"Diciendo adiós"

Capitulo 17.- Un siglo sin ti.

- Les quiero pedir una última cosa – dijo alegre el rubio – Acompáñenme por favor a la torre del Kaze kage.

Los pocos invitados que quedaban se miraron confundidos, no entendían que pretendía el rubio. Sin embargo al notar la mirada que el pelirrojo le dedicaba a su amigo y el asentimiento que recibía el ojiazul se tranquilizaron un poco. Pues si Gaara conocía sus planes y estuvo de acuerdo, no podía ser nada tan grave.

Así pues, siguieron al rubio quien se detuvo en la explanada del campo de entrenamiento que se encontraba detrás de la oficina de Gaara.

- Bien… hemos llegado – acercándose a la pelinegra.

Hinata, te puedo asegurar que tu partida me enseño lo perdido que estaba. No te mentí, te quería… pero no sabía como hacerlo, me enamore de ti sin darme cuenta. Estaba tan acostumbrado a tenerte a mi lado que no creí que te perdería alguna vez.

Te sentí feliz a mi lado, creí haberte hecho sentir segura y falle. Pero mi ego no me dejaba verlo. Te lastime e hice llorar por mi inmadurez e indecisión. Ilusione a otra persona cuando mi corazón ya tenía una dueña: tú, todo mi ser te pertenecía desde el momento en que te bese por primera vez.

Hice daño a las dos personas más importantes de mi vida: mi hermana Sakura y a la mujer de mi vida, a ti mi Luna… Hinata Hyuuga.

Dame la oportunidad de demostrarte que puedo ser digno de ti, que puedo ser la persona capaz de hacerte feliz… te pido por favor, que escuches mis palabras.

Todos los presentes miraban boquiabiertos al rubio, la joven Hyuuga no cabía de felicidad y unas cuantas lágrimas de alegría se fugaban de sus ojos. Al verlo, el jinchuriki se acercó a ella limpiando ese llanto con sus dedos mientras le daba un beso en la frente.

Mil y un historias me he inventado para estar aquí
aquí a tu lado, y no te das cuenta que
yo no encuentro ya que hacer
sé que piensas que no he sido sincero
sé que piensas que ya no tengo remedio

El rubio cierra los ojos al recordar la pelea con su luna, cuando la joven le reclamo su falta de atención, su terror a ser solo una sustituta de la pelirosa. Aquella de ojos jade que había considerado su primer amor…

Pero quien me iba a decir
que sin ti no se vivir
Y ahora que no estas aquí
me doy cuenta cuanta falta me haces

Sintió volverse loco, cuando se entero de su partida. El aire comenzó a faltarle y la fuerza que tenía se desvaneció. Se sintió indefenso y completamente solo. Por más que sus compañeros le buscaban, el hueco que tenía en su corazón no lograba llenarse.

Si te he fallado
te pido perdón de la única forma que se
abriendo las puertas de mi corazón
para cuando decidas volver

El rubio miraba fijamente a la Hyuuga, mientras le hacia una pequeña reverencia mientras no podía ocultar su sonrisa. Aquella que llenaba el corazón de la joven de calidez y tranquilidad.

Porque nunca habrá nadie que pueda llenar
el vacío que dejaste en mi
has cambiando mi vida
me has hecho crecer, es que no soy el mismo de ayer

Como olvidar, las veces que sentía que debía ser mejor para ser completamente digno de Hinata. Sabía que su clan era importante, estricto y aunque a él no era algo que le preocupara, sabía que para su pequeña musa si que lo era.

Siempre había buscado la aprobación de su padre y que él fuera un alborotador no ayudaba mucho a su imagen, pero quería ser mejor. Ahora más que nunca anhelaba ser Hokage.

Un día es un siglo sin ti

Habían pasado unos cuantos días de la partida de Hinata y él se había sumido en una depresión mucho mayor que cuando murió Ero-sennin o la partida de Sasuke. El que Hinata no estuviera a su lado lo estaba matando en vida.

Fue gracias a Iruka-sensei que se había dado cuenta de lo que en verdad le estaba pasando, gracias a él también dejó de estar encerrado en su casa. Pues lo había arrastrado a comer un poco de ramen. Cual fue la sorpresa que se llevaron Ayame y Teuchi cuando él rechazo un segundo plato.

Mil y un historias me he inventado
para demostrarte que he cambiado
ya lo que paso pasó
rescatemos lo que nos unió

Cuando el peliplateado se negó a traer a su Luna de vuelta, le odio… Él había jurado apoyarlo en toco, ¿entonces por qué se negaba a ayudarlo cuando más lo necesitaba? Una vez más había sido su tutor castaño quien le había dado el valor de buscar y luchar por lo que amaba.

Gracias a su sensei Iruka estaba decidido a buscar a la mujer que había partido llevando con ella su corazón.

Que todos aprendemos de nuestros errores
solo yo te pido que ahora me perdones
pero quien me iba decir
que difícil es vivir

Estuvo a punto de lanzarse del monte de los Hokages al darse cuenta de la tontería que había cometido al dejarla ir. Quería que Neji, Shino o Kiba lo golpearan para así sentirse menos culpable; había lastimado a la joven de corazón más bondadoso en toda Konoha y todo por cobarde y confiado.

Y ahora que no estas aquí
me doy cuenta cuanta falta me haces

Teniéndola enfrente no podía negar cuanto la había extrañado, su compañía, sus sonrisas, sus sonrojos todo su ser y el simple hecho de saber que la vería le bastaban para mantener una sensación de paz, felicidad y alegría que no tenía desde que tuvo conciencia.

Si te he fallado
te pido perdón de la única forma que se
abriendo las puertas de mi corazón
para cuando decidas volver

Sabía que no tenía derecho a exigirle nada, había sido su error dejarla ir y ahora le tocaba pagar el precio. Tenía que darle el tiempo suficiente para que la joven pudiera confiar nuevamente en él. No se daría por vencido.

Porque nunca habrá nadie que pueda llenar
el vacío que dejaste en mi
has cambiado mi vida
me has hecho crecer, es que no soy el mismo de ayer

Ansiaba con todas sus fuerzas demostrarle a todos los presentes que era digno de intentar recupera a Hinata, pero más que nada deseaba que ella comprendiera lo que había sido capaz de despertar en él.

Quería tenerla a su lado, aprender a su lado. Con sus altas y bajas… que ambos aprendieran a lidiar con el otro, que no huyeran con las dificultades.

Un día es un siglo sin ti

Hinata por su parte concordaba con esa parte de la melodía, no llevaba más de dos meses separados y todo ese tiempo había sido una larga agonía.

Había llorado gran parte de las noches desde que llego a la arena, extrañando a su familia, amigos, pero sobre todo añorando a ese rubio que ahora la miraba fijamente.

Porque nunca habrá nadie que pueda llenar
el vacío que dejaste en mi
has cambiado mi vida
me has hecho crecer, es que no soy el mismo de ayer

Era cierto, que ninguno era como antes. Ambos habían aprendido que tenían que escuchar al otro antes de sacar conclusiones. Ella creía haberle hecho un bien al dejarlo sin más explicación que deseaba su felicidad.

No podía evitar sentir alegría al darse cuenta, que para el rubio. Esa felicidad estaba a su lado y no junto a la pelirosa como había creído en un inicio.

Un día es un siglo sin ti

Se sonrojo demasiado al recordar su infantil comportamiento, si en lugar de huir como lo había hecho hubiera puesto las cartas sobre la mesa se habrían ahorrado tanto sufrimiento.

- Hubiera… - pensó la joven Hyuuga – El hubiera no existe y debemos vivir con la consecuencia de nuestros actos.

Dicho sonrojo se incremento al notar algo que había pasado por alto, los habitantes de la aldea habían rodeado la torre del Kazekage. Pues a pesar de la hora, habían salido a ver tal acontecimiento. La voz de Naruto se escuchaba en cada rincón de la aldea. Se sentía al punto del desmayo pero sintió una mano sobre su hombro: Su padre, quien le dedico una pequeña sonrisa y volvió su vista al frente sin decir nada.

Cuanta falta me haces…

Sin poderlo evitar, el rubio abrazo a la joven Hyuuga quien sintió perder toda cordura entre esos brazos, y correspondió dicho gesto algo cohibida.

Cuando el rubio la separo de sí, la joven le dedico una tímida sonrisa a lo que él amplió la suya y corrió una vez más sorprendiendo a todos, ya que comenzó a subir la torre llegando a la cima.

Si te he fallado
te pido perdón de la única forma que se
abriendo las puertas de mi corazón
para cuando decidas volver

Al tiempo que cantaba, el resto se percato que el pelirrojo se encontraba junto a Naruto. ¿En que momento? Habían preguntado todos los presentes. Sin embargo, ambos estaban concentrados en soltar algo…

Liberaron una manta que abarcaba la torre completa en la cual estaban escritas tres simples palabras: TE PIDO PERDÓN.

Porque nunca habrá nadie que pueda llenar
el vacío que dejaste en mi
has cambiado mi vida
me has hecho crecer, es que no soy el mismo de ayer

Al mismo tiempo cientos de globos de cantoya en forma de corazón comenzaron a sobrevolar la explanada, todo el mundo estaba maravillado con la escena. ¿Quién imaginaba que el rubio tendría tanta imaginación y romanticismo?

Uno de los globos comenzó a descender hasta llegar a manos de la Hyuuga, encontrando en él una nota:

Un día es un siglo sin ti…

¿Puedes hacerme el honor de darme una segunda oportunidad?

Te amo Hinata Hyuuga.

Uzumaki Naruto.

Hinata no podía creer lo que tenía frente a sus ojos: Un rubio arrodillado frente a ella mientras le extendía un anillo con un zafiro en el centro.

- Sé que es muy pronto para pedirte matrimonio – dijo el rubio alegremente, más cuando notro un fugaz dejo de tristeza en los ojos perla de su amada agregó – Aunque si me lo preguntas no estoy del todo de acuerdo. Yo me casaría contigo ahora mismo.

La joven solo se limitó a sonreír. Era cierto, si bien esa propuesta era algo con lo que había soñado tanto tiempo, justo ahora no se sentía del todo preparada.

Quiero que tomes este anillo como la promesa de mis sentimientos Hinata, símbolo de que eres lo más importante para mí. No por ser una pieza valiosa, sino por lo que significa. Este es el mismo anillo que mi padre le entrego a mi madre cuando se comprometieron y yo quiero que sea la promesa de lo que despertaste: cariño, confianza, complicidad… pero sobretodo: amor.

Me enamore de ti Hinata, y ahora menos que nunca puedo imaginar una vida en la que no estés a mi lado.

Por esa razón me le pegue a Shikamaru en su viaje, porque tenía que buscarte, decirte todo esto y aferrarme a la ilusión que tú aún me querías… a mí… a este humilde ser que siempre fue considerado un perdedor.

Y sé que lo soy… porque solo un idiota perdedor sería capaz de dejar escapar una joya tan preciosa y valiosa como lo eres tú.

Hinata abrió desmesuradamente sus ojos mientras unas cuantas lágrimas escapaban de sus ojos y con las manos temblorosas tomo las del rubio.

- No llores –dijo preocupado el jinchuriki – Siempre te hago llorar

- Te equivocas Naruto-kun – susurro la joven dulcemente – Las mujeres somos muy lloronas, podemos llorar por tristeza o dolor…

- Pero…

- Y en este caso, podemos llorar de una infinita alegría – termino mientras lo abrazaba – Porque a pesar de todo, siempre has provocado eso en mí.

El joven sonrío tímidamente, actitud más común en la joven que tenía enfrente… Pero no podía evitarlo, se sentía nervioso y asustado. No estaba seguro si lo que había planeado y logrado gracias a sus amigos le serviría para recuperar a su luna. Si bien la joven estaba más receptiva con él, eso no era garantía que lo perdonara.

Observó a su alrededor y pudo notar la aprobación en todos los demás. El padre, hermana y primo de Hinata estaban muy sorprendidos y no pudo evitar sonreír por eso. Si había logrado impresionar a los imperturbables Hyuuga ya era ganancia. Fijo su vista en su compañera, amiga y hermana, ella también le sonreía y tenía lágrimas en sus ojos jade. No pudo evitar sentir un poco de culpabilidad, sin embargo al ver como ella le impulsaba a continuar se limito a asentir y agradecerle.

Por su parte Tsunade sonreía ampliamente. Kushina había dejado ese anillo a cuidado de Jiraiya, pues era él padrino de Naruto. Y había sido el mismo Jiraiya quien se lo paso a ella con la misma misión que había encomendado la pelirroja. Entregárselo al rubio para que él decidiera quien sería la mujer digna de portar ese legado de amor.

Temari no cabía de alegría por su amiga. Aunque era sorprendente lo hecho por el rubio, no por eso dejaba de ser menos romántico y especial. No se quejaba de lo preparado por su prometido, sin embargo, como todas las mujeres de la aldea, estaba embelesada por las acciones de ese joven alborotador e hiperactivo. No cabía duda que estaba loco por Hinata, pues de lo contrario no habría preparado algo como eso.

Los hombres por su lado, miraban algo incomodos tal evento… Aunque estaban alegres por su amigo, ya que tal acto seguramente le daría más posibilidad de recuperar a su amada. Superar algo así iba a ser difícil… sin poder evitarlo, le lanzaron una mirada rencorosa al rubio que ni por enterado se dio.

Pues este disfrutaba del abrazo de la mujer que amaba, tanto tiempo añorando sentir de nuevo su calor. Que ella le regalara una sonrisa, un sonrojo y un tartamudeo lo llevaba a la gloria.

Sin que se dieran cuenta, los invitados del compromiso y habitantes de la aldea poco a poco se fueron retirando, tanto porque sabían que no debían intervenir en un momento tan intimo, como por mandato del Kazekage y Hokage quienes alejaron a los más curiosos, dejando solo a la pareja.

-Hinata, Siempre has sido uno de los seres más especiales para mí, como amiga...

- Siempre me viste como tu amiga, únicamente como eso…

- Te equivocas... te quiero más que como una amiga, créeme.

- Naruto… todo esto ha sido hermoso, me has hecho inmensamente feliz… pero, no puedes pedir que confíe en ti, cuando cada promesa que me hiciste la has roto... deja de fingir que soy importante para ti.

El rubio sintió morir con esas palabras… hasta que la pelinegra se acercó a él con una sonrisa en sus labios ¿acaso disfrutaba verlo sufrir?

- Escucha Naruto-kun… - dijo suavemente la Hyuuga – No puedo negar que cuando llegaste lo que menos quería era verte.

Ante tales palabras la sonrisa del ojiazul se desvaneció, bajando la cabeza. Siendo detenida por la joven que le obligo a mirarla a los ojos.

- Y esas hubieran sido mis palabras… pero ahora todo es diferente…

- ¿Entonces Hinata? – pregunto temeroso el rubio - ¿Crees que puedas brindarme otra oportunidad?

La pelinegra lo miro sorprendida, después de haber hecho lo que hizo ¿aún le preguntaba? Sonrío para si misma, no estaba del todo segura si su amado rubio era demasiado inocente o temía que el "daño" que le hizo fuera irreparable.

- Tenía miedo de que vinieras a confirmarme lo que tanto había imaginado… no quería sentir más dolor que el que yo sola me había provocado al no ser lo suficientemente valiente para confrontarte.

- ¿Qué debías confrontar?

- Yo escuche tu conversación con Sakura…

El rubio la ve confundido, recordaba aquél día en que su amiga insistía en quererlo y él no supo ponerle un alto y dejarle claro que no estaba con Hinata por obligación. Así que ese había sido el motivo de la huida de la joven… por esa razón lo evitaba.

- Debí hablar contigo frente a frente –susurro la pelinegra esquivando la mirada del ojiazul – Pero no podía… no quería escucharte decir que lo nuestro se terminaba… no podría soportarlo y preferí ser yo quien terminaba todo.

- Hinata…

- Fue algo estúpido, inmaduro y cobarde…

- Pero fue mi culpa –aseguró el rubio – Si yo te hubiera dado la confianza necesaria tú no habrías dudado nunca.

La joven lo miro enternecida, su Naruto se empeñaba en culparse solo… Cuando en realidad y como Neji le había dicho cuando peleo por primera vez con el rubio. Una relación es de dos… y para que hubiera una pelea, se necesitaba de ambos. Por tanto, al igual que en aquella ocasión, esta separación era responsabilidad de los dos.

- No, Naruto… ambos somos responsables – tomándolo de las manos – Yo debí hablar contigo en lugar de encerrarme en mi misma.

Tienes que entender que la culpa no solo es una persona. Para una relación se necesitan dos y esas mismas personas son responsables si algo falla. Tu responsabilidad fue quizá no definir bien tus emociones. La mía fue callarme todo y huir.

Los dos nos hicimos daño, nos falto confiar en el otro. Aprender a escucharnos por mucho que no nos guste lo que el otro tenga que decir. Asimilarlo y reflexionar si estamos dispuestos a corregir actitudes; si aceptamos a la otra persona tal y cual es.

Ninguno fue lo suficientemente maduro para tales acciones; tu me buscabas sin saber realmente que sentías por mí y yo había sacado conclusiones sin quiera escucharte. Di por hecho que tu ya no me querías; que solo querías hablar conmigo para decirme que todo se termino, que había sido un error y que no podías seguir conmigo porque amabas a Sakura.

Preferí correr y esconderme, mantener intactos los trocitos de corazón que me quedaban. Fue peor cuando dejaste de buscarme. Creí haber confirmado mis sospechas… tú ya no me amabas, nunca lo hiciste y solo era un estorbo para que alcanzaras lo que más anhelabas: Estar al lado de Haruno Sakura, tu amor platónico se convertiría en tu pareja ideal.

Los días avanzaban y te extrañaba como no tienes idea, no estar a tu lado me desgarraba el corazón poco a poco… se rompía a cada momento que pasabas alejado de mí.

El rubio la miraba sorprendido, jamás creyó haberla lastimado de esa manera… y ahora se preguntaba si en verdad era digno de pedirle otra oportunidad. Hinata, era alguien muy sensible y él no había sabido tratarla…

Su propio miedo le impidió darse cuenta de lo que pasaba con la pelinegra. Él… que nunca había tenido a quien amar ni por quien preocuparse más allá de una amistad no fue capaz de darse cuenta que su propia inseguridad la lastimaba y el miedo que ella le transmitía lo lastimaba a él.

Ambos se habían hecho daño… ambos eran los responsables de su separación. La pregunta era ¿estaban dispuestos a reparar su error? ¿Soportarían intentarlo una vez más sin tener garantía de que funcione?

Las cosas se habían roto, desgastado poco a poco… ¿sería posible repararlo? ¿Qué tan difícil sería intentarlo una vez más? ¿Lograrían confiar plenamente en el otro?

Todas esas dudas rondaban la mente de la pareja. ¿Sería su amor lo suficientemente fuerte para superar lo que había pasado?

- Hinata…

- ¿Sabes? – Interrumpe la joven – Antes de partir y dejarte aquella carta de despedida había escrito otra… nunca pude separarme de ella.

La joven se acerca al rubio entregándole un pergamino en cual puede leerse:

Debo callar y guardarlo todo, dejarlo atrás como un bello recuerdo

Debo aprender a retomar el vuelo, decirte adiós aunque muera por ello.

Debo dejarte ir para que puedas ser feliz, aunque te extrañe quizá es lo mejor para ti.

Quiero verte sonreír sin remordimiento, si separarnos fue lo correcto no te culpes pues ya pasara el sufrimiento.

El dolor se ira, olvidare el sentimiento, todo mejora con el tiempo solo es cuestión de esperar.

Surgiré de las cenizas como muchas otras veces, no te preocupes y sigue sin mirar atrás.

Ya no voy a rogar por tu amor, ya no voy a llorar en tu nombre, a partir de este momento

Solo serás un recuerdo.

- Había decidido sacarte de mi vida, mi corazón se había cansado… pero en realidad pedía a gritos que luchará por ti… si había esperado tanto tiempo y al fin estaba a tu lado, no podía darme por vencida así como así.

- ¿Eso quiere decir?

- Que pienso arriesgarme Naruto… quiero estar a tu lado.

El rubio amplio su sonrisa para abrazar fuertemente a la joven, su corazón latía a mil por hora y no podía borrar la sensación de sentirse completo una vez más.

- Antes de prometerte algo quiero que sepas que cada día buscare ser mejor para ti. – dijo alegremente el rubio.

La pelinegra asienta a eso y abraza al rubio mientras unas cuantas lágrimas amenazan con salir nuevamente.

- Yo sé que puedo ser feliz a tu lado, si lloro no siempre es por tristeza…

- Pero yo no quiero que llores…

- Es algo que no puedes evitar… y tampoco podemos evitar que tendremos que hablar con mucha calma sobre lo que paso.

- Hinata…

- Yo creí hacerte un bien al dejarte, porque quería que fueras feliz… creí con todo mi corazón que lo mejor era separarme de ti.

- Nunca fue así…

- Yo sabía que siempre habías sido fiel a tus promesas y que por tu palabra eras capaz de sacrificarte sin importar que… No quería aprovecharme de tu buen corazón y sin embargo en algún momento lo intente… eso me convierte en una persona despreciable

- ¡Nunca vuelvas a decir eso! – dijo molesto el rubio - ¿Cómo es posible que pienses eso?

- Naruto…

- Tú siempre me apoyaste, estuviste a mi lado aun cuando yo no lo sabía.

- Yo no quiero que estés conmigo por agradecimiento…

- ¡Que no es así! – Dice exasperado el rubio – Todas esas cualidades fueron llenando mi corazón poco a poco, darme cuenta que el cariño hacia ti siempre estuvo presente… solo que no podía identificarlo.

- Naruto-kun… tú sabes que te amo… - la joven se acerca al rubio tomándolo del rostro – Y sé que ambos tenemos miedo a cometer errores.

- Yo no quiero lastimarte Hinata… - tomando las manos de la Hyuuga mientras deposita un beso en ellas – Eres lo más valioso y lo más maravilloso que he tenido en esta vida.

- Siempre ha sido mi sueño ser tu compañera, tu apoyo y tu alegría… también sé que las cosas no siempre serán perfectas… que habrá cosas que te disgusten de mí como alguna que otra me disgusta de ti.

Ante eso el rubio no pudo evitar fruncir el ceño, más pronto lo transformó en una sonrisa mientras acariciaba el cabello de la pelinegra, para luego besarla en la frente.

- Pues podemos tratar de mejorar esos aspectos, no solo soportarlos… es mejor pulir nuestras diferencias – Agregó dulcemente el jincuriki – Aprender que podemos hacer feliz al otro mejorando nuestras actitudes.

- Hay cosas que debemos aprender, la relación es de dos… y siempre debemos trabajar en ella. Así te tenga a mi lado.

- No te prometo que será perfecto, pero sí que quiero que sea lo mejor para ambos…

Los errores no se pueden dejar atrás… pero si podemos empezar de nuevo evitando lo que tanto mal nos hizo. Sé que yo te provoqué que llegarás a dudar de lo que sentía por ti Hinata, que no supe darme cuenta de tus miedos y sin querer los alimentaba… Tuve que perderte para darme cuenta de lo que hice mal con respecto a nuestra relación.

Y me dolió… han sido los meses más terribles de mi vida, ni siquiera cuando era niño y los aldeanos me miraban con rencor puede compararse a lo que sentí cuando te fuiste de mi lado. Desesperación, ansiedad, tristeza… soledad… la más grande que había podido sentir.

Quería venir a buscarte desde el primer día que partiste… pero Iruka-sensei no me dejó… ni él ni Kakashi-sensei. Me dijeron, que si solo quería buscarte por mi promesa, que ni siquiera osara acercarme a ti.

Ninguno parecía comprender bien mi dolor… Kiba me culpaba de tu partida, Kurenai-sensei me miraba con recelo por haberte hecho llorar; Sakura presionaba diciendo que había sido lo mejor… pero ninguno entendía cuanta falta me hacías, cuanto extrañaba tu compañía, tus sonrisas, la paz que me brindaba tu presencia… Salvo Iruka-sensei…

Fue él quien me hizo darme cuenta de lo que me pasaba realmente, que mi comportamiento era por depresión… que no te echaba en falta hasta que ya no estuviste ahí.

Y tuve miedo, demasiado. Porque me había dado cuenta que te amaba… lo importante que eras para mí. Pero tú… habías decidido alejarte de mi lado, me preguntaba si tenía derecho a ir en contra de tus deseos… que sí te fuiste fue porque había algo mal en mí y que no merecía tu cariño y mucho menos tu amor. Te lastime y aleje sin darme cuenta y solo cuando ya no estabas a mi lado valore todo lo que hiciste por mí.

Mi cabeza quería hacerse a la idea que yo no era digno de ti, que si no había sabido valorarte en su momento tenía que entender que tú deseabas hacer una nueva vida lejos de mí. Pero mi corazón no quería dejarte ir… si… fui arrogante, pero no podía entenderlo… porque sabía que si tu amor era sincero no podría esfumarse tan rápido y esa fue la razón que me animo a luchar por ti Hinata, por lo nuestro… porque te amo demasiado para dejarte ir.

La pelinegra miraba dulcemente al joven frente a ella, si supiera cuanto deseaba ella que fuera a buscarla… cuantas noches soñó que se presentara en la arena diciendo esas palabras. Y ahora, esa ilusión se convertía en realidad. ¡Ni loca la dejaba pasar! Así tuviera que arriesgarse una vez más, estaba dispuesta a hacerlo… porque aunque todos digan lo contrario, en lugar de luchar y corregir lo que estuvo mal, lo más fácil siempre es decir adiós.

- Bésame y olvidemos juntos ese pasado que tanto daño nos hizo – murmuró la pelinegra al tiempo que rodeaba el cuello del rubio y lo atraía hacia ella.

El rubio, obedeció la petición probando una vez más los suaves y delicados labios de su luna, aquél contacto hizo estremecer a ambos… demostrando cuanto se necesitaron uno al otro. Para después abrazarla fuertemente.

- No quiero decirte que será eterno – susurro el rubio en el oído de la joven – Pero disfrutemos nuestra vida juntos mientras dure.

La joven asiente mientras recarga su cabeza en el hombro del rubio inhalando su colonia. Escuchando el palpitar de su corazón, sin poder evitar tener una sonrisa enorme y sentir una alegría inmensa. Pues a pesar de lo que todos dijeran, ellos se amaban, demasiado, era algo que no podían negar y por esa misma razón se merecían otra oportunidad.

Y aunque ella ansiara que las palabras que le dijo su amado Naruto, sobre casarse con ella fueran ciertas, estaba consciente que no sería lo ideal… era demasiado pronto, sobretodo porque habían acordado un nuevo inicio y dar lo mejor de sí para que su relación funcionará… conocerse más a fondo, lidiar con el otro, aprender a comunicarse y negociar lo que no les guste de la otra persona… para después quizá… si cumplir con lo propuesto por el rubio: Casarse… y seguir enamorando al otro todos los días.

Porque en eso se basa el amor, el truco esta en conquistar a la otra persona todos los días, no importa que ya este contigo.

Notas del autor:

Eh… creo que… se acabó… no me maten.

Para mi gusto quedó decente, jejejeje los finales siempre son la parte más difícil de la historia creo. Y pues, después de tanto tiempo, por fin esta ha concluido T_T. Me siento como cuando vi el final de DB GT jajajaja saber que ya no habría más aventuras, fue algo muy triste.

Gracias a todos los que en su momento se tomaron la molestia de brindarme un poquito de su tiempo para leer esta historia, que me tarde mucho en actualizar y escribir, lo sé… peor la inspiración a veces es despiadada… y otras el corazón no quiere reflejar la tristeza que siente en lo que se escribe, porque desea que si las cosas no terminaron bien para él… para otros sí.

Ojalá hayan disfrutado cada capítulo de esta historia como yo lo hice mientras la escribía. Sé que quizá habrá a quien no le guste el final o sientan que les falta algo… Puede ser, y también de ese pensaré si realizo un epilogo o lo dejo con un final algo abierto para que sean ustedes quienes imaginen como continua la historia de amor de esta tierna pareja.

Me alegrara mucho ver sus comentarios sobre el final de esta historia, ya sean buenos o malos… siempre sirven para aprender. Por ahora me despido y nuevamente gracias… por dedicarme su tiempo.