Este fic lo escribí para el concurso navideño de Deviantart organizado por Alkanet (y porque le quería hacer un regalo de navidad xD).
Segunda parte del Fanfiction.
Disclaimer:
— Prince of Tennis by Takeshi Konomi
— Isuzu, Ayaka, Mizuki, Yukiko & Kameko by me
— Mika Yuuki by Alkanet
— Alexandra y Noriko Shishido by BabyOmi
II—
Mika tuvo que hacer varios cálculos hasta dar con una hora decente para llamar a Ayaka sin molestarla, ya que había 8 horas de diferencia entre Japón y Alemania. Nada más descolgar la llamada y descubrir quién era la joven se puso frenética.
— ¡Miki-chan!¡Me alegra oirte! — le dijo — ¿Como estas? ¿Y tus padres? ¿Que tal todo por Japón?
— Como sienpre, creo... Mi padres trabajando y por Japón mucho frío y mucho ajetreo. ¿Y por Alemania que tal?
— oh, no estoy en Alemania. Llevo varios días en Francia. me contrataron para realizar un reportaje fotográfico para una revista de moda — le contó — No es que me interese mucho la moda, pero es divertido. Te mandaré fotos, lo mismo te sirven para tus diseños. Por aquí todos tienen un estilo muy peculiar.
Mika adoraba confeccionar vestidos, trajes, diseños, disfraces y cosplays y a menudo usaba a sus amigas de conejillos de indias. Aunque a Ayaka eso no solo no parecía importarle demasiado, sino que se prestaba voluntaria y le pasaba todo l material que como fotógrafa lograba conseguir (y que no estuviese rescindido por contrato)
— Gracias Aya-chan, pero no tienes que molestarte...
— ¡Si no es molestia, mujer! — le replicó — Molestia el documentar los paisajes naturales para que el loco del tenis esté contento, pero eso no.
Estaba claro que lo decía en broma. Tezuka seguramente no le habría pedido nada, pero Mika sabía que Ayaka estaba formando un album con fotos de paisajes y montañas del mundo para regalárselo, siendo tan detallista como siempre. A veces la joven Shimizu era tan transparente como el cristal.
— ¿Al final vendrás en navidades? — le preguntó
— Si, ya es definitivo — Se la notaba ilusionada — Intenté convencer al tonto de Kunimitsu para que se tomase unos días libres y se viniese también, pero nada. Ni diciéndole que a su abuelo y a los chicos les haría ilusión ha cedido.
— Ya sabes como es Tezuka-san — dijo Mika — Tozudo como una mula. no aparca el Tenis ni aunque le caiga una lluvia de meteoritos encima.
— Bueno, es parte de su encanto, creo... — respondió Ayaka.
Ambas chicas rieron.
— Pero, Ayaka... ¿Todo está bien? — se aventuró a preguntar Mika — Es decir... tu madre y Nobuta-san...
— ¡Oh, si, tranquila! Hablo con mi madre a menudo. Las cosas no volverán a ser como antes pero, al menos, ya no hay ese mal ambiente. — Respondió Ayaka — Aunque con Nobuta todo sigue tenso así que, para evitar problemas, me iré al piso que tiene mi tío en Tokio. Ya sabes, ese en el que viví los dos últimos años de instituto...
— ¿Al final nombraron a tu tío tu tutor legal, no?
— Si, hace tres años.
Kenji Shimizu, un rico empresario japonés, era el hermano mayor del padre de Ayaka, Hiro Shimizu, un policía que había fallecido en un tiroteo cuando Ayaka tenía unos 9 o 10 años. Su tío estaba casado, pero no había podido tener hijos y su mujer no tenía hermanos. Debido a eso, ambos habían mimado bastante a Ayaka (y más aún cuando murió Hiro). Pero, por culpa de los conflictos que tenía la chica con el nuevo marido de su madre y, a raíz de eso, con su madre y su decisión de irse a Europa, aún siendo menor de edad*, Kenji Shimizu acabó sconvirtiéndose finalmente en su tutor legal.
— Al parecer también quiere nombrarme heredera universal...y mi tía está de acuerdo... Aunque yo no estoy muy convencida. No pienso dirigir su empresa, no sería capaz. Soy fotógrafa, no economista. — tras una breve pausa prosiguió — Supongo que será accionista o algo así...no se como van esas cosas...
Mika la escuchó con atención. Por su tono de voz dedujo que se sentía cohibida con aquella situación. No la interrumpió, la dejó desahogarse.
— En fin, el problema es mi madre. no está de acuerdo pero tampoco sé decirte la razón... Creo que piensa que tanto dinero podría volverme loca siendo tan joven o algo así.
— Tampoco es que tus tíos vayan a morirse ya — se extrañó Mika
— Ya conoces a mi madre. Su lógica no es como la del resto — Ayaka suspiró — Te recuerdo que quiso renunciar a Kunimitsu por secuestro cuando me vine a europa. Menos mal que aquello no se divulgó demasiado...
— ¡pero si te marchaste a Italia! No estábais ni en la misma ciudad. ni siquiera en el mismo país. Y él no se enteró de que ya no estabas en Japón hasta que...
— Hasta que me presenté en Alemania con un contrato de la agencia que se encargaba habitualmente de sus reportajes publicitarios. Y yo sin saberlo — Completó Ayaka — Fue algo un tanto violento.
Mika medio sonrió recordando lo ocurrido. Oishi se había enterado de lo ocurrido por medio de ambos jóvenes (al menos en parte) e inmediatamente se lo había contado a parte del antiguo equipo de tenis del Seigaku. La anécdota había llegado a oídos de las chicas a través de Yukiko, a quién se la había contado Kaidoh.
Para cuando los dos chicos volvieron a Japón poco despues, había varias versiones distintas de una misma historia y, a día de hoy, nadie excepto los implicados sabía realmente qué había ocurrido.
Hablaron un poco mas de su vida actual y compartieron algunas anécdotas. Finalente Mika volvió al tema principal de la llamada: La cena de Navidad.
— ¡Eso sería perfecto! — exclamó Ayaka al oír el plan — Y luego podríamos ir al karaoke. Hace tiempo que no voy.
— Si logramos que Mizu-chan no monopolice el micrófono... — dijo Mika. Ambas rieron.
— Y otro día podríamos quedar con los chicos — propuso Ayaka — Quiero decir, estoy segura de que Momoshiro, Kaidoh, Inui y Oishi se apuntarían. Por no hablar de Atobe y Sengoku, que esos se apuntan a lo que sea...
— No sé yo... ¿Y si no quieren? Tampoco quiero molestarles...
— Si no te lanzas y lo preguntas jamás lo sabrás, ¿no, Miki-chan?
— ¿Por qué tengo la extraña sensación de que esa frase va con segundas, Aya?
— No lo sé... ¿por qué será...? — La respuesta y el tono que su amiga utilizó fueron demasiado sospechosos.
Poco después de colgar el teléfono Mika seguía pensando en ello. suspiró profundamente mientras se dejaba caer sobre la cama. Demasiado confuso.
*En Japón la mayoría de edad se cumple a los 20-21 años
