Capitulo 7: Mi ángel de la guarda
"Dices que quieres morir por amor, pero no sabes nada de la muerte, ni sabes nada del amor" - (Troya)
- ¿Balthazar quieres explicar por qué Samantha Winchester no deja de rezarte? – le miro con sus ojos color miel.
- Me ha tomado cariño, que mas puedo decir soy irresistible – le sonrió sarcásticamente.
- ¿Bien ahora me podías decir por qué sigues bajando cuando ya ha finalizado tu misión? – le estudio con la mirada.
- Ella también es irresistible Gabriel – bebió su copa de vino – al menos yo no asecho a la chica como tú Gabe – se desquito.
- Yo no acoso a nadie balta
- Oh si claro ¿entonces por qué te la pasas mirando al enorme mono sin pelo cada que duerme? – sonrió maliciosamente – ¿acaso velas sus sueños?
- Yo no hago eso – le dio la espalda – tengo mucho trabajo recuerdas, no puedo andar cuidando humanos.
- Bien ¿entonces no te interesa saber que ya tiene novia otra vez? – miro sus uñas con gran interés – quizás esta si le dure más.
- No lo hará – susurro bajito.
- Oh claro lo olvidaba – se acerco un poco – todas sus novias misteriosamente le dejan, ¿por qué será? – pregunto incrédulo – es como si alguien mágicamente les lavara el cerebro.
- ¿Que estas insinuando Balthazar? – levanto su mirada algo molesto.
- ¿Hasta cuando vas a dejar de jugar Gabe y te vas a follar al gigantón? – bebió de su copa – apresúrate o cuando lo mires otra vez será tan viejo y estará tan solo y será tu culpa – y tras decir eso desapareció.
- No es tan fácil, el me odia – suspiro un poco.
- Cobarde – su hermano apareció de repente con una caja y se la dio- dásela te perdonara – y volvió a desaparecer.
- ¿Qué demonios? – dijo cuando abrió la caja y encontró un montón de chocolates y una tarjeta excesivamente cursi – te matare Balthazar y después te traer de vuelta y volveré a matarte – pero luego tras pensarlo mejor – quizás sirva de algo – y tronando los dedos la caja de chocolates desapareció y esta se encontró sobre la cama del más alto – que empiece la cacería – rio llevándose una paleta a su boca.
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Todo parecía normal, los pájaro cantaban como nunca, el sol se colaba por las ventanas y su última misión fue exitosa, o si al fin tenía algo de paz o relativa paz como quieran decirlo, por primera vez en mucho tiempo Sam regresaba feliz de ir a compara algo para comer, quizás sea por que aquella linda camarera le sonreía todo el tiempo o tal vez por que tuvo mucha suerte ese día como para no escuchar ninguna discusión sin sentido de su hermano y Dee, la cual últimamente le preguntaba sobre lo que les había pasado, mas precisamente de Gabriel, le pareció un poco extraño que no se sorprendiera mucho cuando le platico que este era nada más que el bromista, y como se había sacrificado para salvarle, sabiendo después gracias a Castiel que el arcángel había muerto por intentar salvarles.
Sin embargo y por muy extraño que pareciera él respondió a cada una de sus dudas con tranquilidad y seriedad, aun que tenía que admitir que cada que recordaba al bromista sentía un poco de pena por él, pena y agradecimiento por ayudarles, obviamente aun le guardaba algo de rencor por matar a Dean repetidas veces y obligarle a vivir sin el por tanto tiempo, pero como lo había arreglado y al final había hecho lo correcto no era mucho el rencor que guardaba.
El creía en las segundas oportunidades y Gabriel gano su simpatía cuando les ayudo a detener a detener a Lucifer, aun cuando muriera en el proceso y solo dejara aquel video de muy mal gusto un escalofrió le recorrió la columna de solo recordarlo.
Aquella tenía que ser la mete mas retorcida que conociera y recordó cuando insultaba y tachaba a su hermano de pervertido, era posible que aquel arcángel lo cual a veces duda que fuera, fuese más pervertido y retorcido que su hermano, suspiro y abrió la puerta de su cuarto de motel solo para llegar en ese momento en el que nunca debió haber llegado.
- Explícate de una vez – un muy molesto Dean miraba a su copia quién parecía algo arrepentida con un Castiel junto a ella.
- Dee y yo – intentaba hablar el ángel – compartimos una experiencia… un tanto intima.
- ¿se acostaron? – les miraba incrédulo, Sam por un instante quiso salir corriendo de ahí pero sus piernas no se movían – ¿te has tirado a Cass? – ahora miraba furioso a la chica.
- tu lo llevaste a un prostíbulo – se cruzo de brazos.
- Nos echaron antes de que hiciera algo – se excuso el aludido - es un ángel por dios – le miro muy furioso, Sam no recordaba haberle mirado así antes – un ángel virgen.
- Ya no – sonrió con deleite.
- Eres una…- se acerco peligrosamente
- ¿Vas a golpearme? pues hazlo – se le puso al tú por tú – no entiendo Cass es libre de hacer lo que quiera.
- Es un ángel – se excuso el – es como un crio, no sabe que es lo que está mal.
- ¿No sé qué es lo que más te molesta? – le miro retadora – el que haya perdido su valiosa virginidad o – sonrió victoriosa –que haya sido conmigo – durante unos segundos ningún sonido se escucho, Dee acababa de soltar una bomba dentro de aquellas paredes.
- Dean – intento hablar el ángel pero fue callado por un golpe que el cazador le propino aun sabiendo que le dolería mas a él.
- Vete a la mierda Cass – tomo su mano ya que aquel golpe le había dolido en verdad – por mi puedes ir y montártelo con quien quieras – resoplo furioso y azoto la puerta empujando a su hermano en el proceso.
- Iré por el –dijo el ángel y desapareció en el acto.
Sam no sabía dónde meterse acaba de llegar y se encontró con aquella pelea digna de telenovela y es que su hermano actuaba como la esposa traicionada por su marido, bien el sabia que de plano Dean sentía algo mas por el ángel que amistad, lo había notado, pero también sabía que este lo negaría miles de veces y que nunca permitiría algo así, iba a darse la vuelta y ver si encontraba a la linda mesera cuando un sollozo le hizo detenerse.
- Lo siento
Fue todo lo que la joven pronunció antes de poner a llorar, Sam dejo las cosas a un lado y se limito a abrazarle con ternura, ella empezó a relatar que se sentía sola, que temía no poder ayudar a su hermana y que no sabía cómo llenar el vacío que toda su vida sintió, que deseaba no necesitaba sentirse amada.
Sam era listo, no tuvo que pensar seriamente cuando ella le dijo aquello ya que su hermano era igual, el también se sentía solo, por eso le dolía tanto perder a alguien, cuando Cass llego a sus vidas o mejor dicho a la de Dean se fue haciendo poco a poco un lugar en su corazón, lo supo cuando vio aquella mirada de dolor tras su traición por abrir el purgatorio, lo entiendo cuando tomo la gabardina para guardarle en el maletero de todos los autos que llevaban, y lo confirmo cuando tras su regreso del purgatorio aquellas miradas decían más que lo que hablaban, su hermano estaba perdidamente enamorado del ángel, lo malo era que no lo aceptaba y su reacción solo le hacía confirmarlo a un mas.
Se quedo ahí abrazando a la joven que pedía ser consolada, hasta que esta se quedo dormida, le recostó con cuidado y después de suspirar un millón de veces se recostó sobre la otra cama, una caja cuadrada le llamo la atención pues tenía un lazo rojo envolviéndole. Con algo de miedo la abrió solo para encontrarse con lo que parecían ser chocolates, tomo la pequeña tarjeta y leyó lo que decía.
Sus ojos se abrieron de golpe al entender aquellas palabras y un sin fin de preguntas le vinieron a la mente, mas recodando que dios regreso al cielo todo era posible ahora.
Se recostó sobre la cama suspirando, como si no tuviera suficientes problemas, ahora tenía que lidiar con aquello, tomo un chocolate y deseando con todas su fuerza que fuera veneno lo comió, quizás así se libraba de vivir toda aquella telenovela, cuando el deliciosa sabor a cacao inundo sus pupilas gustativas no pudo evitar sonreír como un bobo, aquel obsequio era delicioso, suspiro mientras rezaba temiendo no perderse en la locura de ojos miel.
Aquel automóvil iba a toda velocidad, de ser cualquier persona estaría cometiendo una locura, pero él era Dean Winchester y cometer locuras era su pan de cada día, por eso acelero como nunca, por eso no le importo estamparse en cualquier curva, siguió andando a toda velocidad a todo lo que le permitiera su nena, un aleteo familiar le hubiese obligado antes a girar su mirada, pero no aquel día, aquel en la que odiaba más que nada su destino, aquel en el que detesto tanta sus suerte.
El polizón aquel que había llegado sin invitación se mantuvo en silencio un rato, el suficiente para esperar que el otro se calmara, lo que no sabía era que aquel silencio le hacía enojar mas y mas, que el que no intentara negar nada solo le hacía querer meterle una bala a lo que fuera.
- Dean – después de un largo silencio al fin la voz del ángel articulo palabra – yo...
- No necesitas darme explicaciones Cass- apretó el volante con más fuerza – con quien te la montes no es mi problema.
- ¿entonces por qué estas tan molesto? – le miro sin comprender.
- ¿Es que precisamente tenía que ser ella? – no despegaba la vista de la carretera – hay miles de tías en el jodido mundo y vas y te follas a mi yo alterna – golpeo el volante - ¿Por qué? – grito alterado.
- Yo… ella necesitaba consuelo – respondió como si fuera lo más obvio.
- ¿consuelo? – freno el auto de golpe derrapando algunos metros – ¿estás de coña?... ¿te la follaste para consolarle? – cada vez gritaba mas - ¿acaso vas fallándote a todos los que estén tristes? – le miraba cada vez más molesto –eres un capullo.
- Dean no... yo…- trato de tranquilizarle, no entendía por qué se ponía así – no quiero que te enojes.
- Claro no debería estarlo, con quien te la montes no es de mi incumbencia – apretó los dientes- ¿acaso si me pongo en plan emo vas a dejar que te folle para consolarme? – apretó mas los puños.
- Siempre te eh consolado cuando más lo has necesitado – dijo firmemente manteniéndole la mirada.
- ¿así que lo harías eh? – su tono de voz era normal pero en sus ojos se veía odio puro – eres más puta de lo que creí – y sin darle tiempo de repetir algo mas jalo su gabardina y le planto tremendo beso mordiéndole en el proceso para hacerle sangrar – asiento trasero ahora.
- Dean espe… - mas el aludido volvió a empujarle sin dejarle replicar al asiento trasero.
- Nada Cass – se lamio los labios mientras se deshacía de su cazadora de cuero – no intentes huir o te ira peor – se saco la playera sin dejar de mirarle – vas a "consolarme"- dijo sarcásticamente – así que calla y obedece.
Castiel era un ángel del señor, el podía partirle con un rayo en aquel momento, sin embargo ver al cazador en aquella fase tan dominante le dejo paralizado, sus ojos denotaban puro odio y aquello le desarmo, supo que su protegido le odiaba por acostarse con la joven, y el dolor que sentía en su corazón era más grande que cualquier otro medio para doblegarle, se quedo paralizado demostrado terror, miedo por que el otro le odiase, por que le alejara de su vida, por perder aquella amistad que era lo más importante para él, tuvo miedo de perderle.
Por eso no se resistió cuando el rubio arranco literalmente su camisa, no se inmuto cuando devoro su cuello a mordías, no dijo nada cuando tras arrancar sus pantalones empezó a juguetear con sus pezones erectos, no suplico aun cuando le llamo de formas tan obscenas y denigrantes.
- Cass – le llamo el cazador con lujuria - ¿te gusta? – mordió aquel pezón que torturaba con deleite.
- Si – pronuncio por primera vez todo jadeante desde que aquel acto empezó, algo que ojala nunca hubiera hecho.
- ¡Eres una puta! – le grito jalándolo de sus cabellos – ¡una maldita puta que se abre de piernas una cualquiera! – jalo mas su cabello y mordió sus labios hasta hacerles sangrar, sin importarle la cara de dolor de su ángel, "SUYO", aquellas palabras hicieron eco en su mente.
Y sin esperar más abrió las piernas del moreno embistiéndolo con fuerza, penetrándolo aun con dificultada de una sola estocada, aquello dolió, dolió horrores ya que no le había preparado, teniendo como único lubricante el liquido pre seminal de su propio miembro y si para él fue doloroso adentrarse aquella cálida cavidad lo sería mucho más para el de ojos de mar.
Mas no le importo, ignoro olímpicamente aquel grito de dolor por su parte, ignoro de igual manera la sangre resbalando por su entrada, ignoro los gestos de dolor y las lagrimas que sollozaban para que parase, aun que ninguna palabra de suplica salía de sus labios.
- ¿así te gusta verdad? – le embistió con fuerza – que te duela – cada vez mas – maldita zorra – busca como único fin el placer propio – no me importa – embestía con rudeza – con quien te revuelques – cada vez mas fuerte – lo único que debes tener claro – jalo sus cabellos puesto que el de ojos azules los había cerrado por el dolor – es que sin importar quién te tome Castiel – pronuncio su nombre con asco – eres y siempre serás MIO – las embestidas era cada vez mas erráticas, más dolorosas se sentía al borde del orgasmo.
- D-Dean – dijo su nombre como un lamento después de estar en silencio por tanto tiempo – Dean…por favor …
- ¿quieres correrte eh? – tomo su miembro con su mano sin dejar de embestir para empezar a bombearlo, si saber que lo que iba a pedir el ángel era perdón, perdón por que no le odiase, perdón por defraudarle, perdón por amarle- córrete Cass – le embistió con más fuerza – quiero que te corras…que te guste como te lo hago – mordió su cuello, mientras aquellas lagrimas no dejaban de correr – eres una puta – siguió insultándole – te encanta que te folle así – le modio sin piedad haciéndole una pequeña marca – demasiado puta.
El orgasmo le golpeo de pronto sintiendo una extraña combinación de placer y dolor mientras que el cazador al sentirse abrazado aun mas se corrió dentro de él, marcándolo como suyo, dejándole en claro que nada más seria de él, para cuando salió, pudo observar como aquel caminito de semen y sangre brotaban de su entrada, miro como su blanco cuerpo estaba marcado por moretones, observo sus mordidas y las lagrimas en el rostro del ángel, lagrimas que caían a un lado ya que su cabeza estaba ladeada con los ojos fuertemente cerrados, para cuando termino de violarle toda la razón le volvió dándose cuenta de que había cometido una locura.
Para cuando entendió la gravedad del asunto, estaba tan asqueado de si mismo que no supo como remediarlo no sabía cómo solucionarlo, no sabía bien como pedir perdón.
- Cass – le llamo arrepentido – Cass – quito un mechón de su rostro – yo… - intento hablar.
- ¿ya te sientes mejor? – susurro el ángel sin mirarle, levantándose poco a poco ya que estaba todo dolido.
- Cas yo no… - intento disculparse.
- Deberíamos regresar – le paro intentando limpiarse con lo que parecía su corbata – Dee y Sam deben estar preocupados.
- Cállate - todo su enojo regreso tras la mención de la chica, le jalo otra vez y le beso con lujuria con pasión pero sin una pizca de amor.
Castiel perdió la cuenta de las lagrimas que derramo, de las muchas veces que Dean le llamo o le insulto aquella tarde, también perdió la cuanta de cuantas veces se vertió el cazador en el o de las veces en las que tuvo su miembro entre sus labios, tampoco recuerda cuantas veces el cazador le mordió con hambre y cuantas le mordió en el cuerpo para marcarle, lo único que recuerda es que cada que se unían cada que se besaban, sentía aquella soledad aquella que era más grande que la de la chica aquella que pedía a gritos ser aliviada y como buen ángel Castiel iba a sanarle.
- ¿así que habéis estado toda la tarde follando como conejos eh? – les miro feliz la cazadora.
- Cállate no es de tu incumbencia – rugió el cazador mas viejo del lugar mirándola con odio.
- Se nota a leguas gruñón – la joven estudiaba a Cass y sus múltiples marcas del encuentro sexual con el cazador, Sammy se limito simplemente a callar, que su hermano estuviera de mal humor aun después del sexo era extraño, estaba sorprendido y pero tampoco iba a decir algo arriesgándose a una mordía de su hermano por lo tanto lo dejo pasar – eres un pervertido Dean - rio la cazadora feliz de al fin haber reunido a la parejita, ignorando las señales y rezando internamente que le dejaran regresar a su dimensión.
Si no estuviera tan feliz de regresar a su mundo sabría que aquello no era buena señal, si hubiera arreglado bien las cosas no tendría que enterarse por las malas, de saber que pudo evitar algo peor, nada de aquello pasaría.
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Apenas hubo girado la llave dentro de aquella cerradura, una sonrisa de lo más sincera apareció en su rostro, tras empujar la puerta y entrar a aquella habitación supo que aquello no podía estar mal, aquel arcángel tenía razón, se estaba enamorando de él, de Balthazar el ángel mas idiota que pudiera conocer, tampoco es que conociera muchos.
Pero ahí estaba recostado sobre la cama con los ojos cerrados, su pecho subía y bajaba constantemente indicios de que dormía, dejo las bolsa que tenía en la mano de la tienda donde había ido a comprar algunas cosas para la cena, había prometido hacer una comida casera, la cual muy pocas veces en la vida había intentado, sin embargo siguiendo el trato de enseñarle los placeres mundanos o como Balthazar lo llamaba "cosas aburridas" esa noche prometió hacerle la cena, por suerte el cuarto que había alquilado esa noche tenía una pequeña cocina.
Tras dejar las bolsas sobre la mesa se acerco un poco a la cama donde el ángel descansaba se inclino levemente para verle mejor escondiendo un mechón de cabello detrás de su oreja para que este no cayera sobre su rostro y tras mirarle unos segundos planto un pequeño beso en su frente, cuando se disponía a levantarse aquel ser de mirada cálida le observaba fijamente, pronto se vio abrazada por sus brazos y jalada para quedar recostada junto a él.
- Creí que dormías – su voz sonaba algo molesta.
- Los ángeles no duermen – acaricia aquel mechón escondido detrás de su oreja.
- Me has engañado - desvió la mirada.
- Quería saber hasta donde llegarías – sonrió besando ese pedazo de cabello – esperaba que me besaras.
- Lo hice – le miro con pena.
- Hablo de un beso de verdad – suspiro.
- Yo no creo que…- mordió uno de sus labios mas en ese instante estos fueron atacados por los del rubio, abriéndose paso dentro de aquellos, devorando su boca probando su esencia.
- Balthazar – le paro alegándolo un poco – tengo que hacer la cena.
- Creí que ya estaba cenando - sonrió coqueto.
- Enserio – deciso el abrazo y se levanto para ir a la cocina, agarrándose el cabello en una coleta en el acto – te esperaba desde la tarde – empezó a preparar las cosas.
- Me llamaron en casa – bufo fastidiado al ver a la chica alejarse sentándose sobre la cama – no pude llegar antes.
- ¿alguna novedad? – pregunto dándole la espalda – y con novedad me refiero a si Dee va a regresar.
- Al parecer si – murmuro bajito más la otra alcanzo a escucharle.
- Eso es genial – le miro sonriente - ¿Qué pasa? – se preocupa al ver el rostro del ángel – Balthazar… ¿algo va mal?
- Todo – suspiro sabiendo que la joven no descansaría hasta no sacarle la verdad – no tengo los detalles pero creo que tu hermana solo ha complicado más las cosas.
NOTAS FINALES: COMO YA LO HABRAN NOTADO ESTOY DECIDIDA A LIAR A TODOS O AL MENOS LA MAYORIA DE LOS PERSONAJES XD
