Disclaimer:"Y así es como se entero..." es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan, Ángela y Hodgins son propiedad intelectual de su creador y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto.
Nota: Hoy es el turno para Ángela, qué esta haciendo un gran trabajo como mejor amiga esta temporada. Siempre pensé que gritaría al enterarse pero bueno... Ya lo leeréis y me diréis que os parece.
Muchas gracias por los review, me alegra pensar que he cubierto un poquito, ese espacio que los guionistas nos dejaron vacío. Si consigo terminarlo algún día, que empiezo a dudarlo, el siguiente será Parker.
Tipo:Para todos los públicos y post final de temporada.
Agosto del 2011.
Y así es como se entero…
ÁNGELA y su don
Ella fue la primera en enterarse.
Da lo mismo cual sea la versión oficial.
Ella fue la primera en enterarse después de Brennan y punto. Tal vez hasta se hubiera enterado antes que Brennan si no llega a ser porque se encontraba al final de su tercer trimestre de embarazo y se sentía como una búfala en una charca de peces de colores.
Ella lo sabía.
Lo pudo notar aquella noche en la que su hijo vino al mundo. Pudo notarlo cuando Brennan entro en aquella habitación de hospital, con aquel conejito entre sus manos. Pudo notar que había vida en su vientre, amor en su corazón y miedo en su cabeza.
Las tres cosas seguían allí días después, pero el miedo era otro y la confesión seguía sin salir de sus labios.
Su amiga llevaba toda la semana dando vueltas alrededor de algo, pero no decía nada.
La visitaba casi todos los días al salir del trabajo.
Se pasaba unos 20 minutos haciendo cucamonas a Michael y preocupándose por su salud, por la salud de los dos y por lo duro que era ser madre. Luego se iba, como si nada, como si no quisiera decirle algo.
Ella le hubiera presionado. Si Michael la dejara dormir y pudiera pensar en algo más que en leche materna y cólicos infantiles, todo aquello ya hubiera terminado, pero no estaba siendo el caso…
El viernes llego más o menos a las 17:30 recién salida del Jeffersonian como si nada, cómo si ella alguna vez realmente saliera a las 5 del trabajo. Traía un mega conejo de peluche que llenaba media habitación. La dijo que pensaba que el otro no era suficiente regalo y que aunque no pensaba que eso fuera muy útil… Su sobrino se merecía lo mejor.
Vamos que se dejo engatusar por la dueña de la tienda, lo que ya de por si era una confirmación a sus suposiciones, aunque el conejo era precioso e impresionante. También llevaba consigo un parque infantil con el cual desarrollar todas las facultades psicomotrices del bebé, en cuanto este pudiera aguantarse tumbado en alguna superficie que no fuera la cuna o los brazos, o simplemente fuera capaz de levantar la cabeza.
Se la veía dispuesta, preparada a soltar la bomba. Pero según pasaban los minutos se iba desinflando poco a poco.
Había estado toda la tarde esperando el momento adecuado para decirlo. El momento adecuado para dejar caer la noticia. A Brennan nunca se le había dado bien dar vueltas alrededor de una situación y aquella era la más clara muestra.
Ella era clara, directa.
¿Por qué retenía esa información que la quemaba el alma?
¿Cómo no sospechar que la "noticia" estaba cerca?
Tantos años shippeando a su mejor amiga y al sexy agente del FBI para al final perderse la mitad de la historia. Las dos noticias casi de seguido y mientras su hijo apenas le dejaba dormir.
Así no había manera de disfrutar las buenas noticias.
Eran las 19:00 cuando Brennan se despidió. Primero entro en la cocina a decir adiós a Jack que estaba haciendo la cena, dio un besito a Michael y luego se acerco hacia ella y la deseo un sueño reparador.
Ya estaba saliendo por la puerta cuando...
-¡Brennan! – Aquello no podía seguir así – Enhorabuena - casi lo susurro.
No quería asustarla, pero la quería librar del peso de las verdades.
Brennan se la quedo mirando con unos ojos muy abiertos intentando evaluar la situación antes de decir nada.
Sus grandes ojos azules se llenaron de lágrimas.
Una sonrisa tímida y comprometida se pinto en el rostro de las dos.
Sobraban las palabras. Era como si nunca hubieran hecho falta.
-Gracias – dijo Brennan sentida mientras se acercaba a ella y la abrazaba con fuerza, dos lágrimas resbalaron por sus ojos.
-¿Por qué no me lo dijiste?
-Booth dijo que este era tu momento y que tal vez debería esperar un poco para no robarte el protagonismo.
No pudo por menos que soltar una carcajada ante la idea.
Booth siempre tan considerado.
- ¡Lo que no quería es que se me cortara la leche con la emoción! – casi grito de alegría mientras separaba a su amiga para poderla ver la cara.
Sus ojos brillantes.
El futuro esperanzador.
Imaginaba a Booth en ese gran embolado, intentando ser correcto y mantener todas las bolas en el aire. Pobre. Lo que le venía encima.
Los hombres no lo hacen bien ni cuando lo intentan.
- Sí -dijo confusa la antropologa-, también dijo algo de lo de la leche pero realmente no sé lo que significa…
No podía dejar de sonreír.
Acompaño a su amiga de nuevo dentro de la casa, había tanto de lo que hablar...
Y así es como se entero Ángela.
Fin
