Y ahora, la tercera parte de este mi primer fic de Skins, debo decir que tardare un poco más en actualizar porque estoy en periodo de exámenes en la Universidad, así que dedico tiempo al trabajo y al estudio, un fic pues llega a tercer termino xD. Saludos, espero les guste.

Un ligero cambio

Los habían descubierto de una forma que a Maxxie le hubiera encantado de no ser porque quien lo encontraba no era la persona que realmente hubiera deseado. Tony se separo de el inmediatamente y miro a su padre con indiferencia, estaba claro que para él, Maxxie era más importante que cualquier cosa, su corazón se lo decía, aunque nadie lo supiera.

-Quiero que te vayas en estos momentos Maxxie. –hablo el padre, con la tranquilidad mas inquietante que jamás le haya conocido, el rubio se levanto de donde estaba y con la mirada se despidió de Tony, quien no intento nada para retenerlo, lo que en el fondo fue agradecido por el otro, después de todo no se sentía en condiciones de enfrentarse al progenitor de quien tanto amaba.

Maxxie se encontró con Michelle y Effy al salir, pero solo le miraron con desprecio sin atreverse a decirle nada pues la madre de la segunda sonreía sin saber lo que había pasado arriba, el rubio se despidió con la cordialidad que le caracterizaba y fue directo a su casa; no sabía si podría acompañar a Tony al día siguiente a su sesión de recuperación.

Sus padres le recibieron como siempre, el por su parte tenía la cabeza un rollo, quizá el padre de Tony les prohibiera volver a verse o peor; como fuera, se dedico a pensar en Tony todo el tiempo, intento practicar algunos pasos de baile para que su pensamiento se perdiera en la coreografía, pero no funcionaba, estaba preocupado, más de lo que quisiera.

Llego la noche, los nervios no lo dejaban tranquilo y no los disimulaba muy bien, a la hora de la cena, sus padres lo notaron y aunque intercambiaron miradas de interés, no le decían nada, la comida avanzo lentamente, como si cada segundo costara mucho.

-¿Y bien…? -hablo el padre de Maxxie, un hippie tan fundamentalista, que a veces daba risa, el rubio obvio la pregunta dando un bocado a su comida, sin contestar, como si la pregunta no hubiese sido para él. – Hijo, te conozco lo suficiente para saber que algo tienes. – su esposa asintió, mostrando el interés que siempre salía cuando su hijo se volvía el centro de todo, que era muy raro, pero cuando se dedicaban a él, demostraban el amor que de verdad tenían.

-Pues… creo que me eh enamorado. –sus padres sonrieron un poco, sabían que su hijo era gay casi desde que nació y jamás lo discriminaron o tuvieron alguna especie de rechazo, todo lo contrario, siempre le han apoyado y han estado ahí cuando se requiere.

-Pues eso es genial, ya era justo, eres un muchacho con la edad suficiente para tomar decisiones como esa. – contesto la madre de una manera tan natural que a cualquier otra persona, en circunstancias como esa, le hubiera sorprendido.

-¿Y lo conoceremos? –pregunto seguido el padre, fue entonces que Maxxie dudo en verdad de decirles todo completo, ellos conocían perfectamente a Tony, sabían quién era su novia, conocían a sus padres, con lo que tenían buena relación y decirles que es él, era poco ordinario.

Maxxie no respondió y sus padres no lo obligaron a contestar, alegando que probablemente aun no estuvieras preparado para presentarlo a la familia; más tarde se fue a recostar, las cosas no habían mejorado en su cabeza y la preocupación por Tony iba a en aumento, tenía un extraño presentimiento, como si algo malo le estuviera pasando. Cerró los ojos con fuerza y desesperación al no poder dormir, era la primera vez que se desvelaba estando en su casa, de hecho, escucho muchos ruidos extraños a mitad de la noche, pero los dejo como un juego de su imaginación. Sin darse cuenta se durmió.

A la mañana siguiente iría a una práctica de baile, el horario no se cruzaba con la cita de Tony, pero de cualquier forma eso no estaba asegurado, de lo contrario, estaba seguro que el otro le hubiera llamado. Se dio una rápida ducha y tomo un poco de leche, después vendría a desayunar correctamente, como sea, se le estaba haciendo tarde.

Salió casi corriendo, pero justo cuando se hacia fuera, un bulto oscuro se interpuso en su camino y fue a dar directo de bruces, se giro para saber con que había golpeado y se encontró a un Tony sobándose un hombro por el golpe.

-Pero que… ¡Tony! –se levanto lo más rápido que pudo y fue en ayuda de su amigo, que estaba temblando de frio con sus labios tiritando por lo mismo. -¿Qué haces aquí? –pregunto abrazándolo para darle un poco de calor.

-Mi papá, se enfado y yo… yo me salí y… llegue aquí. –en sus ojos se mostraba el dolor y el sufrimiento, Maxxie sintió una punzada en el corazón de solo imaginar por lo que había pasado. Notando en ese momento que Tony estaba lejos de ser el de antes, ahora parecía débil, sumiso, temeroso y no le gustaba verlo así.

-No debiste hacerlo, hay tantos peligros… -contesto suave, cerca del rostro del chico, abrazándolo completamente para que no se sintiera solo. –Por Dios Tony. –justo en ese momento se abrazaron con fuerza, demostrando que los sentimientos por cada uno iban más allá de la simpleza, de la cordialidad o de la amistad, estaban dejando en claro, que sus almas eran más que compatibles, eran el uno para el otro.

-Mi padre dijo… que yo no te quería… que estaba confundido… que yo no era gay… que tú me cambiaste. –todas esas palabras las decía muy rápidamente, aun recordando la sorpresa que le habían causado muchas más cosas que su padre le había comentado sobre Maxxie.

-Tranquilo, vamos adentro… -Maxxie sabía que arreglarían las cosas con los padres de Tony, pero por ahora, debía cuidarlo, haber salido de un hospital, todavía no estar completamente sano y atreverse a sufrir este tipo de descuidos, podría tener consecuencias graves. Se levantaron con dificultad pero pronto pudieron sentir la calidez del departamento de Maxxie.

Fueron hasta la habitación del rubio y lo dejo recostarse en la cama aun no tendida, mientras se iba a preparar una ducha caliente. Tony disfruto bastante quedar recostado ahí, el olor de Maxxie estaba impregnado en las sabanas, la colcha, todo olía al rubio. Unos minutos más tarde salió y lo llevo al baño, le ayudo a quitarse la ropa, aunque no la interior.

-Bien, relájate un poco, preparare algo para que desayunes. –hablo Maxxie, dejándole todo preparado para que se bañara, pero justo cuando iba de salida, Tony lo detuvo de un brazo.

-Quédate… -termino por quitarse él los bóxers, quedando completamente desnudo frente al otro, que simplemente no dejo de mirarle los ojos. –Ayúdame… -le ofreció la mano y lo jalo para llevarlo hasta la tina de baño; Tony entro y lentamente se fue metiendo al agua tibia, ambos se miraban, actuando sin pensar o eso aparentaban.

Maxxie por puro instinto comenzó a tallarle el cuerpo con un poco de jabón, Tony cerró los ojos dejándose llevar por las sensaciones y las suaves manos del rubio. Paso sus manos por el pecho, la espalda, el abdomen y la cosa se puso seria cuando tuvo que ir más abajo, Maxxie no sabía si continuar, tener a Tony a su merced era un sueño realidad, pero no era el Tony de siempre y no quería abusar de la inconsciencia que ahora lo mantenía en guardia baja.

-Sigue… -musito el de cabellos negros, poniendo la mano de Maxxie en una de sus piernas, el otro sin hablar comenzó a mover las manos, pasando por ambas piernas y bajando hasta los pies; pero la cosas no mejoraron, o tal vez si, pues Tony se había excitado y no lo disimilo ni tantito.

-Creo que el resto… te toca a ti. –Maxxie trago saliva y saco las manos del agua.

-No… -Tony sentía mucho por Maxxie y quería completarlo o al menos poco a poco y dejando que no solo sus almas fueran compatibles, sino también sus cuerpos. Tomo nuevamente la mano de Maxxie y logro que soltara el jabón, haciendo que tomara su virilidad y comenzara a masajearla. Lo más interesante fue que a partir de ese momento sus miradas se conectaron de tal forma que no podían dejar de verse. El rubio no objetó nada más y comenzó los movimientos que por naturaleza ya conocía.

Al principio todo fue suave, un sube y baja delicado, dejando que las cosas tomaran la velocidad que ellas quisieran, dejándose llevar y conociendo detalles que en su vida habían notado uno del otro. Tony cerró los ojos de improviso y abrió la boca para dejar escapar un gemido que enloqueció a Maxxie, a quien su pantalón le estaba causando cierto dolor. La velocidad de sus movimientos aumentaron y los ruiditos de placer no se dejaron esperar en Tony, sus ojos se abrían y cerraban, como si se esforzara por mirar a Maxxie a cada segundo, pero el placer que le confería lo obligaba a lo contrario.

-Max… -sin que ambos se dieran cuenta, Tony había usado la palabra que usaba generalmente para llamar a Maxxie antes del accidente, pero eso no importaba ahora, pues el frio se había alejado de ellos y el calor inundó aquella habitación. Maxxie apresuro sus movimientos sin notar que el agua lo comenzaba a salpicar, al mismo tiempo que acariciaba su propia entrepierna, olvidándose de cualquier cosa que pudiera quitarle aquel extremo momento. -¡Ah! –fue el simple grito que Tony dejo escapar y que probablemente no fue escuchado por nadie más, debido a que el baño de Maxxie era muy privado, ni siquiera sus padres entraban.

Sin darse cuenta se vieron inmersos en un beso de puro placer, sus lenguas luchaban por el control de la otra y sus cavidades disfrutaban del sabor de la otra, era el reconocimiento que Tony buscaba y que sin duda, le estaba gustando. Maxxie sentía su piel arder, aun estaba excitado, pero no podía hacer otra cosa que seguir besando a su amado Stonem; cuando finalmente se separaron pudo sentir la mano de Tony pasar por su mejilla, fue entonces que noto que el liquido del chico había llegado hasta su rostro, pero ya no importaba, pues el otro lo había limpiado.

-Mejor termina de bañarte… - se levanto con la sonrisa mas radiante de toda su vida. –te espero afuera. –Tony ya no se interpuso y le miro con una sonrisa torcida, la típica del Tony de antes.

Afuera Maxxie se apresuro a cocinarle algo rápido, pensando que a pesar de todo, Tony estaba volviendo a ser el mismo de antes, había detalles que lo demostraban y que ciertamente eran de los que se había enamorado. Pasaron alrededor de quince minutos cuando el más alto salió, vestido con la ropa que Maxxie le había dejado sobre la cama, toda propiedad suya.

Con mirada cómplice se sentaron en la mesilla de la cocina y comenzaron a desayunar, a Tony aun se le dificultaba un poco comer, pero al parecer estar cerca de Maxxie era la cura, pues lo hacía mucho mejor que el día anterior que aun comió con su familia.

-¿Tony? ¿Tony Stonem? –de pronto apareció el padre de Maxxie, con los ojos entrecerrados, aun adormilado y tratando de comprender si todo seguía siendo un sueño o algo parecido.

-Padre… creo que… debemos hablar… -ambos chicos se miraron, Tony imagino a su furibundo padre al regresar la mirada al señor Oliver, no quería causarle problemas a Maxxie, aunque probablemente estuviera equivocado.

-Primero déjame despertar bien. –contesto con la calma más interesante que Tony pudiera recordar, hasta donde tenía memoria, jamás había conocido a detalle a los padres de Max, aunque sabía por sus padres que eran unos hippies que solo causaban risa. El adulto se alejo de la cocina.

-Tranquilo… ellos te ayudaran. –comenzó a decirle Maxxie, acariciándole la mano pero que se separo rápidamente, creyendo que había actuado prematuramente.

-Lo sé. –contesto Tony con la mejor de las sonrisas, atrayendo de nuevo la mano del rubio. –de pronto unos fuertes golpes en la puerta de entrada puso en alerta a todos los Oliver y a Tony, quien se tenso mucho mas al escuchar la voz de su padre.

Continuara…

Pues es lo que me ha dado la imaginación estos dos días xD. Espero les guste la evolución, aunque todos saben que lleva tintes muy significativos respecto de la serie, aunque quizá en los próximos eso ya no suceda.