Disclaimer: "Y así es como se entero..." es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan, Saroyan y el resto de personajes mencionados son propiedad intelectual de Hart Hanson, Stephen Nathan y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto.

Notas de la autora: Y así es como se entero Camille Saroyan de que Booth y Brennan iban a ser papás. Sweets y Caroline siguen en camino :-p

Muchas gracias por los review recibidos y espero que os siga gustando.

Tipo: Para todos los públicos y post final de sexta temporada.

Terminado en enero de 2013.


Camille y la sonrisa encantadora de Booth

Este departamento se hunde sin remedio, lo veo, lo estoy viendo. En cualquier momento un mamut volverá a aparecer en mitad del laboratorio. Y aplastará a alguien. Seguramente a mi, porque soy la que siempre estoy aquí. El papeleo se multiplica por segundos, la burocracia nos come... y la doctora Brennan está más rara que nunca. Mucho más rara que todas las otras veces que ha estado muy rara juntas. Lo que es demasiado, incluso para mi.

La muerte de Vincent fue muy dura para todos. Un golpe con el que no contábamos que nos hizo replantearnos otra vez las prioridades básicas de nuestra vida.

Pero Brennan…

La doctora está muy rara.

Se queda ausente. Contesta preguntas que no le hemos hecho. Desaparece durante largos periodos de tiempo y le perdura un virus estomacal desde hace semanas. Le he dicho como un millón de veces que vaya al médico, que cualquier problema estomacal se puede convertir en algo crónico... pero ella sabrá si ha decidido hacerme caso. Sin Ángela por aquí es difícil intentar razonar con ella. Es difícil que te conteste a una pregunta directa no empírica.

Por otro lado está lo de Ángela. Lo de Ángela y lo de que su marido sea Hodgins. Y lo de que los dos estén de baja maternal/paternal. Michael es el bebé más bonito del mundo y ha heredado la sonrisa de papá, desde el minuto 0. Lo que es adorablemente peligroso, lo sé, pero nada interesante para mi actual situación laboral. Hodgins y Ángela son unos padres entregados, felices y terriblemente cansados, pero yo he perdido a dos de los activos, como diría la doctora Brennan, más importante de mi equipo, así, de la noche a la mañana y durante cerca de dos meses.

Eso desestabiliza.

Y mucho.

Así que con Brennan medio ausente y los otros dos cambiando pañales tengo a 5 internos dando vueltas por el laboratorio de forma iracunda... y eso es mejor que lo de Daisy y Sweets.

¿¡Nunca les ha dicho nadie que en egiptología también hay cámaras?!.

Tengo que hacer algo para que la reproducción de la cama de Cleopatra no se convierta en el picadero del Jeffersonian… ya me han echado el alto en varias ocasiones y yo ni siquiera sé lo cómoda que es la dichosa camita.

Caos.

Caos y destrucción.

Caos, destrucción y presupuestos. Presupuestos que necesitan que mi atención vuelva a ellos. Pero mi atención no vuelve a los presupuestos sino que se redirecciona hacia Booth que aparece ante mi puerta con una de sus sonrisas encantadoras.

Booth 1, presupuestos 0.

- Buenas tardes, Camille - dice remarcando mi nombre para molestarme claramente.
- Buenos días Seeley - hago lo propio.

Él sonríe sin un nuevo comentario añadido y se apoya en el quicio de mi puerta, mientras echa un vistazo hacia fuera como si buscara algo, o mejor dicho, a alguien.

No soy capaz de entender como después de todo han vuelto de nuevo a ese punto sin retorno que ya vivieron mucho antes de que el mamut apareciera en el laboratorio. No me extraña que la doctora Brennan se sienta enferma.

Es una pesadilla.

- ¿Qué tal te va? – pregunta de forma casual, sin demasiado interés y sin apartar mucho la vista del pasillo.
-¿Realmente quieres saberlo? – digo con ironía alzando mi ceja como mejor sé, para mostrarme escandalizadamente molesta.

Entonces me vuelve a sonreír dulcemente y está vez sí, pone su atención en mí.

- No encuentro a Bones por ningún lado – dice con su mejor cara de niño bueno.

Seguro que ya la ha buscado hasta en el subsuelo.

-Eso nos pasa a todos últimamente – digo de forma desinteresada, pero parece que la ironía esta vez ni siquiera ha entrado por los oídos de mi amigo, quién ha vuelto a sacar su mirada al pasillo.

No sé si reír o llorar.

Que forma de sentirme ignorada.

Me pregunto si él sabrá que le pasa últimamente a la doctora, si habrán hablado de… de algo importante. De algo que no suponga discutir sobre las costumbres sociales.

-¿Hay algún muerto? – terminó por preguntar porque a lo mejor y sin pretensiones de protagonismo esa visita también me concierne a mi.

-No, sólo quiero llevarla a cenar.

La está llevando mucho a cenar últimamente, ayer, antes de ayer, el día anterior a ese… Me acabo de dar cuenta de que ya no necesita un caso como excusa.

¿Tal vez haya cambiado algo que tiene despistada a la doctora?

- Cenáis mucho últimamente, ¿no crees? – me sale sin pensarlo y él me mira divertido.
-Hay que alimentarse Cam.
- Por supuesto Booth.

Me le quedo mirando curiosa, intentado descubrir que es lo que realmente me están contando sus ojos. Nos mantenemos la mirada durante unos segundos, pero no vuelve a salir nada de su boca.

Tal vez en otro momento.

- Prueba en el cuarto de baño – terminó por decir-. Últimamente se encuentra indispuesta. Aunque supongo que ya lo sabrás, con todo lo que cenáis.

De repente la cara de Booth se transforma en una de puro terror. Ahora si que he conseguido llamar su atención. Entra rápidamente cerrando la puerta tras de sí y se sienta frente a mi.

- ¿Qué la ocurre?

Me quedo ligeramente desconcertada.

-¿No te diste cuenta? Tiene nauseas constantes, se pasa medio día en el cuarto de baño, está súper despistada, muy cansada… incluso diría que está inflamada…

Según recito los síntomas de mi colega y veo como Booth se tranquiliza poco a poco, me doy cuenta de que la que no se ha dado cuenta de nada he sido yo.

- Nauseas, cansancio, inflamación – repito juntando todos los datos que tengo en mi poder mientras miro a Booth intentando descubrir lo que su cara me quiere ocultar.

- No tomes conclusiones precipitadas – dice serio y un poco asustado.

- ¿Conclusiones precipitadas? – sé que he gritado un poco- Esto es una epidemia - lo sigo haciendo.

Booth hace gestos para que me tranquilice y baje el tono de voz. Mi cabeza va a mil.

-¿Has dejado embarazada a la doctora Brennan?

Una sonrisa de genuina felicidad se le escapa de los labios.

- ¿Me guardaras el secreto?

Y así es como se entero la doctora Saroyan.


Unas palabritas para animar a la autora...