Amanecer
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Maxxie empezó a tener una ligera esperanza, una que le detenía pensamientos tristes, pues se trataba de algo bueno; si su amor sigue intacto sin duda se encontrarían en el lugar que ellos mismos eligieron para entenderse mejor o para reconciliarle o para lo que fuera, pues es el puerto el lugar ideal para hacerlo, desde ahí sale el sol, desde ahí la oscuridad empieza a perder fuerza y la ciudad se ilumina al calor de un nuevo día, uno que puede traer situaciones especiales. No se detuvo ni un momento, sus pies siguieron corriendo con toda la fuerza que tienen, por suerte es un bailarín profesional, de lo contrario ya hubiera cedido al cansancio, o tal vez no, quien sabe, lo que es cierto es que su amor por Tony no puede desaparecer así como así, no por una tontería, no por algo que ni siquiera fue real.
Su frente empezó a escurrir algunas gotas de sudor, pero eso no le importó, siguió corriendo sin parar, sin pensar en nada más que en Tony el único chico por el que realmente se ha interesado, por el que se enamoró la primera vez que lo vio, aquel que siempre mostró actitudes antipáticas y presuntuosas que luego se convirtieron en típicas y soportables, pues la osadía en su vida fue admirada por el rubio ya que le daba a comprender muchas cosas, cosas que tal vez no muchos pudieran mirar y que sólo se aprecian a través de la mirada.
Tal vez Michelle fue patética al soportar las humillaciones del pelinegro, pero es posible que ella también supiera apreciar lo que Maxxie también aprendió a hacer, sin embargo, su insatisfacción propia y su temor a quedarse sola le fue valiendo una dependencia enfermiza que Tony supo aprovechar, aunque no de una manera que el rubio pudiera aceptar, quizá por eso no lo aceptó hasta ahora. Después del accidente se encontró con un chico vulnerable, uno que necesitó ayuda en todos los aspectos de su vida, pues de manera casi literal volvió a nacer; lo que le dio coraje para darle todo su apoyo fue la indiferencia de todos los demás al dolor que Tone demostró en sus ojos, esos tan expresivos que imploraban por ayuda y que sólo él se atrevió a ofrecer.
Llegó hasta el muelle, o al menos a la entrada, sin detenerse más que para pensar en el posible lugar para encontrarlo; una vez que analizó y que su corazón pareció indicarle, volvió a la carrera, esta vez con más lentitud y con la mirada atenta. Pasó de largo algunas construcciones hasta que llegó a la orilla del puerto, desde ahí pudo ver estacionado el auto de Michelle o al menos así lo intuyó, pues la noche aún está sobre la ciudad y su oscuridad ciega a las personas a ver las cosas como realmente son. Caminó con temor en dirección al auto, su garganta se cerró casi a unos pasos de mirar el interior y como si presintiera algo malo se quedó parado a sólo unos centímetros de las ventanas, observando tenuemente la figura de Michelle sobre la de Tony, en una posición clara y que no dejó lugar a dudas.
El rubio se dio la vuelta y empezó a caminar de regreso, dentro de su mente se vino un torrente de sentimientos que no podía hilar, pues el sentido lógico para ellos no podía ser encontrado, ni siquiera se dio cuenta cuando sus ojos empezaron a lagrimear. No es tan sorprendente, empezó a pensar, después de todo fue un sueño, un lindo sueño. En algún momento las cosas sabían tomar su curso, Tony perdió la memoria, algún día tendría que recordarla y cuando lo hiciera regresaría con la persona que siempre ha querido, la chica con la que ha compartido mucho, no sólo la cama, sino vivencias que marcan la juventud de cualquier persona.
Tampoco es que se diera por vencido, pero es lógico, no se puede tener algo que jamás ha sido nuestro; además, no es que tuviera que verlo como algo que lo destruyera, él podría encontrar a alguien, no podía aferrarse a Tony, él no sería tan imbécil como Michelle, él sí sabría entender sus límites, así que, como dice la frase: "Si realmente lo amas, déjalo ir". Está dispuesto a hacerlo, pues no tiene caso retener a alguien contra su voluntad y de cierta forma puede entender a la chica, ahora se da cuenta lo que ella sintió al ver perder a la persona que más quiere, porque así sucedió, a pesar de su negligencia al dejarlo abandonado, es claro que no estaba preparada para enfrentar algo así, pero nadie lo está, nadie puede determinar qué hacer en una situación similar.
Se llevó las manos a los bolsillos de su chaqueta y caminó con menos ganas, pensando en lo lindo que fue tener, al menos por un tiempo, a un chico tan increíble como Tony, pues conoció un lado de él que nadie más podrá conocer, un lado sensible, uno que le hizo pensar que tiene un corazón tan grande como el de cualquiera, sólo que amurallado y difícil de penetrar, al menos para alguien que no lo conoce, pues él tuvo la oportunidad de llegar al lugar más recóndito, más íntimo y más hermoso de todo ese corazón.
-Que idiota. –se dijo a sí mismo. –Por un beso. –entonces empezó a pensar en la razón de la situación, pues fueron dos besos lo que los llevó a huir de ellos mismos, no es que fuera gran cosa, pero cualquiera que no ha amado desdeñaría la situación, pues para ellos es algo trascendental, algo que hiere y que sin duda puede dejar claras las cosas. Vamos, que por muchos días y semanas se dijeron todo, incluso cuánto se amaban (o al menos él sigue amando), así que, de pronto ver a esa persona a la que le abriste tu alma y tu corazón besando a otra, es obvio que te dolerá, que te sentirás traicionado y que te costará superar. Maxxie podría hacerlo, superarlo, pero ante él se erige una pared de dimensiones extraordinarias, pues la realidad de Tony ha regresado y no puede ir contra ella, ni tampoco contra la mujer, Michelle tiene más posibilidades que él.
-Fue lindo mientras duró. –se dijo, esta vez con un aire de resignación, de aceptación y de no más mortificación, pues todo tiene su límite y nadie puede ir contra la voluntad de alguien más; ni siquiera Dios lo hace, aunque suene absurdo que de pronto de acuerde de Dios, cuando no lo ha hecho muy seguido en otras ocasiones. Decidió entonces detenerse, pues ya empezaba a subir por la calle y a esa altura se podía apreciar el amanecer, de hecho los primeros rayos de sol ya comenzaban a iluminar el firmamento, fue hermoso ver un nuevo día, aunque dentro de él algo empezaba a resquebrajarse, pues tal vez todo volvería a cambiar de nuevo.
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No encontró sentido al beso que Michelle le daba, de hecho lo sintió insípido y continuar con él no tenía mayor sentido, se separó de la mujer y trató de quitársela de encima, aunque ella se opuso intentando de nuevo acercarse, casi como si creyera que Tony sólo quería respirar. Hizo a un lado su rostro para que se diera cuenta de su evidente rechazo, lo que produjo conmoción en ella, una que provocó que se quitara de encima y le mirara con suma preocupación. Un dolor ligero en la cabeza del chico Stonem le obligó a llevarse las manos a la cien y cerrar con fuerza los ojos, pues su mente pareció componerse a sí misma pero no de una manera suave.
-Tony, ¿qué pasa? –Michelle se mostró preocupada, pues presintió que tal vez ella es la principal causa por la que ahora mismo el chico está sufriendo, aunque lo cierto es que lo que más la tiene preocupada es la actitud que tendrá a partir de ahora.
-Mi cabeza… -murmuró, acomodándose en el asiento y tratando de ordenar sus ideas. Fueron escasos momentos, que por fortuna Michelle supo respetar, para que volviera a la realidad de su vida y entendiera todo lo que ha pasado, recordó el último momento antes del accidente y la situación que en ese momento le hacía sentirse tan devastado, tan temeroso y sumamente conmocionado. –Creo… creo que recuerdo todo. –levantó la mirada y encaró a Michelle, quien de alguna forma se sintió emocionada por al fin tener a su Tony de vuelta.
-Has regresado a mi… -habló la chica, sonriendo ampliamente y acercándose de nuevo con la intención de abrazarlo, pero antes de que pudiera conseguirlo las manos de Tony la detuvieron de sus antebrazos; todo hubiese quedado en una confusión o error, pero los ojos del chico demostraron algo que ella no pudo prever, ni siquiera imaginar.
-Sí, he recordado lo que realmente ha pasado. –empezó a decir. –Recuerdo que tuvimos una discusión la noche que fui atropellado, recuerdo cómo nos gritamos, cómo revelé mis sentimientos por Maxxie y cómo amenazaste con vengarte. –se hizo hacia atrás y salió del auto con agilidad, aunque la chica no se quedó atrás y lo siguió, mostrándose entonces muy molesta y dispuesta a decir lo que sea con tal de engañar a Tony.
-No, no, te equivocas cariño, no sucedió así. –puso el rostro más hipócrita que pudo y se entrelazó las manos como si pidiera perdón. –Creo que no has recordado bien, tu mente ha sido manipulada, Maxxie te ha engañado, ha usado sus mañas para hacerte creer que yo soy la mala, pero no es así, yo te amo. –lagrimas empezaron a formarse en sus ojos, pero aún no caían. Tony la miró con despreció, casi como si no la reconociera.
-No puedo creer que llegues a esto Michelle. –empezó a decir. -¿Es que crees que he olvidado lo que sucedió estos meses? –preguntó, mostrándose más seguro que nunca. –Mi amor por Maxxie no es ficticio, no es algo nuevo y tampoco es algo que dejaré ir. –dentro de él empezó a formarse cierto rencor. –Recuerdo todo perfectamente. –se acercó a ella y la tomó de los brazos. –Recuerdo cuando me confesaste que te habías revolcado con Sid, el pobre Sid, mi mejor amigo y mi más grande traidor. –sonrió con ira, esa sonrisa tan conocida en él en casi toda la ciudad, entre todos sus amigos y entre los que no lo son.
-¡Cállate! –entonces fue que la chica sacó su odio y le miró con desprecio. -¿Cómo te atreves a decirme esto? Tú que tantas veces me engañaste. –el corazón de Michelle empezó a latir con mucha fuerza. –Me humillaste más veces que nadie en la vida, te aprovechaste de mí, de mis debilidades, de mi amor por ti. –fue en ese momento que Tony comprendió. Ahora las cosas tenían más sentido, él fue la razón por la que Michelle se obsesionó y trató de hacerlo infeliz, de obligarlo a estar con ella para que de algún modo pagara todo el daño que le hubo hecho.
-Lo sé. –habló luego de unos momentos, cuando vio que las lágrimas de Michelle escurrían por sus mejillas. –Y te pedí perdón aquella ocasión. –afirmó, dejando claro que nada se le está pasando. –Por eso decidí terminar nuestra relación, porque entendí que no había más amor por ti y ni siquiera de tu parte. –se seguridad conmocionó a la chica. –Quise dejarlo por la paz, incluso te sugerí hacer una vida con Sid, él está más enamorado de ti de lo que puedas imaginar. –de algún modo las enseñanzas de Maxxie salieron a relucir, pues no está cometiendo los errores que cometió en aquella ocasión, esta vez la bondad que el rubio le ha enseñado salió a relucir.
-Estás equivocado. –continuó, tragándose saliva y coraje al mismo tiempo. –Arruinaste muchas cosas en mí y no estoy dispuesta a perdonarte. –aquello empezó a verse como la última vez que discutieron de esa forma. –No dejaré que seas feliz, ni con Maxxie ni con nadie… no tienes derecho a serlo. –esas palabras crearon mucha preocupación en Tony, pues, a pesar de que ahora está arrepentido de todo el daño que le hizo a la chica, sabe que si no consigue que le perdone, no encontrará la paz que tanto necesita.
-Michelle… -su voz entonces cambió a una más tenue. –No es justo que sigas haciéndote daño, bastante nos hemos hecho mutuamente como para seguir por este camino, debemos detenernos. –habló con tranquilidad. -¿Tú los has planeado, no? –la pregunta hizo la que chica lo mirara con intriga. –El chico con el que se besaba Maxxie, tú lo llevaste a propósito. –la afirmación de Tony no sorprendió a Michelle, quien lo aceptó con su silencio. –Es algo que yo haría. –agregó, caminando a la orilla del muelle y observando cómo el sol casi estaba por salir.
-Lo volvería a hacer. –la indiferencia de Michelle hacia el sufrimiento que ha provocado al rubio fue algo que conmocionó aún más a Tony, pues empezó a sentirse culpable por todo lo que le ha sucedido a él también. –Nunca comprenderás todo lo que tengo aquí dentro. –señaló su corazón. Esto fue suficiente para que el chico se acercara a ella de nuevo y la tomara de los hombros, su nueva actitud le hacía ver con tanta claridad, que las palabras saldrían prácticamente por sí solas.
-Estoy dispuesto a corregir lo que he hecho mal contigo. –en un giro inesperado de circunstancias y algo que nadie se pudiera esperar, Tony se hincó delante de la chica. –Perdóname, jamás fue mi intención hacerte tanto daño. –esas palabras fueron ciertas, pues en su mente no concebía el grado de dolor que le provocaba con sus acciones. Michelle le miró con lentitud, pero luego regresó su vista al frente y las lágrimas se desbordaron como nunca, lloró como nunca antes.
-Vete Tony, vete. –sus palabras fueron acompañadas con los primeros rayos de sol, pero se quedó estática, cual estatua recibiendo la luz, casi como si algo nuevo surgiera luego de la oscuridad, ni siquiera el frío de la mañana perturbó sus nuevos sentimientos. Tony se puso de pie y la miró por unos momentos, luego de ello se alejó y caminó rumbo a la salida del puerto, dejando a la chica no porque no quisiera pedirle más disculpas, sino porque ella le pidió que lo hiciera y, de alguna manera, esa fue la reacción precisa.
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Maxxie, luego de varios minutos de estar pensando se decidió a regresar a su casa, la noche había sido más larga de lo que hubiera imaginado y aunque en su mente jamás estuvo perder a Tony, es claro que nadie tiene control sobre el destino, o al menos así lo cree ahora. Dio la espalda al sol y empezó a caminar, su paso fue lento pero seguro. Ahora todo seguiría siendo como antes o tal vez no, quizá ahora tendría un dulce recuerdo de Tony, uno que le acompañaría por muchos años y tal vez algún día le cuente a alguien que valió la pena y que lo volvería a repetir con tal de gozar un tiempo del más grande amor de su vida.
Es claro que nadie tiene el control de nada, ni siquiera de su propia existencia, quizá lo tenga sobre sus decisiones, pero nadie sabe hacia dónde nos llevaran, el rumbo que tomará cuando las cosas marchen mal o bien según el caso; Maxxie siempre ha sido maduro, ha sabido superar muchas cosas, incluso la discriminación de quienes le rodean, y ha salido victorioso, pues no se da por vencido con facilidad, a menos que no vea mayor solución que la de dejar ir las cosas, como ahora. De pronto algo le hace detenerse en seco, un ruido que conoce, una voz familiar, alguien llamándole por su nombre; pero no lo cree, no tiene tanta suerte, así que continúa sus pasos, no deseando mirar atrás, pues sabe que si lo hace se encontrará con una gran decepción.
-No me has esperado. –vuelve a decir Tony, hablando un poco más fuerte y esperando que esta vez el rubio voltee. Su primera idea fue ir corriendo hasta la casa del rubio, donde podría afirmar que se encontraría, pero su sorpresa y júbilo se desbordó al verlo de espaldas caminando lentamente, como un fantasma que desea ser alcanzado por su destino. –El muelle sería nuestro lugar, ese que nos haría superar cualquier problema. –Maxxie se detuvo por segunda vez y esta vez se dispuso a voltear, para Tony fue el momento más esperado, pues entonces le vería el rostro, casi como si estuviera por decirle por primera vez cuánto lo ama.
El rubio se giró con lentitud, siendo cegado en primer momento por los rayos del sol que ya alcanzaban un punto más alto, frente a él, la imagen de Tony se hizo presente y la sonrisa que le dedicó fue de ensueño; su mente no parecía creerlo, pero su corazón la desmentía, éste le afirmaba que sí, que es Tony quien se encuentra delante de él, esperando a que se lance a sus brazos. No lo pensó un segundo más y con una fe renovada se lanzó a los brazos de su amante, aunque fue hasta que lo tocó y que recibió un abrazo también que supo que no se equivocaba. Fue un momento por completo trascendental, se quedaron abrazados por tiempo que no contaron, a mitad de la calle, con la luz del sol iluminándoles cada vez más y el día volviéndose más claro.
-Creí que te había perdido. –Empezó a decir, pero sin separarse, aferrándose al cuerpo de Tony como si pensara que lo perdería en cualquier segundo, aunque es seguro que no pasará. –Te amo Tony. –soltó sin más, deseando que ese momento perdurara en su memoria y que nada los perturbara nuevamente.
-Tanto como yo a ti, te amo. –respondió el otro, sonriendo un poco y separándose sólo para tener el espacio y besarle con dulzura, con renovada suavidad. Se volvieron a abrazar, logrando crear una escena digna de contarse en una historia de amor, una simple, sencilla y quizá llana, pero que tuviera lo más importante, un sentimiento verdadero. Tony abrió los ojos luego de unos momentos, notando hasta ese momento como todos sus amigos se encontraban observándoles, de hecho, hasta pudo ver la risa boba de Anwar, que lejos de parecer incómodo, se veía más feliz que nunca, ni siquiera Jal tenía rostro de mala leche. No. todo se veía perfecto.
FIN
