Lala Lulu: Hola! Hoy veremos en qué lío se había metido el Mamo-chan, esperemos que no c-mamut :v ¿Kakarotto celoso? Ay cómo creen… Momentos fluff VegeRena y momentos hot NappAmi y ¿RadRei? Todo suena mallll, Jajaja pero se siente rrricooo ( ͡o ͜ʖ ͡o)
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 28
Darien salía del Área Médica, le habían revisado sus heridas. El Príncipe no espero ni unas horas para recuperarse y fue a reclamarles a los Reyes. Cuando lo ve de nuevo, está ayudando a Gure a cargar la nave.
—Élite Chiba. Necesitamos su ayuda de inmediato. — Vegeta le habla acelerado, junto a los otros Élites cargan la nave.
Lo siente enfurecido y lo que le sigue. — ¡Alteza! ¡¿Qué sucede?! —Darien ayuda.
—Vamos a cubrir el despegue de Tech-Tech. La Reina los quiere inculpar. —Vegeta empieza a dar instrucciones para rodear la zona.
En el momento que están en la pista, son rodeados. La Reina intenta convencer o dar alguna orden de autoridad. Darien cree que van a tomar la oportunidad, están sin dormir y cansados de luchar. Pero con solo la presencia del Legendario se alejan, nunca ha visto a Broly fuera de control, pero supone que quien lo haya presenciado no fue nada bonito.
—Darien… —Vegeta le habla muy informal, se queja del dolor apenas se relaja. —El tiempo ha empezado a correr, tenemos que irnos lo más pronto posible. Éste lugar no es seguro. Ve ya mismo a tu casa a buscar lo que necesites, pero hazlo rápido.
Darien traga duro saliva, lo ve alterado, definitivamente no está jodiendo. Va volando a su casa, al aterrizar le duele un poco la rodilla y el abdomen. Intentó con todas sus fuerzas acertar algún golpe, pero más gastaba fuerzas en golpear al aire. —Un robot… —Musita abriendo la puerta de su casa. Luego parpadea, recuerda haber visto sangre cuando la apuñaló. Sacude la cabeza, debió ser su imaginación, ella era una máquina.
Camina un par de pasos. —"La ventana está rota." —Se pone en guardia, saca una rosa afilada, empieza a buscar. Hay sangre camino al baño.
Dieciocho estaba sentada en el suelo frío, sostenía su hemorragia con un par de toallas que logró manotear. Está hiperventilada y ya no puede estar de pie.
Lo que es un segundo, pero para él es el tiempo congelado. Darien no sabe qué hacer, de verdad que no sabe. El pánico en ésos ojos azules, son los mismos que en ella. Más la siente asustada cuando se acerca. —"Tengo que rematarla ¡Tengo que hacerlo!" —Respira fuego por la nariz, siente rabia con él mismo, con Dieciocho. La ayuda a recostarse en el suelo, pone una toalla debajo y toma otra para hacer presión en la hemorragia.
Sin parpadear a Dieciocho se le caen las lágrimas, el dolor la hace rechinar los dientes. —Yo…Yo no sabía, no…No tengo otro lugar. —Habla con la voz quebrada.
— ¡Carajo! ¡Cierra la boca! —Darien se lo dice por su bienestar y también para descargar un poco de la ira en su pecho. La presiona firme, sabe que en cuanto saque los tallos filosos, será cuenta regresiva para detener la hemorragia.
—¡Aaahh! —Dieciocho siente el dolor del filo saliendo de su cuerpo, presiona las manos de Darien, pero no puede evitar que siga sacando los tallos, no tiene fuerzas. Menos ahora que siente el calor de su sangre rodearla, se empieza a desvanecer, lucha por tener los ojos abiertos, se siente ahogar.
De inmediato la mete a la bañera, abre la canilla y en el agua helada intenta desinfectar las heridas. Tiembla con ella por el frío, pero esto va a detener un poco su circulación. —"Está viva ¡Es un ser vivo! ¡¿Pero por qué no siento nada?! ¡No siento su Ki o energía!" —Darien rechista en su mente. La ve desvanecerse. Le arranca toda la ropa, se parece mucho a una armadura Saiyajin. Deja sus heridas de la espalda cubiertas con los vendajes de gel que usa para sanar heridas grandes del entrenamiento. Rápido toma una pistola de adrenalina y se la inyecta en el cuello de Dieciocho. Recostada en el agua, busca más desinfectante para sus heridas y cose como puede los cortes grandes. Ve que es una mujer de carne y hueso, está confundido ¿Cómo puede ser tan resistente como ése robot? Ahí recuerda…Mira la hora ¿Qué excusa va a dar ahora? No puede irse y dejarla así. La lleva envuelta en brazos, parece que no va a sobrevivir. —Eso quizás sea lo mejor… —Sabe que se da palmaditas en la espalda, diciéndose que lo hizo porque él no tiene la sangre fría. Pero la verdad… La verdad es…
—Nnh… —Dieciocho se queja, siente que está flotando, pero sobre algo muy cómodo, se aferra y es la ropa de alguien y tiene la mente tan perdida que ya no recuerda qué ni cómo.
Ella se sostiene contra su pecho, la recuesta en su cama y puede ver que sus signos vitales están más estables. —Te recuperas más rápido que un terrícola ¿Serás un híbrido? —Piensa en voz alta, si es un híbrido Saiyajin, seguro se recupera y si no. — ¡Si te mueres me importa una mierda! —Rechista y se levanta. Tiene que estar listo para irse a Okinawa, el Príncipe confía en él. —"Serena… Serena confía en mi".
…
Sobrevolaban las Islas, Serena estaba prendida a la ventanilla, el Jet era amplio y con la velocidad crucero podían estar caminando sin problemas. Alguien le toca el hombro.
— ¿Mejor? —Vegeta le consulta.
—Sí, después del susto del despegue mucho mejor. —Serena se ríe.
—Jajaja, antes había aviones en el que se sentía aún más el movimiento y el despegue. —Vegeta le cuenta. —Esto es casi una nave espacial para cabotajes.
—Oh ¿Y qué sentían en ésas naves individuales? —Serena levanta las cejas.
—Que los sesos y las entrañas te saldrían por la nariz. —Kakarotto hace una broma, todos se ríen un poco recordando. Mira de reojo a Milk que se hace la sorda. Respira hondo, le va a dar un tiempo sola, a ver si eso la calma.
Bardock veía la luz del tanque de Raditz pasar de naranja a verde, sin embargo Lita sigue en rojo. Está tan desesperado por verla bien, que sus ruegos empiezan a escucharse. —No de nuevo, otra vez no creo que pueda…No. —Musita con gruñidos.
—Es normal que tarde tanto. —Ami habla detrás de él mientras revisa los niveles de cada tanque. —El organismo terrícola es de cicatrización más lenta. Pero va bien, se lo juro. —Le pasa la tableta con la información.
Serena va a la parte de atrás del jet, donde están los tanques. — ¿La recuperación es constante? —Ami le asiente, Serena mira sus manos, creyó que si tocaba a Lita la sanaría, pero no fue así. Su amiga, ver de nuevo a su amiga, casi su hermana. Cierra los ojos e intenta recordar lo que sintió o lo que pensó. Pero sólo el pánico del momento vuelve a su mente; los vellos de su piel erizándose al ver el cuerpo de Vegeta sufriendo tal daño. Empieza a recordar, se concentra ¡Eso! ¡Recuerda rogar, rezar por él! Respira hondo, siente sus pulmones expandirse. El calor en sus manos y abre los ojos. — ¡Sí! —Pone una mano sobre el tanque de Lita. — ¡Ah! —Se asusta cuando Lita pone su palma junto a la de ella. A través del vidrio la ve abrir un ojo. —¡Lita!
Todos corren para ver qué sucede, Serena está con las manos cubiertas de Luz. Vegeta la toma de los hombros y la aleja. — ¡Serena ten cuidado! Todavía no sabemos cómo funcionan tus poderes. —La mira a los ojos, como revisándola. —"Su Ki está bien…"
— ¿Qué fue eso? ¿Qué poderes? —Darien está un poco perdido, los demás también.
—Fue ella quien me salvó. —Vegeta responde a todos dándoles la espalda, aun sostiene a Serena. —La Luz era ella, no fue nada mío. Si es que eso suponían. —Les aclara, porque en verdad no tuvieron tiempo para nada.
— ¿Ustedes saben algo de eso? —Kakarotto le pregunta a los gatos que se acercaban a Serena y la olfateaban.
—No, en verdad que esto de tener la memoria bloqueada, es una porquería. —Luna suspira hacia arriba.
—Y…Y el Gato habla… —Darien queda con los ojos redondos y le ofrecen asiento.
— ¿Qué hay de Milk? —Kakarotto toma al gato blanco, lo hace maullar en lo alto y lo pone en la cara de Milk.
— ¡¿Qué estás haciendo?! —Milk zamarrea al gato y lo toma en brazos. —No seas un bruto, Artemis es un animal delicado.
Lo acaricia tan fuerte que Artemis siente dolor. —M-Milk… Basta, tranquila.
— ¿No es ella una Sailor Scout? —Kakarotto insiste.
—No. —Milk contesta. —Lo que vieron fue un traje que me hizo Gure, es una copia del que mi padre me regaló. Yo escuchaba que ésas Guerreras se "transformaban".
—Princesa Ox de la Montaña de Fuego… —Vegeta se voltea, camina despacio hasta ella.
Milk traga un poco duro, eso sonó un poco intimidante. —N-No, por favor. —Milk pone una mano adelante para que el Príncipe no se acerque más.
Con su velocidad Saiyajin, Kakarotto escuda a Milk, empuja a Vegeta con un dedo. —No te atrevas. —Saca el pecho y lo mira hacia abajo.
Vegeta tomaba aire para explicarse, pero Milk los separa. — ¡Por favor basta! ¡Mi Reinado ya no existe! Mi padre fue cómplice con los Briefs y me ayudó a escapar. Fue en la última purga hace diez años.
—Yo no iba a acusarla de nada. Iba a preguntarle si necesitaba algo o si tenía algún poder en especial. —Vegeta le da una reverencia, y ella de nuevo se niega. Vegeta deja las cosas tranquilas, Kakarotto está tan "sensible" que es molesto.
—Ya llegamos… —Bardock señala, es una propiedad que da cerca de un lago. —A sus puestos para aterrizar. —Toma el asiento del Piloto, Vegeta se sienta en el Co-Piloto, quitan la nave del modo automático.
En el momento que bajan, se dan cuenta que no hay nieve como en Tokio, sin embargo hace mucho frío. —Uy ¿Cómo serán las aguas termales? —Mina se abraza así misma por el cambio, parpadea grande a Broly, carga todos sus bolsos. —Oh, déjame ayudarte. —Estira sus manos.
—No, yo puedo. —Muy cortante responde, casi ni ha hablado desde el incidente.
Mina frunce el ceño ofendida. —"Ay ¿Y yo qué le hice?" —Voltea el rostro con desdén.
Ami camina junto al tanque de Nappa, ve ésa luz naranja. Sus entrañas se retuercen, se siente como cuando estuvo junto a sus padres. Impotente, sin poder defenderlos o curarlos, Ami se siente pequeñita. Serena la toma del brazo.
—Es un Saiyajin fuerte, va a estar bien, ya verás. —Serena intenta animarla.
—Aaahh, ya tengo hambre. —Kakarotto se estira y comenta en voz alta. Su padre, Rei y Ami lo observan y largan una risita apagada. — ¿Qué dicen si cazo algún animal, lo aso y les traigo de comer? —Les sonríe, quiere relajarlos. Aunque los entiende, también entiende que no han comido ni dormido, eso es muy malo para ellos también. Revisa sus vendajes, los ajusta un poco más. Kakarotto mira a los alrededores, el aire helado, pero el sol en lo alto. Es un paisaje hermoso de las islas, con sus montañas y vegetación. —Voy a ver perfecto para pescar. —Vuela hasta la costa y se mete al mar.
Milk cortaba con furia los vegetales, ya no tenía que ocultar nada, así que entre cada verdura asesinada, revoleaba los cuchillos, haciéndolos aterrizar perfectos en las tablas o en los estantes de madera en la pared. Gracias a su entrenamiento, era muy fácil adaptarse a espacios nuevos.
Darien aparecía en la cocina atrapaba un cuchillo, Milk sólo le regalaba una mirada asesina. Deja el cuchillo y pone las manos en rendición. —Por favor, te juro que tengo mal sabor…
Milk gruñe, sigue con su tarea y puede ver que Darien se arremanga y empieza a ayudarla. Lo ve arrojar cuchillos a sus espaldas y clavarlos exactos. — ¡Hmp! Roshi eh…
—Ja… Sí. Verás, no sólo acepta niñas bonitas como tú. —Darien hace el comentario recordando a ése viejo verde. Se voltea y Milk le sostiene la hachuela en el cuello.
—Jajaja ¿Crees que el viejo siga vivo? —Milk baja el "utensilio" y bromea.
—Puede ser, él decía que tenía como mil años. —Darien sigue ayudándola. —Nunca vi a nadie emular su ataque de Ki.
—Ni me lo digas, me sentí estúpida. Tan sólo la empujaba, como si la tipa estuviera contra una ventisca fuerte.
Darien levanta una ceja. — ¿Era una mujer? —Se hace el tonto con su pregunta, porque él ya sabe ésa respuesta.
—Sí, era una mujer. —Vegeta entra levantando el tono. —Porque sólo una mujer apunta con ésa furia a otra mujer. —Recuerda ésos ojos azules, viendo con rabia a Serena. —Parecía estar por explotar de la ira cuando tomé el puñal por Serena. Eso es lo que más me intriga, porque supongo que el objetivo era yo… Si eran asesinos ¿Por qué no actuar con la sangre fía y ya? La "tipa", parecía tener algo personal con mi Mujer. —Vegeta piensa, uniendo sus manos. —Pero son sólo suposiciones, son robots a quienes nos enfrentamos, es difícil adivinar.
Darien presiona la mandíbula. —"¡Maldita! Ojalá estés muerta". —Se arrepiente de haberla ayudado, todo el tiempo creyó que sólo habían agredido al Príncipe. Darien cierra la vista unas milésimas y azota el cuchillo en la tabla de al lado.
—¡Ay! —Milk salta, quitó el dedo, pero alcanzó a salir lastimada.
—¡Milk, lo siento! —Darien toma un trapo de la cocina, le envuelve la mano. La lleva bajo el chorro de agua.
Vegeta se levanta de inmediato se va al botiquín, en una esquina de la cocina. Siente el Ki de Kakarotto aterrizar.
— ¡Ja miren! ¡Comeremos a—Kakarotto deja el pescado sobre la mesa larga, se queda sin aire, su ceño se frunce. — ¡¿Por qué mierda la estás tocando?! —Los ve tomados de la mano, con velocidad Saiyajin, sin que nadie lo pueda parar, los separa. Saca el pecho y mira amenazante a Darien.
— ¡¿Qué cojones te crees que haces?! —Vegeta aparece, tenía el desinfectante para Milk.
— ¡Sí! ¡¿Qué crees que haces?! —Milk también le ruge, toma la botella de yodo y se la pone en la herida.
—Kakarotto, fue un accidente. La estaba ayudando. —Darien se queda callado y lo escucha gruñir más fuerte.
— ¡Basta! Es una orden. —Vegeta muy serio lo dice, pero bien sabe que Kakarotto se pasa las ordenes por el saco de las bolas.
—Déjenlo, es un tonto. No va a entender. —Milk envuelve su mano y se va.
Kakarotto rechista y la sigue, pero de nuevo lo detiene Vegeta. — ¡Te quedas en tu lugar y la dejas en paz!
— ¡¿Y quién cara—
— ¿Quién carajos soy? —Vegeta le retruca. —Madura de una vez. Tu padre está caminando por las paredes por su mujer, tu hermano está grave. Piensa un poco ¡Estamos hasta el cuello de problemas! Protegiste a Milk, está entera y a salvo.
Kakarotto baja la cabeza, presiona la mandíbula y sus puños. —Voy a entrenar. —Se va en dirección contraria a Milk.
Vegeta no lo puede creer ¡Ha ganado! Ése maldito bocón no tuvo de otra que irse en silencio. Siente que ha logrado un nuevo nivel de auto-respeto.
—Iré a disculparme. —Darien se va a buscar a Kakarotto.
—No, no. Déjalo solo.
—Hm, gracias. —Darien se siente un poco tímido al decírselo. —Gracias por defenderme y por salvarme en el río.
—No me beneficia perder gente de mi confianza. Pero… —Vegeta mira al cielo y lo mira a él. —Sé que no eres leal a mí.
— ¡¿Qué?! ¡No, Alteza! —Darien se inclina, está rojo de la vergüenza y tiembla. Suda como si diera falso testimonio. —"Me descubrieron. Dios te ruego que la muerte sea rápida"
Vegeta lo endereza. —Ya tranquilo, sé que cuando estoy de buenas doy miedo. —Parpadea al verlo así ¿Será que es lo que sospecha hace tiempo entre él y Serena? Sacude ésa idea, que aunque haya salido de la nada, lo hace sentir culpable, como si la acusara de algo. —A lo que me refiero, es que sé que tu lealtad es con Serena, no conmigo. —Lo ve negar de nuevo y nervioso. —Eso vale mucho para mí. Ella necesita toda la protección posible.
Darien respira un par de veces, empieza a calmarse, parpadea e intenta sonreír. —"Uufff, estuvo cerca…"
Serena veía a Milk caminar por el pasillo, con los ojos llorosos. —Hey ¿qué pasó? —La toma de los brazos, revisa el trapo y tiene sangre. — ¡Milk! —Intenta ayudarla, pero ella forcejea.
—Ya, es sólo un corte pequeño, mira. —Le muestra bien, y da un suspiro hacia adentro cuando Serena le toma el dedo y se lo presiona.
Serena salta del triunfo en su mente. —Jaja ¿Ves? Como nueva. Estuve practicando con Rei, distrayéndola un poco en el área médica.
Su dedo está curado—Wow. —Milk aclara su garganta. —Perdóname por asustarte, es una pelea tonta con Kakarotto. Me vio hablando con Darien y pensó cualquier cosa.
Serena exhala por la nariz. —Mira, creo que todos estamos cansados y estresados. Ve a dormir, tu luchaste ¿No tienes ninguna herida?
Milk niega con la cabeza. —Unos raspones tontos en las rodillas, Kakarotto me protegió. —Lo dice con algo de pena. Porque aunque le duela en su orgullo, es eso lo que él ha hecho todo el tiempo. —Sí, voy a tomar una siesta luego de cocinar.
— ¡Para nada! —Serena golpea su pecho. — Ahí voy yo. —La empuja para que se vaya, le insiste que no se preocupe, que no tema. —Carne al horno y verduras, algo de arroz ¿Qué puede salirme mal?
Rei estaba por rendirse al fin al sueño y el cansancio pero el pitido del Tanque la despabilan. — ¡Raditz, Raditz! —Golpetea el vidrio. —Raditz… —dice con alivio.
Abría los ojos, ahí estaba la testaruda. Había escuchado que le ofrecieron dormir más de una vez, pero sentía su Ki junto al tanque. Escuchaba a la doctora pedir ayuda, él negaba con la cabeza. El nivel del tanque bajaba y quitaba su mascarilla. —No… No hace falta. —Estira el cuello, toca el lado de su abdomen para ver que sus costillas estén bien. Su hombro también se ha soldado, no olvidará jamás ése puño atravesándolo como si nada.
Rei pasa el brazo de Raditz por su hombro, lo ayuda a caminar a la camilla y secarse.
—Hm, admítelo… Querías verme mojado y débil. —Raditz bromea. — ¡Auch!
Rei lo pellizca, le sorprende haberlo hecho sentir eso. —Jummm, sí que estas "manipulable". —Frunce los labios.
Ve ésa boca fruncida y ¡Carajo! Quiere atraparla de las mejillas y besarla. Se ríe solo de su pensamiento y se recuesta para el escaneo. Sube y baja el hombro como le indica la Doctora.
Ami está contenta de verlo recuperado, ve a Rei con una sonrisa, como si no pudiera contener las ganas de abrazar y consentir a su novio después de tremendo susto. Si no hubiera sido por Rei, hubieran rematado a Raditz. Mira de reojo al Tanque de Nappa, está con la luz blanca, los sistemas monitorean su cerebro. La frustración la inunda de nuevo, ella solo pudo quedarse esperando mientras lo molían a golpes. Parpadea al sentir que le preguntaron algo. —Oh, sí… Eh, las costillas están bien. Uno de los ataques habían fisurado un pulmón. —Les muestra las imágenes. Ami toca un poco en la altura del hombro de Raditz, presiona la comisura de sus hombros, revisa hasta atrás. Baja su mano por su abdomen y se impresiona, porque un golpe le había hundido ése área tan delicada y ahora no tiene más que un moretón superficial. —Wow. —Ami lo presiona un poco.
Rei cruzada de brazos aclara su garganta bien fuerte, larga un bufido. — ¿Alguna otra parte que quiere revisar Doc-to-ra? — Gruñe con los dientes apretados.
—Jeje, celosa. —Raditz la pica con su índice y recibe una palmadita bien brusca en el moretón del abdomen. — ¡Ah! Mujer, me vas a terminar matando.
—Bueno, como les decía. —Ami frunce el ceño y los labios, cubre a Raditz con una manta. —Re-po-so, y es en serio… Lo recomienda la Doc-to-ra. —Le saca la lengua a Rei.
—"Señorita Doctora." —El pensamiento de Nappa vuelve en sí, escuchó eso, escuchó la voz de Ami. —"Está bien ¡Sí! ¡Ella está bien!" —Quiere abrir los ojos, quiere verla y confirmar que no fue un engaño de sus sentidos. Tenía tanto miedo que ésos sujetos les hicieran daño a ellas, después de acabar con ellos. Al abrir la mirada, ve a Bardock entrar por la puerta doble, está herido pero de pie, al menos de algo sirvió su distracción. Porque ¿Qué otra cosa podría hacer él más que ganar tiempo? No ha podido llegar ni a SuperSaiyajin. Ella es tan capaz en su área, tan inteligente. Pero Nappa siente que no puede protegerla, por lo tanto no se siente digno.
—Hijo, que bueno verte bien. —Bardock lo ayuda a ponerse una camiseta.
—Los brazos me pesan una tonelada. —Raditz le comenta.
—Después habrá que entrenarlos, ya verás, esto te hace más fuerte. —Bardock le regala una sonrisa, mira el tanque de Lita y espera que con ella sea igual.
Sienten unos golpecitos en un vidrio. — ¡Nappa! —Ami suelta lo que estaba haciendo y por instinto se abraza al tanque. Está feliz de verlo de nuevo a los ojos, fueron casi 24 horas, pero puede jurar que parecieron siglos. Frunce un poco el ceño al ver que aún no termino el ciclo. —Vas bien, te lo juro. Vas a estar bien. —Ami repite una y otra vez, apoya la frente en el tanque a la altura del abdomen de Nappa. Le parece increíble, un Saiyajin de su físico, tener que verlo así de vulnerable. Quiere dormir sobre su pecho, quiere que él se recueste en su regazo y hablar de tonterías.
El aire vuelve a los pulmones de Bardock, el ciclo verde empieza a hacerse notar.
Lita siente una necesidad enorme por abrir los ojos, lucha contra sus párpados como nunca. Empieza a rememorar lo que pasó, el dolor, la sangre brotando de su boca. Gritos a lo lejos. —"¿Era mi voz?... ¡Sí era mi voz!" —Está confundida, luego de eso recuerda la necesidad de estallar, freír vivos con su ira a ésos intrusos. Luego sintió a Serena, casi está segura de haberla visto, algo borrosa, pero ahí estaba. Ahora ahí está Bardock, hace tanta fuerza para tocar el vidrio que lo golpea con el revés de su mano sin querer.
—Lita. —Bardock sonríe, siente el peso de sus gestos, como si hace tiempo estuvieran caídos. Lleva sus manos a la altura del rostro de Lita, las esmeraldas de sus ojos brillan como siempre.
Vegeta estaba poniendo las medidas de seguridad necesarias. Si bien la zona es privada, nunca está demás hacer un recorrido. Broly y Darien lo acompañan y sobrevolaban la zona. Volvía por la cocina, escuchaba un poco las ollas y una voz femenina gruñendo mientras manipulaba grandes trozos de Atún. Rechista y se acerca. —Mierda Serena, no puedes tomar el té y esperar que hagamos arroz y ya. —Se arremanga, lava sus manos y la ayuda.
—Es que el pescado está fresco. —habla agitada, puede ver a Vegeta frunciendo la vista por el dolor. — ¡¿No puedes tu quedarte quieto?! ¡Casi te matan ayer!
— ¡Esto sólo me hace más fuerte! ¡A mí no me gritas! —Le sacude un puño en la cara, pero la hembra le saca la lengua. Gruñe de lado y en silencio se queda a ayudarla.
—Yo también sé cocinar, he mejorado mucho. En cambio yo nunca te vi ni hervir el agua para el té. —Pone arroz, Vegeta la ayuda con la bolsa.
—Sé hacer cosas, animales asados, hervidos. —Vegeta se defiende. —Cuando estábamos en las purgas estábamos en la intemperie, tenía que saber lo básico.
Quedan en silencio, un silencio donde solo se escucha las ollas moverse, los golpes de los cuchillos en las tablas. Aunque Milk y Darien ya tenían todo hecho excepto el pescado. Vegeta la mira de lado, con la Yukata arremangada, su cabello recogido, preparando y sazonando. Hasta la ve preparar una salsa para el pescado y saborear la punta de sus dedos.
Serena veía la temperatura del horno, alistaba el pescado en bandejas, rodeado de verduras y un baño de salsa de soya —Ten… Al horno. —Queda un poco asombrada de que Vegeta la estaba mirando con tanta atención, sonríe un poco. Vegeta pone todo en el horno, la ayuda a limpiar. Sin embargo ella lo regaña con la mirada, puede ver las vendas de su brazo empezar a mancharse de sangre. Pero él ni siquiera emite sonido de dolor o un gesto. Tan solo su ceño fruncido y concentrado juntando todo para lavar. Sigue con la vista la línea de los brazos de Vegeta, tan musculoso y definido, la camisa azul arremangada, sus jeans negros, tan informales, demarcan su cintura. No con toda la tela o las vendas deja de verse tan atractivo. Una gota de agua lo salpica al lavar, corre por su mejilla hasta la línea de su mandíbula, lo ve secarse con el pulgar y el revés de la mano.
Los dos piensan lo mismo, podrían estar todo el día así, compartiendo algo tan banal como cocinar y limpiar.
Mina estaba en la habitación, ayudaba a acomodar los bolsos en cada una. Así ahorrar el trabajo de todos. Luego iría el área médica para ver novedades, no se acercaría a la cocina en favor de la salud general. Ventilaba cada habitación, verificaba las almohadas y las sábanas. No llevaron servidumbre y alguien tendría que hacerlo. Ahí se da cuenta. — ¿Broly? —Su novio había dejado sus bolsos en un lado y los de ella en otra habitación.
Estaba junto a las aguas termales dentro del complejo, trataba de concentrarse, aspira hondo, el vapor y el frío en el aire… Intenta pensar en eso y una roca lo golpea en la nuca. Se levanta y —Au… —Una le acierta en el ojo, no son lanzamientos fuertes, pero a Broly le dio comezón.
— ¡¿Sabes qué?! —Mina sigue juntando proyectiles. — ¡Es la manera más sutil con la que han roto conmigo! —Gruñe y sigue tirando.
—Mina basta. —Se acerca a ella, no quiere verla alterada. De un salto está junto a ella.
Mina da un pisotón y se voltea, de inmediato la sostienen de un brazo. — ¡Basta! ¡¿No querías estar solo?! —Zamarrea para zafarse.
Broly mira a los lados. —Sí, pero es sólo éso. —Baja la vista.
—Dime qué te sucede, explícame. No me hagas a un lado y si quieres hacerlo, al menos dime la razón.
— ¡¿Me estás jodiendo Mina?! —Golpea un árbol junto a él, lo sacude entero, pero se controló para no romperlo. La siente saltar del susto, él se frota el rostro. — ¡Todo el mundo vio que no pude hacer nada! ¡Que no pude ayudarlos o me salía de control! No tenía que esperar la orden de Serena, podría haberme metido de inmediato, pero tenía que usar tanta fuerza. Pude verlos, medirlos perfectamente, no se quedaban sin energía. Pero necesitaba tanta fuerza, tan, pero tan al borde de mis límites. —Presiona sus puños, truena toda su mano.
—Bro-Broly, pero tú nos estabas protegiendo. —Mina intenta alcanzar una mano, pero es la primera vez que se aleja, porque puede ver el Ki de Broly arremolinarse. —Imagínate como me sentí yo. Rogando al cielo por salir vivos. Porque dime ¿Qué puedo hacer yo más que tocar algún instrumento y hacer bailecitos? —Es la primera vez que Mina se siente así de impotente, impotente ante todo el poder y el peligro que los rodea. Es mucho, es una puñalada en su estómago.
—Mina yo—Levanta la mirada, está por decirle que por favor lo deje solo, que no es nada contra ella. Pero ella ya se había volteado y la observaba de espaldas caminar. El olor salino de las lágrimas de Mina toca sus fosas nasales. Cae sentado y se golpea la frente.
…
Se siente completamente pesada, no puede procesar nada más que éste bienestar. Una cama con un olor embriagante. Dieciocho larga quejidos de gusto. —Darien… —Su subconsciente la traiciona y en los segundos que se da cuenta que lo nombró en voz alta abre de golpe los ojos. De inmediato frunce todos los gestos, la luz del día apuñala su vista. — ¡Ah! —Se hunde en la almohada, hasta el mínimo movimiento la deja adolorida. Resopla y solo escucha silencio. De un lado una pistola de morfina y otra de adrenalina. Mira dentro de las sábanas. —"¡Estoy desnuda!"—Piensa con pánico y una timidez que le parece estúpida. Toca su pecho y está bien envuelto. No está consciente de si pasaron días u horas. Mueve su lengua y siente la garganta con arena. El agua está en la mesita de noche, se estira y no alcanza. Resopla para arriba, golpea su puño en el colchón. No recuerda jamás haberse sentido así de inútil.
—Bien a la una a las dos. —Presiona el abdomen. —¡Aaahh! Ah, Jajaja. —Se ríe como tonta por lograr alcanzar el agua. De inmediato su risa se detiene, se pone en modo de defensa, Darien puede entrar en cualquier momento. Bebe el agua, hasta duele el esfuerzo de tragar, pero el alivio de su sed es mucho más grande. Cuando deja la jarra vacía ve la nota.
"Si es que sobrevives, tomas tus cosas y te largas. Te lo advierto, la próxima no te tendré lástima."
Frunce los labios, eso fue cortante. —No tan cortante… —Baja la vista y recuerda como esas flores la atravesaron. Fue impresionante. Mira sus manos, perdió mucha sangre, ése quizás sea el problema. Está confundida con lo que siente, porque lo que siente no responde a la lógica. Él la salvó. Debería estar preocupada porque su bomba puede estallar en cualquier momento ¿Y si las rosas la desactivaron o algo así? ¡A la mierda ése pensamiento! Se recuesta de nuevo, esto puede ser lo último que tenga en su vida, el aroma del hombre que la hace sentir así. Se aferra a las almohadas, se cubre hasta la cabeza, no pestañea ni se inmuta, pero las lágrimas brotan. —Dieciséis, Diecisiete…
…
Ahora estaba realmente ofuscada, Caulifla no está con paciencia para nada y la tienen haciendo de mandadera para ésa "adivina" que la Reina tiene ¿Prisionera? Mide su nivel de fuerza en el Scouter, simplemente con una soga al cuello la tendría bajo control. Trae a escondidas todo lo que ésa anciana le pidió.
Puede detectar una gran ambición, casi tan grande como la de la Reina Selypar. Lástima que ésa Guerrera nunca ostentará el poder que ella necesita ahora. Nehe la espía por debajo de su capucha. —Gracias, Noble Guerrera Élite.
—Hmp… —Caulifla se cruza de brazos, golpetea su talón. — ¿Cuánto cobras por un trabajo? —Le pregunta con su típico tono grosero. La siente en silencio. — ¡Oye!
Nehe gruñe un poco, cuando ésa maldita patea los materiales que estaba preparando en la mesa. La ignora y sigue, trata de hacer de varios espejos uno grande, que pueda contener todo el poder que va a despertar.
— ¿Sólo haces chucherías? — Con el gesto lleno de asco por sus arrugas, la sigue interrogando. — ¿Qué magia negra quieres hacer para la Reina? Cuéntame, por algo te tiene aquí, encerrada, pero con todas las comodidades. —Toca uno de ésos trozos de espejo, se mira en él, mira hacia atrás le parece extraño verse ella en lo que parece un fondo negro.
Nehe chasquea los dedos, la pieza que tenía la Saiyajin en la mano va a la suya, la une a un trozo de madera. —Un espejo debe estar completo. Debe tener su soporte. —Le muestra cómo queda completo, le hizo un pequeño espejo circular. El que usa para sus clientes. —Mi precio es… Bueno, muy barato en comparación del precio que pagará vuestra alma.
Caulifla pone los ojos en blanco, pero su curiosidad aumenta. —No comprendo.
—La magia negra, funciona como toda energía en el Universo. Tiene acción y reacción. Como un espejo frente al otro, si vos hacéis el mal, le volverá multiplicado.
—Pero… Yo no lo estaría haciendo, lo estarías haciendo tú. —Se sienta en la mesa larga, parpadea al verla soldar con una mano los trozos de vidrio.
—Sólo soy vuestra mensajera. Así que os repito mi advertencia, puede perder lo que más quiere en ésta vida. Sólo porque estáis resentida.
Caulifla estalla de la risa. —Yo no temo los malos augurios ¿Perder lo que más quiero? Sólo me estaría arriesgando a mí misma. —Se señala y saca el pecho. — Si habla de los sentimientos o emociones, no quiero a nadie. Ahora si habla de la ambición, lo que quiero es poder, el poder de desquitarme de quienes me han quitado la oportunidad de Reinar.
Nehe sonríe de lado el espejo le muestra que puede alimentarse de ésta molestia. —Tendréis una oportunidad, una sola. Por favor, tomad el espejo y mostradle su deseo. —Se le hace agua la boca, primero ella, luego el Palacio completo.
—Quiero ésa oportunidad ¡Quiero desquitarme! ¡Que sufra un décimo de lo que yo sufrí! —Caulifla sacude sus puños. —Que se sienta traicionado, que vea a ésa mugrosa sirvienta como lo que en verdad vale ¡Nada! ¡Hasta me gustaría ver cómo la mata con sus propias manos! — Ahí está Caulifla puede verlo, hasta puede sentir que está ahí. Las nubes negras del espejo le muestran su fantasía hecha realidad. Al Príncipe ahorcando y matando a la Terrícola, transformado de nuevo en ésa bestia despiadada que ella tanto admiraba.
Nehe le aleja el espejo, ya tiene grabado en el reflejo su ambición, sus pensamientos más íntimos, sus secretos más oscuros. —Cuando el Príncipe vuelva, os ruego vuelva a verme…—Saborea un poco el momento, le parece extraño que ni la Élite esté consciente del poder que esconde su hermana.
Caulifla se sintió tan bien, tan satisfecha, no entiende de donde viene ésta alegría y bienestar. Fue solo un reflejo, pero solo verlo la hacía feliz. Volverá a verla, quiere más de lo que ése espejo la hizo sentir. Ésta adrenalina es indescriptible.
—Kale… —Nehe toca con su delgado y arrugado índice, la imagen de la Saiyajin. Parece que tiene una solución para el asunto del Legendario.
…
— ¿Y puedes parpadear uno y el otro? —Ami revisaba los reflejos de Nappa, lo tenía sentado en la camilla, ella estaba subida a una silla para alcanzarlo. Prende una pequeña linterna y ve que sus pupilas respondan.
—Sip ¿Así? —Nappa lo hace según ella cambia la pequeña linternas, luego queda con los ojos fijos a sus ojos azules. La toma de la cintura para acercarla un poco. —Estoy bien. —Le baja la linterna.
—Jummm, debes descansar. —Ami intenta alejarlo, pero el brazo de Nappa la envuelve completamente. Se acercan para un beso, pero se consterna al ver que él deja la cabeza descansando en su hombro y suspira.
—Ami, soy tan débil… —Nappa gruñe con tristeza. —No me molesta ser viejo, pero sí ser alguien que no te pueda proteger.
El corazón de Ami se acelera, lo abraza desde el cuello. —Nappa, te amo. —Lo siente frío en un segundo. Se aleja para verlo, lo siente incómodo. —Yo…Yo sé que no están familiarizados con el concepto. Pue-Puedo decirlo de otra forma. —Ahora su nerviosismo está en ella. —"Ami tonta ¡¿Cómo no recordaste los conceptos del Libro de Sádala?!"
—Sé lo que significa, se más que nada lo que implica. —Acomoda un mechón de su cabello detrás de su oreja. —No creo que lo merezca de verdad.
—Pero ¿Por qué? —Ami levanta el tono, parece que Nappa va a contestar.
—Nappa. —La voz de Serena parece cambiar el ambiente completo. —Despertaste justo para probar la comida. —Traía varios platos con Vegeta y Bardock.
El estómago del Comandante gruñía, pero no tanto como la mirada acusadora de Ami, que parece decidida a obtener una respuesta clara y completa de su parte.
Abren las ventanas para tener más luz, ubican una mesa frente al tanque de Lita—Mmm, está muy rico. —Bardock habla con la boca llena, mira al tanque de Lita y le sonríe.
—Sí, los nutrientes del tanque no son lo mismo que la comida. —Nappa también arrasa con el pescado.
—Cuando Lita salga, cuando todos estén más calmados; voy a volver a cocinar. —Serena ya hace planes para una enorme cena hecha por ella y hasta quizás arrastre a Vegeta de nuevo.
Vegeta paraba el bocado al escuchar ése comentario. —"Está loca si cree que me va a arrastrar de nuevo." —Va a decirle cuando estén a solas, que esto fue una excepción. —"Hmmm… Está bien, lo haría una vez más sólo para verla con ésa sonrisa." —Sigue comiendo con el ceño fruncido de tanto pensar cómo se lo va a cobrar.
Rei ayudaba a Raditz, en su habitación, a limpiar su cabello. —Ése líquido baboso, parece dejarte el cabello más brillante. —Comenta, sentada en el borde con la ropa arremangada y los pies en la bañera con espuma.
—Porque son nutrientes que ayudan a cicatrizar. —Raditz le explica, tira la cabeza hacia atrás. Cómo le gusta que le lave el cabello, nunca imaginó que le gustaría tanto que una mujer lo consintiera de ésta manera.
Lo escucha ronronear, ella tararea, sabe que todo es un desastre, pero al menos él salió vivo. Empieza a sentir la mano mojada de Raditz, subiendo peligrosamente por el lado interno de su pierna. —Raaa-Ditz… —Rei advierte y le da una palmadita en su mano.
—Auuu… —Raditz se queja. —Eso me dolió ¿No ves estoy convaleciente? —Miente.
—Oh Jojojo, como se ríe Mina. —Rei le explica y tapa su boca. —Es exactamente por eso que será mejor que le informes al "muchachote". —Le señala su erección sobresaliendo del agua. —Que hasta que éste cuerpo esté libre de moretones, no habrá acción. —Pasa sus palmas, en especial el hombro donde todavía tiene una marca grande y negruzca.
—Entonces ¿No tienes ganas? —Raditz le consulta y ella niega, espía hacia arriba y está ruborizada. —Pues, bien sabes que no me gusta forzar a las hembras. —Se aferra al borde y se levanta. —Pero ¡Mierda! ¡Me enoja que me mientan!
Rei intenta escapar del baño, pero la figura mojada de Raditz la atrapa. — ¡Estás mojado! —Lo regaña y de nuevo una palmadita, que suena como un látigo en su brazo.
— ¿Y tú Rei? —Raditz mete su rodilla entre las piernas de Rei. — ¿Estás mojada? —La sienta en su rodilla y la arrincona contra la pared. Inmoviliza sus manos por arriba de la cabeza.
—Ah, eres… Eres tan… —Rei quiere tirar un insulto, en cambio sale un beso de su boca. El olor cítrico a Raditz, adornado con el olor al jabón, entra por sus fosas nasales. Hace que el sabor de su boca sea una degustación completa. Pero algo le falta, falta el tacto, intenta zafarse pero él la sostiene firme.
—No. Quiero que me muestres que lo quieres. —Raditz la mira muy amenazante, presiona la rodilla contra su centro. La escucha largar un gemido y tirar la cabeza hacia atrás.
—Mmh, ¿No te basta con un beso? —Rei habla con la vista entrecerrada, mira la boca de Raditz, puede ver el movimiento de él negando con la cabeza. Empieza a menearse sobre su pierna. — ¿Así? ¿Quieres sentirme caliente? —Susurra, el aliento de Raditz choca contra ella. Se deleita de sentirlo tan vivo. También de verlo así, lleno de vida, porque ésa polla está a plena vista, mojada y casi largando vapor de lo dura. Gime, empieza a sentir una necesidad inmensa de que Raditz pellizque y bese sus pezones. Los escalofríos escalan, mientras sus gemidos suenan a casi súplicas de dolor. —Con un demonio Raditz. Hazme el amor.
Suelta sus manos, la deja caer sobre él. Camina firme hasta el futon y corre la pequeña cortina de tul que rodea el área de la cama. —Oh Rei. Ah. —Se endereza, pero al apoyar su mano un pequeño gesto de dolor se le dibuja en la cara.
—Mmm, Jmjmjm… —Una risita burlona, resuena en la garganta de Rei. Voltea la posición. — ¿Quieres que te enseñe a hacer el amor? —Frunce los labios, se desviste muy coqueta. Seca el agua del cuerpo del Saiyajin con su ropa, no sea cosa que termine resfriado.
Raditz toma aire, un suspiro de alivio se le sale al sentir las almohadas relajar su dolor del hombro. —Uh… Creo que no estaría mal hacer un repaso en ése asunto, como renovar la licencia en pilotaje. — La ve estirarse para alcanzar el bolso con los condones.
—Bien, puedo ponerte uno ¡Ay!— Grita al sentirlo romper la tela de sus bragas.
— ¿Te dolió? —Toma los restos de la tela y se la lleva a la nariz.
—Hubiera preferido que empezaras por el brasier. —Se ríe, se inclina hasta él, mientras sella su beso, Raditz se estira para desprender su brasier. El masaje de sus senos es más gentil de lo que esperaba. —Ah, querido.
Los ojos de Raditz van hacia su nuca, no sólo su tacto, su olfato y su gusto estaban siendo mimados. Ésas palabras lo pusieron más caliente que cualquier frase sucia, toma el condón y se impacienta por ponerlo. —Grrr, Rei ¡Repítelo! —Corre la melena de la hembra a un lado, con su mano libre hace lugar para enfundar su miembro. —Querida… —Le susurra al oído, acomoda su cadera y la ayuda a bajar.
—Querido, mi Raditz, mi querido, querido… —Rei repite como un mantra que le da la fuerza y la entereza de subir y bajar bombeándose sobre él. Se prende a él para besarlo. Las manos de Raditz suben, pellizcan sus pechos y bajan tomando su trasero y acelerando las embestidas.
Los giros de sus lenguas, hacen escurrir sus bocas, así como sus sexos. El sonido es mojado, el ritmo es constante. —Más lento… —Raditz pide y frena las caderas de Rei con sus manos. Acomoda una vez más el cabello de Rei para verla a los ojos. —Así, despacio…Mírame Rei, quiero correrme así, lento. —La ve enrojecerse, con las venas de su rostro inflamadas por las sensaciones intensas.
Rei asiente muy suave, puede sentir perfectamente cada milímetro de Raditz salir y meterse en su carne apretada y caliente. Pasa la yema de sus finos dedos por las venas del cuello del Saiyajin, baja por su pecho, está agitado, enrojecido mirándola con puro deseo, con pura lujuria. Sin embargo hay tanta conexión espiritual en sus ojos, en ésa mirada negra como la noche que la traga irremediablemente al olvido.
Ami estaba a su habitación, en el silencio veía a Nappa salir con una toalla secándose la cabeza y otra en su cintura, el vapor sale detrás de él y de su cuerpo. —"Maldito, lo debe estar haciendo a propósito." —Guarda sus cosas, saca un par de libros con furia. Quita su ropa y también con enojo se alista para leer y dormir. —"Y nada más ¡Hm!" —Con el ceño fruncido, se mete a las sábanas y le da la espalda al lado de Nappa y abre su libro.
Se pone un bóxer y puede sentir el Ki de Ami como si fuera una brisa helada, una cachetada fría que hace que le duela la cara. Se sienta en la cama. —Ami… ¿Quieres hablar?
— ¡Ja! ¿Yo? —Ami cierra el libro de un solo azote. —Creo que eres tú quien DEBE hablar.
Levanta las cejas, exhala fuerte, mira la cicatriz en su vientre, que aún está enrojecida. —Soy un simio inútil… —Dice exactamente lo que piensa de sí mismo. Siente a Ami removerse en la cama, mira hacia adelante, porque no quiere que ésa mirada azul lo endulce. —Lo único que pude hacer fue darle algo de tiempo a Bardock, ni siquiera vi el ataque. Me entrometí y en menos de cinco minutos estaba por morir. Ahora dime ¿Todavía crees que puedo ser una pareja que pueda protegerte?
Ésas palabras, en especial ése tono. Sentirlo así de vulnerable es demasiado para Ami, su corazón siente un tirón. — Nappa ¿Crees que pensaba en eso cuando te ví al borde de la muerte? —Se abraza a él desde la espalda, se aferra con fuerza intentando unir sus manos. —Sólo pensaba ¿Por qué no puedo morir junto a él luchando? Ser tan fuerte como su primera esposa, estar puño a puño. —Empieza a llorar. —Mírame lo pequeñita que me siento, no puedo siquiera contener mis lágrimas. —Al fin los brazos de Nappa la envuelven.
La sienta a horcajadas sobre él, en un intento de armar un capullo con su enorme forma, para sentir que la protege, para calmarla. En cambio la siente llorar más fuerte. —Ami, Ami… Señorita Doctora. —La ve alejarse y fruncirle la mirada con enojo. —Jeje, así está mejor. —Pone su índice en el ceño fruncido de Ami y se lo levanta. —Ahora dos cosas, yo no comparo a las hembras, jamás. —Se lo dice a los ojos con mucho énfasis. — Y segundo, tus complejos y los míos nos hacen muy parecidos. Creo que aparte de ésas inseguridades, tenemos en común el mismo sentimiento. —Toma la mano de Ami y se la deja en el lado de su corazón. —Anhelo, cariño, ternura… Todo eso, todo amor. Tan valioso que tememos perderlo.
Ami toma aire hacia adentro, sintió su corazón bombear fuerte y el de Nappa también. Le suelta la mano y ella asiente, deja sus dedos viajando por sus pectorales. Quedan en silencio, relajándose con pequeñas caricias. De pronto se da cuenta que la virilidad de Nappa está en "medio-descanso". Se mira de arriba, abajo, su camisón es transparente y provocador, se traslucen sus pezones. Le parece extraño. —Hmmm… Te faltaron algunas cosas en el amor. —Ami cruza sus brazos por el cuello de Nappa, se endereza dejando sus puntas endurecidas en su cara. —Te faltó la pasión, el deseo, la lujuria…
Nappa levanta una ceja, se resistía a sus impulsos para hablar como correspondía, pero ésa voz de Ami, ronroneando con lascivia, abre la barrera en el torrente de su sangre y permite a su polla responder con gusto. —Pues, dime dónde están los condones y puedo empezar a llenar los requisitos. — Baja las tiras de su camisón, hunde su rostro entre sus pechos. Los lame y parece sólo con eso haberle provocado un pequeño orgasmo en Ami. —Tan sensibles, me enloquecen. —Gruñe al sentirla bajar sus manos y frotar su miembro sobre la tela de su bóxer.
—Estás tan duro… No puedo esperar para sentirme llena. —Ami dice ésas palabras, quiere calentarlo, pero más parece calentarse ella. Los besos del Saiyajin suben por su cuello.
Nappa lleva su mano al trasero de Ami y mete su mano dentro de sus bragas, con un dedo la siente húmeda y quita su ropa interior. La sostiene con una mano firme, con la otra baja su bóxer. Su erección queda al descubierto, se roza contra los labios de la vagina de Ami.
—Mmm… —Los escalofríos suben hasta la nuca de Ami, las venas de su miembro palpitan y la estimulan. Se aprieta más contra él.
Nappa rechista en su mente, no puede alcanzar los condones en su mesita de noche. Sigue besando y acariciando el cuerpo de la hembra. Se atraganta con un gemido, Ami mordió su labio inferior, hambrienta de él. —Hm, no me hagas hacer una imprudencia. —Alcanza el cajón, pero en una mala coordinación lo saca completo. Se ríen un poco, Ami no deja su boca ni de mover energéticamente sus caderas contra su erección. —Ya déjame ponerme…
—Jajaja, ¿Una mujercita como yo te está dando problemas? ¡Aaah! —Ami da un grito cuando la levanta con una mano del trasero.
Nappa abrió el paquete, en unas milésimas enfundaba su polla y la insertaba directo dentro de ella. La siente temblar y tirando la cabeza sobre él. —Jeje ¿Decías? —La toma de la nuca, empieza a besarla de nuevo. —Mmm, desconsiderada, quiero cuidarte y te burlas así.
—Oh, perdóname. —Ami se aferra a sus bíceps, empieza a moverse. —Soy tan mala… —Hace un puchero, lo sigue besando, pasando su lengua sobre su boca y enredándola por fuera con la de él. Ronronea muy dulce, cierra los ojos saboreando cada sensación de ésa enorme virilidad dentro de ella abriendo todo su ser y volviéndola a unir. —Oh Nappa ¿No vas a quitarme el camisón?
Hace viajar sus palmas completas por las piernas de Ami, presiona su trasero, sube por su espalda y presiona sus senos. —No, la tela y tú piel te queda muy bien. Además... —Tironea su pezón entre sus dientes, la hace gritar y alivia cualquier dolor con una lamida, dejando saliva en la tela. —…Te lo vi puesto y sólo pensé "debe ser perfecto para el sexo". —Presiona el trasero de Ami, enterrando su virilidad más profundo y duro. —Y estaba en lo correcto.
Suspira, une su frente con Nappa, las manos gruesas y callosas contrastan con su piel, dejando el rastro de su toque varonil sobre ella. —Te amo. —Dice una vez más en un susurro.
—Y yo a ti… —Responde muy suave, delinea los labios de la hembra con su pulgar. Intenta recordar, repetirse como una consigna, como una orden, que será fuerte, será todo lo fuerte que se necesite para proteger a Su Mujer.
…
La noche caía, el sueño parecía tirarlo sin que él pueda ejercer su voluntad en contra de ello. Darien estiraba los brazos, observaba el cielo en el patio. Daba un saltito y una última revisión al lugar. Miraba las aguas termales de un lado, ya quería meterse y estirar su cuerpo en ellas. Después exhalaba fuerte rodeándose del vaho de su aliento. Es mucho más tranquilo y privado que Tokio, se pregunta porqué el Príncipe no eligió este lugar, parece hasta solitario.
— ¡Darien! —Broly se impulsa y va junto a él. —Son las dos de la madrugada, deberías comer y descansar. —Algo cortante le informa.
—Hm ¿Y usted Élite? —Darien se cruza de brazos y lo acusa un poco. Si bien su Ki está bastante "recuperado", se nota a la legua que su ánimo no.
—Yo soy un Saiyajin. —El Legendario responde con tono de burla.
—Ah ¿Será cierto entonces lo que todo el mundo piensa? ¿No tienen corazón? —Lo pica un poco con un dedo y salta un poco para atrás cuando Broly le gruñe.
Broly relaja un poco su actitud, en verdad está harto que le tengan miedo. Era bueno para que no lo molesten, pero ahora… —No sé muy bien cómo reaccionar, no sé bien cómo compartir mis problemas. No es de fuerza, es sobre el control ¿Sabes lo que es la Transformación de Legendario? —Lo escucha negar mira al cielo nocturno, la Luna menguante— Pues, es una bestia fuera de control, es Ozaru haciendo pedazos mi existencia y todo lo que alguna vez quise. Mi padre perdió un ojo a causa mía, entendí su odio, su desprecio, el porqué me trataba como los humanos tratan a los perros. Y peor, estaba enjaulado, inmovilizado. —Mira sus puños. —No quiero que se vuelva a repetir, no quiero hacerle daño a nadie y menos a ustedes, porque en el fondo temo que vean lo que soy y me desprecien. —"Temo perder el amor de Mina, así como perdí el amor de mi padre…" Broly exhala ante ésa epifanía y Darien tocándole el hombro.
—Lo acabas de hacer Broly, ahora dime ¿Por qué no vas y le dices esto a Mina? —Darien le sonríe y más grande sonríe cuando Broly le devuelve la sonrisa.
—Jaja, si no tuviera novia…—Broly bromea.
—Te imaginas. Sería el Terrícola que le quitó el amante al Príncipe Vegeta. —Darien se dobla de risa, bosteza grande y sí. Mejor le hace caso al Legendario.
Broly rodea el área, mucho más tranquilo. Ve a Kakarotto también con mala cara por lo de Milk. Hasta tiene ganas de hacer lo que hizo Darien; intercambiar alguna charla para hacerlo ver una salida a su problema. En un segundo algo distrae su olfato, le parece raro.
Darien abre la puerta corrediza, bosteza grande y se le sale un eructo, tiene los ojos chiquitos del cansancio. Frota su vista y…
—Hola Darien. —Dieciocho estaba en su cama, tirada de lado y recibiéndolo con un guiño travieso.
…
¡Ay Darien! ¡¿En qué lío te metiste mi ciela?! ¡Hasta el próximo viernes!
Saluditos…
Nita-chan84: Mina, no puede, en verdad si fuera hombre sería tremendo pervertido, Jajaja. Qué bueno que te haya gustado la escena de acción, fue algo que tuve que pensar muy metódica e ir viendo con mis "hombres palo", la participación de cada uno. El Vergeta ahí pelando el c*lo, digo peleando sin apuro, él quería acción XD. Yo decía la Milk brillará, junto a Rei ahí en plena acción defendiendo a los hermanos Saiyans. La Selypar haciendo su acto estilo Soraya, se hace la vístima. Pues la Nehe ahí instalada anda como pancho por su casa la desssgraaciada. Y ahora tiene un "trabajito" para la Caulifla, otra que lo va a pagar caro. Gracias por la rw ¡Un beso grande mi ciela!
OhaioIzumiKun: Rencoroso? Ay, a veces olvido que eres hombre, Jajaja pero bueno, serás "ciela" igual. La Selypar, uuuyyy, ya le dijeron toma tus petates y vete calladita, pero la soberbia de la Reina es demasiada. Ahora todos estamos esperando que la Mina viralice el video de Vergeta luchando en calzones XD Broly aún tiene el conflicto de su poder, esperemos eso se resuelva antes de que…*spoiler :v sí soy… Tarble será una pieza importante, el lazo con su hermano se ha hecho más fuerte y es algo que Selypar no puede cambiar.
Kaysachan: en tu honor querida, toma mi *veladora.
