"Diciendo adiós"
Capitulo 12.- Yo te amo
Una vez que Naruto y Kankuro llegan al departamento del rubio, el castaño exige al joven de ojos azules que se quede quieto y con ello pueda irse a la petición de mano de su hermana situación a la que el rubio no tiene que intervenir ni estar presente.
- ¡No quiero quedarme! – Responde molesto el jinchuriki - ¿Qué no ves que es mi oportunidad de ver a Hinata?
- Y tú no entiendes que ella no está lista para verte, le hiciste mucho daño.
- Ya lo sé, pero quiero enmendarlo.
- Entonces deja de portarte como un niño, lo que paso entre ustedes no…
- ¡TÚ NO SABES QUE PASO! – grita desesperado el rubio sorprendiendo al castaño – Ni siquiera yo sé porque se fue.
- Naruto… -el castaño se acerca al joven de ojos azules colocando una mano sobre su hombro – Dale ese tiempo, faltan 3 días para la fiesta... vamos a forzarla un poco, pero dale ese tiempo ¿quieres?
El rubio mira fijamente a su amigo, para luego bajar la mirada avergonzado sentándose en el sofá aceptando las palabras del castaño sabiendo que en lugar de avanzar ha ido retrocediendo todo debido a su imprudencia y desesperación.
El marionetista al ver la actitud de su amigo, decide quedarse a su lado, pues a pesar de que se muere por estar en la petición de su hermana… realmente no se le necesita ahí, Gaara puede hacerse cargo sin ningún problema y es el rubio quien de manera silenciosa pide que no se le deje solo. Razón por la que el castaño solo sale unos minutos para encargar la comida preferida de su acompañante, quizá eso le levante un poco el ánimo y tenga más confianza en sí mismo para lograr que la chica que ama acepte por lo menos escucharle.
Por otro lado, cierto amo de las sombras acompañado por el maestro en la manipulación de la arena, han llegado a su destino siendo recibidos inmediatamente por una rubia y pelinegra al tiempo que la castaña se encuentra sentada en el sofá en contra de su voluntad.
Al introducirse en la casa, los chicos se acercan a su "objeto de interés" sin darse cuenta del gesto de decepción de la joven de tez pálida al no ver al alborotador número uno de la hoja. Sin embargo, recupera rápidamente el temple para no alertar a sus acompañantes ni arruinar la reunión.
- Pensé que nunca llegarían chicos –dice la rubia – creímos que se habían perdido por ahí.
- No exageres Temari, no tardamos tanto – murmura el pelirrojo.
- ¿Y dónde está Kakuro? – Cuestiona molesta la mayor – Sabía muy bien que es algo importante para mí.
- No ha sido culpa suya –responde Shikamaru, más es interrumpido por la joven.
- Deja de defenderlo, no tiene excusa… sabía muy bien que quería a mi familia aquí hoy… además no es un poco pronto para que comiencen a cubrirse uno al otro – dice resentida la rubia.
- Nara tiene razón Temari, fui yo quien le ordeno quedarse a cuidar a Naruto –agrega fríamente el Kazekage provocando un ligero sonrojo en su hermana – Hoy no es el compromiso oficial así que no es imperativa su presencia.
- Yo… me había olvidado de Naruto… - dice avergonzada la joven.
- No me extraña...-responde serio el joven para luego girarse hacia la pelinegra - Hinata, no podemos impedirle la entrada al compromiso ya que Shikamaru lo ha invitado. Sin embargo, el no se aparecerá hasta ese día.
La chica en cuestión mira sorprendida al pelirrojo, pues por un lado estaba inmensamente agradecida que la procurara pero por otro añoraba ver al rubio una vez más. A pesar de tratar de olvidarlo no hacía más que pensar en él y más ahora que el chico había venido explícitamente por ella y asegurando que lo que sentía hacia ella era genuino y no dictado por un cargo de conciencia sino porque así lo deseaba él. Haciendo que la ojiperla no supiera que hacer, se sentía extremadamente confundida; una parte de sí quería aceptar inmediatamente al jinchuriki, volver a su lado y cumplir su más preciada fantasía… pero, ya se había dejado llevar una vez y lo único que consiguió fue llorar y salir lastimada. Quería creerle a Naruto más su temor era latente y lamentablemente demasiado grande para tomar las cosas tan a la ligera.
Con ese punto aclarado, Shikamaru se encarga de explicar a su prometida los planes para esa noche. Informándole que la fecha elegida fue el fin de semana para lo cual solo faltaban tres días, motivo por el cual la rubia casi los asesina puesto que la chica lo consideraba poco tiempo para prepararse a sí misma y de paso las dos jóvenes que se convertirían en sus damas de honor. Aunque no le quedo otro remedio que aceptar la fecha programada debido a que su hermano le recordó que después de esa fecha sería aún más difícil por el trabajo que tenía como Kazekage y que se intensificaría debido al ingreso de nuevos alumnos a la academia ninja.
- Por mi está bien si quieres esperar dos meses más para el compromiso – dice indiferente a su hermana mientras esta se pone pálida igual que el pelinegro– Y otros seis meses más como mínimo para la boda.
- ¡Ni hablar! – Responde la chica – Sé que eso es lo que tú y Kankuro quisieran pero ni loca espero más tiempo.
- Entonces no te quejes… - replica a la rubia mientras se acerca a la castaña y se sienta junto a ella provocando un sonrojo en la joven y una sonrisa en la chica de ojos perla – Matsuri, ¿cómo sigues? ¿Has tenido alguna molestia?
- Ni-ni-ni… -tartamudea la joven sin poder controlarse mientras su sonrojo se incrementa al ver a su maestro examinar su rostro buscando rastros de dolor – ¡Ninguna Gaara-sensei! –logra decir de golpe mientras sus ojos brillan ante el interés del joven.
- Me alegro… - El joven no sabía cómo retomar la conversación pendiente con la chica y más aún estando todos los presentes, situación notada por cierta pelinegra.
- Temari, no te parece que es tiempo que terminemos con la cena –dice mirando significativamente a la joven.
- ¡Es cierto! Vamos Shikamaru, esta noche te toca ayudar – exclama la joven al tiempo que arrastra a su quejumbroso prometido a la cocina seguidos de una sonriente Hyuuga.
Al notar esa escena a la castaña le resbala una gota de sudor por la frente mientras mira con los ojos entrecerrados como se retira aquél trío sabiendo que su excusa era totalmente falsa puesto que Hinata y Temari habían terminado la cena desde hace un rato y a ella no le habían dejado más que picar y rebanar los vegetales y solo porque podía había insistido en ayudar pero esa era la única actividad que podía realizar sentada.
El pelirrojo, también sospecho de la actitud de las dos mujeres pues dudaba que Shikamaru tuviera siquiera idea de que planeaban; sin embargo, les agradeció en silencio pues necesitaba hablar con la joven y aprovecharía que su hermano gentilmente estaba de niñera, por lo que no lo molestaría o interrumpiría, y sabía de sobra que Temari tampoco intervendría pues ella había sido la primera en señalarle que tenía que hablar con la castaña antes de sacar sus propias conclusiones. Lo cual era difícil ya que la joven le ponía demasiado nervioso últimamente además que sus temblores o sobresaltos tampoco le ayudaban mucho que digamos.
- Matsuri… -susurra el pelirrojo estremeciendo a la joven por la suavidad de su voz.
- ¿Qué ocurre Gaara-sensei?
- No me has respondido.
Aquellas palabras toman por sorpresa a la joven, pues nunca imagino que el pelirrojo insistiera con el tema que habían dejado pendiente en su casa. Si bien era cierto que había ido a disculparse y prácticamente exigirle que volviera cuando antes el se había negado a esa opción, porque habría de tener interés sobre lo que provoco su huida.
Gaara era de las personas que no expresaban sus emociones, se había abierto con sus hermanos pero bueno, eran su familia tenía que hacerlo tarde o temprano, con ella… no lo negaba, se preocupaba por ella aunque no lo demostrara. Por eso le dolió tanto la actitud que tomo con ella de la nada, no podía entenderlo y ahora era él quien pedía una explicación a lo que él más deseaba o por lo menos eso le parecía a ella.
- ¿Y bien Matsuri? – Insistió el pelirrojo
- Yo… Gaara-sensei… solo hice lo que usted deseaba –respondió bajito la castaña, evitando la mirada del pelirrojo.
- ¿Lo que yo deseaba? – Pregunta confundido - ¿Qué creías que deseaba?
- Que me alejara –murmura la joven algo dolida mientras lágrimas amenazan con comenzar a caer – No quería incomodarlo con mi presencia.
- Matsu…
La castaña abre los ojos desmesurada ante el diminutivo de su nombre pronunciado por el amor de su vida y mayor es su sorpresa cuando el pelirrojo la atrae contra si en un fuerte abrazo mientras acaricia su cabello y pide disculpas susurradas en su oído provocando que ella se aferre una vez más a él como ocurrió mientras hablaban en su casa. No podía creer que aquél joven tan apuesto, importante y sobre todo noble, porque Gaara lo era a pesar de su máscara de frialdad e indiferencia mostrada ante los demás estuviera deshaciéndose en disculpas para con ella. Una chica que solo era una más en la aldea, si bien era su alumna y asistente no tenía mayor importancia para él… Aunque la actual actitud del joven le daba a entender cuan equivocada estaba.
- Perdóname Matsuri –dice el pelirrojo separándose de la joven para desilusión de esta – Creo que malinterprete las cosas.
- No entiendo…
- Si te aleje fue porque creí que era yo quien te imponía mi presencia…
- Gaara-sensei – murmura la joven confundida.
- Soy tu maestro y Kazekage… creí que solo por eso aceptabas estar cerca de un monstro como yo.
- ¡USTED NO ES UN MONSTRO!
El grito molesto la joven provoca la sorpresa en los ojos aguamarina del Kazekage, y un fuerte sonrojo en Matsuri al creer que le había faltado al respeto al dirigente de Suna, razón por la que baja la mirada y comienza a tartamudear disculpas intangibles provocando la sonrisa del pelirrojo al ver la dulzura e inocencia de la chica que tenía enfrente.
- Lo siento… no debí gritar –dice la castaña avergonzada – Pero es que no entiendo porque sigue insistiendo en eso.
- Matsu… hice cosas horribles –responde el joven – fui cruel, despiadado, un sádico que disfrutaba matar.
- ¡Eso no es cierto! Usted no disfrutaba matar…
- Lo hacía cada que tenía oportunidad…
- Porque creía que así lo tomarían en cuenta, no porque le gustara…
- Gracias Matsu… en verdad – dice el pelirrojo mientras le sonríe a la joven frente suyo – Prométeme que estarás conmigo siempre…
Sabía que pedirle eso era egoísta, la castaña ya estaba enamorada de alguien, pero él quería tener la oportunidad de conquistarla de llegar a su corazón así como ella había llegado el suyo haría todo lo posible por enamorarla. Aunque si no lo lograba no le quedaría más remedio que dejarla ir y ser feliz, más le valía al dueño de su corazón jamás hacerla llorar o sabría quien es Sabaku no Gaara.
- Yo siempre permanecerá con Gaara-sensei –murmura la castaña totalmente ruborizada pero firme en lo que ha dicho – Mientras Gaara-sensei así lo desee.
Ante esas palabras se escucha un grito de júbilo proveniente de la cocina, provocando que el sonrojo de la castaña se incremente y el pelirrojo lance un suspiro profundo resignado ya que la voz era inconfundible y pertenecía a su hermana. Debió suponer que aunque la rubia no intervendría en aquella conversación si estaría al pendiente de ella y con la enorme intención de que él no hiciera llorar más a Matsuri.
- Entonces volvemos a ser amigos nuevamente – dice aliviado el Kazekage.
Matsuri sonríe tristemente mientras asiente, pues creyó que lo anterior era una muy peculiar declaración por parte del pelirrojo. Sin embargo, tal parecía que se equivocaba nuevamente, no debía hacerse ilusiones, para Gaara solo era una amiga y quizá como parte de la familia por lo que no habría posibilidad de que el pelirrojo le correspondiera.
Gaara por su parte, respira algo agitado, se había arriesgado mucho al decirle lo que pensaba a la castaña, una parte de su corazón albergaba la esperanza de que la joven le entregara su amor pero aún no se sentía preparado para un rechazo y prefirió aclarar que todo lo hacía porque era su amiga. Aunque realmente moría por llegar a ser el hombre ideal para la chica.
Por otro lado en la cocina, un cansado Shikamaru junto a una cohibida Hinata tratan de detener a la exaltada rubia que desea lanzarse contra su hermano y molerlo a golpes por su tan atinado comentario. Justo cuando pensó que se había dado cuenta que la chica también le corresponde, sale con su defensa innata para que nadie se le acerque.
Al escuchar el estruendo armado en la cocina, el pelirrojo se dispone a averiguar que ocurre ahí además que va siendo hora de la cena y por ende la petición de mano de la mayor de los Sabaku no; sin embargo, la castaña coge su mano tirando de él en una petición silenciosa de que no vaya, notando cierto miedo en los ojos de la joven el pelirrojo retoma su asiento a su lado tratando de tranquilizarla. Pues ambos saben de cierta manera que la responsable del alboroto es Temari, quien no está contenta por algo y que aquél que se le ponga enfrente podría salir muy mal parado compadeciendo a los que estaban a su lado en esos momentos.
- Espero que no le pase nada a Shikamaru-kun ni…
- Nara sabe cuidarse ¬¬ - interrumpe fríamente a la castaña – Además, mi hermana no es tan tonta para matar al único que se atrevería a casarse con ella.
- ¡TE OÍ GAARA! – Grita molesta la rubia mientras el escándalo se incrementa - ¡DEJA QUE ME DEJEN SALIR DE AQUÍ Y VERAS!
- Ejem… creo que al que quiere matar es a mí – dice el joven mientras traga saliva, pálido y preocupado aprieta con más fuerza la mano de Matsuri.
Finalmente y después de quince minutos el ruido cesa por completo, la pareja en la sala mira expectante la entrada a la cocina; el pelirrojo teme lo peor por sus invitados mientras la castaña mira preocupada al joven. Sin embargo, poco después sale una ligeramente desarreglada Hinata llevando lo que parece ser la cena, seguida de Shikamaru que parece algo acongojado pero le ayuda a colocar la mesa. Por último sale la rubia quien clava una mirada asesina en el pelirrojo quien inmediatamente se pone tenso y aferra más el agarre a la castaña sin darse cuenta, provocando un sonrojo en esta y una sonrisa burlona en la rubia, quien se aleja para abrazar alegremente a un sobresaltado pelinegro que la mira confuso.
Así los cinco se disponen a degustar la comida preparada para ocasión tan especial mientras de momento se olvidan de cualquier rencilla entre los hermanos y disfrutan el momento, hasta que el pelinegro pide la atención de los presentes, acción que emociona a la mayor de los Sabaku y enternece a las otras dos jóvenes.
- Les pido unos minutos de su atención, pues tengo algo muy importante que decir– dice solemne Shikamaru mientras ve fijamente a la rubia – Todos los presentes saben cómo soy y que nunca me ha gustado atraer más problemas de los que deseo, sin embargo… quiero compartir esto con ustedes…
Siempre he sido un chico normal, demasiado normal o por lo menos así me considero. Jamás ha sido mi objetivo el sobresalir, pues el único deseo que tenía era convertirme en ninja, uno no demasiado bueno para que a fin de cuentas pudiera tener una vida tranquila junto a una linda mujer, y de ahí empezar con mi familia y ser un tipo cualquiera.
Después de todo lo que ha pasado desde que nos graduamos en la academia nunca cruzo por mi mente que la persona ideal para mí sería alguien con un carácter tan fuerte y decidió; y que además de eso se encontrara fuera de la aldea. No puedo negar que en un principio me negué a tal hecho, sin embargo entre más me resistía más evidente se hacía que una mujer por demás gritona y orgullosa fue la que me deslumbro, esas mismas cualidades fueron las que me atrajeron de ella. El día que me enfrente a ella por primera vez me causaba mucha contrariedad tener que enfrentarme a mujeres, no porque las considerada más débiles, todo lo contrario y con la mirada que tenía era evidente que de débil tenía lo que yo de valiente. Su determinación por proteger a sus seres queridos era inquebrantable, conforme más la conocía más especial se me hacía y fue por esa razón que me decidí a enamorarla. Si ella solo con su forma de ser me había hecho perder la cordura era mi turno de ganarme su corazón, no fue nada fácil y después de mucho tiempo y esfuerzo el día de hoy y frente a personas que son importantes para ambos quiero pedirle que acepte casarse conmigo.
A ti Gaara, más que tu autorización quiero que nos brindes tu aceptación y que estés seguro que por tu hermana lo daría absolutamente todo, vivo por ella y moriría por ella. Quiero que tanto tú, como Kankuro que lamentablemente no está aquí entiendan que esta mujer es lo más preciado que tengo hasta ahora, deseo formar un hogar a su lado y la protegeré siempre. Sé que no lo necesita, es fuerte y además los tiene a ustedes, sin embargo, quiero que sepa que estaré a su lado en los buenos, malos y los peores momentos; que tendrá donde apoyarse y que no necesita hacer las cosas sola.
Temari… eres la joya más preciada que tengo, la mujer que ha iluminado mi corazón y que me impulsa a ser cada día mejor. Déjame formar parte de tu vida, así como anhelo que formes parte de la mía; permíteme crecer a tu lado y demostrarte lo que significas para mí… Sabaku no Temari, ¿aceptas ser mi esposa?
Shikamaru termina su discurso mientras se arrodilla frente a la rubia quien la mira con lágrimas en los ojos y una enorme sonrisa en los labios y asiente ante las palabras del pelinegro, a lo que Shikamaru le coloca la sortija en el dedo y recibiendo un abrazo de parte de la joven terminando ambos en el suelo pero muy sonrientes.
- ¿Cómo podría decirte que no? – Cuestiona la rubia mientras mira fijamente al joven.
- Shikamaru – murmura Gaara atrayendo la atención de la pareja – Sé que no necesitan mi autorización ni la de Kankuro, digo, Temari es la mayor y bastante grandecita para saber que hace. Pero te agradezco la atención y sé que mi hermana no estará en mejores manos.
- Te lo agradezco Gaara –responde el pelinegro que se ha puesto de pie y a ayudado a su prometida – Tengo un pequeño favor más que pedir…
- Tú dirás – agrega desconcertado el pelirrojo.
- Temari, quiero que escuches esto muy bien… porque dudo que lo repita constantemente… no es mi estilo… pero tú lo vales…
La mayoría de los presentes lo miran confundidos, sobre todo la rubia. Mientras el joven improvisa un pequeño escenario al tiempo que Hinata se dispone a ayudarlo, pues el pelinegro había solicitado la ayuda de la Hyuuga con anterioridad y sin que nadie lo supiera.
Ante la sorpresa de todos, la joven saca una guitarra y comienza a sonar una dulce melodía, mientras él mira tiernamente a la rubia.
En palabras simples y comunes yo te extraño
En lenguaje terrenal mi vida eres tú
En total simplicidad seria yo te amo
Y en un trozo de poesía tú serás mi luz, mi bien
El pelinegro, recuerda la primera vez que vio a la chica: Su combate durante el examen Chunnin, la determinación y seguridad que mostraba le impresionaron. Pues ni siquiera Ino mostraba tal cualidad. Pocas mujeres le hacían sentir temor y ella era una de esas mujeres.
El espacio donde me alimento de tu piel que es bondad
La fuerza que me mueve dentro para recomenzar
Y en tu cuerpo encontrar la paz
La primera vez que la beso, fue después de ayudarlos a rescatar a la alumna de Gaara. En ese momento pudo ver por primera vez el miedo en los ojos de la joven, así que lo único que atino a hacer fue abrazarla y decirle que se dieran una oportunidad. Fue el mayor contacto que habían tenido y que sin embargo lo lleno de felicidad y un deseo de estar con ella cada vez más tiempo.
Si la vida me permite a lado tuyo
Crecerán mis ilusiones no lo dudo
Si la vida la perdiera en un instante
Que me llene de ti para amar después de amarte...vida
Cerró los ojos mientras cantaba, recordando las palabras dichas antes de su canción. El anhelo que tenía de pasar el resto de su vida con la rubia. Sentimiento que era compartido por la joven la cual no paraba de sonreír ante la interpretación de su prometido.
No tengas miedo ni dudas
Este amor es demasiado bueno
Que tú serás mi mujer
Recuerda cuando bromeando ambos hablan sobre formar una familia, acababan de formalizar su relación y sin embargo, deseaban que el tiempo se detuviera para estar siempre juntos. Fue cuando la joven le regalo un colgante con el símbolo de la arena, para que la sintiera siempre cerca de él.
Yo te pertenezco todo entero
Mira mi pecho, lo dejo abierto
Para que vivas en el
El pelinegro se acerca a la rubia y toma su mano llevándola hasta su pecho sintiendo esta el palpitar de su corazón. Al tiempo que Shikamaru le acaricia el rostro.
Para tu tranquilidad me tienes en tus manos
Para mi debilidad la única eres tú
Al final tan solo sé que siempre te he esperado
Y que llegas a mi vida
Shikamaru atrae contra sí a la rubia mientras sigue cantando, dándole a entender la alegría que siente de estar con ella en ese momento. La joven corresponde el gesto y se aferra a la espalda del pelinegro mientras se estremece con cada palabra que sale de la boca de su prometido.
Y tú me das la luz del bien
Ese mundo donde tus palabras hacen su voluntad
La magia de este sentimiento que es tan fuerte y total
Y tus ojos que son mi paz
Separándose suavemente de la joven y acariciando su rostro, Shikamaru le sonríe y se hinca frente a ella, representando la estrofa de la canción, él está a su voluntad cediendo a la tranquilidad que le brindan esos ojos tan azules como el mar. Temari por su parte se hinca junto a él, pues ella desea que siempre estén uno al lado del otro.
Si la vida me permite a lado tuyo
Crecerán mis ilusiones no lo dudo
Si la vida la perdiera en un instante
Que me llene de ti para amar después de amarte...vida
La joven sonríe ampliamente ante aquella estrofa, mientras abraza al pelinegro y le agradece silenciosamente su empeño por demostrarle el amor que siente por ella. Susurrándole un "Te amo" al oído, que es correspondido con un beso en su frente.
No tengas miedo ni dudas
Este amor es demasiado bueno
Que tú serás mi mujer
Shikamaru acaricia la sortija que acababa de entregarle a la mujer de su vida, mientras ella juguetea con el dije que tiempo atrás le obsequió. Ambos perdidos en la mirada del otro sin percatarse de la presencia de los demás.
Yo te pertenezco todo entero
Mira mi pecho, lo dejo abierto
Para que vivas en el
Una vez que finaliza la canción, la otra pareja presente mira incrédula al resto. Pues la melodía transmitía mucho sentimiento y por un lado sentían una gran envidia de no encontrarse en la situación actual de los jóvenes que tenían enfrente.
Shikamaru estaba totalmente sonrojado ante una inmensamente conmovida rubia y una alegre Hinata que estaba feliz por haber podido ayudar a su amigo. Gaara por su lado, se encontraba más que satisfecho del prometido de su hermana, y le deseaba la mejor de las fortunas. Matsuri, por su parte se encontraba impresionada de que a pesar de la fuerza y carácter de Temari, fuera alguien tan dulce para conmoverse con la acción del pelinegro; acto que también la sorprendió, pues lo que Kankuro le había contado del "Nara" no coincidía con lo que acababa de presenciar.
Sin que la castaña se diera cuenta, el pelirrojo la miraba fijamente, quizá una canción podría ayudarle a llegar al corazón de la joven. Si como bien dijo Shikamaru, no era su estilo la mujer de su vida valía eso y más. Ahora le pregunta era ¿Cómo hacerlo sin ponerse tanto en evidencia?
- Muchas gracias Shikamaru –dice agradecida la rubia – Yo también te amo y mucho más después de esto.
- Ejem… qué bueno que te gustó, temí que me saliera mal.
- Así hubieras aullado me habría encantado – bromea la joven.
- ¿Eso quiere decir que aullé? –pregunta preocupado el pelinegro.
- Jajaja no mi amor, fue perfecto –mirando a su hermano – Gaara, esto me ha dado una idea para mi fiesta de compromiso.
- ¿Una idea? ¿Qué se te ha ocurrido en esa loca cabeza tuya?
- Digo, ustedes ya eligieron que día y parte del menú… yo quiero que hagamos un Karaoke.
- ¿Un qué? – pregunta confundido el pelirrojo, su deseo se cumplía… su hermana le había ahorrado el trabajo, pero debía guardar apariencias – Yo no canto.
- ¡Pues lo harás! – Dice tajante la joven – Hazlo por mí… siiiiiiiii –mira suplicante al pelirrojo quien comienza a titubear pues nunca había visto a su hermana en esa actitud – yo… yo… está bien ¬¬
- ¡Perfecto! Que cada uno escoja sus canciones, si quieren cantar solos o hacer un dueto –agrega mirando a la castaña y a su hermano.
Hinata por su parte estaba completamente en shock, una cosa era ayudar a Shikamaru y tocar un instrumento, eso era algo que sabía hacer y muy bien. Pues al pertenecer a un clan tan importante no solo le fue inculcado el arte ninja, tenía que saber de música, dibujo, literatura ya que ella era la representante del clan y por ende debía mostrar un nivel de inteligencia muy elevado. Pero de ahí a cantar… y mucho menos sola… y ni hablar de cantar junto a Naruto, pues ya había visto las intenciones de la rubia para con su hermano y Matsuri. Y si trataba de hacerle lo mismo, no estaba preparada para eso.
Sin percatarse de nada, la pelinegra se lleva un susto mayúsculo al tener la mayor de los Sabaku no frente a ella agradeciéndole la ayuda para Shikamaru y su interpretación y que su actuación había sido sorprendente pues no sabía que tocara algún instrumento y menos que el pelinegro haya pedido su ayuda sin que nadie lo notara.
Una vez acordados los detalles de la fiesta y de que al menos Temari había escogido su canción ya que no quiso que Shikamaru cantara con ella, pues quería devolverle el favor de esta noche, el joven pelinegro decide regresar al apartamento ocupado junto al rubio no de muy buena voluntad, puesto que fue Gaara quien lo sugirió "gentilmente" (léase que lo amenazo con un Sabaku Kyuu si trataba de propasarse con su hermana antes de la boda) ganándose una mirada rencorosa de parte de la rubia. No quedándole más remedio que partir para informarle a los otros dos la voluntad de su prometida.
Llegando al departamento, Shikamaru encuentra a Kankuro recostado en el sofá completamente dormido y a un Naruto mirando las estrellas algo decaído, pero bastante tranquilo dado la situación por la que pasaba.
- Naruto, ¿estás bien? – Pregunta preocupado el Nara.
- Si… estuve conversando bastante rato con Kankuro, es buena persona después de todo.
- Lo sé, lamento que no hayas podido asistir hoy…
- No te preocupes, - dice serenamente, actitud rara en el rubio – No quería terminar arruinándote la noche.
- De ser así, sé que no lo hubieras hecho a propósito.
- Pero lo hubiera hecho aunque no fuera mi intención… siempre arruino todo.
- Te equivocas Naruto, simplemente no era el momento.
- ¿Y cuándo lo será? Entre más tiempo pasa, más lejano veo la posibilidad de recuperar a Hinata…
- Yo no estaría tan seguro, cuando llegamos note cierta decepción por parte de ella.
- ¿En serio?
- Sí, pero ya la conoces… siempre guarda todo, en eso se parecen mucho.
- Nunca supe porque se fue, solo me dijo que era por mi bien y porque quería que yo fuera feliz.
- Y tú tuviste que perderla para darte cuenta de lo feliz que eras a su lado.
- ¿Fui un idiota verdad? Siempre lo negué, pero la realidad es que no hay más idiota que yo.
- Mmmm solemos convertirnos en la "idiotez con patas" cuando nos enamoramos.
- Tú no cometiste errores con Temari, por eso ahora están por casarse.
- El que no haya metido la pata en el mismo ámbito que tú no significa que no me haya equivocado, nadie esta excepto de fallar de una u otra manera… las relaciones no son algo sencillo, pero valen la pena cuando te hacen feliz.
- Desde cuando te gusta algo tan complicado.
- Desde el mismo momento que tú jamás te diste por vencido para salir adelante.
- Gracias Shikamaru…
- Deja de dármelas y ponte a pensar en una canción para que se la dediques.
El rubio lo mira confundido hasta que el pelinegro comienza a explicarle la loca idea de su prometida, señalándole que es una gran oportunidad para él de expresarle sus sentimientos a la Hyuuga sin que esta se sienta presionada. El brillo en los ojos azules de Naruto se incrementa al igual que su sonrisa, pues tiene en mente la melodía perfecta para pedir perdón y que la chica sepa que lo que siente por ella es verdadero. Con ese pensamiento ambos se disponen a dormir para informar al castaño al día siguiente.
Mientras tanto, en casa de los Sabaku no, el pelirrojo medita en su habitación sobre que canción podría interpretar… hablar de sus emociones no era sencillo, tanto por haber sido el Shukaku como por ser el Kazekage actual. Nunca lo había hecho, al menos no de forma "voluntaria", sus hermanos siempre le sonsacaban las cosas y ahora era igual, Temari prácticamente lo obligaba a hacerlo, si bien podría cantar cualquier cosa, sabía perfectamente que su hermana no lo permitirá, que dicha canción tendría que expresar alguna emoción que el sintiera. Y la más palpable ahora, era el amor que sentía hacia cierta castaña que dormía a unos metros de él, específicamente en el cuarto de su hermano mayor.
Como lograría decirle que la quiere sin obligarla a que le correspondiera, era algo que deseaba, pero ¿y si la joven estaba enamorada de alguien más?… entre más tiempo pasara, más difícil sería conquistarla, nunca se considero un cobarde, pero vaya que decirle a otra persona "Te amo" era mucho más difícil y arriesgado que enfrentarse a los seis caminos de Pain, a una Temari furiosa y a todo el consejo de la aldea.
Justo cuando necesitaba a Kankuro, este no estaba y peor aún, estaba molesto con él… Aún tenía dudas sobre la conducta de su hermano. ¿Amaba este a la castaña? Siempre fue muy protector con ella, mucho más que el mismo. De ser esto cierto, ¿sería capaz de quitarle la chica a su hermano? Aunque… cabe resaltar que la castaña no estaba enamorada de su hermano, ese era un punto a su favor, pero… ¿era justo?
Un golpeteo en la puerta lo saca de sus cavilaciones, se trata de su hermana quien le pregunta si no está dormido puede hablar con él unos minutos.
- Pasa Temari, ¿qué deseas?
- Bueno, solo quería saber cómo estabas – dice tranquilamente la mayor – te vi demasiado pensativo durante la cena.
- Digamos que en estos días he descubierto muchas cosas…
- ¿Buenas o malas?
- No estoy seguro, una parte de mí la siente como la mejor cosa que pudo haber pasado…
- ¿Pero?
- ¿Y si lastimo a alguien más? ¿O peor, soy yo el que sale herido?... Otra vez…
- Es normal tener miedo Gaara, pero si no nos arriesgamos nunca lograríamos nada.
El pelirrojo se queda callado, reflexionando esas palabras, sabía que tenía razón… pero no era la misma situación. Ella nunca fue catalogada como un demonio sanguinario o el arma mortal que todo lo destruía y desde un principio fue claro la atracción entre ella y el Nara. Si, tuvieron sus malos entendidos pero nunca se puso en duda lo que sentían uno por el otro. Sin embargo, con él… todo es distinto, Matsuri quiere a alguien, él la quiere a ella… y ¿ese alguien la querrá? Si no lo hace, lo mata… aunque, ahora mejor que nadie, sabe que en el corazón no se manda.
- Apunta a la luna hermanito –murmura la rubia dulcemente – Si no caes en ella, por lo menos estarás entre las estrellas.
- ¿Qué?...
- Dile lo que sientes, es horrible tener cerca a quien amas sin que te corresponda, pero es peor tenerle cerca y que no se lo digas.
Con esas palabras, la joven le da un beso en la frente al pelirrojo y sale de la habitación dejándolo consternado y sorprendido que su hermana se diera cuenta de sus sentimientos. Para sonreír levemente cuando esta ya se ha retirado por completo, después de todo ella era su hermana y desde aquella batalla con Naruto, se volvió demasiado maternal, al menos con él… y cuando era pequeño su tío Yashamaru le dijo que una madre siempre sabe lo que aqueja el corazón de sus pequeños y la escena de hace unos minutos le confirmaba tal hecho.
A la mañana siguiente, Kankuro se presenta en la casa de los Sabaku no siendo recibido por Temari, ya que Gaara continúa durmiendo, hecho que sorprende al castaño. Más su hermana le explica superficialmente la dura batalla emocional que libro su hermano durante la noche. El marionetista comprende a que se refiere y se dispone a subir a saludar tanto a la joven Hyuuga como a su amiga favorita.
Sin embargo, es interceptado por la joven de cabello oscuro quien le pide hablar inmediatamente con él a lo que el castaño accede.
- Kankuro-san…
- Que solo me llames por mi nombre Hinata, me haces sentir viejo.
- Lo siento, quería pedirte un enorme favor.
- Dime para que soy bueno, aunque para muchas cosas –bromea el joven tratando de quitarle el nerviosismo a la Hyuuga quien sonríe.
- Primero, quisiera saber si Shikamaru-kun ya te explico los planes para el viernes.
- Si te refieres a que quiere que esto parezca una sala de urgencias veterinarias… si
- ¿Urgencias veterinarias?
- La mayoría no sabemos cantar Hinata, así que solo vamos a aullar – dice algo avergonzado el castaño – Al menos hablo por mi eh.
- Ay Kankuro, que ocurrente… Pero bueno, Temari dijo que cantáramos solos o en duetos... así que yo… quería saber si…
- ¿Quieres que cante contigo?
- ¿Podrías? Sé que quizá te gustaría cantar con Matsuri, pero…
- Tranquila… si ella quiere cantar conmigo no creo que haya inconveniente solo sería cuestión de que no quieran cantar al mismo tiempo.
- ¿No se molestara por ello?
- Para nada, tú tranquila, pero dime… ¿qué canción te apetece?
Por su parte la castaña en cuestión ha terminado de arreglarse y se dispone a salir de la habitación, pues le pareció escuchar a Kankuro llegar y quería pedirle consejo. Aunque aún estaba nerviosa, con él también tenía una conversación pendiente… quería saber qué es lo que sentía el marionetista por ella, pero también quería evitar tener que lastimarlo. Pues aunque el castaño estuviera enamorado de ella, ella no le correspondía pues se encontraba perdidamente enamorada del pelirrojo.
Su pierna ya se encontraba mucho mejor, y aunque lamentablemente tendría que mantener la pierna inmovilizada durante la fiesta, ya le habían dado permiso de andar en muletas. Había tomado la decisión de confesar sus sentimientos a través de la canción. Y estaba dispuesta a aceptar lo que viniera, tenía miedo, no lo negaba, pero si algo había aprendido de su sensei era a dar la cara a todas las situaciones.
Si la respuesta no fuera la deseada, estaría preparada y en condiciones para volver a su casa inmediatamente; además que extrañaría verlo todos los días como su asistente, ya que de no corresponderle, sabía que no podría continuar en ese puesto. Por obvias razones, entre ellas, que le dolería demasiado tenerlo tan cerca y no ser correspondía, pero al menos ya estando completamente segura. Y otra, sería demasiado vergonzoso mantenerse ahí.
Lo que le había dado valor, había sido la actitud del pelirrojo la noche anterior, pues se mantuvo a su lado en todo momento. Quizá porque se sentía culpable, pero ella deseaba o mejor dicho, necesitaba creer, que era la señal que había pedido para saber si su sueño se cumpliría o no.
Así las invitaciones fueron enviadas, realmente fueron pocas ya que tanto los Sabaku no como los Nara deseaban algo intimo, cosa que no fue del agrado del consejo de la Arena. Sin embargo, Gaara se impuso y solo acepto que el consejo estuviera presente, además de la Hokage y obviamente la familia y amigos del joven Nara.
La misiva fue entrega inmediatamente a la Hokage, que ya había preparado su viaje, no requeriría escolta, pues viajaría junto a los clanes Nara, Hyuuga, Akimichi y Yamanaka, además de Kurenai. Dejando a cargo a Kakashi una vez más para desgracia de este. Más no contaba con la petición de cierta ninja en acompañarla.
- Tsunade-sama, se lo suplico… déjeme ir con usted.
- No tienes a que ir Sakura.
- Debo hablar con Naruto.
- Espera a que él regrese.
- No puedo, si no me deja ir lo perderé para siempre.
- Sakura, eres mi alumna… y te tengo mucho cariño. Pero tú no estás enamorada de Naruto.
- Claro que sí Tsunade-sama… pero me encapriche con..
- Tu verdadero capricho es Naruto, Sakura… siempre has sido lista y fuerte... has conseguido casi todo lo que te propones. Tuviste a Naruto detrás de tuyo mucho tiempo y ahora que él intenta volar y ser feliz… no lo dejas.
- Pero si se va, con él también se va mi felicidad. Por favor Tsunade-sama déjeme acompañarla.
La rubia mira fijamente a su alumna, notando en sus ojos la ansiedad y anhelo de cumplir su meta. Por otro lado, Naruto era como su hijo, asumió ese papel luego de la muerte de Jiraiya, y en este momento él luchaba por su felicidad. Sakura era su protegida, su mejor alumna después de Shizune, tenía derecho a hablar con el rubio, sí… pero solo si él la aceptaba y después de esa conversación la pelirosa tendría que aceptar la respuesta del rubio fuera cual fuera.
- Muy bien Sakura, irás conmigo… -la pelirosa sonríe ampliamente – Pero te advierto que si tratas de lastimar a Naruto o interponerte en lo que él desea…
La rubia se pone de pie y rompe el escritorio en dos sorprendiendo a la chica de ojos jade quien se pone pálida sin poder evitarlo; mientras la Hokage sale de la oficina para informar que requiere de un escritorio nuevo… otra vez.
Notas del autor:
WIIIIIIIIIIII ¡POR FIN TERMINE!
Ejem, por fin me han dejado terminar, entre mi inspiración, mis pacientes y ciertas situaciones familiares… me costó algo de trabajo acomodar este capítulo, creo que aclare ciertas situaciones que quedaban inconclusas.
Me pareció importante dedicar un capítulo a esta pareja, Shikamaru-Temari; puesto que fue la excusa perfecta para que el rubio pudiera presentarse en la arena y ahora que pueda acercarse a la joven Hyuuga.
¿Alguien se imagino alguna vez a Shikamaru cantando? Pues bueno, esto solo es una probadita de lo que les prometí el episodio anterior. Ya cada uno de los personajes tiene su canción para expresar sus sentimientos.
Una nueva sorpresa, Sakura se dirige a Suna… afectara esto la actitud de Naruto o seguirá empeñado en volver con Hinata. Les pido su opinión, ¿coloco una melodía por capítulo o dejo las conjunto en un solo episodio?
Espero este capítulo sea de su agrado, lamento mucho la tardanza y tratare de escribir lo más pronto posible… ya escogidas las canciones será mucho más fácil. La de Naruto y Hinata fueron las que me costaron más trabajo. No se las diré, las irán descubriendo conforme avance esto =P. ¿Dejare cantar a Sakura? Aún no estoy segura de eso, ¿ustedes que opinan? Por el momento, me despido y recuerden.
Este fan fic es una producción de Elite 4 Entertainment "e4e"
Naruto es propiedad de Masahi Kishimoto, este Fan Fic fue hecho sin fines de lucro, solo como entretenimiento y/o cultura.
