Disclaimer: Los personajes no me pertenecen (qué más quisiera yo). Sólo me adjudico la trama :P

Wish you luck: Gracias por el review! Si te hicieras una cuenta, podría enviarte un pequeño adelanto, como hago con los demás reviews. Un beso!

Nicolle malik: Te digo lo mismo que a Wish You luck. Un beso!


CAPÍTULO 2

Unos zarandeos intentaban arrancarme de mi precioso sueño lleno de unicornios y princesas vestidas de rosa –nótese la ironía-.

Gruñí un poco más, pataleando a aquella persona que quería despertarme tan temprano después de una noche llena de pesadillas, como las que se repetían cada vez desde que ellos se marcharon.

- Bella, como no te levantes en diez segundos, juro que te saco de la cama a jalones.

Alguien comenzó a contar hasta diez, ¿Leah? ¿Qué hacía aquí tan temprano? Maldita incoherencia mañanera. No pretendas que piense con claridad estando aún semi despierta, semi inconsciente. Cinco. En serio, no me gusta ser despertada de esta manera…Oh, nubes de colores. Ocho. Mierda, me parece que es hora de despertarse. Algo se apoderó con fuerza de mis pies y terminé en el suelo. Auch, eso dolió.

- ¿Pero qué mierdas haces en mi casa tan temprano Leah? Demonios, eso dolió.

Ella se limitó a arquear una ceja mientras yo me sobaba mi pobre trasero, que había recibido todo el impacto.

- Disculpe, señorita-tengo-tiempo-para-todo, no sabía que planeara tener un fondo de armario nuevo y preparar maletas en un solo día.

Había olvidado por completo que pasado mañana me iba a Europa, y aún no había preparado nada.

- Tienes diez minutos para arreglarte. ¡Diez!

- ¿Y mi desayuno? – hice un puchero

- Ya comerás algo cuando terminemos.

Me crucé de brazos. Genial, encima iba a una sesión de tortura con el estómago vacío. Me despedí de mi berrinche antes de que se le ocurriera algo peor.

Pillé los primeros vaqueros desgastados que vi, una camiseta de mangas cortas en color gris y una sobre camisa ancha, roja con cuadros negros. Me enfundé en mis botas y me recogí el pelo en una coleta algo desordenada.

Leah hizo un gesto de desaprobación.

- Cariño, sabes que te quiero, ¿verdad? – arqueé una ceja en su dirección- Hoy vas a dejar de parecer un tío y a ser la chica que de verdad eres. Ya me darás las gracias.

No dejaba de sorprenderme. Ella nunca había sido un ejemplo femenino a seguir. El estar rodeada por completo de un pack completo de hombres-lobo, no le daba oportunidad de mostrar su feminidad como debía. Pero cada vez que estaba conmigo intentaba hacerlo.

Había traído su coche, y en menos de lo que tardaría mi vieja camioneta en llegar, estábamos en el centro comercial de Port Angeles.

¿Cuál sería la primera parada? Leah se paró con el ceño fruncido para pensarlo. Me jaló del brazo y nos encaminó a la primera tienda de ropa –barata- que vimos.

¡Se volvió loca! Comenzó a coger ropa de todas las perchas y a tirármelas. Cuando ya no podía más con mi alma me indicó dónde estaba el probador.

- Ve probándote eso, ahora te iré llevando más. – Me le quedé mirando, perpleja- ¡Chu, chu! ¡Fuera, bicho!

No pude evitar proferir una carcajada y encaminarme a mi tortura personal.

¡Madre mía! ¿Pero qué es esto? Camisetas ceñidas, de todos los colores y formas, escotadas, con el escote por el ombligo, hombros al aire, un hombro al aire.

Comencé a probármelas y escuché a Leah.

- Esa no me gusta. Estás tan delgada que si te pones esa vas a parecer solo huesos. Nah, prueba con la del hombro al descubierto.

Me puse una en color berenjena, algo ancha pero se ceñía en la cintura. Al ser de esa forma, me quedaba un hombro al descubierto. Me gustaba, mucho.

- Esa sí te queda bien. No te hace gorda, pero tampoco un esqueleto andante. Pruébate estos leggings vaqueros. Te van a quedar genial con esa.

Tras cuarenta y cinco minutos más, salí con un mogollón de bolsas. Muchos conjuntos y camisetas para combinar con distintos leggings y pantalones. En Europa en verano hacía bastante calor, y compramos ropa fresca, y también ropa que me sirviera para Mystic Falls y pudiera usarla durante todo el año.

La siguiente tienda fue una zapatería. No pude evitar pelearme con Leah. ¿Pretendía que me pusiera tacones de infarto, con lo torpe que era? Conseguí convencerla de que me dejara comprar un par de bailarinas, pero también tuve que comprarme unas botas con medio tacón (al menos no eran de aguja, y podía aguantarlas sin problemas), unas sandalias con algo de cuña, y bastantes bolsos que pegaban con todo. Grandes, pequeños, uno bastante cómodo para llevar lo necesario cuando estuviera de vacaciones…

La siguiente parada fue peluquería y estética.

Una chica bastante amable, me acompañó al fondo del establecimiento, concretamente a una sala, donde me pidió que me desvistiera. Miré a Leah totalmente asustada.

- Cera, cariño.

Me guiñó un ojo y la esteticista comenzó con su trabajo.

Una hora después de gritar, llorar y berrear ante semejante sufrimiento, no tenía ni un solo vello en las zonas visibles (y no tan visibles) de mi cuerpo. Ante mis protestas de por qué tenía que hacerme ingles completas, Leah contestó que "no queríamos que ningún chico europeo saliera huyendo ante eso". ¿De verdad pensaba que me iba a liar con alguien? Qué mal encaminada iba…

Tras la depilación completa y limpieza facial, tocaba turno de un cambio de peinado y look. Eva, así se llamaba la peluquera, me pidió permiso para dejarme en sus manos, y accedí. Estuvo un buen rato poniéndome papel de plata en la cabeza (me sentía como un alienígena comunicándose con su planeta), recortando, secando y peinando, me dejó abrir los ojos para verme. Casi me caigo de la silla de la impresión.

Del pelo rebelde y encrespado sin forma que tenía no quedaba nada. Estaba totalmente liso, un poco por debajo de los hombros, y estaba cortado a capas que me hacía reflejar mejor mis facciones. Si antes lo tenía de un color castaño oscuro sin vida, ahora lo tenía color rojizo, gracias a las mechas que me habían puesto.

Entre Leah y ella me enseñaron a usar maquillaje. Sí, maquillaje. Ahora sabía la diferencia entre no ir pintada y parecer un payaso. Me aconsejaron como conseguir un maquillaje natural, y otro más sofisticado para ir a fiestas, eventos, o para salir por la noche.

Tras despedirnos de la peluquera y darle las gracias por hacerme guapa, tocaba comprar lo último. Complementos, bisutería, gafas de sol.

No habíamos parado ni para comer, y cuando me dejó Leah en casa, estaba atardeciendo.

Se ofreció como asistente personal para recordarme no olvidar nada, o no poner algo inadecuado en la maleta.

Tras casi dos horas interminables, la maleta estaba perfectamente hecha, y toda la documentación guardada en uno de los bolsos que me compré.

Leah se quedó a dormir, con la excusa de hacer una fiesta pijama como despedida.

Ya estábamos las dos en la cama (ella roncando como un hipopótamo). No conseguía conciliar el sueño. ¿Cómo hacerlo? Si en menos de un día estaría tomando un vuelo con destino a un lugar totalmente desconocido, interesante, emocionante y excitante para mí.

Un viaje que significaría el comienzo de otra yo. Un viaje que cambiaría mi vida…

Y pensando en la de cosas que vería y disfrutaría, Morfeo me atrapó entre sus brazos…


Hello! Bueno, algo cortito el capi, pero quería dejar la intriga de Europa para el siguiente... Muajaja! :P

Muchas gracias por los followers, favoritos y reviews!

Estoy pensando en actualizar los domingos, ya que creo que los sábados es para "descansar" o para pasarlo de compras o saliendo. ¿Qué pensáis? ¿Lo dejo como está o actualizo los domingos?

Por cada review que dejéis más pronto veréis aparecer a Damoncito! *O*

-TrishCullenWinchester-