Los grandes edificios de Ciudad Gres me reciben con todas sus luces encendidas. Me sorprende que, a pesar de ser de noche, aún haya gente por la calle.

Me pregunto qué me deparará el futuro... y también cuándo volveré a ver a N.

Me sorprendo pensando en aquel chico misterioso de nuevo y paro en seco, mirando con fijeza el suelo de la ciudad. Sé que todo puede pasar en el futuro, pero dudo que vuelva a ver a N. Algo que dice que sí pero... no confío en esos presentimientos absurdos.

Aun así me gustaría volverle a ver, hablar sobre Pokémon, sentir su olor frutal y sus penetrantes ojos verdes atravesándome... En realidad sería una pena no volverle a ver, porque me llama mucho la atención.

Como sea, tendría que dejar de pensar en N.

Miro la hora en el Videomisor y éste me dice que aún no son ni las nueve de la noche. Probablemente el Gimnasio siga abierto, así que me dirijo hacia allí, no sin antes pasar por el Centro Pokémon para sanar a mis Pokémon.

Al llegar al Gimnasio veo que hay un hombre con gafas de sol bloqueando la puerta. ¿Por qué demonios lleva gafas de sol si es ya de noche?

—Perdone... ¿está el Gimnasio cerrado ya? —Digo con una voz dos tonos más baja de lo que desearía.

—No, no, el Gimnasio no cierra hasta las diez de la noche. —Pregunta el hombre que corta el paso en la puerta del Gimansio.—Pero el Líder del Gimnasio no está aquí. Supongo que estará en la Escuela de Entrenadores.

—Oh, entiendo...

—Si lo que quieres es retarle, ¿podrías ir a buscarle y volver aquí?

—Claro. —Sonrío un poco desconcertada al señor. No me esperaba que los Líderes de Gimnasio fueran tan... irresponsables.— Pero... ¿puede decirme dónde está la Escuela de Entrenadores? Soy nueva en esta ciudad.

—La Escuela de Entrenadores está justo al otro lado del Centro Pokémon. —Me dice señalando la calle de su derecha.— Bienvenida a Ciudad Gres entonces. —Sonríe al final.

—¡Muchas gracias! Ahora voy para allá. —Doy un pequeño cabeceo a modo de despedida y vuelvo por donde he venido.

Siguiendo las indicaciones del hombre, llego hasta un gran edificio con banderas rojas ondeando a cada lado de la puerta de entrada. Hay un cartel cerca en el que pone "Escuela de Entrenadores. Conoce bien a los Pokémon." Sin duda, este es el sitio que me ha indicado el señor de antes, así que entro con pasos nerviosos para encontrarme con el Líder.

Aunque, para mi sorpresa, a quien allí encuentro es a alguien conocido.

—¿Cheren? —Pregunto extrañada, acercándome.— ¿No me dijiste que ibas a retar al Líder del Gimnasio?

Él no me presta atención y murmura algo sobre el envenenamiento y los PS de los Pokémon. Después se gira hacia mí y me mira a los ojos.

—Bueno, White... ¿has venido a buscar al Líder del Gimnasio?

—Eh... Sí, ¿pero cómo lo sabes?

—Pues porque hasta hace un rato estaba aquí mismo hablando sobre los tipos de Pokémon.—Explica mientras se apoya contra la pizarra.— ¿No os habéis cruzado por el camino?

—Pueeees... Tal vez sí, pero no sé... —Miro hacia arriba, intentando recordar a alguien salir de la escuela, pero estoy casi segura de que no he visto a nadie.— No, no creo.

—Por cierto, White, ¿echamos un combate? —Cheren sonríe y sé que está intentando parecer misterioso, cosa que no logra.— Así puedo saber si los objetos que tengo merecen la pena o no.

—¿Qué? ¿Ahora? —Frunzo los labios.— ¡Paso!

—Si quieres probar alguno de tus objetos te estaré esperando aquí hasta que te venga bien.

—Uhm... Como quieras. Yo me voy a ver si ya ha vuelto el Líder del Gimnasio, ¿vale?—Levanto un brazo a modo de despedida y empiezo a darme la vuelta, pero él me atrae hacia si cogiéndome de la muñeca.

—Oye, White...—Con expresión de molestia, le miro y veo que está muy serio y... también demasiado cerca.— Esta tarde, cuando ese tal N ha aparecido de la nada, estabas muy rara.

—¿Y-y qué?—Desvío la mirada porque sé que tiene razón y lo único que quiero es que no se dé cuenta de cuánto arden mis mejillas al pensar en ello.— Sólo me ha puesto nerviosa, eso es todo.

—¿Yo también te pongo nerviosa?—La situación se está poniendo demasiado tensa y a pesar de ello, nadie en el aula nos presta atención. Suspiro para tranquilizarme y hago que nuestros ojos azules se encuentren.

—A mí no, pero a Bel creo que sí, ¿no, Cheren? —Me zafo con facilidad de su agarre porque la respuesta le ha pillado por sorpresa. Su cara parece un poema.— Adiós. —Me despido secamente.

Él se queda helado en su sitio, mirando cómo me marcho con la estupefacción dibujada en su cara. ¿Tan extraño es para él que yo me haya dado cuenta de que está como jugando a dos bandas o algo así? Es más que obvio, sobretodo después de ver el beso de hoy con Bel.

Pero al salir por la puerta de la Escuela Pokémon y sentir el aire frío de la noche me doy cuenta de que me he pasado un poco con Cheren. Bufo enfadada por mi actitud y vuelvo a entrar.

—Cheren... Lo siento.—Le sonrío con timidez, poniéndole una mano en el hombro mientras él me mira con expresión ofendida.— Venga, vamos a echar un combate.

—E-esto, White, lo de Bel no es lo que crees... —Ruedo los ojos y le pongo un dedo en los labios. Él parpadea sorprendido pero en silencio.

—No tienes porqué darme explicaciones, Cheren. Puedes hacer lo que quieras, no te voy a juzgar más.

—...Vale.—Me sonríe un poco y eso me alivia. No quiero enfadarme con ninguo de mis dos amigos.— Podemos luchar aquí dentro... mientras no destrocemos nada.

—Tengo más práctica que la primera vez, así que tendré cuidado.

Nuestro combate empieza con rapidez y acaba de la misma forma. Vuelvo a ganarle limpiamente. Estoy muy orgullosa de mis queridos Pokémon. Encima no hemos desordenado nada... ¡Definitivamente hemos mejorado!

—¡Ya veo! Aún estoy muy verde para poder ganarte. —Se ríe un poco, pero sé que está avergonzado por haber perdido.— Por cierto, White, esto es para ti.

Me da unas cuantas Bayas Aranja con una sonrisa de oreja a oreja que no parece del todo sincera. Me guardo el obsequio ante su atenta y pensativa mirada. Sé qué es lo que está pensando.

—No le diré nada a Bel. —Susurro sin mirarle a los ojos.

—Ah, no...

—Tranquilo. —Levanto las manos para hacerle parar. No quiero escuchar torpes excusas de un chico que no sabe ni lo que quiere.— Haremos como que no ha pasado nada y ya está.

—Bueno, pues ánimo y nos vemos.—Se despide él, un poco desanimado.

Sonrío hasta que sale por la puerta y después suspiro, apoyándome en un pupitre. Este Cheren es un idiota y de verdad no sabe qué quiere. Puede parecer un chico de ideas muy claras, pero en temas más personales que tratan sobre lazos afectivos está bastante perdido.

De todas formas, el trabajo está hecho aquí, así que salgo del edificio y me dirijo hacia el Gimnasio de nuevo para ver si el Líder ya está donde le toca.

A lo lejos, al final de la calle donde se encuentra el Gimnasio Pokémon, veo un cabello verde. El corazón me da un vuelvo y mis pies no responden, por lo que me paro en mitad de la calzada. Puede ser que... ¿N?

Acelero el paso tanto que cuando llego a la puerta estoy jadeando. Pero mi ilusión se desvanece al ver que, a pesar de ser peliverde, aquel no es N.

—Perdón, ¿me dejas pasar?—Pregunto dándole un pequeño toque en el hombro. Cuando se gira veo que es bastante joven y tiene unos brillantes ojos verdes a juego con su cabello.

—¿Eh? Sí, soy el Líder del Gimnasio de esta ciudad.—Responde él con una amplia sonrisa.

—Yo no he preguntado eso... —Murmuro arqueando una ceja. Observando su vestimenta de camarero con curiosidad. Entonces me doy cuenta.— ¿¡E-el Líder del Gimnasio!?

—Síp. —Se ríe ante mi reacción y se pone las manos en la cintura.— ¿Y tú eres...?

—Yo quiero enfrentarme a ti. —Digo llena de decisión.

—¿Que quieres enfrentarte a mí? —Su sonrisa se ladea y acepta mi reto al instante.— Muy bien, veamos...

—¿Veamos qué? —Frunzo el ceño, sin entender.

—Al principio, ¿qué Pokémon elegiste?

—¿Eh? A Snivy... ¿Pero qué tiene que ver eso ahora?

—Ya veo... Elegiste a Snivy.—Hace una mueca con los labios.— A este Pokémon se le dan mal los Pokémon de tipo Fuego. Deberías preparar una buena estrategia para enfrentarte a este tipo.

—¿Y eso por qué?—Siento que estoy siendo un poco brusca con mis palabras, pero no quiero que piense que soy débil. De hecho, lo que pretendo es intimidarle.— ¿Es que utilizas Pokémon de tipo Fuego?

—No exactamente.—Niega con la cabeza y después sonríe ladino, estrechando los ojos y me coge de la barbilla, mirándome a los ojos de cerca.— Ya lo verás, preciosa.

—¡S-suéltame, idiota!—Casi grito, arrepintiéndome al instante. ¿Habré parecido temerosa o me he pasado demasiado? Él sólo se ríe y me suelta el mentón.

—Bueno, sea como sea, sé que nos veremos pronto... preciosa. —Antes de que pueda quejarme por ese estúpido apodo que me acaba de poner, entra en su Gimnasio Pokémon, resguardándose de los insultos que pretendía dedicarle.

Ese maldito... ¿De verdad él es el Líder? No quiero volverle a ver.

Me doy unos suaves golpes en las mejillas con las palmas de las manos porque siento que estoy sonrojada. Cuando lo pienso seriamente, me doy cuenta de que me he pasado todo el día con la cara roja como un tomate... o casi. Así no parezco una Entrenadora seria.

En fin... ¿qué es lo que ha dicho hace un momento el cabeza de lechuga ese? Mhh, que debería preparar una estrategia para combatir el tipo Fuego. Pues él tiene toda la pinta de un vegetal, así que es raro si de verdad utiliza a Pokémon de fuego para luchar. Pero ha dicho que él no utiliza el tipo Fuego... Todo esto es muy raro.

Mientras pienso, voy caminando hasta que me topo con una entrada a un tal "Solar de los Sueños" al que decido entrar. Sí, en principio iba a entrar directamente al Gimnasio, pero toparme con el cabeza de lechuga me ha echado para atrás... ¡Es molesto!

Por lo que se ve, es una ruta en la que hay Entrenadores con los que puedo entrenar. Perfecto. Lillipup hace un gran trabajo con la ayuda de Purrloin y acabamos ganando a cualquiera que se nos pone por delante.

Antes por la ciudad me han dicho que en este solar hay un Pokémon que puede materializar los sueños. Escuché aquello con una expresión de fascinación, pero ahora que estoy aquí no veo hierba alta por ninguna parte, así que tampoco puede haber Pokémon. ¿Entonces dónde está ese Pokémon tan famoso?

Al final le pregunto a una mujer que pasea por allí, pero en cuanto me ve me pregunta sobre mi primer Pokémon, justo como antes ha hecho el Líder del Gimnasio. ¿Es que a todo el mundo en esta ciudad le interesa mi Pokémon inicial?

Le contesto que fue mi precioso Snivy y ella me tiende una Poké Ball con un Pokémon llamado Panpour. Le doy las gracias repetidamente ante aquel enorme obsequio.

¡Es un Pokémon de tipo Agua! Sonrío con decisión mientras corro de nuevo a la ciudad, pensando que, si el cabeza de lechuga utiliza Pokémon de tipo Fuego, ya no será un problema tan grave, porque tengo a Panpour conmigo.