Lala Lulu: Hola! Bueno, los días en Okinawa se terminan ¿Quién vendrá a terminarlos? Pero antes veamos cómo resuelve el Mamo-chan sus líos de faldas con 18. Momentos de revelaciones y momentos candentes VegeRena, una chispa de esperanza los hace sonreír, un último momento en Okinawa… ¡A leer se ha dicho!
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 30
Al otro día, Dieciocho despertaba aletargada. Le parecía extraño, pero no tanto al percatarse de que Darien la abraza contra su pecho. Levantaba un poco las colchas y al final de la noche se habían quedado desnudos. —"¡Ay Por Dios! ¡Le vi todo! Es más ¡Le estoy viendo todo!" —Baja las sábanas.
Darien va a voltearse y la siente sobre su cuerpo, la abraza y la deja de espaldas, sin dejar de abrazarla. —"Hablando de una maldita resaca… ¿Qué vas a hacer ahora genio?" —Su conciencia empieza a martillar. Abre los ojos y la ve esconderse de su mirada, toda roja y asustada, como si fuera un inocente animal. —Buenos días. —Se frota la cara.
—Buenos días… —Dieciocho no puede verlo a la cara, le parece ridículo. Puede sentirlo poniéndose duro de nuevo contra su pierna. —Oye ¿Por qué no lo metiste?
Darien queda petrificado por su pregunta. — ¿O-O sea? ¿Me preguntas por qué no te penetré? —Presiona la mandíbula ¿Cómo puede pasar de verse tan tímida a tener éstas actitudes de la nada?
—Mm-hmm. Creí que lo querrías meter y tener sexo de verdad. Quizás por eso nos "frotábamos" tanto y no podíamos parar. Quizás la penetración nos satisfacía más. — Dieciocho dice casi con inocencia.
Darien se apoya con un codo y queda recostado de lado. —No quisiera dejarte embarazada, no tengo condones ni nada para cuidarme.
Ella mira al techo y lo mira de reojo. —Oh, cierto. Hay cosas que aún no coordino bien, socialmente hablando.
—Éste va a ser un cambio de tema abrupto, pero siento que quiero hacerlo. —Darien la mira a los ojos. —El asunto de tus hermanos ¿Crees que el que no estalló siga vivo?
Piensa unos momentos. —Diecisiete… Creo que ya habrá estallado. Él no recibió un puñal en el pecho que le desactivara la bomba.
Darien parpadea grande. —Al parecer no fue eso, sino la descarga eléctrica que recibieron.
Se sienta de golpe con una sonrisa. — ¡O sea que el maldito puede estar vivo! —Se cubre la boca, se siente feliz.
— ¿Él es como tú? —La ve confundida por su pregunta. —O sea ¿Hacía lo que le ordenaban bajo amenazas?
—Pues, sí. Es un bocón, como habrás visto pero… Pero si puedo encontrarlo ¿Crees que podamos tener otro tipo de vida?
Darien exhala fuerte. —Dieciocho. —La toma firme de la muñeca, con agresión la sienta y la mira muy amenazante.
Dieciocho sabe que no está jodiendo, la presiona fuerte, como si quisiera romperle el brazo y romperle la cara. La mirada de Darien está roja de ira asesina.
—Voy a ayudarte, pero por mi vida—Le sisea, casi escupiéndola. —Tú vuelves a querer dañarlo o esto llega a ser parte de una actuación; te mato. —Ella le asiente, sabe que la mujer puede partirle la cara, pero verla aceptarlo sin pelear, le hace creer que es sincera. —Bien, ahora date un baño y vístete. —Darien busca unos pantalones de algodón y se los pone. —Serena te prestará ropa.
—Sí, gracias yo… —Dieciocho hace una pausa ¡¿Qué le acaba de decir?!
Darien abre la puerta. —Príncipe Vegeta, ella promete estar a su disposición.
Dieciocho ve la espalda de Darien moverse a un lado, ahí está el Príncipe Vegeta, sonriendo de lado, tan burlón como siempre. —Gracias, así que…La hija de Gero… —Dieciocho, empieza a contar las salidas, pero ve al Príncipe negarle con el dedo. —Tengo a la Sailor del Trueno aquí afuera y al Legendario rodeando las ventanas, no querrás jugar de nuevo ¿Verdad?
Darien la ve cabreadísima con él, pero sólo toma una camiseta y se va afuera. Sabe bien que solo, no iba a poder ayudarla como se debe, aunque la enoje era lo correcto. Le contó todo al Príncipe mientras se cambiaban para las aguas termales.
En el Palacio, en el Laboratorio Subterráneo, el Doctor Gero atendía al Androide Diecisiete.
—Vaya ¿Estaba todo tan desordenado? —El Androide comenta con algo de sarcasmo.
—Agh, ése Príncipe mediocre me envió a investigar. Revolvieron todo, así que más te vale haber luchado con todo contra el SuperSaiyajin. —Escanea a Diecisiete sobre una camilla, rechista enojado al ver que el radio para detonar la bomba se quemó. —Por un momento creí que no habías sobrevivido.
—Hmp, sí… —Diecisiete se resigna, porque en verdad ¿Dónde más iría? De haber sabido que la bomba falló se hubiera ido lejos. En su mente, se siente como un perro perdido, que solo volvió sobre sus rastros por costumbre, aun sabiendo lo que le espera aquí.
— ¿Dieciocho? ¿La viste escapar? —Gero le consulta, lo mira de lado para saber si le miente.
Tose un poco. —Pues, creo que la vi estallar en el río… Después de Dieciséis. —"Tonta, espero te hayas salvado…También espero que haya una manera de volverte a ver."
—Si no cuento con ellos, de todas formas la información de tu cerebro será de utilidad.
Diecisiete siente escalofríos ante eso ¿Entonces ellos no eran la etapa final contra el SuperSaiyajin?
En el Planeta Tech-Tech…
Gure desarma todo el cerebro del Androide, casi no ha dormido, pero aunque esté agotada no puede. El estrés por saber qué es éste robot, la ha mantenido en vela.
—Hija ¿Te sientes bien? —Switch ve a su hija con ojeras y los ojos en sangre.
—Sí papá, por favor. Necesito saber… —Escanea todas las piezas en la mesa. — ¿Está completo?
—Ja, sí. Mira, podríamos rearmarlo. Pero hay que ver con mucho cuidado, que no tenga un rastreador si lo activamos.
Gure de inmediato envía un informe al Príncipe Vegeta…
Vegeta estaba sentado con todos en el comedor, leía lo que Gure había descubierto del Androide. En el centro estaba Dieciocho. Parecía una gata rabiosa que iba a saltar a cualquier provocación. —Bien, al parecer el "grandote" de ustedes, aún tiene cerebro para recuperar. —La ve parpadear, en asombro y alivio. —Ahora… ¿Qué tipo de rastreo tienen ustedes? ¿Está en el cerebro?
Dieciocho va a responderle mirándolo a los ojos, pero por detrás, la mirada acusadora de Serena la incómoda. —"¿Quién se cree?"—Levanta su nariz al aire y se sienta lo más arrogante posible, con un brazo colgando en la silla y cruzando sus piernas de lado. Escucha al Príncipe traquetear los dedos en la mesa frente a ella, impaciente. —No, Al-te-za…Al menos mi sistema de rastreo se quemó cuando ella, me electrocutó. —Señala a Lita.
—Sí verdad, justo antes de que mataran a nuestras parejas. —Lita levanta el tono, intercambia miradas asesinas con ésa tipa.
—Basta. —Vegeta le llama la atención. —Ahora dime, todo lo que sepas ¿Qué planea el Viejo de Gero?
Dieciocho se cruza de brazos. —Lo obvio, eliminar a los SuperSaiyajin. Yo soy un Androide creado para eso. Con la información que recolectó de los Saiyajin, nos ha hecho mejoras. Y más desde que la Leyenda se hizo realidad, en los últimos diez años, he perdido la cuenta de las veces que me rompía los huesos, o me inyectaba algo para acelerar mi sinapsis o ampliar mi coordinación sensorial. —Lo cuenta a sangre fría, puede ver como las mujeres se miran entre sí con el ceño triste. —Por debajo del Laboratorio, tiene un laboratorio subterráneo, aislado. Nos largaba de nuestra jaula, si no volvíamos con algo valioso, podía pasar días sin comer o sin ver la luz. Bueno y la emoción extra de cargar una bomba.
— ¿Hace cuánto fueron "creados"? —Bardock hace la pregunta.
—Mmm… Bueno, mi registro creo que data desde hace 25 años. —Dieciocho hace memoria. —Al menos es lo que recuerdo de haber fisgoneado de algunos archivos.
—La Doctora Mizuno va a escanearla para estar seguros. —Vegeta da la orden y la ve levantarse bruscamente. Todos se ponen en guardia.
—Dieciocho. —Darien se para delante de ella, le muestra las palmas y la mira sin parpadear. —Cálmate…
Dieciocho lo mira a los ojos, traga duro. Se siente rodeada e incómoda.
—Señorita… —Vegeta toma el hombro de Darien. —Obedezca lo que él diga, ya que es la Palabra del Élite Chiba la que la está protegiendo. Si hay que cortarle la cabeza, se la cortaremos a él primero.
Dieciocho se sienta y mira a los lados. —"¡Mierda! Siento como si no supiera qué hacer sin una orden del viejo Gero."
—Si el objetivo era eliminar a los SuperSaiyajin ¿Por qué atacaste a Serena? ¿Saben de sus poderes o algo así? —Mina le consulta y todos prestan atención, ésa fue una buena pregunta.
Dieciocho traga saliva, trata de buscar una excusa y que no vean que se puso nerviosa. —Justo… Justo se había cruzado, no tenía que dejar testigos. —Se acomoda su mechón de cabello detrás de la oreja. —Lo siento, si es que sirve de algo.
Vegeta miraba de reojo a Serena, le sorprende un poco que aun guarde rencor. —"Puede ser porque Darien la protege… ¿Siente celos?" —Sacude la cabeza, no sabe de dónde salió ésa tonta idea.
Mientras iban caminando por el pasillo, Serena balbuceaba tonterías sobre el entrenamiento que van a hacer a partir de hoy. En el fondo, se siente traicionada por Darien ¿Cómo pudo no darles el alerta apenas se apareció ésa asesina aquí?
—Serena… —Vegeta iba junto a ella, la frenaba un poco. — ¿Qué te pasa? —La ve confundida con la pregunta. — Me refiero a qué te pasa con ése "Androide".
Serena exhala pesado, ya se siente desganada de siquiera tener que explicarlo. —No es obvio. —Chilla al cielo y se recuesta contra la pared. —Ésa mujer quiso matarte y si yo no te hubiera sanado, hasta lo habría logrado. Y resulta que se conocía con Darien, quizás lo usó para sacarle información. No entiendo porque él la defiende o esté dando su palabra con ella. —Vegeta también exhala por la nariz, pone mala cara. —Ah, no Vegeta, no me pongas ésa cara, tú sabes a qué me refiero, no malinterpretes que—Niega con la cabeza y con un dedo.
Vegeta la detiene, la toma de las manos. —Serena. —Lo dice con autoridad. —Mira, no creo que tenga razones para ser así ahora. Está rodeada de enemigos y la escuchaste… Cumplía bajo amenazas. Si fuera que quería venir a terminar el trabajo, lo hubiera hecho y ya. En cambio le pidió ayuda al Élite, arriesgándose a que la remate en el acto.
—Te llega a tocar Vegeta, te llega a poner un puto dedo encima y voy a apuñalarla yo personalmente. —Serena levanta el tono, presiona los dientes con ira.
Abre grande los ojos, Vegeta no recuerda a nadie que haya hablado de ésa forma de él. Al menos no recuerda de ninguna mujer que haya sido sincera con sus deseos de protegerlo. Le gusta, sin embargo… —No te pongas en peligro por mí, ya te lo dije. Soy yo el que está en deuda contigo por salvarme más de una vez. —La toma del rostro y acaricia sus mejillas. Admite que le gusta un poco ésta actitud, porque demuestra lo mucho que lo quiere. Sonríe, y aun viéndola con el ceño fruncido y enojada, se acerca a besarla. La presiona un poco contra la pared.
No era la intención de Serena prolongar el beso, pero el cuerpo de Vegeta envolviéndola así es irresistible. Los labios del Saiyajin son demandantes. — ¿Cuántos días más nos podemos quedar? —Pregunta en medio de sus ronroneos, y pegan un salto para separarse.
Dieciocho y Darien aparecían en una esquina. —Alteza, disculpe. El escaneo está completo y a su disposición.
—Gracias, Élite… Serena ¿Vamos? —El Príncipe muy cordial saluda, al darles la espalda se le escapan unas risitas pícaras y silenciosas porque casi empiezan a tener sexo en el pasillo.
Darien quedaba a solas con Dieciocho en la habitación. —Mira, creo que el talle de Lita te va mejor, luego podem—Darien se detiene al verla darle la espalda, como si no lo escuchara. — ¿Qué sucede?
Dieciocho rechista fuerte. —Además de tu traición ¿No te duele verlos juntos? Porque se nota que te incomoda y se nota que yo también pongo incómoda a la "Princesa" — Dice con ironía.
— ¿Entonces era eso? Por eso la atacaste, porque tienes la loca fantasía—
— ¡No es una fantasía yo veo cómo la miras! ¡Cómo la defiendes! ¡Cómo le eres leal!
Darien pone las manos por delante, frunce el ceño con mucho enojo. — ¿Tú no eras leal con tus hermanos?
—Es distinto, son mis hermanos, ella no es tu hermana.
—Bien, no puedo explicártelo entonces. Pero yo soy leal con mis amigos también, a Serena y a las chicas las conozco desde niñas. Si tú no tienes amigos no es mi maldito problema. —Le tira el bolso con ropa por la cara.
—Hmp. —Queda un rato en silencio, un silencio horrible que parece viciar el aire. —Tienes razón, nunca tuve amigos… No sé si me importa tenerlos en verdad. —Se sienta en la alfombra. —Recién me doy cuenta ¿Qué haré ahora? Siento que no tengo ningún objetivo o plan.
La escucha hablar, con un tono de derrota que parece ablandarle el corazón. Toma aire y cuenta hasta diez. —Aprenderás, ya verás, podrás relacionarte o al menos saber manejarte sola en el mundo. —Se sienta junto a ella en forma de loto. Observa sus manos y siente que no está siendo 100% sincero con ella y que ella puede saberlo. —Mira, admito que cuando era más joven, Serena me gustaba… Pero ahora, ella está con el Príncipe y yo…No dejo de pensar en ti. —La toma de la nuca y la tira a su boca, cierran los ojos al sentir sus mentes hundirse en el beso.
Dieciocho mueve sus labios, succiona la boca de Darien con tantas ganas, con tantas fuerzas que le lastima el labio. —Ah, lo…Lo siento. —Dieciocho limpia un poco la línea de sangre que se le dibujó a Darien.
Darien se limpia y sonríe. —Jaja, conseguí condones ¡Uh! —Lo taclean al suelo.
— ¡Sí, podremos hacer el sexo! —Muy entusiasmada, casi como niña en una feria, empieza a desvestirlo.
— ¡Espera, espera! —Darien la detiene tomándola de las muñecas. — ¿Tu sabes lo que significa? O sea… —la suelta y cierra los ojos intentando explicarle. —Yo no soy de los que tienen encuentros casuales o algo así. Lo que te quiero decir es… ¿Qué sientes por mí Dieciocho?
—"Ay no…" —Dieciocho presiona la mandíbula y esconde el rostro en la cortina de su cabello. —No… ¿No es obvio? Yo… —"¡Me gustas! ¡Dilo, dilo! ¡Maldita cobarde!". Se golpea mentalmente. —Me enamor- Me ¡¿En serio necesitas que te lo diga?!
Darien siente a su corazón saltarse más de un latido, larga una risita suave. —No, sólo me gusta verte con las mejillas rojas.
Jadea hacia adentro ofendida. — ¡Maldito imbé—Un beso la tira contra el suelo, uno muy posesivo, demasiado para ella. Tan intenso que siente a Darien como otra persona, en especial cuando le abre la boca y le mete la lengua. —Ah, yo… Darien… —Dieciocho quiere hablarle.
—Sshhh, lo sé, no has tenido a nadie en tu vida. —Lleva sus manos a su trasero y se lo aprieta. —Deja que te enseñe. Quiero enseñarte. —La lleva a la cama en sus brazos.
Se sostiene de su cuello, el corazón parece estar corriendo una maratón por sí solo. Lo ve a sus ojos azules tan oscuros y dilatados de deseo. Su cabello negro tan suave, las venas de su cuello inflamadas al igual que sus labios. —"¡Oh Dios! ¡El tipo se ve guapísimo!"—El sólo pensamiento la hace tener cosquillas en su clítoris. —Oh por todos los San—El jadeo corta sus palabras, la boca de Darien baja por su cuello, dejando besos pesados mientras la desnuda.
La ve erizarse y retorcerse debajo de él y sus atenciones. Cuando la tiene desnuda, sus manos recorren los lados de su cuerpo. Es tan atlética, pero de figura tan delicada. Casi como una muñeca. —"Una muñeca que le partió la cara a un SuperSaiyajin…"—Piensa e intenta no reírse, sino concentrarse en el placer que comparte con ella. Toma sus pechos y los masajea, presiona su carne y se los lleva a la boca.
Dieciocho grita involuntariamente, se aferra como garras a las sábanas y las rompe. —Mierda. —Sisea, presionando los dientes. El estímulo en sus pechos culmina en su pelvis, como si estuvieran conectados en una sola línea de nervios.
—Si esto te gusta… —Darien la mira muy seriamente, y empieza a bajar por su abdomen. Toma sus muslos y le abre las piernas. —Esto te va a encantar…
Los ojos de Dieciocho quedan como dos puntos, ella ya ha leído y visto sobre éste tipo de sexo. De pronto traga saliva y teme un poco. —Da-Darien, eso es suci- ¡Oh!—Cae de nuevo al colchón, el beso en su sexo la envuelve completa, la comezón aumenta. Tiembla, siente como si se estuviera orinando, pero es tan distinto, es placentero. Mucho más que las cosas que hicieron con sus manos.
Mete su lengua dentro de ella, puede notar que no hay himen. Una risita pervertida se le sale, sopla los labios de su vagina, como calmando su ardor. —Así que no eres tan pura…
Se apoya con sus codos para verlo. —Ah, bueno. Nunca tuve sexo, y la barrera en mi vagina me la quitaron con cirugía.
El rostro de Darien cambia, se recuesta con una mejilla en la zona de sus muslos. Se siente triste por la vida que ella ha tenido, le da besos a su piel como sanando ésas mínimas cicatrices que se le notan. —Dieciocho, perdóname…
— ¿Eh? ¿Por qué? — Se sienta en la cama y lo toma del rostro. Aún puede ver sus fluidos en la boca de Darien.
—Porque a veces olvido, por todo lo que has pasado y cómo no pudiste evitarlo. —"Mierda, era una niña ¡Su hija! ¡Le hizo esto a su propia hija!" Piensa con rabia y con ganas de matar al viejo si llega a verlo.
—Pues yo pienso…— ¡Carajo! ¡Ella solo piensa que no quiere arruinar el momento porque está caliente como el infierno! —Pienso que… Fue bueno haberte conocido. —Y así con algo tan simple, puede verlo en verdad feliz, sonriendo con ella. Le recuerda la vez que la invitó a comer y hablaban como personas normales. Ella sonríe también, lo toma del cuello y con un tierno beso lo recuesta encima de su cuerpo. Recorre con sus manos el cuerpo de Darien, termina de quitarle los pantalones. Vuelve a subir con sus manos, delineando su musculatura. Muerde su labio inferior, deleitándose de su cuerpo desnudo haciendo contacto con su piel.
Toma un condón, no sabe si ella puede o no tener hijos. Quién sabe qué más experimentó con ella ése maldito viejo, pero ahora quiere cuidarla. Aunque sabe que Dieciocho es más que capaz de cuidarse así misma, quiere hacerle saber que ya no estará sola.
Esto lo quiere ver bien, quiere saber qué le espera. Ahí está, el pene de Darien. Presiona los labios en línea recta y no parpadea. La expectativa hace que su corazón lata tan fuerte que duele.
Termina de bajar la funda, mira a Dieciocho a los ojos. — ¿Lo quieres tocar? —Darien ofrece y literalmente la ve ponerse tan blanca como el papel. —Ppsss, Jajaja.
Lo escucha reírse, eso la cabrea. — ¡Basta! ¡Deja de reírte!—Se cubre el pecho, y le da un par de golpes en el hombro. Ve que le deja una marca roja. —Lo siento. —Le alivia el golpe con la palma, pero mantiene su ceño enojado.
—No hay problema, también soy resistente. —La recuesta de nuevo con un beso, la relaja con sus caricias. Las manos de Dieciocho recorren su espalda y sus abdominales. La toma de las manos. —Tócalo Dieciocho, quiero sentirte… —Baja su boca a sus pechos para lamerlos y la guía a su miembro.
Toca su polla, nunca había leído en un libro de biología que es un órgano que se pone así de caliente. Le da un masaje desde la punta hasta abajo y gimen juntos. Ahora entiende el hormigueo, la necesidad. Necesita sentirse penetrada por Darien.
Toma aire, frota su punta contra su cavidad, pareciera que su calor lo invita. La humedad natural de Dieciocho empieza a gotear. —Ahí va… —Darien le advierte, susurrando dulce contra su oído.
Ella asiente y acomoda su cadera. —Mmh… —Queda tiesa, la punta se abre lugar entre su carne apretada.
— ¿Estás bien? —Darien acaricia y besa su frente.
—S-Sí, sólo se siente… Eh, extraño. No siento dolor, pero sí algo incómodo. —Se aferra a los hombros de Darien. —Puedo seguir, mételo y ¡Ah Sí! —Esconde su rostro contra su pecho, Darien no sólo lo metió completo, le dio una primera arremetida estimulándola. —Se sintió bien, demasiado… —Se abraza fuerte a Darien, como su estuviera por caer a un precipicio.
— ¡Oh Dieciocho! Se siente tan bien dentro de ti. —Se sostiene con los codos en cada lado, presiona las rodillas, se aleja casi completamente y la penetra profundo. Sus pelvis resuenan en cada unión. Las piernas de Dieciocho se enredan a él, lo aprietan fuerte, quizás demasiado. Pero él resiste, las sensaciones son infinitamente superiores. Su polla está aprisionada, las caderas de Dieciocho, las caderas de su mujer se levantan del colchón para acompañarlo. —Mi mujer… —La toma de su mejilla, susurrando y uniéndose en un beso.
El sudor de Darien gotea sobre ella, su miembro golpea en lo más profundo y cada vez más y más rápido. Siente que se tira al olvido, en especial porque es la primera vez que escucha a alguien decirle que es una Mujer, Su Mujer. —Me corro, Darien. —Enreda cada extremidad a él.
La toma de una de sus piernas y ella por instinto la deja en su hombro, besa un poco sus tobillos y continúa. —Hazlo, córrete, muéstrame. Dieciocho, muéstrame cómo te corres para mí. —Habla con la voz temblorosa, gimen y jadean sin parar. La frente de Dieciocho está bañada en sudor, incluso puede ver las gotas formarse en el valle de sus pechos. Le gusta saber que es él quien la pone así. Siente como ella se corre a su alrededor, curvando su espalda y cerrando fuerte los ojos. Su miembro da tirones, avisándole de su propio clímax. Se corre mientras Dieciocho saborea su orgasmo.
Agitado lo ve recostarse sobre ella, luego siente su miembro salir y una pequeña tristeza de saber que ya no está dentro de su cuerpo.
Tira el condón lleno y acomoda un poco las sábanas. —Jaja, rompiste las sábanas y un poco las almohadas. —Sopla las plumas, se siente en el cielo.
Dieciocho lo mira, siente como si él fuera una fuerza de la naturaleza, que la hace sentir tan humana como nunca. Puede ver como si la energía de Darien, fuera como raíces enormes que se extendieron hasta alcanzar su corazón, dejando una semilla de afecto que la llena de calidez. Acaricia sus pectorales y se endereza para subirse arriba de él. — ¿Se puede hacer más de una vez? —Se menea incitando su erección.
Y con eso Darien ya tiene la polla recuperada, ansiosa de volver a sentirse unido a ella. —Bueno, pero con cuidado. Intentemos no romper la cama. —La toma del cuello y la acerca para besarla y seguir entregándose a éstos momentos plenos.
…
—¡No! ¡¿Cómo mierda?! —Nehe grita sola frente al espejo. La energía de la semilla estelar de la Tierra se enciende. — ¿Cómo es posible? La Princesa de la Luna aún está dormida, él estaba destinado a estar con ella. —Camina en círculos.
—"El amor, es un sentimiento voluble y caprichoso…" —El espejo Dorado le recuerda sus propias palabras.
Rechista enojada, debe pensar rápido. Si la Princesa despierta, necesita tenerla cerca, porque si recuerda que debe unirse al Príncipe de la Tierra, todo se puede haber perdido.
Camina hasta la recámara de la Reina, es de noche, sus Élites le advierten que no puede entrar. —Escúcheme anciana. —Paragus le escupe en la cara. —La Reina no es su sirvienta, no se tome atribuciones—Levanta el tono.
—Usted inculpó a su hijo. —Nehe lo mira a los ojos. —Inculpó a su hijo de la muerte de su mujer. —Le grita delante de los soldados.
Paragus la ahorca contra la pared. — ¡Te callas maldita bruja!
—Y así, como mató a golpes a su mujer. Así morirá usted…—La voz de Nehe lucha contra el agarre, se ríe mientras el aire abandona su cuerpo y su garganta duele. —Jeje, discutían porque la cría era débil, pero no era tan débil después de todo.
— ¡Ministro! ¿Qué hace? —Gero se acercó al sentir el escándalo y los Élites que no pueden hacerlo cesar de su ataque.
—Usted también viejo, vivió por la espada y morirá por la espada. —Abre grande los ojos. Como si les estuviera echando un mal de ojo, pero sólo les dice lo que cosecharan de sus actos.
—¡Nehe! —La Reina sale de su cuarto, ve con espanto como atacan a la adivina. —¡Élites sepárenlos! ¡¿Dónde mierda están Kale y Caulifla?!
Las Élites aterrizan duramente y ayudan a separarlos. — ¡Ministro! ¡Contrólese! —Kale ruega y forcejea con su hermana. Hasta que al fin los separan.
— ¡Nehe! ¿Estás bien? —La Reina la ayuda a estar de pie. Lo que faltaba, la única que la ha ayudado en éstos momentos y el idiota de Paragus la ataca. — ¡Mañana hablaremos muy seriamente Ministro! —Una mirada asesina lo atraviesa. —No quiero que éste incidente salga de aquí ¡¿Entendido?! —Selypar ordena y le asienten, lleva a Nehe dentro de su cuarto.
Paragus no oculta su enojo, berrea a los soldados que le piden calma, que recupere la compostura.
— ¿Lo ve Ministro? Ésa adivina era peligrosa desde un principio. —El Dr. Gero le recuerda sus advertencias. —Ahora tiene a la Reina en reuniones secretas, durante horas, hablando y planeando quien sabe qué.
—Hay que irnos. Apenas muera el Maldito Traidor del Rey. —Paragus presiona los puños con rabia. —Hay que empezar a planear el regreso a Nuevo Vegeta-sai.
—Ministro, acompáñeme… —Gero le ofrece. —Mientras compartimos unos tragos relajantes, quiero mostrarle mi más reciente proyecto… Inspirado en su hijo…— Paragus parpadea curioso y lo sigue por el pasillo.
Dentro de la habitación de la Reina, Selypar asistía a Nehe, le servía agua. —No se va a quedar así. Te lo juro…
Nehe toma el agua. — Estúpidos… —Bebe el agua.
—Sí, son estúpidos. —Selypar chilla entre dientes.
—Mi Reina, no podemos irnos del Planeta aun. Algo inesperado ha sucedido, algo que creí no pasaría tan pronto. —Nehe le advierte y Selypar se sienta y escucha como buena niña. —Debemos actuar de inmediato. Ya no podemos darle las semillas del ermitaño al Rey.
—Jaja, él ya no quiere tomarlas de todas formas. Se las metíamos en la comida sin que supiera. —Selypar le cuenta, puede ver una sonrisa sádica en Nehe y eso la pone algo nerviosa.
—Ahora las semillas estarán a su disposición. Cuando entrene, haga uso de ellas, porque va a necesitarlas. Mi Reina, necesitamos traer al Príncipe Vegeta de vuelta al Palacio.
Mientras tanto, en Okinawa, inadvertidos de las piezas que se mueven, lo tiburones que acechan debajo de la superficie. El Príncipe Vegeta contempla la Luna Llena junto a Serena, envueltos en una enorme colcha. Están en la terraza que da a su habitación.
—Aun hace frío ¿Estás segura que no te resfriarás? —Vegeta la enreda aún más en sus brazos.
—Sí, segura. La noche está hermosa ¡Achoo! —Estornuda de lado. Vegeta le gruñe enojado. —Fue una pelusa en el aire nada más. —Se ríe un poco.
Vegeta mira fijo de nuevo a la Luna y a Serena, tiene que decirle. —Hay una sola Sailor Scout que puede hacer algo parecido a lo que tú haces. La Sailor de la Luna.
—Ay, Vegeta. —Serena siente sus entrañas retorcerse, casi al punto del vómito. —Podemos pasar ésta noche sin pensar en eso. Hablemos de otra cosa…Hmmm… Por ejemplo de si recordaste a ésa misteriosa mujer de tu infancia.
Ahora son las entrañas de Vegeta las que se quejan. —Nop. Nada.
—Sabes, yo también puedo cantarte. —Serena aclara su garganta, un poco celosa de ésa voz femenina y misteriosa que se grabó en la mente de Vegeta. —Deja que escuchen tus oídos, éste Sere-no… Suspirar… —Suspira con él. —Fija tus ojos en el mar, en ellos se reflejara. La luz de Luna te bañará… —Levanta manos, entrelazadas con Vegeta, como si quisieran tocar la Luna.
Vegeta se ríe un poco de cómo desafina. —Aaah… Creo que prefiero tu voz gimiendo y gritando en la cama. Ésa voz tuya, se ha grabado a fuego en mí. —Empieza a recorrerla con sus manos. Ella tiene una ínfima tela transparente sobre su cuerpo desnudo. —Grrr… Tan suave.
Se siente con la cara roja hasta el cuello, sus palabras obscenas y sus caricias la excitan de inmediato. La besa y levanta en brazos. Él está con unos pantalones sencillos, su torso desnudo emana calor mientras el beso se hace más profundo. Serena enreda sus manos a su cabellera negra, abra la boca y pasa su lengua como si fuera un manjar.
—Oh, Serena, Serena… —Vegeta habla como un pequeño canto, mientras sus lenguas giran. —Parece que aquí lo quieres… Entonces aquí lo tendrás. —La deja parada contra la pared contigua a la cama. La estufa que calienta la habitación está cerca, quita la colcha con la que estaban envueltos.
El camisón de Serena le llega hasta las rodillas, pero con sólo ser cargada por sus muslos, ya lo tiene hasta arriba. Vegeta destapa uno de sus pezones, pasa su lengua mojándolo. Muerde su otro pezón mus suave a través de la tela. —¡Mmh! Ve-Vegeta… —Serena ya se siente al borde del éxtasis, tan solo de sentirlo estimular sus pezones.
Vegeta sopla sus puntas endurecidas. —Tan sensible, me encanta… —Manotea en su bolsillo trasero un condón, se lo lleva a la boca para abrirlo.
—No veo la hora de… —Serena susurra, siente que si no dice lo que desea va a quemarse por dentro. —De hacerlo sin condón… —Se pone roja completa, se esconde en el pecho de Vegeta.
—"¡¿Cómo mierda hace para ser tan jodidamente adorable y erótica?!"— Vegeta también se toma unos segundos para esconder su rostro prendido fuego. La sigue sosteniendo contra la pared. —Yo también, te lo prometo Serena, en la noche de bodas… —Con la mano que sostiene el condón, pasa un par de dedos por el vientre de Serena. —Concebiremos una cría… —Abre el paquete plateado, antes de que sus instintos lo traicionen.
Serena se aferra a ésa promesa, aunque sabe que no será fácil. Ha temido confirmar sus miedos haciendo una revisión médica, su ciclo menstrual sigue tan irregular como siempre. —"No, no. No pienses en eso Serena, aún falta…Aún hay tiempo". —Mueve sus caderas contra la erección de Vegeta, envuelve sus brazos a su cuello, sus dedos se hunden en su cabellera negra. —Vegeta… —Serena jadea e intenta mantenerse consciente, mientras la invasión tortuosamente lenta de Vegeta se da lugar dentro de ella.
Tan mojada y caliente, que se siente fusionar dentro de su cuerpo. Sus rodillas tiemblan cuando la base de su saco toca fondo. Ambos jadean y gimen, aferrados contra el otro, apretados contra la pared. — ¿Estás bien? —Consulta, buscando los labios de Serena con un camino de besos.
—Sí, mejor que nunca. —Serena le responde con la mirada azul brillante.
La sostiene firme y empieza a moverse, lento la presiona contra la pared. Una sonrisa pervertida se le forma en todo el rostro, si presta un poco de atención se escucha claramente a ésa rubia pervertida siendo sacudida por el Legendario. — ¿Tú también lo escuchas verdad? —La ve enfocarlo, con el gesto confundido. —Jeje ¿Te has estado haciendo la sorda? —Peina su melena dorada, la acomoda de lado para besar su cuello, le deja una lamida.
—Qué pervertido ¡Ah! —Serena no alcanza a protestar, porque Vegeta acelera. —No. No tengo porqué meterme, en lo que… ¡Ah, ah! —Con la voz entre cortada no puede terminar de hablar. "¡Ay! ¡¿Cómo puede éste tipo enojarme y excitarme al mismo tiempo?!"—Yo los escucho, pero…Pero sólo me importa escucharte a ti, sentirte dentro de mí. —Serena despega su trasero de la pared, acelera más contra él, lo presiona más contra su cuerpo.
Los dos empiezan a sentirse cerca del abismo, pueden sentir como las sensaciones bajan desde sus nucas a sus sexos y vuelven por su camino, incrementando las olas de placer. Gozan al sentirse aplastarse en éxtasis. Se unen y se separan a un ritmo perfecto, gemidos desesperados de Serena y los gruñidos del Príncipe llenan la habitación. Se besan mientras caen en el orgasmo.
Por supuesto que la sesión íntima no terminó ahí, sino en la cama. Una ronda menos intensa, casi usada para estirar sus cuerpos luego de entrenar todo el día. Además, Serena ahora entrena con los Saiyajin. Empieza a despertarse en el pecho de Vegeta con ése pensamiento y con los pájaros que cantan por la ventana. El sol ya ha derretido toda la nieve, siente algo extraño en el vientre. Se lo frota un poco y al voltearse para ir al baño Vegeta la aferra fuerte para que no se vaya. Luego lo siente sentarse en la cama de golpe.
— ¡Serena! ¡¿Estás bien?! —Vegeta la toma de los hombros y la revisa.
Serena se despierta de golpe al sentirlo así. —Uh, sí ¿Tuviste una pesadilla? —Frunce el ceño sin entender su susto. Luego lo ve afilar el olfato.
¡Su puta madre! ¡Huele a sangre! Arroja las colchas para revisarla mejor. La sangre sale entre sus piernas, rechista duro y se odia así mismo, imaginando que pudo haberla lastimado.
— ¡Ay deja de mirarme! —Serena se cubre y le da una cachetada moderada, sólo para que quite la vista. Corre al baño y refunfuña enojada. —Pero qué sujeto tan, pero tan… —Rechina los dientes.
Vegeta está detrás de la puerta. —Serena, sólo dime si estás bien. —Apoya la mano en el marco. — ¿Necesitas que llame a la Doctora? —Habla intentando calmar el tono, porque en verdad quiere sacarla a rastras y saber qué sucede.
—Estoy bien, es sólo mi período. —Serena no puede creer que le tenga que explicar. —"Ya he menstruado antes ¡¿Qué es lo que lo asustó?!Además, me asustó a mí también con su actitud."
— ¿Tu menstruación? —Consulta bastante confundido y cuenta los días.
Serena abre la puerta, envuelta en una toalla, busca su scouter. Mira el calendario. — ¿Veintiocho días? —Exhala en sorpresa, ya ni recuerda cuándo fue tan exacto su ciclo.
—Necesitas ver a la Doctora. —Vegeta toma el asunto en sus manos y le escribe a Ami, Serena se acerca y pone sus manos encima de las suyas, evitando que lo haga.
—Vegeta, esperemos… Al menos hasta volver. —Serena quiere sonreír con alivio, pero tampoco quiere volar tan alto; teme a la caída.
—Serena, aunque esto no hubiese pasado o si esto es cosa de una vez. —Camina hasta ella, la toma del cuello para besarla, un beso profundo donde le muestra que él también se siente contento con ésta buena señal. —Te lo juro Serena…
Su voz grave, su aliento caliente, entre el alivio y la alegría, el deseo de Serena se dispara. Se abraza a él. —"No, no ¿Qué hago? No puedo hacerlo ahora, es muy sucio…" —Sus pensamientos empiezan a disolverse cuando Vegeta toma su trasero con ambas manos y se lo aprieta duramente y la presiona contra la dureza de su polla.
Tock, Tock…
—Grrr… Es Broly, déjame matarlo sí… —Vegeta bromea y apunta la palma a la puerta.
—Vegeta, es Tarble. —Broly le avisa al sentir que lo apunta con su Ki.
El clima de risas y relajación llega a su fin. Deja a Serena vestirse. —Cinco minutos. —Ordena mientras se viste. Con su velocidad Saiyajin sale de inmediato, camina junto a Broly, ajusta sus guantes. No cree que la visita sea algo agresivo.
—Príncipe Vegeta. —Saluda formal.
—Príncipe Tarble. —Vegeta le responde. —Por favor, aquí no hay que mantener apariencias. —Vegeta lo mira muy serio, increpándolo con los ojos.
Tarble aclara su garganta, guarda la nave en la que vino. Puede ver el gesto de sorpresa de su hermano mayor, ya que es una nave de Tech-Tech. —He venido a hablar. —Tarble apunta con mala cara a Broly, Broly le gruñe y lo desafía.
—Broly es de mi confianza, lo que sea que hayas querido hablar, si no puedes decirlo delante de él, entonces no lo digas. —Vegeta saca el pecho.
Tarble recuerda, todo el discurso que dio Vegeta sobre la lealtad y cómo debía ser recíproca. Le gustaría en estos momentos tener a alguien, un Élite con quien contar ciegamente como su hermano mayor hace. —Caminemos… —Le ofrece, pone sus puños detrás y camina sacando el pecho. —Lo que vine a decirte, tiene que ver con el Doctor Gero…—Le pasa una memoria drive. —Vine a dejarte esto, son los datos que pude sacar de las computadoras y las comparaciones con los registros oficiales.
Vegeta toma la memoria. —La veré en mi laptop, ésta memoria es de los antiguos Scouters. —Lo guarda, parpadea un poco, siente algo. Mejor dicho, siente a varios cerca de la costa.
Broly ve que algo le llama la atención al Príncipe, y sí. En el segundo que presta atención, siente a Kakarotto con Milk, enseñándole a hacer el ataque de Ki. Vegeta le indica con la mirada que vaya a advertirles, ya que siente también a Darien.
—"La Androide debe estar con él. Le dije que no le quite un ojo ni un segundo."—Piensa y frunce la vista. Broly asiente y se va.
—Parece que lo has entrenado bien ¿O fue el General el responsable? —Tarble comenta.
—Él ha entrenado con nuestra ayuda. —Contesta de mala gana. Le molesta que siga hablando del Legendario como si fuera un perro. Pero hasta ése "perro" le ha salvado la vida. —Controlar el Ki no solo sirve para no ser tan dependiente del Scouter. Deberías aprender…
—Ja, la técnica misteriosa que aprendieron por ahí. —Tarble comenta con desdén. —Perdidos en el espacio ¿Verdad? ¿Es una especie de pacto secreto el que tienen?—Siempre sospechó del secretismo que han guardado respecto al tiempo que estuvieron fuera del mapa.
Vegeta niega y sonríe con ironía. —No Tarble, es lealtad. Una vez que la conozcas, la entenderás. —Mira al sol, tan imponente. Piensa en llevar a Serena a la playa y brindar con ella en el atardecer. Ésa fantasía lo hace olvidar de las preguntas y comentarios molestos de su hermano menor.
De nuevo la oleada de envidia azota a Tarble, pero es distinto. Le gustaría estar tan tranquilo como su hermano ahora. —"¡Mierda! ¡¿Qué es lo que quiero demostrar?! El ya no es el mismo poseído por Majin…" —Exhala y camina en silencio. Le parece extraño o mejor dicho extraordinario que Vegeta lo siga acompañando, caminando tranquilo lado a lado. —El Doctor Gero, ha estado desviando recursos sin que nuestros padres sepan. Hay varios tanques que fueron transportados, pero que después no figuran en ningún inventario de las instalaciones. También ha hecho investigaciones de genética, pero nada relacionado a los Saiyajin directamente. Sino a cómo la genética Saiyajin afecta a los terrícolas…
Vegeta levanta una ceja. Puede que ésos tanques sean los transportes para los Androides, las investigaciones genéticas también explicaría los experimentos que hizo con ellos. —Llegaremos al fondo de todo esto. —Dice casi con tono plano. —Supongo que viniste a espaldas de la Reina…
Tarble exhala, en verdad no quería decirle tan pronto a qué lo enviaron. Una parte de él aun teme que Vegeta siga codiciando el trono. —"Si no hubiera ningún trono entre nosotros… Tal vez no tendría ésta enorme desconfianza, de que él me esconde cosas todo el tiempo." —Cuenta hasta tres, preparándose para romper éste ambiente casi "familiar" con su hermano. —Nuestro Padre… El Rey, ya no puede respirar por sí mismo. Me enviaron a pedir tu presencia. Trato de darle de comer y ver qué tome agua. Siempre pregunta por ti, ya sabes… Tú eres su orgullo. —Se detiene y espera su reacción.
Vegeta hace una especie de risa irónica amortiguada en su garganta. —Ya no me importa. Creo que lo que hacía, lo hacía por los motivos equivocados.
Tarble larga una risita sarcástica. — ¿Ahora vas a decirme que no te interesa el trono? —Sigue con su tono sarcástico. —Tal vez nuestra madre tenía razón; solo buscabas avergonzarnos con tus acciones, con ésa pareja Terrícola, buscas arruinar nuestra reputación, nuestro Linaje.
—En verdad, me di cuenta que el veneno dentro de mí, no me dejaba ver alrededor. Todo era ruido, como ácido que me quemaba los sentidos. —Toma aire profundo. —Si para seguir con éste alivio debo dejarte el trono, tómalo. Tú tampoco eres el mismo a cuando llegamos aquí y no creo que Gure sea una mala Pareja. —Siente que Tarble se detiene y lo deja atrás. Al voltearse puede notarlo entre enojado y confundido. —Lo sospechaba, nada más. Ella no me ha contado.
—Se terminó, no hay nada. —Tarble mira al suelo, rechina los dientes, trata de reprimir ésta rabia que lo hace sentir con ganas de llorar. —Te advierto que hay dos regencias firmadas. —Sentencia muy serio, queriendo cambiar de tema con brusquedad. —Sí, nuestro Padre me heredó a mí antes que a ti.
Vegeta lo sospechaba, casi está seguro de que ése papel está firmado desde antes de llegar al Planeta. —Te felicito Tarble, es lo que querías ¿Verdad?
El Príncipe menor queda mirando a los lados, siente demasiadas cosas en éste momento y no sabe cuánto tiempo va a controlar su temperamento. —Príncipe Vegeta… Lo esperamos en el Palacio… —Se va a voltear y algo lo sorprende.
Vegeta le tira un Scouter holográfico. —Ten… Es un Scouter de entrenamiento, tiene todo lo que necesitas saber sobre el Ki. Y avísales, que no me instalaré en la zona central del Palacio, sino en una zona aledaña.
Su hermano mayor, lo que él piensa fue siempre un misterio para Tarble. Puede que sea la primera vez que los dos piensan lo mismo. Tarble mira alrededor antes de activar la nave, tal parece que vino a terminar los días de paz de Vegeta.
Broly estaba enojado con Kakarotto, estaban escondidos entre una roca y los arbustos. —Mi jefe me va a matar ¿No era más fácil volvernos y ya?
— ¡No, claro que no! —Kakarotto ve la nave tomar vuelo y alejarse. —Quiero seguir practicando eso. —Trota de nuevo hasta la costa, lleva a Milk tirándola de la muñeca. Imita el movimiento de ella. —Kameeee… Hame… ¡Ha! —Una pequeña bola de Ki cae como piedrita al agua. Kakarotto frunce el ceño y dibuja un puchero, casi llorando como un perro.
—Jajaja, te lo dije es tu energía. Debes hacerla fluir, créeme que es más fácil que un ataque de Ki. —Milk le muestra un ataque pequeño.
—Jummm, tal vez necesito un blanco ¡Darien! —Corre hasta la roca donde los observaban. — ¡Oye! ¡¿Me prestas a tu Androide?!
Dieciocho le frunce el ceño y truena los puños. Le dieron permiso para tomar aire, bajo estricta vigilancia, pero está empezando a odiar que la traten como una mascota.
—Kakarotto, ella es… Un humano mejorado, no es una mascota o una cosa. —Le explica al Saiyajin y luego secretea un poco con Dieciocho. —Quita ésa cara ¿Cómo quieres que te traten luego de que intentaste matarlos? —La escucha gruñir. —Anda colabora un poco…
Dieciocho es empujada hasta el Saiyajin, la mujer también le pone mala cara. Así se para y hace de conejillo de pruebas.
Milk sonríe con malicia, la hace pararse cerca de la costa, toma aire y empieza. —Kaaameee… Haaameee… ¡Haaaa!
—Wow. Milk es intimidante. —Serena comenta, se sienta con Vegeta en una barda alta. Lo ve sacar vino y algunos bocadillos. —Jajaja, debemos tener cuidado, la nariz del Legendario puede venir a atacarnos.
Vegeta se ríe un poco con ella, y se quedan viendo ése ataque que hace Milk. —Es como un subidón de energía. Casi como tus escudos. Tendrías que preguntarle a ése Androide si lo que hacía su hermano no es algo parecido.
—Sí ¿Y sabes qué? Ahora que vamos a volver, debería organizar una cena con mi futura suegra. —Serena dice con sarcasmo y las manos en la cintura.
—Ay, pero qué rencorosa. —Vegeta le dice, levantando la nariz muy superado. Destapa el vino.
—Pero mira quién habla… El Señor "Prefiero Seguir Envenenado con mi Propia Rabia con tal de Cobrar mi Venganza"—Se exalta al recibir un sándwich cerrándole la boca. —Hmmm… —Mastica.
Vegeta no dice nada más, se queda en silencio, absorbiendo la tranquilidad y riéndose de los intentos patéticos de Kakarotto por sacar ésa técnica.
—No sé de qué te ríes…A ti te he visto entrenando un par de técnicas nuevas y ni chispas. —Serena bebe el vino, de inmediato siente las mejillas sonrojadas al tenerlo cara a cara.
—Tal vez no quiero arriesgarme a hacer trizas tu planeta de mierda. —Vegeta le quita su copa y se la bebe completa.
— ¡Grosero!—Serena ve una botella de agua fresca y baja el bocado. — ¡Mmh! Quiero mostrarte algo. —Busca en su Yukata… —Mira, es una foto, ya está vieja. Pero es lo único que rescataron de mis papás.
El Príncipe observa la foto, una sonriente pareja, un hombre de lentes y una mujer de cabello azulado. Una bebé con un par de mechones dorados. —Te veías adorable… —Ahora se siente responsable, se nota que sus padres la querían mucho. Al menos él, nunca estuvo en una foto sonriente con sus padres o en ningún cuadro oficial que recuerde.
Serena puede notar lo meditabundo que está Vegeta, a pesar de que su rostro siempre tiene el ceño fruncido, cree poder diferenciar que ahora está así, porque siente algo de culpa. —Bueno, estoy segura que de donde me estén mirando, están felices de su Hija "La Princesa". —Serena golpea su pecho con mucha arrogancia, pero en tono de broma. Vegeta se ríe y eso es suficiente para ella. —Ah, y Mina me enseñó a usar la cámara de los Scouters. —Prende el suyo y busca en las configuraciones.
Vegeta no entiende qué quiere hacer, la ve sentarse entre sus piernas. —Ah no. No salgo bien en las fotos y…Y además no me gustan. — Pone ambas manos empujándola lejos.
— ¡Pero mira lo hermoso que está nuestro último día! —Serena estira los brazos, la brisa del mar carga algunas finas gotas de agua salada y brillan contra el sol.
Dibuja una pequeña sonrisa al verla así. —Rápido antes de que lo piense. —Observa su salto en el aire, llena de felicidad. Saca varias fotos, una sonriendo, otra haciendo caras para que Vegeta sonría y lo logra. —Tontita… —Le cubre el rostro con la mano, la deja seguir sacando un par más y en la última, la atrapa con un beso y la tira al mantel.
La foto queda guardada.
…
Sip, los días de paz están en cuenta regresiva. Nehe usa el poder de la Reina y viceversa. Pero llega lo que todos esperamos ¡El Funeral del Desssgraciado del Rey Vegeta! Que no quede huella, que no y que no… Que no quede hueeellaaa ¡Hasta el próximo viernes!
Saluditos…
Nita-chan84: Pues sí, bien lubricada la 18 jajaja. Si Mina hiciera un podcast de 5 horas, yo estaría ahí pegada y hasta repetiría y haría memes con ella. XD "Ternuria" *guardado, Jajaja y así el glosario #SailorJin toma forma, en tu cara Shakespeare. Y casi casi, que desbloquean completito al Mamo chan y la Nehe entró en pánic attack. Y la Reina lo tendrá tan cerca y tan lejos, ya está bajo el poder de Neherenia y siendo usada como un títere ¿Qué sucederá ahora que vuelvan? Chan, chan, chaaan…
OhaioIzumiKun: Oh no… Eres cruel… Pero yo todavía más :v nel, es broma. El viejo zabrozo ahí sufriendo, pobrecito. Pues a papá momo no le vas con plátano verde, él dijo, blanco es y gallina lo pone, tú eres la Sailor del Trueno mi' ja. Jajaja y el Vergeta ahí atrapando a la Perver de la Usagi, Jajaja le habrá dado sus buenas nalgadas *muerde_su_labio_inferior.
Kaysachan: ¡Has vueltoooo! Bueno, bueno ¿Por dónde empezar? Pues sí, la Mina, sommelier de virilidades. Jajaja. Y aquí Darien respondió a la lealtad y Vegeta hizo lo mismo, porque como dijo, él en verdad le es leal a Serena y eso es lo que el valora. Y aquí casi desbloquean al Mamo a fuerza de deliziozo, en la proxima con una mam4da quien sabe... XD. Y la Nehe estilo no wey, así Nooo, el Protector de la Tierra me puede hacer cachitos los planes. Pero a sentarse, disfrutar lo que nos queda porque… Se viene ¬¬
