Capitulo XIII
REVELACIONES
Una suave mano toco su hombro, perturbando su sueño, al abrir los perezosos ojos se encontró con su madre.
- Mamá…?
- Zuko debo hablarte, por favor hijo amado escúchame…
Incorporó el cuerpo adormilado de su hijo.
- Todo lo que hecho ha sido para protegerte…
Lo abrazó con el gran amor que le tenia, pero el quería dormir.
- Recuerda muy bien esto Zuko…
Cada vez era más difícil mantener los ojos abiertos.
- No importa cuanto cambien las cosas, recuerda siempre quien eres.
Sus cálidos brazos lo abandonaron. La imagen se volvía obscuridad y la figura de su madre desapareciendo en ella.
Recuerda siempre quien eres…
Y así lo había hecho.
La trasparente tela que cubría el dosel, solo dejaba ver la silueta de quien estaba ahí. Las ventanas abiertas, los últimos rastros de luz que se convertían en destellos naranjas y rosas, el suave viento moviendo con delicadeza.
El tiempo solo la había dejado su marca pero para sus ojos, ella era tan bella como lo recordaba. Un par de ojos dorados lo mirando de la única manera en que podía verlo, con el amor y cariño que solo una madre puede dar.
No tenia palabras, su pecho dolía por las intensas emociones que sentía. Una sonrisa por parte de ella y fue todo.
- Mama…
Su voz se quebró y como el niño que una vez vio partir a su madre, ahora la abrazaba al tenerla de regreso. Era ella y no el fantasma de sus recuerdos.
- Zuko – lloro al tenerlo en sus brazos. Todos esos años solo pensando en él. Pensando que jamás volvería a verlo, eso era lo que la había estando debilitando, haciendo que se enfermase, aunque se mantuvo fuerte y jamás se arrepintió de su decisión, la añoranza de nunca verlo la agobiaba.
Se incorporo y lo observo mas detenidamente. Su vista se fijó a la marca en su rostro. Lo acaricio.
Zuko sintió su suave mano y tomo con la suya la de ella.
- Te estuve buscando… todos estos años…
Al finalizar la guerra, había ido a visitar a su padre en la prisión exigiéndole que le dijera donde estaba, sin embargo el negó saberlo. Había pedido ayuda a su tío, a la orden del Loto Blanco para que pudieran encontrarla, pero de la misma manera en que se había ido de su vida aquella noche parecía haber desaparecido del mundo de igual forma. Cuando se separo de Katara su empeño en encontrarla se hacia mas grande, pues no podía evitar pensar en su madre ni en Katara, pero aun así no hubo pista que le llegasen a decir donde podía estar.
Ni siquiera había sospechado que su abuelo se encontraba con ella.
Las explicaciones se dieron con calma. Escucho, como su abuelo en su búsqueda del avatar, misión que le fue encomendada por Ozai, fue a dar a una biblioteca en el reino tierra, ahí encontró información de cada nación, el se concentro en los nómadas aire. Supo entonces que existían templos ocultos y partió a la nación del fuego con la noticia pero nunca llego a ser escuchada. Al llegar, su hija le conto lo que planeaba hacer. Sintiéndose traicionado por lo que el Señor del Fuego pensaba hacer, decidió entonces ir con ella. Sabia que el mundo era un lugar hostil. No podían dirigirse a ninguna de las colonias y mucho menos vivir en el reino tierra. Antes de su partida, el ya había decidido el lugar en donde se refugiarían.
Buscaron primero en el templo aire del sur, pero la entrada estaba bloqueada, por lo que tuvieron que partir al oeste. Ahí, pudieron adentrarse al templo oculto del aire. Su sorpresa fue mayúscula al ver que efectivamente, según las sospechas de Taeyang aun existían maestros aire.
La llegada de los visitantes causo conmoción en los monjes, pero aunque no desearon revelar sus identidades fueron bien recibidos.
Por ellos, los monjes supieron que la guerra aun continuaba, y la sorpresa de cómo encontraron aquel templo causaba preocupación a los mismos. Pero calmaron sus inquietudes al confirmar que nadie jamás se enteraría, ya que Taeyang, el padre de Ursa quemo los mapas con la ubicación de los templos.
Todos esos años estuvieron viviendo con ellos sin salir al exterior, viviendo en paz. Sin embargo en los últimos años Ursa comenzó a debilitarse. Su lozanía iba decayendo. Su padre lo noto, al ver como su hija poco a poco se marchitaba, el sabia el porque. Tomo entonces la decisión de salir, arriesgo de lo que pudiera pasar, pero grande fue su sorpresa al ver que la entrada estaba bloqueada. Un derrumbe del que nunca tuvieron conocimiento de cuando pudo haber sucedido impidió que pudieran salir, dejándolos ahí para siempre. Aquello no ayudo para la salud de su hija, y aunque los monjes no resintieron mucho el quedarse ahí para siempre, el sí.
La sorpresa fue grande cuando, hace unos días, el mismo avatar en compañía de otros maestros aire fue por ellos. La sorpresa aumento más al darse cuenta que era un maestro aire, lo creían muerto. Aang platico con los monjes, les conto como es que se mantuvo con vida esos cien años de ausencia en su estado de invernación y como puso final a la guerra. Al final fueron presentados ante él. Aang puso una gran cara de sorpresa al encontrarse con la madre y el abuelo de Zuko, el sabia que los estuvo buscando.
Les conto entonces lo que el príncipe, ahora Señor del Fuego había echo. Escucharon con asombro la anécdota del avatar. Desde como había sido exiliado por su propio padre y perseguido por él, así como su cambio y apoyo que les brindó. Se había convertido en su maestro fuego y su gran amigo. También les dijo que estuvo buscándola durante muchos años. Ursa solo podía sentir un mar de emociones, su hijo se había convertido en un gran hombre. Aunque ella jamás sospecho el gran giro que daría su vida, especialmente por lo que Ozai había echo, podía sentir un gran orgullo hacia él y sus acciones.
Otra de las sorpresas para ellos fue saber que estaba casado y que tenia un hijo, pero la antigua soberana ya suponía eso. En su mente, imaginaba como se vería Zuko a la edad que tenia ahora, lo imaginaba con una familia y feliz, saber que era así por boca del avatar le dio una inmensa alegría.
Pero una noticia feliz, por desgracia viene acompañada por otra triste. Taeyang le pregunto al avatar cómo era que habían encontrado el templo. El mismo se había asegurado de quemar los mapas con su ubicación y estando la entrada bloqueada hacia más difícil que fueran encontrados. Entonces escucharon la otra historia que enmarcaba a Zuko y a su familia. Aang no sintió que fuera correcto ser él que les contara todo aquello, pero aun así lo hiso.
Todo fue una enorme sorpresa, su hijo se había separado de su esposa tantos años a causa de las ideas conservadoras del Alto Sabio, lo que hiso no tenia perdón pero al enterarse Ursa de lo que su hija había echo la lleno de dolor, nunca imagino que sus hijos terminarían así, pero algo en su interior también le decía que Azula no era del todo alguien buena, incluso su padre tenia aquel presentimiento hacia su nieta.
Al final Aang se ofreció a llevarlos a la nación del fuego y les dijo de la enorme reunión que se llevaría acabo a causa del cumpleaños del hijo de Zuko. Aceptaron gustosos la invitación y partirían junto con la procesión de los nómadas aire. Pero tuvieron que adelantar sus planes. La salud de Ursa empeoró y viajaron con un día de anticipación. El les informó que en la nación del fuego había alguien que podría ayudarla y curarla.
Fue así como Ursa llegó a conocer a la esposa de su hijo. Le había pedido al avatar, durante su camino a la nación del fuego cómo era aquella maestra agua, Aang solo pudo hablar cosas buenas de ella. Aunque también menciono que a él y a sus amigos les resulto una gran sorpresa que ellos llegaran a amarse.
- ¿Por qué lo dice? – le pregunto Ursa.
- Bueno… Zuko nos estuvo persiguiendo durante mucho tiempo y ellos se enfrentaron en varias ocasiones, además de que él la tomo como prisionera mas de una vez. A decir verdad, nunca nos contaron con exactitud como fue que llegaron a enamorarse. Cuando nos enteramos ya estaban casados.
Tanto padre e hija estaban algo sorprendidos por aquella declaración. Pero cuando llego al palacio logro verla. Con su poder de curación la había aliviado quitándole aquel mal que la agobiaba. Pero Katara dedujo que en parte su condición se debía a su estado de ánimo. Reconoció el collar en su cuello.
Ursa pudo ver algo de ella en su nuera, sin dudar había echo un gran sacrificio por su hijo, al igual que ella en el pasado. Ambas habían demostrado ser mujeres fuertes, una mas que la otra en esos momentos. Sintió calidez y amor hacia quien compartía la vida con su hijo. Y no pudo mas que aceptarla gustosa.
La cena de esa noche, fue la mejor de todas. La felicidad que había en el comedor era insuperable. A pesar de las amarguras y sufrimientos pasados. La recompensa al final fue el mas grande tesoro para ellos. Una familia se unió, nuevos seres resurgieron a la luz. Una historia de Revelaciones y Descubrimientos que dieron lugar a hechos que quedarían gravados en la historia para siempre, y los principales protagonistas estaban ahí.
Al día siguiente como se esperaba llegó la comitiva del reino tierra. La sorpresa del regreso no solo de Katara como la Señora del Fuego, si no también de su predecesora fueron grandes. Pero lo que opacaba aquella noticia era la de conocer a los maestros aire.
El día tan esperado había llegado.
Esa mañana Ryu se disponía a levantarse para entrenar pero sus padres se le adelantaron y lo despertaron.
- ¡Muchas felicidades mi amor! – Katara abrazaba a su hijo con alegría.
- Gracias mamá.
- Este es nuestro regalo – le dijo Zuko entregándole a su hijo un estuche alargado.
Al abrirlo encontró una daga. Tanto la funda blanca, como la empuñadura estaban adornadas con un gravado dorado que formaban la figura de dragones. Quedo maravillado.
– La hoja esta hecha de perlas del polo sur.
- Y fue forjada aquí, en la nación del fuego – termino de decir Zuko.
Miraba su regalo como un gran tesoro. Al sacarla de la hermosa funda había algo escrito en la hoja.
- Nunca te rindas sin dar la pelea – leyó.
- Así es, nunca te rendiste hijo – hablo Zuko – Sin importar lo difícil que se volvieron las cosas, no te diste por vencido – dijo con orgullo.
- Que este sea el símbolo de tu valor y esfuerzo.
No supo que decir. Había pasado por tanto y hubo momentos en los que ni siquiera el estuvo seguro que lo lograría. Sin querer sus ojos se llenaron de lagrimas.
- Gracias… - dijo mientras las saladas gotas salían de sus ojos, el se limpio inmediatamente con su manga.
Los padres abrazaron a su hijo tiernamente conmovidos por su reacción.
Los preparativos para el gran evento daban inicio. Todos los sirvientes se movían de un lado para otro. La familia real fue a recibir a los últimos invitados. Las comitivas de la tribu agua llegaron.
Sokka le regaló un boomerang a su sobrino. El lo acepto gustoso y le dijo que después le enseñaría a usarlo.
Después del tierno abrazo de Sora hacia su primo por su cumpleaños Ryu vio a Ai y a su hermano Kazu que bajaban del barco. Kazu lo saludo cortésmente felicitándolo y Ai simplemente le dijo felicidades con algo de indiferencia. Al parecer aun seguía enojada con él.
Cuando lo vio regresar con sus padres después de haberlo creído muerto, lo abrazó fuertemente llorando de alegría. Ryu no se esperaba aquella reacción de la "fuerte de su amiga" pero en el momento en que corto el abrazo su actitud cambió.
- Ni creas que te voy a perdonar por haberme hecho sentir así – le grito - ¡Pensé que habías muerto!
Y después de eso no le dirigió la palabra la pequeña señorita indignada.
Por la noche, los espectáculos, las risas, la comida, la música, todo en conjunto por la celebración del príncipe. La fiesta que no solo festejaba un año mas de vida, si no la unión de las cuatro naciones, al fin juntas.
Ursa observaba todo aquello. No había dudas que la paz que trajeron su hijo y sus amigos era mejor que la guerra que ellos habían creado. Iroh se acercó a ella.
- Es una hermosa fiesta ¿no crees Urza?
- Ya lo creo. Todo es mejor de esta manera.
Observaron a la pareja que se encontraba a la distancia. Zuko y Katara estaban platicando con Toph, Aang y Sokka.
- Aun no deja de sorprenderme – Comento Iroh.
- Es un gran hombre – dijo conmocionada – y ella también. Gracias Iroh – Ursa lo miró con ojos llenos de lagrimas - Muchas gracias.
Ursa sabia por parte de Zuko, que estuvo a cargo de él después que ella se fuera, lo había acompañado en su exilio y lo había amado como un hijo. Lo que era Zuko ahora, se debía en parte a la influencia de Iroh, Ursa lo pudo notar. Y solo podía sentir un profundo agradecimiento hacia él.
Aang se encontraba en el establo donde tenían a Appa y a otros bisontes. Una gran alegría acompañaban al avatar, ver a su amigo acompañado de otros bisontes así como el que estaba ahora en compañía de otros maestros aire solo podían provocarle eso… Alegría y una inmensa paz. Acaricio la cabeza de su fiel amigo, su compañero de aventuras, este le respondió el gesto. Estaba tranquilo cuando escucho que alguien entro.
- ¡Oh Perdón! no quise molestarlo señor… es que me perdí…
Miro a la joven con vestido morado, y aquellas coletas alzadas, se veía igual a como era cuando la conoció.
- ¿Meng?
La chica respondió al escuchar su nombre y ella se dio cuenta de quien le hablaba.
- ¿Aang? – dudo un poco, pero a pesar de la obscuridad del establo ella podía distinguir su figura a la perfección, lo reconocería siempre. Saber que era él, hiso que su corazón latiera con fuerza, pero al mismo tiempo un intenso dolor se situó en su pecho al recordar la noche que estuvo Monte Makapu.
El monje vio como la joven se encorvaba un poco y cierta expresión de dolor en su rostro, comprendió que le debía una disculpa.
Perdón… - hablo Meng sujetándose uno de sus brazos – no quise molestarte, me retiro.
¡Espera! – Se detuvo – Meng… yo… quisiera disculparme por lo que…
No importa – le corto, Aang la miro un poco confundido – No fue tu culpa, yo malinterprete todo – ella no se atrevía a mirarlo a los ojos. Su vista estaba fija en el suelo y sujetaba su propio brazo con un poco de fuerza – Me alegro mucho que hayas encontrado a otros maestros aire – por primera vez levanto la cara, pero no lo miro a él. Estaba sonriendo y sus ojos estaban cerrados pero aquella sonrisa no era de felicidad, aunque por dentro si decía la verdad, su rostro no expresaba aquello que decía.
Se hiso un silencio entre los dos, Aang no sabia que decir y Meng solo quería irse de ahí, al notar que el no iba a hablar más, sin decir nada se dio la media vuelta pero Aang le detuvo agarrando su brazo, Meng no se dio la vuelta para mirarlo, se quedo quieta, su cabeza baja. Aang no decía nada, ninguno lo hiso, y se quedaron así por un momento, entonces noto el ligero movimiento de sus hombros y un pequeño sollozo apenas audible.
Su corazón se hiso pequeño y aquella reacción de ella lo hiso sentirse terrible, la hiso darse la vuelta Meng seguía mirando el suelo, las lagrimas ahora perceptibles para el monje, hicieron que por impulso la abrazara.
- Por favor, no llores Meng – le susurraba.
Meng se sentía ese dolor en su pecho que la agobia, cuando Aang la abrazo y ella respiro su aroma no pudo mas y dejo salir su llanto. Era un dolor terrible, incluso mas grande que aquella noche. No solo le dolía su rechazo, si no que ahora, ya nunca jamás tendría una oportunidad con él. La ti Wu la había consolado diciéndole que siendo una candidata podía tener una oportunidad, a pesar de lo que el joven monje le había dicho, que deseaba enamorarse de aquella, ella podía despertar ese sentimiento en él, solo tenia que esperar un poco, y así lo creyó, pero la noticia de que habían encontrado maestros aire dio al traste con cualquier oportunidad que ella pudiera tener. Ahora que sabia que existían mas como él. no había necesidad de un matrimonio forzado, por lo tanto la búsqueda de esposa para el avatar quedaba anulada. Aunque aun no recibían el aviso oficial por parte de la orden del loto blanco, ella sabia que así seria.
Su corazón estaba roto, el no la amaba, y ahora, no tenia la oportunidad de convertirse en su esposa, simplemente solo podía pensar que cosas malas le pasaban a ella. Y en esos momentos estaba dejando salir todo aquel dolor. En los brazos del hombre que amaba.
- Es que tu no entiendes… - hablo entre sollozos – No entiendes el dolor que siento…
Se sintió como el peor canalla cuando escucho esas palabras, en parte porque sabia que el era el culpable. Pero mas que nada, sentía un terrible dolor en su pecho al verla así, llorar. No podía soportarlo, al igual que cuando platicaron y la vio irse llorando, ese dolor y opresión en su pecho seguía presente. No quería verla llorar, no quería verla sufrir.
La abrazo con más fuerza. Quería protegerla… de cualquier dolor, de cualquier sufrimiento, no lo entendía, pero en ese momento, hacerla feliz se convirtió en su prioridad mas grande. Deseaba ver su tímida sonrisa. Deseaba verla contenta. Pero ¿por qué? Y solo en ese momento se dio cuenta, algo en su pecho nació, algo cálido.
Se separo un poco de ella. Puso su mano en su mentón y la hiso levantar la cabeza para que lo mirara, Meng seguía sollozando y sus ojos estaban hinchados por llorar, su mejilla húmeda por las lagrimas que aun descendían. Paso su mano por su cara, limpiando y borrando todo rastro de aquella tristeza.
- No quiero verte triste, me duele mucho verte así.
- Lo siento… - bajo de nuevo la mirada pero el la hiso verlo tomando de nuevo su mentón para que mantuviera su vista con la de el.
No se por que Meng, pero no soporto verte así. No deseo tu sufrimiento, y me mata verte llorar – con ambas manos tomo su rostro, Meng solo en ese momento dejo de llorar. La mirada de plomo de Aang se clavaba en ella dulcemente – Déjame hacerte feliz, por favor…
Meng abrió los ojos con ligero asombro. Quiso decir algo, pero las palabras no salían de su boca.
- ¿Me dejaras intentarlo? – le pregunto nuevamente con una sonrisa.
Al día siguiente los amigos estaban reunidos desayunando. Sun Hee y Toph, llevaban a su hijo, de dos años. Katara estaba emocionada por ver de nuevo al pequeño Jusei. Zuko se entero entonces que Katara había sido quien le ayudo con el parto a su amiga, Sun Hee había mandado por ella para que estuviera presente durante el alumbramiento de Toph, el maestro metal solo podía confiar en ella para su cuidado y bienestar. Katara fue capaz de deducir que aquel pequeño seria un maestro tierra, y siendo hijo de padres con tan grandes talentos tanto en tierra como en metal, no dudan que seria un gran y poderoso maestro.
Sokka y Suki estaban con sus dos hijos, Sora y Kai. Aunque Sora no manifestaba poseer un control, el pequeño Kai de tres años, demostró en ese momento, que seria un maestro agua al mover sus bracitos haciendo palmaditas, el agua en las tazas de té reaccionaba a sus gestos. En un fuerte aplauso, hiso que el agua de una de las teteras se dispersara rompiendo la misma. Todos quedaron impresionados. Especialmente Sokka.
Parece que tenemos otro maestro agua en la familia – hablo Suki, mientras tomaba a su hijo y este le sonría muy feliz, ajeno a lo que acababa de hacer.
Después de ver la demostración de poder de su pequeño hermano, Sora se concentro en su primo, ella y Ryu ahora eran casi inseparables, la pequeña demostró un gran apego y cariño a su primo, y el mismo sentimiento era devuelto, pues Ryu por ocho años no tuvo contacto ni supo de la familia que poseía, y saber que tenia primos, fue motivo de alegría para el príncipe, por lo tango, el apego hacia sora, era muy grande y su cariño hacia ella también.
El comedor estaba muy animado, el equipo avatar, estaba junto nuevamente, Iroh, Ursa y los demás como Hakoda y Pakku estaban también ahí.
Aang solo podía ver la felicidad de sus amigos. Ellos estaban casados y con hijos, y no pudo mas que sentir un poco de envidia por ellos, pero felicidad también. Era extraño, hace unas semanas, se preocupaba por el echo de tener que escoger esposa, y eso le ocasiono incluso estrés, pero cuando encontró a mas maestros aire, ya no tenia aquella obligación. Iroh se lo había dicho, sin embargo aun no se daba el aviso de la suspensión de su búsqueda de esposa. Y ahora, libre de aquella "obligación" por extraño que pareciera, deseaba formar una familia. Ahora mas que nunca en verdad deseaba casarse. Los recuerdos de la noche anterior, lo que paso con Meng, hicieron que su pecho diera un ligero brinco de felicidad. Sonrió por ello y desayuno con alegría.
Ese mismo día Ayu llego con una invitación para un evento de ultimo momento. Antes de que todos los soberanos y demás invitados partieran. Los invitó a todos a una función de teatro con los actores de la isla Ember, eran muy famosos en esos momentos y al parecer estuvieron preparando una obra muy especial. La cita fue en la noche y todos esperaron por el ver la dichosa obra.
- ¿Qué clase de obra crees que sea? – le preguntó Katara a Zuko.
- No lo se, por lo general los actores de la isla Ember interpretan leyendas o historias de la nación del fuego. Pero lo hacen solo en los festivales. No sabia que hacían interpretaciones fuera de esas fechas.
Las luces se apagaron y la función comenzó.
- Hace mucho tiempo, hubo una guerra entre dos naciones los guerreros del sol y los guerreros de la luna, el príncipe de los guerreros del sol capturo a la princesa de la luna esperando así obtener su victoria, y es ahí donde nuestra historia comienza…
No tuvieron que deducir que era obvio a quienes se refería. Aquella obra era la interpretación de lo que había pasado entre Katara y Zuko. La pareja y todos sus amigos rápidamente encontraron el parentesco entre ambos, especialmente ellos, pues algunos diálogos eran frases exactas de palabras dichos por ellos. Katara y Zuko inmediatamente supieron que Ayu estaba detrás de todo eso. Lo peor de todo fue ¡QUE SE ATREVIÓ A CONTAR LO QUE PASO EN EL BAÑO! Todos miraron entre el asombro y el sonrojo aquella parte de la obra, y mas de alguno volteo a ver a la pareja, especialmente Iroh que sonreía pícaramente. Katara se sonrojo, y no tuvo cara para mirar a su padre e incluso a Ursa que también se veía ligeramente apenada.
- Definitivamente voy a matar a Ayu – pensaba Katara.
La obra continuaba y siguió la escena donde la princesa salvaba una isla de su hundimiento, provocando su muerte y la pena del príncipe, ahí se revelan los sentimientos del príncipe pues según la adaptación de la obra, el cuenta con un espíritu guía al que le cuenta su pena y dolor, el mismo espíritu lo hace tomar el camino correcto y le hace ver que la guerra esta mal y que debe cambiar eso.
Zuko supo inmediatamente que su tío también estuvo detrás de eso. pero como no lo sospecho, el y Ayu eran cómplices en ese tipo de cosas.
Según la historia, el príncipe decide cambiar de bando y se une a los guerrero de la luz, un grupo liderado por un sabio monje que buscaba crear la paz entre ambas naciones, el y sus amigos ayudaron al príncipe a derrotar al tirano rey de los guerreros del sol, al vencer a aquel hombre, el príncipe se da cuenta que la princesa no había muerto y que estaba viva, emprende una búsqueda y cuando la encuentra le declara su amor. Al final cuando el príncipe es coronado como nuevo rey de los guerreros del sol anuncia su casamiento con la princesa unificando así ambas naciones llegando a la paz.
Aunque la historia no era con exactitud lo que había pasado, si fue una hermosa representación.
Ursa quedo complacida pues al fin supo como fue que su hijo se enamoro de aquella joven. Al igual que otros, que al fin supieron mas o menos como fue que la pareja llego a amarse, aunque fuera de esa manera.
Meses después de una invitación llego al palacio. Zuko leyó con detenimiento su contenido y sonrió. Fue a darle la notica a su esposa.
Katara estaba en el kiosco de la salón del té junto con Mai. Zuko se acerco a ellas.
- He venido a contarles una gran noticia.
- ¿Por fin terminaste con todo los documentos que te deje en tu despacho? – pregunto Mai
- Por favor Mai, lo tendré listo para el final de la semana – aseguró.
- ¿De que se trata? – pregunto Katara.
- Acabo de recibir la invitación para la boda de Aang y Meng.
Katara sonrió por la noticia - ¿Cuándo será? – pregunto alegremente.
- En dos semanas, en el templo aire del sur.
- Entonces tienes dos semanas para terminar tu trabajo antes de partir – sentenció Mai.
- Vamos Mai sabes que siempre termino mi trabajo a tiempo. Además tu deberías de tomarte un descanso también. En tu condición no creo que deberías esforzarte tanto.
Mai tenia un embarazo de cuatro meses, al igual que Katara. Varias semanas después de la fiesta de Ryu, Katara se lo había confirmado al ver los síntomas de la consejera después de haberse desmayado en una de las juntas. Katara ya sabia de su propio embarazo, Zuko estaba muy feliz por saber que tendría otro hijo, pero la sorpresa de que Mai estaba embarazada fue algo grande, pues apenas unos días antes, Ayu había descubierto, después de haber interrogado a Zheng que ellos eran pareja.
Los soberanos partieron al templo en el dirigible real. Mai y Zheng los acompañaron en otro de los dirigibles, Issei y Ayu no pudieron ir, pues Ayu acababa de dar a luz a su primer hijo.
Aang los recibió gustoso.
La noche antes de la boda, Aang tuvo una reunión por parte de Sokka que insistió en eso, ya que en la tribu del sur, se tenia la costumbre de una especie de ritual por el fin de soltería a los jóvenes que estaban por casarse, aquel evento era organizado por hombres ya casados que le daban la bienvenida y consejos al que pronto se convertiría en esposo. La misma tradición se aplicaba en la prometida. La diferencia es que para los hombres, aquello, mas que una ceremonia terminaba convirtiéndose en una fiesta con alcohol y todos terminaban ebrios. Y la intención de Sokka era esa.
- Bien Aang – hablo Sokka ya muy pasado de copas – Ahora te unes al grupo de los casados. Aquí te van unos consejos. Primero, siempre dale la razón a ella. Por que de lo contrario te golpearan con su abanico. Segundo, nunca le digas que se ve gorda, o te golpeara con su abanico. Tercero, cuando te pida su opinión, siempre responde, "lo que tu decidas siempre será lo mejor" o de lo contrario te golpeara con su abanico…
Y así siguió enlistando el guerrero de la tribu agua, a todos les quedo mas que claro quien era el que llevaba los pantalones en su matrimonio.
- ¡Ya basta de tus consejos Sokka! – hablo Sun Hee que estaba mas ebrio que Sokka - Tenemos que hablar de cosas mas importantes – el maestro metal se aclaro la garganta, dejo su baso en una mesa y medio tambaleándose fue con Aang, puso sus manos sobre los hombres del monje y seriamente dijo – Hablemos de tu noche de bodas – el tono y la cara que tenia cuando lo dijo era de picardía – Dime - continuo hablando Sun Hee - ¿Hasta donde has llegado con Meng?
- Bueno… solo nos hemos besado…
Aang se puso nervioso y rojo de vergüenza, ese tema era algo que no deseaba tocar, aunque en mas de una ocasión quiso hablarlo con alguien, pues su conocimiento sobre mujeres no era muy amplio, especialmente en esa área, su enseñanza como monje no abarcaba esos temas. Pero lo ultimo que deseaba era recibir consejos de un par de borrachos, por que al parecer Sokka también comenzó a mostrar interés por el tema, y comenzó también a dar sus consejos. Zuko era el único que se mantenía un tanto sereno y cuerdo al igual que Zheng, pero era obvio que el segundo también estaba ebrio pues comenzó a hablar de cómo es que lo había echo con Mai el día del cumpleaños de Ryu. Aquello hiso que Zuko escupiera su bebida, por lo explicito que estaba siendo su amigo. Aang cada vez se sonrojaba mas y más.
Después de escuchar las confesiones de sus amigos de lo que no y de lo que si habían echo con sus esposas, el joven monje sintió que era suficiente y los mando a callar.
Aang salió por un poco de aire fresco dejando a los demás continuar con la fiesta.
- ¿Nervioso? - Zuko se acerco a él.
Aang se sintió un poco calmado de verlo, pues al parecer de todos el era el único que en verdad se estaba comportando de manera cuerda.
- Solo un poco… - dijo con un poco de pena. No estaba nervioso por la boda, en verdad deseaba casarse con Meng, los días después de la fiesta de Ryu, Aang estuvo cortejando a Meng, llego a conocerla y el sentimiento de amor nació intensamente en él. la amaba de eso no había duda. Lo único malo era su falta de experiencia. El joven monje apenas y pudo darle un beso – Si te soy sincero, yo… bueno… por lo que dijeron Sokka y los demás…
Zuko no tuvo que escuchar mas.
- Escucha, las cosas pasaran por si solas, no tienes que preocuparte de nada, cuando llegue ese momento tu sabrás que hacer.
Aquel consejo fue el mejor que escucho aquella noche.
Al final él y Zuko tuvieron que llevar a rastras al grupo de borrachos. Al día siguiente se hicieron los preparativos para la boda del avatar.
Meng se encontraba en su habitación, Katara entro a verla, acompañada de un grupo de muchachas.
- Hola Meng – saludo feliz a la novia – he venido a ayudarte con tu arreglo.
La joven no hiso mas que aceptar la ayuda de la Señora del Fuego. uno de los principales temores de la novia era su indomable cabello. pero Katara encontró la perfecta solución al hacer algo que hace mucho había descubierto, con ayuda de una de las muchachas, alaciaron el cabello de Meng. El resultado final fue asombroso. El vestido de Meng era, un vestido de novia al estilo del reino tierra, según la tradición de los monjes, después de que ella se convierta en la esposa de Aang, cambiara su vestimenta. Pero en esos momentos se veía muy diferente y bella, Katara y las muchachas se sintieron gustosas con el cambio de la joven novia.
Cuando Aang la vio, no pudo apartar los ojos de ella en todo el momento. cuando termino la ceremonia, los monjes no permitían el beso entre ellos, pero cuando Meng fue llevada a cambiar su vestimenta Aang se escabullo discretamente y no pudo evitar besar a su ahora esposa. En la noche cuando la pareja consume su matrimonio, Aang estaba muy nervioso, el estaba esperando en la habitación, cuando Meng entro con su vestimenta para dormir. Ella se había cambiado en una habitación diferente ayudada por unas muchachas que le colocaron el atuendo de dormir. Cuando entro a la habitación Aang se quedo sin hablar, el camisón que traía Meng, era algo revelador, aunque era un bata larga, era muy traslucido y ceñido, sus curvas y otras partes de su cuerpo se notaban a la perfección. Se dio cuenta que la estaba mirando como idiota y sonrojado desvió la mirada.
- Ah… bien… bueno… - no sabia que decir – Si estas nerviosa… lo entiendo… y si no quieres hacer nada esta noche… yo lo entenderé…
Le dijo un tanto avergonzado, pero cuando quiso voltear a verla sus labios fueron tomados inmediatamente por ella, el beso no fue tímido o dulce como había sido en ocasiones anteriores, era apasionado y se apego a él pasando sus brazos sobre su cuello. El beso se alargo y solo cuando necesitaron aire se separaron. El corazón de Aang latía fuertemente, abrió los ojos para ver a Meng y la mirada llena de deseo de la chica lo asombro, inmediatamente después ella lo empujo a la cama, quedando Meng arriba de él.
- He esperado mucho por esto – declaro la chica.
- ¿Meng?... – Aang vio con asombro como ella, comenzaba a quitarse el camisón, dejando a la vista su figura desnuda, después se inclino sobre el, recargo sus pechos sobre el y comenzaba a besar su cuello.
El monje estaba que no se lo creía, no se esperaba que Meng se comportara así, pero su objetivo estaba se estaba logrando, los besos de su esposa comenzaban a "despertarlo", mientras se deleitaba con su cuello, poco a poco le quitaba su ropa, hasta dejar su torso desnudo, el joven avatar dejo que ella hiciera el trabajo de desvestirlo, de cierta manera era incapaz de hacer o decirle algo. Meng comenzó el descenso de sus besos hasta llegar al borde de su pantalón, el cual quito rápidamente, después siguió la ropa interior del avatar, y cuando lo desnudo por completo, Aang se sintió un poco avergonzado, pero lo que hiso su joven esposa después lo dejo sin habla. Ella comenzó a tocarlo en esa parte.
- Meng… - dijo entre cortado por la caricia, no sabia lo sensible y placentero que resultaba ser aquella parte de su anatomía.
Pero cuando sintió la lengua de Meng pasearse por ahí y el interior de su boca, el joven avatar no podía mas que dejar salir gemidos de placer. Aquella noche fue inolvidable para ambos, especialmente para Aang. Definitivamente Zuko había tenido razón. Las cosas simplemente pasaron y solas siguieron su curso. Incluso el se sorprendió de lo que era capaz de hacer en aquellos momentos íntimos.
Zuko se encontraba en su habitación. La vista que poseía era insuperable. Un mar de nubes y un cielo estrellado adornaba la hermosa noche. Katara se encontraba de pie con una bata roja cubriendo su cuerpo de la suave brisa nocturna, Zuko apago las velas que alumbraban tenuemente. La silueta de Katara quedo iluminada por los rayos de la luna, se veía hermosa, especialmente por la hermosa pancita que resaltaba en su figura. Zuko la abrasó por la espalda hundiendo su cara en su cuello, con su mano deslizo un poco la bata dejando al descubierta la piel morena y beso su hombro comenzando una cadena de besos por su cuello.
- Te amo.
Le susurro al llegar a su oído. Katara sonrió, unió sus manos con las de él que estaban sobre su vientre abultado. Zuko acaricio el lugar donde su hijo crecía. Katara sintió un ligero calor en su piel, donde Zuko tenia sus manos, y entonces sintió un ligero movimiento, una patadita.
- ¿Lo sentiste? – pregunto Katara.
- Si – respondió Zuko sonriendo. La felicidad que sentía era igual a como cuando Katara estuvo embarazada de Ryu. Ahora esperaban su segundo hijo y el estaba mas que feliz. Desde el momento en que Katara se embarazo por primera vez y haber experimentado todo su embarazo, hiso que el deseara tener no solo un hijo si no varios mas. La experiencia que vivió con Ryu, cuidándolo de pequeño fue algo inolvidable para él. Pero ahora compartiría todo eso y mas con su esposa, con Katara, así como debía ser. El sabia que Katara estaba igual o mas emocionada y feliz que él. había sido separada de su hijo cuando este había nacido y ahora, podía experimentar plenamente la experiencia de ser una madre y cuidar de su hijo como una vez debió de haberlo echo.
Ambos se miraron felices y se besaron. Un beso tierno, apasionado y lleno del profundo amor que se tenían.
Había sido un viaje largo, un gran camino que ambos recorrieron. Si en el pasado alguien les hubiera dicho que terminarían así. Nunca lo creían. Pensar que terminaría amando aquella maestra agua terca y rebelde que solo deseaba la paz y traer el equilibrio al mundo, acabando con la guerra ayudando al avatar, aquella con la que se enfrento incontables veces. Una guerrera, una princesa fuerte y valerosa y al mismo tiempo la única que fue capaz de entrar en su corazón y en su mente para nunca salir de ahí. Capaz de hacerlo sentirse fuerte y venerable frente a ella. Le enseño la bondad de su corazón, y con su ternura y alegre naturaleza fue capaz sanar sus heridas. Le abrió un nuevo camino y ella fue en parte la responsable de su cambio.
Katara nunca creyó enamorarse del príncipe exiliado, el renegado que luchaba por su honor y trataba de atraparlos. La había capturado y sin querer, había capturado también su corazón. Se enamoro sin haberlo notado, sin darse cuenta del camino que estaba recorriendo era el del amor. Pero una vez que comenzó aquel sendero ya no había vuelta atrás. Su fuego la consumió y ella solo quiso quedarse prendada a la llama y el calor que solo el podía brindarle. Lo amaba siempre lo había amado y ahora que estaban juntos, después de todo por lo que habían pasado, era mas que obvio que nadie podía separar lo que estaba destinado a estar unido.
Eran opuestos, pero aquello que los hacia diferentes los unió.
La historia de los héroes que pusieron fin a la guerra quedo grabada por siempre en el mundo, siendo recordada aun hoy en día, contada siempre cada año para recordar a los valientes guerreros que pelearon por la paz, unificando las cuatro naciones, en donde Tierra, Viento, Agua y Fuego se unieron por primera vez con un solo objetivo.
Y la historia de los dos príncipes de los elementos opuestos que unieron su vida se convirtió en un símbolo de amor entre las jóvenes parejas de las cuatro naciones, donde sin importar de donde provengas si el amor es fuerte, todo es posible.
Un camino que iniciaron sin conocer a ciencia cierta a lo que se enfrentaban, recorrido que cambio para siempre la vida de aquellos jóvenes. Una historia de Revelaciones y Descubrimientos que seria recordada para siempre.
FIN
Aqui acaba la historia, espero y les haya gustado...(^.^)... por cierto planeo escribir otra... esperenla...
Gracias por haber seguido esta historia. Gracias por sus comentarios. Y es por ustedes que termine esta historia. Gracias de nuevo.
Este es mi Facebook por si desean agregarme estaré encantada de aceptarlos ...DaYriS Red Doll ... De nuevo muchas gracias...
...DaYriS...
