Capitulo VII

ADVERTENCIA

- Estamos listo princesa – declaro Liang.

- Perfecto. Partiremos en este momento.

Liang observaba a la princesa mientras salía del salón de guerra, Han la acompañaba. El había sido el verdadero conspirador detrás de todo. Jamás acepto al príncipe como el nuevo Señor del Fuego y durante todos esos años estuvo esperando el momento para atacar. Tuvo que esperar a que pasaran cinco años, después del fin de la guerra, los hombres fieles a Zuko y que fueron los principales traidores hacia Ozai mantuvieron muy bien vigilados a los demás generales y hombres que no estaban de su lado.

Definitivamente planear un levantamiento seria muy difícil, pero el se mantuvo sereno, apacible a los ojos de los demás, planeando su estrategia, sabia que no podía regresar a Ozai como el señor del fuego, había perdido su control, pero quedaba una persona que podía tomar su lugar. Azula. Cuando hubo la oportunidad cinco años después logro cambiar la guardia de ella por hombres suyos y la conspiración dio inicio. El platico con ella y le hablo de su plan. La princesa quedo mas que complacida. Se encargo de buscar a los Dai Li, que a pesar de cómo los despidió, deshicieron poner su lealtad una vez más en la princesa de fuego. Después durante tres años estuvo buscando aliados. Lo que fue muy fácil, pero debían de ser precavidos.

En un giro inesperado, el Alto Sabio lo mando a llamar, y para su gran sorpresa se enteró del plan del mismo. Comenzó a actuar para ambos, pero sin contarle la verdad al Sabio. Azula vio entonces que era momento de atacar. Aprovecharían el plan del Alto Sabio para dar su golpe. Y todo hasta ese momento resultaba perfecto. Sabían que el señor del fuego no creería la muerte de su hijo, ellos se encargaron de dejarle pista para que así lo sospechara, el iría en su búsqueda y cuando lo hiciera, ellos tomarían la capital, después irían tras él y lo matarían a él y a su hijo, dejándole el camino libre a Azula para que se convirtiera en el Señor del Fuego, y la conquista del mundo diera comienzo de nuevo.

Azula se encontraba lista para cumplir con su amenaza de destruir el polo sur. Han estaba con ella, pero antes de salir del palacio se encontraron con Izao.

- ¿Qué significa esto? – grito eufórico al verlos.

- ¿Qué sucede Izao? – dijo sin importancia Azula.

- Me acaban de informar que me tengo que quedar aquí ¿POR QUÉ DEVO QUEDARME AQUÍ? ¡YO QUIERO IR A DESTRUIR EL POLO SUR! – gritaba eufórico.

Azula y Han lo miraban con desaprobación.

- Necesito que alguien se quede en la capital – se acerco mirándolo molesta por su reclamo.

- ¡Pero yo quiero ir! – insistió – Te demostrare que puedo vencer a la tribu del sur, me padre fue vencido, pero yo no lo seré.

- Ni siquiera eres la mitad de lo que fue tu padre – le dijo sin tacto Azula – Además el almirante Zhao fue vencido por los del norte, no por los del sur.

Izao desvió la mirada con desprecio. Se había enamorado de Azula y lo que menos quería es que lo considerara como débil.

Azula tomo su barbilla y lo obligo a mirarlo – No pudiste hacerte cargo de un niño – le echo en cara - ¿Crees que te dejaría a ti la responsabilidad de destruir el polo sur? – apretó con fuerza – Te quedaras aquí y vigilaras la capital en mi ausencia. No me falles – termino de hablar sentenciando de alguna manera que si hacia algo mal, lo pagaría caro.

Miro como ella partía, pero una mirada de odio le dio a Han, nunca le había agradado, y se encelaba que confiara más en Han que en él. El era igual o mas capaz que él. Su padre también había ido tras la tribu del sur y fallo. ¿Qué le hace pensar que no será lo mismo ahora? El podía hacerlo, podía lograrlo. Donde su padre falló el tendría éxito y se lo demostraría.

Azula se dirigió a la plataforma de donde saldrían los dirigibles, una flota de ocho enormes dirigibles comprendían el ataque aéreo. Liang comandaría la Armada Imperial, quince acorazados comprendían la flota marítima. Sonrió satisfecha. Primero seria el polo sur y después el mundo.

Aang se acercaba a la tribu agua. En su mente aun pensaba en su descubrimiento. Meng era una de las candidatas. Su rostro triste lo golpeó. Ahora podía entender en parte su dolor, le había hablado que buscaba el amor en quien seria su nueva esposa sin pensar en los sentimientos de ella. Meng ya se le había declarado una vez pero el la rechazó por su ligero enamoramiento hacía Katara, a pesar de que habían pasado los años ella aun lo amaba y por su reacción eso no le quedo a dudas. Que insensible había sido. Una culpa lo invadió, había provocado su sufrimiento, de manera inconsciente le había hecho daño y no se podía perdonar por ello. Cuando termine su visita a la tribu del sur iría a verla, debía disculparse con ella. Comenzó a pensar mas en la asistente de la tía Wu, el no conocía a ninguna de las demás en la lista, de cierta forma se sintió algo tranquilo de que, al menos, conocía a Meng.

La ciudad de hielo y nieve comenzó a verse a lo lejos, pensar en Katara y en Sokka lo saco de sus pensamientos con Meng. Se alegro un poco, vería a sus amigos después de más de medio año sin verlos.

- Vamos Appa, ya casi llegamos – su amigo bisonte solo hiso un rugido y comenzó a acelerar el vuelo.

En el palacio, Katara y Zuko seguían sorprendidos por la noticia de su hijo. ¿En verdad había encontrado a los maestros aire? No pasaron ni cinco segundos cuando Sokka se acerco a ellos.

- Katara, Zuko, me acaban de decir que Aang acaba de llegar – Sokka noto los rostros algo sorprendidos e incrédulos de la pareja - ¿Sucede algo? – dijo un tanto extrañado.

- Lo sabrás en un momento – hablo Zuko - ¿Dónde esta Aang?

- En la explanada, mi padre lo esta recibiendo, van a ir al comedor en cualquier momento.

Ryu estaba feliz, le contaría su gran descubrimiento al Avatar. Los cuatro se dirigieron al comedor, en el momento en que llegaron segundos después entro Aang acompañado de Hakoda. Al primero que vio Aang fue a Zuko.

- ¡Zuko! – Hablo con asombro, acercándose a él. Noto también que ahí estaba Ryu, junto a Katara - ¿Cómo es posible? – le dijo mientras lo saludaba afectuosamente. Nunca se hubiera imaginado ver al Señor del Fuego en la tribu del sur. Pero podía ver la alegría en el rostro de su amiga. Algo había pasado y el quería enterarse.

- Sucedieron algunas cosas, pero será importante que tu las sepas. Hay una gran noticia que debemos decirte – hablo el maestro fuego.

Zuko se encargo de contarle todo lo sucedido, pero cuando llego el turno de Ryu de contar lo que había pasado con él en la Isla de nómadas aire Aang se quedo sin palabras. Ryu le entrego entonces el rosario. Lo tomo en sus manos y lo observó detenidamente, era igual al suyo. Su mente se quedo en blanco.

- Cuando llegaron aquí, Ryu vestía ropas iguales a las tuyas, tenia un vendaje en su pecho – hablo Katara confirmando la historia de Ryu.

- Esto es…

Aang no tenia palabras. Apretó el rosario con fuerza en su puño y cerro los ojos de igual manera. Había más como él, no era el único. Una inmensa felicidad lo cubrió. Era a eso a lo que se refería la tía Wu, ese era su motivo de viajar al sur. Abrió los ojos un poco llorosos, eran lagrimas de felicidad. Miro sonriente a los que estaban frente a él, sus ojos se posaron en el pequeño niño de ojos dorados.

- Gracias Ryu. Fuiste muy valiente, si no hubieras escapado de tus secuestradores, nunca hubiéramos descubierto esto. Te lo agradezco.

El pequeño se sintió halagado, miro a sus padres y lo miraban con orgullo. Sin lugar a dudas su hijo había echo uno de los mas grandes descubrimientos. Zuko, Sokka y Aang pasaron el resto de la mañana viendo mapas de las islas de los nómadas aire tratando de dar con la localización del templo, Zuko señalo un punto cerca de un lago, estaba seguro que ahí era donde había encontrado a Ryu la noche en la que se escaparon, y ese lago parecía ser por donde su hijo salió a la superficie.

- ¿Están seguros de que lo encontraremos? - preguntó Sokka - por lo que dijo Ryu parece estar a muchos metros bajo la tierra, y el hizo un ascenso un poco vertical, en templo podía estar en toda esta área - señalo una circunferencia de al menos cien metros a la redonda del lago.

- Si no lo encontramos podemos a llamar a Toph, ella es más precisa que yo al buscar túneles secretos bajo la tierra. Puede ayudarnos con esto.

Estuvieron de acuerdo y se decidió que partirían al día siguiente para encontrarse con los maestros aire.

Ryu observaba escondido a su madre mientras se movía de un lugar a otro entre aquellas niñas diciéndoles algo, no entendía que estaban haciendo. Desde que supo que ella era su mamá no hacia otra cosa que seguirla. Estaba anonadado por haberla conocido finalmente, y quería saber más de ella.

- ¿Qué haces aquí?

Dio un brinco de susto, Sora lo miraba como si estuviera haciendo algo malo, debía de quitársele esa costumbre de espiar.

- Yo… Solo veía a mamá – le respondió. Sora miro hacia el interior del salón. Ambos se quedaron por un momento observando - ¿Qué esta haciendo? – le pregunto a su prima.

- Es la ceremonia del té, mi tía Katara es la maestra, les enseña a esas niñas a hacerla.

- ¿Y por que? – no le haya el chiste a aprender a hacer té. Su abuelo Iroh lo hacia y nunca le vio la gran importancia.

Sora pensó un poco – Mi mamá me dijo que cuando una mujer de la tribu se compromete con un hombre, debe realizar esa ceremonia a los papas de su novio. Es para poder casarse.

- Oh… ¿Tu también estas aprendiendo?

- No – negó la pequeña moviendo su cabeza – Aun soy muy pequeña para aprender, hasta que cumpla los catorce aprenderé la ceremonia del té, pero mi papá me dijo que yo nunca iba a tener que hacerlo.

Ryu pudo entender las intenciones de su tío hacia su hija. Celoso.

- ¿Qué están haciendo ustedes dos?

Voltearon a ver a quien les hablo.

- Lavali – reconoció Sora.

- Hola Sora, Ryu – le sonrió a los dos niños – ¿Observan la ceremonia del té? – los dos niños asintieron con sus cabezas – Entonces ¿Por qué no entramos?

- ¿Se puede? – pregunto Ryu un tanto asombrado. El había querido entrar pero pensaba que no podía, además no quería intervenir en las actividades de su madre.

- Estoy segura que a tu mamá le encantara.

Los tres entraron al salón de hielo. Al momento en que entraron los ojos de las niñas ahí dentro se posaron en ellos, especialmente en Ryu.

- Mira a quienes encontré – hablo Lavali, Katara miro a su sobrina y a su hijo.

- Hola tía Katara – saludo muy sonriente Sora.

- Hola – respondió con una dulce sonrisa Katara, Ryu no podía evitar sentir ese calorcito en su pecho cuando su madre le sonreía, ¿Cómo era posible si apenas llevaba un día de conocerla sentir tal cariño hacia ella? - ¿Desean ver la ceremonia?

Sin necesidad de palabras ambos asintieron. Se sentaron frente a ella, tanto ellos como las niñas que estaban ahí pusieron gran atención a los movimientos de la maestra del té. Ryu observaba no solo lo que hacia su madre, si no también la observaba mas detenidamente. Tenia facciones muy lindas, debía reconocer que su mama era muy bella. El vestido con largas mangas en color azul degradándose hasta quedar en blanco resaltaban el color de sus ojos. Por algún motivo, le encantaba la mirada azul de su madre. Al terminar no pudieron mas que aplaudir la habilidad de la maestra. Ryu y Sora se quedaron para ver el resto de la clase. Fue testigo de cómo la mayoría de las niñas no lograban hacer lo que su madre hace poco había hecho. Ella lo hiso ver tan fácil, pero al final resultaba ser mas complicado de lo que él creía. Cuando la clase termino y las niñas se hubiesen ido, incluso Sora. Ryu se atrevió a preguntarle.

- Mamá – le hablo mientras que veía como ella recogía los utensilios que había usado. Ella lo miro - ¿Qué mas vas hacer hoy? – termino de preguntarle un poco tímido.

- Vio esa hermosa sonrisa en ella - ¿Quieres acompañarme en mis actividades? – el asintió con su cabeza – De acuerdo.

Todo ese día se la paso con ella, la acompaño a su segunda clase, curación. Ahí había tanto niñas como niños de su edad. Se dio cuenta que no todos los maestros agua poseían aquella habilidad, y por el grupo pudo deducir que la mayoría eran niñas. Su madre enseñaba como debían hacer circular el agua, la concentración que se requería y los movimientos de sus manos. Todo lo hacían con un muñeco de practica. En un momento, Ryu fue invitado por su madre para que el también pudiera ser testigo de cómo se debía hacer. El no era maestro agua, pero por un momento se sintió así.

Katara había sujetado la mano de su hijo y lo hiso hacer el movimiento con su muñeca, al hacerlo el agua respondió al llamado, era obvio que era ella quien lo controlaba pero su pequeño sintió que era el quien lo hacia. Repitió el movimiento tal y como ella lo había explicado y cuando llevaron el agua al muñeco ella se concentro para que tratara de "curarlo".

Lo siguiente que hicieron fue bajar al mercado. Lo llevo a conocer la ciudad. Para eso tuvo que colocarse una Parka azul, por el frio. Ryu quedo sorprendido por todo lo que veía. Se dio cuenta que la Tribu Agua era un lugar muy diferente a la nación del fuego. Ahí solo podía estar en el palacio, pero en la ciudad de su madre, podía moverse libremente. Observó que también había niños que poseían fuego control.

- ¿Por qué hay niños que tienen fuego control? – no pudo evitar preguntarle. Se encontraba en la tribu agua, lo mas normal es que hubiera maestros agua, no maestros fuego.

- Cuando la guerra termino, algunos maestros fuego decidieron quedarse aquí, se casaron y tuvieron hijos.

Era la explicación corta. Pero su hijo le hiso otra pregunta.

- ¿Por qué… - dudo un poco - ¿Por qué papá y tu están separados? – Katara se quedo en silencio – Es… ¿Porque tu eres una maestra agua y el un maestro fuego? ¿No los dejaron estar juntos?

Se sorprendió por las conclusiones de su hijo. Al parecer era mucho mas listo de lo que ella pensaba. Se agacho hasta quedar a su altura. Tenia esa linda mirada y Katara no pudo evitar pensar en Zuko al verlo. Pero sus ojitos estaban un poco tristes.

- No es así – le dijo calmadamente – Sucedieron cosas y fue inevitable que nos separáramos – no deseaba contarle de aquel trato que hicieron con el Alto Sabio y mucho menos quería hacerlo sentir culpable si le decía de las complicaciones que tuvo durante su embarazo. El no tenia la culpa de nada, jamás la tuvo.

- ¿Vendrás con nosotros? – su corazón se encogió al ver su carita suplicante – No quiero que nos separemos mama – la abrazó con fuerza – No quiero separarme de ti.

Un fuerte dolor sintió en su pecho al escuchar la súplica de su hijo, era igual que él, le decía las mismas palabras.

- Nunca nos separaran Ryu – hablo con seguridad – Yo siempre estaré contigo y con tu papá.

El se separo un poco - ¿Vendrás con nosotros? – le dijo emocionado. ¿Cómo podía decirle que no a esa hermosa carita? Ella solo asintió con su cabeza y Ryu dio el grito mas grande de alegría abrazando nuevamente a su madre.

- Te quiero mamá.

Sus palabras la hicieron llorar. ¿Cuántas noches no había soñado con eso? en tener a su hijo en sus brazos, que la llamara mamá y que le dijera que la quería. No iba dejarlo ir, así como él no quería separarse de ella, ella tampoco quería hacerlo. Había recuperado a su hijo, a su familia y sin importar el acuerdo de hace años, ella regresaría con ellos.

- ¿Quieres ir a una de las clases de fuego control? – le pregunto tratando de ocultar la alegría y las lagrimas que casi cubrían su rostro. Ryu dijo que si muy emocionado.

Fueron entonces a donde estaba Hyun. El maestro de fuego control se sorprendió al ver a la princesa y a su hijo entrar a su clase, había escuchado el rumor pero no había tenido el placer de conocerlo.

- Ryu, el es mi maestro Hyun. El enseña fuego control a los niños de la tribu.

- Mucho gusto maestro Hyun – Ryu hiso un saludo respetuoso hacia el maestro, así como lo hacia con su padre cuando lo entrenaba.

Hyun sonrió por la actitud del niño, todo un principito – Así que tu eres Ryu – se agacho para mirarlo – Definitivamente eres hijo de tu padre – el parecido era más que obvio – Dime ¿Quieres participar en mi clase?

Había un total de ocho niños, algunos eran mas grandes que el pero otros eran aun mas chicos. Se sintió bien de practicar su fuego control y estaba por mucho muy delante de los demás. Hyun noto eso en el pequeño príncipe, controlaba demasiado bien las poses primarias y su fuego control era bueno, comprendió que manejaba muy bien la base de todo fuego control, la respiración.

- No es justo – se quejo alguien – El es el hijo del señor del fuego, tiene más ventaja.

- No empieces Ai – esa mocosa nunca mantiene la boca cerrada, pensó Hyun.

- Pero es verdad – siguió objetando la niña algo molesta. Miraba a Ryu como si estuviera haciendo trampa.

- Te equivocas – Ryu hablo en su defensa – He estada entrenando durante meses, mi propio padre me entrenó. El que fuera su hijo no tiene nada que ver. Este es el resultado de mi propio esfuerzo.

Todos enmudecieron por las palabras del príncipe. La pequeña quiso decir algo.

- El tiene razón Ai – hablo su hermano gemelo – tu y yo somos nietos del maestro Hyun y no por eso somos mejores que los demás. Todo depende de tu propio entrenamiento – termino de decir calmadamente.

Para tener siete años Kazu era el más serio y por no decir más maduro de los dos. Hyun estaba orgulloso de sus nietos, a pesar de que el padre de ambos es un maestro agua, grande fue la sorpresa al descubrir que sus hijos eran maestros fuego, pero Ai era caprichosa, malhumorada e impaciente. Era fuerte si, pero no poseía la disciplina. Entones una idea le cruzo por la cabeza.

- Ai, si estas tan segura de que por ser el hijo del señor del fuego es más fuerte que tu, ¿Por qué no lo compruebas? ¿Por qué no pelean ambos en un encuentro amistoso? – sugirió el maestro.

- Acepto – Ryu fue el primero en hablar.

La pequeña no podía echarse para atrás – Bien – dijo finalmente.

Katara sentía que se le iba el aliento, ¿Iban a pelear? ¿Por qué iban hacerlo? su hijo era solo un niño y aunque dominara el fuego control ¡No dejaba de ser un niño! una cosa era practicar y otra muy diferente era pelear y el fuego era muy peligroso, ¿Qué tal si se lastima? Además peleaba contra una niña y eso no era correcto, pero por otro lado Ai, a pesar de su corta edad era muy fuerte, ella lo sabia, le había tocado curar las quemaduras que en ocasiones le había provocado a otros niños. La madre salió a flote, iba a decir algo pero alguien la detuvo. Volteo y miro a Zuko. ¿En que momento había llegado?

- Déjalo, estará bien – hablo calmadamente al ver su cara de preocupación. Zuko conocía la capacidad de su hijo, no por nada el lo había entrenado, aunque desconocía hasta donde podía llegar esa niña, el sabia, en el interior que su hijo vencería.

Katara acepto no de muy buena manera. Ambos miraron el inicio del combate.

Ai, veía a su contrincante con desprecio, lo vencería, le demostraría a ese principito de que era capaz contra ella. Inmediatamente le lanzó un ataque de fuego demasiado grande y poderoso, Hyun se preocupo por el alcance de su nieta pero Ryu no temio por ello, tomo impulso, giro en el aire y con una patada rompió el fuego sin ningún problema, Zuko sonrió complacido, después de eso, el contraatacó con una llamarada, mas controlable que la de ella y más certera, al instante en que la lanzó corrió hacia ella. Ai esquivo el ataque pero en ese momento sintió que la golpearon en las piernas haciéndola caer, Ryu había aprovechado para tumbarla, al caer al suelo se puso arriba de ella amenazando con su puño. Había ganado. El combate termino más pronto de lo que hubiesen imaginado. Katara suspiró y Zuko se sintió orgulloso de su hijo.

- La disciplina, es fundamental para aprender fuego control, espero que hayas aprendido la lección – decreto Hyun a su nieta.

Ai siempre se había basado en su fuerza y poder en el fuego para vencer, o mejor dicho para atemorizar a sus oponentes, pero al parecer el príncipe sabia muy bien de combate y la manera en que la atacó demostraba eso. Sabia como atacar y lo que le sorprendió a Hyun fue que pudiera romper la poderosa llama que ella le lanzó de esa manera. Lo había estado entrenando muy bien su padre, tuvo que reconocer eso.

Los demás niños se acercaron a Ryu, algunos felicitándolo por haber vencido a Ai. Ryu volteo hacia con su madre y se sorprendió de ver a su papá junto con ella, sonriéndole. Se acerco a él.

- ¿Lo viste papá? - pregunto entusiasmado. Hasta el momento solo se había enfrentado con su padre en pequeños combates, era la primera vez que tenia un combate contra alguien de su edad, aunque fuera una niña.

- Claro que lo vi hijo, eres muy bueno – le dijo acariciándole la cabeza. Katara noto el afecto que tenían padre e hijo. ¿Cómo pudo dudar? Era el hijo de Zuko después de todo y el lo había entrenado.

- ¿Y tu mamá? – se dirigió a ella, quería saber su opinión.

- Eres tan fuerte como tu padre – le dijo sonriendo, provocándole la mas grande alegría al pequeño.

- ¡Te venceré! – la voz de Ai hiso que voltearan a verla, estaba aun en la explana de hielo donde se habían enfrentado hace unos momentos - ¡La próxima vez te venceré! – amenazó.

- Te estaré esperando – fue la respuesta de Ryu.

Katara se impresionó, hace unos momentos, su hijo actuaba como un niño, como su niño, pero su respuesta era como escuchar a una persona madura. Lo mismo pensó cuando lo vio pelear, su actitud había cambiado en el momento en que se concentró en la pelea.

- Muy bien, mi pequeño maestro fuego – hablo Zuko, es hora de que vallamos a comer, ese había sido el motivo por el que los estuvo buscando.

Los tres partieron al palacio. Ai solo miraba al niño de cola alta irse con sus padre. Vio por primera vez quien era el señor del fuego. Para ella no se le hacia la gran cosa, pero el sabor a la derrota no le gusto.

- Escuche que venciste a la nieta de Hyun – hablo muy complacido Pakku mientras comían dirigiéndose a su bisnieto.

- ¿Venciste a Ai? - hablo con sorpresa Sokka, el había visto pelear a ese niña, si que era temeraria, en más de una ocasión le había prendido fuego solo por llamarla mocosa.

Ryu solo asintió con cabeza.

- A esa mocosa ya le hacia falta una lección – declaro Pakku, muy en su interior se sentido orgulloso de su bisnieto. Sabia que esa chiquilla era la mas fuerte de los aprendices de Hyun, pero era demasiado caprichosa y orgullosa.

- Papá nunca pudo vencerla – declaró Sora – siempre le prendía fuego.

- ¡Sora! – regaño Sokka – no digas esas cosas – hablo en voz baja – Tu padre es muy fuerte, solo me deje vencer por ella – se excuso el guerrero.

- Aja – hablo Suki - ¿La ultimas siete veces la dejaste ganar?

- ¡Suki! - ahora regaño a su esposa.

Aquello abrió un debate sobre quien era más fuerte o quien sabia pelear mejor. Incluso Aang dio su opinión en ello. Hakoda escuchaba gustoso la platica de sobremesa. Se sentía bien tener a la familia reunida, por fin. El pequeño de sus nietos, Kai estaba sentado en sus piernas. Le encantaba su papel de abuelo y ahora por fin había conocido a su primer nieto. Se sintió feliz por su hija, finalmente la veía en el papel que le correspondía, el de madre.

- Incluso mi mamá es más fuerte que papá – Sora seguían poniendo en ridículo a su padre – También mi tía Katara lo es ¡Es la maestra agua más fuerte de todas! – declaro la pequeña de seis años.

Ryu estaba sorprendido, no esperaba que su mamá fuera la más fuerte maestra agua.

- Es por que tu tía hace esa magia con el agua, y eso es hacer trampa – declaró Sokka a manera de defensa.

- Si pero Katara no solo sabe usar agua control – defendió Suki - ¿Recuerdas esa pelea entre ellos? Sabe incluso manejar mejor la espada que tu.

- Eso es verdad – hablo Aang – hasta ese momento no sabia que pudieras ser muy buena con la espada Katara.

- Aprendí de Hyun. El fue mi maestro durante dos años.

- ¿Y por que no me enseño a mi? – se quejo Sokka.

- Por que no eras adecuado – declaro Katara.

- ¿Sabes pelear con espadas? – pregunto Ryu a su madre. Recordó el par de espadas que vio en su habitación.

- Oh, deberías de haberla visto Ryu – hablo Aang – Es muy buena, incluso le dio batalla a tu papá. Creíamos que ella iba a ganarle.

Abrió los ojos con asombro - ¿¡Peleaste contra papá!? - dijo con gran sorpresa. El apenas se había dado cuenta que su papá era el espíritu azul, verlo pelear con sus espadas Dao lo había dejado anonadado. Pero pensar que su madre podría ser mas fuerte que él se le hacia algo increíble y difícil de creer. Entonces comenzó a hacer memoria sobre algo – ¡Eras la maestra agua del avatar! - recordó que su tía Ayu lo había mencionado que era la compañera del avatar y su padre le hablo de una maestra agua con la que se había enfrentado. Uniendo las cuerdas todo apuntaba a que se trataba de su madre.

- Así es – declaro Aang – y como ya sabes tu papá fue mi maestro fuego. Los dos son muy fuertes. Me vencieron con facilidad.

- ¿De que están hablando? – pregunto Pakku ya que no entendía.

- Antes de la llegada del cometa – explico Aang - nos escondimos en la isla Ember, ahí estuve entrenando mi fuego control, pero aun me hacia falta mejorar en los otros elementos, así que hicimos una pelea. El ganador me entrenaría.

- Fue muy increíble – hablo Suki – fue la primera vez que vi enfrentarse los cuatro elementos.

- ¿Y que paso? – preguntó entusiasmado Ryu.

- El primero en perder fue Aang – declaro Sokka mientras se reía – Todos lo atacaron al mismo tiempo.

- Pero eres el avatar ¿cómo pudiste ser derrotado? – le pregunto Ryu.

- No era tan fuerte en esos momentos, mis maestros me superaban – declaro un poco avergonzado – Al final solo quedaron Zuko y Katara.

- ¿Y como termino eso? – pregunto Pakku muy intrigado, ciertamente deseaba saber que elemento era el mas fuerte, y enterarse que ellos se hubieron enfrentado en el pasado resultaba ser muy interesante.

- ¡Hubieras visto abuelo! – dijo con entusiasmo Sokka – fue una batalla increíble, más cuando combatieron con sus espadas, debo admitir que sentía que Zuko podía perder contra Katara, pero entonces la atacó con un rayo.

- ¡¿LA ATASCASTE CON UN RAYO?! – grito Ryu, el sabia que el rayo era la técnica máxima para los maestros fuego, y muy peligrosa. ¡Y su padre se había atrevido a atacar a su mamá con eso!

- Fue algo ligero, no te preocupes – hablo Zuko tratando de calmar a su hijo, que parecía desaprobar su acción.

- Pero es mamá ¡No debes hacer eso! – le regaño el pequeño.

- No te preocupes mi amor, tu padre sabia que perdería contra mi, por eso lo hiso.

Zuko se molesto un poco, le dolía admitir que efectivamente de no ser por ese rayo hubiera perdido. La platica sobre el mas fuerte de abrió de nuevo y cada uno hablo sobre experiencias pasadas. Aang se entero que ellos lo consideraban el más débil en esos momentos, y no puso buena cara por ello, también Katara cuando la consideraban en segundo lugar que Aang, los ocupaban el top de la lista eran Zuko y Toph.

- Realmente no puedo creer que me hayas lanzado un rayo – declaro más tarde Katara, mientras se encontraba con Zuko en su habitación, partirían al día siguiente a buscar a los maestros aire, y estaba arreglando unas cosas para el viaje.

Zuko sonrió - ¿Aun sigues molesta por eso? – ella lo miro con algo de enfado – Oye, tu en varias ocasiones intentaste hacerme daño, ¿O acaso olvidas nuestras peleas en el palacio? – le recriminó, en más de una ocasión pudo haberlo herido de gravedad de no ser que había logrado esquivar o desviar su ataque.

- Un rayo es un rayo – declaro finalmente Katara.

- ¿Quieres la revancha? – le propuso acercándose a ella por la espalda.

- ¿Crees poder vencerme Señor del Fuego? – hablo de manera seductora – Soy más fuerte de lo que crees, todos estos años he estado entrenando – declaro la maestra agua haciéndole frente.

- Yo también – afirmo Zuko. Ambos se miraban desafiantes. Pelear contra ella resultaba algo muy estimulante. Existía aquella atracción entre ellos y solo los llevaba hacia un solo lugar. Miraba aquellos azules y no pudo resistirse a demostrarle quien era realmente el más fuerte, aunque de otra manera.

La estrecho hacia él y la beso, fue correspondido claramente pero no pudieron llegar a más. Zuko debía controlarse. No podía permitirse caer nuevamente en el deseo de poseerla, al menos no en esos momentos. Se separo de ella a duras penas.

Katara entendió la separación. Se miraron por un momento. Zuko suspiro, seria muy difícil resistirse si ella regresaba a la nación del fuego.

- No te preocupes – hablo Katara, sabiendo de cierta forma lo que pensaba – Existen formas para evitar que suceda.

Pero no era solo lo que le preocupaba, ella estaba renunciando a ser madre, y el sentía que era su culpa. Ella no se merecía eso, pero mientras ella estuviera con él y con Ryu todo seria perfecto. La beso nuevamente, de manera mas pausada y dulce.

Por la noche, Aang se encontraba en uno de los balcones del palacio, en sus manos llevaba el rosario. Tenia sentimientos encontrados. Habían más maestros aire, habían logrado sobrevivir y en la mañana partiría a encontrarse con ellos. Aquello había sido algo muy revelador. Realmente agradeció su viaje a con la tía Wu. Pensar en ella lo llevó a pensar en Meng.

- Estas muy pensativo – Sokka se acerco a él - Piensas en los maestros aire ¿No es así?

- Si, realmente no me lo esperaba.

- Supongo que nadie, estos dos últimos días han sido de grandes sorpresas, no creo que haya algo más que pueda superar esa noticia.

Tenia razón, primero lo que le paso a Zuko y a su hijo, Katara se reunió con ellos por primera vez y estaba seguro que se iría con su familia y la gran noticia de que ahora hay más maestros aire. ¿Qué mas podía pasar?

- ¿Qué es eso? – Aang se fijaba en un punto en el cielo. Sokka dirigió su mirada hacia allá.

- Es un dirigible – Sokka lo reconoció inmediatamente, y sabia a la perfección de donde provenía.

Fue inmediatamente a avisarle a Zuko, el también se impresiono de ver su dirigible rápido adentrarse a la ciudad.

- ¿Crees que sea Iroh? – le preguntó Katara al ver como poco a poco descendía.

- No lo creo – Su tío tenia las ordenes de quedarse en el palacio y cubrir su ausencia, el que pensó que seria mas probable encontrar era a Issei.

Cuando el dirigible finalmente aterrizó, la compuerta se abrió y dos personas descendieron de él. Ciertamente no esperaban encontrarse con ellos. La figura femenina y el hombre se acercaron.

- Mai, Zheng – reconoció Zuko - ¿Qué hacen ustedes aquí? - Tanto Zuko como Katara estaban impresionados de verlos.

- Hay algo muy importante que debemos decirles – hablo Zheng seriamente.

En la ciudad Fuente de Fuego Iroh e Issei esperaban por el espía que enviaron a la capital, en esos momentos regresó.

- La princesa Azula se fue con toda la flota hacia el polo sur, se quedo a cargo Izao. Todos los aliados del Señor del Fuego fueron encerrados en la prisión, solo hay pocos hombres custodiando el palacio.

Había tenido razón. Azula se llevo a casi todos los que la apoyaban dejando desprotegida la ciudad.

- ¿Qué sabes de los que se quedaron en el palacio? – pregunto Issei.

- Ese tal ves sea un problema – declaro – Son maestros tierra.

- Dai Li – declaro Iroh.

- Si ellos están ahí complicaran las cosas – declaro Issei.

- No te preocupes, he llamado a alguien que nos puede ayudar, estoy seguro que no tardará en llegar.

- Espero que sea alguien muy fuerte.

- Lo es, créeme – aseguro el ex general.

Se adentraron a la sala del jefe. Zuko esperaba la explicación que fueran a darles. Aun no se explicaba por que Mai estaba con Zheng. Lo primero que pensó era que ya traían noticias de los rebeldes.

- Lo que les voy a decir es muy delicado, descubrimos más de lo que pudiéramos haber imaginado – comenzó a hablar Zheng.

- Habla de una vez – exigió Zuko - ¿Ya tiene algún sospechoso?

- Si - aseguró - La noche después del ataque, los sabios fueron convocados a una junta, el sabio Shyu declaró que el Alto Sabio aseguraba que Ryu había muerto.

- ¿Cómo pudo enterarse? – declaro Zuko con intriga – Nadie debía enterarse de eso.

- Es por que el estuvo detrás de ese ataque.

- ¿Qué? – expreso Katara consternada.

- El nunca aprobó tu unión con Katara, pero su alcance fue muy grande, ya había intentado en el pasado atentar contra sus vidas.

- ¿Qué quieres decir? – preguntó Zuko intrigado.

- El intentó matarla durante su embarazo – abrieron los ojos con sorpresa - Fue el quien provoco esas fiebres, la estuvo envenenando por medio de un té. Todo lo que dijo referente a que no eran compatibles y esas cosas eran mentiras, el quería que Katara y tu hijo murieran, pero al parecer no lo logro, y como su plan falló y sobrevivieron, simplemente se conformo con que se fuera de la nación.

Estaban en shock por sus palabras. Todos ahí se quedaron mudos ante lo que acababan de escuchar.

- Quiso matar al príncipe, para que así te vieras forzado a casarte y tener otro hijo – agregó Mai - Ayer recibí una invitación a un baile en donde tu escogerías esposa. El consejero Liang estuvo apoyándolo.

Recordó cuando le sugirió que se casara y el lo amenazó para que jamás volviera a decirle algo como eso. Apretó con furia sus puños. Katara se sentía desmayar. Sus piernas le fallaron y Zuko la sostuvo, pero el estaba lejos de sentirse agobiado, estaba furioso.

Ocho años, pensaba Katara, ¡Ocho años separada de mi hijo por las mentiras de ese hombre! Simplemente no lo podía creer. Apretó con fuerza la mano de Zuko.

Era realmente increíble todo lo que aquel hombre fue capaz de hacer por sus absurdos ideales. Estuvo jugando con ellos, ¡Engañándolos de esa manera tan cruel! ¿Cómo pudieron haber caído en eso?

- Aun hay algo más que deben saber – dijo Zheng, miro a Mai, era momento de revelar la segunda noticia, la más importante - A pesar de que el Alto Sabio fue causante del atentado contra el príncipe, el no planeo el secuestro.

Todos miraron extrañados al maestro fuego que estaba hablando.

- Fue Azula – declaro finalmente.

- ¿Azula? – Aang hablo en ese momento consternado – ¿Cómo es posible?

- ¿Ella también quiso matar a Ryu? – hablo Sokka.

- Su plan es mas, ambicioso que eso – aclaró Zheng - Ella quería secuestrar al príncipe porque sabia que tu irías en su búsqueda – miró a Zuko – En el momento en que estuvieras afuera, ella atacaría. Su verdadero objetivo es convertirse en el Señor del Fuego y reanudar la guerra.

- Jamás lo permitiré – declaró Zuko.

- Ya es muy tarde – hablo Mai – Ayer cuando nos enteramos de todo esto ella comenzó su ataque, nosotros apenas logramos escapar. A estas alturas Azula ya debió de haber tomado la capital. Además, estoy segura de que ella viene hacia acá.

- Sabe que estas aquí, planea destruir la tribu del sur y a ti junto con ella – termino de decir Zheng.

- ¿Qué hay de mi tío? ¿Dónde esta él?

- Se quedo en ciudad Fuente de Fuego, el junto con Issei van a tratar de recuperar la capital. Si Azula viene, no lo hará sola, necesitara de toda una flota para lograr destruir la tribu. El general Iroh confía en que la ciudad quedará desprotegida y aprovechará ese momento para atacar.

Todo parecía una pesadilla. Estaban mas que asombrados por lo que acababan de escuchar. Ciertamente fue más de lo que hubieran esperado. A pesar de la noticia del enorme engaño en el que estuvieron, el peligro que representaba Azula tomo más importancia en esos momentos. Venia en camino y solo tenia un solo objetivo. Destruir.

- Me iré – hablo Zuko – Si sabe que no estoy aquí no atacara la tribu.

- De nada servirá – Katara hablo en ese momento. Se separo de Zuko y camino hacia el balcón. Abrió las puertas y el frio aire entro a la habitación – Siempre quiso destruir la tribu del sur y lo sabes. No se detendrá hasta lograrlo – se hiso un silencio, observaba su ciudad. Tantos años de esfuerzo y ahora todo se veía amenazado – No dejare que lo haga – declaró.

- Sokka – se adentro a la habitación nuevamente – Cierra el puerto y desvía a todos los barcos al reino tierra ¿Cuándo creen que partirán hacia acá? – preguntó a Zheng y a Mai.

- Es probable que lo hayan echo esta mañana.

- Les tomara dos días llegar hasta aquí – confirmo Zuko.

- De acuerdo - analizó las cosas un momento - Padre, ordena la evacuación de toda la ciudad, que el jefe Arnook dirija el escape y los lleve a la bahía del Este. Abuelo avisa a los maestros agua. Levantaremos el muro de defensa – Termino de ordenar la princesa de la tribu agua - que los demás guerreros se preparen para la pelea.

- No permitiremos que destruyan la tribu Katara – Aang le dio su apoyo. El era el avatar y era un gran peso que inclinaba la balanza a su favor – Estoy seguro que Azula no sabe que estoy aquí, se llevara una gran sorpresa cuando llegue.

- Tiene razón – hablo Sokka – No hay forma de que nos pueda vencer.

Con aquellas palabras de aliento idearon el plan.

Mas tarde Katara estaba en la habitación de su hijo. Dormía tranquilamente, ajeno a todo lo que se avecinaba. Se sentó en su cama y lo contempló.

Todo ese tiempo había sido una mentira, separada de su hijo ¿y para que? Solo por que un hombre no aceptaba su unión con Zuko, se lamento tanto el haber echo caso a ese ridículo acuerdo. ¡Ella era una curandera! Debió de sospechar que algo no iba bien en aquello, si sus amigas podían tener hijos con otros maestros fuegos, ¿cómo era posible que ella se hubiera tragado aquella historia? Pero debía admitir que el alcance del Sabio había sido muy grande, ni siquiera dudo en envenenarla. Cerro sus ojos tratando de olvidar todo eso. Miro de nuevo a su hijo. Nada le detenía de estar con él ahora, de estar con Zuko, de ser la familia que eran, pero solo había un problema. Uno que se acercaba a ellos. Sintió que le tocaban el hombro. Volteó y miro a Zuko. Tomo su mano y la apretó ligeramente.

- Si Azula quiere convertirse en el Señor del Fuego, no descansará hasta haber terminado contigo y con Ryu.

- Eso no pasará. No lo permitiré.

Iroh miraba hacia la obscuridad del mar. A esas alturas Mai y Zheng ya debieron haber llegado a la tribu del sur advirtiéndoles del peligro. Una parte de él temía por ellos. Recordó cuando Zhao intentó apoderarse de la tribu del norte y casi lo logro, aunque lo hiso matando al espíritu de la luna, podía ver la enorme ventaja que tenia sobre ellos. La flota que salió en dirección del sur era la mitad de la que Zhao había logrado reunir, pero poseían aquellos dirigibles y eso les daría una gran ventaja. No dudaba de las habilidades de Zuko y de su esposa, no por nada se habían convertido en los héroes de la guerra cuando eran solo unos jovencitos, solo esperaba que tuvieran éxito en la batalla. En el instante en que recuperen la capital, irían a ayudarlos.

El ruido de las olas se hiso mas fuerte, como si golpearan algo. Agudizó su vista y pudo ver el barco que se acercaba. Llego al muelle. Issei se puso en alerta pero Iroh lo calmo.

- Al fin llegaron – dijo sonriente al ver la pareja que descendía del barco.

- ¿Cómo esta Señor Iroh? Ha pasado mucho tiempo.

- Es un gusto verlos – saludo el ex general – Issei, te presento a Toph y a su esposo Sun Hee del reino tierra.


... (^-^)... La batalla se acerca.