HUSH, HUSH
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Capitulo 3: Vulnerable
El entrenador Gay estaba delante de la pizarra hablando en tono monótono acerca de algo, pero mi mente navegaba lejos de las complejidades de la ciencia.
Estaba redactando los motivo por los que Sasuke y yo no deberíamos ser compañeros de grupo, haciendo una lista en el reverso de una hoja de examen. Tan pronto como acabara la clase presentaría mis argumentos al dispuesto a cooperar con el trabajo-escribí-. Demuestra escaso interés por el trabajo en equipo.
Pero eran las cosas que no anotaba las cosas que más me preocupaban. Me resultaba extraña la marca de nacimiento de Sasuke y estaba asustada por el incidente en mi ventana la noche anterior. Francamente, no concebía que Sasuke me estuviera espiando, pero tampoco podía ignorar la coincidencia de estar segura de haber visto a alguien mirando por mi ventana horas después de haberme encontrado con él.
Mientras pensaba en Sasuke espiándome, metí la mano en el compartimiento delantero de mi mochila y saque dos comprimidos de un complemento de hierro, para tragármelos enteros. Durante un momento se quedaron atascados en mi garganta, y luego bajaron.
Con el rabillo del ojo vi a Sasuke enarcar las cejas.
Iba a explicarle que era anémica y que tenía que tomar hierro un par de veces al día, sobre todo si estaba estresada, pero me lo pensé dos veces. La anemia no suponía ningún riesgo si tomaba dosis regulares de hierro. No estaba paranoica hasta el pudo de pensar que Sasuke pretendiera hacerme daño, pero en cierto modo mi vulnerable estado de salud era algo que prefería ocultar.
-¿Hinata?
El entrenador se encontraba al frente de la clase, su mano extendida parecía indicar que estaba esperando algo: Mi respuesta. Un ardor se expandió por mis mejillas.
-¿Podría repetirme la pregunta?
La clase rió con disimulo.
Algo irritado, el entrenador la repitió:
-¿Qué cualidades de atraen de un posible compañero?
-Vamos, no tenemos toda la tarde.
Oí a Ino reírse detrás. Mi garganta parecía secarse.
-¿Quiere que haga una lista de las características de un…?
-De un posible compañero, sí, eso ayudaría.
Mire a Sasuke de reojo. El estaba cómodamente reclinado en su silla, los hombros relajados a su justa medida, estudiándome con aire satisfecho. Me dirigió su sonrisa de pirata y movió los labios: Estamos esperando
Puse las manos sobre la mesa una encima de la otra, procurando parecer más serena de lo que estaba.
-Nunca lo he pensado.
-Pues piénsalo ahora, y rápido.
El entrenador hizo un gesto impaciente a mí, izquierda.
-Tu turno, Sasuke.
A diferencia de mi, Sasuke hablo con aplomo. Se había colocado con el cuerpo ligeramente orientado hacia el mío, nuestras rodillas separadas por milímetros.
-Inteligente. Atractiva. Vulnerable.
El entrenador estaba escribiendo los objetivos en la pizarra.
-¿Vulnerable?-pregunto-. ¿Y eso?
Ino intervino:
-¿Esto tiene que ver con el tema que estamos estudiando? Porque en el libro de texto no dice nada sobre las características que debe reunir el compañero ideal.
El entrenador dejo de escribir y miro atrás por encima del hombro.
-Cada animal atrae a sus congéneres con el propósito de reproducirse. Las ranas se hinchan. Los gorilas se golpean el pecho. ¿Has visto alguna vez una langosta macho levantarse sobre las patas y chasquear las pinzas para llamar la atención de la hembra? La atracción es el primer elemento de la reproducción en todos los animales, incluidos los humanos. ¿Por qué no nos da una lista señorita Yamanaka?
Ino levanto la mano y extendió los 5 dedos.
-Guapísimo, rico, indulgente, sobre-protector y un poquito perverso-enumeró bajando los dedos con cada rasgo.
Sasuke rió por lo bajo y dijo:
-El problema de la atracción entre humanos es que nunca sabes si será correspondida.
-Excelente observación- dijo el entrenador.
-Los humanos son vulnerables-continuo Sasuke-Porque se les puede hacer daño.- y me dio un leve rodillazo. Me aparte, sin atreverme a imaginar lo que quiso decir con ese gesto.
El entrenador asintió.
-La complejidad de la atracción (y reproducción) entre humanos es uno de los rasgos que nos diferencian de las otras especies.
Me pareció que Sasuke resoplaba suavemente.
El entrenador continúo:
-Desde el comienzo de los tiempos, las mujeres se han visto atraídas por hombres de marcadas actitudes para la supervivencia (como la inteligencia o la destreza física), pues los hombres de estas características tienen mas probabilidades de al final del día llegar a casa con comida.- levanto los pulgares en el aire y sonrió-. Recuerden: comida igual a supervivencia.
Nadie rió.
-Asimismo-prosiguió-, los hombres se ven atraídos por la belleza porque es señal de salud y de juventud; no sirve emparejarse con una mujer enferma que no sobrevivirá para criar a los hijos.- el entrenador se ajusto la maya verde que traía puesta, y sonrió.
-Eso es terriblemente sexista-protesto Ino-. Dígame algo con lo que se identifique la mujer del siglo XXI.
-Si aborda la reproducción desde un punto de vista científico, señorita Ino, vera que los niños son la clave de la supervivencia de nuestra especie. Y cuantos más niños tenga, mayor será su contribución al banco genético.
Pude imaginarme la mueca de disgusto de Ino.
-Creo que por fin nos vamos acercando al tema de hoy: sexo.
-Casi-dijo el entrenador, levantando un dedo-. La atracción es previa al sexo, pero después de la atracción viene el lenguaje corporal. A sus posibles parejas tienen que comunicarles su interés, solo que sin utilizar demasiadas palabras… muy bien, Sasuke. Imaginemos que estas en una fiesta. Ves a muchas chicas de diferentes formas y tamaños. Rubias, morenas, pelirrojas, algunas de pelo azabache. Algunas son habladoras, mientras que otras parecen tímidas. Has encontrado a una chica que sea de tu tipo: Atractiva, inteligente y vulnerable. ¿Cómo le comunicarías tu interés?
-Me acercaría y le hablaría.
-Estupendo. Ahora viene lo más importante. ¿Cómo averiguarías si es una presa accesible o, en cambio, quiere que te largues?
-La estudiaría. Me preguntaría que piensa y que siente. Ella no me lo va a contar a la primera, por lo que tendré que prestar atención. ¿Me mira de frente? ¿Aguanta la mirada y luego la aparta? ¿Se muerde el labio y juega con su pelo, como está haciendo Hinata en este momento?
La clase entera prorrumpió en risas. Apoye las manos en mi regazo.
-Ella es una presa-dijo Sasuke, dándome otro rodillazo. Entre todas las reacciones posibles, me sonroje.
-¡Muy bien!- exclamo el entrenador, su voz cargada de electricidad, celebrando con una sonrisa el interés de toda la clase.
-Los vasos sanguíneos del rostro de Hinata se están dilatando y tiene la piel caliente-dijo Sasuke-. Sabe que la están cortejando. Le gusta recibir atención, pero no sabe manejarse.
-No estoy sonrojada.
-Está nerviosa-dijo Sasuke-. Se acaricia el brazo para desviar la atención de su brazo a su figura, o quizás a su piel. Son sus puntos fuertes.
Casi que bromeando-me dije-. No, es un enfermo. Y yo no tenía experiencia con el trato con dementes. Me quede mirándolo fijamente, boquiabierta. Si tenía alguna esperanza de estar a la altura de Sasuke, tenía que pensar en una nueva manera de abordarlo. Apoye las manos sobre el pupitre y levante la barbilla para demostrar que aun me quedaba dignidad.
-Esto es ridículo.
Estirando el brazo a un costado con picardía, Sasuke se agarro del respaldo de mi silla. Tuve la extraña sensación de que era una amenaza dirigida a mí, y de que él no se daba cuenta o le importaba poco la reacción de la clase. La clase entera se echo a reír, pero él no parecía oír las risas. Me miraba a los ojos con tanta intensidad que casi llegue a creer que había delimitado un mundo privado solo para nosotros dos.
Movió los labios sin hablar: Vulnerable.
Enganche los mis tobillos a las patas de mi silla y la arrastre bruscamente hacia adelante, haciendo que su brazo callera del respaldo. No tenía un pelo de vulnerable.
-Ahí lo tienen!-dijo el entrenador-. Así funciona el proceso biológico.
-¿Y ahora podemos hablar de sexo, por favor?-solicito Ino.
-Mañana. Lean el capitulo 7 y vengan preparados para mañana para un debate.
Sonó el timbre, y Sasuke echo su silla hacia atrás.
-Ha sido divertido. Repitamos cuando quieras.-antes de que se me ocurriera algo mas incisivo que un, no, gracias, el paso por detrás de mí y desapareció por la puerta.
-Estoy organizando una petición para que despidan al entrenador-dijo Ino dando un paso atrás.
-Tengo que hablar con el entrenador. Te veré en tu casillero en 10 min.
-Claro.
Me acerque al escritorio del entrenador, que estaba encorvado sobre un libro de jugadas de baloncesto. A primera vista; todas las X y las O daban la impresión de que estaba jugando la vieja.
-Dime, Hinata.-hablo sin levantar la vista-. ¿Qué puedo hacer por ti?
-Quiero decirle que la nueva disposición de la clase y el nuevo plan de trabajo me incomodan.
El empujo la silla hacia atrás y entrelazo las manos en la nuca.
-A mí me gusta la nueva disposición. Casi tanto como este nuevo marcaje hombre a hombre que estoy preparando para el partido del sábado.
Puse una copia del código de conducta de instituto y los estudiantes sobre la mesa.
-La norma dice que ningún estudiante debería sentirse amenazado dentro del colegio.
-¿Te sientes amenazada?
-Me siento incomoda. Y quisiera proponer una solución.- al ver que no me interrumpía, respire aliviada-. Me ocupare de la tutoría de cualquier alumno de biología si vuelve a sentarme al lado de Ino.
-Sasuke podría necesitar un tutor.
Evite apretar los dientes.
-Eso queda descartado.
-¿Lo has visto hoy? Estaba implicado en la clase. En todo el año no lo había oído decir una palabra, pero ha sido sentarlo a tu lado y… ¡bingo! Su calificación en esta asignatura va a mejorar.
-Y la de Ino va a empeorar.
-Es lo que tiene no poder mirar a tu lado y encontrarte con la respuesta correcta-respondió con ironía.- De momento seguiremos así-dijo mirando el reloj-. Llego tarde a una reunión. ¿Algo más?
Exprimo mi cerebro en señal de otro argumento, pero al parecer no estaba inspirada.
-Esperemos unas semanas a ver qué pasa. Ah, y lo de darle clases particulares a Sasuke va enserio. Cuento contigo.- y, sin esperar una respuesta, se puso a silbar la melodía del concurso televisivo Jeopardy y se marcho del aula.
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A las 7 en punto el cielo se había oscurecido. Me subí la cremallera de mi abrigo para ir bien tapada. Ino y yo salíamos del cine y volvíamos al estacionamiento, después de ver el sacrificio. Yo me ocupaba de las reseñas de las películas para la revista digital, y como ya había visto las demás películas que se proyectaban, nos resignamos a ver la última película de terror.
Ino dijo:
-Es la película más estrafalaria que he visto. No volveremos a ver cine de terror.
Por mi, genial. Teniendo encuentra que la noche anterior había alguien escondido en e jardín que me espiaba y acababa de ver una película de terror sobre un acosador en potencia, empezaba a sentirme un poquito paranoica.
-¿Te lo imaginas?-dijo Ino-. Vivir toda una vida sin saber que la única razón de que te mantengas con vida es que serás usada para un sacrificio.
Nos estremecimos.
-¿Y qué me dices de la escena del altar?-continuo, irritándome por no saber que yo prefería hablar del siclo de la vida de los hongos que de la película-. ¿Por qué el malo calienta la piedra antes de atarla? Como oí cuando ella se freía…
-Ya! está bien?-dije casi gritando-. ¿A dónde vamos?
-Solo te digo que, si un chico alguna vez me planta un beso como ese, vomito hasta las tripas. Repugnante es poco para describir su boca. Eso era maquillaje ¿No crees? Nade en la vida real tiene una boca como esa…
-Mi reseña estará lista antes de la media noche-dije, cortándola en seco.
-Ah. Está bien. Entonces, ¿Vamos a la biblioteca?-Ino quito el seguro a las puertas de su Dodge neón violeta del 95-. Estas muy susceptible, que lo sepas.
Subí por la puerta del pasajero.
-Es culpa de la peli.-y del mirón que había anoche en mi ventana.
-No hablo solo de esta noche. He notado-dijo torciendo la boca con malicia-Que llevas dos días malhumorada en la clase de biología.
-También es fácil de explicar. Culpa de Sasuke.
Ino lanzo un vistazo al retrovisor. Lo ajusto para mirarse los dientes. Se los relamió y esbozo una sonrisa ensayada.
-Tengo que admitirlo: Su lado oscuro me atrae.
Yo no quería admitirlo, pero Ino no era la única. La atracción que sentía por Sasuke no la había sentido con nadie. Entre nosotros había un magnetismo oscuro. Cerca de él, me sentía atraída por el peligro. Y en cualquier momento el podría empujarme mas allá.
-De solo oírte me dan ganas de…-vacile, tratando de pensar cual era exactamente el impulso que me provocaba esa atracción por Sasuke. Nada agradable.
-Dime que no es guapo-pidió Ino-, y te prometo que no volveré a mencionar su nombre.
Alargue la mano para encender la radio. De entre tantas cosas tenía que haber algo mejor que arruinarnos la noche hablando de Sasuke. Estar sentada a su lado una hora diaria 5 días a la semana era más de lo que podía soportar. No iba a darle también mis noches.
-¿Y bien?-me presiono Ino.
-Si fuera guapo yo sería la última en enterarme. Mi opinión no es parcial, lo siento.
-¿Qué quieres decir?
-Su manera de ser me resulta insufrible. Ni toda la belleza del mundo podría compensar eso.
-No es belleza. El esta… bien moldeado. Es sexy.
Puse los ojos en blanco.
Ino hizo sonar el claxon y piso el freno cuando un coche salió delante de ella.
-¿Qué pasa? ¿No estás de acuerdo o es que los chicos malos no son tu tipo?
-No tengo tipo-respondí-. No soy tan estrecha de miras.
Ino se echo a reír.
-Tú, chica, eres peor que eso. Eres obtusa y limitada. Tu mente es tan amplia como esos microorganismos del profesor. No hay un solo chico en el instituto que te interese.
-Eso no es cierto-me defendí maquinalmente. Pero era verdad: Nunca me había interesado de verdad por alguien. ¿Era muy raro?-. No se trata de los chicos, se trata… del amor. No lo he encontrado.
-No se trata del amor-me contradijo Ino-. Se trata de pasarlo bien.
Enarque las cejas, dubitativa.
-¿Besar a un chico que no conoces y que no te importa es pasártelo bien?
-¿No has estado atenta a la clase de bio? La cosa va de mucho más que un beso.
-Oh-dije con suficiencia-. El banco genético ya esta lo bastante deformado sin mi contribución.
-¿Quieres saber quien creo yo que es bastante bueno?
-¿Bueno?
-Un tío bueno-aclaro Ino con una sonrisa indecente.
-Ni idea.
-Tu compañero.
-No lo llames así-dije-. Compañero tiene una connotación positiva.
Ino aparco cerca de la entrada de la biblioteca y apago el motor.
-¿Has fantaseado alguna vez con besarlo? ¿Le has echado una miradita de reojo y te has imaginado arrojarte sobre él para plantarle un beso en la boca?
Le dirigí una mirada que esperara que transmitiera todo mi horror.
-¿Tu?
Ino sonrió.
Trataba de imaginar que haría Sasuke si dispusiera de esta información. Con lo poco que sabía de él. Percibía su aversión por Ino como si fuera algo palpable.
-No es lo bastante bueno para ti-dije.
Ella refunfuño.
-Cuidado, así solo conseguirás que lo desee mas.
En la biblioteca ocupamos una mesa en la planta principal, cerca de la sección de narrativa para adultos. Abrí mi portátil y teclee-el sacrificio, dos estrellas y media. tal vez fuera una puntuación muy baja, pero tenía muchas cosas en la cabeza y no me apetecía ser especialmente justa.
Ino abrió una bolsa de chips de manzana.
-¿Quieres?
-No, gracias.
Miro dentro de la bolsa.
-Si no vas a comer, tendré que comérmela toda. Y no me apetece.
Ino estaba haciendo una dieta de colores a base de frutas. Tres frutas rojas al día, dos anaranjadas, un puñado de verdes…
Cogió un chip de manzana seca y la examino.
-¿Qué color es ese?-le pregunte.
-Es el verde de la granny Smith que produce arcadas. Me parece.
En ese momento, Hanabi Hyuga, la única estudiante de curso que hacía de animadora de los equipos universitarios, se sentó en el borde de la mesa. Llevaba su pelo liso peinado en dos coletas, y como de costumbre, su piel permanecía oculta bajo medio pote de maquillaje. Con respecto a la cantidad estaba bastante segura, pues no se veía ni rastro de sus pecas. Desde el primer año no veía ni una sola peca en el rostro de Hanabi, el mismo año que ella conoció a la vendedora de cosméticos Mary Kai. Un centímetro y medio separaba el dobladillo de su falda de su ropa interior, si es que llevaba ropa interior.
-Hola, gordita-dijo Hanabi a Ino.
-Hola, rarita-respondió Ino.
-Mi madre está buscando modelos para este fin de semana, pagan nueve dólares la hora. Pensé que igual te interesaba.
La madre de Hanabi era la encargada de los grandes almacenes de la ciudad, y los fines de semana ponía a Hanabi y al resto de las animadoras a lucir biquinis en Los escaparates.
-Le está costando lo suyo encontrar modelos de biquinis de talla grande-comento Hanabi.
-Tienes resto de comida en los dientes-le dijo Ino a Hanabi.-. Parece chocolate laxante.
Hanabi se relamió los dientes y se apeo a la mesa. Mientras se alejaba contorneándose, Ino se metió 2 dedos a la boca e hizo un gesto de vomitar.
-Tiene suerte de que estemos en la biblioteca-me dijo-. Tiene suerte de que no nos crucemos en un callejón. Por última vez, ¿Quieres?
-Paso.
Ino se alejo para tirar la bolsa a la basura. Al cabo de unos minutos regreso con una novela romántica. Se sentó a mi lado y, enseñándome la cubierta, dijo:
-Algún día, esto nos pasara a nosotras. Raptadas por vaqueros medio desnudos. Me pregunto cómo será besar unos labios con costras d barro y curtido al sol.
-Asqueroso-murmure mientras escribía.
-Hablando de asqueroso…-levanto la voz-. Ahí está nuestro chico.
Pare de teclear y mire por encima del hombro, y mi pulso se altero. Sasuke estaba al otro lado de la sala, en la cola de préstamos. Como si presintiera que lo estaba mirando, se volvió hacia mí. Nos miramos fijamente tres segundos. Yo aparte la vista primero, pero no sin recibir antes una sonrisa pausada.
Mis latidos se volvieron irregulares, y me ordene tranquilizarme. No iba a entrar a su juego. No con Sasuke. A menos que hubiese perdido el juicio.
-Vámonos-le dije a Ino. Cerré mi portátil y lo metí en la funda. Guarde los libros en mi mochila, y mientras lo hacia se me cayeron algunos al suelo.
-Estoy intentando leer el titulo que lleva en la mano…-dijo mi amiga-. Espera un momento… como ser un acosador.
-Vamos, ya -dije, pero no estaba segura.
-Es ese, o como irradiar sensualidad sin el menor esfuerzo.
-¡Chsss!
-Tranquila, no nos oye. Está hablando con la bibliotecaria. Se lleva el libro en préstamo.
Lo confirme con una mirada rápida, y caí en la cuenta de que si nos íbamos en ese momento nos cruzaríamos con el en la salida. Y entonces tendría que decirle algo. Volví a sentarme y empecé a hurgarme diligentemente los bolsillos sin buscar nada en particular, mientras el terminaba con su trámite.
¿No te parece inquietante que se presente aquí justo cuando estamos nosotras?-pregunto Ino.
-¿Tú qué opina?
-Creo que te está siguiendo.
-A mi me parece una coincidencia.- Esto no era totalmente cierto. Si hubiese hecho una lista de los diez sitios en que esperaba verlo en una tarde cualquiera, no habría incluido la biblioteca pública. La biblioteca tampoco habría aparecido en una lista de los cien lugares posibles de un encuentro. ¿Qué hacia el allí?
La pregunta era especialmente perturbadora después de lo ocurrido la noche anterior. No se lo había mencionado a Ino porque esperaba que se encogiera en mi memoria hasta desaparecer.
-¡Sasuke!-susurro Ino con sorna-. ¿Estás acosando a Hinata?
Le tape la boca con la mano.
-Basta. En serio-adopte una expresión severa.
-Apuesto a que te está siguiendo-insistió Ino, despegando mi mano de su cara-. Apuesto a que tiene antecedentes. Apuesto a que tiene órdenes de alejamiento. Deberíamos colarnos en el despacho del director y fisgonear en su expediente. Ahí debe de costar todo.
-No vamos a colarnos en ningún despacho.
-Podría montar un numerito. Soy buena montando numeritos. Nadie te vería entrar. Seriamos como espias.
-No somos espias.
-¿Sabes su apellido?
-No.
-¿Sabes algo de él?
-No. Y tampoco quiero saber nada.
-Vamos ya. Te encantan los buenos misterios, y este es inmejorable.
-En los buenos misterios hay un cadáver.
-¡De momento!-rió Ino.
Saque dos comprimidos de hierro del bote que tenía en la mochila y me los trague en seco.
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Ino aparco el neón en la entrada de su casa apenas pasadas las nueve y media. Apago el motor y me enseño el manojo de llaves colgando en un dedo.
-¿No vas a llevarme a casa?-le pregunte. Era malgastar saliva, pues ya conocía su respuesta.
-Hay niebla.
-Es como Sasuke, aparece y desaparece.
Ino sonrió.
-Vaya, no te lo quitas de la cabeza. No te culpo. Desde luego espero soñar con el esta noche.
Uf.
-Y la niebla nunca desaparece cerca de tu casa-continuo Ino-. De noche me espanta.
Cogí las llaves.
-Gracias.
-No me culpes. Dile a tu madre que se mude más cerca. Dile que hay algo nuevo llamado civilización y que ustedes deberían integrarse.
-Supongo que esperas que te recoja mañana antes del colegio
-A las siete y media estaría bien. El desayuno corre por mi cuenta.
-Más vale que este bueno.
-se buena con mi bebe. –Le dio un golpecito al salpicadero del neón-. Pero no demasiado. No vaya a pensar que lo quieres más que yo.
De camino a casa deje que mis pensamientos viajaran brevemente hasta Sasuke. Ino tenía razón, había algo en el increíblemente atrayente. E increíblemente escalofriante. Cuanto más pensaba en ello, mas me convencía de que pasaba algo raro. El hecho de que le gustara contrariarme no era precisamente una novedad, pero había una diferencia entre meterse debajo de mi piel en clase y acabar siguiéndome hasta la biblioteca. Poca gente se tomaría tanta molestia, a menos que tuviera una buena razón.
A mitad del camino, una lluvia intensa despejo las tenues nueves de niebla suspendidas sobre la carretera. Dividiendo mi atención entre la carretera y los controles del volante, intentaba encontrar los limpiaparabrisas.
Las luces del alumbrado parpadeaban, y me pregunte si se estaba aproximando una nueva tormenta. Cerca del océano el tiempo cambiaba constantemente, y un aguacero podía intensificarse hasta convertirse hasta convertirse en una inundación repentina. Acelere el neón.
Las luces volvieron a parpadear. Un escalofrió me recorrió la nuca y sentí un hormigueo en los brazos. Mi sexto sentido paso a un estado de máxima alerta. Me pregunte si me seguían. No se veían faros por el retrovisor. Tampoco había coches adelante. Estaba sola. No era un pensamiento muy reconfortante. Volví a acelerar. Encendí los limpiaparabrisas, pero ni siquiera máxima velocidad podía seguirle el ritmo a la lluvia torrencial. El semáforo siguiente se puso en amarillo. Frene, me asegure de que no venia ningún coche y luego cruce la intersección.
Oí el impacto antes de ver la silueta oscura deslizándose por el capo.
Grite y pise el freno. La silueta golpeo él parabrisas con un crujido.
Bruscamente gire el volante a la derecha. El neón dio un coletazo e hizo un trompo en el medio del cruce. La silueta rodó por el capo y desapareció. Conteniendo el aliento, con ambas manos aferradas al volante y los nudillos blancos, levante los pies de los pedales. El coche dio una última sacudida y se caló.
El hombre estaba agachado a pocos metros, mirándome. No parecía tener ningún rasguño. Vestía todo de negro y se fundía con la noche, con lo que al principio no distinguí ninguna facción, pero caí en la cuenta de que llevaba un pasamontañas.
Se puso de pie y se acerco. Apoyo las manos sobre la ventanilla de conductor y nuestras miradas se encontraron a través de los orificios del pasamontañas. En sus ojos parecía asomar una sonrisa letal.
Atizo un golpe en la ventana, haciendo vibrar el cristal.
Arranque el coche. Trate de sincronizar la primera marcha, el acelerador y el embrague. El motor zumbo, pero el coche dio otra sacudida y volvió a calarse.
Volví a encenderlo, pero esta vez me atrajo un chirrido metálico disonante. Vi con horror como la puerta empezaba a arquearse. La estaba arrancando.
Metí la primera. Mis zapatos resbalaban sobre los pedales. El motor rugió y la aguja de revoluciones por minuto se disparo.
El puño del hombre atravesó la ventana asiendo añicos el cristal. Su mano busco mi hombro, apretándome el brazo con fuerza. Lance un grito ronco, pise el acelerador y solté el embrague. El neón salió chirriando. El continuo agarrado de mi brazo, corriendo junto al coche durante varios metros antes de caer al suelo.
Avance a toda velocidad con el ímpetu de la adrenalina. Mire por el retrovisor para asegurarme de que no me seguía, y luego torcí el espejo para evitar mirar. Tuve que apretar los labios para contener el llanto.
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Notas:
Sweetfactory: Gracias por tu comentario, me animo bastante. Si tienes alguna duda solo dimela jejeje...
Tokeijikakeno orenji: Tengo solo 3 libros de esta saga: Hush ,Hush; Cressendo y silencio. Me falta Finale que es e ultimo. Nunca habia oido de Halo, me gustaria saber mas... Gracias!
Eiri: Pues si, en cuanto lo lei la pareja que me vino a la mente fueron Sasuke y Hinata. Con la ayuda de K.B. Dam voy a publicar el libro entero y si me dan las manos y la mente los otros 3 libros. woo no te imaginas lo largo que son los capis uff... la muchacha es Nora Grey y el muchacho es Jev pero al principio se hace llamar Pach que significa parche en ingles... espero seguir leyendo tus comentarios al publicar, gracias!
Magic ann love: Si te da mellito ahora, te reso el ave maria para mas allá... jajaja Sasuke a pesar de que da miedo es todo un amor, de eso ni dudar. gracias por comentar!.. eso rimo o soy yo?
