Antes que nada quiero agradecer sus comentarios en serio muchas gracias no saben cuan feliz me hacen, ahora si a lo que iba quería aclarar que Dee a un siendo la contra parte femenina de Dean, no olvidemos que es una chica, por lo tanto hice que las emociones le atacaran un poco mas fuerte que a el cazador, no que a las mujeres nos pegue mas eso, pero quize hacerlo para esta chica, ademas asi ayuda al argumento de la historia jeje.


Capitulo 6: Salvándonos

"Nuestro amor es como el viento, no puedo verlo, pero sí sentirlo". Shane West (Un amor para recordar)

- Ya no lo soporto Cass – susurro con voz grave – ¿y si no puedo cambiarlo? – mientras aquellas lagrimas no dejaban de brotar por sus ojos – y si aun sabiendo lo que pasa dejo que Sammy sufra – se abrazo a su propio cuerpo – ¿y si no puedo cambiar nada? – el lamento se intensifico.

- Lo harás bien – trato de tranquilizarle abrazando a la chica – se que podrás – beso su frente.

- No puedo Cass – se aferro a la gabardina del más alto – no soy tan fuerte como todos creen, simplemente no puedo – siguió llorando desnudando su alma a aquel ángel.

- Lo sé – le abrazo mas contra su pecho – lo sé Dee, te conozco demasiado bien como para saber que eres el ser más delicado y frágil del mundo.

- ¿Lo dices por Dean verdad? – levanto la mirada perdiéndose en aquellos orbes azules – no somos iguales.

- Te equivocas – limpio unas lagrimas – son más parecidos de lo que te imaginas – acaricio su cuello – ambos tienen la misma alma frágil.

- Entonces sálvame Cass – se acerco lentamente a sus labios – sálvanos – y le beso con dulzura, con pasión, con desesperación, le beso de todas las maneras en las que ella sabia besar.

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La luz del mañana no le molestaba aun que ya era algo tarde, el cuerpo le dolía un poco, pero sus músculos estaban totalmente relajados, se sentía tranquilo y despejado, inclusivamente algo satisfecho, algo calientito y suave se acurrucaba en su pecho, tenia que admitirlo que se sentía muy bien cerró los ojos por unos minutos más aun cuando sabia que el siendo un ángel no tenía necesidad de dormir sin embargo estaba tan a gusto que no deseaba despertar, hundió su nariz en aquella rubia cabellera inmediatamente un dulce aroma a manzana le lleno, aspiro todo lo que pudo y después beso aquellos cabellos con dulzura, entonces noto que su acompañante no dormía pues pequeños círculos eran dibujados en su pecho por finos dedos, aquellas manos no era suaves, como las de cualquier chica, claro que no era rasposas y quizás algo callosas pero aun así pequeñas, quizás sus unas no estaban decoradas con colores ni cuencas llamativas como había visto a la mayoría de las chicas, pero seguramente de no ser un ángel las marcas de estas en su espalda aun seguirían ahí, tras clavárselas la noche anterior, descendió con su brazo hasta llevar a su cintura, aquella era suave, no era tan estrecha como otras, pero era muy delicada, aquella cintura tenia leves cicatrices de cortes quizás de alguna cacería, sabía que su piel tenia recordatorios de algunas heridas pasadas, pero no le importaba, no se había liado con una chica normal claro que no, el había estado por primera vez con Deanna Winchester, fue entonces que se dio cuenta de lo que le sucedía y antes de poder pensar en otra cosa, suspiro y pidió perdón.

Lo extraño era que no sabía para quien iba ese perdón, para su padre por haber pecado, para la joven por aprovecharse de la situación o para aquel cazador de ojos verdes en el que no pudo dejar de pensar toda la noche, era en palabras fáciles un maldito bastardo

- Yo también lo siento Cass – susurro aquella voz contra su pecho dejando suaves besos en el – no es solo tu culpa – levanto la mirada y pudo deslumbrar aquellas pecas tan características – yo también soy culpable.

Después de descansar un poco más, se levantaron y bañaron para ir al encuentro de los otros dos cazadores quienes les esperaban desde anoche, y tras terminar de arreglarse, después de una última mirada Cass les apareció en aquel lugar donde se verían.

Viajaron el resto del viaje en la nena del rubio, pues tenían otra cacería que empezar, el viaje fue silencioso y algo tenso, diferente a los anteriores donde la chica no paraba de hablar y preguntarle cosas a Sammy o protestar por que no le dejaban conducir, claro que no ahora estaba callada, sin decir nada, escuchando la música que gracias al cielo a su copia le gustaba, se encontraba algo distraída y deprimida, se había acostado horas antes con un ángel del señor y no fue cualquier ángel, digo sabia que el rubio idiota también lo había hecho con un ángel, el problema era que ella lo había hecho sabiendo los sentimientos del ángel para su otro yo y peor aun que este le retribuía, estaba pecando y a lo grande.

Se suponía que Dios le había mandado para arreglar las cosas entre ellos y ella va y se interpone, como si no tuviera problemas para ir y ocasionar otro.

Pero es que su copia era tan necia que no podía dejar pasar el hecho de que ambos eran tíos y follarse al ángel de una vez por todas, su vida sería mucho más fácil si fuera así, suspiro nuevamente dejo caer su mano a un costado suyo, dejándola sobre la del ángel sin querer y es que aun cuando había mucho espacio, el solía sentarse justo en medio para observar a Dean por el retrovisor.

En cuanto sus dedos se tocaron ambos se miraron y sonrojaron apartando la mirada de golpe dejando una absurda distancia entre ellos, gesto que no paso desapercibido para cierto cazador que apretaba el volante con fuerzas mientras aceleraba tratando de descifrar aquella reacción en su ángel.

Llegaron más rápido de lo esperado pero nadie dijo nada, se estacionaron cerca de la morgue donde revisarían el cuerpo, y le obligaron a quedarse dentro del vehículo, esta vez no protesto tenía demasiadas cosas dentro de su cabeza como para decir algo, como para pensar en un caso y enfrentarse a un hombre lobo o cualquier bicho que estuviera rondando el lugar.

Se recargo en la ventana y dejo que el viento jugara con sus cabellos, suspiro nuevamente pensando en la locura que cometía cuando la escucho, era como un pequeño susurro al principio, para irse intensificando cuando ella encontró la fuente del sonido, a unos metros de ella estaba una joven con un teléfono escuchando aquella canción junto a otra joven y sin saber por qué aquellos recuerdos le llegaron de repente.

Acababan de vencer a un demonio en aquel lugar, les había costado un poco por que Dee tenía muy poca experiencia luchando contra ellos, por suerte tenia al ángel como su compañero, en cuanto el llego y localizo al demonio le exorcizo y resolvieron el misterio, sin embargo ella resulto herida y tras llevarla a la habitación que la chica tanto se había empeñado en pedir para bañarse después de la cacería, en cuanto llegaron el moreno curo la herida del brazo del al joven y esta se dejo caer sobre la cama, pasaron unos minutos en total silencio y ella se metió a bañar, tras salir, Cass le iba a transportar al cuarto de motel de los cazadores, pero ella se opuso y le pidió de favor escucharle.

Dee no era una chicas de palabras, ni siquiera con su hermanita solía abrirse tanto pero aquel era un ángel del señor por lo tanto creía que al ser un ser tan celestial quizás solo quizás le vendría bien hablar con él.

Le conto sus dudas, sus miedos de perder a Sammy y de no poder protegerla, y sin saber de dónde salió le beso.

Aquel beso fue delicado, único, el ángel le besaba como ningún otro hombre le había besado antes, su boca era delicadamente acariciado por aquella inexperta lengua que no dejaba de probarla a cada segundo.

Para cuando se separaron ambos se encontraban totalmente sonrojados a más no poder entonces sin saber por qué hizo aquella pregunta.

- ¿Lo has hecho antes con una chica? – le pregunto ella sin dejar de mirar aquellos ojos azules.

- Nunca – respondió acariciando su mejilla – jamás eh yacido con alguien mortal o no – y tras aquella revelación la chica paso sus brazos por el cuello del hombre y le jalo para besarle.

- Genial - hablo cuando se separaron un minuto y al siguiente ya se encontraba sentada sobre sus piernas.

Los besos fueron largos y dulces, suaves y salvajes, tiernos e inocentes, todo a la vez, deteniéndose únicamente para mirarse fugazmente y después volver a devorarse, las manos algo inexpertas del alado bajaron peligrosamente a las caderas de la joven para descender mas de lo permitido hasta sus muslos masajeando suavemente la zona, la chica soltó una gemido de excitación que fue bebido gustosamente por el más alto aprovechando para besar su cuello, devorándolo lentamente

En aquel momento por la mente del ángel solo podía pasar una cosa "esto es un error, está mal, estamos pecando" sin importar el hecho obvio de que él era un ser celestial, no claro que no, aquello estaba mal precisamente por que aquella eran Dee era el otro yo de Dean, de su protegido, de quien aun que le costara admitirlo estaba enamorado ¿entonces por qué demonios estaba besando a su yo alterno su tanto amor le profesaba? ¿Por qué no detenía todo aquel error y le contaba lo que sentía? ¿Por qué no hacia ese tipo de cosas con él?

Precisamente ahí estaba la respuesta, por que no podía, por que sabía bien que Dean Winchester nunca lo vería como nada más que un ángel, alguien que le ayuda a matar bichos y demás, para el cazador Castiel solo era un amigo y sabia por su larga reputación que nuca dejaría de verle así.

Podría ser que él fuera un ángel, que aquello solamente fuera un recipiente y que en su forma original no tuviera ni siquiera sexo pero eso no le importaba a Dean, el todo lo que veía era un tío, al cual por mucho que él lo deseara no iba a besarle siquiera.

Y Castiel lo hizo, lo hizo por que en aquel momento en el que la joven le abrazo sintió aquella soledad, aquella misma que debería tener su cazador, aquella que el tenia y solo por eso lo hizo, se entrego al pecado, se dedico a usar a la joven, diciéndose a sí mismo que ella lo hacía también, sin saber que aquello solo dañaría a tres personas más, a el por dejarse besar en aquel momento por ceder a sus deseos, a ella por flaquear, por derrumbarse frente al ángel y enamorarse y al cazador por no ser sincero, por no poder decir lo mucho que lo amaba.

Todos sus pensamientos se fueron al caño cuando sintió como aquella joven jugaba con su dureza con ayuda de su mano, tan perdido estaba que no se percato de lo mucho que estaba disfrutándolo, aquel toque era gentil, cálido, pero al mismo tiempo sabia que algo faltaba.

Sin poder evitarlo aquella mano pronto se volvió más grande, aquella boca que empezó a envolverle se convirtió en la de cierto varón, aquellos ojos que le miraban con deseo le recordaron a cierto experto cazador.

Para cuando se dio cuenta estaba embistiendo contra las caderas de la joven, le besa, le mordía, deleitándose con sus gemidos, acelerando cada que esta se lo pedía, cada que sus uñas se enterraban más en su espalda, en sus hombros, cada que su nombre salía de sus labios.

Beso sus labios por última vez antes de estallar en el éxtasis del orgasmo sin poder evitarlo los ojos esmeralda de su protegido le vinieron a la mente y aquello fue suficiente para hacerle llegar, para tocar la gloria con tan solo una mirada.

Decir que se sintió falta después de aquello es poco, pero como buen ángel del señor, si es que todavía se le podía considerar uno, se limito a abrazar a la chica a besar su frente mientras ella rompía en llanto a causa del mismo dolor que él, se limito a hacer lo que mejor hacia, le dio consuelo no le soltó en toda la noche, no le dejo pues ella seguía siendo una parte de su cazador.

Un golpe en la ventanilla del vehículo le hizo regresar a la realidad, todos aquellos recuerdos le carcomían el alma, se suponía que tenía que unir a su copia con el ángel y sin poder evitarlo va y se acuesta con él, genial lo estaba haciendo de fabula.

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- ¿Qué demonios estás haciendo? – le miro molesto un rubio.

- ¿tú? – le apunto con su arma - ¿Dónde está Dean?

- Relájate cariño – rodo los ojos y camino por aquel muelle – que aburridos sueños los tuyos.

- ¿estoy soñando? – miro a su alrededor y efectivamente estaba en un lago pacifico y el arma que sostenía era una caña de pescar - ¿Cómo?

- Escucha eso no importa – le corto antes de que preguntara – seré rápido, padre me ha mandado a decirte que se suponía que unirías a Cassie con el cazador – rodo los ojos – no que te liarías con el… vas por muy mal camino.

- ¿Cómo sabes qué?…. ¿Quién eres?

- Pon atención – suspiro apareciendo un dulce – estoy cansado de repetirlo, soy Gabriel y estoy aquí para supervisar que todo salga como dios manda – le miro fijamente – ahora resuelve el problema y deja de tirarte a mi hermano – le apunto con la paleta – o no respondo por tu hermanita.

- ¿Sammy? – dijo un poco desorientada por toda la información – escucha hijo de puta si le haces daño yo…

- Ella está bien… bastante bien diría yo - suspira – Balthazar cuida de ella, ahora sobre lo que hablo…

- ¿Balthazar? – le miro dudosa

- Cállate – hablo enojado – arregla todo esto o yo personalmente dejare caer un rayo a tu hermanita – y tras decir eso la joven despertó.

A su lado se encontraba aquel hombre de cabellos castaños, abrazándole por la cintura, se lo quito lo mejor que pudo mientras buscaba al ángel en toda la habitación, no tardo en dar con el puesto que aquellos ojos brillaban con intensidad entre a oscuridad, su mirada estaba fija en el cazador quien dormía con tranquilidad, no pudo más que sentirse culpable, por interponerse, tenía que arreglarlo y pronto.

Volvió a recostarse pensando como haría para solucionar aquello, hasta que el cansancio le venció.

Y así tras aquel sueño paso días enteros en completo mutismo, buscando la manera de reunir a su yo cretino y el ángel del señor, cosa que no era nada fácil ya que su copia barata no quería aceptarlo.

Tras su ultimo fallido intento suspiro dejándose caer en aquella mullida cama, el ángel que había adivinado un poco sus intenciones se sentó junto a ella y le agradeció, mas le dijo que no importaba, que él estaba bien estando a su lado simplemente, que no necesitaba más, le mintió tras asegurarle que no cambiara aquello por nada.

La joven se levanto y le abrazo un poco quería darle ánimos, hacerle entender que todo estaría bien, por eso dijo aquellas palabras, por eso se arriesgo tanto, por eso le abrazo y beso en la mejilla, sin saber que alguien más miraba todo aquello sin entender que aquello solo era el inicio de una tempestad.

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- así que has ido a ver al mono sin pelo ¿eh? – se burlo de el un moreno

- Rafael – dijo con falsa alegría – ¿padre aun no te deja hacer nada importante?, por eso tienes tanto tiempo libre.

- Tan gracioso como siempre Gabriel – le resto importancia al insulto.

- Solo hago que se cumpla su voluntad – rodo sus ojos – sin poner la vida en peligro de nadie.

- Yo también lo hago… acabo de dejar salir a nuestro querido hermano Lucifer – sonrió victorioso.

- Eso es imposible padre no…- le miro con sorpresa y confusión.

- Él personalmente me lo ordeno – sonrió – veras como él desea que el apocalipsis se alce – sonrió victorioso alejándose del lugar – y esta vez ni tus asquerosos monos sin pelos podrán detenerlo - soltó una carcajada – ya no necesitamos a tu humano, ahora tiene un nuevo cuerpo.

- Padre – susurro a la nada encontrándose solo en aquel paraíso desde donde podían observar a los de abajo - ¿Qué haces ahora? – intentaba comprender la situación, mas sus ojos regresaron a aquel hombre que solía vigilar día y noche desde que regreso a la vida – Sam – dijo su nombre como una plegaria para que nada malo le sucediera.

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Dos hombres se encontraban sentados en un banco de un parque uno de ellos, vestía de forma demasiado informal y desalineado, unas gafas cuadradas se podían ver amenazado con caer del puente de su nariz, su pelo y barba dejaban entre ver lo descuidado que era.

El otro no podía ser más diferente, su traje blanco bien arreglado, su peinado bien engominado y zapatos lustrados, sin ninguna imperfección, que podían tener aquellos hombres en común para sentarse tan reducida distancia, que podría ser tan importante para ellos que ahí estaban mirando a la gente venir e ir sin preocupaciones mas allá de sus vidas.

- ¿así que es él? – murmuro el hombre de traje de forma tranquila

- Si – sonrió el de gafas –aun es un niño – regreso la mirada al otro hombre – no sabe que le tengo aguardado algo importante.

- ¿Por qué me confías esto a mí? – dijo con desdén – podría matarle con un solo movimiento.

- Por que confió en ti – le miro fijamente – confió en que seguirás mis órdenes como hasta ahora.

- Yo no sigo tus ordenes y lo sabes – no dejaba de seguir al pequeño moreno con la mirada.

- El bien, no puede existir sin el mal – dirigió su mirada al niño de profundos ojos azules – tú debes saberlo ya, te he dejado libre por una razón, ¿oh es que has repetido tantas veces la misma historia que te la has creído?– se inclino levemente juntando ambas manos para apoyar su cabeza – sabes muy bien por qué te eh escogido.

- Yo no pedí redimirme – su voz tenia fastidio – no voy a dejar de hacer lo que yo hago solo por que tu…

- No te estoy pidiendo que lo hagas - miro como el niño comenzaba a llorar tras haberse caído- quiero que lo sigas asiendo, es solo que necesito tu ayuda, una vez más – se levanto sin mirarle – en diez minutos exactos un autobús atropellara a una mujer en aquella esquina – señalo con su dedo - la mujer es madre soltera, su hijo es ese pequeño de ahí, el quedara huérfano y si no haces lo que te pedí su futuro será ser un ladrón mas, eventualmente se convertirá en uno de tus demonios.

- ¿Y me pides a mí que lo evite? – se rio acomodándose más en aquel banco

- No – aquello le sorprendió creyó que le dejaría ayudar a la mujer –quiero que te encargues que ese niño sea una persona de bien – el otro bufo – que aprendas lo que es estar en mi lugar – regreso a verle - quiero que aprendas más de la naturaleza humana.

- Confías demasiado en ti si crees que lo hare – le miro sonriente.

- No – regreso su mirada a la esquina donde la mujer cruzaba la calle – confió en ti hijo – sonrió – y en que harás lo que te en encomendado Lucifer… llevas haciéndolo todo este tiempo.

Un grito desgarrador cruzo aquel silencio que había dejado el hombre mayor, regreso su mirada para ver como la mujer yacía muerta, cuando regreso su mirada el otro ya no estaba, su padre le había encomendado algo, como aquella vez, como en un precio y lo peor era que al igual que aquella vez no podía decir ni una palabra, ni siquiera a su amado hermano Miguel a el cual se vio obligado a atacar por seguir ordenes.

Por qué Lucifer amo tanto a su padre que incluso se reveló por amor.


NOTAS FINALES: ¿que tal ?... ¿les esta gustando?... o deberia dejarlo por que cada dia escribo mas tonterias de lo normal jajajj XD... y bueno lo de lucifer lo saque de una teoria de por que el angel que mas amaba a Dios se rebelo ante el, la cual me gusta mas ¬¬, ya que se supone que le amaba y le era super fiel, bueno pues hasta aqui todo mas o menos bien... ya van apareciendo mas parejitas y todos felicez... error... les hare sufrir y mucho muajajaja muajajajaj ( si se supone que eso es una risa maligna ¬¬ ) perdon

PD: llevo pensando que el titulo del fic esta horrible... sorrysoy pesima para titulos... creo que no se puede cambiar ¬¬ igual se hubiera quedado con el titulo del primer capitulo ¬¬ solo queria que lo supieran.

PPD: se supone que las posdatas son cortas... pero no me importa.