Lala Lulu: Hola! Se resuelve el cliffhanger ¿Triunfará el amor? y, todo el mundo saque sus palomitas porque el "pago" de Caulifla, lo vamos a gozar, como no lo pueden imaginar. Muaaajajajaja ¡Muchas gracias por seguir ésta historia y dejar sus rws y pm! Siempre tan divinas mis cielas (Sí, sí. Sé que hay hombres por ahí dando vueltas, pero aquí son todas cielas XD)
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 32
Serena estaba reunida con Dieciocho y Darien en la sala del Té. —Entonces ¿Me repetirías hace cuánto nos mientes? —Serena le pregunta a Darien con una sonrisa irónica.
—Ay Serenaaa… No es que les haya "mentido". —Darien le pide bajar los ánimos.
Dieciocho prefiere quedarse callada, todavía es algo incómodo, en especial la vigilancia que debe sufrir cuando Darien no está cerca. Da un salto que tira su té en su regazo cuando Darien pone una mano en su rodilla. —Oh, lo siento, qué torpe.
Serena trata de calmar la espina de la desconfianza y el mal recuerdo de ésa mujer apuñalando a Vegeta. —Ten, una servilleta. —Serena la ayuda a limpiarse, y puede verla incómoda también. —Haaa… De acuerdo, trataré de calmarme. Pero deben entender que no es fácil, así como seguro no es fácil para ustedes la vigilancia y la cara que les pone Rei o Milk.
—El Príncipe me puso a cargo de todo en Kioto. —Darien le comenta. — Está preocupado porque Gero encuentre a Dieciocho. Así que después de saber los resultados de la Regencia, hay que hacerse a la idea de que debemos confiar y hacer equipo.
—Sí, mi idea de tomar el té con ustedes luego de entrenar, es porque quería plantear eso. —Serena suspira y toma su té. —Por lo de irnos y…No sé si dejar a Vegeta solo. Últimamente siento que "mi poder" con él no funciona como antes.
— ¿Cómo es eso? —Darien le consulta y Dieciocho escucha. — ¿Su Ki se ha vuelto a envenenar?
—No, no… —Serena trata de concentrarse para explicar. —Es muy raro, como si hubiera "algo" dentro de él que no puedo quitar y lo sigue afectando.
—Quizás es como Rei, ella también tiene un poco de miedo y estrés por todo lo que sucedió después de que el Rey muriera. —Darien sigue. —Una Guerra civil entre Saiyajines ¿Te imaginas la Destrucción?
—Ni me lo digas… —Serena revive lo que estudió del Planeta Sádala y la diferencia con Vegeta-sai. También viejas imágenes de las purgas y guerras que ella vivió desde pequeña. Parpadea grande al ver a Vegeta entrar. — ¡Vegeta!—Se acerca a abrazarlo y él la aleja por los hombros. —"Quizás me precipité, a veces no le gusta que sea tan demostrativa con gente alrededor..." —Serena piensa, pero el pensamiento cambia a preocupación.
La ve a ella y a Darien, reunidos tomando el té como si nada hubiera pasado. Darien lo saluda con una reverencia. Su enojo aumenta y empieza a gruñir. Mira el cuello de Serena, se ve así mismo apretándoselo, quitándole el aire, quebrando sus frágiles huesos hasta dejarla sin vida. — ¿Por qué? —Vegeta habla con la voz quebrada y con esfuerzo. — ¿Por qué lo hiciste? —Presiona los dientes, sisea con furia, no puede hacerlo, no puede herirla. —Yo te era leal ¿Por qué me traicionaste? —Las lágrimas corren por sus mejillas, frustrado, enojado, impotente ante el dolor. —Me traicionaste.
Serena queda con los ojos redondos, Darien y Dieciocho se levantan, no entienden qué sucede. — ¿Vegeta de qué hablas? ¿Qué pasó? —Habla a los gritos.
Vegeta no deja que nadie se le acerque. Ve a la Androide en guardia, prevenida de él y preocupada al igual que Darien. De pronto nada tiene sentido ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Todavía es de día? —Yo… —Vegeta articula y se desploma en el suelo. La oscuridad lo traga, el día y la noche son iguales.
Serena estaba junto a Vegeta en la cama, estaba de rodillas rogando que Ami encontrara algo, alguna respuesta a lo que le pasó. Toma la mano de Vegeta y usa su poder, besa el dorso y se pregunta ¿Cómo puede un hombre de su fortaleza estar así? —Vas a estar bien Vegeta, lo prometo…—Cierra los ojos y la imagen de Vegeta cayendo hacia adelante y en seco al suelo parece torturarla.
Ami frunce el ceño al revisar el electroencefalograma. Revisa de nuevo, no lo puede creer. —Es demasiado extraño…
— ¿Qué le pasa? —Nappa se acerca a ella, no es un profesional, pero sabe que ésos saltos en el gráfico no son normales.
—Parece más bien estar "inconsciente", pero no está durmiendo. Sus ondas cerebrales parecen estar en actividad.
Serena se acerca a Nappa y Ami al escucharlos hablar en un rincón de la habitación. — ¿Es por la Magia Majin de nuevo?
—No, porque, no es por un ataque de ira o violencia. —Ami compara los archivos que guardó de la primera vez que atendió la salud del Príncipe.
—Lo temía… —Serena presiona su pecho. —Esto es otra cosa. —Se come las uñas. —Cada noche, lo he ayudado a dormir y he practicado más mi poder. Siento que hay algo que "limpio" pero no puedo quitar. —Piensa unos momentos. — ¿Ustedes lo vieron antes de esto? ¿Han notado algo extraño?
Nappa sacude la cabeza, y exhala. —Sí, lo vimos y estaba perdido. No recordaba habernos llamado y estamos seguros de que se olvida de comer. Le ofrecimos entre todos que se quedara a relajarse, mañana es un día importante. Luego de eso, no lo vimos por horas.
Ami se acerca al Príncipe, lo revisa de nuevo. Levanta sus párpados, su ojo izquierdo se ve irritado. Pega un salto al verlo que se despierta de golpe. — ¡Alteza, lo siento! —Se siente nerviosa.
Nappa la toma de los hombros para relajarla. —Ya tranquila. Eres su Doctora.
—Lo siento. No quería… —Vegeta se frota la vista y la sien. — ¿Qué pasó?
Serena acelera a él y toma su mano. —Te desmayaste. —Dice con angustia, pero trata de darle apoyo, de ser fuerte.
Vegeta quita la mano de ella, la mira muy fijamente. Mira a los lados, se sigue sintiendo apuñalado por ella.
Serena presiona la mandíbula, recuerda que le llamó traidora. —Déjennos a solas. —Ami y Nappa se miran entre sí y no protestan. Serena toma aire fuerte por la nariz y exhala. — ¿Por qué me llamaste traidora?
Vegeta se mantiene con la mirada baja, no quiere verla a los ojos. Esos ojos azules serían su perdición. —Yo…Te vi con… —Presiona los dientes. —Con Darien en la biblioteca, ustedes… —Presiona las colchas en un puño.
—No. —Lo detiene con una mano. —No me lo digas, entiendo perfectamente. Te traeré los videos de vigilancia y testigos que entrenaron conmigo. En ningún momento nos quedamos solos y te lo pienso demostrar. —Toma su Scouter y empieza a enviar mensajes, lo que sea que Vegeta tenga, lo está haciendo tener alucinaciones.
—Serena. —Vegeta pone una mano sobre la suya. —No hace falta, yo no… No sé qué me pasa. Te creo, es sólo que…Me dolió tanto, que quería… Cobrar venganza, hacerte daño.
Serena se sube a la cama y lo abraza enteramente. —Lo sé Vegeta. Por eso quiero darte pruebas, quiero aliviar tu angustia. Quiero encontrar alguna respuesta.
—Creo que es mejor que te alejes de mí por un tiempo. —De inmediato la siente negar. —Casi cometo una locura. Serena por favor, déjame protegerte de mí mismo.
— ¿Recuerdas lo que pasó el tiempo que nos separamos? —Serena presiona el abrazo. —Bueno… Empeoraste. No vamos a alejarnos de nuevo.
—Deberíamos dormir separados al menos. —Vegeta insiste, al fin siente que suelta el abrazo, pero sus ojos azules lo apuntan y siente que lo ven por dentro, tan claro como agua cristalina.
—No. No me importa que sea algo que se practique en la Monarquía, mi lugar es a tu lado. —Serena se sienta junto a él.
Vegeta mira a los lados, toca una y otra vez las sábanas, asegurándose a través del tacto que esto no es un sueño. —Hay algo de verdad en mis sueños… —Le confiesa y ella lo mira a los ojos. —Siento que ustedes se llevan bien, no sólo eso, él es un hombre de bien que haría una buena pareja. He llegado a pensar que si no te hubiera llamado a mi cama…
—Bien, veo que quieres enojarme y así separarnos a propósito. —Serena presiona los dientes, lo que él dice la enoja.
—Solo te digo la verdad, quizás así pueda sacar ésos pensamientos de mi cabeza. — Vegeta se apoya un poco en el hombro de Serena. Recibe un pequeño manotazo de su parte en la cara. —Si pudiera volver el tiempo atrás…
—Tonto… Qué bueno que no tienes ése poder. —Serena le deja un beso en la frente. Los dos toman un segundo aire y dejan entrar a Ami otra vez.
—… Además de eso Alteza, creo que no ha estado comiendo regularmente. —Ami le muestra los análisis. —Está al borde de un diagnóstico de Cansancio Crónico.
Tarble y Bardock también se habían metido a la habitación. Piensa un momento. —Mañana es la Regencia, creo que sería mejor—
—No, por ningún motivo lo atrasaremos. —Vegeta muy firme, se endereza en la cama. —Estuvimos esperando mucho, esto seguro les daría tiempo de hacernos una jugada.
— ¿Y si es ésta la jugada? Si ven que estás enfermo, seguro elegirían a nuestra madre. —Tarble piensa en voz alta. — ¿Si es algo que te están haciendo como la magia de Majin?
—No, no lo creo ¿Cómo sería posible? —Nappa se pregunta y los demás también.
—Bueno, las brujas no existen… —Bardock deja el dicho en el aire. —Pero tenemos bajo éste techo una Sacerdotisa.
— ¡Sí! ¡Tenemos a Rei! —Serena exclama saltando de su asiento. Se voltea a Vegeta. —Piénsalo Vegeta ¿Comiste algo? ¿O bebiste algo raro la última vez que estuviste con la Reina? —Lo ve negar y quienes lo acompañaron también. —De todas formas, tu madre tiene fotos tuyas o hasta ropa. Si esto es magia negra Rei debe saber, la he visto detectar auras malignas.
—Vayamos a buscarla… —Bardock le da un revés con la mano a Nappa y salen rápido.
Cuando ve al Comandante y al General irse, Vegeta habla con Serena. —La otra vez ella había detectado algo. Supuse que era simplemente mi padre retorciéndose por la maldición o mi madre ahogándose del coraje. —Le pasan un vaso de agua y ve que Lita le trae comida. —Si es algo que puede hacerle mal a la Señorita Hino, no creo que Raditz o yo estemos de acuerdo con que use sus poderes conmigo. —Se siente inútil, postrado en la cama. Va a levantarse y todas se asustan, Lita casi tira la bandeja por el aire. No entiende hasta que mira abajo, una brisa muy fresca y conocida. — ¡No era necesario que me desnuden! —Vegeta no entiende porqué lo dejaron con una camiseta de algodón y nada debajo. Se vuelve a meter a la cama, se cubre y gruñe fuerte.
— ¡Pues había que revisarte y no hace falta que te levantes! —Serena lo regaña, está tan roja como él de la vergüenza.
— ¡O me dejan solo o me pasan unos putos pantalones! ¡Todavía no estoy moribundo! — Vegeta reclama, quiere comer sentado en la mesa, siente que suda de la vergüenza y se frota la frente.
Lo que nadie sabía es que Rei había detectado algo, en el momento que el Príncipe Vegeta tenía ése sueño sonámbulo. Le pidió a los gatos dejarla sola, siente que hay algo que va y viene. Pero ella en lugar de seguir ése aura, se escapa, porque supone que son los restos de la maldición del Rey. Así que se aleja con mucha concentración para no tener un ataque de nervios.
Se levanta sudando, ahogada, las paredes le dan vueltas, pero al estar derecha se le pasa. Siente una tristeza horrible, mira a los lados. En su módulo está la ropa de Raditz y sus cosas mezcladas. —"Estás bien, estás con él… Tranquila". —Se repite como una oración al cielo. Tiene la camiseta de algodón de Raditz cubierta en sudor. Va al baño y empieza a llenar la bañera. No entiende de dónde sale ésta tristeza y teme recordar lo que estaba soñando.
En la zona central del Palacio, Nehe miraba asombrada cómo pudo alimentarse de las pesadillas del Príncipe Vegeta. Sus manos rejuvenecidas, se miraba al espejo. —Casi…Casi perfecta. —Verificaba el borde de sus ojos y la piel de su cuello. —Esto del Príncipe resultó mejor de lo que esperaba. Jaja… —De pronto mira fijo al espejo. —Quizás pueda encontrar a quien bloquea mi poder, su sola presencia hace que se purifique todo alrededor. —Se concentra con ambas manos en el espejo, empieza a buscar.
Rei quitaba sus bragas y ponía en un canasto la camiseta. Estira su cuello, se siente tan tensa. Resopla como un caballo, abre los ojos al espejo sobre el lavamanos.
— ¡Sois Vos! —Nehe la ve en el espejo, completamente congelada del susto y antes de que grite, atraviesa el espejo y la ahorca.
Rei no entiende qué sucede, se queda sin aire muy pronto. Camina hacia atrás, tratando de zafarse, escuchó una voz y parece que alguien invisible la ahorca. Lucha y se queja. —Ra… ¡Ra! —No puede gritar, cae a la bañera, el agua salpica a los lados.
—Aun no te habéis perfeccionado en tu sexto sentido, Jajaja. —Nehe presiona un poco más su agarre, la ahoga debajo del agua.
Raditz se encuentra con Mina—Mina… ¿Rei ha estado con ustedes?
—Nop, creo que nos dijo que intentaría descansar. —Mina revisa su Scouter.
—Sí, yo se lo sugerí, pero… —Raditz mira la hora. Hasta ahora nadie la ha visto ¿Estuvo todo el día en cama? Camina sin decir más, algo le oprime las entrañas. Al entrar en la habitación, no ve a nadie, pero escucha el escándalo de agua en el baño. Abre rompiendo la puerta, la ve luchando contra algo, hundida en la bañera. —¡REI! —La saca del agua, la siente toser.
Rei tiembla sin control, tose fuerte y se frota el cuello. — ¡Raditz! —Exhala el grito que no pudo sacar. Se abraza a él, aunque siente los brazos pesados.
Raditz manotea una toalla, la cubre. Siente los pasos de su padre y Nappa acelerar hasta ellos. —Ya Rei… Tranquila…Tranquila. —La lleva en brazos a la cama.
— ¿Qué carajos? —Bardock no comprende nada.
—Sí, de acuerdo…—Nappa camina hacia atrás. —Voy a creerlo, alguien está haciendo magia negra aquí. —Se había quedado con los ojos redondos, viendo una especie de vapor negro metiéndose al espejo.
Bardock también lo vio, se mete al baño y lo cubre con una toalla. Se miran entre sí y van a buscar a Ami.
Estaban cenando con Vegeta, Serena, Lita y Ami, piensan que monitorearle la comida y las horas que descansa será de ayuda.
En medio de su charla, Vegeta suelta los cubiertos y abre la puerta del módulo. — ¿Qué pasó? — Bardock y Nappa estaban ahí y le dicen que algo sucede con Rei. Todos dejan lo que están haciendo y van a verla.
—No sé qué pasó…—Rei habla despacio con la garganta adolorida, casi ronca. —Vi el espejo, sentí algo raro y después de ahí…
—Relájate Rei, no hables. —Artemis acerca un pañuelo húmedo para que se lo pongan en la frente. Se gira a Luna que estaba curiosa viendo el espejo tapado. — ¡Luna! —Artemis se acerca enojado.
—Lo siento, me ha dado curiosidad. Huele mal eso es seguro. —La felina va junto a Rei.
—Sí, del espejo. —Rei les afirma. —Alguien nos espía, hay un enemigo oculto. —Se levanta ve a la Androide en el marco, como curioseando. Pero no, no es ella.
—Yo les dije todo lo que sabía. —Dieciocho se cruza de brazos. —"Vine preocupada por el alboroto para nada". —Infla sus mejillas.
Vegeta piensa, se frota la nuca, niega con la cabeza. —Íbamos a pedirle ayuda, pero viendo que se siente mal. Mejor no arriesgarnos a que uno más se sienta mal. —Piensa unos momentos, se siente algo cansado, pero comer lo ayudó. —Cubran todos los espejos. —Se detiene al sentir la mano de la Señorita Hino en la mejilla.
Rei puede ver algo en su ojo izquierdo, como si brillara. —Príncipe, algo altera su visión.
Vegeta la aleja, Raditz se acerca cabreado y la escuda. —No hace falta. Aceptaré toda la vigilancia que se necesite. Luego veremos lo que me pasa.
Raditz parpadea grande. — ¿Qué te pasó?
—Magia negra. —Serena exclama muy segura. —Veníamos a pedirle ayuda a Rei, porque creemos que alguien pudo hacerle un mal de ojo o algo así. —Serena presiona la mano en su pecho. —Pero si te sientes mal Rei, no te someteríamos jamás a algo así.
Rei queda pensando mientras la sientan en la cama. —"Aun no habéis perfeccionado en tu sexto sentido…"—Las palabras de ése espíritu del mal la hacen pensar ¿Hay algo más que ella no ha logrado con sus poderes?
— ¡Maldito Saiyajin! —Nehe golpea el suelo con su puño. No pudo hacer nada contra su fuerza. Pero sonríe de lado, al menos el momento se acerca. Va a la mesa donde tiene una noticia que salió en fin de año. —Serenity…Estoy un paso más cerca. — Toca con su mano la foto de Serena impresa.
Raditz acompaña a Rei en la ducha, la siente muy callada. —Rei… —Suspira y la abraza debajo del chorro de agua. —Por favor, dime que no estás pensando lo que sospecho…
Rei se toma de sus brazos. —Raditz yo… Creo que me he estado negando algo a mí misma… —Se voltea, el agua cae de la cabellera negra del Saiyajin bañándola de su aroma. —Siempre me sentí mejor pensando que, que había alguien ahí afuera que nos salvaría, que me salvaría. Pero…Y si ése alguien soy yo también.
—Lo que sea que tenga Vegeta, con lo que puede hacer Serena. —La ve negar.
—Ella me lo dijo, me lo ha contado. No funciona. —Mira de reojo al espejo, frunce la vista. —El Fuego Sagrado me dará respuestas…
Vegeta giraba en la cama, se sentía con miles de ojos encima, pero son sus "guardias" apuñalándolo con la atención de su Ki. Serena también daba vueltas y vueltas. —Ahora tú tampoco puedes dormir.
Serena hace un pequeño puchero y se acuesta arriba de Vegeta, lo mira a los ojos. —Mañana quiero ir contigo.
—Aaahh, mujer… Quiero dormir. —Bromea un poco con ella, pero la ve muy seria con su cara de ardilla. Le deja un beso en sus labios fruncidos. —Tan solo quiero tenerte segura. —La ve resoplar y alejarse en la cama. —Serena, prométeme que estarás aquí, distráete con las demás. Será una sesión larga y si mi mente está en preocuparme por ti porque estás preocupada; entonces estaré doblemente estresado.
Serena quiere rogarle que cancele, que se quede y se tome un tiempo, para ver si Rei puede ayudarlo. Pero sabe que la Reina querrá usarlo en su contra, querrá hacerlo ver como un Príncipe enfermo que aún no puede heredar. —Bien, voy a intentar. Ven aquí. —Acerca sus manos a su frente, Vegeta se acerca de mala gana.
La luz, el alivio en ésta noche, que ya empieza a sentirse mucho más cálida, empieza a aliviarlo a hacerlo ceder al cansancio aplastante que tiene en cada fibra de su cuerpo. Vegeta respira y empieza a ceder. No sólo siente las manos de Serena peinar su cabello, también bajar por su cuello, por su pecho y quedarse haciéndole pequeñas cosquillas con sus caricias a su ombligo. Pacífico, lleno de alivio, como su nombre… —Serena…
Serena suspira al escucharlo, mira en su mesita de noche, los libros que buscó Vegeta para la noche. Son todos llenos de historias románticas y poesías. No han abierto ninguno. Luego piensa lo horrible que se debe haber sentido con ésa pesadilla, con el corazón hecho trizas de nuevo. Así con todo eso, no pudo herirla. —Me amas tanto Vegeta, yo te amo igual, nunca lo olvides. —Tararea bajito ésa melodía, aquella canción del Hijo de la Luna. Lo ve sonreír un poquito semi-dormido.
Quien no pude pegar un ojo es Rei, se voltea y ahí está la mirada acusadora de Raditz. —Duerme. —Ordena tocando su entrecejo con su índice.
—Ja, me lo dices como si no te conociera. —Raditz la atrapa entre sus brazos. —Tienes la mala costumbre de disparar y preguntar después. Eso me cabrea como la mierda.
—Jummm ¿Por eso no quisiste hacer el amor hoy? —Rei lleva su mano a su miembro.
—Mujer, deja descansar al tigre. —Raditz dice en broma pero la abraza y empieza a besar su cuello. Su polla responde en automático con ella.
—Oh, pero mira, el tigre quiere salir a jugar.
Raditz resuena una carcajada. —hablaba de ti, no de mi miembro.
— ¡Ja! En todo caso soy una tigresa. —Estalla de la risa cuando Raditz le hace cosquillas. — ¡Ay, no! ¡No! ¡Jajaja!
Luna escucha a Rei y va a la ventana junto a Artemis. Miran al cielo buscando la Luna. —Está menguante… Mañana será Luna Nueva. —Artemis comenta con desánimo.
—Artemis… —Luna va a preguntarle, pero él responde antes de formular la pregunta.
—Sí, puedo verlo. El enemigo se ha hecho fuerte. —Frunce el ceño. —Éstas son las últimas horas donde las veremos felices y tranquilas. No quiero dormir.
Luna observa con Artemis una nube negra haciéndose cada vez más grande en el cielo, encima de la zona central del Palacio. Pueden sentirlo hasta los huesos.
Caulifla abría la zona de entrenamientos, veía la cámara de gravedad encendida. Se le iba el aire al ver que lo estaban usando con el máximo de su capacidad.
Kale y Selypar intercambiaban golpes de puño, imperceptibles al ojo humano. Era tanto que sus disparos de Ki rompían la cámara y salían hasta afuera. La Reina tomaba una pesa en su puño y se arrojaba a golpear a Kale. La Élite apenas esquivaba, pero alcanzaba a tomar otra barra de acero y doblarla de un golpe contra la cara de Selypar. Así, con los puños sangrando, los labios partidos y un ojo de cada una inflamado se acercaban para golpearse.
— ¡Oigan! ¡¿Qué hacen?! —Caulifla mira la hora, mañana temprano debían estar listas para la Regencia. Aunque la Reina la da por ganada y no sabe el porqué.
— ¡Caulifla! ¡¿Por qué no te vas a jugar en el bosque?! —Kale llega hasta ella y la empuja.
— ¡¿Cómo te atreves a empujarme y hablarme así?! ¡No te vi en todo el día! —Caulifla no quiere admitir que se sintió sola y hasta aburrida.
—Ppfff, es aburrido entrenar con escoria tan débil. —Kale, presiona sus puños, toma una botella de agua y se la tira encima. Entiende un poco la satisfacción de superar los límites, pero también la frustración de buscar un guerrero más y más fuerte contra el cual combatir.
— ¡Majestad! ¡¿Usted la escucha?! La Élite me ha faltado el respeto yo soy—Caulifla vocifera.
— ¡Tú ya no eres nadie! ¡Ahora eres débil! —Selypar la enfrenta, presiona su puño y rayos dorados la rodean y golpea a Caulifla afuera.
Caulifla se levanta, tragó tierra mientras rodaba contra el suelo. —Cough, cough… —Escupe y se limpia. Las ve volver al ruedo como si nada. — ¿Qué pasa? ¿Qué sucede? —Presiona la tierra en sus puños, caen lágrimas de furia sin entender. Siente que ha perdido todo en un chasquido y sin darse cuenta. —Her… ¿Hermana?
Lita se levantaba al baño por la madrugada, veía los espejos cubiertos. Se lavaba la cara e intentaba refrescarse la cabeza.
—Lita… —La voz de Bardock la hace voltear, se acerca a frotar sus hombros y besarlos.
— ¿Y si saben Bardock? ¿Si saben lo que yo hice y por eso están haciendo éstas cosas?
—Por eso Lita, les ruego. Si deben huir a Kioto o más lejos, háganlo. —La abraza fuerte. —Cuando todo ésto pase, vamos a casarnos, vivir en una casita—
— ¡Ja! ¿Cuándo todo esto termine? ¡No, claro que no! —Lita lo pica con el dedo en el pecho. —Prometiste que éste año sí o sí.
—Éste año… Sí o sí. —Bardock le jura levantado la mano, se inclina y la besa. Un beso dulce y lento, que hace que los dos se inclinen por las sensaciones. Despacio se la lleva a la cama, ésta noche no harán el amor por deseo, sino para sentir el consuelo en sus almas.
Quien no tenía consuelo alguno era Darien, que estaba acostado boca abajo luego de que la rubia rompió la cama y le provocó un tirón en la cadera. —Ya, estoy bien… Solo necesito hielo. —Darien resopla, la ven entrando con una cubeta llena de hielo.
—Qué bueno que la anciana es bien discreta. —Dieciocho toma el hielo en su mano y se lo pone directo en la espalda.
— ¡Au, Au, Au! —Darien salta hasta el techo. —Un paño o una toalla. —Ruega por favor.
—"Soy una bruta. Casi lo mato por dejarme llevar ¿Cómo hacen los Saiyajin para no partir al medio a sus parejas? ¿O cómo hacen sus mujeres?"—Muerde el lado interno de su mejilla. Quizás le pregunte a la Doctora.
Si Vegeta no se sentía como un niño inútil o un incapaz, sin dudas el día de hoy cruzó los límites. Con el ceño fruncido escuchaba las preguntas de Serena mientras lo enjabonaba en la bañera.
— ¿Estás seguro? ¿Sólo soñaste eso? ¿Qué tal estás de la cabeza? ¿Te duele mucho? ¿Quieres que pida un escaneo antes de salir? ¿Seguro, seguro que puedes ir?
Vegeta gruñe enojado, azota el agua. —Sí Serena. —Contesta cortante, sólo soñé con aquella vez de la purga, cuando te conocí, me sentía tragar por un río de sangre. —Mira un poco hacia abajo, se despertó un par de veces algo alterado. —Pero al verte a mi lado ya me sentí un poco mejor.
Serena exhala, su preocupación parece ahogarlo. —Bueno, por favor. No dudes en contarme lo que sea, no temas que sea muy malo o que vaya a ofenderme.
Se mete debajo del agua, se quita el jabón y al resurgir abraza a Serena desde la cintura. Queda con su oreja pegada a su ombligo. —Te siento Serena, eres tú. Eres real y estás conmigo. —Aferra sus manos a su piel, se repite en su mente qué es real y qué no. —Amada…
—"Por Dios, los nervios me van a volver loca."—Serena intenta relajarse. Aclara su garganta para hacer conversación. —Las chicas también están nerviosas, les dije que podíamos leer y tener una tarde de té después de nadar.
—Sí, eso está bien. Puedes salir si quieres, con la vigilancia indicada por supuesto. —Vegeta se asombra al escucharla asentir sin protestar. Intenta mirarse al espejo, pero recuerda que lo han tapado y se pregunta si se ve tan mal.
Los dos desayunaron Bardock, Nappa, Tarble y el Legendario. Se ponían al tanto mientras el momento se acercaba. —… Y si quieren hacer una lucha de fuerzas. —El General habla. —Le va a salir el tiro por la culata. Con el Legendario y el SuperSaiyajin sería imposible.
—Siempre y cuando no tengan a ése "Proyecto Final" perfeccionado. —Vegeta mira sus manos ¿Acaso le tiemblan del cansancio? Respira profundo y a conciencia. Ahí ve que se detiene. — ¿Cubrieron todos los espejos?
—Sí, también estuvimos preguntando por alrededores si alguien conoce alguna bruja, hechicera o curandera. —Nappa les habla. —Porque lo que vimos en el baño de Rei, nos confirma que de alguna manera quieren afectarte. Pero veo que hoy estás mejor.
—Sí, mientras no se mantenga solo y confunda la realidad. —Serena les comenta y los mira con angustia. —Se los ruego, no lo dejen solo. —Siente a Vegeta presionar su brazo, pidiendo que no se preocupe. Serena asiente y relaja la postura.
— ¿No era mejor romper los espejos? —Tarble pregunta bebiendo su té.
—Je, si no eres supersticioso como ellas. —Vegeta señala a Serena. —Eres bienvenido.
— ¡Ja! Lo que me faltaba, además de un mal de ojo. —Serena levanta el tono —Deberemos cargar con quien sabe cuántos años de mala suerte.
Tarble quedaba callado, es el primer momento que comparte viendo de cerca la interacción de su hermano mayor y la mujer. Le parece increíble ver como ella no teme dar su punto de vista y hasta desafiar a alguien que puede aplastarla con un dedo. Piensa un poco, mira sus manos y recuerda a Gure. —"No es momento de tus problemas personales." —Se regaña así mismo.
Cuando se alistaba para salir, Serena buscaba en su cuarto la Katana y se la ponía en la cintura de Vegeta.
—Hmp ¿Estás segura que quieres arriesgarte a que pierda los estribos y tenga esto a mano? —Vegeta se la quita y la deja en la cama.
—Vegeta cuídate. —Lo abraza de un saltito. Toca su nuca, presiona un poco su cabeza y ruega que sus poderes le den la fuerza para que todo salga bien.
—Jaja. Y que la Luz de la Luna me acompañe… —Vegeta dice con algo de ironía, dibuja una sonrisa. —Princesa de la Luna…—Toca la frente de Serena con su índice, corriendo su flequillo dorado a un lado.
—No bromees con eso, ya te dije. —Serena infla las mejillas y le da un golpe en la espalda.
—No bromeo. —La mira a los ojos muy fijo y le deja un beso.
—Te conviene que no estés compartiendo tus conclusiones con nadie. —Serena se pone seria.
Vegeta presiona la lengua contra el interior de su mejilla, sólo mueve las cejas de arriba abajo, dándole a entender que la evidencia está ahí, no puede huir de la verdad.
Lo ve emprender vuelo. —"Si es que voy a estar a su lado cuando sea Rey, creo que no era tan malo que yo estuviera presente. Es mi futuro también…"— Serena reflexiona, se le ocurren argumentos que pudo haberle dado a Vegeta para acompañarlo. Mientras camina por el pasillo, va al módulo de Rei, aún quedaban escombros grandes que Raditz y Kakarotto removían. —Hola Élites. Oh ¿Ya fueron a su descanso de la mañana?
—Señorita, no se preocupe. —Raditz la saluda inclinándose un poco. — Si viera lo fuerte que me quedó el brazo. —Presiona sus bíceps, muy presumido y hasta le guiña un ojo muy coqueto. Ve a Serena reírse y cubriéndose la boca.
—Alerta roja, alerta roja. —Kakarotto le advierte que Rei está detrás viéndolo exhibirse.
—Ah-Heemm… —Rei aclara bien fuerte la garganta y con los brazos cruzados mira con un ojo asesino a Raditz.
—Jajaja, ya Rei era una broma. —Serena la toma del brazo. Por encima del hombro le regala un guiño a Raditz para que no se preocupe, ella domará a la fiera. Mientras charlaban, veían a Dieciocho bajar la mirada y caminar rápido junto a ellas. — ¡Oye Dieciocho! —Serena suelta a Rei se va con ella. — ¿De nuevo ésa ropa? ¿Quieres que salgamos de compras?
—Serena. —Rei le rechista, y la tironea lejos de ésa rubia. — ¿Qué crees que haces? Tenemos una reunión ahora entre nosotras. —Rei saca el pecho y mira con desdén a la Androide.
Se encoge de hombros. —Rei… Quiero llevar la fiesta en paz. —Serena susurra. —Podemos hacer la reunión y llamar a la Señora Hakkake, que traiga a las modistas y vemos ropa y Yukatas nuevas ¿Qué dices? ¿Nos acompañas? —Serena va junto a Dieciocho de un saltito, aun contra la furia de Rei.
—Yo-Ah… A decir verdad no…Nunca. —Dieciocho no sabía que decir, pero ésta mujer tiene la sonrisa tan brillante y hace imposible decirle que no.
—Vamos, seguro nunca tuviste una "Reunión de chicas". —Serena la tironea y se la lleva. Se cruzan con Darien y le informan que llame a la Anciana y que Dieciocho estará con ellas.
—Darien auxilio. —Dieciocho mira a Darien, y le ruega con los ojos abiertos y los dientes apretados.
— ¡Por supuesto! ¡Vayan tranquilas yo me ocupo de todo! —Darien sonríe enorme con Serena y mira a Dieciocho. Socializar o al menos aprender a tratar con otras mujeres, le vendrá bien.
—Anda, es una reunión inocente. —Serena ya siente que se relaja y se distrae. Quiere hacer un esfuerzo, así como Dieciocho lo hace al aceptar entrenar con ellas. —No sé qué te habrá contado Darien, pero somos chicas decentes. —Abre la puerta.
—… Y así, respiras y lo intentas meter muy de a poco hasta el fondo de la garganta, tranquila. —Mina estaba con una banana en la mano, enseñándole a Milk unas técnicas de sexo oral. Milk escuchaba y abría la boca mientras Mina insertaba la fruta pelada por la mitad. Lita miraba muy atenta, anotaba todo.
Las dos rubias quedaban congeladas y en 3…2…1 — ¡¿Qué le haces a Milk?! ¡Suelta eso! —Serena la taclea, es demasiado pronto para que Dieciocho las vea en ése nivel.
— ¡Pues le estaba enseñando mientras las esperábamos! —Mina le saca la lengua.
Lita se hace un poco la tonta y esconde la libreta. —Sí, Jajaja, ya sabes… Haciendo tiempo. Mira, traje limonada con frambuesas. —Intenta distraer a Serena con comida.
Dieciocho se sienta, pidiendo un poco de permiso, toma la fruta que se cayó al suelo. Frunce el ceño. — ¿No es esto algo pequeño?
Mina y Serena dejan de forcejear con Milk y Lita que intentaban separarlas. Quedan sin saber qué decir. Bueno, todas menos…
—Pero para practicar la respiración es bueno hacerlo gradualmente. —Muy científica, Mina les explica. —No importa el tamaño, es bueno tener práctica.
—Ooohh… —Dieciocho piensa y sigue mirando muy curiosa. No se da cuenta que las chicas se sientan alrededor de ella.
—Tú estás con Darien… —Mina señala lo obvio, le sirve limonada. —Si has vivido encerrada toda tu vida ¿No tuviste problemas para…? —Mina hace un hoyo con los dedos e inserta enérgicamente su índice.
Dieciocho queda sin parpadear, mira a la rubia de arriba abajo y parece tener buena experiencia. —Uuuh… Un poco, verán yo…No sé cómo hacen ustedes. —Oculta su pena detrás de la cortina de cabello. Puede sentir que todas se inclinan a ella, esperando una respuesta. — Cómo hacen para medir la fuerza, además soy algo torpe y anoche… Le provoqué dolor en la cadera. —Se cubre el rostro con ambas manos.
Todas se sirven limonada, le ponen extra de hielo. La puerta se abre y entran Ami y Rei que fue a buscarla.
—Hola chicas. —Ami sonríe enorme, da lugar a que metan unas telas y ropas.
—Hola otra vez, es un gusto volver a verlas. —La Anciana Baba entraba con telas y diseños exclusivos, quien mejor que ella que tenía los mejores contactos en el mercado.
—Oh, Señora Baba, tome asiento. —Serena la recibe y le ofrece de beber.
Mina aclara la garganta y sigue con Dieciocho. —Bueno, es que, verás nuestras parejas están todo el tiempo verificando el Ki y de a poco midiendo la fuerza e intensidad.
—Mmm… Podría usar lo del Ki para eso, nunca lo había pensado. —Dieciocho come la fruta. —Puede que otro inconveniente sea que, como él no puede detectar mi Ki, entonces no puede estar advertido de mi fuerza.
—Entonces al ser más fuerte, eres tú la que tiene que estar midiéndose. —Mina le dice. —Al principio nosotras tampoco detectábamos el Ki ni nada, ellos debían estar atentos a muchas cosas y es por eso que debían tomarlo con calma y delicadeza.
—Pero el sexo se siente tan bien. —Dieciocho comenta como si fuera comida o alguna golosina a consumir. — ¿Cómo hacen para bajar la velocidad o las ganas?
Rei para la oreja ante ése comentario, se acerca un poco a ellas. —Muy fácil…Porque no es lo mismo follar que hacer el amor. —Muy sabia concluye y todas están de acuerdo.
— ¿No es eso sinónimo de sexo? —Dieciocho empieza confundirse.
—No, claro que no. —Serena siente que está hablando con alguien muy "Saiyajin". Pero si piensa en la vida horrible y solitaria que Dieciocho tuvo, no está tan lejos. Quizás su sabiduría le sirva de algo. —Verás…Cuando haces el amor, lo haces despacio a conciencia. "Terminar" no es lo más importante, sino estar unidos y mostrarse lo mucho que se aman. —Serena une sus manos y ensueña la intimidad con Vegeta.
Dieciocho se ruboriza, se cubre la boca con sus dedos. — ¿Darien me ama? —Sus ojos parecen estallar en estrellas y corazones.
—Ay, querida. —Rei la sacude de los hombros. —Como decía mi abuelito, blanco es y gallina lo pone. Te protegió, dio su palabra por ti y quiere darte otro tipo de vida más que una "asesina a sueldo". Si eso no es amor… —De pronto Rei recuerda a Raditz, como la protegió también, sabiendo que era una enemiga de los Saiyajin, como confió en ella y guardó sus secretos. Suspira hacia arriba, no es muy distinta su situación a la de ésta Androide.
—Chicas ¿En qué se andan metiendo? —Luna aparece y por detrás Artemis jadeando y riendo.
—Jummm… Más les vale a ustedes no estar metiéndose por ahí. —Rei los regaña.
— ¿Los, los gatos hablan? —Dieciocho se acerca fascinada, creyó que Darien estaba de broma cuando le contó.
—Atrás. —Artemis protege a Luna de ésa mujer y le sisea enojado.
Dieciocho retrocede la mano y les saca la lengua a ése par de roñosos. —Basta, la fiesta en paz por favor. —Serena levanta las manos y pide orden. Toma unas telas. —Mira una Yukata de algodón, lisa para uso diario. El azul te queda bonito.
Dieciocho frunce el ceño, acomoda un mechón de su cabello detrás de la oreja. —La ropa de entrenamiento es más fresca y cómoda. —Estira las telas. — ¿Se pueden hacer unos pantalones de jean o algo más casual como salen en algunos mangas?
Las chicas quedan con las cejas al techo, se miran entre sí. —Nunca lo habría pensado. Si se derogó la Ley que nos prohibían ciertas cosas… —Ami piensa, a veces las mangas de una Yukata le molestan en el área médica, incluso arremangadas.
— ¡Aaaaah! ¡Sí! Podemos hacer ropa informal. —Mina muy entusiasta aplaude. —Las Yukatas y Kimonos, dejarlos para reuniones y cosas informales.
—No lo sé. —Serena duda, parece buena idea, pero se preocupa por vestirse muy fuera del protocolo y que algún representante lo vea como una falta de respeto. —Tal vez deba preguntarle a Vegeta primero. —Pone un dedo en su boca.
—Si para eventos y Audiencias mantenemos el protocolo, no habrá problemas. —Rei la empuja un poco a decidirse. —Además, si esto es un nuevo inicio para los habitantes del Planeta, qué mejor que su mayor referente para darles pruebas. Es muy banal, pero efectivo.
—Oh, sé muy bien de qué hablan. —La Señora Baba, busca revistas y unas hojas con la modista. —No tiene porqué ser algo muy descubierto. Puede ser elegante, práctico y bonito.
Todas empiezan a curiosear diseños, Dieciocho se va más por el lado de los pantalones o faldas. También unas calzas que le hagan más práctico entrar en acción cuando lo necesite.
Vegeta, Tarble, Nappa y Bardock estaban en la Audiencia, presentaba cada parte la evidencia y un letrado en las leyes.
Hasta Tarble estaba con los pelos de punta, porque la Reina parecía demasiado dócil, apenas presentaba argumentos a favor de su Regencia. También notaban que Paragus, el flamante Ministro de Defensa no estaba para nada de acuerdo con el accionar de la Reina.
Vegeta estaba serio, tratando de prestar atención plena e ir despacio. Se tomaba unos segundos para responder cada pregunta. Esperaba que no lo tomen como una señal de su malestar, sino como la prudencia en algo tan importante. Espiaba de lado los espejos en la habitación, miraba a su madre. La maldita le sonreía de lado, con malicia. —"Sí, a ver cuánto te dura ésa sonrisa."—Piensa y siente la vista nublarse, se sacude rápido sin darse cuenta, necesita despabilarse. Toca la mesa mira a Nappa y a Bardock, para estar seguro que está en la realidad.
Todos quedaron atentos de la actitud del Príncipe. Se ve agotado, y más serio de lo que últimamente lo habían tratado. Al final de la Reunión lo ven con la vista algo irritada y bostezando al saludarlo de cerca. Luego iban con la Reina.
—Majestad. —Un Coronel la saludaba. —Parece que al Príncipe Vegeta le ha afectado la pérdida de su padre. El Príncipe Tarble está de su lado, suponemos que es algo temporal… —Tira el comentario, pero en verdad es para ver qué le responde la Reina.
—Oh, sí. Eso quisiera creer… —La Reina suspira de lado, fingiendo angustia. —Pero creo que su enfermedad está regresando de a poco. Por eso no quería contradecirlo o alterarlo, quería que supiera que solo quiero su bienestar. —Pone una mano en su corazón. —Las hembras Saiyajin somos muy cerradas con nuestras crías, pero a nuestra manera le mostramos nuestro cariño. —Se cubre un poco el rostro con la mano, como si sintiera melancolía.
Los representantes la escuchan con asombro, la Reina por primera vez muestra un lado maternal hacia el Príncipe Vegeta.
Ahí está, con sólo hacerlos dudar y mostrarse como una Reina Madre idónea es suficiente. Ahora sólo necesita darle un pequeño empujón al Príncipe Vegeta y desatar su violencia. —"Nehe… Es todo tuyo."
—Madre… —Tarble le llama la atención. Con el ceño fruncido y muy serio. —Quería hablar contigo un momento.
Selypar se sienta de nuevo en la sala de Audiencias, le hace un ademán para que hable. En verdad está hastiada, quiere ir a entrenar o estar de nuevo frente al Espejo Dorado.
Al fin la ve poner su gesto de siempre. Tarble sospecha que todo es un acto muy bien armado. —Solo un par de palabras. Sé que te dio igual que yo me fuera…
—"Ya no me sirves que no es lo mismo… Tu presencia ya era más que inútil". —Piensa y tuerce la boca, apoya su sien en sus dedos.
La ve impaciente. —Quiero repetir lo que mi padre me pidió. Por favor, no vale la pena lo que estás haciendo. Podrías terminar muy mal.
—Haaa… Veo que tu hermano mayor te lavó la cabeza con quién sabe qué cuentos. —Selypar se levanta y le señala la puerta. — Todos me han traicionado, ninguno pudo mantenerse a mi lado, peleando y defendiendo el Linaje Saiyajin. Ésta Guerra, la pelearé hasta el final.
Tarble se resigna, baja los hombros y le da una reverencia. —Majestad… —Se retira, ella nunca dejará de ser lo que es.
Vegeta caminaba por detrás de Broly, entre el Comandante y el General. — ¿Tarble? —Mira a los lados.
—Nos pidió unos momentos. —Bardock le explica.
Vegeta niega con la cabeza. —La condición es que tampoco lo dejen a solas a él. —Vegeta va hasta adentro a buscarlo. Al entrar en los pasillos algo sucede, sus instintos lo presionan desde las entrañas. Cuando mira hacia atrás, es de noche. Pero ahora se da cuenta, hay espejos por todo el lugar. Presiona los puños, su vista pica de nuevo. Definitivamente es algo que trae en el ojo, ahí recuerda, a Caulifla tirándole tierra a los ojos. — ¿Podría ser? —Piensa en voz alta. Empieza a dar pasos prevenidos, debe encontrar a Tarble, no puede dejarlo solo, menos con su madre. Quién sabe si pueda ponerlo de su lado. Empieza a cubrirse los oídos, escucha las voces de Serena y Darien riendo y gimiendo.
Por la curva del pasillo Caulifla aparecía, veía al Príncipe Vegeta algo perdido, al activar su Scouter sonríe de lado. —Patético… —Se regodea al verlo con su poder por los suelos.
Siente a alguien observarlo, se endereza y está decidido a seguir como si nada. Saca el pecho, cada paso lo da con seguridad, aunque al mirarse en los espejos se ve pálido y ojeroso. Algo le está pasando, algo le quita fuerzas y tiene que ver con Caulifla. Trata de pasarla de largo, como si fuera basura en el camino, pero ella lo bloquea sin parar. Gruñe furioso.
—Alteza, Alteza… —La Élite con tono burlón, pone las manos en la cintura, niega con la cabeza. —Mire nada más. Se lo dije, ésa hembra terrícola lo debilita.
Vegeta la escucha, su sangre hierve. Se cubre el rostro por el mareo y se sostiene de la pared con una mano. —Sé que fuiste tú. —Sisea contra su rostro escupiéndola. —Zorra sucia y piojosa.
El sonido de una cachetada retumba en el lugar, lo hizo con todas sus fuerzas, casi tirándole la mandíbula. Mira su mano, hay sangre. Lo ve consternado, limpiándose el labio partido. — ¡Jajaja! ¡No eres más que un Príncipe Demente! Un Príncipe sucio que se revuelca con la peor de las basuras ¡Eres indigno de ser nuestro Rey!
Enfoca al rostro de la Saiyajin y es Caulifla y es su madre. Es Selypar y es Caulifla. —No puedes vencerme... Tú haces el mal y así como yo pagué; tú pagarás. —La atrapa del hombro, cierra su puño y la golpea. — "¡Carajo! ¡Eso se sintió demasiado bien!"— Cierra el puño otra vez y la golpea duro al suelo. Se sienta encima de ella inmovilizándola, eleva su Ki a SuperSaiyajin y cae sobre ella con una lluvia de puños. — ¡Maldita! ¡No puedes ganarme! ¡Levántate y pelea! ¡Tú magia negra es inútil!—Los trozos del Scouter rompen su guante y se incrustan en la cara de Caulifla. Vegeta sonríe brillante al ver el rostro cambiar al de su madre.
Caulifla lucha, eleva su poder. Pero no puede contra el SuperSaiyajin, la tiene clavada al suelo y rompiendo con una fuerza demoledora contra ella. Su mente recuerda la advertencia de la bruja. —"…Perderás lo que más quieres…Todo se te devolverá multiplicado". —Sólo ve el rostro de su hermana Kale de pequeña, ayudándola, acompañándola.
— ¡Príncipe Tarble! —Kale detiene al Príncipe menor, se inclina en respeto. Muy seria le exige. —Debo hablar con usted.
—Sí ¿Qué sucede? —Muy cortante Tarble le habla.
Kale lo ve apurado, así que se pone firme y con una mano en su pecho le habla. —Quiero que sepa que hace un tiempo tengo la aprobación de su Madre para procrear con usted. —Lo ve ponerle mal gesto, pero ella da sus argumentos. —Piénselo Príncipe, quizás ni usted ni yo veamos el trono algún día, pero cuando se trate de la estabilidad del Imperio, los Saiyajin querrán otro heredero puro. Nosotros podremos dárselo, un hijo nuestro sería invencible contra cualquier híbrido que tenga el Príncipe Vegeta con la terrícola.
Tarble estaba a solo unos metros de salir al patio, pero queda asombrado y asustado, nunca escuchó a Kale hablar con tanta ambición y sed de poder. Al fin Bardock, Nappa y Broly lo encontraban y cortaban la conversación. — ¿Dónde está Vegeta? —El Príncipe frunce el ceño confundido.
—Disculpe, Príncipe Tarble…Píenselo. —Kale se inclina y se va trotando. No lo puede creer, al fin dijo exactamente lo que piensa. Se siente llena de valor.
Los Saiyajin quedan mirando a la actitud extraña de la hembra que se va. —No es nada. —Tarble les aclara y les sacude las manos por delante.
—Vegeta vino a buscarte. —Bardock le explica. Cuando se da cuenta del rostro de susto de Broly al sentir el Ki de Vegeta, saben que algo no anda bien.
—Busquémoslo discretos, quizás no sucedió nada grave y simplemente nos desencontramos. —Tarble mantiene la calma a pesar de sentir latidos desesperados por éste mal presentimiento. Camina contando hasta diez, se cruza con pocos soldados, eso se le hace extraño. También le extraña que haya tantos espejos por los pasillos. Practica detectar el Ki, ahí siente al SuperSaiyajin. — ¡VEGETA! —Corre doblando al pasillo. — ¡Hermano!
Vegeta quedó de rodillas sobre el cuerpo inmóvil de Caulifla, con la mirada vacía. Su respiración tiembla, está cubierto de sangre. Hacía tanto que no se entregaba a sus impulsos violentos, que esto era como recaer en un viejo y mal hábito. La recaída fue igualmente dura y con gusto. —Se-Serena… ¿Dónde está Serena? —Vegeta balbucea, sus ojos arden, pero ahora es porque necesita verla. Escucha sus risas, la necesita, necesita del aroma de Serena para quitar la peste a sangre.
—Vamos Vegeta… —Tarble apenas toca a Caulifla que está inconsciente. Traga duro saliva. Siente los pasos del General y el Comandante, también Broly. — ¡Ayúdenme!
Vegeta escucha los pasos y el movimiento alrededor, siente que alguien lo carga. No puede ver nada, las nubes oscuras no lo dejan. Una vez más se siente tragar a la oscuridad.
—Mierda… Está apenas viva. —Broly revisa a Caulifla.
—No sé qué pasó, pero lo van a inculpar. —Nappa dice desesperado mientras carga a Vegeta.
—Tranquilos, no hay moros en la costa. —Bardock asegura. Empiezan a mirarse entre ellos y preguntarse si es buena idea simplemente desaparecerla.
Serena acompañaba a la Señora Baba y a las modistas afuera. Veía el patio limpio y listo para volver a darle vida al jardín y el sol en lo alto. La primavera sería hermosa. De inmediato todo cambia para ella, sus entrañas se aprietan violentamente. Se detiene mientras las demás avanzan, mira su brazo y tiene la piel erizada y los pelos de punta. Sin decir nada corre de nuevo adentro, algo le ha sucedido a Vegeta.
…
Jo, jo, jo… Me siento como el de American Psycho con el hacha jajajaja Muchas gracias por perdonarme el cliffhanger, trataré que ya no vuelva a pasar, al menos si es un estreno doble ¡Hasta el próximo viernes!
Saluditos…
Kaysachan: tu enviando besos calientes y yo *you_and_I_and_my_dirty_mind Jajaja. Cósmica ésa conexión, aquí es un poquito más emprendedora la Neherenia, se puso su negocio de embrujos y pociones. Es el hada madrina versión anime XD. Pues al Rey, la Reina Serenity le dijo que desearía estar muerto y que le iba a costar. Pobre Vergeta lo NTR bien hard, pero estaba tan dolido, al mismo tiempo que veía que quería hacerle daño, no podía porque *amorrrsst XD ¿Y Kale? Hmmm… Podríamos decir que el hambre de poder también la está cegando como a la Reina. Gracias por seguir éste fic. Un beso grande y un abrazo curativo.
OhaioIzumiKun: Pues aquí todos gozando la paliza a Caulifla. Te lo advirtieron mi ciela. Y la Selypar imagínate, escuchando que las últimas palabras, el Rey Vegeta se las dio a la mujer que amó. Zas! En todo el orgullo. Vegeta y Tarble son socios, pero el problema es no poder ver quien está asociada a la Reina. Neherenia de a poco irá tomando el poder ¿Quién será su próxima vístima? Sintonícenos en el próximo episodio. Jajaja Gracias por tu rw.
