"Diciendo adiós"
Capitulo 6.- He venido por ti.
En la habitación, la castaña ha terminado de comer al tiempo que la chica de cabello negro le retira la charola. Ambas permanecen en silencio sin saber cómo actuar, hasta que es la Hyuuga quien decide romper el silencio.
- Matsuri-san, sé en verdad como te sientes –murmura la joven con voz triste – Pero como bien dijo Kankuro-san no puedes quedarte en ese estado.
- No quiero ofenderla, Hinata-san pero dudo realmente que entienda por lo que estoy pasando.
- Entiendo que dudes de mí, casi no nos conocemos… pero ten por seguro que te entiendo mejor que nadie.
- Como puede decirme eso si es la razón por la que Gaara-sensei me alejo. –dice dolida.
- ¿Qué? -la mira sorprendida mientras se sienta en la orilla de la cama – Eso no es verdad.
- Claro que sí, es evidente que él está enamorado de usted… -musita mientras sus ojos se llenan de lagrimas – Porque otra razón estaría aquí.
- Francamente me preguntaba lo mismo cuando llegue –responde nostálgica – Digamos que tu y yo estamos en la misma situación.
- ¿A qué se refiere?
- Matsuri, la razón por la que vine a Suna fue para tratar de sanar mi corazón.
- No entiendo…
- La persona a la que yo amo no me corresponde –dice tristemente – De hecho para él solo soy el obstáculo a su felicidad.
- Yo… lo siento mucho Hinata-san.
- Por esa razón vine a Suna, dicen que la distancia y el tiempo lo cura todo ¿no?
- Supongo… Aunque no me explico porque no querría estar con usted.
- Creo que nunca fui lo que él deseaba… por lo regular siempre termino decepcionando a las personas, quizá sea por eso.
- Pero… que más podría pedir, es hermosa, fuerte, miembro de un clan importante…En cambio yo ni familia tengo. -comenta la castaña, recordando la conversación con Kankuro.
- Muchas gracias Matsuri, por tan buena opinión de mi –sonríe la chica de ojos plata – Pero la verdad nunca he sido lo que dices.
- Pues es lo que yo veo.
- Y te lo agradezco, aunque la realidad es otra– murmura mientras nota la mirada de incredulidad de la castaña – Te lo explicaré.
- Eh… no es necesario –responde apenada.
- Lo hago por voluntad, verás... siempre fui considerada la vergüenza del clan nunca fui fuerte y además de eso le tenía miedo a todo.
La ojiperla comienza a relatar acerca del entrenamiento con su padre, lo severo que era y lo cruel y frío que fue cuando perdió el combate con su hermana menor, relegando su cuidado a su maestra con la justificación de que no perdería su tiempo y esfuerzo en quien no lo merecía, al advertirle su maestra que ella podría morir en alguna misión, su padre se limito a decir que no sería una perdida lamentable provocando en la chica aún más desconfianza.
Con su ingreso a la academia conoce a cierto chico que al igual que ella tenía problemas para estar al corriente en las actividades que cada shinobi debía aprender; aunque además de eso, tenía que soportar las burlas de sus compañeros y las reprimendas de los instructores; sin embargo en lugar de rendirse como ella lo había hecho, decidió seguir adelante, demostrándole a todos que él también lo lograría ganándose el respeto y admiración de aquellos que antes solo se dedicaban a ignorarlo y repudiarlo.
Esa actitud ayudo a la Hyuuga a tomar ese ejemplo, a esforzarse cada vez más queriendo no solo la admiración de su familia, también la de ese joven que poco a poco con su determinación y entusiasmo se había ganado un espacio en su corazón. Con la llegada del examen Chunnin el temor se incremento, pues no se sentía lista para tal evento, sin embargo el cariño a sus compañeros le hicieron aceptar participar; teniendo que enfrentar a su primo, quien era considerado un genio dentro del clan, siendo lo que nunca fue ella y condenado a ser siempre inferior solo por pertenecer a la rama secundaria; durante ese combate tuvo por primera vez la atención de la persona que amaba, animándola a seguir y demostrarle a su primo que se equivocaba. Aunque actualmente la relación con el genio había mejorado, durante ese combate había tratado de matarla.
Cuando Pain atacó la aldea y Naruto había caído, ella tomo la decisión de ayudarlo de frente por primera vez, pues siempre había estado apoyándolo desde las sombras. Sabiendo perfectamente que solo conseguiría ganar algo de tiempo y pese a las palabras del rubio de alejarse le confesó sus sentimientos sin importarle nada más ya que sabía que podría morir en ese momento. Sin embargo, sobrevivió, acarreándole más dificultades pues su padre al enterarse de sus actos la destituyo como heredera y poco falto para expulsarla del clan… le dolió pero logro sobrellevarlo porque tenía como compensación el que Naruto le correspondía o eso quería creer, fue un grave error dejarse envolver en tal dulce ilusión. Siendo que él solo estaba con ella por remordimiento.
- Así que como puedes ver Matsuri puede que tenga familia, pero como si no fuera así.
- Lamento mucho haber hablado sin conocer la situación. – dice de forma sincera.
- No te preocupes, no es algo de lo que me sienta muy orgullosa.
- Entiendo, pero sigo sosteniendo que es muy fuerte – comenta la castaña mientras le sonríe – Yo no creo haber podido soportar todo eso.
- No fue sencillo Matsuri, me derrumbe por completo – melancólica – pero al igual que tú tengo amigos que me ayudaron a seguir.
- Yo confío mucho en Temari-san y Kankuro, pero francamente no creo poder superarlo.
- Te repito no es fácil, pero puedes hacerlo Matsuri.
- ¿Cómo lo lograste? – Pregunta la castaña – Eh… lo siento, no debí preguntar.
- Está bien… creo que… -sonríe débilmente – Me canse de llorar, si algo aprendí de él es que no puedo llorar para siempre.
- Supongo…
- Decidí demostrarme a mi misma que puedo ser mejor, que tengo lo necesario para llegar lejos… por eso acepte venir aquí –dice la Hyuuga – Aunque bien podría decirse que volví a huir.
- Ojalá yo tuviera a donde hacerlo.
- Tal vez no sea necesario – dice tranquilamente – Yo no creo que Gaara no te quiera cerca. – expresa al notar la mirada de incomprensión de su interlocutora
- Pues sus actos dicen otra cosa.
- Quizá pero no siempre hacemos lo que en realidad sentimos (Si lo sabré yo… verdad Naruto)
- Ya… muchas gracias por contarme esto Hinata-san.
- No tienes porque, también quiero ayudarte así que no dudes en contar conmigo también.
- Lo haré, lo prometo.
- De acuerdo, ya fue mucha charla y necesitas descansar.
- Creo que no tengo opción.
- Así es, así que duerme un rato y si necesitas algo no dudes en llamarme.
- Esta bien… (Necesito salir de aquí, no puedo esperar a que Gaara-sensei me eché)
Mientras tanto, en la oficina del Kazekage este recibe un mensaje proveniente desde Konoha donde se le informa que Tsunade por fin se ha recuperado retomando su cargo como Hokage (para alivio y alegría de Kakashi) además de avisarle la llegada del Nara junto a Naruto, pidiendo de favor que no tomé represarías en contra del rubio puesto que necesita tiempo para poder arreglar las cosas con la Hyuuga.
- Creo que Naruto comprendió las cosas finalmente – musita para sí mismo – Solo espero que no empeore las cosas.
El pelirrojo decide regresar a su hogar puesto que lleva horas sin poder concentrarse en su trabajo ya que cada que lo intenta termina pensando en el comportamiento de su ahora ex alumna y el suyo propio, puesto que no debería importarle si la chica decide convertirse en su futura cuñada; dicho pensamiento le provoca no solo escalofríos, sino también enojo sin quedarle muy claro la razón.
Por otro lado, en los alrededores del desierto el rubio se dirige velozmente a la aldea siendo seguido varios metros atrás por el vago número uno de la hoja quien se ha resignado a incrementar la velocidad puesto que su acompañante no parece entender lo que es la palabra "tranquilidad", ambos se encuentran bastante fatigados además de tener las ropas demasiado polvorientas debido al viaje tan ajetreado que han tenido.
- Apúrate Shikamaru, ya estamos por llegar –dice el hiperactivo rubio.
- Ya cálmate Naruto –responde el chunnin – No sé de qué te quejas si estamos llegando un día antes de lo previsto.
- Entiende que debo hablar cuanto antes con Hina-chan.
- Eso si el Kazekage no te envía por donde viniste, recuerda que tenías prohibido hacerlo.
- No me importa, con mayor razón debo llegar cuanto antes –dice firmemente – Si Gaara trata de impedirme verla peleare con él.
- Claro, para que empieces una guerra –replica cansinamente Shikamaru – En verdad que eres muy problemático.
- Sencillamente quiero recuperar a la mujer que amo – responde el rubio – Kakashi-sensei dijo que ella vino aquí para olvidarme, tengo que llegar antes de que lo haga.
- Si tú lo dices, siempre y cuando no se nos atraviese una tormenta de arena…
- Noooooooooo.
Luego de esas palabras, Naruto comienza a correr dejando atrás a su compañero de viaje quien no puede entender de dónde saca tanta energía el rubio. Sin más remedio incrementa también su paso tratando de darle alcance.
En las cercanías del edificio del Kazekage los hermanos de este siguen debatiendo acerca de los sentimientos del castaño hacia su "protegida". Sin percatarse de ser observados por la persona menos indicada en esos momentos para escucharlos.
- En dado caso Temari, si así fuera qué más da.
- Honestamente no tiene nada de malo.
- ¿Cuál es el problema entonces?
- Pues… tú has dicho que nuestro hermano…
- Gaara no tiene ni la más remota idea de que significa Matsuri para él.
- Por eso mismo no puedes hacerle esto Kankuro.
- ¿No puedo hacer qué?
- Él está descubriendo sentimientos.
- ¿Y por eso debo dejar que se comporte como un patán con ella?
- Obviamente no, pero debes comprenderlo nunca ha expresado sus emociones.
- Eso no es excusa para lastimarla.
- Y tampoco es excusa para robarle la chica a tu hermano.
- Yo no estoy robándole nada, si él la pierde es por idiota y no por mi culpa.
- Pero Kankuro…
Ignorando las palabras de la rubia, el castaño se aleja sin que esta pueda hacer algo para impedirlo. Cuando el marionetista desaparece, la chica es sorprendida por su pequeño hermano quien la mira impasiblemente.
- Ga-Gaara, ¿dónde estabas?
- Voy saliendo de la oficina… ¿por qué discutías con Kankuro?
- ¿Discutir? No como crees.
- La única manera en que Kankuro prefiera estar en su oficina es que estén discutiendo, la pregunta es ¿por qué?
- Eh... lo de siempre ya sabes –responde nerviosa – Lo estaba reprendiendo por irresponsable.
- Ya… supongo que no ha terminado con su trabajo.
- Exacto, lo conoces… hay que estarlo presionando para que entre en razón y haga bien las cosas.
- ¿Irás a la casa? –Pregunta mientras comienza a andar.
- Claro, ya deje mucho tiempo a Hinata encargada de Matsuri.
- ¿Matsuri? –Pregunta deteniendo su marcha - ¿Qué hace ella en la casa?
- Eso no está a discusión Gaara, Matsuri está lesionada y se quedará con nosotros mientras se recupera.
- Me da igual, tengo que informarle a Hinata que Naruto viene en camino.
- ¿Qué? Creí que tenía prohibido venir.
- ¿Eso cuando ha sido un obstáculo para él?
- Cierto, pero imagino que le impedirás la entrada –comenta mirando seriamente a su hermano – A ese acuerdo llegaste con el Hokage.
- Sí, antes de que la misma Hokage me pidiera hacer lo contrario –responde tranquilamente – Andando, no quiero que Naruto la tome por sorpresa.
- Aún así son tres días de viaje, llegarán hasta mañana.
- Lo dudo, Naruto hará hasta lo imposible por estar aquí en el menor tiempo posible y si mi cálculos no fallan ambos llegarán antes del anochecer.
- ¿Ambos? ¿Quién viene con él?... Espero no se le haya ocurrido traer a la Haruno.
- No… viene con tu amado vago.
- ¿Shikamaru? – Pregunta sonrojada, consiguiendo una pequeña sonrisa por parte de su hermano – Eh… ¿por qué dices que es mi amado?
- Tú sonrojo lo confirma. Además hermanita eso de querer ser la única embajadora en Konoha…
- ¡Gaara!
Ambos hermanos llegan a casa, encontrando la Hinata entretenida en la preparación de la cena; al notar la presencia de los hermanos se dirige a recibirlos.
- ¿Cómo está Matsuri?
- Ya está más tranquila, hace un rato que la deje durmiendo.
- Me alegro –suspira la rubia – Iré a ver si no necesita nada.
- Deberías subir a verla Gaara. –Comenta la Hyuuga amablemente.
- ¿Por qué debería? Además tengo que hablar contigo.
- Pues porque Matsuri estaba muy triste… y hablar sobre qué.
- Naruto viene en camino.
- ¿Qué? – Poniéndose pálida- ¿A qué viene? Él no debería…
- No viene solo.
- Imagino que viene con Sakura…
- Te equivocas, viene con el Nara.
- ¿Shikamaru? ¿Por qué?
- Tiene asuntos pendientes con Temari.
- Ya veo… yo…. Debo irme.
- Hinata, ha pasado un mes desde que llegaste aquí te has hecho fuerte y has madurado mucho creo que llego la hora que dejes de correr.
- Pero… no creo tener la fuerza suficiente para hacerle frente.
- No puedes huir toda la vida, Naruto debe aprender que debe asumir las consecuencias de sus actos.
- Él... no quiso lastimarme intencionalmente.
- Eso no justifica su comportamiento, demuéstrale que eres muy capaz de estar sin él.
- Tengo miedo…
- Lo entiendo, sabes que cuentas con nosotros; si en verdad no quieres verlo se lo impediré.
- No quiero que dañes tu amistad con Naruto por mí.
- A la larga lo entenderá, no puede solo pedir perdón y esperar que todo quede en el olvido como si nada hubiera pasado.
- Tienes razón… supongo que ya es tiempo de afrontarlo.
Ambos son interrumpidos por la llegada del castaño quien al ver a su hermano le dirige una gélida mirada mientras saluda cordialmente a la Hyuuga; antes de que alguno pueda decir algo más una alterada rubia hace acto de presencia al tiempo que comienza a registrar cada una de las habitaciones de la casa dejando perplejos a los presentes.
- Temari ¿qué está pasando? – pregunta calmadamente el pelirrojo.
- Hinata ¿estás completamente segura que Matsuri estaba dormida?
- Pues… eso creo, conversamos un poco luego de que se fueron después decidí bajar a preparar la cena, pero le deje en cama y le pedí que descansara.
Ante esas palabras la rubia se pone cada vez más pálida preocupando a sus hermanos, siendo evidente la reacción solo en uno de ellos; ya que es el castaño quien sale disparado con dirección a su cuarto en busca de su amiga con la esperanza de que se encuentre bien.
Al llegar a la habitación, esta se encuentra vacía y sumamente ordenada, sin rastro alguno de que horas antes se hubiera encontrado persona alguna en ella. El chico comienza a inspeccionar la habitación en busca de alguna pista del paradero de la joven, en la cómoda encuentra el portarretrato boca abajo; al tomarlo entre las manos observa la foto detenidamente, la imagen muestra una foto de él junto a la kunoichi recordando que dicho objeto lo hizo Matsuri para él por su cumpleaños.
- ¿Dónde te has metido Matsuri? –Murmura el marionetista mientras acaricia suavemente la imagen, encontrando un trozo de pergamino - ¿Pero qué? - El joven termina de sacar el pergamino del cuadro encontrándose con una nota de Matsuri.
"Kankuro.
Sé perfectamente que encontrarás este mensaje… Quiero pedirte perdón por irme sin avisarte pero no puedo permanecer en el mismo lugar que Gaara, no podría soportar su indiferencia y mucho menos su frialdad; además que no es justo para él tener que tolerar mi presencia.
No tienes que preocuparte por mí, volveré a mi casa ya que no quiero incomodar a nadie ni ser una carga; ya bastantes responsabilidades tienes como para tener que cuidar de mí. Estaré bien, lo prometo… pero por ahora en verdad necesito estar sola y pensar.
Espero no te molestes mucho conmigo pero entiéndeme por favor; pídele disculpas de mi parte a Temari-san y a Hinata-san. Ojala puedas visitarme siempre y cuando no vengas con la idea de que regrese a tú casa.
Muchas gracias por todo, te quiero.
Matsuri"
Al terminar de leer el castaño se limita a suspirar mientras guarda la carta en sus ropas, para luego realizar una invocación apareciendo un halcón color blanco.
- Horus –murmura dirigiéndose al halcón – Tiempo sin verte.
- Bastante, si me invocas debe ser importante.
- Demasiado, necesito que lleves un mensaje.
- ¿Tengo cara de paloma mensajera? –replica sarcásticamente el halcón, sin embargo al notar la mirada seria del joven solo asiente.
- Te lo encargo mucho –dice el joven mientras ata un pergamino a la pata del ave.
- No te preocupes, ya te traeré la respuesta.
El castaño se limita a asentir aún recordando el mensaje que acaba de enviar.
"Eres una inconsciente, pero por ahora acepto la situación. Sin embargo ni creas que esto se va a quedar así tú y yo vamos a hablar seriamente mañana
Kankuro"
Pocos minutos después decide bajar a la sala donde se encuentra con el resto de los habitantes de la casa, quienes se preparan para salir en busca de la castaña.
- Kankuro solo te estábamos esperando – dice la rubia extrañada de ver a su hermano tan calmado – Hinata y yo buscaremos a Matsuri cerca de…
- Ella está bien Temari –interrumpe el castaño tomando asiento en el sofá mientras cierra los ojos y deja caer la cabeza hacia atrás.
- ¿Qué? ¿Cómo lo sabes? Además ella no puede estar sola Kankuro.
- He de suponer que tú sabes que paso con ella – dice el pelirrojo mirando fríamente a su hermano.
- Supones bien, no hay de qué preocuparse –responde el joven sin cambiar de posición – Hablaré con ella por la mañana.
- Tienes que traerla de vuelta – agrega la rubia.
- No –contradice el menor sorprendiendo a las dos kunoichis.
- Pero Gaara…
- He dicho que no Temari, si Matsuri se fue es porque no quiere estar aquí.
- Lo hace por no sentirse débil, pero ella necesita de nuestra ayuda –replica la rubia.
- Eso es cierto Gaara-kun, lo más seguro es que Matsuri no quiera que usted la vea como un estorbo – agrega la pelinegra – O que le incomode su presencia.
- Jamás lo ha sido -responde fríamente – Y yo diría que es a ella quien le incomoda la mía.
- Pues tienes una forma tan efectiva de demostrárselo – replica el castaño.
El pelirrojo se limita a ignorar al mayor y se dispone a ir a su habitación siendo interrumpidos por uno de los secretarios, el cual informa sobre la llegada de dos shinobis de la hoja, a los que ha recibido Baki mientras se localizaba al Kazekage ya que ambos solicitan una reunión urgente con él.
- ¿Cuánto más va a tardar Gaara? –Pregunta molesto el rubio.
- Naruto deja de comportarte como un niño, que mira que no son horas para venir a molestar –replica Shikamaru.
- Pero es que necesito ver inmediatamente a Hinata, y Gaara debe saber dónde está.
- En efecto se donde se encuentra Hinata –dice el pelirrojo entrando en la oficina mirando fijamente al rubio.
- Muy bien ¿Dónde está?- Pregunta efusivamente el rubio.
- Esa información Naruto te la daré cuando me demuestres que eres digno de ella.
- ¿Qué? ¿Por qué? Gaara, entiende que necesito hablar con Hina-chan.
- El asunto Naruto – responde el pelirrojo mientras toma asiento – Es que Hinata no quiere hablar contigo.
- …. Ya veo… Entonces Hina-chan ya me olvido…
Ante la falta de respuesta del Kage el rubio se deja caer de rodillas con la cabeza gacha mientras aprieta los puños, mientras que el Chunnin se acerca a su amigo al tiempo que coloca una mano sobre su hombro y mira fijamente al Kazekage.
- Kazekage yo entiendo el acuerdo que hizo con Hokage-sama pero le pido que nos diga donde se encuentra Hyuuga-dono. –dice solemnemente el pelinegro.
- Esto no tiene nada que ver con el acuerdo Shikamaru –responde tranquilamente – Además según tengo entendido tú vienes por otro asunto.
- Lo sé, sin embargo insisto en que nos permita ver a Hinata-san.
- No…
- ¿Naruto? ¿Creí que era lo que deseabas? –Pregunta confundido el pelinegro.
- No tiene caso, ella ya me olvido…
- Es decir que hiciste un viaje de tres días en prácticamente la mitad del tiempo con un objetivo en mente y frente al primer obstáculo te rindes –replica fríamente el Kazekage – Ese no es el Naruto que conozco.
- Él Naruto que conoces se perdió cuando dejo ir a la mujer que amaba –murmura el rubio.
- ¿Es tú respuesta final?
- Gaara… Hinata no me quiere cerca y sé que me lo merezco y aunque eso me mate el alma no la voy a forzar a verme si realmente no lo quiere.
- Entonces viajaste inútilmente, si pensabas rendirte tan pronto ¿para qué viniste?
- Yo….
- ¿Acaso creíste que Hinata te aceptaría inmediatamente luego de lo que pasó?
- ….
- Decide de una vez Naruto, no me hagas perder el tiempo ni le des esperanzas a Hinata si solo vas a lastimarla.
- Yo…. -vacila el rubio, sin embargo segundos más tarde sus ojos vuelven a demostrar determinación – Vine por Hinata y no me iré de aquí hasta hablar con ella.
Ante esas palabras el pelirrojo sonríe ligeramente confundiendo a los dos ninjas ante esa actitud, comienza a acercarse al rubio mientras le tiende la mano para que esté se levante.
- Eso era lo que quería escuchar – dice el pelirrojo – Te diré donde esta pero, no la verás hasta mañana y si ella acepta.
- ¿Por qué hasta mañana? – Cuestiona molesto – Yo quiero verla cuanto antes.
- Esa es la condición Naruto, no podrás molestar a Hinata hasta que ella decida cuando verte ¿has entendido?
- Si no tengo otra opción. Haré lo que sea necesario para estar con ella de nuevo.
- Yo me encargaré de que Naruto cumpla su palabra –agrega el Chunnin.
- Dudo que puedas hacerlo Shikamaru, a menos que mi hermana te deje un rato libre – responde el pelirrojo provocando un fuerte sonrojo en el chico de cabello negro.
- Ya decía yo que tú y la rubia eran pareja – dice burlonamente el portador del Kyuubi.
- Ejem… eso no tiene nada que ver.
- Como sea… Anda Gaara, ya dime donde esta Hina-chan.
- Hinata se encuentra en mi casa.
- ¡¿Qué? –Grita el rubio - ¿Qué rayos hace en tu casa? ¿Por qué?
- Pues…
- ¿No te habrás propasado con mi Hina-chan verdad? Quieres robármela porque es tan hermosa, mal amigo… Sabes que la amo y me la quieres quitar.
El pelirrojo abre desmesuradamente los ojos ante las palabras del rubio mientras comienza a molestarse, apretando el puño ante cada loca idea del rubio sobre él y Hinata, a lo que Shikamaru pone cara de vergüenza por la actitud de su compañero.
- Yo que confiaba plenamente en ti y ahora me entero que quieres robarme a mi Hina-chan…
- Naruto… -murmura el pelirrojo.
- Pero no lo permitiré, juro que la recuperare aunque tenga que pelear contigo….
- Naruto… -insiste su amigo.
- Gaara cruel, te aprovechas de tu cargo para impresionarla….
El joven rubio no puede continuar con su letanía ya que un par de puños se estampan en su cabeza haciéndolo caer al suelo, mientras el pelirrojo y el Chunnin lo miran exasperados ambos aún con el puño en alto.
- Eres un idiota –replica el pelirrojo – Yo no tengo ningún interés en Hinata.
- ¿Entonces por qué Hinata vive contigo?
- Porque Temari lo decidió –responde mirando fijamente al rubio – Mis hermanos también viven conmigo; y Temari le dijo a Hinata que se quedaría con nosotros.
- Ah, eso explica todo.
Mientras tanto en casa de los Sabaku no, cierta chica de ojos blancos se encuentra al borde de un ataque de histeria; siendo los dos mayores los encargados de tratar de calmarla.
- Hinata cálmate, Gaara no será tan inconsciente de traerlo inmediatamente.
- Sé que Gaara no pero Naruto-kun no va a quedarse tranquilo.
- Tranquilízate, si mi hermanito no puede convencerlo yo lo noqueo antes de que entre –bromea el castaño.
- Kankuro eso no va a ayudar en nada.
- Tal vez no, pero me ayudaría mucho a des estresarme.
- Muchas gracias Temari-san, Kankuro-san… -dice la Hyuuga sonriendo levemente.
- Animo Hinata, estoy segura que Naruto viene a pedirte perdón.
- Quizá, pero me gustaría que fuera por algo más y no solo disculparse.
- Pues yo estaría más abierto a esa posibilidad –dice distraídamente Kankuro.
- ¿Qué le hace creer eso Kankuro-san?
- Simple, ningún hombre en su sano juicio vendría solo a pedir perdón sabiendo que si te hace llorar lo matan.
- Matar… a Naruto-kun… yo sería incapaz.
- Tú no, pero apuesto que tu primo, tú padre, la Hokage, tus compañeros de equipo, tú sensei e incluso Gaara y la aquí presente estarían dispuestos a hacerlo.
- Bueno es un fundamento razonable hermanito.
- Aún así me gustaría saber el verdadero objetivo de Naruto al venir aquí.
Por otro lado en la oficina del Kazekage, los dos visitantes de la arena son escoltados por el propio gobernante de la aldea a una de las posadas para que puedan descansar del largo viaje realizado pese a las quejas del hiperactivo rubio quien sigue insistiendo en ver a la Hyuuga esa misma noche.
Ambos shinobis terminan de instalarse en la habitación y luego de un merecido baño, el pelinegro se dispone a dormir mientras el rubio sigue recargado en el balcón mirando las estrellas y principalmente la luna, aquél astro que le recuerda la belleza y la distancia que ahora existe entre él y la Hyuuga, situación que el mismo provocó.
- Deberías dormir ya Naruto, no querrás asustar a Hinata con la cara de muerto que traes ahora.
- Siendo honestos realmente he estado muerto en vida desde que ella se fue.
- Entiendo, pero ahora tienes la oportunidad de recuperarla… hazlo bien esta vez.
- Eso haré.
Con esas palabras el Chunnin se queda dormido mientras Naruto aprovecha esa oportunidad para ir en busca de Hinata, si bien no podía hablar con ella aún, por lo menos deseaba verla así fuera a la distancia.
Mientras tanto, la joven en cuestión se encuentra también mirando por la ventana, observando como el viento agita las hojas de los arboles cercanos casi al grado de poder rozarlos con la punta de los dedos, además del brillo de la luna; sumida en sus pensamientos e imaginando las diferentes situaciones que pueden presentarse con el rubio, ya que pese a sus intentos de olvidarlo, sigue enamorada de él como la primera vez que lo vio; sin darse cuenta que es observada.
- Naruto-kun… ¿cuáles son las razones para estar aquí? – murmura la chica.
- Vine por ti... Hina-chan –responde el rubio mirando fijamente a la chica aún sobre la rama del árbol quedando frente a frente – Porque te amo.
Notas del autor:
Muajajajajaajajajaja, se terminó el capítulo… ¿qué tal quedó? Sinceramente a mí me ha gustado jajajajaja, que puedo decir ¿verdad? Si no me alabo yo nadie lo hará. Ya fuera de broma, espero sea de su agrado.
Como ven, los milagros existen; no tarde mucho en actualizar (no prometo lo mismo para el próximo =P), es el capítulo más largo de la serie y Naruto ha llegado a la arena. Gaara no se la puso sencilla para poder decirle el paradero de la Hyuuga; además de dejarle claro que no tiene interés sentimental en ella.
Por su lado Matsuri se ha escapado de la casa de los Sabaku no, ¿quién habrá escuchado la conversación entre Temari y Kankuro? ¿Qué reacción producirá está? ¿Gaara se dará cuenta que el sentimiento que tiene se conoce como celos?
Naruto para variar, ha desobedecido el no acercarse a Hinata y no solo eso, le ha confesado lo que siente por ella. ¿Cómo reaccionara la joven ante esas palabras?
¿Ustedes que harían? ¿Besarlo? ¿Arrojarlo de la rama del árbol? ¿Decirle: "Yo también Naruto"? Suena fácil tomar una postura cuando no somos los involucrados, pero cuando pasamos por algo así es difícil reaccionar.
Por ahora me despido, con lo que ya saben… siga comentando, criticando y si me dan ideas mucho mejor jajajajaja igual y así actualizo más pronto que luego se me seca la masa encefálica y no me concentro.
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