Hola a todooos los que me lean =D (que seguramente sereís poquitos xDDDDDD)
Pues nah, esta vez os traigo un capitulo más pronto! Se puede decir que me ha entrado una rafaga de inspiración y me ha dado por escribir. Porque sinceramente.. no hago ningún tipo de plan para saber como va a continuar así que ni yo misma lo sé x)
y nah, como siempre digo. Espero que os guste! =D (hoy sale Sesshomaru *¬*)
Disclaimer: Todos los personajes que aparecerán a lo largo del fic no me pertencen. Pertenecen a la fabulosa mangaka Rumiko Takahashi.
En cuanto pronunció su deseo, la joven, tuvo la fuerte impresión de que la frase que acababa de pronunciar no hacía otra cosa que repetirse una y otra vez en eco por la silenciosa cabaña.
Tanto Kagome como Inuyasha estaban totalmente estupefactos, con los ojos como platos y sin poder apenas pronunciar una palabra ya que, la pareja se esperaba cualquier cosa menos aquello. Toda la cabaña parecía estar sumida bajo la confusión y la tensión. Toda, excepto la pequeña Satsuki que, ajena a todo aquello, jugaba tironeando el pelo de su mamá.
- ¿Por qué demonios quieres volver con ese miserable? - gritó finalmente Inuyasha exasperado en cuanto pudo asumir aquellas palabras. - ¿Qué no ves que te ha dejado tirada y abandonada como a un vulgar perro? Estoy completamente seguro de que si no estuviéramos nosotros en esta aldea habría hecho exactamente lo mismo. El echo que vivamos aquí solamente le ha convenido para dejar su conciencia, si es que la tiene ese maldito cabrón, más tranquila.
- ¡Inuyasha! - exclamó la miko al ver que poco a poco iba subiendo el tono de sus palabras.
- Te ha dejado de visitarte sin más, no responde tus cartas, ya ni una felicitación ni nada de nada para tu cumpleaños, si atacasen la aldea y estuvieses en peligro le daría completamente igual porque tu, para él, ya no existes, puesto que te trata como tal. ¿Y aún pretendes ir a verlo Rin? ¿Estás tonta o qué?- continuó él ignorando a su mujer y a la pequeña que ahora se ocultaba al ver a su padre colérico.
- Pero seguro que.. - trató de defenderse la joven.
- ¿Quieres ir a verlo? ¿En serio quieres? Por que a mi no me importa en absoluto llevarte junto a él para que veas personalmente como ese maldito hijo de perra te ignora y menosprecia sin más mientras que tu te las pasas llorando por él.
- ¡Basta Inuyasha! - la miko pegó tal grito que ahora la pequeña no sabía si prefería ocultarse tras su madre o su padre. - ¿Qué no ves que te estas pasando con ella? ¿Qué pretendes?
- Le estoy abriendo lo ojos por su bien - respondió el hanyou enfurecido, pero tras ver a la pequeña Satsuki intentando ocultarse en el cuello de su mujer cogió un par de bocanadas de aire y trató de calmarse. - Lo siento, lo siento mucho Rin... Pero es que me cabrea tu ingratitud. Te hemos acogido, te hemos cuidado, protegido y enseñado un montón de cosas. Te hemos animado, apoyado y hecho compañía noche y día cuando aquel miserable dejó de visitarte y tu llorabas. ¿Y todo esto, para que al final quieras volver de nuevo junto a él? Esto me parece increíble...
Rin tras escuchar aquellas ultimas palabras se sintió una completa y despreciable desagradecida. Todo lo que había dicho Inuyasha era cierto, y era comprehensible que actuara de tal modo. Pero ahora ya no podía hacerse atrás, ya se había hecho a la idea de que quería ir a verle y ya no podía hacerse atrás. A pesar de que la razón le decía a gritos que lo hiciera su corazón parecía controlarla... Y este, no estaría dispuesto a echarse atrás ahora que ya lo había decidido. Si eso significaba una negativa por parte de Inuyasha, iría ella sola.
Finalmente, la joven tragó saliva e intentó hablar con un tono seguro para intentar convencerlos.
- Sé perfectamente todo lo que me ha hecho pasar y que, afortunadamente, todos vosotros habéis estado ahí para ayudarme. Créeme que siempre estaré en deuda con vosotros por todo lo que habéis echo y que siempre estaré con vosotros y os querré. Y también sé... que es muy desagradecido esto que os estoy pidiendo. De verdad... me encantaría poder olvidarlo todo y quedarme con vosotros sin sufrir más pero no puedo evitarlo. Sesshomaru-sama es una persona muy especial e importante y, aunque no lo quisiera, ocupa un gran lugar en mi corazón. Me acogió a su lado y me cuidó cuando todo el mundo me despreciaba y me rechazaba. Él me protegió contra todo mal, me abrigaba del frío y me cuidaba cuando yo estaba enferma y por eso, ahora...
- Rin eso no tiene nada que... - Le interrumpió Inuyasha
- Dejame acabar por favor. - le dijo la joven mientras le miraba con ojos abatidos. - Lo que quiero decir con todo esto... es que quiero ir junto a él porque necesito saber el por qué de todo esto. Quiero que, si realmente no quiere volver a verme nunca más, que me lo diga a la cara y... quiero verle al menos una vez más. -dijo mientras sonreía tristemente. - Si Sesshomaru-sama me desprecia y ya no quiere saber nada más de mi... lo asumiré y así, al menos todo esto habrá servido para aclarar todo y para que se convierta en un feliz recuerdo de mi infancia...entonces podré vivir sin tener que esperarlo más...
En cuanto Rin acabó lo que trataba de decir, sintió como si se hubiera sacado un gran peso de encima. Se había sincerado delante de sus amigos y ahora lo único que podía hacer era esperar a que aquellas palabras le convencieran para ayudarla. Si la acompañaba Inuyasha, no sólo estaría más segura, si no que lo encontraría más fácilmente.
Kagome por su parte, la entendía perfectamente y sabía, o al menos podía imaginar, que es lo que haría Rin si se negaban a cumplirle su deseo. Si años atrás hubiese ocurrido los mismo con ella e Inuyasha, sin lugar a dudas ella habría hecho lo imposible para ir a buscarle, y si se hubiesen negado... habría ido ella sola a buscarlo. Pero por otra parte... no estaba segura si lo mejor era llevarla o no. Sesshomaru no era como Inuyasha. Sesshomaru no hablaría tan fácilmente ni tampoco mostraría ningún tipo de sentimientos hacía Rin. ¡Al contrario! Sería capaz de herir sin ningún tipo de miramientos y en un abrir y cerrar de ojos el frágil corazón de Rin. ¿Qué podían hacer? Siempre podría intentar convencerla de que no lo hiciera pero eso sería algo muy duro...
Mientras la miko estaba en aquel debate mental, Inuyasha estaba completamente en blanco. Las palabras; "Sesshomaru-sama, especial, importante, lugar en mi corazón" le habían trastornado. ¿Acaso la chica pensaba en Sesshomaru, el mismo frío y calculador youkai, como un héroe y protector? O peor ¿Pensaría la chica en el youkai como algo más que un protector? Imposible.
- Creo que tendríamos que ayudarla - dijo finalmente Kagome - al fin y al cabo es su deseo de cumpleaños, le dijimos que podía pedir lo que quisiera así que... Además si no vamos con ella, seguro que se irá sola, y es mejor que vaya acompañada y protegida. - Le dijo Kagome mientras sonreía y miraba a su esposo.
- Tsss que haga lo que quiera. - respondió de mala gana mientras volvía a afilar su espada - eso si, como la haga llorar lo mataré, y a ti, después de esto no querré oír tus lamentos. ¿entendido?
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.-.-.-.-.
- Vete preparando Rin, estamos cerca.
En cuanto Rin oyó esas palabras pronunciadas por Inuyasha sintió que se acercaba poco a poco a un gran vacío. El miedo y la angustia se iban apoderando de ella a la misma velocidad que las gotas de sudor fría recorrían el camino desde su sien hasta la mejilla y que su rostro iba cogiendo un tono más blanco.
¿Como podía presentarse así delante del Daiyoukai? ¿Él la había dejado ahí por débil y para no tener que protegerla más no? Si ahora se le presentaba con cara de horrorizada confirmaría los argumentos del youkai y entonces si que no la aceptaría a su lado. No. Tenía que demostrar que había crecido. Que ahora era fuerte. Que podía estar con él. Que estaría por siempre junto a él.
Hacía poco más de una semana en la que Rin viajaba junto con Inuyasha, Kohaku y Kagome.
En cuanto Inuyasha dio el visto bueno y tuvieron todas las previsiones necesarias para el viaje, enseguida se pusieron en marcha. La pequeña Satsuki quedó a manos de Sango, Miroku y Kaede si hacía falta. La pequeña, no parecía estar muy triste por despedirse de sus padres ya que se lo estaba pasando muy bien con las gemelas Chizuru y Kurumi.
Kohaku, que estaba en la aldea de visita, en cuanto supo a donde iban se ofreció enseguida a acompañarlos junto con Kirara. Así pues, Kagome viajaba en la espalda de Inuyasha mientras que Rin y Kohaku iban montados en Kirara. Además no sólo gracias a Kohaku podrían viajar más rápido, también representaba una gran ayuda ya que sabía un montón de cosas que les fueron bastante utiles en los bosques.
El viaje en si fue más bien largo ya que se dirigían hacía las tierras lejanas del oeste, allá donde Sesshomaru tenía su propio castillo. No estaban seguros de si lo encontrarían ahí, pero al menos podrían empezar a buscarle por algún lado.
Al noveno día de viaje el grupo por fin logró llegar a los limites del territorio de Sesshomaru y según Inuyasha, si iban lo bastante rápido lograría llegar al castillo al cabo de cuatro días más de viaje puesto que las tierras del oeste eran inmensamente bastas.
Así pues, durante el día viajaban a una velocidad considerable y sólo se paraban para descansar lo suficiente y, durante la noche, estaban todos tan cansados que comían casi en silencio e inmediatamente se iban a dormir.
Cuando tan sólo quedaba un par de horas de viaje Inuyasha notó enseguida su presencia que se acercaba velozmente.
- Se acerca - dijo Inuyasha mientras se ponía en guardia.
- ¿Se acerca? ¿Es él quien viene a nosotros así sin más? - preguntó Kagome incrédula. Lógico puesto que ella creía que tendrían que ir a buscar a Sesshomaru hasta el fin del mundo y no que él viniese voluntariamente.
- Si.. Tienes que pensar que somos intrusos en sus tierras, cerca de su castillo y que además no sólo mi presencia le importuna si no que traemos a Rin con nosotros. Lo más seguro es que habrá detectado nuestra olor y viene aquí antes de que nosotros lleguemos a su castillo para saber que queremos y luego echarnos fuera. - contestó Inuyasha
Y tal y como fue la predicción de Inuyasha, una bola luminosa se acercó a gran velocidad hasta ellos y, a unos cuantos metros más adelante de Inuyasha, apareció en todo su esplendor el Daiyoukai del oeste, Sesshomaru.
En cuanto Rin le vio su corazón dejó de latir momentáneamente para luego volver a latir a una velocidad que parecía que iba a salirse de su pecho. Toda ella temblaba pero no lograba saber el por que. ¿Quizás por qué estaba nerviosa después de tantos años? ¿o por qué él la miraba como si quisiese matarla?
En efecto, en cuanto al Daiyoukai entró en escena no miró a su medio hermano si no que miró inmediatamente a la joven con una de sus peores miradas. Para Inuyasha y Kagome era la típica mirada fría e impasible pero para Rin quien lo conocía era lo peor que podría haber visto. Su ojos ambarinos parecían echarle serias promesa de muerte si no se iba en cuanto antes de ahí. Pero Rin ya había cogido una decisión. Si había conseguido enfrentarse a aquel youkai cuando estaba tumbado contra un árbol y herido de gravedad, también podría hacerlo ahora que era adulta y sabía defenderse.
Kohaku y Kagome estaban a su lado, esperando atentamente alguna reacción por parte del youkai e Inuyasha, que estaba unos metros más adelante tenía su mano derecha apoyada en Tessaiga por si Sesshomaru quería luchar. Obviamente el hanyou también había notado aquellas miradas más que fulminantes y estaba listo por si su hermanastro pretendía hacer algún movimiento amenazador.
Sesshomaru por su parte seguía impasible mientras observaba aquel grupo. Lo único que podía demostrar su furia eran sus ojos ambarinos por que sino, con aquel rostro petrificado no había ninguna muestra de sentimientos.
- ¿Qué queréis? - dijo al fin el youkai con voz dura.
Rin dudó por largos segundos que hacer o decir pero finalmente dio unos cuantos pasos al frente y tragando saliva se dirigió a él.
- Me alegro de volverle a ver Sesshomaru-sama. - le dijo sin saber muy bien que decir. ¿Cómo decirle que quería volver con él tras verlo así? ¿Cómo pedirle explicaciones? - Hemos venido a... a... bueno, la verdad es que yo quería volverle a ver y le pedí a Inuyasha que me acompañara.
- Largaros. - respondió sin más el youkai al cabo de unos segundos que fueron eternos para todo el grupo. Su orden fue dura y tajante, no admitía desobediencia.
- ¡Eh Sesshomaru! A ver si te calmas y se te bajan los humos. - dijo Inuyasha que estaba más que molesto con el comportamiento de su medio hermano hacía Rin. - Si estamos aquí, no es por que queramos ver tu hermosa cara de gilipollas, es porque Rin viene en busca de explicaciones. Así que escuchala y responde a sus preguntas. Es lo mínimo que podrías hacer después de todo lo que has hecho.
Sesshomaru miró esta vez a Inuyasha y, mientras lo examinaba, en su mirada se pudo apreciar una pequeña duda: ¿Cual sería la mejor manera de matarlo?
Pero Inuyasha por su parte no fue menos que el youkai, se mantuvo de forma imperturbable eso si, aferrando a Tessaiga entre sus manos.
Mientras aquellos dos se miraban fijamente, a lo lejos, los tres humanos podían palpar la tensión que había en el ambiente. Y aunque quisieran intervenir para calmarlos sabían de sobras que eso era algo imposible. Cuando los dos hermanos se veían y se hablaban así no había forma de evitar la pelea. Pero finalmente el Daiyoukai apartó su fría mirada del hanyou para esta vez posarla de nuevo sobre Rin.
- Vamos. - le dijo finalmente a la joven. Y dicho esto, con un movimiento majestuoso el Daiyoukai se dio la vuelta y empezó a caminar con paso tranquilo hacía el interior del bosque.
- Kagome, Kohaku, por favor, esperadme aquí. Enseguida vuelvo. - y dicho esto la joven empezó a caminar con pasos rápidos detrás del frío youkai como una vez lo hizo antaño.
Tanto Inuyasha, como Kagome o Kohaku quedaron perplejos. El youkai tan sólo había dicho una palabra. Una sola palabra y fue suficiente para que Rin entendiera y acatara la orden. ¿Tanto poder tenía sobre ella? ¿O era la costumbre de haber convivido con él? Ninguno supo responder, puesto que las dos respuestas era igual de validas.
Sesshomaru y Rin caminaron durante un par de minutos hasta que llegaron a en un pequeño claro del bosque. Sesshomaru tras examinar la zona en la que se habían parado acabó sentándose apoyado en un tronco de un árbol grueso y alto y Rin por su parte se sentó en el suelo a un par de metros de Sesshomaru. Al fin y al cabo no era tonta. Sesshomaru estaba muy enfadado y lo mejor era mantenerse a una distancia segura. Aunque aquella distancia para el youkai no serían más que cuatro miserables pasos.
- Tu dirás. - dijo al fin el Daiyoukai del oeste mientras tenía los ojos cerrados y la cabeza apoyada contra el tronco.
- Dejasteis de venir a verme. - dijo la joven mientras perdía la vergüenza y el miedo necesitaba respuestas y comportandose así sólo tardaría más y aún por encima demostraría su debilidad. - ¿Por qué? - Preguntó al no obtener ninguna respuesta por parte de él.
- No quiero tener nada que ver con los de tu especie. -respondió sin más.
- Mentira... -susurró ella para si misma. - ¿Y por qué ha permitido que viajara con usted durante dos años entonces? ¿No hubiese sido mejor que me hubiese dejado en aquella aldea desde un principio? - Preguntó la joven indignada con aquella respuesta que no tenía lógica alguna. Pero Sesshomaru no respondió. Aunque había esperado unos eternos minutos observándole no había obtenido ninguna respuesta. - Bien, no quiere tener nada que ver conmigo... - murmuró mientras sentía que se le rompía el corazón. ¿Todo este tiempo estuvo esperándole en vano? ¿todas aquellas ilusiones era falsas? No estaba luchando ni viajando, estaba ignorándola completamente.
- Ocurre lo mismo con la cartas. - dijo el Youkai sacándola de su ensimismamiento. - Ni siquiera las leo, así que en vez de perder el tiempo inútilmente haz otra cosa de provecho y dejame en paz. - Dicho esto, Sesshomaru dio por concluida la conversación levantándose del suelo y dándole la espalda a la joven. - Si vas todo recto llegarás allá donde están tus amigos. Y, - dijo mientras la miraba por arriba del hombro - no vuelvas a venir aquí a molestarme ¿entendido? No eres bienvenida.
Dicho esto el orgulloso y frío Daiyoukai empezó a caminar en sentido contrario al de la joven. Como si estuviese mostrandole que sus caminos se separaban a partir de aquel punto.
Rin se quedó ahí, todavía sentada en el suelo, observando como su querido protector se iba despreciandola como si fuese un miserable e insignificante insecto más. Las lágrimas caían mejilla abajo sin ningún tipo de control y, aquella sensación de tristeza que vivía en los atardeceres no era nada en comparación con lo que sentía ahora. Todo había acabado. Como si nunca hubiesen convivido juntos, como si sus aventuras nunca hubiesen existido, como si sus memorias fueran pura imaginación, él y ella nunca se habían conocido... Y nunca se conocerían. No. No. NO NO y NO.
Rin se levantó del suelo decidida. Había cumplido sus 16 años y ya no era aquella cría que lloraba sin defenderse.
Se limpió la cara con la manga de su sucio kimono y se puso a correr como pudo entre la maleza del bosque. Esquivando ramas y arbustos y saltando las raíces que sobresalían del suelo. Por favor, que no se haya ido ya, suplicó la joven y siguió corriendo con decisión esperando ver de un momento a otro aquella melena plateada que tanto le gustaba.
Y ahí estaba. Se había dado la vuelta y la estaba esperando mientras la miraba entre una mezcla de fría y crueldad.
Pero eso no le importó.
Rin no dejó de correr hasta que se tiró a los brazos de Sesshomaru y lo rodeó con fuerza para impedir que le alejara de él. Escondió su cara en el haori blanco del Daiyoukai y lloró mientras no dejaba de hacer fuerza para no soltarlo.
- Estás actuando de forma patética niña. Suéltame y vete. - le dijo de forma clara y tajante el youkai. Sin embargo, él no hizo amago de querer separarse de ella ya que ni siquiera se movió.
- Por favor... - susurró ella de forma casi inaudible. - Por favor Sesshomaru-sama. - dijo esta vez mientras levantaba la cabeza y le miraba a los ojos. - Déme tan sólo un año de su tiempo. Un año para estar con usted...
- No sabes lo que dices. vete. - sentenció.
- ¡No! ¡Sólo le estoy pidiendo un año para estar junto a usted! Después... después mi iré y le juro que nunca más volverá a saber nada más de mi. Trabajaré como criada en su castillo si quiere guardar su reputación, trabajaré de cualquier cosa... Pero por favor... déme un año. - le suplicó desesperada mientras que sentía que llegaba al borde del vacío en su interior. - Por favor... O si no... siento que cometeré alguna locura... - Y una vez más volvió a esconder su rostro.
Estaba avergonzada, había prometido a Inuyasha que lo aceptaría y asumiría todo sin llorar y sin embargo estaba ahí, rebajandose de la peor manera...
Sesshomaru al verla en tal estado se sorprendió como nunca lo había hecho. Recordaba a Rin como una niña fuerte y valiente que era capaz de meterse entre una gran pelea por tan sólo entregarle a Tenseiga. Pero ahora cuando la veía así; tan débil y tan vulgar como la humana que era le asqueaba. ¿Tan desesperada estaba por estar junto a él? ¿Tanto hasta el punto de cometer una locura? ¿Qué locura? ¿Matarse?
No soportaba verla así, y mucho menos sabiendo que era él culpable.
- Has lo que quieras estúpida humana. -dijo al fin con el mismo tono de indiferencia que siempre usaba. - Pero has de saber que si vienes al castillo trabajarás como una sirvienta más y no habrá ningún tipo de miramiento. Cumplirás las ordenes que te den sea quien sea y no serás tratada como mi protegida, si no como la vulgar humana que eres. - dijo de forma dura y cruel esperando por un momento que se lo pensará dos veces y que se fuera de ahí.
Pero una vez más, para su sorpresa, el youkai la oyó decir: "Si, Sesshomaru-sama, como usted diga." Y entonces, ocurrió lo que menos se esperaba. La joven levantó la cabeza lentamente y cuando encontró sus ojos el youkai pudo reconocer el típico brillo de alegría que solía tener de niña acompañado como no por aquella imborrable sonrisa.
- Cumpliré con todas y cada una de sus ordenes. Sesshomaru-sama.
.
Buajajajaja ~~ y aquí se acaba el capitulo ~
¿Qué os ha parecido? Un poco cabronazo Sesshomaru ¿no? Enfaint... ~~
Anda que Rin... aceptar así sin más el trabajo de sirvienta en un castillo lleno de youkais e_e tela telita tela ~
En fin, espero que os haya gustado =D
Ya nos veremos en el proximo capitulo! (no sé cuando será eso xD) Bye Bye ~~
Nya Nya
