"Diciendo adiós"
Capitulo 16.-Eres todo en mí.
La castaña no cabía en su asombro, su amado sensei le pedía no separarse de él. Su corazón latía a una gran velocidad, la joven no podía con la sensación de felicidad que crecía en su pecho.
Por su parte, el pelirrojo no podía evitar sentir como el alma se le escapaba en cada respiración; no sabía como interpretar el rostro de su adorable alumna, la joven tenía los ojos totalmente abiertos por la sorpresa e incapaz de pronunciar palabra. ¿Acaso había sido muy impertinente de su parte hacerle esa petición?
Gaara no sabía donde esconderse los nervios lo estaban carcomiendo y el silencio de la castaña no le ayudaba en nada, su cerebro trabajaba a mil por hora tratando de enmendar el error que creía haber cometido, quizá la ofendió ¿cómo pudo pensar que una criatura tan dulce, delicada y bella como era la castaña podría sino corresponderle, acceder a su petición de estar cerca de él?
- Gaara-sensei –musitó la joven mientras la sonrisa se iba haciendo más prominente - ¿Habla en serio?
Esas palabras despertaron al pelirrojo de su trance, la castaña frente a sus ojos parecía adelante. Sabía que todos los presentes lo miraban más no podía dar marcha atrás… si algo había aprendido de su mejor amigo era a luchar por lo que querías y si él había cruzado un desierto con tal de recuperar a la mujer de su vida; él no desaprovecharía la oportunidad de tenerla tan cerca, si al final ella decidía no corresponderle aprendería a vivir con ello, pero al menos quería conservar la hermosa relación de amistad que tenía con su querida alumna.
- Sé que es algo egoísta, porque tú amas a alguien – respondió el joven de ojos aguamarina – pero te pido que por lo menos me dejes ser tu amigo.
La castaña abrió sus ojos desmesuradamente ¿su sensei le estaba dando a entender que la amaba pero sabía que no le correspondía? Nunca, en ninguno de sus más alocados sueños se imagino que pasaría algo así. No entendía como era posible que el pelirrojo pensara que ella estaba enamorada de alguien más. Miro instintivamente a Kankuro, su confidente y paño de lágrimas, el castaño acababa de golpearse la cara con la palma de su mano.
- Gaara-sensei… yo…
- Matsu… sé que tarde demasiado en darme cuenta de los sentimientos que despertaste en mí – coloca su mano sobre la mejilla de la joven – quizá demasiado, pero por lo que más quieras, no te apartes de mí.
La joven frente suyo dibujo una dulce sonrisa en sus labios, el brillo de sus ojos se intensificó; no podía pensar claramente… ¿qué significaba esa actitud? Él estaba siendo egoísta, lo sabía… y sin embargo, esa dulce criatura frente suyo le sonría cálidamente, inundando su corazón de paz y tranquilidad.
Se sobresaltó al sentir la mano de aquella joven sobre su mejilla, más se aferró a aquél contacto y al recordar que todos los presentes seguramente lo veían asombrados no puedo evitar que sus pálidas mejillas adquirieran un tono rojizo, más no evitó la caricia que le daba su alumna.
- Se lo dije una vez – dijo dulcemente la castaña – yo siempre estaré a su lado, mientras así lo desee.
- Matsu – susurro el pelirrojo – Yo quiero…
No, no podía… no enfrente de todos, si bien ya lo había dado a entender no podía decirle que la amaba… no enfrente de tantos espectadores. Aún no se sentía preparado para sufrir el rechazo de aquella joven y mucho menos estando rodeado de tanta gente.
- Matsuri, ¿Por qué no le dices a mi hermano como te sientes respecto a él? – habló es castaño mayor, atrayendo la atención de la joven y el pelirrojo – No lo tortures más.
En ese momento, el Kazekage sintió pánico, su hermano alentaba a aquella joven a revelarle sus sentimientos y por un instante se lleno de esperanza, los ojos de su hermano transmitían algo de ilusión a su corazón, aquellas palabras que menciono… quería creer que se debían a que aún tenía una posibilidad de conquistar el corazón de su adorable alumna.
¿Adorable? Se estaba volviendo un cursi, pues desde que se dio cuenta de sus sentimientos, no podía evitar tener un cumplido para aquella joven tan especial para él.
Por su parte el resto de los invitados se encontraban extremadamente sorprendidos, cierto rubio era el más feliz por su amigo, Gaara al igual que él había sufrido mucho y merecía ser feliz; se le hacia gracioso el que el pelirrojo no se diera cuenta de los sentimientos de la joven, puesto que eran totalmente evidentes… ¡hasta él lo había notado! Y eso es mucho decir, sin embargo, no era quien para juzgarlo, ya que él nunca se dio cuenta de los sentimientos de su amada "luna" hasta que esta misma los confeso en aquella fatídica batalla donde casi la pierde.
Si por algo somos amigos – Pensó el rubio mientras una gota de sudor resbalaba por su cabeza –somos tal para cual.
Al escuchar a su querido confidente, la joven de ojos negros asintió y retiro la mano del rostro del níveo de ojos aguamarina quien le expresaba su incertidumbre con la mirada. La joven se armó de gran valor acercándose a él y dándole un suave beso en la mejilla.
- No debe preocuparse por nada Gaara-sensei – sonriendo ampliamente – por favor déjeme expresar lo que siento por usted.
Los ojos aguamarina del Kazekage se abrieron de la sorpresa, ¡eso quería decir que su alumna si sentía algo por él! Sin poder evitarlo una leve sonrisa apareció en sus labios ampliando más la de su acompañante.
Matsuri, se alejó del pelirrojo colocándose en el centro del salón, aquel sitio donde ya anteriormente se habían expresado sinfín de emociones y un mismo sentimiento: Amor; aquel amor que sentían por esa persona especial y que más de uno había callado por vergüenza y sobre todo temor a no ser correspondido.
La música comenzó a sonar, una melodía lenta y con un toque sensual, algo que sorprendió a todos los presentes y sobretodo al pelirrojo; la voz de aquella castaña era dulce y gentil, parecía acariciar el oído de aquel que tenía el privilegio de escucharla.
Eres todo en mí
El sol que me ilumina
Y me hace tan feliz
La fuerza que conduce
Mi existir
Solo tu, mi amor
La castaña comenzó a recordar el día que ingresó a la academia ninja, como todos la menospreciaban por no querer herir a nadie, por tener miedo de dañar a alguien durante una batalla, todos sus compañeros la catalogaban como una tonta e inútil que seguramente jamás se convertiría en una ninja y de milagrosamente hacerlo, era obvio que moriría en la primera misión importante que se le encomendara.
Cuando se les informo que los hijos del Kazekage serían sus senseis al menos por una semana, jamás imagino que estos la aceptaran; estaba aterrada y fue peor cuando se les pidió escoger un arma. Ella no quería hacerlo, había visto morir a sus padres frente a ella; por eso creía que un arma solo servía para matar y lastimar a los demás.
Sin embargo, ahí estuvo el pelirrojo… serio, distante e impasible como siempre, en ese momento él trato de decirle algo a ella; tiempo después logro averiguar que fue: Un arma sirve para proteger lo más importante que tienes.
Si me abrazo a ti
Yo siento que tu esencia
Se dispersa en mi
No queda ni un espacio
En mi sentir
Eres tu mi luz
Por mucho que sus compañeros le decían que estaba loca por haber escogido al menor de los Sabaku no, que ese ninja era alguien despiadado y sin corazón no podía creerlo, Gaara había sido su apoyo y había demostrado ser un excelente instructor, si bien era muy exigente y estricto sabía que todo era por su bien. Ella había aprendido el doble que sus compañeros aunado a que había mejorado considerablemente su rendimiento según su primer instructor en la Academia.
El pelirrojo la había salvado de caer en una depresión, de perderse en aquella oscuridad y tristeza… ella conocía el sufrimiento del pelirrojo y el miedo que aún le tenían algunos miembros de la aldea, más nunca lo compartió y mucho menos lo entendió. Gaara era un ser humano normal, como cualquier otro, que si bien era muy poco expresivo siempre mostró preocuparse por los que lo rodeaban.
Eres todo en mi
Y llevo entre mis labios
Todo tu sabor
Cruzare, mi bien
Océanos mas profundos
Por saber de ti
Cuando fue secuestrada se sintió morir, ella no tenía familia ni amigos que se preocuparan por ella, al menos no al grado de ir en su búsqueda y arriesgar su vida. Todo había sido por ser la alumna del "arma perfecta"
Por su mente jamás cruzo que su sensei iría a buscarla y mucho menos que sus hermanos le acompañarían en tan peligrosa tarea; sin embargo le alegraba… significaba que le importaba a alguien; que para su sensei ella era alguien por quien valía la pena luchar.
Eres todo en mi
Por siempre y para siempre
Desde que te vi
Nunca mas tendré
Temor pues con tu amor
Volví a sentir y a renacer
Al verlo combatir su corazón se estrujo de miedo, él estaba arriesgando su vida por ella una simple e insignificante niña que jugaba y soñaba en convertirse en una ninja. Una pequeña que se escondía como una cobarde; sin embargo, fue cuando vio a aquel rubio… se empeñaba tanto en ayudar a Gaara, en protegerlo como el pelirrojo intentaba protegerla a ella.
Fue el rubio quien le había ayudado a entender las palabras de su querido sensei, él estaba peleando por proteger a la primera persona con la que había formado un lazo. Ella le había hecho sentir que era alguien digno de confianza, que tenía mucho que enseñar.
Días después de aquel atentado, se atrevió a preguntarle al pelirrojo el porqué de haberla salvado. Este simplemente le respondió que ella era SU alumna y tenía que protegerla, porque era importante para él.
Volare por ti
A un mundo donde beba
Solo de tu amor
Dejando la distancia
Tras de mi
Solos tu y yo
Cuando el período de enseñanza por parte de los jounin término, no pudo evitar sentirse triste… se negaba a separarse del pelirrojo. Desde el momento en el que lo conoció había despertado sentimientos en su corazón.
Al principio solo había sido admiración, que poco a poco se fue convirtiendo en amor… el solo hecho de tener que alejarse de él le partía el corazón. Cuanta había sido su sorpresa cuando Gaara le comunico que ella seguiría entrenando a su lado, que no iba a dejar que todo el talento que ella tenía se desperdiciara.
Una vez más fue feliz, ella se esforzaba todos los días para mejorar; no importaba cuan duro o despiadado pareciera el entrenamiento, lo cumpliría al pie de la letra si con ello lograba una mirada de aprobación por parte del pelirrojo.
Eres todo en mi
Y llevo entre mis labios
Todo tu sabor
Cruzare, mi bien
Océanos mas profundos
Por saber de ti
Su corazón se partió en dos cuando atacaron la aldea y se lo arrebataron, ella deseaba salir a buscarlo, sin embargo, se le ordeno permanecer custodiando una de las torres que en guerras anteriores era la primera en ser atacada. Se sentía furiosa, preocupada y triste por no haber podido ayudarlo. Era su turno de proteger al pelirrojo y los miembros del consejo preferían proteger una estúpida torre que a nadie le interesaba.
También tuvo que sufrir el ataque a Kankuro, verlo al borde de la muerte la estaba destrozando… había perdido al amor de su vida sin siquiera verlo y su mejor amigo, su confidente y porque no decirlo su hermano mayor se debatía entre la vida y la muerte. Agradecía infinitamente a Sakura Haruno el haberle salvado la vida al castaño.
Cuando les dieron luz verde para ir en busca de su kage ella junto con Temari fueron las primeras en salir en su búsqueda; el ver tendido al pelirrojo sin rastros de querer despertar derrumbó su mundo, estaba tan arrepentida de no haberle dicho lo que sentía que cuando por fin abrió los ojos e intento levantarse inmediatamente lo ayudo; aunque Gaara se zafó de su agarre, acción que fue una puñalada a su ya magullado corazón se dio cuenta que fue porque quería agradecerle a Naruto, ese rubio que había luchado, llorado y brindado parte de su energía con tal de no perder a su amigo.
Eres todo en mi
Por siempre y para siempre
Desde que te vi
Nunca más tendré
Temor pues con tu amor
Volví a sentir y a renacer
Los hermanos de Gaara también le ayudaban, fue así como inicio una amistad tan estrecha con Kankuro. El joven era algo excéntrico, bromista y para que negarlo un poquito arrogante, pero siempre se mostro gentil con ella y eso había fomentado una gran confianza entre ambos.
Había sido el primero en cuestionarla acerca de los sentimientos que tenía hacia el actual Kazekage, Temari había sido más sutil… pero ambos estaban dispuestos a que su hermano le correspondiera.
Al ser nombrado Kazekage y darse cuenta de la enorme cantidad de papeles que tenía que revisar, firmar y redactar pidió ayuda; los miembros querían imponer un asistente que más que ayudarlo su objetivo era vigilarlo y de ser posible sabotearlo. Sin embargo, ella había hecho de todo con tal de adquirir ese puesto y Gaara sin dudarlo se lo había otorgado.
Bailaremos hoy
Sobre una nube blanca
Que en el cielo esta
Tus ojos como estrellas
brillaran
Para mi, por mi
Estaba decidida a ayudarlo en su carrera como Kazekage, quería que todos los habitantes de la aldea se dieran cuenta del maravilloso ser humano que era el pelirrojo. Que a pesar de ser frío, retraído y distante tenía un corazón enorme.
No le importaba quedarse hasta tarde trabajando a su lado, cada minuto junto a él lograba sacarle una sonrisa. Sin embargo, no podía evitar que al sentirlo tan cerca se pusiera nerviosa y actuara como una tonta despistada. Se le olvidaba el mundo con solo mirar esos ojos como el mar; pocas veces sonreía y el que le dedicara precisamente a ella una sonrisa ponía su corazón en las nubes.
Jamás se ira la magia de sentir
Tu aliento sobre mi
Volcando mis sentidos
Para amar
Solo por tu amor
Mi amor
Luego, de tanto tiempo por fin podía expresarle sus sentimientos al pelirrojo. Mirándolo fijamente dedicándole una dulce sonrisa; le daba algo de gracia el rostro de incredulidad que tenía el pelirrojo.
Gaara era alguien tan inocente en algunos aspectos, mucho más que ella y en cuestiones de amor el pelirrojo llevaba las de perder, no porque no lo amara, sino que, él no sabía que era amar a otra persona; no como pareja al menos. Y agradecía a todos los dioses que se cruzaban por su mente que la escogiera a ella para empezar a aprender.
Bailaremos hoy
Sobre una nube blanca
Que en el cielo esta
Tus ojos como estrellas
Brillaran
Para mi por mi
Finalizo su canción y se acercó lenta y decididamente al pelirrojo tomándolo de las manos mientras sonreía.
- Espero que haya quedado claro – dice alegremente la castaña a un anonadado pelirrojo – Yo… no sé de donde ha sacado la idea que yo amaba a alguien más.
Gaara no cabía en si de su sorpresa y más aún de la vergüenza; por un lado las castaña correspondía sus sentimiento y si había entendido bien esa melodía desde hace mucho tiempo que ella estaba enamorada de él, un ser que se consideraba malévolo y sin corazón, no podía créelo, pero eso no lo hacía sentirse menos feliz. Por otra parte, había malinterpretado la conversación que escucho a hurtadillas. No puedo evitar mirar a su hermano mayor quien le sonreía burlonamente, eso solo significaba una cosa ¡Kankuro sabía todo!
Ese hermano ingrato y malagradecido conocía los sentimientos que le profesaba su bella alumna y nunca se digno a decirle nada. Por el contrario, lo torturo y le dio a entender que si la castaña se alejaba de su lado era por culpa de su comportamiento hacia ella, que era cierto que tenía razón pero a pesar de ello no hizo nada para desmentir sus sospechas acerca de un enamorado. Ya se vengaría de él.
El corazón del pelirrojo latía a una velocidad impresionante y sin poder evitarlo una sonrisa comenzó a formarse en sus labios; ampliando a su vez la que la castaña ya tenía en su rostro. La joven apretó con fuerza la mano de su querido sensei; ocasionando que este se soltara de su agarre para tomarle el rostro y darle un beso en la frente, provocando un enorme sonrojo en su rostro y un grito de felicidad por parte de todos los presentes; en especial de cierta rubia que acababa de comprometerse.
Por su parte el castaño miraba a la nueva pareja algo preocupado y agradecía que el consejo se hubiera retirado hace tiempo; sabía perfectamente que ese grupo de momias no vería con buenos ojos el que el gran Kazekage entablara una relación con una kunoichi sin familia, al menos de sangre, porque para Temari y él, Matsuri pertenecía a los Sabaku no le pesara a quien le pesara. Miro a su hermana mayor quien después de dejarse llevar le regreso la mirada, seguramente pensaba lo mismo que él.
Gaara por su parte no podía despegar los ojos de la joven que tenía frente así; la protegería de quien sea y como fuera. Ya hace meses que los miembros del consejo prácticamente le exigían que sentara cabeza e incluso tuvieron la osadía de tratar de imponerle a más de una joven que según ellos consideraban ideal, descubriendo que todas las candidatas no eran más que chiquillas mimadas educadas únicamente para "lucir bien". Él las había rechazado a todas, ya que no tenía ningún interés en darle gusto al consejo y mucho menos atarse a alguien por quien no sentía absolutamente nada.
Las pocas jovencitas que había soportado más de dos horas seguidas lo había logrado, porque estas no le dirigían la palabra y la más altanera le había dicho que si se encontraba frente a él era por obligación y agradecido debía a estar que ella aceptara, puesto que nadie podría sentir algo por un monstruo como lo era él. Para desgracia de esa joven, sus hermanos presenciaron tal atrevimiento y tanto Kankuro como él tuvieron que sujetar a Temari para evitar que le demostrara con sus propias manos quien era el monstruo de la aldea.
Desde ese día los miembros dejaron de tratar de imponerle relaciones; tanto porque fue una orden directa como Kage como que los ancianos tuvieron pánico de desencadenar la ira de la rubia. Poco después de la llegada de Hinata a la aldea, aquella panda de "consejeros" volvieron a las andadas presionándolo con que esa unión sería muy benéfica para la aldea, que si bien el matrimonio de su hermana fomentaba los lazos con Konoha, el que el Kazekage contrajera nupcias con la heredera de uno de los grandes clanes de la aldea oculta de la hoja terminaría de consolidar esa alianza.
Al terminar su propuesta todos los miembros se pusieron a temblar ante la mirada del pelirrojo, las secas palabras que abandonaron sus labios les dejo claro a los ancianos que ese tema no debería volver a tocarse si que es que querían mantener su estatus social. La respuesta del pelirrojo había sido contundente "Hinata Hyuuga es la pareja del próximo Hokage, si lo que quieren es desencadenar una guerra que seguramente perderemos; adelante, sigan insistiendo" Tras decir aquello, el joven había abandonado la sala de reunión.
Y ahora, tenía más motivos para negarse a aquella absurda petición… la Hyuuga era una joven hermosa, dulce y gentil; pero no estaba enamorado de ella, y aunque esa joven hubiera ganado su corazón definitivamente hubiera sido una batalla perdida. Jamás hubiera hecho algo para separar a su gran amigo de la mujer que amaba y esa mujer aún le correspondía… Hinata seguía perdidamente enamorada de Naruto y este, tuvo que sentir perderla para darse cuenta de lo importante que era la Hyuuga para él. No… jamás podría interponerse entre esos dos.
Él por otro lado también había tardado tanto en darse cuenta lo que significaba su pequeña alumna para él. El día que la conoció encontró motivos para vivir, proteger a alguien… ella logro que brotara un anhelo más en su persona. Le había costado entender cuanto la amaba, y al igual que su amigo tuvo que sentir el terror más grande: Perderla.
Así que, sin importar que se opusiera el consejo, la aldea, las cinco naciones ninja o el mundo entero no dejaría a Matsuri, deseaba pasar el resto de su vida a su lado… que le brindara todas esas sonrisas y sonrojos. Adoraba el nerviosismo que provocaba en ella, al fin lo entendía… lo que la castaña sentía no era miedo, sino ansiedad por sentirlo tan cerca, por no poder decirle que lo amaba y ocultar todos esos sentimientos que tenía por él.
- Con temor iba mi corazón – susurra el pelirrojo – sin poder el futuro esperar… todo cambió el día que te conocí; me diste la primera razón para vivir… protegerte.
El pelirrojo acaricia el rostro de la joven mientras esta se aferra a su mano sonriéndole ampliamente.
- Parecías tan frágil… tan tierna al no querer lastima a nadie – Gaara atrae contra sí a Matsuri envolviéndola en un abrazo mientras acaricia su cabeza – Creía que ya no existían tanta ingenuidad.
- Gaara-sensei… -la joven corresponde ese abrazo, hundiendo su rostro en el pecho del pelirrojo – Yo quería convertirme en ninja por la memoria de mis padres, pero estaba aterrada… las armas habían arrebatado sus vidas y yo…
- Un arma sirve para matar, ese es su objetivo…
- Pero a veces es la única forma de proteger lo que se ama y eso fue lo que usted me enseño.
- Desde que llegaste a mi vida Matsu, mi sendero dejó de ser oscuro… me ayudaste a relacionarme aún más con mis hermanos… con los habitantes de la aldea….
- Yo quería que todos vieran al verdadero Gaara
- Jamás me tuviste miedo, permaneciste a mi lado siempre que te necesite e incluso cuando no quería a nadie cerca. Sin darme cuenta te habías vuelto indispensable para mí.
Las palabras del joven sorprendieron a la castaña, aunque le alegraba saber que pese a todo pronóstico el pelirrojo la quería. Pero el que la dijera que era indispensable para él… era sentirse en la gloria.
- Esa fue la verdadera razón por la que no te dejaba ir a las misiones o por la que no quería que nadie se te acercara –dijo el pelirrojo extremadamente sonrojado al recordar al protector misterioso que tenía la castaña.
- Al fin lo confesaste hermanito – dice un alegre castaño – mira que más de una vez me culparon a mi ¬¬.
- Kankuro… - el pelirrojo mira duramente a su hermano, para luego soltar un suspiro – Supongo que te debo una disculpa.
Ante esas palabras el castaño cae al suelo por la sorpresa, jamás creyó que su pequeño hermano aceptará haberse convertido en aquél protector misterioso que amenazaba a todo joven que se acercara a la dulce pero inocente alumna del Kazekage.
- ¿Entonces era Gaara-sense? –pregunta sorprendida la castaña.
- ¿Quién diría que mi hermanito es tan celoso verdad? – Agrega jugando el castaño mayor ocasionando la risa de todos los presente, provocando que el rostro del pelirrojo se tiña de carmín.
- Bueno, ya basta – dice la rubia acercándose al pelirrojo – Me alegra que al fin ustedes dos – mirando a Matsuri- hayan sido capaces de confesar sus sentimientos.
La joven se apresura a atrapar en un abrazo a la castaña y a su pequeño hermano mientras Kankuro se une al abrazo avergonzando más a la pareja.
- Ejem… - Murmura Gaara tratando de separarse de sus hermanos y jalando a la castaña con él – Necesito hablar con ella… A SOLAS
Con estas palabras se lleva a Matsuri a la cocina mientras escucha las protestas de la rubia y la burla del marionetista con respecto a que no se propase con la castaña.
Una vez que se encuentran solos no pueden evitar sonrojarse y más al notar que sus manos están entrelazadas, el corazón de cada uno late rápidamente, sus ojos están fijos en el otro. Ninguno puede creer que sea correspondido, es un sueño… aquél que parecía tan lejano y en estos momentos es tan palpable.
- Matsuri… yo… - dice el pelirrojo algo cohibido, no sabe como empezar – yo… quiero decirte…
- Gaara-sensei, no tiene que decir nada más si no lo desea… yo entiendo.
- No, Matsu… quiero hacer las cosas bien…
El joven suelta a la castaña mientras cierra los ojos y respira profundamente, sin saber que esa acción provoca temor en la chica… ¿acaso tan poco duro el sueño? Ella se imaginaba el hecho de que la principal oposición de que el pelirrojo estuviera con ella era su cargo, los miembros del consejo jamás permitirían que una ninja sin familia o algún título se convirtiera en su esposa… ¿Era eso lo que Garra quería decirle? Que por mucho que la quisiera lo suyo no era posible. Sin poder evitarlo sus ojos se llenaron de lágrimas.
Ante eso el pelirrojo no entendía que le pasaba. Hace unos minutos la chica estaba feliz y ahora… ¿se habrá arrepentido? No… no podía dudar, sabía que no era bueno con las palabras pero tenía que intentarlo, ya había logrado cantarle… y frente a todos, hablar con ella sería un poco más sencillo o eso esperaba.
- No quiero que llores – dice el pelirrojo mientras limpia las pequeñas lágrimas de la castaña – Tú sabes que no soy bueno para expresar mis sentimientos.
Siempre estuve solo, todos tenían miedo de mí así que decidí que si ellos no me querían cerca yo tampoco dejaría que se acercaran a mí. Preferí esconderme en la máscara de un frío y despiadado asesino, matando a todo aquél que en algún momento podía haberme dañado… creyendo así que si yo lastimaba primero aseguraría mi supervivencia… así fue mi vida, al menos hasta que fuimos enviados a los exámenes Chunnin, ahí conocí a Naruto… entendí que era igual a mí… tenía una bestia en su interior, al igual que yo era un monstruo o eso creía yo… Él se aferraba a que todos los demás cambiaran su forma de verlo, lucho y protegió a cada miembro de su aldea. Estuvo a punto de dar su vida con tal de que no dañara a sus compañeros de equipo, por más que lo intentara no lo entendía…. ¿por qué se preocupaba por esas personas? El confiar en alguien solo daba pie a que pudieran traicionarte…
Durante esa batalla también vi a mis hermanos ponerse de pie, una y otra vez a pesar de sus heridas, todo con tal de que no me hirieran… al principio creí que era porque yo era la pieza clave para la invasión; después me di cuenta que la realidad era que ellos trataban que no me pasará nada.
Después de eso entendí que para que alguien reconozca mi existencia no hacía falta matar… tenía que ir ganando ese respeto y no imponerlo a base del miedo; quería que a mi también me reconocieran, en ese momento jamás pensé en que alguien pudiera sentir amor por mi, quizá solo mis hermanos… pero nadie más. Había hecho cosas terribles y eso jamás desaparecería, pero deseaba luchar por enmendarme y lo primero que logre fue tener a mi primer estudiante… tú.
No tiene caso ocultarlo más, estaba aterrado, nunca creí que alguien me elegiría como sensei y mucho menos aceptara quedarse a mi lado una vez finalizado el tiempo estipulado del curso. Cuando fuiste raptada no sabía que sentir… si bien no te conocía y la relación que teníamos era casi inexistente por el corto tiempo que llevábamos conviviendo no podía dejar que pagarás por culpa mía.
Habías sido la única en atreverse a escucharme, a recibir algo de mí… no podía abandonarte, tenía que traerte de regreso. No solo por ser mi alumna, sino por ser mí primer lazo. No podía perderte. El tiempo pasó y seguías a mi lado, pendiente de mí en todo momento, ayudándome, cuidándome… me acostumbre a tu presencia y me aterraba la idea de que te alejaras aunque no era del todo consciente de ello.
Supongo que estarás molesta por el hecho de haber alejado a todo pretendiente de ti… te pido perdón por eso, pero no podía soportar que alguien pudiera lastimarte, o al menos yo creía que esa era la razón… hasta ahora me doy cuenta de lo que realmente pasaba, no quería que nadie te alejara de mi lado. Te amaba sin saberlo… te amo y no era capaz de darme cuenta. Quería protegerte, temía que te hicieran daño y traté de evitarlo… porque verte llorar o siquiera verte triste me parte el corazón y quiero hacer añicos al que provoca tu tristeza.
Sé que en este tiempo yo he sido la mayor causa de tu llanto, he sido un tonto… un egoísta y un arrogante. Me cegaron los celos de forma impresionante, verte tan unida a mi hermano... darme cuenta de la facilidad con la que reías a su lado, con la enorme alegría que emanabas al hablar con él… yo quería todo eso… moría porque fuera yo quien provocaba esa felicidad. No supe en que momento me aleje de ti. Creo que fue en el momento en que comencé a darme cuenta de lo que provocabas en mí, yo era un ser frío, distante que no conocía el amor… que esperanza podía tener de que un ángel como tu pudiera amarme. Así que era mejor para mí encerrarme en mi coraza.
Jamás creí que pudiera ser alguien tan posesivo o celoso… muchos de los que se te acercaban solo lo hacían para divertirse contigo; lograr conquistar a la alumna del Kazekage… una ingenua y dulce jovencita que era todo un reto, ya que se rumoraba que jamás accedía a salir con nadie. No tienes idea de cuanto me contuve para no realizar mi funeral del desierto en ellos.
Matsu… yo sé que no soy el ser más dulce del mundo, puedo llegar a ser indiferente pero créeme por favor cuando te digo que eres la persona que más me importa. Y por esa misma razón te pido, que me ayudes a aprender como amar a alguien más… mejor dicho, ayúdame a que pueda demostrarte lo que siento por ti.
Dime por favor, ¿aceptarías ser mi novia?
La castaña no cabía en si de felicidad se lanzó a los brazos del pelirrojo sin parar de murmurar "sí" "claro que sí Gaara-sensei" provocando una enorme sonrisa y sensación de felicidad en su pecho que se incremento al ver esos ojos como el mar llenos de luz e irradiando felicidad.
Por su parte el pelirrojo sonrió y recibió en sus brazos a aquella castaña acurrucándola contra su pecho al tiempo que deposita un beso en la cabellera de la joven.
- Gracias por hacerme el ser más feliz de universo.
- Por el contrario sensei… es usted quien me ha llenado la vida de alegrías.
- Creo que antes que nada tenemos que arreglar el que dejes de hablarme de usted y agregar el sensei en cada frase – dice un divertido pelirrojo ocasionando un enorme sonrojo en la joven que tiene entre sus brazos
Mientras tanto en la sala, cierta rubia esta desesperada por saber lo que ocurre con la pareja que logro escabullirse; más le valía a su hermano tratar bien a la joven que ya había sufrido mucho por causa de los constantes cambios de humor del pelirrojo. Que si bien eran justificados, ya que nunca antes había experimentado el amor y mucho menos los celos todo ese torbellino de emociones tenía que traer consigo algo bueno.
Finalmente ambos jóvenes vuelven a hacer apto de presencia en la sala de la familia Sabaku no mostrando una enorme sonrisa y tomados de la mano, acto que provoco que la mayor de los hermanos se lanzara a abrazarlos y felicitarlos poniendo a su nueva cuñada cual tomate madura y un pálido pelirrojo en vergüenza.
- Ejem…. –murmura el Kazekage atrayendo la atención de los invitados – Aunque sé que es más que evidente quiero hacerlo oficial y frente a todas las personas que son importantes para mí… Matsuri a partir del día de hoy es mi novia…
- Y te falta decir que cualquiera que se acerque a ella con intención de coquetearle o mirarla más de lo normal se enfrentara a tu Sabaku sosó – agrega burlonamente un castaño ganándose una mirada de rencor por parte del menor.
- Advertidos están entonces - dice suavemente el pelirrojo – No dejare que nadie se acerque ella.
- Gaara-sensei no debe ser tan posesivo –dice molesta la castaña mientras le mira con el seño fruncido – Yo jamás me alejaría de su lado.
- Quedamos en que no agregarías el sensei y deja de hablarme de usted.
- Lo haces sentir viejo – dice juguetonamente el marionetista – Ya en serio, se habían tardado ustedes dos.
La castaña se sonroja al sentir la mano del pelirrojo rodear su cintura y alejarla del marionetista quien recibe una mirada de hielo ocasionando que el mayor sienta recorrer un escalofrío por todo su cuerpo, advirtiéndole que es hora de guardar silencio. Los presentes los miraban felices mientras una sonrojada castaña y un molesto pelirrojo seguían abrazados.
- ¡Al fin es mi turno! – Dijo alegremente uno de los presentes – Hina-chan, escucha atentamente porque pienso demostrarte cuanto te amo.
Sin que nadie pudiera evitarlo un exaltado rubio atrajo la atención de todos los presentes provocando un enorme nerviosismo en cierta chica de ojos perla y una sonrisa en la mayoría de los invitados; mientras que los miembros del clan Hyuuga y cierta mujer de ojos rubí lo miraban con advertencia y frialdad.
Los ojos del rubio no se apartan de los platinados de la joven que le arrebato el corazón con su dulzura y timidez, siempre la vio como alguien extraña sin darse cuenta se fue adentrando en su ser, pues fue la única que jamás lo juzgo, lo agredió y mucho menos lo infravaloro. Por el contrario, ella era la única que alguna vez le dio una palabra de aliento, quien le sonreía durante las clases a pesar de todo y a quien no le importaba suspender el examen Chunnin con tal de ayudarlo.
Hinata era para él la persona más pura y genuina que conocía, jamás había tratado de lastimar a nadie, si bien siempre había sido callada y temerosa a expresar lo que sentía ahora entendía el porqué de su carácter, nunca creyó que alguien podría tener una infancia tan triste como la suya y quiso darse de topes contra la pared al darse cuenta de cuan equivocado estaba, esa joven frente suyo había sufrido incluso más que él, ya que había sido su propia familia quienes se habían encargado de hacerle tanto daño. Y a pesar de ello, esa chica seguía siendo dulce, tierna, tan atenta con los demás; pero también era fuerte, decidida y segura cuando la ocasión lo requería. Por último aunque no menos importante era extremadamente bella, la criatura más delicada que había pisado el mundo ninja.
Y él por idiota la dejo ir, por no tener en claro todos sus sentimientos estaba a punto de perderla… y eso era algo que le aterraba. Estuvo en el cielo y él solito se había lanzado de cabeza hacia el infierno. Por indeciso la lastimo tanto al igual que a su amiga de la infancia, por cobarde había impuesto un muro invisible entre su luna y él. Tenía que remediarlo y como siempre lo hacia se jugaría todo por el todo, sin remordimientos.
- Sé que he cometido muchos errores pero si de algo puedes estar segura, es que el estar a tu lado no fue uno de ellos.
- Na…Na… Naruto-kun – musito la Hyuuga – Yo…
- Permíteme expresarte lo que provocas en mí – acercándose a la joven y tomándola de las manos – Y dame una última oportunidad para demostrarte lo que significas para mí.
Hiashi Hyuuga veía algo consternado esa escena, ¿desde cuando el chico más revoltoso de la aldea se mostraba tan centrado? Temía por su pequeña, sabía perfectamente que había sido un pésimo padre pero trataba de remediar eso y suponía que darle su apoyo a su primogénita para estar al lado de la persona que amaba era un buen inicio, salvo cuando "ese" había roto el corazón de su dulce y tierna niña. Que tonto había sido al menospreciar la fuerza de su hija, creía que siendo frío, distante y extremadamente duro lograría un mejor avance en ella. Fue todo lo contrario, lo único que había logrado era hacer de su hija alguien sin voluntad incapaz de valerse por si misma. Pero todo eso cambio cuando ingreso a la academia, el convivir con ese rubio provoco un cambio contundente en su niña, dejo de rendirse y a pesar de que nunca se preocupo por brindarle una palabra de aliento ella seguía en pie. Y fue después de enfrentarse en combate con Neji donde vio la verdadera fuerza de ambos; trato de cambiar, aunque no era algo sencillo, hacia todo lo posible por velar por su familia.
Ahora, ese mismo rubio pedía una nueva oportunidad. Prácticamente le pedía a su hija convertirse en su salvación o en su verdugo. Solo esperaba que respetara la decisión que su pequeña tomara ya que él se encargaría de respaldarla sea cual sea. Una sonrisa asomo en sus labios, era increíble la forma en la que ambos se complementaban sin darse cuenta; él había provocado que su hija fuera más decidida y firme en lo que deseaba. Por otro lado, este chico se había vuelto más calmado y reflexivo a la hora de actuar y todo fue dándose poco después de estar junto a Hinata.
- Mi madre me dijo que buscara a alguien fuerte, decidida sin temor a expresar lo que sentía – dijo tranquilamente el rubio – tenía que ser todo, menos rara.
Los ojos de la Hyuuga se abrieron desmesuradamente, pues ella no reunía ninguna de las características, salvo la última y eso la excluía. Todo lo que había pedido la madre de su amado lo tenía Sakura, no ella. Sin poder evitarlo sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
- Sin embargo – continúo el joven limpiando esas gotas saladas que comenzaban a salir – No puedo hacer eso, porque yo soy así… y necesito alguien que me complemente.
- Naruto-kun….
- Y tú mi querida luna a tu manera reúnes todas las características que mi madre solicito… y aunque eres algo rara – la atrae contra su pecho – te lo dije una vez, me gustan las personas como tú.
Alejándose de la joven el rubio se coloca en el centro del salud mientras respira profundamente, al abrir sus ojos ve al resto mirándolo expectantes.
- Déjame contarte que este tiempo sin estar a tu lado me ha parecido un siglo sin ti.
Notas del autor:
¡¿Qué creen?!
Por fin acabe el capítulo. Si ya sé que es más que evidente puesto que lo estaban leyendo, espero sea de su agrado y disculpen la demora… recuerden que les comente que me preparaba para un examen de admisión. Solo no pregunten por el resultado a menos que quieran verme hecha bolita en un rincón y con depresión.
Al fin todo aclarado entre Gaara y Matsuri, ellos también merecían un capítulo y helo aquí. Como dije anteriormente el final se acerca y lamento decirles que a como veo mi imaginación e inspiración el próximo capítulo puede ser el último. Agradezco tanto a cada uno de ustedes que siguieran la historia como lo han hecho hasta ahora, que disfrutaran la lectura tanto como yo lo disfrute al escribirlo y que no me quieran linchar por el final que espero este a la altura y cumpla sus expectativas.
Por ahora no me queda nada más que decir, salvo que tratare de tener el final lo más pronto posible.
