgullo Saiyajin, de la Tradición que debe continuar en la línea, para no dar el brazo a torcer en la batalla…"

Selypar dibuja una mueca de lado, casi por sonreír por los halagos de su Heredero, hasta que sigue leyendo.

"…El Príncipe Vegeta, de su lado, a pesar de ser el mayor, el de más edad. Parecía traernos un respiro de aire fresco. Uno que se han negado los Saiyajin, desde siempre, porque su poderío, su negocio es la Guerra. No, no nos trae la idea de una alianza débil, tampoco una alianza de Guerra. Muy en el fondo nos preguntamos si era nada más que una treta, para apaciguar a los Planetas que tienen un trato inferior, como el Planeta Tierra. Sin embargo, nos enteramos, que ha tratado con empresas de Tech-Tech, y no con la intención de un saqueo, sino de un negocio, entusiasmado con volver a poner la Tecnología a disposición de los terrícolas. Temprano, luego de las celebraciones, tuve el gusto de ver muchas mejoras antes de partir. Junto a su mujer, mi optimismo sube sin escalas."

"¿Puede ser ésta mujer, ésta hembra terrícola quien lo hizo tener una opción pacífica e inteligente de proseguir? Nunca estaremos seguros, pero sí estoy seguro de haber visto un Príncipe diferente, uno que no estaba consumido por la ira, el odio. Sino dispuesto a luchar, porque no le espera un camino fácil, desafiando las Leyes de Herencia del Imperio Saiyajin."

"Sonrío de lado al escribirles esto, porque estoy seguro que si hubieran estado presentes, no lo hubieran creído. El Príncipe Vegeta, está dispuesto a tener de esposa a Serena Tsukino y a nadie más. Y así como casi nos decepcionamos de no verla en primera persona, la conmoción se formó en nuestros rostros, al verla aparecer en la marejada de gente. Una hembra segura, que miraba al Príncipe Vegeta y no dudaba de que ella pertenece a su lado. Casi en cámara lenta, su larga melena dorada, confirmaba los rumores de que las hebras de su cabello eran de oro. Sus ojos azules destellaban en la luz de la Luna Llena. Delicada y modesta, se presentaba a nosotros y el Príncipe Vegeta la escudaba de lo que fuera, aunque la hembra no es ninguna tonta. Bien sabía a qué íbamos todos, bien sabe que ella es un obstáculo para el Príncipe y el Trono. Muy honesta, no bajó la cabeza ante ninguna pregunta, hasta sonreía brillante casi cambiándonos a todos el humor. Firme como un soldado, se reverenció ante el Rey y la Reina, esperó por una respuesta, demostrándonos que no quiere destruir, en cambio, se une al Príncipe para construir."

"Los terrícolas no pueden estar más conformes, ven la oportunidad de libertad. También confirmaron los rumores y los han intensificado. Ahora los comprendemos, le dijeron "Princesa" en más de una oportunidad. Ella se negaba muy cortésmente. Pero Serena Tsukino no necesita un Trono o una corona, porque ella se ha convertido en la Princesa del Corazón del Príncipe Vegeta, por lo tanto, ella es ahora La Princesa que le ha devuelto el corazón al Imperio."

Selypar gruñe y destruye la tableta. Ésa maldita, maldita sirvienta. Se gira sobre sus pies a la bruja. — ¡¿Es ella?! ¡Dime! ¡¿Ella es la Reina Serenity?!

—No. —Le miente, Nehe no está segura, intentó ver más. Pero la maldición del Rey nubla su introspección. Porque ahora que sabe quién es el Príncipe Vegeta en realidad, la bendición de la Luna, puede estar viniendo de su madre.

—No...¡No! ¡Debes decirme! ¡Dime cómo lo detengo! — Selypar es capaz de darle todo lo que le pida. —No va a ganarme, el hijo de ésa no va a ganarme… —Presiona los dedos en su cabeza, intenta no explotar de la rabia.

—Majestad, escuchadme por favor… —Le muestra la foto del Rey, el espejo se tornó negro, y como si fuera tinta negra, cubre la imagen del Monarca. —Hay algo muy importante, mucho más importante que puede atender… El Rey, ya no podrá ponerse de pie.

El Doctor Gero y el Ministro se miran entre sí. —No va a creerle ¿Verdad Majestad? —Gero se niega a que ésta estafadora, le quite la confianza de la Reina.

Selypar la levanta de su ropa, el aspecto envejecido y grotesco le dibuja un gesto de asco. —Te quedarás aquí, tendrás todo lo que pidas, porque como dijiste, no sería gratis tu segunda visita. Sin embargo, no saldrás. Te tendré muy vigilada.

—No os preocupéis Majestad. —Nehe le sonríe. —Sé muy bien que se ganaría a los Coroneles en su contra, si alguien llegara a saber lo que hizo. —"Que les mintió".

La suelta zamarreándola, era muy cierto, ésa sería la destitución más deshonrosa.

—Reina…Yo… —El Doctor Gero le acerca una mano. No definitivamente, no está seguro si saldrá airoso en caso de ofrecerle su recurso.

— ¡Afuera! — Selypar se queda dando vueltas. —No eres la primera "bruja" contra la cual me enfrento.

—Jejeje, lo sé…—Nehe la mira a los ojos. — ¿Queréis desafiar? Está en todo su derecho Majestad, pero le afirmo que hasta que la nieve no desaparezca, no habrá ni un punto débil.

— ¿Y el Rey? —Selypar le reclama, le muestra la foto cubierta en negro.

—El Rey no podrá ver a los cerezos florecer. —Nehe, le afirma.

—Pues ahora verás, lo voy a desafiar. Si el Rey no puede estar de pie, yo sí. Yo seguiré luchando. — Selypar se va. Camina arrasando con todo a su paso.

Los golpes en la puerta resonaban. Ami salía a atender. — ¡Raditz! ¡¿Qué sucede?!

—Por favor, es Rei. No sé qué le pasa… —Raditz está con los nervios de punta, técnicamente de la nada, la fiebre de Rei empezó a subir. Tomó coraje y salió a buscar ayuda.

Ami toma su botiquín y sale trotando detrás de Raditz.

—Hijo… ¿Qué pasa? —Bardock se lo cruza camino al pasillo.

—Es Rei, estábamos bien, comiendo, se puso pálida y está alucinando de la fiebre. —Raditz traga duro. —Te juro que no es para salir a encubrirla por el interrogatorio de Vegeta.

—No, tranquilo. Me quedaré afuera, Vegeta está todavía con Serena, recorriendo con algunos representantes. —Bardock toma su Scouter, le envía un mensaje a Vegeta.

— ¡Papá, no! —Raditz lo sacude, con temor a lo que Vegeta sospeche.

Bardock deja que la doctora Mizuno atienda a Rei, se queda afuera con su hijo mayor. —Cálmate, en serio. Confía en nosotros. Comprendo tu temor, pero en ningún momento se convirtieron en nuestros enemigos. —Lo toma de los hombros, lo sostiene de la nuca para que lo mire. —No son nuestros enemigos ¿Crees que dejaría que Vegeta la interrogue o le pida explicaciones si supiera que va a tocarle un pelo? ¡Por supuesto que no! Rei es tu mujer, entonces para mí, es como otra hija.

—Perdóname, lo siento. —Raditz sacude la cabeza, se lleva las manos a la cara. —Todo ha pasado tan, pero tan caótico. —Resopla hacia arriba, como un volcán en erupción.

—Sé que han estado encerrados, venía a preguntar cómo estaban. —Bardock le da apoyo. —Respira, debes estar sobre tus pies, si quieres ayudarla.

—Sí, gracias. —Raditz entra, ve a Rei sudando, retorciéndose en la cama, pálida.

Ami no entiende de dónde sale la fiebre. — ¿Estaba con tos o descompuesta del estómago? —Revisa sus pupilas.

—No, te lo juro, estaba bien comíamos. —Raditz responde. —Estaba tensa y nerviosa y de la nada la vi mirando hacia la ventana y cayó en pleno ataque de fiebre.

—Espíritu… —Rei balbucea. —…Es mucho… Como veneno… —Presiona los dientes, de pronto siente que ésa onda expansiva de aura maligna retrocede.

— ¡Los pergaminos! —Raditz busca en la mesita de noche. — ¿Así? —Se los muestra, ella le asiente. — Bien Rei, muéstrame ¿La ventana? —Ella le asiente, le pregunta por la puerta, Rei niega. Entonces rodea la ventana con los pergaminos, deja un par en la cabecera de su cama.

Al fin deja de doler, la fiebre parecía exprimirle los sesos. —Espíritu del mal…Desaparece. —Musita y por fin puede respirar. Otra vez, ésa presencia buscando algo en el área del Príncipe.

—Eso Rei, respira. Voy a darte algo para calmarte. —Ami ve su temperatura descender, sus signos vitales parecen volver a niveles normales. —Hay que darle agua, cámbienle la ropa, casi de deshidrata por completo.

Estaban hablando en la sala del Té de la habitación de Rei. —… ¿O sea ella puede sentir a un fantasma? —Bardock estaba incrédulo, tapa su boca intentando procesar. Ya que él no sintió ni un Ki "rondar" el lugar.

—Ella puede sentir el aura, es una Sacerdotisa. —Raditz les explica. —Quizás era una energía maligna, que nosotros no podemos percibir. Muy distinta al Majin.

Bardock exhala, sacude la cabeza. —De acuerdo, mira, Vegeta me dijo que le avise por cualquier novedad, pero lo importante es que hasta que ella no esté recuperada, no va a molestarla.

Raditz parpadea un poco en sorpresa, sonríe. —Gracias, yo… Estoy muy asustado por ella, si el Séquito del Rey llega a venir aquí a pedirle explicaciones.

—Pues, entonces, nos conocerán a todos de malas. —Bardock le da un golpe de puño en el pecho. Lo ve relajarse muchísimo y quedarse más tranquilo junto a Rei.

El General había quedado en verla en su descanso, pero dejó a Lita esperando, casi al atardecer lo veía aparecer en la cocina. —Jummm… Podría tirarte un cuchillo. Creí que íbamos a aprovechar que los "Príncipes", están de paseo. —Se voltea y lo ve preocupado, sentado en la mesa larga. — ¿Qué sucedió?

—Rei, se descompuso de la nada. —Bardock le cuenta. —Raditz y ella estaban encerrados, amotinados del miedo.

—Pero… ¿No les va a pasar nada verdad? —Lita se acerca, le sirve un vaso de agua. —No sé qué oculta Rei, pero seguro…Dime ingenua, pero ¿Por qué no hizo nada? Podría hasta haber atacado a Serena.

—Hm, quizás las conoció a ustedes y cambió de opinión. —Bardock teoriza, toca la mejilla de Lita con su índice.

—O a ustedes… Se enamoró de un Saiyajin. —Se acerca y le desarma ése ceño fruncido con un beso en la mejilla.

— ¡Ven aquí! —La toma de la cintura, aprovechando que no hay moros en la costa le da un beso. Se queda apoyando su frente con ella. —Lita, Lita… Tus ojos verdes, por favor, dime que sólo brillan así cuando me ven a mí.

—Mmm… —Lita frunce los labios, cierra un ojo como revisando en su mente. — ¡Ay no! —Bardock la hace saltar con unas cosquillas.

—Qué mujer tan cruel… —Bardock se ríe con ella. De a poco el humor merma, y se quedan mirando unos segundos, piensa seriamente sin poder evitarlo. —Se viene algo decisivo, debemos estar atentos porque nuestros problemas internos, puede que sean lo de menos. Vegeta ha dejado las cartas a la vista, tanto de posible aliados, como de potenciales enemigos…

— ¿Tú entrenaste con la Reina? —Lita le pregunta.

—Sí. Era un niño. Recuerdo que nos hacían competir contra los grandes aunque sea una vez al mes, para saber lo que era recibir un golpe.

— ¿Ella era igual a las demás? —Lita se siente curiosa, la vio tan altiva y orgullosa portando su título.

—Ella todavía no era la más fuerte, era como las demás. —Niega con la cabeza. —Una Élite más. Sí competía, por llamar la atención del Rey Vegeta, en ésa época un Príncipe, pero el más fuerte entre sus numerosos hermanos.

— ¿Es cierto que los mató a todos?

—Sí, la Guerra civil es algo que muchos temen por las consecuencias en Sádala. Así que dejaron que entre hermanos se enfrentaran, que el más fuerte ganara. —Bardock reflexiona. —Ahora comprendo cómo convenció a los Coroneles, no sólo de apoyarlo a traicionar a sus hermanos, sino de venir a invadir un Planeta como éste. Según recuerdo, había dicho que al conquistar éste punto, no habría límites para el poder. Sin embargo, lo de la Copa Lunar nunca lo escuché. También mató a los Coroneles y todo su escuadrón, excepto Selypar y Paragus…

—Intentó borrar la evidencia… —Lita se recuesta contra el pecho del General. —El poder, el trono la habrá vuelto así… ¿Crees que Serena cambie también o el Príncipe?

Bardock resopla una risita. —Mira, por Vegeta, en caso de emergencia y se ponga idiota de nuevo, tengo una nave lista. Y tú amiga Puesss… La he visto entrenar contigo, vi como la tiras del cabello al suelo, se vuelve a levantar y sigue, aun sabiendo leer el Ki y que no va a derribarte. —Lita queda esperando la respuesta. —Lo que te quiero decir es que ella es cabeza dura a su manera, será muy difícil que algo así suceda. —Bardock la abraza un poco más fuerte. —Te aseguro que el corazón de una mujer, de cualquier hembra, cuando toma una decisión es muy difícil de cambiar.

Sí, el corazón de una mujer, es difícil de cambiar. Por eso sabe que si ella no quiere verlo, no lo va a ver. El Rey Vegeta reflexiona, metido en el tanque, ruega y se pregunta si se ha enojado con él. Luego de ésa especie de golpe que le dio ésa hembra. —"Sacerdotisa… No sólo una artista ¿Habrá espantado su fantasma?"—Abre los ojos, ve a Gero y a Selypar, busca con la mirada; y no ella no da ni señales. —"Me siento solo…Me acabo de dar cuenta, que sin ella… Vegeta mi hijo…" —Por primera vez piensa en qué sucedió ¿Cómo hizo Selypar para quitarle al niño? Ella sólo le trajo la cabeza, recuerda que la exhibió frente a todos, conservada en un tanque. Pero él no, no pudo entrar a verla. Prefirió regodearse del Poder, del Triunfo, no revolver toda la basura y los muertos escondidos que usó para conseguirlo todo.

Por la noche sentía que lo recostaban, no tenía energías ni para abrir los ojos. Podrido en vida, el dolor ya es una tortura. Su sangre lo quema de a poco. Se endereza un poco buscando agua, la luz de la Luna entra por la ventana. Un Élite lo asiste…

"—… Así, la Luz de la Luna, te hace ver tan hermosa. —El Príncipe Vegeta III, le confiesa. Toca su mejilla, ella es tan fría y hermosa, como un ídolo de mármol.

En verdad que no comprendo la fascinación. —La hembra le habla. —Deberías ver por una hembra de tu raza. Pronto tus obligaciones van a alcanzarte. —Se aleja de su toque y mira con él, sobre el techo de una pequeña casita en un prado.

¿Puedo besarte una vez más? —Se inclina a ella, ésos ojos púrpura son tan intensos.

Ya te pagué la apuesta de la pelea, creo que no. —Se aleja, muy enojada.

¿Y si no lo hicieras por una apuesta? —La ve en shock, por primera vez su postura de mujer de hielo se desarma. Pero se levanta al verla intentar huir. — ¡Hey! ¡Alto ahí! —La atrapa entre sus brazos. — ¡Auch! —Le acaba de dar un golpe seco en la cabeza con su báculo.

¡Voy a atacarte! —Sisea pero el Saiyajin la enreda con su cola de la cintura, ella toma aire bien fuerte y ofendida.

Yo, volveré. Te lo juro, te pediré que dejes tu vida y te unas a la mía. Serás mi mujer, arrasaré con todo, con todos si es necesario. —La ve conmocionada, sin saber qué hacer. —No hagas nada, no digas nada. Si dices que sólo tienes tiempo, que te da igual el ahora, el pasado y el futuro…Simplemente, espera a que yo vuelva. —De pronto es ella quien lo conmociona al pegar su boca con la suya, mueve sus labios. Ella lo abraza desde el cuello, Vegeta se eleva, vuela con la hembra en brazos. Porque así se sienten en éstos momentos, que vuelan hasta el cielo…"

No. Ni así recordando cuando le declaró sus intenciones, ella reaparece. Piensa que quizás está enojada, por mil cosas eso es seguro. Pero principalmente por lo injusto que se ha portado con su hijo. —Nuestro hijo… —Musita y un nudo se forma en su pecho. El Élite que lo ayuda, no le presta atención. Se acuesta mirando al techo, cree poder hacer algo, es la primera vez que dice y piensa en voz alta, que el Príncipe Vegeta es hijo suyo y de ella. Aun si el muere, una parte de ella está viva en ése hijo. La tristeza lo inunda, por primera vez no puede ocultarla. Presiona los dientes y traga duro. —"Perdóname… Porque no puedo decirte que, si hubiera sabido que estabas preñada, no te hubiera matado. Pero tú y yo sabemos que sí. Lo poco que puedo hacer, lo haré… Aunque sea demasiado tarde". —Escucha en la habitación las manecillas del reloj. El Rey Vegeta sabe que ya no podrá ponerse de pie.

Llegaba de su entrenamiento, volaba en lo alto y ahí estaba ella. Muy entretenida y concentrada, Serena revisaba su tableta y anotaba en su cuaderno. Estaba en el patio, sentada en un banco largo. Vegeta aterriza muy duro, sacude la nieve en las plantas.

Serena apenas lo espía, ve a ése presumido Saiyajin, con los brazos cruzados, como si la regañara con la vista. —Jummm…No me mires así, que no soy una niñita…

Vegeta levanta una ceja. — ¿Ah sí? Deberías dejar de comportarte como una. —Se acerca a ella, la sigue viendo con la mirada pegada a ésas cosas ¿Acaso no ve al espécimen de macho Saiyajin frente a ella? Se siente ofendido. —Primero, deberías estar almorzando y segundo, no tienes ningún guardia.

Serena mira a los techos. —Primero, hay guardias en el techo, segundo, tengo trabajo que terminar. Quiero dejar la agenda limpia, he recibido muchas invitaciones de las esposas de los Coroneles, a tomar el té o compartir una comida.

—Ni se te ocurra. —Vegeta sisea intenta quitarle la tableta, ella lo esquiva.

—Lo sé, lo sé… Estoy rechazando muy cortésmente y enviándote a ti algunas. Así tanteamos el terreno y vemos qué nos puede beneficiar. Organizar algo, pero contigo presente.

—Hmmm… —Se cruza de brazos otra vez, la sigue viendo ahí, sentada. Pareciera que ignora el hecho de que debe almorzar. —Vamos. —Tironea su cuaderno. —Hay que comer, vamos. —Sigue intentando manotear sus cosas.

— ¡Oye, no! —Serena cubre entre sus brazos sus cosas, él sigue buscando tironear su cuaderno y su tableta. —Basta, no. Nop. —Serena intenta darle una palmadita en la mano. —Pareces tú un niño chiquito. —Le saca la lengua.

Vegeta se sienta junto a ella. —La nieve ya se derrite. —Mira los rayos del sol, aun hace frío. — ¿Qué dices si cuando la nieve desaparezca y los días ya no estén fríos, salir al bosque, tener un día de campo en el pasto, la hierba?

—Sí, me gustaría. —Serena sonríe enorme, apaga su tableta y guarda su bolígrafo. —Listo. —Ondea sus pestañas hacia él.

Vegeta se inclina hacia ella, ésos ojos azules se ven hermosos. Lamentablemente, siente a los guardias que vigilan, en especial al metiche de Nappa y Kakarotto. —Bien, te doy la razón, estás bien vigilada. —Se levanta.

—Almorcemos en el comedor principal, Gure y Switch se van en dos días. Quiero pasar tiempo con ellos también, me hice muy amiga…— Serena le habla, y sin verlo a la cara sabe que le puso los ojos en blanco. Da un trotecito y se aferra a su brazo. Los días soleados y hermosos parecen estar a punto de empezar.

Gure les habla sobre lo que les deja, en cuanto mejoras y algunos diseños nuevos de la armadura Saiyajin. —… Me falta…Eh, ver algunos inconvenientes técnicos, pero espero les sirva para la defensa. Las he visto entrenando y… —Habla con el tono triste y caído, temprano ésa mañana fue a hablar con Tarble…

Nerviosa, casi al borde de irse, Gure esperaba al Príncipe Tarble, tomó una decisión y la decisión es final. Se voltea de un salto al sentirlo aterrizar, en la zona del bosque que siempre se encontraron. —Tarble… —Da un par de pasos hacia él, se detiene. —he estado esperando noticias, y como no recibí nada, supuse que nada pasó a mayores. —Habla acelerado. —Veo que estás bien y—

Tarble la detiene. —Gure yo… —Saca el pecho, frunce el ceño, intentando dar su expresión más seria. —Te doy la razón. Es mejor dejar las cosas de éste tamaño. Yo…

—Tú tienes un trabajo y yo también. Debo volver a mi hogar, no habrá nada que lo impida. —Gure le dice la verdad en voz alta.

—Sí, eres inteligente. Gracias, perdóname por hacerte perder el tiempo. —Tarble traga, como si de ácido se tratara, no la ve afectada. Prefiere esto, porque aquí no podrá protegerla de la ira de su madre.

—No todo fue así. —Gure le deja una cápsula. —Gracias, pude investigar varias habilidades de los Saiyajin, gracias a ti.

—Hmp. —Lo toma en su mano. —Buen viaje…

—Seguro, que tu año sea bueno. —Le sonríe brillante, se voltea y se va.

—Gure, Gure…Oye, Gure… —Serena la sacude, la vio muy preocupada y triste. — ¿Te pasa algo?

—Ah, nada. —Gure se sacude, siente la mirada de su padre encima. No quiere preocuparlo. —Jajaja, es que ya extraño mi hogar. —Sonríe. —Además, estos meses aquí, fueron intensos. —Sopla fuerte.

Nunca se atrevió a hacer algo así, siente que es una acción baja, pero Selypar ya no confía en nadie. Ha interceptado el correo y todo lo referido al Rey Vegeta. La hechicera se lo advirtió, y al tomar los archivos puede leer a los Coroneles llamando para la Decisión sobre la dichosa Derogación, eso se lo esperaba. Pero lo que nunca se imaginó, es sentirse traicionada de nuevo. — ¡Hijo de Puta! — La semana no se termina y las malas noticias tampoco. Desde la fiesta de Año Nuevo, siente haber vivido con el peso de éstos 30 años, aumentado en su espalda. Azota la puerta, ve al Rey Vegeta sentado en la cama, pálido y con su laptop. Supone que acaba de enviar la Regencia para el Príncipe Vegeta. — ¡¿Cómo pudiste?! ¡¿Cómo pudiste Vegeta?! ¡TRAICIONARME ASÍ DE NUEVO!

Los Guardias no necesitan una orden para irse, el rugido de la Reina fue suficiente. El Rey sigue con los gestos inmutables, ya rendido. —Sospechaba que interceptabas mis correos, esto solo lo confirma. —Musita y cierra su laptop. —Selypar, los Coroneles van a votar a su favor.

—¡NO! ¡Tú no lo sabes! —Sacude su puño, su garganta duele.

Vegeta niega con la cabeza. —No es mi palabra contra la tuya ¡Son los hechos! ¡¿Cómo crees que quedamos luego de que el Príncipe fuera quien ayudó a los Representantes?! —Se frota el pecho, se queda casi sin aire.

—No lo llames Príncipe ¡No lo llames Príncipe como si se lo mereciera!

— ¿De verdad crees que Tarble está listo? ¿De verdad crees que van a aceptar que alguien que no ha alcanzado al SuperSaiyajin Herede el Trono? —La ve apoyada contra una mesa en el rincón, negando sin cesar. —Tú me dijiste que sería imposible, que Vegeta se transforme en el Legendario SuperSaiyajin. Pero lo hizo, derrumbó todas nuestras expectativas y especulaciones. Hasta tiene al Legendario de su lado.

—Jamás creí esto, que te vería así de debilitado. —Selypar le muestra la memoria drive. —Que le dejarías la Regencia a un Príncipe que ensuciará para siempre el Legado Saiyajin.

—Selypar, has estado siempre a mi lado, de mi lado. —Da un par de golpes en su pecho, con el puño cerrado, porque en el fondo valora a la Reina que tuvo a su lado. — Pero es la primera vez que te aseguro; no vale la pena luchar.

—Yo jamás, jamás he sido así. Tú lo sabes, mejor que nadie. Todo éste tiempo, te fui leal, pero me pagas así. No eres el Vegeta con el que me uní, por lo tanto ya no te respetaré como tal. —Selypar presiona sus puños. — Así tenga que matarlo con mis propias manos. —Sisea.

—Hazlo, ve y mátalo. —Vegeta la desafía. —Como te dije antes; pudiste haberlo matado con tus propias manos. —La escucha rechistar e irse. —Tengo la idea tonta, de que Vegeta es así de poderoso porque es hijo tuyo. —Habla, pero habla solo, con la esperanza de que la hembra vuelva a hablarle o a aparecer junto a él. Quizás esto le confirma que es muy tarde.

El Ministro de Defensa lee la Regencia. —No, no lo creo ¡No es cierto! —Ruge y golpea su escritorio.

—Yo tampoco, me lo dijo ésa maldita bruja, no le creí. —Selypar se sirve un vaso de ginebra, su mano tiembla. —Debo preguntarle, qué debo hacer. Pedirle su ayuda, si ella sabe lo que va a pasar—

— ¡No! Majestad. —El Dr. Gero la detiene. —No escuche la palabra de una estafadora ¡Ya es suficiente que la tenga escondida aquí!

—Si ustedes no me dan soluciones ¡Iré con ella! ¡Estoy aquí, parada frente a ustedes, diciéndoles que estoy lista para lo que sea! ¡Y aun así estoy sola!

El Dr. Gero mira a los lados, parpadea y mira a sus manos. —Ministro, Majestad… Yo…Tengo un proyecto pero necesito…

— ¿Qué necesitas que no te hayamos dado? —Paragus lo increpa.

—Hay una sola cosa que no he podido pedir… —Gero levanta la cabeza. —Necesito información sobre el SuperSaiyajin. Necesito que mis Androides peleen contra él.

Selypar y Paragus se miran entre ellos, están confundidos ¿Qué Androides?

Jajaja si pudiera ponerle título le pondría el Día del terror de Selypar. Cómo estamos gozando de su sufrir, que no quede huella que no y que no XD ¡Hasta el próximo viernes!

Saluditos…

Nita-chan84: Pues, sí pobrecita Setsuna, es que el Rey Vergeta habrá estado crujiente y jugoso en sus buenos años. Tengo la teoría de que ya había tenido el deliziozo con la Selypar y ella le dijo ¿Recuerdas ése día en los matorrales? Pues tan, tan! un Saiyan Baby XD. Lo que fue capaz de hacer por poder, ella sí que no conoce límites. Así será el Rey se pudrirá, ya ni siquiera tiene voluntad o fuerzas para nada. Lo malo que a Selypar le queda cuerda todavía, hasta que la Nehe también le empiece a chupar la vida, porque así le hizo la bruja para mantenerse, te hacia un amarre con tu crush a cambio de chuparte la vida jajajaja. :V En éste caso el Piccoro fue la matrona que recibió al bebé, Jajaja, ni siquiera "peleó" para protegerle el niño le dijo: "Nah, te lo llevas, yo no estoy pa' cambiar pañales XD" ¡Gracias por tu rw mi ciela! Espero los Reyes Magos hayan sido generosos contigo, Jejeje. Mucha prosperidad en éste año que empieza El Año del Conejo ¬¬ *veladora. Un honor entretenerlos y sacarlos de su rutina con mis delirios cósmicos… Y siempre daré zabrozura, porque así lo quiere el cliente, Picaronasss

OhaioIzumiKun: Yo para estar seguro frente a los papis suegros, me alcoholizo un poco. Jajaj ojalá pudiera estar tan serena como Serena :v *bada_bum_tss Y Vergeta haciéndose el sufrido, se hace la vístima, Jajaja le echa toda la culpa a la Usagi de no estar casado. Y sí, lo de Sailor Pluto, fue muy duro, en especial creo que la Reina Serenity le quería dar la oportunidad de tener a su bebé aunque sea unos momentos en sus brazos. Ésa canción es la que siempre me inspira a escribir este fic. Y sí, se me caía la lágrima gorda al imaginarme al Vergeta baby y su madrecita santa acunándolo en brazos *vuelve_a_llorar. Pues buena sacudida de eventos están teniendo Selypar y todo su grupo de ratas. Espero poder compensar tus ansias de trama, historia y zabrozura en los próximos caps. Gracias por tu rw mi ciela.

Kaysachan: veladora mi' jita y que los reyes te hayan traído como mínimo una semanita de spa ¡Siempre presente querida!