Lala Lulu: Hola! Bueno, hoy ya trama, nos dejamos de juegos, empezamos a ver qué terrenitos nos dejó el Vegeta Daddy. Una muerte esperada y tortuosa, junto a una visita del más allá o el más por aquí nomás ¬¬ Las últimas palabras del Rey directo a los traumas de la Reinita Selypar. La venganza de Caulifla. Tomamos aire y *veladora_para_Vergeta.
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 31
Caulifla estrena con la Reina. Está siendo arrinconada. —"¡¿De dónde saca fuerzas la maldita vieja?!" —La deja contra la pared, se cubre con los antebrazos. Una lluvia de puños empieza a romper su armadura.
— ¡Majestad! —Kale cae a defender a su hermana, pero en un giro la Reina la aleja de una patada. — ¡Cough, Cough! —Queda en el suelo escupiendo sangre. Le pasa una mano a su hermana, mientras la Reina se retira sonriente.
Caulifla le da un manotazo. — ¿Qué te he dicho? ¡Levántate! ¡Carajo! ¡Sé más rápida!
Kale asiente, su gesto se entristece. —"Ella me lo dice por mi bien. Por mi bien…" —Se repite como un mantra, porque en verdad admira a su hermana y siente que merece sus miradas de desprecio por comportarse tan débil.
Caulifla iba al área médica, las costillas y los brazos le duelen demasiado. Una mano sale de la oscuridad y toca su hombro. — ¡Ah! ¡Maldita anciana! —Rechista y escupe sangre de lado.
Nehe sonríe con sadismo. —El Príncipe Heredero ha vuelto ¿Está segura que aun quiere que cumpla su pedido? —Saca una pequeña bolsita de tela.
Caulifla traga saliva, la advertencia la hace sentir escalofríos. Pero se sacude su cobardía. —Sí. Dámelo. —Mira adentro y ve polvo, está confundida.
—Cuando el Príncipe se encuentre con vos, deberéis intentar que el polvo entre en sus ojos. —Inclina la cabeza sin bajarle la mirada. —Y lo que el Príncipe vea serán sus miedos y pesadillas hechos realidad. El día y la noche parecerán uno solo.
Caulifla sonríe enorme, sus costillas tiran de dolor. —Sí ¡Sí! —Busca algunas monedas de oro y se las da a la bruja.
Nehe lo rechaza. —Ya me habéis pagado… Me habéis pagado con creces. —Se cubre con su capucha y mira de reojo a Kale.
— ¡Hermana! —Kale acelera ondeando su mano.
Caulifla se gira a verla y al volver la vista Nehe ya había desaparecido. —Agh, vieja tenebrosa. —Hace gesto de asco.
—Caulifla ¿Qué hacías con esa vieja? —Kale frunce la vista y espía para ver dónde se fue.
—Hmp, nada que te importe. —Caulifla acepta un poco la ayuda de su hermana para llegar a que le atiendan las costillas y lesiones.
En las habitaciones de Selypar, Nehe tenía a la Reina en su regazo, mirando el espejo Dorado con ella. —Sí mi Reina. El momento se acerca… Todo va tomando lugar. —Acaricia su cabeza, como si fuera una niña.
Selypar está sumida en su sueño, sin parpadear con la mirada perdida se recarga de ésta sensación de euforia que la ayuda a seguir adelante. —Mi momento, mi Reinado… Emperatriz, Emperatriz de la Galaxia Norte…
Del otro lado del Río, cercano al Palacio. El Príncipe Vegeta y su Princesa eran recibidos por una enorme multitud. Serena miraba por la ventanilla y saltaba en su asiento al ver que le arrojaban una rosa.
—Jajaja, al menos que tengan los poderes del Élite Chiba estás a salvo. —Vegeta se divierte. Mira alrededor, todos están serios, él debe mostrar calma. Sabe que el momento está aquí.
—¡Princesa bienvenida! ¡Príncipe Vegeta! —La multitud se acerca, Vegeta está atento, porque los soldados Saiyajin que envió su madre, impiden el paso.
—Por favor, gracias. No hace falta. Por favor tengan cuidado. —Serena toma las flores, y regalos y se las deja a Nappa para que las revise luego. Sus nervios la hacen tener paranoia como Vegeta. —"¿Cómo hizo para vivir así casi toda su vida?"—Serena exhala.
—Iremos a ver cómo quedó la zona del Palacio luego de la limpieza. Instalen las casas de las cápsulas, hagan un perimetral de seguridad temporal con los robots y vigilancia de Gure. —Bardock da las órdenes.
—Iré a ver al Rey de inmediato. Kakarotto, Nappa acompáñenme. —Vegeta deja a Serena en custodia del Legendario.
—No, quiero ir contigo. —Serena se aferra a su brazo, lo ve ponerse rígido porque hizo éste gesto frente a toda la gente.
—Serena, instálate tranquila. —Vegeta le quita su agarre. — Queremos ir a ver si la zona destruida del Palacio ya está limpia.
Serena niega con la cabeza, muy seria vuelve a tomarlo del brazo. —Quiero ir.
Vegeta exhala por la nariz y le frunce la vista. —Quiero protegerte. —Le dice con los dientes apretados, murmurando entre los gritos de la gente.
—Entonces llévame y cuídame. —Serena insiste, presiona su mano. —Este momento es importante y quiero estar a tu lado.
—Broly. —Vegeta dice a secas, y le indica que los acompañe de mala gana.
Ahí estaban, una fila de soldados haciéndoles lugar. Todos están en expectativa dentro de la Zona Central del Palacio. En lo que ahora parece el último cuarto del lugar, todos esperaban el último aliento del Rey Vegeta III.
Serena ya no se siente tan valiente, a medida que avanzan sus nervios parecen aplastarla. Trata de respirar profundo, verse natural ante la mirada de los Saiyajin que les van haciendo reverencia.
—Hijo… Señorita. —La Reina Selypar dice con ironía, su séquito y ella se niegan a hacer reverencia a la sirvienta. Y pone mala cara, cuando Tarble sí les da un pequeño saludo con la cabeza.
Serena saluda a la Reina y al Príncipe Tarble, muy educada y firme, como un soldado más. —Majestad, Alteza… Quiero que sepan que estoy rezando porque el Rey encuentre la paz y un milagro se dé lugar. —Lo dice sinceramente, porque de pronto la intimida que Vegeta ascienda al trono.
—Momento. —La Reina la detiene al ver que la sirvienta quiere entrar con el sucio Príncipe a ver a su esposo.
—"Majestad…Mi Reina…"—Nehe le habla desde lejos, los ojos de Selypar son sus ojos. Puede ver a la mujer, el parecido con Serenity es asombroso. Pero no despide para nada ése aura purificadora. —"Déjela pasar, es una débil terrícola ¿Va a decirme que le teme?"
Selypar había quedado en silencio, todos la miraban extrañados, en especial Serena.
—"Parece enferma…Puedo verla más fuerte, pero tan ojerosa y pálida". —Serena piensa unos momentos.
—Lo siento, eh… Pasen, sólo me hago a la idea que son los últimos momentos con mi esposo. — Selypar, pretende limpiarse con un pañuelo y abre la puerta.
Gero estaba ahí, así que se inclina y sale por dónde vino, esquivando al Príncipe y su mirada asesina. Veían al monarca, rodeado de tubos y máquinas.
Abría los ojos, es doloroso hasta hacer eso. Trata de dibujar una sonrisa a través de la mascarilla. —Hijo… —Sale como una gárgara, apunta la vista a Tarble. Todos le dedican una reverencia. —Hijos…
—Padre, no hables. Sólo vinimos a desearte una pronta—Vegeta es detenido por las risas del Rey.
El Rey Vegeta larga una carcajada. Cierra un poco la vista, sólo con eso el dolor en su pecho y garganta vuelven intensificados. —No creo que yo tenga… salvación alguna. Agradezco…Que mi tiempo se termine…Aun a través de lo doloroso que…Cough, cough. —Se aferra a las sábanas y ahí apunta a la mujer que acompaña a su heredero. — ¿Piensas seguir con ésa? —Lo dice con desprecio.
Serena baja la cabeza avergonzada, quizás sí fue mala idea. Hasta se siente como una metiche.
Vegeta pone los ojos en blanco, toma la mano de Serena por detrás a escondidas. —Genio y figura… —Dice con hastío, mira a Serena, casi con una sonrisa para que vea que no le debe afectar lo que diga éste viejo moribundo. Porque siente que no hay nada que lo haga cambiar su decisión. —Creo que es muy infortunado que haga ésos comentarios Majestad, así que le sugiero que se los guarde para usted mismo.
—Tú me condenaste. —Le habla a Serena, pero en verdad cree que le habla a la Reina Serenity. —Vas a condenar a todo el Imperio Saiyajin.
Selypar sonríe de lado, trata de ocultarlo con un pañuelo, le encanta ver incómoda a ésa tipa, por más que sea por un delirio de su esposo.
—Nos condenaste…A tener un corazón ¿Qué hará ahora la Bestia si ama a la Luna?—El Rey Vegeta la señala.
Vegeta y Serena abren grande los ojos ¿Qué les quiso decir? También pueden ver a la Reina ocultando sus expresiones detrás de un pañuelo y lágrimas falsas. Tratan de disimular, pero por suerte un Doctor se acerca y les habla, cambiando de tema.
—… Ya debemos aumentar el sedante. —Un asistente médico les informa. — Es lo único que podemos hacer, intentar calmar su dolor. No nos queda nada.
—Sí, por favor. Mi esposo ya está alucinando. —Selypar habla con la voz dolida, tratando de encubrir lo que el Rey acaba de decir.
—Majestades, Alteza… —Serena hace una reverencia. —Voy a dejarlos, es un momento muy crítico. —Vegeta le asiente, lo deja para que se despida de su padre.
—No funcionará… —El Rey asegura al asistente médico, porque su dolor no merma, más bien parece aumentado.
—… Hasta el final seguirás en necio. —El Príncipe Vegeta le comenta mientras le dan un momento a solas. —Quiero que sepas, que lucharé por mi mujer. No me importa si nunca llega ser regente, es la única que estará a mi lado y que voy a tocar. —Redobla sus intenciones. —Sé lo que hiciste, sé muy bien de la Copa Lunar. Sé muy bien que te mereces esto. —Frunce la vista y presiona el brazo de su padre.
—Mátame…Por favor, mátame… —Ruega con los ojos enrojecidos, con el dolor visible en la voz.
Vegeta es consiente del dolor de su padre, está sorprendido, jamás imaginó que lo escucharía así. La Maldición parece peor que cuando estuvo bajo el poder de Majin. —Por mucho que me daría el gusto de mi vida. —Sonríe de lado y se acerca al rostro del Rey. — ¿Valió la pena matar a las Sailors Scouts y robar su Poder? ¿Por qué no alardeas de ello?
El Rey Vegeta es atormentado una vez más por los gritos de la Reina Serenity y de todas ésas niñas de cinco años que mató. Siente la sangre empezar a ahogarlo. Toma el brazo de su hijo, lo tironea para tenerlo cerca. —Eran niñas…Tenían cinco años, sólo matamos a tres puño a puño. —Su voz se quiebra ¿Por qué lo confiesa ahora? ¿Espera compasión? ¿Espera que alguien le de consuelo o lo perdone? — Aun escucho sus gritos y huelo su sangre. Aun puedo escuchar a la Reina Serenity… —Presiona los dientes, pareciera que hay espinas debajo de su piel.
—"¡Vas a pagar Vegeta! ¡Vas a pagar por todas las vidas que has tomado! ¡Pagarás muy caro todo el daño que has hecho!"
Vegeta baja la mirada, qué asco le da ser parte de algo así. —Bien merecido te lo tienes. —Le quita la mano. —Rezaré para que no sigas pagando en la otra vida. Es lo máximo que puedo hacer por ti, el resto lo has hecho tú mismo. —Se endereza y le da un saludo formal, con la mano en el pecho. Es el fin y en parte se alegra.
Ve a su hijo irse. —"Setsuna… Estarías orgullosa."—El Rey Vegeta cierra los ojos.
Vegeta sale y toma aire. Selypar toca su hombro y le habla. —Despídete de tus días de paz…Hijo mío. —Sonríe con sadismo, se esconde con el pañuelo. —Tengo la Regencia firmada para Tarble y para mí.
Vegeta frunce el ceño. —Por favor, acompañe a su esposo moribundo… Querida Madre. TU TIEMPO SE ACABA…— Toma la mano de la Reina y le deja un beso, con algo de ironía.
Selypar presiona los dientes, debe disimular el asco que le da lo que acaba de hacerle. Se cubre con el pañuelo y se excusa adentro de las habitaciones del Rey. Recuerda lo que le dijo ése alienígena cuando encontró a su madre…
—… Ella te diría Cuando Tu Tiempo se Acabe.
Vegeta lo suponía, puede que la tengan firmada desde antes o incluso aprovechándose de los delirios del viejo. Sigue hacia afuera. — ¿Serena fue con Broly?
—Sí. —Nappa lo acompaña al patio central. —Vegeta ¿Él está…?—Vegeta le asiente y da una señal discreta para irse. — ¿Y la Regencia?
—No, aún no. Prefiero que nos instalemos con—
—Hermano. —Tarble se acerca, le señala un lado del pasillo para hablar a solas. —Lo que nuestro padre te dijo, te lo dijo para proteger nuestro Linaje. —Ve a su hermano mayor poner los ojos en blanco. — ¿Piensas seguir con ella?
Vegeta debió sospechar que ése "hermano" de parte de Tarble era una trampa. —Si piensan seguir preguntando lo mismo, me lo voy a escribir en la frente así ya no me joden. —Saca el pecho desafiándolo, pero después parpadea grande.
Tarble le pasa unos papeles y una memoria drive. —Es tu Regencia, firmé como testigo.
Vegeta mira los papeles y mira a su hermano, no parpadea. Esto es una sorpresa, pero también un gran riesgo para Tarble. —Debes irte de aquí. No tienes gente de confianza, nuestra madre va a matarte, créeme.
—Lo sé. Pero estoy cerca de algo con Gero—
Vegeta lo interrumpe, lo toma de los hombros. —Ahora mismo Tarble, me acompañas a la salida y te instalas conmigo.
Kakarotto y Nappa se miran entre ellos sin entender qué hablan. Observan a Vegeta preocupado y a Tarble asintiendo y acompañándolo.
—Nos vamos. —Vegeta empieza a caminar, mira los lados prevenido. Pero a nadie parece extrañarle que se vaya con Tarble.
— ¡Alteza! —Caulifla aterriza frente a ellos, lo ve ponerse en guardia como si fuera a atacarlos.
—"Mi puta madre ¡Ya no quiero estar aquí!" —Vegeta siente su úlcera quemarle las entrañas. —Élite, denos el paso. Tenemos cosas que hacer. —Le habla con desprecio.
— ¡Ja! ¿Acaso me teme? ¡Quiero retarlo a un enfrentamiento! —Caulifla se pone en guardia.
Vegeta se acerca a ella con su velocidad Saiyajin, está tan cabreado con ella que casi al instante se transforma en SuperSaiyajin. —No. —Le levanta el tono. — ¡Tenga respeto al lecho de muerte de nuestro Rey!
Caulifla salta del susto, su Scouter se rompió cuando se transformó con el cabello rubio y los ojos de ése color verdoso. Traga duro, presiona el puño. — ¡Yo soy la hembra más fuerte! —Grita como si hiciera berrinche, tira un golpe.
Vegeta detiene el puño, voltea el rostro. Parece que la maldita tenía tierra en sus puños para cegarlo. Se sacude y limpia la vista. —Jajaja, maldita tramposa. Cuando aprendas a pelear con honor, puede que te dé el gusto de morir. —La toma del hombro y la azota contra la pared. Desarma su transformación, ya que ha llamado la atención alrededor.
Kakarotto, Nappa y Tarble se ríen de la Saiyajin ardida. — ¿Todo bien? —Le pregunta Kakarotto a Vegeta, más como un chiste.
Vegeta siente que su ojo izquierdo pica un poco, se lo limpia con el guante. —Sí todo bien. —Siente la vista irritada. —Vamos. —Pide emprender vuelo ahora mismo.
Caulifla sonríe de lado. —Ojalá y te vuelvas loco de nuevo. —Escupe de lado.
Nehe espiaba desde un balcón. —Ahora sí… Príncipe de los Saiyajin, Hijo del Tiempo. —Se va al espejo dorado.
Vegeta llega con Bardock, revisa que todo esté en orden, busca el Ki de Serena. — ¿Y la zona del Palacio destruida está limpia?
—Sí, creo que nos conviene instalarnos ahí mismo ahora, usando las cápsulas para las habitaciones. —Mira a Tarble de lado, mira a Vegeta para preguntarle, pero— ¿Tienes algo en el ojo? —Se le hace raro verlo con la vista irritada.
—Sí, la estúpida de Caulifla le tiró un puñado de tierra. —Kakarotto les explica. — ¡Queriendo reclamar además! —Ofendido niega con la cabeza.
—Sí, la tipa sabe que compartirá el exilio con la Reina. Está loca. —Vegeta sigue relatando, quiere lavarse el ojo. —Vamos, muéstrame cómo se están instalando. —Toma su Scouter y envía un mensaje.
De: Príncipe Vegeta
Élite Chiba. Por favor esconda bien a la Androide, surgió una situación con el Príncipe Tarble y nos acompaña.
Darien responde de inmediato a la orden. —Ven. —Toma a Dieciocho de la mano, está cubierta por una capa negra. —El Príncipe Tarble va a llegar aquí.
—Nunca lo he visto en persona, seguro no sabe quién soy. —Dieciocho comenta y le da algo de pena, varios los vieron pasar tomados de la mano. Se oculta bajo la capa.
Entraban a la oficina, a lo que quedaba de la oficina. Kakarotto y Nappa estaban parados en los bordes del resto de la pared. Vegeta le ofrece asiento a Tarble, revisa los papeles, también conecta la memoria drive a su laptop.
El Príncipe Vegeta exhala, todo es auténtico. —Si esto es así, si tú avalas mi Regencia… Entonces hay dos regencias válidas.
—Pero la de nuestra Madre es de antes, ésta es de ahora. —Tarble dice.
—Pues la Reina puede decir que una el Rey firmó haciendo uso de todas sus facultades mentales y la otra cuando ya deliraba. —Vegeta le plantea todos los escenarios posibles.
Tarble niega con la cabeza. —No, no fue así. Él me llamó, luego de saber que nuestra madre interceptaba sus correos. Dudé al principio, me pidió custodiar y esconderlos. Así lo hice, los firmé pero quería estar seguro.
— ¿Seguro de qué? —Vegeta le consulta algo confundido.
—De ti. —Tarble lo mira a los ojos. —Tienes razón, es cansador seguir con esto de las purgas y las guerras, donde solo unos pocos salen beneficiados.
—Bien…Así como tú querías estar seguro de mí, yo necesito estar seguro de ti. —Vegeta lo mira muy serio.
—Te entregué la Regencia ¿No es eso suficiente? —Tarble frunce el ceño algo molesto.
Vegeta toma su Katana, la deja en el escritorio. —Comandante Nappa, por favor llame al General Bardock. —Vegeta ordena. —… Verás, yo he ocultado más de lo que crees y quiero tu explícito silencio al respecto o no te trataré con guantes de seda en el próximo duelo que tengamos.
Tarble traga duro saliva al ver cómo su hermano presiona con ansias la funda de su arma. —S-Sí, lo juro.
La Reina veía a su esposo postrado, con una débil señal de su respiración y su corazón. El Rey Vegeta por su parte, aun con los ojos cerrados estaba consciente del dolor. Los sedantes sólo lo inmovilizan, pero no calman la tortura, la incrementan, ya que se siente atrapado por el dolor de su propio cuerpo.
—"Qué pena me das…" —La voz de la mujer ha vuelto.
El Rey Vegeta se sienta del espanto y el gusto. Agitado mira alrededor, una habitación blanca y vacía. — ¡Setsuna! —La ve sentada a los pies de la cama.
La Sailor del Tiempo sólo le da una mirada fría e indiferente. —Vegeta…
—Ja, qué bueno. Ya estoy muerto. —El Rey sonríe, siente un poco de alivio pero mucho entumecimiento en su cuerpo. Intenta acercarse a ella.
Setsuna se levanta y lo mira a los ojos. —No, aun te falta pagar. Vine a decirte que muy pronto terminará mi exilio y no estarás aquí para verme.
El Rey no le presta atención, se acerca de nuevo y el aire se le va por el asombro. — ¡Puedo tocarte! —Toca su mano, se siente tan feliz. —Si esto es la muerte, bienvenida sea… Estuve tanto tiempo pensando que eras una alucinación, un fantasma…
Se aleja de nuevo, solo siente desprecio por él. Pero piensa en lo que le dijo. —Es la primera vez que pude venir a verte. —Parpadea grande. Según recuerda, por la maldición de la Copa Lunar, su conciencia toma la forma de su ser más amado y lo atormenta. Setsuna tiene ganas de reír y llorar al mismo tiempo. —Así que… Sí me amabas después de todo, Jajaja ¿Qué se siente Vegeta? ¿Qué se siente matar a un ser amado? —Niega con la cabeza. —Yo no soy de aquí, no soy el fantasma de tu conciencia.
El Rey Vegeta da un paso hacia atrás, pero luego intenta acercarse de nuevo. — ¿Eres real entonces? —Quiere despejar la duda, quiere tocarla de nuevo entonces.
—Vengo de una línea temporal, donde tú ya no existes. Donde nuestro hijo sí es feliz con su Princesa y tú no eres más que un recuerdo amargo. Un lugar donde la zorra de tu Reina no lo usó como un boleto de entrada al trono.
El Rey Vegeta sacude la cabeza. —Me alegra, en verdad me alegra. —La voz se le quiebra. Escucha las manillas de un enorme reloj retumbar en toda la habitación.
—No lamento para nada decirte que debes volver. —Setsuna le señala la cama, ahí se ve el verdadero cuerpo del Rey Vegeta, consumido por la Maldición.
— ¿Estarás conmigo? ¿Podré verte mientras…? —El Rey frunce su ceño con tristeza.
—No, estarás completamente solo. —Setsuna reprime el atisbo de lástima que parece surgir en su pecho. Asiente indicándole su lugar, ahí ve al único hombre que la ha visto y hecho mujer. Un Saiyajin, un Guerrero sanguinario que alguna vez fue capaz de amarla, pero no supo hacerlo valer.
El Rey Vegeta se acuesta contra su voluntad, el dolor vuelve de inmediato. Es crudo, como si las espinas estuvieran hechas de fuego y atravesaran su carne. Empieza a quejarse en voz alta. Se aferra al pensamiento, se aferra a ella... —Setsuna…
Selypar se levanta del lado de la cama del Rey, estaba sentada esperando y de pronto, como un puñal, el Rey nombra a ésa. — ¡Denle más sedantes! ¡Que no se mueva ni hable!
El asistente médico y Gero aumentan la dosis por la intravenosa y nada. No comprenden.
— ¡Setsuna! ¡Setsuna! —El Rey grita, el dolor quema hasta sus sesos y parece desgarrar sus entrañas.
Selypar entra en pánico, todos la miran sin entender de quién es el nombre que el Rey llama con desesperación. — ¡Dejen la máquina del sedante al máximo! ¡Todo el mundo afuera! —Ordena con furia y ella también sale. Cierra la puerta doble y queda afuera escuchando sus gritos. Selypar cae de rodillas, sostiene las manijas de la puerta para mantenerla cerrada.
— ¡SETSUNA! ¡SETSUNA! ¡SETSUNA! —El Rey grita, desaforado ruega por verla. Se le desgarra hasta el alma, en estos últimos segundos de su existencia, el dolor parece eterno. Se siente hacer cenizas, la oscuridad es todo lo que existe y un mar de sangre se lo lleva al más allá.
La Reina presiona sus puños en la puerta, como evitando a cualquiera de querer entrar. Siente la mano y la voz de Paragus. Sus lágrimas salieron involuntariamente, jamás creyó que de verdad le dolería. En sus últimos momentos, La Otra estuvo presente en él.
—Reina, Reina…Majestad… Selypar. —Paragus le murmura, se inclina con ella para levantarla. Todo quedó en silencio, así que suponen que el Rey ya ha muerto.
Selypar se levanta, le da pena limpiarse el rostro y parecer débil. Está enrojecida de la ira. —Nadie ¿Me escuchan? Nadie puede repetir lo que acaban de escuchar, o les juro que voy a cortarles la cabeza. —Se va caminando por el pasillo. —"El espejo, necesito el espejo…" —Desesperada, necesita algo que la calme.
Paragus la ve encerrarse de nuevo con ésa bruja, no va a negar que la ha visto más fuerte pero al mismo tiempo la ve tan distinta. Piensa en lo que Gero le ha contado y mostrado. Si bien es arriesgado, hacer nada también lo es. —Un collar que controle completamente al Legendario… —Musita y va al laboratorio del viejo.
La noticia llegaba primero a los Príncipes, que estaban todavía reunidos con el General. Luego la población y la Galaxia completa recibían la noticia de que el Rey Vegeta III, había muerto.
Serena y Vegeta salían al patio, junto con su séquito recibían a los Coroneles. —El Rey ha muerto. Larga vida al Rey… —Vegeta comenta sin parpadear.
—Creo que nos conviene hacer esto lo más recatado posible. —Bardock menciona. —Ver cuantos están dispuestos a venir al funeral…
—Sí, el viejo tenía la sangre muy espesa. —Vegeta comenta y se acerca al Coronel del cuadrante Oeste. —Coronel. Esto es una copia de mi Regencia, quiero que la repartan.
—Tenemos una Regencia, para el Príncipe Tarble. Ya que ninguno de los dos reunía los requisitos… —El Coronel mira con atención los papeles, de puño y letra escritos y firmados por el Rey y el Príncipe Tarble.
—Sí. Como ninguno de los dos era apto. —Paragus da un paso adelante y tiene los documentos en la mano. —Tenemos la Regencia para la Reina…
—Bien parece que necesitaremos una Audiencia para esto. —Tarble declara en voz alta, deja que el ministro lo vea estar del lado de su hermano.
—Sí y sería prudente hacerlo al volver a Nuevo Vegeta-Sai. —Paragus sigue. —Ahí será el descanso de nuestro Rey, junto a un monumento a su nombre.
Serena presiona la mano del Príncipe, empieza a armar en su mente la posibilidad de que tengan que ir todos ahí.
Por su parte, Vegeta no piensa meter a Serena en ése nido de ratas disfrazado de estación militar. —Lo veremos, luego de las amonestaciones correspondientes por el Funeral. Viajar puede tomarnos tiempo, y el Imperio necesita un líder. —Vegeta dice muy serio y todos asienten menos Paragus.
…
Llegada la noche, Vegeta miraba al jardín destruido. Tan solo un árbol de cerezo sobrevivió y casi por la mitad. Puede notar en la luz de la noche que tiene unos pequeños capullos de flores. Tuvieron que instalarse en la planta baja y usar un módulo de las cápsulas como habitaciones. Al menos hasta reparar los desastres. De nuevo toca su ojo irritado.
Serena se acerca y apoya su cabeza contra su brazo. —Haaa… ¿Cómo estás? —Lo ve encogerse de hombros. —No quieras hacerte el duro, te puede ir peor. Era tu padre de todas formas. —Lo enfrenta y le limpia un ojo que lagrimeaba.
—No te confundas. Me entró tierra en el ojo. —Vegeta lo frota un poco, no duele, pero molesta.
—Es la excusa más vieja de la Tierra. —Serena pone sus manos en la cintura y lo regaña.
—No te miento. —Vegeta levanta el tono. —La estúpida de Caulifla, se acercó a hacer una escena, me desafió y arrojó tierra en el ojo.
Serena frunce el ceño enojada. —Pues mal por ella, si la llego a ver, voy a hundirle la cara en el lodo. —Lo tironea y lo lleva al baño. Lo sienta y revisa un poco. Moja un pañuelo. — ¿Te arde? —Le pasa el agua, se lo ve irritado por la parte de abajo.
—Un poco, creo que es porque no vine de inmediato a lavarme. —Vegeta la observa con atención, le gusta verla atendiéndolo con tanta dulzura. Se recuesta en su pecho.
Serena sonríe de lado, besa su cabeza. —Comamos algo liviano, mañana debemos trabajar temprano. —Suspiran juntos porque saben que están caminando en una fina capa de hielo. Mañana empiezan los preparativos del velorio.
En la sala del Trono, Paragus y Selypar discutían. — ¡¿Cómo que no podemos irnos?! ¡¿Aun se aferra a la vacía esperanza de encontrar la Copa Lunar?!
—¡Cállese Ministro! ¡Es una Orden, aún no he dejado de ser Reina! —Selypar se acerca y enciende su puño con su energía.
Paragus queda mudo, está seguro de haber visto una onda dorada salir de ella.
—El momento está cerca Ministro. No hay manera, las piezas al fin se empiezan a mover a mi favor. —Sin parpadear le habla, mira sus manos. —El poder, todo el poder…
—Selypar, no eres tú quien habla. Es ésa bruja que te está manipulando. —Paragus le habla bajando el tono. —Por favor, no tiene sentido quedarnos. Debemos volver y buscar apoyo en los nuestros.
—Largo… —Selypar se sienta en el lugar del Rey, lo ve esperando. — ¿No me escuchas Paragus? ¡Que te largues! —Sisea ya cansada.
Cuando queda a solas, Nehe aparece en un rincón. —No lo escuche Majestad. Estamos cerca, no lo olvide. La primera jugada tomará lugar. El Príncipe Vegeta, desde ésta noche empezará a caer en sus pesadillas. —Sonríe de lado.
Vegeta caminaba hasta la sala de entrenamientos, está muy contento de verla a Serena con entusiasmo, sus avances son algo sorprendente. Fue un acierto sugerirle entrenar con el Androide, bajo estricta vigilancia, por supuesto. En especial porque encontraron la manera de que ésa Androide le enseñe a usar su escudo en la batalla. Estira su cuello antes de entrar a la sala de natación.
— ¡Ja! ¿Noche agitada? —Kakarotto le hace un chistecito con la mirada lasciva.
Vegeta rechista de lado y lo empuja con enojo. —No es eso. —Estira los hombros. —Siento como si no hubiera dormido nada. —Abre la puerta, el pensar en eso lo confunde. De inmediato todo lo que piensa se va a la mierda. —¡Serena! —La ve caer al suelo frente a la Androide, tiene un corte enorme en el vientre y la daga sigue en su cuerpo. Tiembla con ella en brazos, la siente fría. Su ira estalla en llamas doradas, se abalanza a la maldita culpable. —¡VOY A PARTIRTE EL CUELLO! ¡MALDITA! —La ahorca con todas sus fuerzas, sus manos llenas de sangre, la sangre de la mujer que ama. Lágrimas corren en sus ojos, mientras su garganta parece llena de vidrio.
—Ve-Vegeta. Soy…Yo. —La voz de Serena se escucha, de un parpadeo es Serena a quien está ahorcando. Se aleja del espanto.
—Se-Serena… —Intenta acercarse, la ve llorando y tosiendo mientras se frota el cuello. —Déjame ayudarte.
— ¡NO! ¡Aléjate! ¡Eres un asesino! —Serena le ruge, lo mira con odio. — ¡Asesino! ¡Asesino!
Los gritos lo despiertan en seco. Agitado busca el reloj y mira la hora, al moverse los brazos de Serena se enredan a su cintura. Exhala suave aliviado, se acuesta de nuevo y mira al techo.
—Nnh…Vegeta… —Serena abre los ojos. — ¿Estás bien? ¿No puedes dormir?
Vegeta peina su cabello dorado, la acomoda en su pecho. —Sólo un mal sueño…
Serena cree que es el estrés por todo lo que sucede y lo que va a suceder. Mira la hora. —Oye, falta poco para levantarnos. Bañémonos juntos. —Lo ve asentir, ella deja un beso a la altura de su ombligo y se van al baño.
Lo primero del día fue ir a ver el cuerpo del Rey. Estaba en condiciones, lo habían limpiado y puesto su armadura con hombreras y capa roja. Vegeta lo observa, no siente nada y se pregunta si alguna vez quiso a su padre. También se pregunta ¿En qué clase de padre él se convertiría? La mano de Nappa toma su hombro y lo presiona dándole apoyo. Ahí tiene una epifanía, si fuese Nappa o incluso el General quienes estuvieran en éste féretro, sentiría mucha desolación. —Estoy bien Nappa. —Se lo dice para que no se preocupe.
—Hmp, era tu padre después de todo. —El Comandante se asegura del bienestar de Vegeta. —Te ves cansado.
—Sí. Creo que estaba ansioso por todo lo de hoy.
— ¿En qué momento dejaste de ser mi amigo? —Nappa le habla al cuerpo del Rey. El Comandante por su parte, siempre castigó a su antiguo amigo con la indiferencia. No iba a ponerse en violento o reclamarle y escupirle en la cara todas sus verdades. Un ex compañero de Unidad, que tira a la basura todo lo que habían vivido, no valía la pena. Mira a Vegeta de un lado hablando con un par de capitanes y asistentes para los arreglos. —De todas formas, gracias. Creo que alejarte de tu hijo, fue lo mejor que podías hacer. —Siente una tonta melancolía al pensar en todas esas conversaciones con su difunta esposa, sobre los hijos que tendría y que nunca tuvieron. Por primera vez siente que el Príncipe Vegeta es y siempre ha sido hijo suyo.
—Jaja. —Bardock larga una risita apagada, él vio de lejos su amistad con el Rey, trata de animar a Nappa. — ¿Se murió y nunca te pagó lo que debía?
Vegeta mira a Nappa con una pequeña sonrisa de lado. —Nop. Me pagó bien. —Revisan en la sala del Trono y varios testigos quienes están dispuestos a venir por el Funeral. Pero como lo predijo el Príncipe Vegeta, casi nadie está dispuesto a venir. Simplemente envían sus condolencias y esperan noticias de la Regencia.
La Reina Selypar está en silencio en la reunión, sentada junto a los demás en una mesa ovalada frente al Trono, tanto ella como el Príncipe Tarble se miran de reojo y espían el Trono, la silla que ahora está vacía, el lugar que era del Rey Vegeta.
—… ¿Estamos de acuerdo de hacerlo lo más discreto posible? —Vegeta habla y parece sacar a varios de su fuero interno. —"Ja, y creía que yo sería el dormido aquí".
—Sí, no hay que alargar más esto. —Selypar está de acuerdo, habla y no disimula su mirada de odio a ambos hermanos. —Llevaremos sus cenizas a Nuevo Vegeta-sai cuando sea necesario.
Paragus no comprende qué se trae la Reina, presiona la mandíbula. No quiere creer que ella se esté resignando. —Respecto a una reunión por la Regencia—
—Respecto a eso lo veremos la próxima semana. —Vegeta habla casi como una orden. —Revisaremos con nuestros especialistas y los suyos el documento que el Rey nos ha dejado. Reina Selypar… Madre, no es mi intención empezar un enfrentamiento o un juicio, así que hagamos esto por las buenas ¿Le parece? —Vegeta sonríe de lado.
Selypar reprime su carcajada interna, se muerde la lengua. —Sí. —Contesta con total docilidad.
—"Sí mi Reina, ha funcionado". —Nehe le confirma a su oído. —"Esto apenas comienza…No tema."
—No temo… —Selypar musita apenas audible, nadie le presta atención ya que están muy ocupados hablando.
Nehe empieza a seguir a Gero, no le conviene para nada que ése científico entrometido se meta en sus asuntos. Sospecha que fue ésa estupidez de sus "androides" lo que adelantó el despertar del Príncipe de la Tierra. Fue una suerte que el Príncipe Tarble se fuera, así ella puede salir más libremente a la mayoría de las zonas del patio. Mientras camina se detiene unos momentos a ver cómo las hermanas Saiyajin entrenan.
Caulifla ha intentado romper la defensa de Kale, pero por más que acelere, su hermana parece hacerla añicos en cada golpe. Da un grito cargando su Ki pero es arrojada de una patada. — ¡Ah, maldita sea! —Caulifla intenta pararse, pero cae, su pierna duele.
Kale se siente tan vital y despierta, no puede creerlo. Hasta se siente distinta, camina hasta su hermana. —Levántate ¿O prefieres seguir llorando? —Se pone en guardia.
Caulifla no puede creer el tono en que su hermana le habla, de un salto vuelve a estar en guardia. Pero en el instante tenía a Kale de frente, una lluvia de puños la tiran de nuevo. — ¡De nuevo! —Ruge sosteniendo su abdomen. Levanta los puños y parpadea. — ¡¿A dónde vas?!
Kale se siente aburrida, hastiada de pelear con alguien tan fácil de vencer. Corre hasta el Príncipe Tarble y el Príncipe Vegeta, salían de la Reunión sobre el funeral. —Majestad, Altezas. Por favor reciban mi sentido pésame. —Se inclina en respeto. —Príncipe Tarble… —Lo apunta con la vista. —Es una pena ya no verlo por aquí. Me gustaría conocerlo mejor.
A todos se le crispan los cabellos, miran a los lados y técnicamente deja a Tarble solo con la Saiyajin. —Ah, yo… Eh, verá. —Tarble busca una salida, mira alrededor y nadie le da ni una mano. —Pues, el cuerpo de mi padre todavía no se ha enfriado. Me parece irrespetuoso hablar de algo así. —Cortante, saluda y se va.
Caminan rápido para despegar, Vegeta da una risita a Tarble. —Aaah, pero no la pasabas mal de éste lado.
— ¡Cállate! —Tarble se avergüenza, no entiende qué sucede con Kale. Menos entiende qué sucede con su madre. — ¿Sintieron lo mismo que yo? No sé si es porque recién hoy he intentado lo del Ki, pero mi madre no se siente igual.
—Ni se ve igual. —Nappa comenta. —Tal vez es frustración o tal vez sí sentía algo por el Rey.
Vegeta bosteza sin darse cuenta. —Sí, ya no le queda nada a ella tampoco. —Frota su ojo izquierdo.
— ¿Mala noche? —Pregunta Bardock. —Si no entrenas un día, no es el fin del mundo.
—Que estoy bien, ya les dije. —Sisea con mal humor.
Serena aprendía de sus escudos con Rei, y Luna y Artemis insistían a la necia sacerdotisa.
—Anda Rei ¿No sería increíble? Tú la Sailor del Fuego. —Luna le señala el dibujo en el libro.
—Mmm… ¿Y dónde está mi traje y ésas cosas? —Rei reclama, casi en chiste. —Apenas puedo encender mi mano completa. —Le muestra y — ¡Auch! ¡¿Qué te pasa?!
Serena la había pellizcado, mira atenta. —Estoy probando si te "activas". —Pone en práctica la teoría de Vegeta. Y parece funcionar, al menos Rei le gruñe y larga fuego por los ojos.
Ami junta datos y va escaneando a las chicas cuando usan sus poderes. Es lo único que puede hacer, ella no tiene ningún poder especial. Sí ha soñado con todas, siendo unas niñas, jugando con largos vestidos. Es un buen sueño y pacífico.
— ¿Qué haces? —Nappa por detrás, hace que Ami de un saltito.
—Ho-Hola, estoy monitoreando a las chicas y juntando información. —Sonríe brillante. —Es lo único que puedo hacer.
Nappa siente que lo dijo con un tono de decepción de sí misma. —Bueno, no es lo único. —Mira a los lados. —Que no sepa nadie, pero eres la mejor manejando el Ki. —La escucha reírse como si se lo hubiera dicho en broma. —De verdad, eres como el agua calma, pero te elevas como una ola sin fin. No quisiera estar del otro lado cuando sepas romper contra la orilla. —La cara de Ami cambia, con una sonrisa y la mirada azul brillante.
Todas sonríen enorme al ver que los Saiyajin volvieron de la reunión y se alistan para hacer algunas repeticiones y rutinas. Serena observa atenta a Vegeta, piensa usar sus "poderes" en él por la noche porque sabe que anoche durmió muy mal.
— ¿Sigue tenso? —Rei le pregunta a Serena por Vegeta y ella le asiente. —Creo que a todos nos pasa. Anoche si no ponía pergaminos y amuletos, sentía que no podía dormir.
—Oh Rei… ¿Pudiste dormir? —Serena le revisa el rostro por ojeras.
—Sí, pero te lo digo, era extraño. Sentía que estaba tan despierta, como si fuera de día. —Piensa unos momentos si pudo haber sido algo de ésa energía maligna del lado de la Reina. Sacude la cabeza, y no, era muy diferente como ella dijo, como si la noche y el día fueran uno solo.
—…Bien, hay que ponernos muy discretos a entrenar. —Vegeta le habla a Dieciocho y a Darien. — ¿Sabes usar las cámaras de Gravedad?
—Sí. —Dieciocho le responde y ahí se le ocurre algo. —Yo quería hablar luego con usted Al…Alteza. —Se siente tímida. —Por mi hermano y saber de…
Vegeta levanta una mano. —A su tiempo. Cuando podamos tomar control total, le prometo respuestas. —Vegeta sonríe a Serena, tiene tantas ganas de correr a abrazarla. La ve con sus ojos azules brillando, pero de preocupación. Sí, no durmió bien, pero supone que es sólo la tensión y todas las tareas que no le han dejado casi descanso.
Ésa noche sería la segunda noche y la que sigue y la que le sigue. Vegeta ve los días pasar y el desgaste mental cobrarle un alto precio. Quiere ser fuerte, aguantar hasta la Audiencia por la Regencia. Siente que hasta que no lo Proclamen Rey, su mente no dejará de armar y rearmar escenarios de desastre y enfrentamientos.
Una noche más Serena lo ayuda a dormir, no puede ocultarlo de ella. Puede dormirse, pero Vegeta no puede huir de las pesadillas, no puede escapar de lo que ve. Hasta ha sentido que se levanta al baño por las noches y sigue sintiendo olor a sangre y el cuerpo adolorido por los golpes.
— ¿Mal de nuevo? —Serena le pregunta, lo ve lavarse el rostro con agua fría. Lo abraza de la cintura.
—Siento que me ayudas a dormir, pero los sueños son otra cosa. Creí que luego del Funeral, me relajaría un poco… —Vegeta bufa hacia el techo. Presiona los labios negándose a lo que ella va a ofrecer.
—Mañana vayamos al Doctor ¿Sí? —Serena le ruega con el tono más dulce que puede.
—Cuando tenga tiempo iré. —Vegeta se va con ella a la cama. Han pasado siete días ¿Por qué parece un mes? ¿Está perdiendo el hilo del Tiempo?—Mañana iré, así tú también vas.
Serena larga unas risitas y vuelve a acomodarse entre sus brazos. —Mmm…Podemos dormir desnudo.
La sonrisa enorme de Vegeta brilla en la oscuridad, la envuelve entre sus brazos y cubre a ambos debajo de las sábanas. Serena da un grito de alegría mientras lo enreda entre sus piernas.
En el Planeta Tech-Tech, Gure al fin terminaba de reconectar la cabeza del Androide. —Bien, voy a encenderte… Pero primero. —Va a su computadora, enciende una especie de antena que desvía señales de rastreo.
Dieciséis recibe señal de alimentación. El rostro de una alienígena blanca aparece en su vista, su escáner integrado está dañado, pero logra distinguir que su especie es de Tech-Tech.
—Hola… —Gure ondea la mano, al parecer tendrá que repararle un ojo también. Pero ve que empieza a seguirle el movimiento. — ¿Me escuchas? ¿Me entiendes? —Verifica las pantallas que lo escanean.
—Sí. —Dieciséis busca de un lado al otro a sus hermanos. Frunce el ceño, quizás las bombas de ellos sí estallaron.
— ¿Tienes nombre además del Número asignado? —Gure le consulta y está algo confundida con los datos que copia del cerebro de éste robot.
—Sólo soy Dieciséis.
—Uh, bueno. Dieciséis ¿Quieres saber de tus compañeros? —Puede ver que tiene información recolectada del SuperSaiyajin. Y un protocolo de emergencia en caso de que el Legendario despierte.
Dieciséis no está en una posición donde pueda hacer nada más que contestar. — ¿Estallaron?
—Parece que el otro no, Diecisiete, según me dijeron que se llama. No dejó rastros de ninguna explosión y Dieciocho espera noticias tuyas. —Revisa un poco más la sinapsis del robot y como toma las noticias. —Le pidió ayuda al Príncipe Vegeta, ella dijo que eras inofensivo, bueno, una manera de decir. —Ve varias imágenes y videos, al parecer hay una parte donde el Androide grabó independientemente videos de la naturaleza o de gente comiendo y describiendo a qué sabe la comida. —Bien, no quiero cambiar drásticamente el ambiente. Pero tenemos dos opciones, me cuentas todo ahora o te saco toda la información y quemo los restos. —Muy seria, Gure lo amenaza.
Dieciséis parpadea, mira unos momentos hacia abajo. En verdad le gustaría ver a sus hermanos de nuevo. —Mi nombre, es de Prototipo, fui el primero y el Doctor Gero me usó a mí para experimentar con sus hijos. Los tres formamos parte de un proyecto, con el objetivo de un Guerrero Perfecto, que pueda derrotar al SuperSaiyajin y al Saiyajin Legendario.
—Momento… ¿Qué quieres decir? —Gure ahora comprende los datos. —Si ustedes son Prototipos ¿Qué es el Proyecto Final?
Mientras tanto en el Planeta Tierra, los Saiyajin y las chicas recibían los informes de Gure en una reunión, bien temprano para el desayuno.
—Gero hijo de puta. —Bardock golpeaba la mesa.
Dieciocho leía la información, tragaba duro, no lo podía creer. —Yo…Yo les juro que no sabía nada de esto. Sí sabíamos que nos ocultaban información pe-pero… —Darien ponía una mano en su pierna, la miraba fijo a los ojos tratando de decirle que no se preocupe.
—Necesitamos encontrar urgente al otro Androide. —Vegeta ordena, empieza a planear una búsqueda.
—Quizás sea buena idea que vuelva. —Tarble sugiere. —No les importó mucho que me fuera.
—Eso se me hizo algo extraño. —Vegeta mira a su hermano.
—Bueno, no es lo único extraño. —Tarble les habla. —La Reina se ha aislado, a veces ni siquiera deja entrar a Gero o a Paragus. También se me hace extraño, que no quiera irse del Planeta. Estoy seguro que planeaba irse apenas muriera el Rey.
—Es definitivo, ella sabe algo o del Proyecto Final de Gero, o las Sailors Scout. —Nappa concluye y revisa con Vegeta los mapas en la tableta y los recursos para buscar.
—He empezado a preparar el pequeño Palacio de Kioto. —Vegeta les informa y les envía la información a los Scouters. —Hasta no sacar a la Reina de su posición de poder no podremos hacer más. Aunque nos han enviado muchas intenciones de apoyo de distintos Planetas, no queremos ser nosotros los que iniciemos un enfrentamiento.
Todos asienten y se levanta la reunión. Kakarotto y Broly miran a Serena, ella les asiente para que vigilen la puerta. Se queda con Vegeta en la punta y masajea sus hombros. —Kioto, con las flores de cerezo debe verse hermoso ahora.
—Sí. —Frota su vista, le arde de a ratos. —En caso de que nosotros no podamos ir, ustedes deben—
—No, no pienso separarme de ti. —Serena se abraza a su cuello. —Me necesitas, no solo porque te estoy ayudando a dormir. —Lo escucha dar una risita.
—La Doctora dijo que solo tengo cansancio y estrés, nada del otro mundo. —Vegeta la toma del brazo y la sienta en sus piernas. —Voy a estar bien. Eres tú quien me preocupa, débil hembra terrícola. —Lo dice con una sonrisa de lado.
—Vegeta…Te tengo una buena noticia. —Serena le susurra al oído, le pone una mano en su vientre. —Podemos tener un bebé cuando tú quieras.
Presiona la mandíbula, siente el estómago retorcerse pero de felicidad. Parece que esto le quita algo de las tensiones, como un bálsamo que lo refresca. —Serena… —Une su frente con ella. —Te lo dije, te lo dije… —Levanta la voz y comparten las carcajadas. La toma del cuello y la besa, empieza a levantarse y recostarla en la mesa. Su miembro se endurece.
—Mmm, no Vegeta. —Serena habla y la lengua de Vegeta la invade quitándole las palabras. Disfruta de darle un par de vueltas. —No, no… Darien y la Androide me esperan.
—Grrr ¿Y desde cuando él es más importante que yo? —Vegeta le frunce el ceño.
Serena siente un cambio radical en el ambiente, pero no se lo toma a mal. — ¿Cómo que él? Querrás decir ELLOS, bien clarito te dije que Darien y la Androide. Jummm… Ce-lo-sooo. —Lo empuja con su índice desde el ceño. —Estamos entrenando, y eres bienvenido a verlo si quieres.
—Creí que entrenabas más con Rei. —Vegeta se endereza con ella en la mesa. Trata de bajar el tono, quizás le habló mal sin darse cuenta.
—Bueno, sí. Pero hoy ella quiere dormir una siesta, anoche no durmió bien. —Serena le explica, peina el cabello de Vegeta entre sus dedos. — ¿No quieres dormir tú una siesta?
— ¿Con Rei? —Vegeta abre la mirada con gusto, saca la lengua muy lascivo.
— ¡Pero qué maldito idiota! —Serena lo empuja y queda de pie. — ¡Yo preocupada por ti y sales con tus tonterías!
— ¡Jajajaja! ¡¿Ce-lo-sa?! —La ve irse enojada y azotar la puerta. Sacude la cabeza, tiene varios papeles que revisar, en un día será la Decisión de la Regencia.
No sabe cuánto pasó, aún era de día, miraba por la ventana el sol.
—Vegeta. —Bardock levanta la voz.
Vegeta se despabila, mira al General y a Raditz junto a Kakarotto. —Ah, sí ¿Qué quieren?
Bardock lo mira extrañado. — ¿Cómo que qué queremos? Tú nos mandaste a llamar.
Vegeta se siente algo perdido, toma unos papeles y revisa su laptop. —S-Sí, es por… —Trata de recordar, se frota la vista. —Sí, por el Androide y la mudanza a Kioto. En caso de que nosotros debamos quedarnos, que ellos se vayan. Organicen con el Élite Chiba un plan de Seguridad, él será el encargado de todo si nosotros no estamos.
— ¿Alejarnos de ellas? —Kakarotto pregunta con disgusto.
—Todavía no perfeccionan lo que pueden hacer y quiero alejar a la Androide lo más que se pueda de Gero. —Vegeta explica. —Sería una ficha a favor de la Reina si logra completar su Proyecto Final.
— ¿Quieres que nos ocupemos de algo más? —Raditz revisa los papeles, lo siente algo desorientado. Muy parecido a como estuvo Rei éstos días, pero lo de él parece más grave. —Vegeta, puedes tomarte la tarde para relajarte ¿Ya has almorzado?
Vegeta no recuerda si almorzó siquiera, solo sabe que no tiene hambre. —Yo estoy bien, falta poco para terminar con todo esto.
—No es tan importante el entrenamiento de hoy. —Kakarotto también insiste, puede ver su Ki dar un par de saltos erráticos.
Cuando empieza a escuchar sus gruñidos molestos, Bardock toma la palabra. —Carajo Vegeta, en un día es la Regencia. —Levanta el tono regañándolo. —Descansa unas horas, te necesitamos en una pieza para enfrentar a nuestros enemigos. —El General insiste que deje su orgullo de mierda de lado, en caso de fallar ya está planeando llamar a Nappa.
Vegeta asiente y los excusa, pide algo de comer a la Anciana Hakkake. Va a la biblioteca, tiene los libros de poesía. Mientras almorzaba en la oficina, juntó coraje y se pudo a escribir una carta a Serena. Lo que sea que lo distrajera de sus tensiones. Ahora iba a devolver ésos libros y buscar un par más. Quizás un libro nuevo de poesías o una historia romántica. Le parece cursi y vergonzoso, pero no tanto si se imagina a Serena en su regazo escuchando su voz mientras lee. A unos metros de la puerta escucha las risas en la biblioteca. Es la risa de Serena y el Élite Chiba, como aquella vez que jugaban. Muerde sus labios, tratando de bajar la punzada de ira que quiere dañarlo. Se repite a sí mismo que son amigos de la infancia, que Serena es suya y de nadie más. Ella jamás lo traicionaría ni él tampoco. Da otro paso y las risas se escuchan como otra cosa.
— ¡Ah, Darien! —La voz de Serena, su gemido de gusto parece una lanza de acero ardiendo que golpea su cuerpo.
—Mmm, Serena… Sí. —Los gruñidos graves de placer de Darien parecen dejarlo congelado.
Vegeta empuja la puerta sin hacer ruido. Ahí están, desnudos sobre el sillón, follando y gimiendo. Las manos de Serena tocando el cuerpo de Darien y el Élite besando la piel de su mujer. Tan sonrientes, tan entregados. Una vez más el suelo desaparece debajo de sus pies. El reloj dentro de su pecho no se detiene, pero cada Tick hace que su corazón dé latidos dolorosos.
Dolor.
—"Dolor…"
Dolor.
—"Dolor…" —Vegeta no se atreve a estallar de ira, de rabia. Empieza a caminar, caminar hacia el vacío. —"¿Dónde estás mujer? Necesito encontrarte, te lo has llevado todo. Me dejaste caer, caer enamorado, que cosa tan hermosa y cruel… Mi voluntad, mi decisión es tuya y estoy seguro que alegre volvería a caer. Volvería a arrojarme a ti sin dudar. Quizás no lo sabes ¿No lo sabes mujer? Mi amada, Mi Serena… Te lo digo y te lo repito ¿Quieres que lo repita mil veces más? ¿Es lo que necesitabas?" —Las paredes se mueven de un lado al otro, siente el cuerpo flácido, ya no sabe a dónde ir. —"Si querías mi llanto, jamás estuve tan cerca de dárselo a ninguna. Porque es lo único que me queda en mi pecho vacío. Si no estás conmigo, ya no tengo Reino ni Trono que valga la pena en éste mundo lleno de dolor y crueldad… Serena… Mi Serena, Mi Princesa… Mi Amada…"
El Príncipe Vegeta parpadea grande, confundido y aturdido. De nuevo una laguna mental lo invade ¿Cuánto tiempo estuvo caminando por los pasillos? Está en la planta baja. Escucha movimiento en la sala del té junto a su oficina. El Ki de Serena y el Élite Chiba está ahí.
—Me traicionaste… —Vegeta presiona sus puños, su Ki hierve. Jamás dejó a ninguna acercarse tanto y de pronto con la única que lo hace, lo apuñala de ésta manera. Entonces él limpiará su honor de la única manera que conoce. Afila la mirada, tiene sed de venganza. —"Voy a matarlos, a los dos." —Vegeta sacude la cabeza, las imágenes de Serena gritándole con desprecio y asco que es un asesino lo inundan. Junto a eso las imágenes de ella revolcándose con Darien, sus bocas unidas, desnudos bajo su propio techo. Ahora solo se imagina ahorcándola con sus propias manos. Abre la puerta.
…
Deja cliffhanger, corre a su cueva a esconderse de las antorchas TT_TT ¡Hasta el próximo viernes!
Saluditos…
Nita-chan84: Pues la ascendencia Lunar se le fue al caño. Pobre Vergeta, pero te lo prometo, se le devolverá multiplicado. Tarble acaba de dar la muestra de lealtad que necesitaba para irse con Vegeta, solo queda ver qué más planea Selypar o mejor dicho la bruja maldita. Uyyy! Esperemos que ése Kamehameha lo perfeccione a tiempo. Y desde que hice que los babies VegeRena, fueran otros distintos a Trunks o Rini, me gustó más. Así que si vemos bebés, serán los gemelos Oda-Chan y Hika-Chan, hermosos bebitos de ojos saltones y rizos oscuros como la noche XD.
Kaysachan: Imagínate la cara que pondrán todos al saber que él es el mero, mero de la Tierra, jajajaja pobre 18, ella que quería una vida tranquila, está de concubina con el Príncipe de la Tierra. Pues hubieron momentos de drama y decisión, pero recuerda que siempre compenso las lágrimas :v Ahora lo de Vergeta, sí le hicieron mal de ojo mi ciela. Recuerden nunca hacer eso a nadie que como dijo la bruja, se les devuelve multiplicado mi' jitas.
OhaioIzumiKun: jajajaj teamzabrozura para siempre. Diecisiete, mi vido, ya sabremos más de él y lo que planea Gero. Lo que sí se puede ver es que la Reina está siendo manipulada y los ha abandonado. Y hasta ahora el resultado del entrenamiento de Serena es un top secret, Jejeje ya veremos resultados. Pero ahora estamos con el drama y la brujería. Vergeta debiera irse de fiesta con todos sus males, anda despechao' baby, alocao' jajajaja.
