Capitulo V

VERDADES

Zuko se hallaba sentado en la cama, Katara quitaba los vendajes bajo la atenta mirada dorada de Zuko. Antes, cuando lo curo no había reparado en su físico. Estaba más tonificado y musculoso a como ella recordaba o tal vez había pasado tanto tiempo que ya ni siquiera era capaz de recordar como era su cuerpo. Su cabello era mucho mas largo haciéndolo ver mucho mas varonil definitivamente era todo un hombre, no lo reconoció al principio pero sabia que era él. Se le fue el aliento al entrar a la habitación y verlo más recuperado mientras quitaba los vendajes y hacia su sesión de curación, no puedo evitar sentirse como una niña avergonzada al tocar su cuerpo, extrañamente se dio cuenta que se había enamorado por segunda vez de su esposo.

La herida había sanado por completo.

- ¿Cómo fue te paso esto? – le pregunto Katara mientras terminaba de vendar su pecho – Zuko – hablo de manera seria - ¿Qué hacen tu y Ryu aquí?

Zuko suspiró, la preocupación de Katara y lo que les había pasado a él y a su hijo, superaba la impresión de verla después de tantos años. Le conto entonces todo lo que paso. Katara se llevo una mano a su boca y lo miraba con preocupación.

- ¿Maestros tierra? – dijo incrédula.

- Y también maestros fuegos. Le dije a mi tío que se mantuviera alerta de cualquier movimiento en la capital, cualquier rumor o sospecha.

La preocupación de Katara se hiso evidente en Zuko, se acerco a ella y la abrasó. Eso era lo que la tenia intranquila, ese presentimiento en su pecho, era su instinto maternal advirtiendo del peligro de su hijo.

- Todo esta bien ahora.

- De solo pensar lo que le pudo haber pasado yo… - Zuko la abrazó con mas fuerza. Podía entender su miedo. El sintió lo mismo cuando lo creyó muerto en aquella explosión

- ¿Lo has visto? – le pregunto después.

Katara sintió con la cabeza – Es mas grande de lo que había imaginado – olvidó un poco su preocupación – Es idéntico a ti – le dijo con una sonrisa.

- Tiene tu carácter.

Ahora sentía que quería llorar, todos sus sentimientos estaban a flor de piel. Vio a su hijo por primera vez, lo tuvo en sus brazos llorando de angustia por su padre.

- No les has dicho ¿verdad?

- Los dos sabemos que es más fácil así Zuko. Ustedes tendrán que regresar a la Nación del Fuego y yo me quedare aquí.

- No Katara, no voy a permitir que nuestro hijo viva sin saber quien es su madre, sin que sepa quien eres tu.

El corazón de Ryu dio un salto. Cuando llego al ala sur donde le dijeron que estaba su padre, no preguntó en que habitación se encontraba. Reviso una por una hasta que encontró la que buscaba, pero lo sorprendió ver a su padre abrazando a aquella mujer morena que lo había ayudado hace unos momentos, se quedo oculto, cuando escucho decir su nombre, Katara, supo entonces quien era ella. Era su mamá. La miro con otros ojos, sin querer se había asomado mas de la cuenta, había quedado casi en shock al ver quien era su madre.

Katara quiso decir algo por lo que Zuko le había dicho pero noto que miraba algo fijamente, volteo su cara y lo vio, de pie en el marco de la puerta estaba su hijo, Ryu los estaba observando. Su corazón se encogió, los había escuchado. Quiso decir algo pero las palabras no salían de su boca.

- Eres mi mamá – apenas y pudo decir esas palabras por la impresión que tenia.

- Así es – hablo Zuko – Ryu, ella es Katara – tomo la mano de ella – es mi esposa y tu mamá.

Katara miró a Zuko y después a Ryu que estaba parado estático sin decir todavía nada ¿Qué le diría? ¿Estaría molesto con ella por que lo había abandonado? ¿La rechazaría?

Desde pequeño el miraba como otros niños eran abrazados y consolados por sus madres, el solo tenia el cariño de su padre y era mas que suficiente para él. Su padre le brindaba amor, pero después de haber escuchado de ella la necesidad de conocerla comenzó a invadirlo. Supo que era una princesa, una de las acompañantes del avatar, su nombre y que su padre la amaba. Lo había abrazado y consolado como solo una madre podía hacerlo, su corazón la reconoció. Por eso se había sentido tan cómodo con ella, en sus brazos. Había ido hasta ahí para saber quien era realmente su madre y la había encontrado.

- Mamá – dijo Ryu para después salir corriendo hacia ella y abrazarla fuertemente. Era real, él tenia una madre, y estaba ahora frente a él, la abrazaba con fuerza, no quería separarse de ella.

Su corazón se derritió. Por muchos años había deseado verlo, abrazarlo, que la llamara mamá como muchos niños lo hacían, pero ella se había separado mucho antes de que él pudiera llamarla así. Y ahora estaba con él. La había reconocido y aceptado. Se agacho y lo abrazó con fuerzas. Era su hijo, el resultado del amor entre Zuko y ella. El único ser además de Zuko que amaba más que a su propia vida.

Zuko abrasó a su esposa y a su hijo. Por fin estaban juntos.

Haack se despertó un poco tarde esa mañana, noto como los sirvientes murmuraban entre ellos, pero no le dio importancia. Fue a desayunar pero solo encontró a su padre en el comedor. Le pareció muy extraño, tal vez se había levantado más tarde de lo que había pensado y todos ya habían desayunado antes que él. Quería platicar con Katara, disculparse con ella y tratar, de alguna manera convencerla que él podía hacerla feliz.

Arnook vio como su hijo comía apresuradamente, él sabia de sus sentimientos hacia Katara, pero al ver su expresión solo podía pensar que no se había enterado todavía de los recién llegados. Su hijo debía de enterarse y darse cuenta que ella nunca le correspondería en sus sentimientos. Ella ya le pertenecía a otro hombre y tenían un hijo, ese niño era la unión entre ellos. Y el no podía competir con eso.

- Haack – trato de advertirle de los nuevos inquilinos en el palacio.

- Lo siento padre, debo retirarme. Te veré más tarde – después se levantó de la mesa y se fue.

Arnook solo suspiró. Mientras perdía de vista a su hijo.

- Ya era hora.

La recién reunida familia volteó a ver Sokka que estaba recargado en el marco de la puerta. Zuko se levanto y camino hacia él. Estrecharon su mano cerrándola en un puño y después se acercaron dándose un abrazo como hombres.

- Que gusto verte Zuko.

- Igual Sokka – le respondió gustoso a su amigo.

Ryu recordó ese nombre, era el nombre que había mencionado Yuu cuando estuvieron buscando al espíritu azul en los archivos de la guardia imperial. El hombre casi tan alto como su padre de tez morena y ojos azules lo miró fijamente.

- Así que tu eres Ryu – dijo Sokka acercándose a su sobrino. El pequeño de ojos ambarinos lo miraba – Yo soy tu increíble tío Sokka – se presentó señalándose a si mismo con el pulgar.

Ryu miro a su madre, ella solo le dio una sonrisa a manera de aprobación como diciéndole "Si, es verdad", después sonrió y saludo a su tío.

- No se ustedes pero yo tengo hambre, ¡Vamos a comer! – dijo enérgicamente Sokka.

- Supongo que hay cosas que no cambian – hablo Zuko sonriendo.

Los cuatro fueron a una de las salas donde servirían la comida. Ryu estaba anonadado, no solo había encontrado a su mamá, si no que ahora conocía la familia a la que pertenecía. Además de su tío también conoció a su tía, Suki, la joven mujer que lo había cuidado, y conoció a sus dos primos, Sora de seis, próximamente a cumplir siete y Kai, un niño de tres años. La mayor Sora, le dio la bienvenida, ella también se mostraba feliz de conocer al hijo de su tía Katara y se impresionó al conocer al padre del mismo.

Ryu estaba mas que feliz, su familia se hacia cada vez más grande, ya no eran solo su abuelo y su padre o la tía Ayu, que a pesar de que no eran familia el la consideraba como tal, ahora tenia una madre, tíos, primos e incluso conoció a su otro abuelo ¡Y bisabuelo! De alguna manera ya no se sentía tan solo, y lo que más le encantaba era la increíble descendencia que poseía. Su padre el Señor del Fuego y su madre una princesa de la Tribu Agua. Se sentía orgulloso de ser quien era, de quien eran sus padres.

Haack estuvo buscando a Katara en el salón donde daba las clases de curación. Pero al llegar ahí le dijeron que ella había avisado que no iría. Se extraño por eso, Katara nunca faltaba a sus a dar sus clases, eso lo sabia él. Se encamino al palacio, al entrar se encontró con Lavali y Juma.

- Lavali, Juma – saludó a las hermanas - ¿Saben en donde esta Katara?

Las dos hermanas se miraron y después Lavali habló.

- Katara esta con su esposo y su hijo – dicho eso se retiraron, pero Haack agarro del brazo a la mayor de las hermanas.

- ¿Qué acabas de decir? – le preguntó con un evidente disgusto.

- Lo que escucho príncipe Haack – Lavali no era una gran simpatizante de Haack, ella había sido testigo de cómo él había amenazado a Katara muchos años atrás antes de casarse, le pareció absurdo y ridículo lo que le había dicho, y se alegro tanto cuando lo abandonó y rompió el compromiso, ella deseaba mucho que la princesa Katara se casara con el príncipe de la nación del fuego y se alegro bastante cuando la anunció como su esposa, pero se separaron, y sabia que el aprovecharía la oportunidad quedarse con ella, pero estaba muy equivocado si así lo creía - el Señor del Fuego y su hijo llegaron anoche y ahora están con ella, o debería decir con la Señora del Fuego – termino de decir.

- Katara NO es la Señora del Fuego – dijo mas que disgustado sujetando firmemente su agarre.

- Fue coronada Haack y en ningún momento se ha dicho que ella haya dejado de ser la Señora del Fuego, o la esposa de Zuko – se soltó del agarre y ella y Juma se alejaron de él.

Haack no lo podía creer. Se adentro con paso firme al palacio. Esperando, deseando que no fuera verdad. El primer lugar al que quiso ir fue a la habitación de Katara, pero antes de llegar ahí paso por el comedor, la escena que vio lo dejo impactado. Ahí estaba la familia real de la Tribu del Sur, Sokka con su esposa y sus hijos, el jefe Hakoda, Pakku, Katara y… cerro sus puños con fuerza al mirar al hombre que estaba sentado junto a ella. Cabello negro, piel blanca y ojos dorados. Zuko, el Señor del Fuego estaba ahí, así como Lavali lo había dicho. Su vista se desvió a otro ser que estaba del otro lado de Katara, un niño que la llamaba mamá.

Hace ocho años el quiso comprometerse con ella, recuperarla, pero ese hombre la aparto de su lado y se caso con ella en secreto y ahora que tenia una nueva oportunidad de nuevo llegaba y se la arrebataba. Con un gran coraje se dio la vuelta y se fue de ahí.

- Así que fue eso lo que paso – hablo Sokka en la habitación donde se llevaba a acabo las reuniones importantes de la tribu. El salón del Jefe.

Zuko les contó a todos lo que había pasado con él y su hijo.

- ¿No saben quien pudo haberlo hecho? – preguntó Suki.

- No, pero tengo mis sospechas. Mi tío…

- Le enviamos un mensaje diciéndole que estaban aquí – corto Sokka, Zuko se relajó, al menos su tío ya sabia que estaban bien.

- Le dije que se mantuviera alerta sobre cualquier rumor – termino de decir.

- Creo que por el momento seria prudente que se quedaran aquí – hablo Hakoda – Al menos hasta que recibamos noticias de Iroh.

- Gracias pero no puedo – rechazo Zuko - Puedo aceptar que Ryu se quede por el momento pero yo debo de regresar a la Nación del Fuego, mi tío no podrá mantener oculta nuestra ausencia por mucho tiempo y no puedo quedarme aquí escondido mientras existan conspiradores en mi nación, especialmente si tienen a mi hijo como objetivo.

Todos entendieron el punto de Zuko.

- ¿Crees que Ryu pueda saber algo? – preguntó Katara.

- No lo se, el logro escapar y estuvo oculto un día, no se si pudo escuchar o ver algo que nos diga quien esta detrás de todo esto.

- Fue muy valiente lo que hiso – hablo Pakku – no cualquier niño tendría sus agallas.

Katara y Zuko se sintieron orgullosos de su hijo y los presentes compartieron la misma opinión, un digno hijo del Señor del Fuego, con la valentía y determinación de su madre. Sin mas decidieron Apoyar a Zuko, aunque el insistió en que podía solucionarlo solo. Solo debía encontrar a los conspiradores y darles una buena lección. Esperaba que su tío al menos, lograra dar con ellos.

- ¿Me puedes decir que significa esto?

Mai le tiro en la mesa la invitación que acababa de recibir a Ayu sin importarle que ella estuviera tomando el té.

- ¿Qué sucede Mai? – le dijo un poco consternada, no eran las mejores amigas pero tampoco existían rencores o malas intenciones entre ellas.

- Míralo por ti misma – le dijo con molestia – Tu eres la encargada de estas cosas.

Ayu tomo el pergamino y leyó lo escrito en él. Sus ojos se abrieron con sorpresa y después el disgusto no se dejo esperar.

- ¿Quién te entregó esto? – más que una pregunta sonó como una exigencia.

- Lo acaba de dejar un mensajero del palacio, por eso vengo contigo para que me expliques de que se trata.

- ¡Jamás he autorizado algo como esto! – se defendió Ayu. Sin más ambas mujeres fueron al palacio en busca de respuestas.

¿Qué clase de broma enfermiza era esa? Ayu sujetaba firmemente el pergamino donde se le invitaba a Mai, a formar parte del baile organizado por el Señor del Fuego en donde elegiría a una esposa, el cual se llevaría acabo dentro de tres días ¿Quién rayos había planeado esa estupidez? Zuko llegaba mañana de ciudad Fuente de Fuego, ella sabia que él no tenia nada que ver con el dichoso baile, Era imposible que Zuko organizara tal cosa. Cualquiera que estuviera detrás de todo esto lo pagaría caro.

Mai solo observaba el disgusto de la organizadora de eventos del palacio, era obvio que alguien desconocido estaba detrás de aquel baile el cual consideraba ridículo, Zuko jamás elegiría una esposa de esa manera.

Después de que el Avatar venciera al Señor del Fuego Ozai y Zuko se hiciera cargo de la nación al vencer a Azula, Mai y Ty Lee pudieron regresar. En esos dos meses antes de su coronación se entero de todo lo que había hecho la maestra agua. Había rumores de que ella misma había incitado a los soldados y algunos nobles de alto rango a levantarse en contra del Señor del Fuego, el golpe de estado que sufrió la capital así como en las demás colonias había sido plan de ella. Por eso Zuko obtuvo el apoyo de muchos de los capitanes, generales y consejeros que eran partidarios de la maestra agua incluso había nobles que se atrevían a llamarla heroína o salvadora y que actuaban en su memoria.

Y todo eso quedo más en claro cuando se corrió el rumor de que estaba con vida y en la Nación del Fuego. Mai supo entonces que Zuko no desaprovecharía la oportunidad y haría algo con ella y así fue, se caso y al convertirla en su esposa, el día de su coronación ella también fue coronada.

Muy en el fondo le dolió cuando la presento como su esposa y más aun cuando se entero de que esperaban un hijo. En ese momento acepto por completo que Zuko era inalcanzable para ella. Creía que las cosas les serian difíciles a los dos, que la maestra agua nunca seria aceptada por los ciudadanos, pero grande fue su error, la idolatraban y algunos estaban molestos por eso, especialmente los nobles que veían el peligro de perder sus posiciones y privilegios por que simplemente deseaban que Zuko se casara con sus hijas para obtener ventaja sobre ello. Todos los planes se les vieron arruinados cuando ella fue coronada como la Señora del Fuego.

Incluso su padre se humillo pidiéndoles disculpas por lo que hiso hace muchos años atrás al reconocerla. Aunque ella le había insistido en que no era necesario aun así lo hiso y se fue con la idea de que le esperaba una sentencia de muerte. Pero ella lo perdonó así como Mai estaba segura que lo haría, desde entonces se mantuvo alejada de ellos.

Meses después cuando su hijo nació y ella se fue, Mai no indagó sobre el porqué. Tampoco hiso caso sobre los rumores esparcidos entre la gente noble sobre ella. Sabia que si se separaron tuvo que ser por algo muy grave o de lo contrario Zuko nunca se separaría de ella. Se dio la extraña orden de que jamás se hablara sobre ella en presencia del Señor del Fuego o su hijo, convirtiéndola en un Tabú. Eso solo acrecentaba los rumores que decían que le fue infiel o que huyó con el príncipe de la tribu del norte abandonando al Señor del Fuego.

Le sorprendió que fuera llamada por Zuko días después y le pidiera que tomara un lugar en el consejo. Sabia que a pesar de que su última conversación no termino en muy buenos términos, él aun así, la consideró capaz de realizar ese papel brindando ideas útiles para la restauración. Aceptó, pues no tenia nada más que hacer y durante todo esos años lo estuvo ayudando. Fue testigo del crecimiento de su hijo que se convirtió en el eterno recuerdo de lo que hubo entre el y la maestra agua.

Cuando tuvo la edad suficiente se separo de su familia y comenzó a vivir sola, nadie le objetó nada. Mai tuvo ciertos momentos de curiosidad de saber que había pasado entre él y la maestra agua, Zuko no se había vuelto a casar y no se había fijado hasta ese momento en ninguna otra mujer. En ocasiones le fastidiaba ver los intentos de aquellas mujeres por conquistarlo, incluso sospecho que aquella chica que había nombrado como su organizadora principal de eventos así como la tutora personal de su hijo pudiera tener la intención de conquistarlo, pero sus ideas se esfumaron cuando escucho su enfrentamiento con una de aquellas mujeres que deseaban organizar bailes con las intenciones de conquistar a Zuko bajo el engaño de que lo querían hacer para mostrar las habilidades artísticas de sus hijas, sobrinas o nietas en edad casadera. Se gano su respeto, ella lo protegía no por que lo quisiera conquistar si no porque, de alguna manera, sentía que estaba protegiendo la relación entre Zuko y la maestra agua.

Mai seguía sintiendo que hubo algo muy importante que causo la separación de ambos, porque muy en el fondo sospechaba que aun la amaba. Pero recibir aquella invitación había dado al traste con los pensamientos que firmemente se había creado, especialmente si Ayu era la que estaba detrás de todo eso, pero al parecer ella tampoco lo sabia y su disgusto era mas que evidente. No podía negar que se sintió un tanto emocionada cuando leyó "elegir esposa" Una parte de ella le decía que Zuko tarde o temprano tendría que tener alguna consorte, al final de cuentas era un hombre y tenia necesidades que solo una mujer podía cumplir, o tal vez, como habían pasado ya varios años casarse de nuevo, pero no acepto la manera en como elegiría ¿Qué acaso la consideraban ganado en donde elegiría a la mejor de todas? Su disgusto fue grande y por eso había ido a buscar explicaciones.

Al llegar al palacio preguntaron por Iroh, cuando le dijeron que estaba en su sala de té. Fueron hacia allá. En el camino se encontraron con Lady Da Wan y su hija Emi, al verlas tuvieron que saludarlas de manera forzosa.

- Espero que no haya rencores Ayu - hablo Da Wan.

- ¿Disculpe?

- Le pidieron a mi madre que organice el baile del Señor del Fuego para que encuentre esposa – hablo orgullosa Emi – Porque era más indicada que tu.

- ¿¡Fueron ustedes!? – hablo con disgusto Ayu - ¿¡Ustedes están detrás de todo esto!? – les grito perdiendo la compostura. Mai tuvo que sujetarla del hombro para evitar que se abalanzara contra las dos mujeres.

- Solo hacemos lo que nos pidieron – hablo Da Wan – Ves hija, por eso no la incluí en la lista de posibles candidatas, no tiene los modales que se requieren para ser la Señora del Fuego – las dos mujeres sonrieron satisfechas – En cambio tu Mai aun puedes hacer el intento, aunque dudo que tengas oportunidad contra Emi.

Antes de que Ayu las golpeara, que era mas que obvio que lo iba a hacer. Mai se adelanto.

- ¿Quién les pidió que organizaran este evento? – les pregunto, cambiando al tema principal por el cual habían ido ahí.

- El consejero Liang, ahora si nos disculpan, tenemos muchas cosas que hacer – terminó de decir para después irse de ahí junto con su hija.

Ayu y Mai se miraron e inmediatamente fueron hacia con Iroh.

- ¡IROH! – grito Ayu en el momento en que entro a la sala del té y caminaba hacia el kiosco en el lago - ¿Tú autorizaste la fiesta para buscarle esposa a Zuko? – le dijo furiosa.

El viejo general casi escupió el té al escuchar eso.

- ¿Fiesta de que? – hablo confundido.

- Esta tarde recibí esta invitación – dijo Mai, y Ayu le entrego la invitación a Iroh. El la leyó y su rostro de sorpresa fue casi el mismo que el de Ayu, solo que este lo tomo con más calma.

- No he autorizado nada como esto – hablo al terminar de leer la dichosa invitación.

- Pues el consejero Liang si – dijo Ayu molesta.

- Le pidió a Lady Da Wan que se hiciera cargo de organizar todo – hablo Mai.

Iroh se quedo muy pensativo. Por algún motivo Mai sintió que no reaccionaba como se lo esperaba. Pareciera que sospechara de algo más, poco después recibió un mensaje de alguien, al leerlo se levantó y pidió que lo siguieran. Las dos chicas siguieron en silencio. Salieron del palacio casi a escondidas, Mai veía todo muy sospechoso.

Llegaron a una casa de té. Fueron conducidos a una habitación trasera, ahí estaba uno de los sabios del fuego, Ayu lo reconoció era el sabio Shyu, Iroh se acercó a él.

- Lo traerán en cualquier momento – Iroh asintió a sus palabras y después miro seriamente a las dos mujeres.

- Antes que nada les voy a contar algo de estricta confidencialidad y espero que no salga de estas cuatro paredes.

Ayu y Mai se miraron, como suponía Mai algo no andaba bien.

- Cuando Zuko y mi nieto partieron a ciudad Fuente de Fuego esa misma noche sufrieron un atentado contra sus vidas – Ayu y Mai abrieron los ojos con asombro – Fueron atacados por maestros fuego y le hicieron creer a Zuko que Ryu había muerto cuando su casa explotó. Pero no fue así. El príncipe había sido secuestrado por maestros tierra.

Las dos estaban impresionadas. Aun que Mai lo disimulaba mejor que Ayu.

- Después de eso me envió un mensaje en donde me informaba todo lo sucedido y me pedía que mantuviera oculto el suceso. El tenia la sospecha que si fueron maestros fuegos y maestros tierra los que los atacaron debían tener cómplices y la idea de tener rebeldes en la nación se convirtió en algo alarmante, desde entonces hemos estado al tanto de cualquier rumor o noticia que se esparza aquí en la capital.

- ¿Cree que esta fiesta tenga algo que ver con eso? – preguntó Mai después de escuchar lo que acababa de explicar el ex general.

- ¿Qué fiesta? - pregunto Shyu.

- La señorita Mai recibió una invitación en donde se le invitaba a una fiesta en la cual Zuko elegiría una esposa.

El sabio Shyu pensó en lo que acababa de escuchar – Eso solo lo confirma – dijo después.

- ¿Qué es lo que confirma? – pregunto Mai con desespero por que hablaban de algo que no entendía.

- La noche después del ataque – explicó Shyu – el Alto Sabio nos citó a nosotros a una reunión, en donde nos aseguró que el príncipe había muerto y que el Señor del Fuego debía encontrar esposa para que le de otro heredero.

- ¿Qué? – dijo Ayu consternada.

- ¿Creen que el Alto Sabio esta detrás de todo esto? – pregunto incrédula Mai, dudaba que un simple anciano podría llegar a tener aquel alcance.

- Eso estamos a punto de averiguarlo – dijo seriamente Iroh.

Inmediatamente tocaron la puerta y después de la aprobación de Iroh entro Zheng llevando sujeto aun hombrecillo con cara de espanto el cual aventó hacia el interior de la habitación para caer frente a Iroh.

- Es el asistente personal del Alto Sabio – aclaró Shyu – El debe saber todos sus sucios secretos.

- Yo no se nada – dijo temeroso.

- ¡Sera mejor que no nos mientas! – Zheng desenfundo su espada y la colocó en el cuello del hombrecillo que estaba de rodillas en el suelo – ¡Dinos todo lo que sepas o te juro que abriré tu garganta! - amenazó. Tanto Ayu como los demás presentes estaban impresionados de la conducta del joven almirante.

Iroh no dudó en pedir la ayuda de Zheng cuando se entero de lo que había pasado y pidió su regreso a la capital. Era uno de los hombres más fieles a su sobrino y su ayuda resultaba indispensable en esos momentos cuando no sabían que quien confiar. Cuando lo puso al tanto de lo que pasaba el juro que se encargaría de encontrar a los conspiradores, y ahí estaba, demostrando de lo que era capaz con tal de llegar a su objetivo.

Cuando Zheng se entero de lo que había pasado al Señor del Fuego y a su hijo, no dudo en ayudar al general Iroh en encontrar a los culpables y cuando Shyu le dijo que capturara al asistente del alto sabio no dudo en ir por él de la manera más discreta posible y llevarlo ante Iroh.

Mai estaba consternada por la amenaza de aquel hombre y solo pudo pensar que en verdad era capaz de cumplirla.

- Esta bien hablaré – dijo inmediatamente al sentir el filo de la hoja en su cuello – ¡Es verdad! el Alto Sabio esta detrás del ataque hacia el príncipe – dijo temiendo por su vida.

- ¿Por qué lo hiso? – pregunto Iroh.

Zheng retiro la espada y espero a que hablara. Cuando se vio libre de la amenaza comenzó a hablar.

- Porque nunca aprobó la unión entre el príncipe y la muchacha de la tribu agua – comenzó a hablar un poco entrecortado, era evidente que tenia algo de miedo – Después de la coronación el Alto Sabio trato de convencer a algunos sabios y consejeros de ponerse de su lado para tratar de ponerse en contra del Señor del Fuego y expulsarla, pero nadie lo apoyó, esa maldita mujer…

- Cuida tus palabras – le amenazó Zheng por la forma en que se dirigió a Katara. El hombrecillo tragó grueso y después de la advertencia continuo.

- Ella – dijo algo temeroso - había convencido a la mayoría de los consejeros y altos nobles, incluso había sabios de su lado – miro a Shyu – pero el no se quedo conforme, lo que más le molesto fue la notica de su embarazo. El lo veía como algo impuro, era una abominación lo que habían hecho – todos miraron con desaprobación la opinión que tenia del hijo de Zuko y Katara ganándose miradas de desprecio – e ideó un plan, uno con el cual se desharía de los dos. Durante todos los meses de embarazo estuvo dándole una extraña medicina que puso en su té el cual le provocaría intensas fiebres para que así perdiera a la criatura – la cara de sorpresa de todos fue grande especialmente la de Iroh que después paso al enojo - Pero ella era demasiado fuerte, además de una curandera. Cuando se dio cuenta que tal vez su plan no funcionaria, intensifico la dosis que le provocaría la más intensa fiebre y para su suerte, también adelantó el parto. Cuando se entero de las condiciones de salud de ella, fue inmediatamente a dar sus servicios de ayuda, pero solo lo haría a cambio de algo.

- A cambio de que Katara se fuera para siempre de la nación del fuego y jamás regresara – completó Iroh.

Mai se impresiono por lo que acababa de escuchar. ¡Esa había sido el motivo por la cual se habían separado! Por alguna razón ella parecía ser la única impresionada por la notica tan reveladora, los otros cuatro miraban con desprecio al custodio. Así que ellos ya lo sabían, dedujo, ¿Y como no? Iroh era el más cercano a Zuko por ser su tío, era inevitable que el supiera aquello, Ayu había sido la mejor amiga de la maestra agua mientras estuvo en la nación del fuego, por ese motivo protegía tanto a Zuko de las insinuaciones de otras mujeres. Pero aun desconocía la relación entre el sabio y el otro soldado que estaban ahí.

- Si, ese fue el trato que pensó en ese momento – continuo hablando – Se inventó el cuento de que todo era debido a que ambos eran de elementos opuestos, como el hijo que esperaba sabia que seria un maestro fuego, uso también esa escusa para hacer mas creíble la historia de que la misma criatura la estaba matando. Cuando aceptaron puso en marcha su plan. Fingiría hacer un ritual para "salvarla" pero el solo deseaba que no lo lograra, quería que ella o la criatura murieran para que así pudiera convencer al Señor del Fuego de que una unión entre ellos jamás seria posible, lo obligaría a casarse con alguien pura, una mujer originaria de la nación del fuego de cuna noble que tomara lugar como su esposa.

Escuchar el macabro plan dejaba a todos consternados. Incluso Mai sintió un extraño retorcijón en su estómago al saber hasta donde había sido capaz de llegar aquel hombre con tal de cumplir sus objetivos.

- Supongo que el hecho de que sobreviviera no se lo esperaba – hablo Iroh tratando de controlar su enojo lo que le resultaba cada vez más difícil.

- No, no se lo esperaba – dijo con decepción – el quería hacer el ritual a solas para asegurarse que nadie pudiera ayudar a la – se detuvo, miro a Zheng que apretó el mango de su espada – Señora – dijo después - incluso inventó lo de colocarla en agua, solo lo hiso para que, en caso de que el bebe naciera se ahogara en ella – Iroh apretó sus puños con fuerza y casi se rompía los dientes de la fuerza con la que apretaba la mandíbula Zheng apenas y resistió el impulso de matarlo – Pero el Señor del Fuego no se separo de su esposa y tampoco permitió que el doctor lo hiciera. Al final tubo que ponerle un ungüento que era la contra medida al té que le estuvo suministrando, eso aplacó la fiebre y después el niño nació. Había nacido antes de tiempo así que aun mantenía la esperanza de que muriera pero… la señora lo salvó, y a final los dos sobrevivieron.

la habitación quedo en silencio estaban mas que asombrados por enterarse de aquellos terribles planes.

- ¿Cómo pudieron hacer eso? – hablo Ayu, al borde de las lagrimas y el odio - ¿CÓMO PUDIERON HACERLES ESO? – gritó fuera de sí.

Zheng se acercó a su hermana y la trato de calmar.

- El ataque en contra del príncipe ¿Qué planeaban lograr con eso? – preguntó Iroh, aunque el ya sospechaba la respuesta.

- Quería que él se casara para que la nación tuviera un heredero puro. El Alto Sabio sabia que mientras tuviera a su hijo no lo haría.

- ¿Por eso lo mandó a secuestrar? – grito Zheng acercándose fieramente a él levantándolo del cuello y estrellándolo contra la pared – Dime ¿¡Dónde tienen a Ryu!?

- No se de que habla, el príncipe esta muerto – hablo con temor ante las agresiones.

- ¡No mientas! – le grito apretando más su agarre - ¡Sabemos que fue secuestrado por maestros tierra!

Pero el hombrecillo no dijo nada, el fuerte agarre de Zheng lo estaba ahorcando.

- ¡Basta Zheng! – gritó Iroh. De mala gana lo soltó y este calló al suelo de rodillas tratando de recuperar el aliento – Dinos ¿Qué fue exactamente lo que planeó el Alto Sabio?

Mientras aun se recupera hablo entre cortado – Mando a matar al príncipe para que el Señor del Fuego se casara y tuviera otro hijo. El esta muriendo y sabia que una vez que lo hiciera, el Señor traería de regreso a la muchacha de la tribu agua. Pero si su hijo moría…

- Se vería obligado a casarse con otra mujer, y con la idea de que no podía procrear otro hijo con Katara se aseguraba que jamás volvieran a estar juntos ¿No es así? – concluyó Iroh. El hombrecillo solo asintió con la cabeza.

- ¿Y que hay de los maestros tierra? – pregunto Zheng.

- No se de que habla – se defendió el sabio – Nosotros no mandamos a ningún maestro tierra. El plan del Sabio era matarlo, no secuestrarlo.

- ¡No te creo! – acusó Zheng mientras trataba de nuevo sacarle a la fuerza la verdad.

- Deténgase – ordenó el sabio Shyu – Lo que dice es verdad. El Alto Sabio esta seguro de que el príncipe murió esa noche.

- Si es así – hablo Mai – Puede haber otros conspiradores además del Alto Sabio y el consejero Liang.

- ¿Quiénes? – dijo Zheng mirando fijamente a Mai, más que una pregunta parecía una exigencia.

- Yo lo hice.

Todos voltearon a ver a la persona que había hablado desde la puerta.

Azula estaba de pie frente a ellos. Mai abrió los ojos con gran sorpresa. Inmediatamente fueron rodeados por maestros fuegos que los apuntaban amenazadoramente con atacarlos en cualquier momento. Azula entro mas calmadamente a la habitación viendo a los que se encontraban ahí. Sonreía muy satisfecha.

- Así que fuiste tu la que estuvo detrás de todo esto – hablo calmadamente Iroh, aunque por dentro no lo estaba.

- Así es querido tío, cuanto tiempo sin verte – se acercó a él - No tienes idea de lo mucho que pase pensando en ti y mi querido hermano mientras estuve encerrada en aquella prisión – termino de decir con profundo rencor.

Miro a Mai con desprecio, ella estaba más que alerta, Azula era de cuidado, podía matarlos en ese momento si así lo quería y era obvio que no olvidaba su traición hacia ella.

- ¿Y por que lo secuestraste Azula? ¿Acaso no querías que muriera tu sobrino? – le preguntó después llamando la atención de su sobrina hacia él, tenían que saber sus planes, era fundamental.

Azula rio a carcajada suelta.

- Por supuesto que quiero que muera, pero no quiero que lo haga todavía. Era importante que el pequeño mocoso estuviera lejos de aquí.

Iroh entonces vio la trampa.

- Querías que Zuko fuera tras él – Azula sonrió satisfecha.

- Mientras que el esta afuera buscando al bastardo de su hijo, yo estoy aquí, ¡Apoderándome de la ciudad que debió de ser mía! – dijo con euforia – y cuando termine aquí, iré a hacerle una visita a la familia de mi hermano – Iroh temió por los planes de su sobrina - ¡Disfrutaré destruir el polo sur y hacer desaparecer por completo esa tribu junto con Zuko!

Al decir esas ultimas palabras Iroh supo que era momento de actuar. Dejo salir un aliento de fuego hacia Azula la cual ella esquivó. Zheng atacó a los soldados con su espada y Mai también lo hiso con sus cuchillas, nunca se deshizo de ellas, en ese instante Iroh dejo salir una bomba de humo. Cuando el humo se disipó, Azula se dio cuenta de que ella y sus hombres, así como el hombrecillo asistente del Alto Sabio, eran los únicos en la habitación.

- ¡Rápido búsquenlos! - dijo uno de los soldados.

- No, déjenlos ir – ordeno Azula – tenemos cosas más importantes de que hacernos cargo. Ellos irán con el mensaje – sonrió satisfecha.


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