La misión parecía imposible; buscara por donde fuese la información referente a esos alumnos estaba restringida, o me la negaban rotundamente. ¿Por qué?, esa era mi gran duda; sabía perfectamente que no se trataba de alumnos comunes pero… llegar a tanto me parecía por demás excesivo.

Entonces mi pequeño cerebrito comenzó a cavilar una y mil posibles razones; y de pronto me quedé helada… ¿vampiros?... eso era lo más razonable que podía ofrecer mi excitada imaginación en esos momentos. Parece que había leído muchas historias de vampiros y me había traumado la ultima; ellos tenían piel fría, eran muy atractivos y misteriosos; no muy convencida de mi hipótesis decidí que indagaría hasta dar con la verdad.

Al día siguiente todo el panorama cambió. Por la mañana me encontraba tan profundamente metida en mis pensamientos que ni siquiera noté cuando cesó el sermón diario de Lee acerca del adecuado comportamiento en el instituto; todo ese proceso había terminado en una conclusión

-¡él pertenece al grupo!

Exclamé tan fuerte que los que iban entrando en ese momento voltearon y yo quise volverme avestruz y clavar la cabeza en la tierra;

-¿Y él es?-

Preguntó Lee con cara de preocupación;

-aaaa no, no es nada, digo nadie, jaja (sonrisa nerviosa) –

Contesté y despidiéndome de prisa caminé hacia mi aula, pero me encontraba en un estado tan fuera de mí que no noté hacia donde me dirigía, hasta que mis pies frenaron con un pequeño choque

-su-sumimasen- expresé en tono nervioso y con la cara más roja que un tomate; color que aumentó al descubrir con quien había chocado. Se trataba nada más y nada menos que de Él; me perdí en esa noche instalada en su rostro pálido, deje que esa oscuridad me absorbiera por completo; y justo cuando más pérdida me encontraba, mi ángel guardián acudió en mi ayuda…

-¿te encuentras bien?

Esa voz, esa hipnotizante voz, yo la reconocía, sentí de nuevo su gélida piel tocar la mía, sujetando mi mano me condujo hacia sí; ante su presencia me volví un cuerpo sin voluntad; era una frágil muñeca a su completa disposición…

-mmm me parece que estoy destinado a cuidar de ti – dijo con esa cálida sonrisa que me derrite aún con sólo recordarla, esa sonrisa por la cual podría haber desatado las más cruentas batallas por recibirla como premio. Su presencia, su tacto, su voz, todo él me confundía, a tal grado de olvidarme por completo que me encontraba en el colegio a punto de llegar tarde a mi clase; olvidándome incluso de aquellos negros ojos en los que instantes antes me había perdido.

Contemplé su fino rostro hasta que mi conciencia me reprochó mi actitud, y baje la cara en seña de defensa, para que el sonrojo antes olvidado se instalara en mis mejillas de nuevo. Levantó suavemente mi rostro y se aproximó tanto que su aliento rozó mi piel;

-tranquila… todo está en orden. Es más aprovecharé para presentarte ok?

Qué podía hacer o decir; absolutamente nada, pero una encantadora voz varonil respondió por mí

-No es necesario Sasame; déjalo así, se quien es ella, incluso tomamos clase juntos; no es así Hyuga San?-

Por kami, tanto tiempo invertido en pensar que hacer para que me notará y él ya sabía de mi

-hai -asentí de manera robótica, como si se tratara de una orden expresa de un superior

-muy bien – sonrió Sasame- en este caso me has ganado pequeño primo; aunque todo era un pretexto para preguntarle su nombre, ya que no lo había hecho antes.

Creo que mi rostro se inundó de un color sin nombre, nunca en mi vida había sentido tanta pena, y ahora estaba a punto de inventar un nuevo tono de rojo enfrente de los dos niños que más me habían gustado en la vida. Pero nuevamente esa varonil voz fue mi escape

-tu y tus cosas, solo date prisa o llegaremos tarde quieres?

Fue realmente un lindo comienzo de día, ahora caminaba con una nueva e inesperada certeza, Sasame kun y Sasuke kun eran tan parecidos porque eran familiares; ambos hermosos, enigmáticos; ambos un ficticio vampiro que robaba mis pensamientos.

Nunca comprendí, y ni creo hacerlo; por qué tenían tanta prisa, digo no entraron a clases (al menos Sasuke kun), y no les vi más por el colegio; hasta hoy han pasado dos semanas sin que tenga noticas, encuentros o rumores acerca de ellos.

Pero la situación no es complicada únicamente por ese aspecto tan relevante; como todos los mortales terrenos tengo una familia, que hasta hace unos meses funcionaba en perfecto estado; pero en esta semana los problemas familiares se han reforzado; me parece que hicieron una fusión y se volvieron mucho muy poderosas, y ahora están comploteando para destruir mi familia.

En fin son cosas en las que no quisiera pensar, pero inevitablemente se me vienen a la cabeza; en estos días, descubrí algo interesante en la pequeña fuentecilla, el ambiente ahí es tan distinto que me he refugiado cuando más oscuro es el panorama en casa y no tengo los ánimos para entrar a clases.