Capitulo 3: Tú, yo y mi otro yo.
"Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes". Vanessa Bauche (Amores perros)
Sus cuerpos se pegaban el uno al otros, las manos recorrían cada contorno de piel expuesta, aquella blusa salió sobrando y magistralmente fue sacada por el chico, quien no dejaba de besar cada parte del cuello de la rubia, un gemido cruzo el silencio de la habitación y el joven sonrió victorioso de que fuera él quien lo provocara, su mano se deslizo hacia la cremallera del joven abriéndola de golpe, palpando entre sus dedos la hombría erecta le saludaba.
Saliva y sudor se mezclaban en la habitación, aquel típico olor a sexo estaba tomando forma dentro de aquel cuarto del motel, pronto la camisa del joven dejo de existir y este se poso completamente sobre la chica, acariciando su cadera, jugando un poco antes de arrancarle los pantalones y follársela con locura, delineando su forma, sintiendo como se estremecía debajo de el.
Ella revolvía los cabellos, jalándolos indicándole el ritmo que deberían llevar, mientras el mordía uno de sus pezones y lo saboreaba con fuerza.
¡Hijo de puta! – aquel grito les saco de concentración y pronto el joven salió volando a una esquina de la habitación por otro sujeto – maldito imbécil – le grito el hombre – te le vuelves a acercar y te corto las bolas y te las hago comer – le amenazo con un arma directo al rostro.
Dean –grito la chica – levantándose de la cama importándole poco el hecho de estar desnuda de la cintura para arriba – déjale en paz, estamos ocupados – le miro molesta.
Vístete – le ordeno dejando de mirar a aquel joven pero sin dejar de apuntarle – ¡ahora!
No – grito ella mas molesta – no eres quien para ordenarme – se cruzo de brazos.
Sácala de aquí – ordeno el hombre para el cuarto sujeto de la habitación – Cass – dijo mas fuerte ya que el otro parecía no querer participar.
Yo no me voy a ningún lado – pero el mencionado ya había dejado caer su gabardina sobre los hombros de la joven y la jalaba fuera de la habitación.
Y tú… idiota – regreso su atención al joven que se encontraba visiblemente asustado.
Perdón tío ella no me dijo que tuviera novio – susurro con miedo.
Ella no es mi novia idiota – acerco mas el arma – la próxima vez que quieras follarte una tía – cargo el arma – asegúrate que no tenga un hermano celoso – y tras eso le dio un golpe con la pistola noqueándolo.
Una vez que salieron de la habitación el ángel condujo a la joven hasta el automóvil negro, el cual ella había robado justo unas horas antes, la hizo subir en el asiento trasero y el subió en el del copiloto esperando pacientemente la salida del cazador, el cual salió con una cara de haber asesinado a miles, y es probable que el joven no terminara tan bien como debería, peo ella no se iba a preocupar y mucho menos disculpar por su comportamiento era ya el quinto ligue que le arruinaba y apenas si habían pasado unas semanas desde que había llegado, lo necesitaba, claro que si, estaba totalmente en su derecho de tener un buen polvo pero pareciera que su copia se había autonombrado su guardián, ya que no le dejaba hablar con ningún tipo, apenas si se le acercaba un chico este les ahuyentaba con una simple mirada y es que tenía que admitir que el cazador imponía, aquellos años vividos le habían dejado una apariencia ruda la cual les hacia preguntarse dos veces a los chicos si valía la pena arriesgarse por ella.
No hablaron en el camino de regreso, en cuando el cazador entro al auto aventó la ropa de la joven y arranco con rapidez, el ambiente se lleno de tención, y parecía que ninguno de los dos quería romperlo, la joven se abrazo mas a la gabardina e ignoro la ropa, recordando cómo fue que llego a eso.
El día de las compras se divirtió tanto poniendo en cada bochorno a su "hermano" Sammy, disfruto por primera vez ir a comparar ropa, los rostros llenos de envidia de otras mujeres al verla junto aquel hombre de casi dos metros de altura, riendo y abrazándolo por cualquier cosa, no tuvieron precio, además de notar como él también se divertía al principio o hacía gestos típicos que solamente ella conocía en su sammy cada que la molestaba con algo vergonzoso.
Hasta ahí todo bien si no fuera por que al salir se topo con un chico, el cual le mando una que otra mirada seductora, ella lo noto, lo malo fue que su hermanito también y tras abrazarla y fulminar al joven con la mirada no la soltó en todo el día, quien lo diría que al igual que su sammy este tío era extremadamente celoso.
Lo peor fue cuando se lo comentaron a su copia y esta se burlo una y otra vez de que sammy era un celoso crio, si tal vez no fue tan malo, o al menos no lo fue hasta que tres días después cuando fueron a un bar para "reunir información" ella se había perdido unos minutos, en el baño, cuando Dean se percato de ello y pregunto por la chica, sammy se limito a encogerse de hombros y el ángel a decir.
Acaba de ir al baño, al parecer ella y el sujeto de la barra se entendieron y piensan conocerse mejor – dijo con aquella cara sin expresión – supongo que en eso se parece también a ti – siguió sin darle importancia.
Fue cuando la bebida del cazador le supo a rayos y corrió a buscarla al baño, fue espectacular, como de una patada tiro la puerta del servicio para darle una paliza a aquel sujeto al ver como tenía las manos sobre la chica, quien al principio se sorprendió y es que aquello nunca le había pasado, por suerte Sam minutos después separando a Dean del pobre sujeto y evitándole una muerte segura a manos de un ya bebido cazador, en cuanto se vio separado, el tomo a la chica a la fuerza y le jalo fuera del local, discutieron en el motel el resto de la noche, donde el cazador dejo en claro que no iba a permitirle andarse acostado con quien le diera la gana y ella rebatía con un tu lo haces o hacías que fue totalmente ignorado, mientras Sam intentaba tranquilizar a ambos siendo callado solamente.
Esa fue la primera vez que le arruinarían un polvo, por esa razón aquella noche había robado el impala.
Regresaron apenas de una cacería la chica les invito a beber y pasarla bien, joder que ni en tu propio clon podías confiar, ya que al parecer ella había puesto algo en la bebida y en pocos minutos el cazador y su hermanito estaban demasiado confundidos y con sueño, sonrió al notar como su plan había funcionado, tomo las llaves de su nena y salió de ahí a toda velocidad al bar más lejano que pudiera encontrar antes de que pasara el efecto de la droga.
No tarto tanto en encontrarlo y menos aun en que un chico apuesto se le insinuaron, bebieron un par de copas y tras unas palabras salieron de ahí en su coche, eligieron un motel cercano y pasaron a la acción, sin embargo jamás conto a aquel otro sujeto, el bendito ángel quien no había aparecido en varios días y creyendo que no lo haría esa vez.
Pero no, el ángel llego esa noche a visitar a sus humanos favoritos, encontrando a Dean todo mareado vomitando en la tasa del baño, al parecer no era buena idea mezclar drogas con whisky pero eso estaba vomitando, mientras que Sam estaba acostado boca abajo dormido, el casi no había bebido pero igual le afecto a tal punto de caer dormido como una roca.
Creyendo que habían tenido una celebración Castiel no dijo nada al principio se limito a quedarse de pie junto a Dean en el baño, mientras este vomitaba, Cass le bombardeaba de preguntas sobre el último caso, recibiendo como respuesta monosílabos o sonidos extraños, al final le cuestiono por la chica y fue como si una luz se prendiera en el cerebro del cazador, quien le pidió ayudarle con su dolor, él no dudo ni cinco segundos en aliviar esos mareos y nauseas colocando sus dedos en la frente.
En cuanto el cazador se sintió mejor se levanto reviso a su hermano y maldijo a la chica por haberles drogado, salió hecho una furia del motel solo para encontrarse con que su preciada nena no estaba, casi choca con el ángel al girarse bruscamente quien le había seguido en silencio.
Le tomo de las solapas de la gabardina y le acercó a él, mirándolo a los ojos pregunto, si sabia donde encontrarla, el asintió después de un segundo y le pidió que le llevara.
Aquello le sorprendió un montón, por que estaba seguro que el cazador nunca pediría algo así si no fuera por que estaba muy furioso y era verdad, podía ver el odio en sus ojos y peor aun las ganas de asesinar a la chica.
Ganas que se evaporaron al aparecerse en la habitación viendo como aquél sujeto manoseaba a la joven, en aquel momento Castiel supo que aquel joven pagaría el enojo del cazador, por eso saco a la chica sin decir nada y espero paciente al cazador.
Cuando regresaron donde Sam este seguía durmiendo y parecía ajeno a todo, mas fue despertado por los gritos de un furioso Dean echándole bronca a su clon, quien solo se limitaba a ignorarlo acostándose en la cama libre.
Desde aquel día ninguno de los tres sujetos despegaban un ojo de la chica, incluso cass se tuvo que quedar a cuidarle cuando ellos no podían estar atentos a ella.
Se sentía una criaja, una prisionera, pero no podía hacer nada la superaban en número y aun que sabía que drogarlos no fue buena idea no se arrepentía y mucho menos se disculpo, ella quería salir ser libre, coño, quería regresar a su mundo donde estaba su sammy y aquel Dios no le decía que tenía que hacer para poder largarse, la preocupación de saber cómo terminaría su hermanita si seguía por aquel camino la hacía sentirse miserable.
Tenía que ver como en cada misión en cada pueblo al que iban Sam miraba siempre con nostalgia a alguna pareja que camina por algún parque tomados de la mano y lo supo.
Su hermanito ansiaba una vida normal, igual a su sammy pero si seguían por ese camino ella nunca la tendría igual que él, y aquello le estaba matando, se sentía culpable por no poder evitar aquella tristeza en sus ojos, por no poder impedir que su vida se arruinara.
Esa fue una de las razones por las que se volvió a escapar aquella noche, sin embargo ahora no iría a follar con algún desconocido como había intentado tantas veces, no esta vez salió hacia un lugar apartado, un pequeño bosquecillo donde los arboles y maleza predominaban resguardando a cualquier visitante.
Bajo del automóvil y tras caminar unos metros grito a todo plumón.
¡Maldito hijo de puta! – llamaba a los cuatro vientos – ¡aparece en este momento y dime que jodidos tengo que hacer! – seguía insultando – ¡quiero regresar con sammy! – sus ojos parecían querer llenarse de lagrimas – tengo que impedir que esto le pase – aquellos gritos iban bajando de intensidad – tengo que protegerle – cada vez eran mas y mas bajos – por favor – suplicaba ahora con las lagrimas amenazando con caer – solo quiero acabar con esto – termino en llanto y es que ya no soportaba mas aquella carga.
¿Por qué será que se te da tan difícil pedir las cosas? – pregunto una niña rubia de coletas – tan fácil que es decir por favor – sonrió con inocencia.
¿quién eres tú? – la chica le apunto con su arma
Tú me has llamado y ¿no sabes quién soy? – sonrió.
Dios – dijo insegura.
Puedes llamarme padre si te apetece – se señalo a sí misma, pero la cazadora solo rodo los ojos y guardo el arma.
¿Y bien vas a decirme que tengo que hacerle entender? – le miro molesta la joven cazadora.
Evitar, más bien – le miro aquella pequeña niña de coletas rubias.
¿Evitar que?, ¿qué puede haber peor que el apocalipsis o los leviatanes? – le miro molesta sin aun creerse que aquella fuera Dios.
Créeme – sonrió – hay cosas peores que el apocalipsis – cerro los ojos, respiro profundo y continuo – o al menos para ellos lo es – y tras decir poso su mirada con escrutinio.
Solo quiero terminar con esto – se cruzo de brazos – dime lo que quieres que haga y lo hare – dijo tajante.
Yo solo deseo que mis hijos sean felices – hablo con inocencia la pequeña – que sean sinceros con ellos y que encuentren la felicidad, es lo que todo padre desea – sonrió – han superado muchas trabas y algunas de ellas se pudieron evitar si hubieran sido sinceros – agacho la cabeza – por eso creo que se lo merecen.
¿De qué demonios hablas? – se acerco un poco- ¿de quién hablas?
De mis hijos… todos en este mundo son mis hijos
¿Bien ayudare a todo el mundo? – dijo molesta.
Es imposible ayudarlos a todos – sonrió la pequeña – por ahora deseo la felicidad de aquellos que más se lo merecen – sonrió – tu otro yo, y su hermanito pequeño.
¿Estás diciendo que quieres que les busque novia? – la miro incrédula – ya están algo grandecitos para encontrarla – bufo – por si no lo has notado son cazadores, en esta vida las relaciones no funcionan.
Estas equivocada – sonrió la pequeña jugando con sus pies – ellos ya tiene a ese alguien especial, solo necesitan verlo – se rio la pequeña – y ese mi niña es tu trabajo – se acerco y le abraso a la altura de su cintura – abre sus ojos, y ayúdales a ver lo que es obvio para todo el mundo – y tras decir esto desapareció.
"Genial", pensó para si ahora tenía que andar buscándoles la novia a esos dos sujetos, regreso con más dudas y problemas que con los que salió, llego al motel sin hacer ruido y le extraño que ninguno de los dos le extrañara en especial su almohada viviente de dos metros que ni sintió su ausencia, no sabía que el mismo dios había propiciado su encuentro de que otra manera si no aquel ángel no pudo hacer nada por encontrarlos aquel día.
Hey Ccass – saludo contento el cazador tras haber dormido como nunca - ¿Dónde estuviste ayer tío? – le dio una palmada en la espalda – seguro andabas buscando abejas y esas chorradas – se burlo.
Dean deja de molestar a Cass – le reprendió su hermano mientras comía su ensalada.
Estaba buscándolos pero… - iba a decir que no les encontró cuando recordó que le habían llamado en el cielo para darle información importante que no debía compartir con los cazadores – pero me distraje con un gato que estaba abandonado – término mintiendo esta vez bien, estar junto a Dean le había enseñado un par de cosas.
Joder tío – sonrió el cazador – ¿no querrás todavía unos de eso bichos eh?
Estaba asustado Dean – se molesto el ángel – necesitaba consuelo y se lo di – le miro algo enojado.
Ya tranquilo Cass – mordió su hamburguesa – solo digo – masticaba rápidamente para tragar – que deberías de dejar todo eso de querer consolar al mundo, mejor prueba – le acerco su hamburguesa.
Los ángeles no comen Dean – se quedo serio, pero con ganas de probarla.
Como quieras, mas para mí – tan entusiasmados en su conversación estaban que no se fijo que aquella chica les ignoraba al igual que su comida, si no fue hasta que ella suspiro.
¿Qué tienes Dee? – le llamo el más alto
Nada Sammy – trato de tranquilizarlo – solo no tengo hambre- ok si ya estaba un poco preocupado aquello le hizo encender sus alarmas.
¿segura? – trato de hacerla hablar – mira que cualquier cosa puedes decírnoslo vale.
¿Cuando me van a dejar follar con un tío en paz? – pregunto para desviar el tema.
Nunca – termino tajante el rubio – así que deja de intentar escaparte – dijo y el silencio inundo la habitación donde ellos comían.
El viaje al nuevo pueblo, ciudad o lo que fuera donde Sam había descubierto algo extraño fue en total silencio, ella sentada en el asiento trasero sin decir ni pio solo suspirando y el ángel a un costado suyo mirando fijamente a Dean.
Sammy miraba todo esto desde el espejo retrovisor, entendiendo que aquello ya no era normal, las miradas que el ángel mandaba a su hermano y viceversa se habían tornado algo incomodas, pero secretamente las envidiaba, tener a alguien tan importante como para decirte todo lo que sientes con solo mirarlo se le hacía apetecible, suspiro cansado de tener esos pensamientos, de desear una vida normal y de tratar de imaginarse que hubiera sido de él si nunca hubiera aceptado ir a buscar a su padre, negó fuertemente con su cabeza, respondiéndose con ello, el nuca hubiera dejado a su hermano y sabia que si tenía esa vida no era culpa de nadie, ya habría tiempo después para pensar en esas tonterías, lo importante ahora era salvar vidas, como su hermano decía, salvar vidas y ayudar a Dee a regresar a su mundo con su hermana.
Dean miraba la carretera sin evitar lanzar pequeñas miradas a su hermano, le vio suspirar y reprimió una burla por ese gesto, regreso a ver a su clon y esta también suspiro, empezó a preguntarse si acaso todos en ese vehículo estaban mal, cuando aquellos ojos azules se cruzaron con él, fue entonces que todo pensamiento que no fuera Cass desapareció de su mente.
Le encantaba tener aquellos momentos con el sujeto de la gabardina, era como si con solo mirarse el ángel pudiera estudiar su alma y estaba seguro que así era, ver los ojos de Cass eran para el como el mismo cielo, de un azul tan profundo y a la vez puro le hacían sentir tranquilo y pleno, sabiendo que podía confiar en él, que nunca le dejaría y que jamás volvería a estar solo, se lo había dicho antes de salir de aquel horrible lugar y él lo creía.
Aquella fue una promesa, una donde no hubo más testigos que la oscuridad y la nada de aquel infierno de lugar, una que juraron en una suplica silenciosa, una que decía que nunca más ninguno de ellos estaría solo.
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Bueno nena será mejor que te levantes se hace tarde y tienes una misión que cumplir – aquella voz ligeramente inglesa la despertaba de su ensoñación – arriba Samantha.
¿Dónde estoy? – se levanto confundida en aquel catre viejo intentando recordar lo ocurrido – ¿quién eres tú? – miro al hombre rubio vestido elegantemente mientras bebía una copa de ¿vino? – ¿dónde está Dee?- siguió cuestionando.
No hay tiempo para eso levanta tienes que impedir que la puerta del infierno se abra o será el comienzo del apocalipsis – dijo tras beberse la copa y levantarse a servir otra de la botella que se encontraba en la mesa.
¿Apocalipsis? – seguía incrédula vigilando los movimientos del hombre.
Vamos Sammy no me hagas repetirlo – le dio la espalda – levántate y ve a detener al demonio que mato a tu padre o el sacrificio de tu hermana no servirá de nada – más justo cuando se dio la vuelta un balazo le dio de lleno rompiendo su copa, el aludido solo se inclino levemente mirando donde le dispararon – si vuelves a dispararme – amenazado tras aparecer una copa nueva y llenarla otra vez – olvidare que eres una chica y te arrancare la cabeza, maldito mono sin pelo.
¿Que eres? – dijo incrédula la chica por que acababa de dispararle sal y el sujeto no tenía ninguna herida, además estaba segura que acababa de salir de aquella trampa para demonio que estaba en el piso – ¿y dónde está Dee? – pregunto nuevamente apuntándolo con la escopeta nuevamente.
Ella está en una misión de Dios y yo soy un ángel del señor – alejo el cañón del arma con sus dos dedos – mi nombre nena es – sonrió sínicamente - Balthazar.
