Cambios

No tenía nada que perder ni muchos algo que ganar, ahí tirado como un vil animal espera ansioso mi trágico final, solo esperaba que viniera por mí y que de una vez por toda mi vida, se esfumara, se evaporara como la lluvia de una tarde de verano, que puede ser tan imperceptible.

Desde que nací, nadie se había atrevido a decirme no, y todos aquellos que alguna vez lo intentaron terminaron siendo la cena de algún animal salvaje o simplemente fueron olvidados por alguna vereda donde cualquier pudiese perderse y que en el mejor de los casos serian esclavos de algún bárbaro que tuviera la dicha de encontrarlos eso o simplemente morir.

Mi vida hasta ese momento fue relativamente feliz para cualquier humano común y corriente, bueno con algunas virtudes que mí posición social pudiese ofrecer, ante mí se postraban los hombres en señal de respeto y podía tener en mi cama a cuanta mujer quisiese era divertido que me temieran realmente me gustaba, cuando conocía Alessia creí que mi mundo seria perfecto, su belleza era inigualable una mujer como ella era digna de mi colección

El frio empezaba a invadir mi débil cuerpo, cierto cosquilleo invadió mi ser mientras mis fuerzas iban desapareciendo, mi respiración a penas y se podía oír, de pronto esa sensación de temor invadió mi ser.

No era cualquier miedo, durante mi vida mortal fueron muy pocas veces que llegue a sentir temor, pero en aquel instante tenía demasiado miedo, deseaba escapar, correr lo más lejos posibles pero en mi estado eso era imposible, esa mirada clavada en mi realmente producía temor, por un momento pensé que solo era el temor a morir pero eso cambio cuando sus manos frías colocaban con cuidado los des tasos que Bruno había provocado a mi cuerpo, los colaba suave y pausadamente cada una de las partes en que Bruno había lacerado, por un instante pude abrir los ojos y vi su mirada llena de satisfacción mientras me tomaba la mano, su cara se acerco lentamente hasta mis mano izquierda sonrió triunfante, en ese instante cerré los ojos esperaba ingenuamente a que viniera por mi pero en ese instante sentí como sus filosos dientes se incrustaban en mis manos.

-No – Grito Alessia.

Solo recuerdo haber exhalado un puñado de aire para luego expulsarlo en un feroz grito tan fuerte como el que segundos antes había dado mi quería diosa. Luego solo hubo silencio por un segundo creí que moría mi cuerpo empezó a sentir frio, jamás experimente esa sensación, el frio era realmente desgarrador sentí como mi cuerpo se erizaba deseaba estar frente a un ardiente fogata pero mi necesidad de calor se esfumo tan rápido como el fuego me invadió.

Mi respiración empezó acelerarse, necesitaba sentir el aire entrar en mis pulmones, lo deseaba con tanta desesperación que sentí que me volvía loco , como era posible me preguntaba, si estaba muriendo, porque esa necesidad de sentirme vivo si ya estaba resignado a morir porque ahora.

El fuego empezó a quemarme, primero en mis manos, luego se extendió por todo mi cuerpo cuando ya había cubierto todo empecé a gritar una y otra vez suplicaba desesperadamente que mataran que terminaran con esto, podía escuchar los cuchicheos de mis invitados que habían decido permanecer más tiempo en mi estudio.

Por favor – alcance a articular apenas y audible a los oídos humanos.

Le haríamos un favor si lo matamos- Decía Alessia

Por supuesto que no- replico Ion – El es perfecto

Solo es suerte hermano, un poco de suerte , ya lo has intentando algunas ocasiones y que recuerde solo una vez ha funcionado, que tiene de diferente – Contesto Alessia

Pudo escucharnos hermana – Dijo Ion

Suerte – Replico Alessia

Mátenlo y ya – Dijo Armad frustrado por la conversación

Dele un oportunidad, yo digo que lo dejemos vivo además si no sirve Alessia podría encargarse – Este último que identifique como Alexander, rio entusiasta por algunos minutos mientras yo me revolcaba de dolor y suplica por que acabaran conmigo.

-Cuanto tiempo tardara – Aarón hablo preocupado y tranquilo.

-Dos días – Contesto Alessia con indiferencia.

El dolor empezó a disminuir lentamente imagine que empezaba a morir por alguna razón el tiempo ya no importo, transcurrieron dos días desde que Bruno intento matarme, pero en ese entonces apenas y pensé que había transcurrido cinco o diez minutos menos quizás.

La sensación que me invadió fue extraña, ya no sentía mis heridas, estaba algo desorientado, me concentre en lo que pasaba a mi alrededor, podía escuchar a los lejos de la vereda, el rio que cruzaba mi propiedad y como este corría por su cauce escuchaba a un pequeño ruiseñor cantar justo en el árbol que estaba junto al rio en la podía pasar horas durmiendo, fue entonces cuando quise escuchar mi corazón necesitaba oírlo, su pulso era acelerado los latidos empezaron a ser cada vez más fuertes y constantes después su ritmo empezó a ser lento casi imperceptible justo cuando dejo de latir creí que estaba muerto .

Termino – Dijo Alessia

Estas segura? –Pregunto Ion

Por instinto coloque mis manos sobre mi cuello, cuando caí en cuenta lo que había hecho lentamente abrí mis ojos, la confusión me invadió por completo empecé a observarme, mis manos, mis pies todo con cautela hasta quedar completamente idiotizado.

Por su puesto observa a tu mala creación – haciendo ademan con las manos mientras su mirada fría se clavaba sobre mí, fue lo primero que escuche en mi nueva vida su voz de Diosa parecía ofuscada ante mi presencia, molesta a disgusto pero no me importaba, por primera vez pude apreciar la hermosura de sus ojos, las facciones delicadas de su cara y su cabello rojizo que ese instante era jugueteado por el viento que entraba por la ventana.

Intentaba asimilar lo que ocurría pero no lo conseguía hasta que nuevamente mi garganta empezó a quemarme era tan fuerte que no pude seguir pensando en nada más.

-Yo sé lo que necesitas- Me dijo Alessia sonriente.

Su carita parecía estar feliz, subió uno de sus brazos a la altura de sus ojos y con sus uñas hizo una pequeña herida de la cual empezó a brotar ese olor que me atrajo inmediatamente no se en que instante sucedió pero corrí hacia donde se encontraba, pero Alexander y Armad me detuvieron intente zafarme luche por algunos segundos hasta que lo conseguí cuando estuve enfrente de ella intente acercarme pero con su mano derecha me detuvo, sentí mi cuerpo paralizarse mientras ella colocaba su mano izquierda justo sobre mi nariz, sonriente me observaba deseaba su sangre con tanta ansia que no podía pensar en nada mas.

-Jamás podrás tenerla –Me dijo mientras su herida empezaba a sanar, mi cuerpo caí lejos de donde ella se encontraba, necesita beber su sangre y lo necesita ya, así que volví a tacarla pero esta vez ella fue más lejos de lo que debía.

-Nunca lo vuelvas a intentar- Sosteniendo mi cabeza con su frágiles manos, me detuvieron ante mi exabrupto contenido de sed, su fuerza me sorprendió era más fuerte que Alexander y Armad, –Esto no es nada con lo que yo puedo hacer- mi cabeza giro 180 grados, dejando salir Un grito de dolor, para luego quebrarme las manos y piernas,

-Basta Alessia- Grito Ion

-Hija por favor – Intervino Aarón.

-La próxima que lo intentes juro que te mato- Dijo tranquila mientras se alejaba de mí junto a Armand mientras el resto me observaba confuso y yo apenas y asimilaba lo que ocurría, como había cambiado tanto me pregunte, Cambios que no logre entender hasta que Ion me explico.