Salgo de casa de Oryza pasado el mediodía.
La investigadora ha hablado tanto que incluso estoy cansada y encima tampoco me ha dicho nada que a mí me pareciera demasiado relevante.
El Humo Onírico lo quería para utilizarlo en su nuevo experimento. Se ve que gracias a el gas rosa puede hacer que los Pokémon duerman y sueñen con cosas que después se pueden materializar en un lugar llamado Zona Nexo, que se encuentra en mitad de Teselia.
Adoro a mis pequeños amigos, pero no creo que sus sueños me resulten demasiado interesantes...
Bueno, por lo menos me han dado de comer y tengo el estómago lleno. ¡A continuar mi aventura!
Puesto que ya he ganado la medalla de esta ciudad, no estaría mal conseguir la siguiente, ¿no?
Con esta idea en mente, voy caminando lentamente hacia la siguiente ruta, disfrutando del sol del principio de la tarde.
—¡Vaya! —Exclamo al ver el bonito jardín que hay al oeste de la ciudad. Es realmente bonito e incluso tiene una fuente.
Un señor mayor me pregunta por mis medallas y yo le enseño orgullosa la que he ganado hoy mismo. Él la halaga con un brillo de nostalgia en los ojos y deduzco que también ha sido Entrenador, pero seguramente hace ya mucho tiempo de eso.
Con paso ligero llego a la Ruta 3.
El camino está asfaltado y al norte hay una... ¿guardería? Sí, exacto, es una guardería en mitad de una ruta. Qué curioso.
Decido acercarme y veo que en realidad son dos guarderías: una para Pokémon y otra para niños pequeños. Las profesoras me advierten divertidas que tenga cuidado con los niños en el patio, ya que probablemente me reten a combates Pokémon.
Yo no le doy mucha importancia, pero una cuidadora me sorprende tan sólo al entrar en el recreo. ¡Quiere combatir! No le voy a negar un combate que pinta, sin duda, interesante.
Su Munna con Bostezo me da algunos dolores de cabeza con tal de evitar que mis Pokémon caigan en un profundo sueño, pero al final Mordisco de Lillipup me salva al ser el doble de eficaz.
Tres niños pequeños y simpáticos me retan en el patio. Me avergüenza admitir que, a pesar de que les saco unos cuantos años, tenían casi el mismo nivel que yo. Pero con las estrategias adecuadas consigo vencerles. Después una profesora sana mis Pokémon y decido seguir recorriendo la Ruta 3.
Tengo mi primer combate doble y salgo victoriosa de él. ¡De momento no he perdido ningún duelo!
Llego a un cruce y miro los dos caminos porque no tengo ni idea de cuál elegir. Por casualidad, miro por dónde acabo de venir caminando y veo que Cheren se acerca muy decidido.
—¡White, un momento! —Me dice él.
—Tranquilo, que te he visto. —Le sonrío y él alza su estuche de medalla.— Vaya, eso es...
—Sí. —Cheren asiente y se guarda el estuche.— Los dos tenemos la Medalla Trío, así que vamos a ver quién es el más fuerte.
¿Cómo no me he dado cuenta antes? El brillo de sus ojos delata las ganas de venganza que tiene, pues las otras veces la ganadora de nuestros encuentros he sido yo. Aun así, el poder de mis Pokémon es superior al suyo.
Aunque su Tepig está a un nivel superior al de todos mis amigos, tener a Panpour en mi equipo es una gran ventaja. Su Purrloin tampoco me da muchos problemas, pero la lucha ha sido bastante reñida.
—Ya veo... —Sus ojos recorren mi cuerpo y sé que me está analizando.— Así que ese es tu estilo de lucha, ¿eh?
—Ofensiva total. —Le sonrío recolocándome la gorra.
—¡Apartaos! —Dice una voz desconocida.— ¡He dicho que os apartéis!
Cheren y yo nos apartamos justo a tiempo del camino para dejar pasar a un par de personas que corren a toda velocidad todo recto, por el camino oeste. Esas ropas... No puede. ¿De nuevo...?
—Pero ¿eso qué ha sido? —Mi amigo parpadea confuso, mirando a los dos reclutas de Equipo Plasma corriendo.
Guardo silencio, observando con el ceño fruncido el camino por el que se ha ido la pareja de malhechores. Siento que Cheren se gira y me da un codazo.
—¡Anda! ¿Bel? —Se hace una visera con la mano por encima de los ojos para poder ver mejor. Efectivamente, nuestra rubia amiga viene hacia nosotros acompañada de una niña pequeña.— Pero ¿por qué corres?
—Estooo... —Está jadeando y la pequeña que le acompaña también.— ¿Estáis yendo a algún sitio?
—Pues en esa dirección... —Cheren señala el camino oeste con la cabeza.— Pero ¿por qué estabas corriendo?
—¡Jopé! —Nuestra amiga se queja, ignorando la pregunta.— ¡Sí que corren esos tipos!
—Bel, ¿no te referirás a...? —Comienzo, empezando a atar cabos.
—Oye, chica, ¿y mi Pokémon? —Pregunta con ansiedad la niña pequeña, cogiendo la falda de Bel. Entonces todo encaja.
—¡Tú, tranquila! —Le pone la mano en la cabeza y le sonríe con tranquilidad.— No pasa nada, así que no llores, ¿vale?
—Estooo... Bel, ¿se puede saber por qué corríais? —Repite de nuevo Cheren.
—¿Pero tú no te enteras de nada o qué? —Le echo una mirada de desdén, pero él no entiende a qué me refiero.
—¡Que ya te he oído! —Casi grita Bel, sorprendiéndonos a los dos.— ¡Se han llevado el Pokémon de esta niña!
—¡¿Por qué no lo has dicho antes?! —Grita él a su vez, histérico repentinamente.— ¡White, tenemos que rescatar al Pokémon!
—¡Ya lo sé, tranquilízate, hombre! —Exclamo yo también. Están logrando ponerme nerviosa y lo que intento es pensar fríamente la situación.
—¡Bel! —La aludida da un respingo y por alguna razón sus mejillas se tiñen de rojo.— ¡Tú cuida de la niña!
Y tras eso, Cheren sale corriendo hacia el oeste, por donde se han ido los reclutas del Equipo Plasma. Unos segundos después, le sigo.
El camino está rodeado de árboles y es todo recto hasta que llego al pie de una montaña. El camino parece seguir hacia el norte y, cuando giro, veo a Cheren delante de un gran agujero en la roca.
—¿Esto es una cueva? —Pregunto acercándome y mirando la oscuridad del interior.
—Creo que esos tipejos se han metido aquí dentro... —Está totalmente serio.
—No les queda otra, porque por allí se vuelve al principio del camino. —Digo señalando la hierba alta a nuestra espalda.
—White, asegúrate de que tu equipo Pokémon está sano.
—Sí, están todos bien y con ganas de patearle el culo al Equipo Plasma. —Le sonrío decidida, pero él no me corresponde.
—Entonces... ¡vamos! —Y nos adentramos en la cueva.
Es oscura pero también pequeña, por lo que mis ojos no tardan en acostumbrarse a la poca luz que hay dentro. Cheren está frente a dos tipos y no tardo nada en ponerme a su nivel.
—¡White! —Me llama Cheren, cogiéndome por la muñeca.
—¿Q-qué haces, estúpido? —Digo en voz baja.
—Parece que a estos pesados no les sirven las palabras, ¿verdad? —Él me ignora y se niega a soltarme la muñeca.
—No me puedo creer que unos niñatos como vosotros podáis abusar de los Pokémon. ¡Pobrecillos! —Dice uno de los reclutas con dramatismo fingido.— Así que venga, dadnos esos Pokémon que tenéis... ¡y haceos a la idea de que os vais a quedar sin ellos!
—¡Nunca! —Grito, siendo la primera en desenfundar su Poké Ball.
Cheren y yo combatimos cada uno con un recluta del Equipo Plasma y, en menos de diez minutos, los dos hemos ganado nuestros respectivos duelos. Eso sí, no ha soltado mi muñeca en ningún momento, por mucho que he intentado zafarme.
—¡¿Por qué?! ¿Por qué tenemos que perder si somos nosotros los que tenemos razón? —Gime un recluta.
—¡No podía esperar menos de ti, White! —Me susurra asombrado Cheren cerca del oído.
—Venga, devuélvele el Pokémon a la chica. —Dice mi amigo con voz imponente y seca antes de que conteste.
—¡De eso nada! —Se oye de repente desde el fondo de la sala. Los reclutas vencidos se apartan de delante nuestro y aparecen otros dos con sonrisas de satisfacción.— Vaya, vaya, no sólo no entráis en razón, sino que, encima, os atrevéis a oponeros.
—No pienso aceptar esta absurda conspiración. —Gruño mirando con seriedad a los que serán sin ninguna duda nuestros próximos oponentes.
—Veamos, somos dos contra dos, pero como nosotros estamos unidos cual piña, ¡os vamos a demostras que tenemos razón! ¡Ya lo veréis!
—¿Pero todavía hay más? ¡Quién me iba a decir a mí que unos ladrones de Pokémon como vosotros se me pondrían así de gallitos! —Cheren parece fastidiado, pero para nada asustado. Entonces de repente me mira y veo que los ojos le brillan de emoción.— ¡White!
—¿Q-qué? —Pregunto algo cortada por su increíble y súbito ímpetu.
—¡Venga! ¡Vamos a hacer que se acuerden de nuestra combinación insuperable!
Un combate doble empieza y, por primera vez, tengo pareja. Cheren parece que no tiene suficiente con ser una combinación sólo metafóricamente, pues siento que me suelta la muñeca y baja hasta mi mano, entrelazando sus dedos con los míos.
Le miro extrañada durante unos segundos, pero la batalla no me deja concentrarme en otra cosa que no sea ganar. Así que me olvido de la mano de Cheren y sólo pienso en mis Pokémon y en los ataques que debo ordenarles.
Nuestra combinación es perfecta y conseguimos ganar sin gran esfuerzo. Pero a pesar de que todo a acabado, su mano aún aferra la mía con fuerza.
—Vamos a robar todos los Pokémon para poder liberarlos de la opresión impuesta por los necios humanos. —Sisea un recluta derrotado.
—Vaya, vaya... Sois más persistentes de lo que imaginaba. —Hace ademán de caminar hacia delante, cabreado por las palabras del Equipo Plasma.
—Ya está, Cheren. —Estiro de nuestras manos unidas y lo vuelvo a poner a mi lado. No voy a dejar que se meta en una pelea seria con gente tan turbia.
—No importa la razón que os motive, nada puede justificar que le robéis los Pokémon a la gente. —Gruñe enfurecido él, resistiéndose débilmente a mi agarre.
—Es por culpa de Entrenadores Pokémon como vosotros que los pobres Pokémon sufren. —Escupe el chico del Equipo Plasma, con una mueca de repulsión. Eso es demasiado para Cheren.
—¡No puedo concebir cómo un Entrenador puede hacer sufrir a los Pokémon! —Grita mi amigo, echándose hacia delante de nuevo, esta vez con más fuerza. No me queda otra que abrazarlo por la espalda para que no siga avanzando.
—¡Cheren, ya basta! —Consigo aplacar un poco su furia y me pongo entre él y el Equipo Plasma.— Ya se ha acabado y ellos nos devolverán al Pokémon si no quieren que haya consecuencias peores. —Echo una mirada sombría a los reclutas, que se miran dubitativos entre si.
—De acuerdo, os devolveremos al Pokémon, pero que sepáis que no soportamos la idea de que lo utilicen. —Uno de ellos me lanza una Poké Ball y yo se la doy a Cheren.— Algún día os daréis cuenta de vuestra estupidez.
Tras un tenso silencio, los reclutas huyen a toda velocidad de la cueva, dejándonos solos a Cheren y a mí en aquel lugar oscuro y húmedo. Vaya, por alguna razón es incómodo...
—Hay Entrenadores que hacen buen uso de las habilidades de los Pokémon, y hay Pokémon que creen en la bondad de esos Entrenadores. —Murmura él pensativo, mirando la salida de la cueva.
—Lo sé. —Contesto también en voz baja.
—No entiendo por qué habría que compadecerse de los Pokémon. —Entonces se gira y me mira. Sin mediar palabra, se abalanza sobre mí y me abraza con fuerza.
—¿C-Cheren? —Digo casi sin aire.
—Hacemos una combinación increíble, ¿no crees? —Siento que inhala el aroma de mi cabello y me sonrojo inevitablemente.— Probablemente en todo.
Por alguna razón, pienso en N. En su cabello verde, en sus ojos verdes mirándome con curiosidad. Cierro los ojos y siento que le estoy abrazando a él. Seguro que su pelo es suave y agradable al tacto... Pero cuando paso la mano por la nuca del chico al que abrazo siento que tiene los mechones cortos y me separo al instante.
Parpadeo asombrada, apoyándome contra la pared. ¿Qué... qué acaba de pasar? Cheren me mira también con una expresión de sorpresa y las mejillas rojas.
—White... —Se acerca a mí, pero yo me alejo rápidamente. Parece entender la situación, porque se serena rápido y baja la mirada.— Y-yo me encargaré de devolver el Pokémon a la niña.
Entonces se va y me deja a solas con las pequeñas gotas que caen de vez en cuando del techo. Poco a poco me dejo caer por la pedregosa pared hasta quedar sentada en el suelo. Me abrazo las rodillas y me quedo así un rato.
Durante todo el día no he pensado en N, pero de repente me ha venido a la cabeza y por alguna razón ahora no quiere salir de ella.
Cuando me levanto del suelo y salgo de la cueva tengo una idea fija en mente: necesito ver a ese misterioso peliverde de nuevo.
Como habéis sido un amor y me habéis dejado reviews y todo, he escrito otro capítulo! n_n
Y de hecho es el capítulo más largo~
Aquí White ya empieza a tener una determinación seria para continuar con su viaje a parte de conseguir las medallas de toda Teselia y completar la Pokédex... y esa razón es volver a ver a N. Pero eso ya se sabía que iba a pasar XDD
Siento hacer escenas CherenxWhite, pero es que así es como debe ser (?)
Me alegra que no se haga pesado el fanfic :3
Nos leemos~!
