Capitulo XI
TORMENTA
Appa avanzaba atreves de la tormenta. Katara con su control había generado una burbuja que le impidiera al agua pasar por ella manteniéndolos secos, pero no podía controlar todo, no podían volar demasiado alto, pues los fuertes aire que incluso para Aang resultaba un poco difícil controlarlos los sacudían fuertemente y si volaban bajo el embravecido mar podía llegar a hundirlos por las enormes olas que se formaban.
- Esto es imposible – hablo Sokka por la batalla que tenían contra la tormenta – Debemos aterrizar en alguna parte y esperar a que pase la tormenta.
- No – hablo Zuko – debemos seguir.
- Entiendo que quieras llegar con tu hijo Zuko pero no podemos seguir avanzando – le contradijo Sokka – Appa esta cansado y si seguimos así no lo lograremos.
A pesar de que tenia razón el no deseaba detenerse. Cada segundo que pasaba era un segundo que estaba Azula más cerca de Ryu. Miro a Katara que estaba luchando contra la lluvia, su cansancio era evidente. No le quedo de otra que aceptar las palabras de Sokka. Aang inmediatamente puso rumbo al Templo Aire del Sur, ahí esperarían hasta que pasara la tormenta.
Ai abrió sus ojos con asombro, no solo por las palabras de aquella mujer si no por que era un familiar de él. ¿Era la tía de Ryu?
Ryu estaba igual o mas conmocionado que ella. Observó minuciosamente a la que tenia enfrente. Sus ojos amarillos, tez blanca y cabello negro.
- Azula – dijo sin pensarlo cuando el nombre de la hermana de su padre le llego a la mente.
- Así que has escuchado de mi – hablo la princesa mientras se movía cerca de él - ¿Qué te a contado tu padre de mi? – le preguntó. Sintió curiosidad por saber lo que Zuko le diría a su hijo de ella.
Pero Ryu no respondió, no por temor si no por lo que recordaba que le conto su padre respecto a su tía. Había tratado de capturarlo y matarlo en varias ocasiones, así como apoderarse del trono. Se supone que debía estar presa. ¿Qué hacia ahí? la respuesta le llego como balde de agua fría, ella misma le había dicho sus intenciones. Trataba de matarlo a él y a su familia. La miro con desprecio, todo por lo que había pasado había sido por su culpa.
- ¿Y bien? – Azula esperaba respuesta.
Ai volteo a ver a Ryu, lejos de verlo atemorizado veía coraje en su mirada. ¿Qué acaso no escuchó que quería matarlo?
- Quieres ser el Señor del Fuego – hablo Ryu confrontando la mirada de su tía.
Azula lo miro un poco complacida. No esperaba esa respuesta, pero que el supiera sus intenciones le hacia mas fácil las cosas a ella. Miraba como aquel niño se atrevía a mirarla de manera retadora.
Han se sorprendió un poco. No esperaba que supiera quien era Azula, y mucho menos de sus planes. Pensaba que al príncipe le mantendrían oculta la información referente a lo que había pasado durante la guerra, pero se había equivocado por ello, no solo sabia quien era, si no también lo que ella deseaba.
- Así es – le dijo Azula – Supongo que sabes que sabes que para que yo me convierta en Señor del Fuego, debo matar a tu padre, a tu madre y a ti – termino de enlistar.
Ai sentía que las cosas no iban bien. Aquella mujer era la tía de Ryu, ¿Cómo era posible que tratara de matar a su propio sobrino? Pensó que debía estar loca, pero podía ver en la cara de aquella mujer que tal vez no estaba del todo equivocada.
- No lo logras – hablo con seguridad – Mi padre y el avatar ya vienen en camino.
- Eso espero. Que tu padre venga hacia a mi solo me facilitara las cosas – dijo gustosa.
- Supongo… - hablo Ryu – que el que estés aquí, solo quieres decir una cosa. Te vencieron ¿verdad?
El rostro de Azula cambio drásticamente. En ese momento tomo a Ryu del cuello y apretó con fuerza de él clavando incluso sus uñas en la delicada piel del niño.
Ryu trataba de luchar por el agarre. Han solo miraba sorprendido por lo que estaba pasando. No era que tuviera nada en contra de los planes de Azula, el sabia que la familia real debía morir, especialmente el príncipe. Pero en esos momentos, estaba a punto de ver como mataba aquel niño a sangre fría. Era algo que incluso el no podía permitirse.
Izao miraba gustoso, había hecho bien al ir por voluntad propia al polo sur y mas aun por haber capturado al príncipe, disfrutaba la escena.
La mano de Azula se alzó. El solo hecho que le recordara su derrota la hiso perder los estribos. Tomaría su venganza en ese momento. Se desquitaría con el hijo de Zuko, que mayor satisfacción que esa.
Antes de que su mano fuera hacia con Ryu, Ai mordió el brazo del soldado que la tenia agarrada y al verse libre atacó a la mujer con sus llamas. Azula dejo caer a Ryu. En ese momento Izao quiso atrapar a la chiquilla pero Han se lo impidió. Ai tomo a Ryu y como pudo salió del camarote. Azula en ese momento lanzó un ataque hacia ellos, pero no dio en el blanco.
- ¡Traidor! - gritó Izao a Han. Acto seguido lo atacó, el no se defendió por el ataque quedando herido en el suelo.
- Izao ¡TRAEME A ESE NIÑO! – ordenó Azula. Inmediatamente Izao salió de ahí persiguiendo a los fugitivos. Volteo a ver a Han que estaba en el suelo quejándose con dolor – Tu también me traicionas – hablo con odio en el que alguna vez puso su confianza, no cometería el mismo error dos veces. Lo último que vio Han fue el rayo que Azula le lanzó.
Ryu y Ai corrían por el barco, se topaban con maestros fuego pero como podían se libraban de ellos ya sea atacándolos o simplemente huyendo. Corrían sin rumbo, se escondieron en una habitación. Estaban jadeantes tratando de recuperar el aliento.
- ¿Aun quieres quedarte a esperar a tu papá? - hablo Ai.
Ryu la miro, lejos de su comentario la miraba agradecido. Había salvado su vida dos veces en ese día. Realmente le debía una grande a su compañera. Y también tono nota mental de jamás hacer enfadar a su tía nuevamente. Lo mataría, ya no le cabía a dudas. Se había arriesgado al decirle eso, pero era necesario, ahora estaba mas seguro que nunca que sus padres tuvieron éxito con el enfrentamiento y que seguramente si venían tras ellos. Debían hacer todo lo posible por escapar y ponerse a salvo.
- Tenemos que salir del barco – hablo después.
- ¿Cómo? Hay muchos soldados ahí afuera.
Observo el lugar donde estaban. Un sonido de viento y el frio que hacia llamaron su atención, se adentro a la cámara y pudo saber donde se encontraba, era la cámara donde se encontraba el ancla. Se asomo por el agujero rectangular que había en la pared de metal. El agua entraba, tal vez ya no había una gran tormenta pero la lluvia era fuerte. Miro la cadena que bajaba hasta el mar, y al frente vio la playa. Los relámpagos iluminaban la isla. Ahí debían ir.
- Vamos Ai por aquí.
Cuando Ai llego a donde estaba Ryu dudo de su plan.
- ¿Estas seguro? – hablo un poco temerosa. Ryu no lo podía creer, ¿acaso tenia miedo?
- Fuiste tu la que estuvo insistiendo en escapar, ahora ven – le exigió. En esos momentos no estaban para buscar otras alternativas, aquella era su única salida y debían moverse pronto.
Los dos comenzaron a descender por la fría cadena. Las olas del mar comenzaron a golpearlo. Ai resbalo, el agua hacia difícil que mantuviera su agarre en la cadena. Cayó en las bravías aguas.
- ¡Ai! – grito Ryu cuando la vio caer, sin dudarlo el también se lanzó al agua.
Al salir a la superficie la pequeña busco a su compañero, pero no lo veía, el fuerte vaivén de las olas la estaba golpeando y no le permitían nadar, su Parka se hacia pesada pues absorbía el agua, se hundiría era inevitable. Después sintió que alguien la tocaba. Ryu estaba frente a ella.
- ¡Quítate la Parka! – le grito entre el caos de la lluvia, el mar y la obscuridad que los rodeaba. Aunque lo intentó le resulto difícil, pues debía mover sus manos para poder mantenerse a flote, mientras trataba de quitarse la Parka Ai se hundió.
Ryu se sumergió y le quito el pesado abrigo. Libre de él ambos salieron a la superficie. El mar los arrastraba hacia adentro, pero ellos debían luchar para ir en contra. Sin despegar la vista uno del otro comenzaron a nadar con todas sus fuerzas. Mientras mas cercas estaban de la playa la misma marea comenzó a arrastrarlos a la orilla. Al tocar la arena los dos se dejaron caer exhaustos. Pero su descanso no podía durar. Ryu miró como un bote se acercaba a la orilla. Tomo a Ai y se adentraron a la isla.
No supo por cuanto tiempo estuvo corriendo, pero Ai no podía seguir más, sus piernas, sus brazos, todo le dolía, ya no tenia fuerzas, mientras Ryu la jalaba del brazo ella cayó de rodillas a la tierra.
- Ai…
- Ya no puedo… Ryu estoy muy cansada…
El también lo estaba pero ya no podían detenerse, sin embargo dadas las circunstancias el también tuvo que admitir que ya no podía. La lluvia los golpeaba y los relámpagos lograron iluminar una cueva. Ryu supo que ahí debían resguardarse. Entraron pero no se quedaron ahí. Continuaron caminando hasta que estuvieron en lo más profundo. Una vez que llegaron al fondo, se dejo caer al suelo, Ai también lo hiso.
La tenue llama de su mano se apagó. Ni siquiera tenia energías para mantenerla encendida, a pesar de que estaban en total obscuridad ninguno de los dos tuvo miedo. Solo sus jadeantes respiraciones eran lo único que escuchaban. Ni siquiera cuando escapó de los maestros tierra había sido tan cansado para él. Tal vez era por la adrenalina y el terrible miedo que lo cubrían que por eso pudo huir de ellos, pero en esta ocasión era diferente. Había estado a punto de morir, nado en agua muy helada, y luchado contra la marea para llegar a la orilla, corrió a mas no poder y ahora se encontraba ahí. A sus siete años Ryu podía asegurar haber hecho lo que ningún otro niño jamás haría en su condición.
Una ligera llama llamó su atención. Se apagó rápidamente, y después volvió a encenderse. Ai intentaba calentarse con su aliento de fuego. El frio que se sentía comenzó a calarle. Hiso aparecer una llama en su mano. Y con ella examino la cueva, las raíces de los arboles se enlazaban con la tierra y la piedra. Jalo algunas de aquellas raíces, las colocó en el suelo y les prendió fuego, creo una fogata pequeña. Ai inmediatamente acerco sus frías manos a la cálida hoguera.
- Tenemos que quitarnos la ropa y secarla – dijo Ryu – o podemos enfermarnos.
Ai no dijo nada, ni siquiera tenia ánimos de decir algo. Se quito el resto de su ropa, quedando solamente en unos pantaloncillos blancos que llegaban arriba de sus rodillas y un blusón a medio muslo comprendían la ropa interior de la niña. Exprimió sus vestimentas azules y comenzó el proceso de secado. Ryu hacia lo mismo. Cuando la ropa estuvo seca se vistieron de nuevo.
- ¿Qué haremos ahora? – hablo Ai tenuemente por primera vez desde que habían entrado a la cueva.
Estaba sentada al lado de Ryu, tenia parte de su cuerpo recargado hacia con el mientras que Ryu la abrazaba, compartían calor, una de las ventajas de que ambos eran maestros fuego eran que podían mantenerse tibios y siendo que los dos poseían ese control hacia la tarea más fácil para estar calientes en la fría cueva.
- Solo… esperar… a que vengan… por nosotros…
Ya no podía mantener sus ojos abiertos. Ai incluso se había quedado dormida después de haber hecho aquella pregunta. Los dos estaban cansados y agotados, sin más Ryu se dejo vencer por el sueño.
Appa Llegó al templo por una de las entradas para bisonte que había ahí. Bajaron de él y comenzaron a acomodarse para descansar y esperar a que la tormenta pasara.
- ¿Estas bien? – Zuko ayudó a Katara a descender del bisonte. Podía ver que estaban agotada. Los había mantenido secos en todo el viaje, sumándole a eso la batalla que había llevado a acabo en la mañana y las curaciones después de eso, era de admirar que aun se pudiera mantener en pie. Pero Zuko sabia que el motivo de su persistencia se debía a Ryu. La preocupación por su hijo la hacia seguir adelante así como a él.
Katara solo asintió con la cabeza, pero instantes después se soltó a llorar. Había estado guardando toda su preocupación. Zuko la abrazó. Tenia miedo, miedo de perder a su hijo. Ahora que había podido verlo y estar con él, pensar que algo malo le podía pasar la hacia retorcerse de dolor.
- El estará bien – hablo Zuko – Es fuerte. Ya logro escapar una vez. Lo hará de nuevo.
- Pero si Azula se entera… - hablo entre sollozos.
- No le hará ningún daño, lo necesita para que yo vaya con ella, no lo lastimara Katara – el mismo trataba de convencerse también de sus propias palabras, pero le rezaba a los espíritus que Ryu se encontrara bien.
Aang miraba algo conmocionado a la pareja. Pero las preocupaciones de Katara eran acertadas. Se asomó por una de las ventanas del templo. Sokka estaba ahí.
- En el momento en que la lluvia termine partiremos – aseguró Aang.
- Creo que no será necesario – dijo Sokka, Aang lo miró interrogante – Si la tormenta nos obligo a quedarnos aquí, creo que también hiso lo mismo con los demás barcos.
- ¿Crees que puedan estar en la isla? – pregunto un tanto asombrado.
- Así lo creo, cuando Appa haya descansado lo suficiente, iré a echar una vuelta. Si nos esperamos a que la tormenta termine ellos podrían marcharse – termino de decir.
La fuerte lluvia se convirtió en una ligera llovizna. En ese momento Sokka decidió partir.
El bisonte volaba por las orillas de la isla tratando de encontrar algún rastro de los barcos. También existía la posibilidad que se encontraran en otra de las islas pero aun así no dejaría de buscar. Con sorpresa pudo ver una flota en la parte norte. Había tenido razón, eran ellos. Regreso inmediatamente.
Los demás esperaban el regreso de Sokka. Cuando llego el guerrero de la tribu agua les informó de su hallazgo.
- Hay al menos diez barcos de la nación del fuego en la parte norte.
- Si nos vamos a acercar debemos hacerlo con cuidado – advirtió Zuko.
- Nos separaremos y veremos en que barco están Ryu o Azula.
- ¿Cómo piensas que logremos entrar? – preguntó Aang.
- Fácil. Capturamos a algunos soldados y nos ponemos sus armaduras – termino de decir Sokka – de esa manera pasaremos desapercibidos en los barcos.
El grupo estuvo de acuerdo con el plan, después iniciaron la marcha. Llegaron a las costas. A una distancia prudente dejaron a Appa, Katara se quedaría afuera, en caso de algún problema ella los respaldaría. La ligera lluvia aun seguía cayendo, pero era un ambiente perfecto para ellos.
Zuko, Aang y Sokka, comenzaron a moverse. Aang con su poder, abrió paso por el agua acercándose en una burbuja por debajo del mar, cuando estuvieron debajo del barco comenzaron el ascenso y el abordaje.
Katara observaba a la distancia como los tres subían al primer barco. Pero algo no nadaba bien, no había luces ni nada de movimiento en aquellos barcos. Incluso resultaban un poco difícil de ver. Por la noche y la lluvia además del inconfundible color obscuro metálico de los acorazados los hacia casi invisibles. Observo la formación del resto de la armada, estaban demasiado juntos, además de que en esa bahía estaba algo escondida, si se detuvieron por el paso de la tormenta, ¿Por qué rodear tanto la isla para llegar a ese lugar? Comenzó a tener un mal presentimiento por eso.
Los tres entraron en el primer barco, así como Sokka lo había planeado tomaron a tres de los soldados y se vistieron con su armadura. En ese momento se separaron.
Zuko caminaba buscando cualquier rastro o indicio de su hijo. Había muy pocos soldados en el barco y eso le facilito las cosas de moverse con libertad. El primer lugar al que se dirigió fue a las celdas en las parte baja del barco, si tenían a Ryu lo tendrían ahí, pero no había nadie, estaba vacío. Camino entonces de regreso a los camarotes. Quedaron en que si no encontraban nada debían irse rápidamente sin llamar la atención. Una puerta entreabierta y un sonido lo hicieron detenerse, asomo ligeramente la cabeza y no pudo creer lo que veía.
- Tío…?
Ryu y Ai dormían en aquella cueva. Ryu abrió levemente los ojos. La fogata se estaba apagando. Pero se alarmo al ver al que tenia enfrente.
- Los encontré – Sonrió de satisfacción Izao.
Jalo al príncipe, pero Ryu lo golpeo con su cabeza en la cara. El golpe lo dejo atolondrado levemente, debía dejar de hacer eso. Ai se despertó de golpe y al mirar a los soldados frente a ella, no dudo en atacar.
Corrieron por la cueva esquivando los ataques de los maestros fuego, pero había más esperando afuera. En el instante en que pusieron un pie afuera, un ataque consecutivo de fuego los recibió. Sin embargo el pequeño príncipe reaccionó rápido a ello. Ya que aun llovía y el suelo se encontraba resbaladizo por el lodo y el agua, tomo a Ai aventándose al suelo unto con ella y derraparon en el lodo esquivando el ataque de los maestros fuego pasando bajo él. Ryu se puso de pie rápidamente y ataco a los soldados lanzando patadas con llamas.
¡Corre! – le dijo a su amiga. Ai no dudo en hacerlo, pero se dio cuenta que estaba corriendo sola, Ryu se había quedado atrás. Quiso regresar por el pero resbalo a causa del lodo y callo por una pequeña pendiente.
Podía ver las luces de la pelea que tenia Ryu arriba con los soldados, inmediatamente quiso emprender el camino de subida, pero le era difícil. Tenia que subir por otro lado. Cuando se dio la vuelta quedo estática por la persona que vio que estaba ahí, aun en la obscuridad podía verla, los relámpagos iluminaron al extraño. un sombrero Non La cubría su cabeza y rostro, vestimenta obscura y lo mas extraño que pudo percibir. Estaba descalzo.
Sin dudarlo lanzo su ataque contra el extraño, pero una pared de tierra lo bloqueó, con la misma rapidez con la que apareció, desapareció nuevamente.
Un maestro tierra
- Dime, niña ¿Qué haces aquí? – preguntó Toph.
Se quito el casco, Zuko vio a su tío roncando plácidamente y entonces se dio cuenta de algo. Habían entrado a la armada que venia en su ayuda. Demonios… Ni como culpar a Sokka, eran los mismos barcos.
- General Iroh me acaban de… - Issei se detuvo de continuar hablando al reconocer a Zuko.
- Eh…? ¿Qué sucede? – despertó Iroh – Zuko… - se impresionó de ver a su sobrino - ¿Qué haces vestido como soldado? – dijo después de verlo detenidamente.
- Señor – Issei le dirigió un saludo de manera respetuosa - ¿Cómo es que usted esta aquí?
- Izao capturo a Ryu – explico Zuko - Azula huyó con lo que quedo de la armada, los seguimos y pensamos que eran ustedes.
- Ella esta aquí – hablo Iroh – Llegamos para resguardarnos de la tormenta, después llego su flota. Supusimos que ustedes habían vencido y ellos estaban huyendo, por eso los hemos estado vigilando.
- ¿Donde esta? – demandó Zuko.
- En la bahía del oeste – comunico Issei, ahora entendía por que no encontraron a Izao en el palacio - Pero ha pasado algo. Me acaban de informar que los soldados se están movilizando hacia el interior de la Isla, Los maestros tierra están allá.
- Ryu – Seguramente trato de escapar, pensaba Zuko – ¡Llévame a donde están!
Ryu se había quedado para que Ai pudiera escapar, si ambos corrían no tendrían oportunidad, y si los atrapaban juntos no había duda de que también matarían a Ai. Lo atraparon después de varios minutos.
- Bien hecho Izao.
La voz femenina hiso que se estremeciera. Vestida para la pelea, aquella mujer se acercó al grupo acompañada de muchos soldados.
- Princesa Azula, no debió salir, como ve ya lo he capturado – hablo Izao. Pero por dentro estaba feliz de que viera que el capturo al príncipe nuevamente.
Ryu se quedo quieto mirando fijamente a su tía que se acercaba a él.
Azula despreciaba a ese niño y lo único que deseaba era matarlo, esperaba hacerlo hasta que Zuko llegara por el y matarlo frente a sus ojos pero esa idea quedo descartada cuando el mismo chiquillo se atrevió a insultarla recordándole su derrota. Se acerco a él con la única intención de lastimarlo y hacerlo sufrir. Oh como disfrutaría eso, se dijo a si misma.
- Dime pequeño, ¿No quieres tener una cicatriz igual a la de tu padre? – sonrió por su idea.
Vio el miedo en los ojos del niño, ella acerco su mano y antes de lanzar el ataque la tierra tembló. Sus soldados fueron golpeados por montículos de tierra y ella logro romper los que iban en su camino con sus llamas.
- Creo que deberías pelear con alguien de tu tamaño Azula.
Con sorpresa reconoció a la maestra tierra, ya no era la chiquilla con la se enfrento hace años, pero sabia que era ella ¿Qué hacia ahí?
- Ryu – el llamado de Ai llamo la atención del príncipe que estaba en el suelo debido al temblor que hiso la maestra tierra. Fue hacia con ella aprovechando el caos.
Azula miró como su presa escapaba y envió un ataque hacia él, pero una pared de tierra lo protegió. Se molesto mucho por ello y envió un segundo ataque contra la maestra tierra. Toph se protegió y comenzó a pelear contra Azula.
Los dos niños miraban asombrados el combate de tierra contra fuego, pero no pudieron estar ahí mucho tiempo, Izao y lo que quedo de los soldados se dirigían a ellos. Empezaron a correr.
- ¿Zuko te envió para que me vencieras? – hablo Azula – O ¿Para que vinieras a recoger a su mocoso?
- Ninguna de las dos. Yo vengo de la capital – cuando dijo esas palabras pudo sentir el cambio en el pulso de la maestro fuego – Fue muy fácil vencer a los Dai Li que degastes allá. Te mandan saludos.
Una gran odio creció en ella, habían tomado el palacio y solo pudo culpar a Izao de ello. Se desquitaría con todos, empezando con la maestra tierra que tenia enfrente. Su fiero ataque comenzó.
El fuego era evadido y montículos de tierra lanzados. Azula esquivaba y atacaba, Toph evadía y levantaba muros tratando de atraparla o inmovilizarla, pero debía admitir que era un poco difícil. La lluvia hacia la tierra blanda y se desmoronaba con facilidad cuando Azula la golpeaba.
La princesa se estaba desesperando, decidió terminar con la maestra tierra de una vez por todas, junto sus manos y dejo salir un rayo directo hacia ella. Toph logro evitar el golpe mortal usando una roca como escudo pero el impacto la mando a volar lejos haciendo que se estrellara contra un árbol. Cuando trato de recuperarse nuevamente Azula la ataco con golpes de llamas lanzadas hacia ella, aunque no podía ver, el movimiento que realizaba Azula que sentía con las vibraciones podía saber lo que estaba haciendo. Esquivo el ataque rodando y contraatacando nuevamente.
La princesa era muy escurridiza, sabia moverse para evitar quedar atrapada por ella. A pesar de que estaba rodeada de su elemento las condiciones climáticas no ayudaban, la lluvia creaba charcos y eso la hacia perder el equilibrio en ocasiones, además de que, con la tierra húmeda la hacia blanda para sus ataques, así que decidió hacer otro movimiento. Después de lanzar y esquivar dejo salir su cuerda de metal y la sujeto del brazo, en el momento en que la atrapó la jalo haciendo que se golpeara contra la tierra. Inmediatamente la apresó en una cámara de tierra solo dejando el brazo sujeto por ella libre.
Había quedado atrapada. Aunque tratara de moverse no podía. Miro a la maestra tierra parada a la distancia unidas solamente por la soga que sujetaba su brazo. Sintió que aquella no era una soga común, pudo ver que era de metal. Por supuesto, era una maestra tierra y también controlaba el metal. Sonrió en ese momento. El metal es conductor de electricidad.
Toph Había logrado capturarla, ahora solo quedaba ir tras los niños. En ese momento una intensa corriente eléctrica la golpeó, antes de caer se dio cuenta de su error. La cuerda le había permitido conducir el ataque de su rayo hacia ella. Callo desmayada al suelo lodoso.
Azula después de descargar el rayo sintió como su mano era liberada del agarre de la soga de metal, con su mano libre rompió la tierra que la apresaba, se puso de pie y miro su mano, ardía a causa de que, al lanzar el rayo por medio de la cuerda la había quemado. Aun así fue un precio bajo a comparación de lo que haría después. Se acerco a la maestra tierra inconsciente y se dispuso a darle el golpe final, ya no tendría piedad, no existía. Acabaría de una vez por todas con todos aquellos que fueron los que provocaron su derrota en el pasado.
Algo roso peligrosamente el costado de su cabeza. La hiso detenerse. Vio la filosa aguja de hielo clavada en la tierra. Un gruñido hiso que volteara y mirara hacia arriba. El bisonte del avatar. Aun en el aire alguien descendió de él y callo a unos metros de distancia. Vio la figura incorporarse. La reconoció inmediatamente. La mirada azul estaba fija en ella. Azula sonrió, al parecer era su día de suerte. Si ella estaba ahí sabia que Zuko también andaba cerca. Terminaría con todos y cada uno de ellos de una vez por todas.
Katara mientras esperaba, pudo ver algo que llamo su atención. Un resplandor seguido por un estruendo que se dejo ver claramente en la isla que estaba cercana. No dudo, conocía a la perfección aquello. Inmediatamente subió en Appa dejando atrás a los otros partió hacia allá. Conforme se acercó pudo ver otra flota, aunque no entendía como podía haber dos grupos de barcos en las islas no se detuvo a pensarlo y se dirigió a donde había visto el resplandor. Iluminaciones azules la condujeron con mayor facilidad a la ubicación de quien había provocado el rayo. Vio a Azula y no dudo en lanzar su ataque, no lo había hecho como advertencia, realmente apunto a su cabeza, pero había fallado, por muy poco…
Zuko le había advertido desde antes que no dudara, que atacara cuando tuviera la oportunidad pues ella no dudaría en matarla. En el pasado hubiera estado en contra de eso. Incluso cuando pudo haberla ahogado al enfrentarse a ella el día del cometa, no lo hiso, la apreso y la dejo inmóvil. Pero en esta ocasión todo era diferente. Azula era una gran amenaza y así como Zuko le dijo no debía dudar, pues él incluso la había atacado con la intención de matarla. Su objetivo era su familia, no necesitaba otra excusa que justificara su acción.
Tan pronto callo en el suelo pudo ver, cerca de azula a alguien en el suelo inconsciente, pese a la obscuridad puso identificar y mas o menos deducir de quien se trataba. Toph. ¿Qué hacia ella ahí? pero no había tiempo de dudas, al parecer se había enfrentado a Azula, pensó lo peor, el rayo de hace un momento iba dirigido hacia ella verla en el suelo inmóvil solo confirmó que tenia pase libre de atacar a matar y así lo haría.
Azula esperaba decirle algo pero antes de que pudiera hablar la campesina ya la estaba atacando. Con su fuego sofocaba sus ataques de agua extinguiéndolos.
- Llevas prisa – le dijo - ¿Sera por que vienes a buscar a tu hijo?
Katara se sorprendió. Ya sabia que tenían a Ryu. Temió por su hijo.
- ¿Dónde esta? – le exigió.
Azula no era tonta, sabia que estaba en ligera desventaja con la maestra agua y no debía subestimarla, ya lo había hecho y lo pago con su captura a manos de ella, además estaba lloviendo y eso hacia que las cosas no se inclinaran a su favor. Debía hacerla desconcentrase y que mejor que usar a su hijo para ello.
- En estos momentos muerto – hablo con seguridad – Trato de escapar y lo mate, te lo confirmaría tu amiguita pero como puedes ver no esta en condiciones para hablar.
Katara no deseaba creer en sus palabras, no quería, pero por más que así lo intentara sentía que Azula le decía la verdad. Había matado a Ryu su hijo. Presa de su dolor y rabia contenida la atacaba sin descanso.
Perdió el control de si misma y ataco a Azula, manipulo las gotas de lluvia convirtiéndolas en agujas congeladas que lanzo hacia ella. Con una de sus llamas logro calcinar parte de su ataque. Lo había logrado, la maestra agua no estaba concentrada pero a pesar de eso lanzaba ataques mortales hacia ella, tenia que hacer algo para ponerle fin a la pelea.
- ¿Sabes que lloro antes de que lo matara? – hablo con cizaña – Incluso rogaba por que su mami y su papi lo salvaran, ¡Pero ustedes nunca llegaron!
Era todo, Katara no pudo más. Azula dirigió un ataque hacia ella viendo como había bajado la guardia, pero antes de lanzar su ataque se detuvo… Su cuerpo, no podía moverlo. La lluvia se detuvo, las gotas quedaron estáticas en el aire. Pareciera que el tiempo se detuviera en aquella extraña burbuja en la que se encontraba. Miro a la maestra agua como estaba inmóvil frente a ella con los brazos extendidos. Hiso un movimiento y su cuerpo se movió pareció obedecer lo que ella hacia con sus manos, bajo sus brazos y ella se arrodilló.
¿Qué estaba pasando? ¿Por qué su cuerpo no respondía?
- ¿QUÉ ES LO QUE ME ESTAS HACIENDO?
Pero el rostro de la que la opresaba estaba lejos de darle una respuesta. En la mente de Katara solo podía imaginar la escena de la muerte de su hijo en manos de Azula, el momento final, su llanto, su miedo. Habían llegado tarde.
Y no tendría piedad…
Azula miro que su mentira la había llevado demasiado lejos, nunca pensó que ella poseyera tal poder del que aun no sabia como la estaba controlando. Pero ya no tenia la ventaja, en el pasado ella pudo haberla matado pero no lo hiso, la dejo vivir, ahora ya no veía esa posibilidad.
Katara extendió su mano y la cerro levemente, podía sentirlo, el palpitar. Comenzó a apretar. Azula sintió la opresión en su pecho. dejo salir un grito que se ahogo en su garganta. ¡La estaba matando!
No dudaría, lo haría, pero antes de que pudiera seguir un fuerte mareo la hiso perder la concentración. La lluvia comenzó a caer y ella también cayó al suelo. Estaba débil. Todo el día había estado peleando y el resto de la tarde curando heridos, cuando viajaron y fueron presos de la tormenta ella había protegido al grupo de la lluvia y ahora su cuerpo le estaba cobrando factura, la sangre control requería de mucha energía y al parecer su cuerpo ya no lo soportó. El mareo se hiso intenso, incluso sintió algo cálido salir de su nariz, el suelo enlodado quedo manchado por el leve sangrado nasal. ¡No podía detenerse en ese momento! ¡No podía!
Miro a Azula que se recobraba de su control mientras que para ella se le hacia cada vez más difícil ver con claridad.
Azula se puso de pie mirando a la maestra agua que por poco acababa con su vida. Debía admitir que había aprendido algunos trucos de los que no sabia. Pero ahora ya no importaba. Se acercó a ella. Katara estaba de rodillas en el suelo. Azula la tomo por el cabello jalándola, obligándola a ponerse de pie.
- Estuviste muy cerca – saco una cuchilla de su manga. Cuando se dispuso a matarla un golpe en su espalda la detuvo. Inmediatamente soltó a la maestra agua.
Miro con horror lo que le provocaba el dolor. Una espada se había clavado en ella. Se dio la vuelta y vio al culpable. Zuko estaba de pie a la distancia con la otra espada en su mano.
Miro con odio a su hermano. Llevó su mano a su espalda y saco la espada dejando salir un grito de dolor. La ensangrentada herramienta cayo al suelo. Zuko no perdió mas tiempo y la atacó, Azula pese a su estado logro apenas aminorar el ataque de Zuko, aunque fue golpeada por el no llego a quemarla, callo a la distancia producto del ataque.
Viendo que su hermana estaba en el suelo corrió inmediatamente hacia Katara. La tomo en brazos. Había llegado a tiempo, pero no sabia que tan grave podía estar.
- Katara.
- ¿Qué paso? – Sokka y Aang llegaron a donde estaban ellos.
En el instante en que salieron para buscar a Katara y dirigirse a la isla donde estaba Azula, se sorprendieron de ver a Appa que ya iba hacia ellos, pero sin Katara, subieron a el y los llevo a donde había dejado a la maestra agua. Zuko sin esperar a que Appa descendiera al suelo salto y se adelantó. No entendían que había pasado.
- Lo mato… - hablo débilmente, Katara – Ella lo mato – sus lagrimas corrieron.
- No… - Zuko sintió un gran dolor en su pecho. No podía ser verdad.
- ¿Dónde esta Azula? – hablo Sokka. Inmediatamente Zuko volteo a ver donde ella había caído y no había nadie. ¡La maldita había logrado escapar de nuevo!
Un ruido llamo la atención de todos poniéndolos alertas, Toph se dejo ver.
- ¡Toph! – Aang corrió hacia con ella. Cuando la alcanzo esta se dejo caer siendo atrapada por el. Aun no recuperaba el control de su cuerpo por la descarga eléctrica, su pierna estaba entumida, acalambrada y no podía mover su brazo.
- Aang… - reconoció a su amigo - Ellos escaparon… los dos niños… los soldados fueron tras ellos.
- ¿¡Hacia donde!? – hablo Zuko. Cuando la maestra tierra señaló la dirección se puso de pie - Sokka, cuida de Katara – sin mas tomo la espada con la que había atacado a Azula y corrió hacia donde había apuntando.
Ryu y Ai estaban corriendo de los maestros fuego que los perseguían. La obscuridad y el bosque les daban la ventaja a los dos fugitivos. En un punto se detuvieron y se escondieron entre los arbustos. Los soldados pasaron cerca de ellos.
- ¡Rápido! Tenemos que atraparlos – gritaba Izao.
Ryu y Ai se quedaron quietos mientras pasaban, pero algo hiso que Ai se estremeciera, una serpiente pasaba peligrosamente cerca de su costado, cuando la vio no pudo evitar gritar y moverse para alejarse del peligroso animal que le lanzo una mordida pero sin llegar a tocarla pues ella fue más rápida al alejarse. El grito llamo la atención de los soldados y los vieron.
- ¡Allá están! – advirtió Izao.
Inmediatamente la persecución dio comienzo nuevamente, pero esta ocasión lanzaban sus ataques hacia ellos. Estuvieron cerca de golpearlos en varias ocasiones. Mientras corrían tuvieron que detenerse abruptamente, el camino terminó y un barranco estaba frente a ellos. La distancia de extremo a extremo eran de por lo menos treinta metros, quisieron dar la vuelta pero los soldados ya estaban ahí.
- Ya no tienen a donde correr – hablo Izao.
Ryu se posiciono frente a Ai para protegerla, cuando Izao se acerco a ellos Lanzó un ataque de fuego, eso lo hiso retroceder.
- ¿Quieres pelear mocoso? ¡Bien peleemos!
Sabia que no tenia mucha ventaja sobre él. Pero no importaba, lo haría.
- Cuando tengas la oportunidad corre – le dijo a Ai.
- No te dejare solo Ryu – declaro su amiga y se paro junto a él asumiendo su posición de ataque.
Izao ataco a los dos sin importarle lo que Azula le fuera a hacer, no planeaba matarlo, solo lastimarlo lo suficiente para inmovilizarlo y asegurarse que no pudiera escapar otra vez.
Los dos niños atacaban de manera conjunta, cuando Izao lanzaba un ataque, Ryu rompía la llamas y Ai atacaba inmediatamente tomándolo con la guardia baja, en uno de sus ataques Izao cayo de espaldas. Ambos niños rieron satisfechos, podían ganarle.
Humillado por como lo dejaban ver esos niños mando al diablo las ordenes de Azula, les daría una lección.
- ¡Atáquenlos! – le ordeno a sus soldados.
Estos obedecieron y se pusieron en posición de ataque. En ese momento Ryu cubrió a Ai con cuerpo lanzándola al suelo, protegiéndola de las llamas. Se quedo quieto, esperando, pero el ataque no llegó.
- ¿Qué están esperando? – cuestionó Izao al ver a sus hombres quietos sin moverse.
- No podemos movernos señor – declaro uno de los hombres.
Aunque los intentaran había algo que se los impedía. Sus piernas, brazos, todo. Trataban de mover su cuerpo, pero era como si su propia armadura pesara toneladas y no pudieran moverla. Después fueron movidos con brusquedad y lanzados contra un árbol, los hombres quedaron alrededor del mismo y una cuerda delgada comenzó a atarlos.
Izao miraba sorprendido, no entendía que pasaba.
- ¿No crees que estas algo grandecito para ponerte a pelear contra niños?
Sun Hee salió de las sombras del bosque, su brazo estaba extendido y la delgada cuerda se movía como si tuviera vida propia, el maestro del metal control cuando vio que los soldados salían de uno de los barcos hacia la isla supo que era momento de atacar. Envió un mensaje a Iroh, Toph fue tras los soldados a la isla y el se encargaría de la flota, pero cuando vio que Azula también salía de ahí dudo un poco si ir tras ella o dejársela a Toph, confió en que su esposa podría con la princesa de fuego, pero se daría prisa por alcanzarla. Con su poder sobre el metal logro inmovilizar parte de la flota pero cuando vio el resplandor del rayo supo que debía ir con Toph.
Corrió hacia con ella pero su pésimo sentido de orientación lo llevo con aquellos soldados. Miro como ordenaba el ataque contra esos dos niños y los detuvo.
Ryu y Ai observaban al que acababa de llegar, Ai noto cierto parecido entre sus ropas con la de la maestra tierra de hace unos momentos, aun se preguntaba quien era ella, pero cuando le dijo que estaban ayudando al Señor del Fuego no dudo en confiar en ella e hiso bien, pues salvó a Ryu.
Sun Hee miro con desdén al hombre que estaba en el suelo, se levanto cuando lo vio y lo miraba entre el asombro e incertidumbre de no entender que es lo que había pasado, debía acostumbrarse a aquella mirada, pues es la que todos le daban cuando presenciaban su alcance al manipular el metal.
- ¿Quien eres tu? – preguntó Izao.
El maestro del metal control ignoro sus palabras, miro al hombre que no llevaba armadura, por eso podía moverse, a diferencia de los otros soldados que mantuvo inmóvil su armadura para detener su ataque aquel hombre podía moverse libremente al no traer nada metálico en su ropa. Desvió su vista a los dos niños. Sabia que Zuko había ido en busca de su hijo, pero tenia entendido que estaban en la tribu del sur. Por algún motivo sintió que podía estar equivocado.
- ¿Eres el príncipe Ryu? – le preguntó al que estaba delante de la niña.
Ryu se impresiono un poco de que lo conociera, el nunca había visto a ese hombre en su vida.
- Si lo es – respondió Ai - ¿Usted es amigo de la maestra tierra?
Sun Hee abrió los ojos con sorpresa, habían visto a Toph – Si, ¿En donde esta ella?
- Nos ayudo a escapar y se quedo atrás, peleando con aquella mujer.
Supo que se refería a Azula.
Izao molesto por ser ignorado atacó al hombre, pero Sun Hee se protegió con una pared de roca y la lanzo contra el. El maestro fuego salió volando por el ataque cayendo varios metros de distancia lejos de ellos. Los dos niños miraron asombrados como, con un solo ataque lo había derrotado.
- Ahora díganme, ¿En donde esta la maestra tierra? – les preguntó.
Antes de que pudieran decirle algo un horrible grito de dolor por parte del maestro tierra y un resplandor azul hicieron que abrieran los ojos asombrados. Sun Hee cayo al suelo semi inconsciente y al hacerlo dejo ver a su atacante. Azula estaba detrás de él. Lo había atacado con un rayo pero no había sido lo suficientemente fuerte como para matarlo, aun se movía en el suelo. Estaba débil, había perdido sangre y ya no podía mover bien su brazo derecho. Su vista se dirigió a los dos niños.
Ai y Ryu miraron con miedo a la mujer. Si ella estaba ahí significaba que la maestra tierra había perdido y con la evidente derrota del otro maestro tierra ahora estaban solos.
Sentía odio por el niño que tenia enfrente, debió de haber dejado que el sabio lo matara. Pero la satisfacción de hacerlo ella le agradaba más, aun incluso en sus condiciones lo haría y debía hacerlo pronto.
- Terminare contigo mocoso – le dijo mientras se acercaba a él.
Ryu reacciono y ataco a su tía, ella débilmente pudo esquivar su ataque. Vio entonces el rastro de sangre que iba dejando. Estaba herida. Azula reacciono al ataque de su sobrino y le lanzo un ataque de fuego, Ryu tomo posición para tratar de romper la incandescente llama azul que se dirigía a él pero alguien se atravesó y rompió el ataque.
Las espadas cortaron la llama. Ryu miro con asombro reconociendo al hombre que estaba dándole la espalada. Sabia quien era.
- Papá – dijo feliz de verlo.
- Quédate atrás – ordenó Zuko.
Bueno… no había mucho a donde ir, pues a unos metros detrás de ellos estaba el precipicio.
Azula solo miro con desprecio y odio a su hermano y sin dudarlo lo ataco nuevamente. Zuko movió sus espadas y dejando salir fuego de las mismas cortó con su ataque. Estaba débil, podía verlo, su llama no era tan peligrosa como debía ser. Miraba como su hermana se tambaleaba incapaz de mantenerse el equilibrio. Era tarde para ella pensó Zuko. Moriría. Aang llego con ellos miro el cuerpo de Sun Hee en el suelo, se preocupo por él, supo que Azula lo había atacado ¿quien más? se colocó detrás de ella. No la dejaría escapar.
- Ríndete Azula – advirtió el avatar.
Azula no quería aceptar su derrota, no lo haría y aun si fuera así, no se iría sin pelear.
Vieron que se preparaba para lanzar un ataque, pero cuando las llamas debían salir, apenas una débil fumarola logro hacer. Grito por su debilidad. Si Zuko no la hubiera atacado no estaría así.
Aang sabia que no había forma que pudiera hacerles algo, podía ver la sangre que manchaba la ropa de su espalda y como parte de ella bajaba por su brazo goteando. Sintió un poco de pena por ella cuando la vio caer de rodillas en el suelo gritando.
Izao observaba, la escena, su princesa estaba derrotada, el avatar estaba ahí, el maldito de Zuko también, no entendía por que no podía atacarles, miro que estaba herida, la mancha de sangre en su espalda no pasaba desapercibida para el. Observó entonces como una de las espadas que sostenía Zuko estaban manchadas de sangre. Lo miro con odio ¡El la había herido!
Sin dudarlo se dirigió a el y con una intensa llama lo atacó.
Aang miro asombrado al hombre que salió de la nada y atacó a Zuko. Todo paso tan rápido. Zuko usando sus espadas se protegió del golpe, pero la fuerza del mismo lo hiso moverse de su lugar, Izao quedo frente a él y planeaba atacarlo nuevamente, cuando algo llamo la atención de los tres hombres.
Azula, provechando el ataque de Izao, se levantó y corrió en dirección de los dos niños, Ryu al ver como se acercaba a ellos aventó a Ai. Lo embistió a él y juntos cayeron por el precipicio.
- ¡RYU!
El grito de Zuko hiso eco en la noche.
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