Las cosas en casa parecían mejorar un poco, hahame y otosan peleaban menos, quizás porque Hanabi les había suplicado la última vez con lagrimas en los ojos que cesaran de pelear frente a nosotras, que si ya no se querían que mejor se separaran.

Ello dio un respiro a mi vida y pude concentrarme en la misión que me había propuesto a comienzos del ciclo escolar, indagar acerca de Sasuke kun, y por supuesto de Sasame kun también.

Así que en los últimos días me había dado a la tarea de husmear acerca de mis dulces torturas; y estaba a punto de darme por vencida; nada, simplemente no encontraba nada, ni un minúsculo detalle que me diese la oportunidad de acercarme a ellos. Lo único que puede indagar fue la familia Uchiha junto con la Mitzui eran socios del colegio. Y fue entonces que la suerte me sonrió, no sé con qué intención pero su sonrisa se posó en mí.

Resultó que por esos días Sasuke kun había regresado al colegio, me sentí feliz de verlo cruzar la puerta del salón justo antes que yo entrara, y mi corazón dolió cuando vi como Haruno Sakura se colgaba de su brazo mientras canturreaba su nombre; entonces la profesora de química propuso actividades por binas, advirtiendo que los equipos durarían todo el semestre, y ahí sucedió todo, al tomar mi papel salió el nombre más inesperado y el más deseado, "Uchiha Sasuke", mi reacción fue tardía, estaba totalmente anonadada, waa ahora no me podría concentrar, si de por sí la química no se me daba muy bien ahora menos. Más asustada que alegre me dirigí a donde estaba él, sentí su frialdad y su penetrante mirada mientras me decía;

-si no te gusta química ponte a estudiar, no pienso dejar que por tu culpa mi promedio se vea afectado

Realmente no presté mucha atención a lo que decía, el tenerlo tan cerca me bloqueaba el cerebro, sentía que el color rojo se posaba en mis mejillas, una sensación de vergüenza se apoderaba de mí, hasta que un pequeño papel doblado apareció por arte de magia en mi lado de la mesa.

"Hyuga, estas muerta…"

Sentí un balde de hielo caer en mi espalda; sabia de sobra que todas las chicas de la clase estaban deseosas de estar trabajando con Uchiha san, pero no creí que alguna se molestara tanto como para amenazarme, no era como que yo hubiera planeado estar en equipo con él. La firma volvió mi miedo en un inexplicable terror; las iniciales HS solo podían pertenecer a la odiosa y peligrosa niña chicle, Haruno Sakura.

Ella era la más popular con los chicos, poseía un sequito personal de viboritas que hacían el trabajo sucio por ella, y era la eterna enamorada de Uchiha san; alguna vez tuve una amiga de la infancia llamada Sakura, pero no se parecía en nada a Haruno, eran como dos polos opuestos por ello siempre creí que el nombre lo había colocado mal en su registro de nacimiento. Al parecer su equipo estaba formado por ella e Yamanaka Ino, ambas egocéntricas, pero enemigas en el amor, dos grandes razones para que ahora me odiara.

Creo que en ese instante debí ponerme muy pálida, pues a pesar de que la clase ya había terminado Sasuke kun aún permanecía a mi lado

-¿te sientes mal? –

Pregunto con su profunda y fría voz, yo solo moví la cabeza en negación intentando retener una lagrima exasperada que luchaba por salir de mis ojos; entonces sorpresivamente tomó el puño en que había yo encerrado la notita de advertencia y con facilidad lo deshizo para extraer su contenido; una divertida sonrisa apareció en su rostro, reaccione porque era la primera vez que lo veía sonreír

-así que le molesto, pues bien, veamos que más sucede- dijo en tono irónico y voz alta

- no permitas que estas cosas te afecten Hyuga, solo preocúpate por estar a mi nivel ¿sí?

Concluyó, para después salir del aula con el papel en un bolsillo y una sonrisa en la cara. Me pareció que sonreía satisfecho por los celos de la niña chicle, yo sentí que una pieza de mi corazón se partía, pero decidí seguir su concejo para no decepcionarlo.