—¡Aaah...! Me pregunto cómo será todo... ¡Estoy superimpaciente! —Cómo no, Bel siempre rompe el silencio en los momentos más críticos.
—Pues, sí. Venga, vámonos, que la profesora Encina nos está esperando.
—Tranquilo, si está justo en frente de la hierba alta, ¿no la ves? —Saludo con la mano a la Profesora Encina, que nos espera a unos cuantos metros.
Al llegar junto a la profesora, Cheren se disculpa por la tardanza aunque en realidad no hemos tardado tanto en llegar, pero él es así. Entonces ella nos enseña cómo atrapar Pokémon en la hierba alta. Ante nuestra expectante mirada, se enzarza en un combate Pokémon y atrapa al pequeño Patrat que había aparecido entre la hierba alta.
—Y con esto y un bizcocho, aquí tenéis: ¡vuestras primeras Poké Balls!
La profesora Encina nos da cinco Poké Balls a cada uno y nos dice que nos espera en Pueblo Terracota, la ciudad que está después de la Ruta 1, la cual tenemos que atravesar ahora.
Al despedirnos, Bel tiene una "brillante" idea; Cheren la ignora al principio. Le doy un codazo porque a veces es cruel con ella, aunque no creo que lo haga con intención de herirla. Al final le hacemos caso y nos propone hacer un concurso para ver quién atrapa más Pokémon. El límite de territorio es el final de la Ruta 1. A mí me parece bien y asiento con la cabeza, encendiendo el botón de competitividad en mi cabeza.
Cada uno nos internamos en la hierba alta por nuestra cuenta. Ellos son más rápidos que yo porque puedo ver como van por delante mío. Aunque bueno, yo he ganado dos combates y he atrapado a un Patrat y un Lillipup. Cuando llego al final de la Ruta 1, ellos ya me están esperando.
—¡¿Tres?! ¡Guau! ¡Cómo mola! —Dice una emocionada Bel, mirando a mis nuevos y pequeños amigos.— ¡Se me acelera el corazón solo de pensar que tienes tantos Pokémon!
Cuando ya estamos entrando en Pueblo Terracota, nuestros Videomisores suenan. Éste trastro siempre es inoportuno. Lo odio. Aun así, lo abro para ver quién nos llama.
—¡Holaaa! ¿Qué tal estáis todos? —Grita la profesora Encina desde la pantallita del trasto.— ¡Espero que ya hayáis hecho buenas migas con los Pokémon!
—¡Ah! ¡Profesora! —Bel le saluda con una gran sonrisa, mirando su propio Videomisor.
—Ahora mismo me encuentro en el Centro Pokémon de Pueblo Terracota. Daos prisa en venir para acá, que quiero enseñaros todo esto, ¿vale? —Explica ella con una sonrisa de oreja a oreja.
—¿El Centro Pokémon de Pueblo Terracota? ¡Oído cocina! —Responde nuestra rubia amiga con decisión; se está tomando todo esto muy en serio.
—De acuerdo. ¡Aquí os espero! —Encina corta la comunicación y los tres cerramos nuestros Videomisores.
—En fin, yo me voy ya. —Cheren se despide con su típica seriedad y Bel le sigue como un perrito. ¿Siempre me tienen que dejar sola o qué?
Nunca había creído que llegar al pueblo de al lado sería tan cansado. De hecho, la Ruta 1 no es demasiado larga, pero cuando tienes que ir por la hierba alta y los Pokémon se te echan encima sin que te lo esperes, ya es otra cosa...
En fin, por lo menos ya he llegado. Es un pequeño pero acogedor pueblo que huele a otoño y está rodeado de imponentes árboles. Tiene pocos edificios y un centro Pokémon con techo rojo; supongo que Encina tiene que estar cerca.
Camino mirando alrededor con asombro porque nunca he estado aquí antes y, cuando me doy cuenta, ya estoy frente a la puerta del Centro Pokémon con el rostro de la profesora sonriéndome a pocos centímetros.
—¡P-profesora! —Doy un paso hacia atrás, sorprendida. Me aclaro la garganta y me recompongo con rapidez.— Siento el retraso.
—¡Hey, White, has tardado bastante! —Bromea ella, señalando con la cabeza el edificio con tejado rojo después.— ¡Recorrer los caminos con Pokémon es el placer de cualquier Entrenador! Y, hablando de Entrenadores, te voy a enseñar el sitio preferido de todo Entrenador. ¡Ven conmigo!
Me coge de la muñeca izquierda y me hace entrar en el Centro Pokémon con ella. Las puertas de cristal del edificio se abren al sentir nuestra presencia. Por dentro es amplio, con dos plantas, y bastante sofisticado.
—Este es el Centro Pokémon. Sólo con estar aquí, ya te sientes mejor y todo, ¿verdad? —Me pregunta.
—Pues sí... —Admito mientras contemplo el interior del recinto con los ojos brillando de emoción. Aun así me siento algo cohibida porque es un lugar público, con gente, y yo estoy hecha un desastre. Al recorrer la Ruta 1 mi pelo se ha enmarañado y luzco varios rasguños en mis piernas desnudas. No es que sea torpe... bueno, tal vez un poco.
Vuelve a estirar de mi muñeca y me guía hasta el mostrador que hay justo en medio de la planta baja. Entonces me doy cuenta de que Bel también está allí, mirando a su alrededor con asombro. Le dedico una pequeña sonrisa a modo de saludo y después escuchamos con atención la explicación de la profesora Pokémon, que trata sobre el funcionamiento del mostrador en el que estamos.
—¡Prueba a restaurar tu equipo, White! —Me sobresalto cuando Encina me propone aquello tan de repente. Ella me mira con una sonrisa amable, esperando que haga lo que me ha dicho.
—Ehh, sí, voy. —Me bajo un poco la visera de la gorra cuando me dirijo a la chica pelirrosa de detrás del mostrador.
La joven enfermera me atiende con mucha amabilidad y no puedo evitar sonrojarme un poco. No suelo hablar con desconocidos y que alguien sea tan respetuoso conmigo es... agradable.
Cuando mis pequeños Pokémon están sanos, Encina nos explica la función del PC que hay al lado izquierdo del mostrador. Bel y yo nos quedamos con una gran duda: ¿quén es ese "alguien" que ha creado el sistema de almacenamiento Pokémon? La profesora nos contesta con una sonrisa que lo descubriríamos en el momento adecuado.
Nos dice algo de una tal Oryza, pero no presto mucha atención a eso... y creo que Bel tampoco, así que no le doy mucha importancia.
Por último nos explica brevemente que el mostrador que hay nada más entrar a la derecha es la tienda Pokémon, aunque eso ya lo había deducido.
—¡Y, con esto y un bizcocho, me vuelvo a Pueblo Arcilla! —Se despide la alegre profesora.
—¿Qué debería comprar? —Se pregunta Bel cuando nos quedamos solas.
—Bueno, piensa que después de este pueblo hay otra Ruta hasta llegar a la próxima ciudad. Piensa en la salud de tus Pokémon y si quieres atrapar a...
—Mmm... ¡Ya lo tengo! Una Poción o... ¡quizás una Poké Ball!—Grita de repente mi amiga. Obviamente no ha escuchado lo que le he dicho.
—E-exacto... —Parpadeo mirándola con una pequeña sonrisa. Siempre tan distraída y yendo a la suya...— En fin, creo que me voy ya. Nos vemos.
Salgo de allí, pero creo que Bel no se ha dado cuenta porque está concentradísima comprando sus cosas. Nada más al salir por las puertas de cristal, escucho algo que llama mi atención:
—¡Parece que pasa algo en la plaza! Vamos a ver qué pasa.
