¡Honey volvió! *confeti y serpentinas* Benditas sean las vacaciones de fiestas :)
La inspiración puede tomar forma extrañas
Natsu seguía en una hipnosis mirando a la chica.
Sus cabellos dorados caían sobre su rostro, iluminado con la tenue luz del sol. Se sentó en lo sobre la cama, observando a su bella intrusa. Tuvo la tentación de tocarla, resolver de una buena vez si era un espejismo, una broma de la vida o una cruel realidad.
Acercó su mano directo a su nariz para acariciarla, pero se detuvo a medio camino, con miedo de que todo fuera una pesadilla. No quería desilusionarse, parecía una cosa extraña de esas que salen en los programas de televisión, sobre la gente que cree ver o tener cosas inexistentes. Milagros, así los llamaban. Bueno, estaba consciente de que eso debía desaparecer de su mente. Cual niño pequeño, se cubrió los ojos y contó hasta tres en su mente antes de descubrirse.
Nada
Volvió a repetir la operación, pero en esta ocasión contó en voz alta, esperando que eso funcionara.
— Uno… Dos… Tres…
Se descubrió primero un ojo, curioso de descubrir su infantil remedio. Luego, el otro ojo despacio. Y centellantes orbes chocolates lo miraban expectantes, entre las sábanas que intentaron ser blancas alguna vez.
Los ojos de la mujer estaban abiertos ahora. Natsu no podía creerlo, ahora ella era quien lo miraba con pereza, acostumbrándose a la luz del sol. Apenas logró distinguir con claridad la figura del peli rosa que estaba sentado justo a un lado, abrió los ojos chocolate como platos para luego soltar un fuerte y agudo grito que resonó por toda la casa.
Natsu, entró en pánico y lo único que atinó a hacer fue tapar con su mano la boca de la asustada rubia. Lo logró apenas, cuando alguien tocó a la puerta.
— Natsu ¿estás bien? — Levy le hablaba desde el pasillo, pegada a la puerta—, tal vez esté loca, pero juraría que escuché a una chica gritar dentro de tu habitación.
— ¡Fui yo! Me horrorizó lo sucia que está mi habitación— En su mente, Natsu se dio una gran palmada en la frente por la estupidez que acababa de decir—, ya sabes que grito como nena, mejor vuelve a la cama perdona por interrumpirte el sueño.
— ¡Son las 11 de la mañana Natsu! Solo esperaba que te levantaras para sacar las sábanas de tu cama, las llevaré a la lavandería. Voy a entrar.
El pomo de la puerta comenzó a girar despacio, Natsu comenzó a sentir sudor frío recorriendo su espalda. La chica que apresaba en sus brazos comenzaba a moverse cada vez más y él no podía evitarlo por mucho tiempo, sin contar que su hermana estaba a punto de entrar a su habitación y descubriría algo que ni él era capaz de explicar.
— ¡Estoy en paños menores, no se te ocurra entrar!
— ¡Pero qué…! ¡Deja de inventar excusas sin sentido y dime que no quieres que entre! Solo dame las sábanas, por favor Natsu.
— Te prometo que yo las llevaré a lavar más tarde, ahora solo déjame con mis ataques de pintor.
— Está bien, pero no olvides llevarlas— suspiró—, me voy a la escuela, regreso para la cena.
— ¡Sí claro! Te quiero hermanita.
Oyó como se alejaba Levy, cuando sonó la puerta de la cocina soltó a la mujer. Esta se incorporó sobre la cama, refugiándose entre las sábanas, aún con su cara temerosa.
— ¿¡Quién eres!? — Le gritó, con los ojos aguados, voz quebrada y señalando acusadoramente a Natsu.
— ¿¡Quién diablos eres tú!? ¡Yo estoy en mi casa, en mi habitación y en MI CAMA!
Ella recorrió en forma fugaz toda la habitación, corroborando lo que Natsu decía.
Las lágrimas le recorrían el rostro con la tristeza de un niño perdido en el supermercado.
— ¿Dónde estoy? — Dijo ella, secando sus lágrimas con la sábana llena de pintura, sorbiéndose la nariz.
— En mi habitación te lo he dicho— se puso de pie y comenzó a caminar alrededor de la cama—, mira, no sé quién seas pero te juro que no tengo ninguna culpa de que estés aquí— Tomó el retrato recién terminado en sus manos y lo extendió a la chica—; anoche terminé esta pintura, se parece a ti, ¿lo ves? Y esta mañana ya estabas en mi cama. Solo quiero saber cómo llegaste aquí.
Aparentemente más tranquila, miró el retrato. Sí, parecía ella sin duda alguna. Comenzó a sollozar de nuevo y decía cosas sin sentido, hasta que pareció recordar algo.
— Y… ¿quién eres? ¿Sabes ahora como llegaste?
Ella se abalanzó sobre los brazos del peli rosa, rodeando su cuello.
— ¡Mamá me lo había dicho! Amaneces en la cama de un chico por una sola razón ¡Eres mi esposo!
El rostro sorprendido de Natsu pasó por varios colores del arcoíris al imaginarse casado.
No, era una broma. Pero ella seguía hablando sin parar y sus lágrimas se habían transformado en una bella sonrisa.
—…mi padre apenas comenzaba a construir mi tálamo ¡Y dormimos en tu cama! Debe haber algo mal en todo esto, ¿no eres un vago bueno para nada, o si?
— Pues yo…
— ¡No importa! Supongo que debes amarme y yo a ti, de lo contrario no estaríamos casados ahora.
— ¡Pero no estamos casados!
Dejó su palabrerío al escuchar esas palabras.
— ¡Dormí contigo sin habernos casado! ¡Largo de aquí! ¡Secuestrador pervertido!
Natsu comenzó a correr, tratando de escapar del bombardeo de almohadas que lo atacaba. Salió de su habitación, dejándose caer sobre el piso, inventando una solución al problema que había encerrado en su alcoba. No podía contarle a Levy, por supuesto que ella no le creería eso de que la rubia apareció 'misteriosamente' sobre la cama con aquel vestido tan lindo y esos ojos tan temblorosos.
Estuvo así un buen rato, hasta que dejó de escuchar los sollozos de su autodenominada rehén. Se levantó y entró con suma cautela.
— Oye… vengo en son de paz.
Lo observaba con sus ojos inflamados y su nariz roja, mientras se acercaba cuidadoso al borde de la cama para sentarse.
— No sé como llegaste aquí, pero quiero ayudarte, ¿sabes quién eres? ¿Cómo te llamas?
— Lucy— Dijo apenas en un balbuceo.
—Bueno Lucy, yo soy Natsu. Verás, no sé como llegaste aquí pero te ayudaré a volver hasta tu hogar, ¿de acuerdo?
— ¿Eres mi esposo?
Suspiró.
— No lo soy, pero prometo protegerte hasta que vuelvas a tu hogar.
— Pero solamente los esposos protegen a una chica si durmió con ella.
Natsu estaba a punto de perder los estribos con su voz aniñada.
— ¿Lo eres?
— ¡Sí! — Gritó por fin, moderando en seguida su voz para no herir sus sentimientos—, soy tu esposo, pero prometimos mantenerlo en secreto Lucy.
Una gran sonrisa se dibujó en el rostro de la chica.
Natsu no entendió el poder de sus palabras y las consecuencias que esto le traería. Pero tenía a una chica tranquila en su cama y estaba dispuesto a buscarle una solución a su problema.
o-o-o-o-o
Eran casi las 6. No hizo gran cosa, porque su acompañante cayó profundamente dormida en la alfombra de su habitación. Seguía recostado en el marco de la ventana, mirando el retrato que hizo la noche anterior. Llevó la vista hasta su cama y recordó lo que le prometió a Levy sobre llevar las sábanas hasta la lavandería para lavarla. Pero no podía dejar a Lucy sola.
¿O sí?
Bueno, casi llevaba durmiendo siete horas y no parecía despertar pronto. Podría dejar bien cerrada la casa, la lavandería estaba a dos cuadras, Levy estaría ahí hasta luego de las 7… él no tardaría tanto y no tendría a su hermana rondando molestamente por su habitación.
Quitó las sábanas, las introdujo en un costal y salió por la puerta de la cocina, directo a la lavandería.
o-o-o-o-o
Levy Dragneel bajó del taxi. Nunca lo usaba, pero en esta ocasión su jaqueca le impidió caminar las 10 cuadras que separaban su hogar de la escuela donde daba clases. Cruzó el pequeño jardín hasta la puerta principal, entró pronto harta del sol vespertino. Arrojó su maletín en el sofá de la sala y se dirigió hasta las escaleras para subir a su habitación. Había llegado media hora antes de lo esperado, seguro podría dormir para sentirse mejor. Cuando estaba por subir los escalones, miró en la cima a una joven rubia, de vestido azul que se desperezaba esturando los brazos. Levy retrocedió un par de pasos y la miró de hito en hito.
— ¿Y tú eres…?
— Soy Lucy, la esposa de Natsu.
Y la jaqueca se le olvidó a Levy cuando la deslumbró la sonrisa angelical de la rubia.
¡MIL GRACIAS POR TODOS Y CADA UNO DE SUS HERMOSOS REVIEWS!
El equipo de producción de este Fanfic espera que les hayan sido contestados, de lo contrario, deje su reclamo en otro review xD
Bien, en otros asuntitos, espero que no odien el capítulo y si acaso lo hicieran... naa, no sé, la verdad estoy demasiado feliz como para que algo me tumbe la felicidad ahora mismo... y en mucho tiempo :)
Un besote tronado y gomitas amarillas para todos :)
