Hola! Bueno, ya vuelto a estar aquí con el capitulo... 3? xD
En fin que decir... Este capitulo tengo la impresión de que me ha salido muy largo, aunque luego lo miro y tiene el mismo numero de palabras que los otros asi que no sé... supongo que será una impresión mía.
En faint, sin rayaros más aquí os lo dejo. ¡Espero que os guste!
Antes de separarse del youkai, Rin respiró de forma pausada y profunda para poder captar su aroma e intentar guardarla en su memoria. Seguramente Sesshomaru ya se habría dado cuenta de que es lo que estaba haciendo, y aunque admitía que le avergonzaba comportarse así seguramente sería una de las poquísimas oportunidades que tendría de ahora en adelante para poder estar tan cerca de él.
Finalmente, con las mejillas sonrojadas y empapadas por las lágrimas se separó del youkai y dio unos cuanto pasos hacía atrás para no estar tan en contacto.
Sesshomaru la observaba atentamente, como si tratase de adivinar que era lo que le ocurría. Pero eso, en opinión de Rin, le sería muy difícil por qué ni ella misma lo sabía. En su interior había una mezcla de muchos sentimientos como por ejemplo la alegría, el sufrimiento, la vergüenza... Y aunque era raro, el miedo también.
¿Cómo iba a decirle a Inuyasha que se quedaría con Sesshomaru pero que a cambio trabajaría como sirvienta?
Nunca lo permitiría. El hanyou, a parte de dejarle de dirigir la palabra, sería capaz de llevársela de ahí a contra su voluntad. O hasta incluso sería capaz de matar a Sesshomaru por aquella humillación... Siempre podría contarle alguna que otra mentirijilla pero ¿y si la descubría? ¿Cómo podría volverle a mirar a la cara al cabo de un año cuando volviese a la aldea?
- Rin.
- ¿Si? Sesshomaru-sama.
- No sabes lo que dices. Vete y no vuelvas.
Rin quedó perpleja. ¿A qué venía eso? Primero le decía que hiciese lo que quisiera y después, cuando ya se había hecho a la idea de que podría estar junto a él, le decía que se fuera así sin más. ¿Acaso intentaba protegerla? ¿O simplemente le avergonzaba estar con ella por ser humana?
- Sesshomaru-sama... usted... Usted me dijo que podía hacer lo que quisiera y pienso hacerlo.- respondió la joven - Me da igual lo mucho que tenga que trabajar o lo duro que sea. He tomado una decisión y pienso cumplirla.
Dicho aquello ambos se quedaron en un profundo silencio mirándose fijamente durante unos segundos que en realidad parecieron eternos. Se miraron, como si cada uno buscara algún tipo de respuesta en el rostro del otro. Aunque claro, en el caso de Rin, era imposible saber en que estaba pensado aquel frío youkai.
Finalmente fue Sesshomaru quien rompió el contacto visual. No dijo ni hizo nada. Simplemente se dio la vuelta como si nada importante hubiese ocurrido y se fue por la misma dirección de antes con paso tranquilo.
Rin, sin pensárselo dos veces empezó a caminar a paso rápido hasta que finalmente, cuando ya lo había alcanzado, aminoró el paso y se quedó detrás él observando fijamente aquella larga melena que la hipnotizaba con su constante compás.
- Rin - dijo Sesshomaru sacándola de su sopor. - Ve a buscar a tus amigos y diles que vendrás a mi castillo. Al anochecer te quiero ver a la entrada sola y que tus amigos ya hayan cogido el camino de vuelta.
- Si, Sesshomaru-sama. - Y dicho esto, Rin dio media vuelta y volvió por donde había venido corriendo y con una gran sonrisa en su rostro.
.-.-.-.-.
Todavía faltaba una media hora para el crepúsculo y Rin y sus acompañantes ya estaban a unos metros más allá del imponente castillo del Daiyoukai del Oeste.
Tanto Kagome, como Kohaku e incluso Kirara estaban tristes por dejar atrás a su amiga y no se separaban de ella por nada del mundo. En cambio Inuyasha por su parte, en cuanto la vio volver con aquella expresión de alegría, enseguida se puso de morros y sólo le dirigió la palabra a la joven para cuestionar lo que decía.
El caso es que, lo que hanyou esperaba al verla volver, era encontrarse con una chica llorando, enfadada, triste, o hasta incluso disimulando sus sentimientos. Lo que esperaba era que despreciara a Sesshomaru, o al menos, que no quisiese verlo con tanto fervor como ahora. Pero en lugar de eso, Rin volvió con una gran sonrisa de oreja o oreja que no mostraba nada más que la pura felicidad. Rin viviría con su medio hermano durante un año y después volvería a la aldea.
No podía creerlo. No podía creer que el frío youkai con el que se habían encontrado horas atrás le dijera que podía vivir con el durante un año. Conocía bien a su hermano, y sabia que Sesshomaru no quería nada de ella por ser humana. Lo sabía desde hacía largos años ¿y aún así ahora la había admitido así sin más?
Inuyasha la observó atentamente mientras la joven contaba su relato a Kagome y Kohaku. Les estaba ocultando algo y lo peor era que todo era demasiado evidente. La forma en la que dudaba al contarles lo sucedido, en la que se contradecía, se enrojecía o agachaba la cabeza... ¡Hasta incluso le estaba evitando la mirada!
Finalmente, harto por la situación tan ridícula a la que estaban llegando, intentó presionar a la joven por separado para averiguar de una vez por todas lo que ocurría. Pero lo único que obtuvo de ella fue una suplica para que no interviniera en el asunto.
Así pues Inuyasha se fue enfadado como nunca mientras le deseaba lo mejor de mala gana.
No le volvió a dirigir más la palabra en todo el viaje.
.-.-.-.-.
Finalmente cuando al fin llegó la hora y el sol empezó a ocultarse tras las montañas, las inmensas puertas de la muralla del castillo empezaron a abrirse poco a poco hasta que, una vez abiertas, todos pudieron ver la figura de Sesshomaru a las puertas esperándola.
Había llegado la hora de la autentica despedida.
Kagome y Kohaku se despidieron de ella con un fuerte abrazo y con la promesa de que pronto la vendrían a visitar con la pequeña Satsuki, Miroku y Sango junto con la gemelas y el pequeño.
Inuyasha, a pesar del enfado por el comportamiento de la joven finalmente cedió y se despidió de ella con un abrazo también. Al fin y al cabo no la vería en mucho tiempo ya que no tenía ninguna prisa en volver a aquel desagradable lugar y mucho menos con su hija.
Rin hizo un gran esfuerzo por no llorar, pero se consoló a si misma diciéndose que pronto los volvería a ver ya que seguramente el tiempo junto a Sesshomaru-sama pasaría muy deprisa. Con una gran sonrisa se despidió por ultima vez de sus amigos y finalmente se dio la vuelta para ir hacía su deseo más anhelado.
En cuanto empezó a caminar hacía el castillo Rin se dio cuenta de que en cierto modo se cumplía su sueño. Arriba de la colina, en los atardeceres, se lo imaginaba llegar a paso tranquilo y que le tendía una mano para ir con él. Cierto que no era lo mismo. Era ella quien tuvo que sacarle la mano a la fuerza y tampoco le esperaba una vida de princesa en aquel castillo, pero aún así estaría con él, y eso era lo único que importaba,.
Mientras caminaba hacía él, Rin se dio cuenta de dos cosas: la primera era que al mínimo movimiento que ella hacía era seguido fijamente por aquellas dos perlas ambarinas, cosa que le intimidó mucho. Y la segunda era que Sesshomaru no estaba sólo.
En la entrada, a parte de Sesshomaru, a la derecha estaba el pequeño youkai verde, Jaken-sama, al que tanto quería y había echado de menos también y, a la izquierda del Daiyoukai, había una pequeña mujer que cuanto más acercaba, la joven se daba cuenta por su mirada que no era precisamente la mujer más amable que había conocido.
En cuanto llegó hasta Sesshomaru y sus acompañantes, les hizo a los tres una educada reverencia a modo de saludo respetuoso y sonrió con timidez. Sesshomaru simplemente se la quedó mirando. Jaken, a pesar de querer aparentar frialdad, se le notó enseguida que se alegraba de ver a la joven, y eso, aunque fuese poco animó a Rin, y aquella youkai que la miraban tan severamente apenas hizo una inclinación con la cabeza.
- Ella es Hiyori, la ama de llaves. - Dijo Sesshomaru sin si quiera saludarla. Ahora que Rin estuvo cerca de la youkai, se dio cuenta de que era una anciana. - Te guiará hasta tu habitación y te dirá todo lo que tienes que hacer y saber además de supervisar tu trabajo por supuesto. - Y dicho esto el youkai se dio la vuelta y se fue dejándola ahí en la entrada junto con Jaken y una desconocida.
- Vamos, primero te llevaré hasta tu habitación y después iremos a las cocinas para que puedas comer algo. - Y tal y como hizo el amo del castillo, la anciana youkai se dio la vuelta y se adentró en el patio.
Jaken tan siquiera le dijo nada, simplemente en cuanto se dio cuenta de que su amo ya se había marchado echó a correr por el patio hacía donde se había ido su señor y la dejó ahí, completamente sola. No quedándole otro remedio que seguir a la anciana.
Así pues, con pasos rápidos Rin se puso a la par de la vieja y ambas cruzaron el patio hasta llegar a la inmensa entrada del castillo.
- El castillo de un Daiyoukai, a diferencia del de los humanos, es diez veces más grande ya que aquí aparte de los señores y su familia habitan los criados, los soldados y por supuesto también consta de la habitaciones para invitados etc.. - empezó a explicar la anciana tras ver la sorpresa que se reflejaba en el rostro de la joven. - El castillo está constituido por 4 alas, La norte, Sud, Este, Oeste, y cada una tiene su propia función. En el ala oeste por ejemplo es donde se encuentran las estancias del señor, su familia y sus invitados, y en la contraria, es decir la Este es donde duermen todos los soldados y criados del castillo, es decir, donde dormirás tu.
- Pero... Yo... - Intentó responder Rin.
- Han sido ordenes del señor jovencita. Aunque lo hayas conocido el señor me dijo que trabajarás aquí como uno más y por lo tanto dormirás con el resto. - Interrumpió la anciana que ya sabía por donde iba Rin.
- Entiendo... -sólo supo responder ella. Era verdad. Ella había venido aquí a trabajar no ha vivir con comodidad al lado del Daiyoukai. Pero si estaba tan lejos de él a todas horas y encima estaría ocupada con el trabajo... ¿Cuando podría verle?
- En el ala Sud están los establos, las cocinas, los baños para los sirvientes y el patio de armas donde entrenan los soldados y finalmente en el ala Norte es donde está el comedor del señor y el gran comedor para los invitados. Donde están los baños, salones, jardines todo por supuesto para la comodidad del señor. ¿Alguna pregunta? - dijo mientras miraba a Rin de reojo.
- ¿De qué trabajaré? - preguntó al final tras dudar unos momentos.
- De lo mejor que se te dé. Iremos probando varias cosas hasta que encontremos algo para ti.
Mientras hablaban, o más bien la youkai hablaba, Rin se fue fijando en la decoración del castillo. Sin ninguna duda la entrada principal y sus alrededores estaban decoradas con elegancia pero demasiado impersonal. En todos los jarrones de porcelana de todas las medidas y colores habían flores frescas que daban color a los pasillos caoba. Y mirase por donde mirase, siempre encontraba algún rico tapiz con escenas florales o paisajes de montañas que le daban un toque harmonioso junto con las flores.
Pero en cuanto giraron por uno de los muchos pasillos, los muros de madera pasaron a ser más viejos y gastados que los de la entrada. Los pasillos en si también eran mucho más estrechos que los que había cruzado antes y ya no había ningún tipo de adorno. Sin lugar a dudas, Rin supo enseguida que se encontraban en el ala este, el ala de los sirvientes.
Caminaron mientras travesaron una infinidad de pasillos todos ellos con varias puertas que Rin supuso que eran otras habitaciones hasta que, finalmente, llegaron delante de una puerta que estaba al fondo de otro pasillo.
- Ésta será tu habitación a partir de hoy. - le dijo Hiyori mientras le abría la puerta.
Rin entró y observó lo poco que podía mirar. La habitación tan solo era una pequeña salita cuadrada que constaba con un armario empotrado, un ´viejo futón doblado a un rincón, una pequeña mesita y una ventana que en esos momentos apenas iluminaba.
Rin suspiró pesadamente mientras lo miraba todo fijamente. ¿Era aquel el precio que tenía que pagar con tal de pasar su tiempo con Sesshomaru? Si es que al menos lograba verlo claro.
- Hoy es tarde para buscarte un trabajo por aquí. Te enseñaré donde están los baños y tras un baño volverás a tu habitación donde te estará esperando una bandeja con comida. - le dijo la youkai mientras empezaba a salir del diminuto cuarto.
Rin, aunque no la youkai no la vio, asintió con educación y salió de aquel deprimente lugar.
Bueno, se dijo a si misma, siempre es mejor que dormir a fuera en pleno invierno.
Volvieron sobre sus pasos deshaciendo un camino que Rin ya creía conocer pero en ves de seguir todo recto, que es por donde estaba la entrada principal del castillo, bajaron por otro pasillo igual de viejo que los demás pero esta vez al menos los pasillos eran tan amplios que podían caminar unas diez personas juntas.
En cuanto una ligera olor a comida le vino a la nariz y vio que varios youkais pasaban por aquel pasillo enseguida supo que estaba diseñado así por comodidad. Así al menos podrían esquivarse los unos a los otros.
Finalmente, en uno de los pasillos el calor empezó a hacer acto de presencia y a medida que se iban acercando el aire se volvía húmedo hasta tal punto que se veía el vapor flotar delante de unas enormes puertas.
- Estos son los baños. Guarda tu kimono y vístete algún yukata viejo que encontrarás por ahí. Si no lo encuentras pídele ayuda a las demás. Si es que quieren ayudarte claro. - Rin sólo pudo asentir con cara de preocupación. ¿Si es que quieren? ¿Por qué diablos no querrían? - ¿Sabrás volver a tu habitación? - Una vez más Rin asintió. - Bien. Mañana al alba espero que estés lista y despierta. Te iré a buscar para empezar a cumplir con tus tareas. - Y dicho esto Hiyori se fue.
En cuanto se quedó sola delante de aquellas puertas, Rin sintió como el palpitar de su corazón retumbaba en sus orejas hasta tal punto de no oír nada más que eso. Intentó respirar de forma calmada y profunda para tranquilizarse y mientras lo hacía, decidió olvidar el comentario de la vieja youkai. Entraría ahí, sería amable y educada e intentaría hacerse alguna que otra amistad para no estar tan sola en aquel lugar.
Después de aquel pequeño ritual para calmar los nervios, Rin entró decidida a que todo iría bien. En cuanto estuvo dentro, se encontró en una especia de vestuario donde sólo habían estanterías ocupadas por yukatas de otras. Buscó con la mirada algún hueco vació para guardar sus cosas y en cuanto lo encontró se empezó a desvestir.
A pesar de que las estanterías estaban casi todas ocupadas, Rin mientras se desvestía, sólo pudo oír algún que otro murmullo, cosa que le extrañó mucho. Pero sin darle importancia al asunto, guardó sus cosas y mientras se ajustaba una toalla alrededor de su cuerpo entró por la puerta que llevaba a las bañeras.
Sólo había dado un par de pasos y cuando menos se lo esperaba Rin recibió un palangana de agua helada en la cabeza.
A pesar del impacto que había sufrido por el contacto del agua fría Rin oyó un montón de voces femeninas empezaron a reír con ganas mientras que otras se burlaban de ella.
Tenía la piel de gallina y todavía estaba impactada por el agua que había recibido sin esperarlo pero aún así, Rin se puso una vez más recta y avanzó hasta la youkai que le había tirado el agua.
- Largate, no aceptamos que humanos se bañen con nosotras. - Dijo la youkai con una sonrisa burlona. Las demás youkais también dieron su opinión acerca eso.
- No... Tengo el mismo derecho que vosotras de estar aquí... me bañaré. - le respondió Rin a pesar de no estar muy segura de sus palabras. ¿Estas eran las amistades que quería? Antes preferiría quedarse sola.
- Mira pequeña puta. - empezó a decir la youkai, esta vez, sin sus aires de burla. - Seguramente tus... técnicas habrán servido para convencer a Sesshomaru-sama de quedarte aquí pero eso, con nosotras no sirve... Así que... O nos respetas y obedeces lo que te decimos- empezó a cantar mientras se acercaba a ella provocativamente. - O te mataremos. - Y dicho esto, la youkai y otras dos más que le vinieron por la espalda la cogieron con fuerza y la tiraron al frío suelo para después empezar a patearla con rabia mientras que de fondo se oían a las demás animando a sus compañeras para que le dieran más fuerte.
Mientras las youkais la golpeaban Rin trató de defenderse y de devolverles como podía los golpes. Pero en cuanto otra youkai apareció en el circulo para agarrarle la manos y evitar que se moviera, todo fue en vano y la pobre recibió muchos más golpes en puntos delicados como sus estomago.
Las youkais que lo presenciaban desde las bañeras reían con el espectáculo y aquellas que le estaban golpeando parecían disfrutar cada golpe que le proporcionaban.
Pero afortunadamente para Rin aquellos golpes no duraron mucho más.
Sin saber por que las youkais se separaron y se alejaron considerablemente de ella. Y entonces oyó aquella voz...
Hiyori al oír aquel alborto en los baños entró en el con el ceño fruncido y con un grito hizo que las youkais se alejarán de ella. Se agachó a su lado y tras observar su cuerpo desnudo y repleto de marcas rojas la ayudó a levantarse y se la llevó hasta el pequeño vestuario para luego dejarla sola y volver a las youkais.
Rin no se quedó ahí para ver que les diría, al contrario, se visitó su kimono lo más rápido que pudo y salió de ahí sin tan siquiera disimular su temor corriendo por los pasillos hasta que sintió que estaba a una distancia prudente de aquellas youkais.
¿Y ahora qué? Las cosas le iban cada vez a peor... Primero Sesshomaru que la desprecia, después un trabajo que le ocuparía el día y que encima la mantendría lejos de él, unas mujeres youkais que la despreciaban hasta tal punto de matarla. ¿Cómo iba a aguantar un año en aquellas condiciones?
Sin darse cuenta, su mayor deseo se había convertido en ni más ni menos que en una pesadilla de la que quería despertar en cuanto antes.
Mientras volvía lentamente hacía su habitación las lágrimas amenazaron con salirle en más de una ocasión. Las pudo reprimir las primeras veces, pero a fuerza de tanto pensar en lo que le esperaba y por culpa del dolor que sentía en todo el cuerpo llegó un momento en que no pudo aguantar más.
Agachó la cabeza para que nadie la viera en aquel estado y apresuró el paso para llegar en cuanto antes a su habitación. Afortunadamente Rin tenía un gran sentido de la orientación y no le resultó muy difícil volver a sus pasos para llegar hasta su habitación. Lo único que deseaba en aquel momento era llegar a su cuarto para sentirse de nuevo segura y desfogarse a gusto. Llorar hasta que no le quedarán más lágrimas.
Y mientras sus pensamientos no dejaban de ir por ese rumbo tan deprimente y sus lágrimas seguían saliendo libremente por sus ojos, justo cuando ya estaba a un par de metros de su habitación, la joven chocó contra algo duro.
Con la cabeza baja pudo ver que se trataba de una persona, un hombre, supuso tras ver un hakama gris acero. Rin se disculpó con una leve reverencia ya que si hablaba temía tener la voz ronca o entrecortada por el llanto silencioso y esquivó a quien fuese para encerrarse y estar sola.
Pero no pudo ser.
Una mano pálida y masculina la cogió por la muñeca con fuerza y le obligó a volver atrás para encararlo pero ella se quedó ahí, estática y sin levantar la mirada. No hacía falta mirarle para saber de quien se trataba. En todo el castillo sólo podía haber alguien que la cogiera con fuerte decisión pero a la vez con tanta delicadeza para no dañar la.
Hey hey! ¿Qué os ha parecido el capitulo de hoy? Espero que os haya gustado.
Pobre Rin... está claro que no está de suerte, primero la mala ostia de Sesshomaru, después las asquerosas esas que casi la matan a golpes... buah no sé yo si Rin logrará aguantar todo un año con esto. e_e pobrecika ~ Creo que me porto fatal con ella! XD
En faint... ya veremos al proximo capitulo que pasa ~~
Antes de despedirme quisiera dar las gracias a Akemi-Naomi, Kittirasi, nessierock03, Miara Makisan y Makiko_maki maki por los reviews y por leer mi historia =3
Y nah a los otros que me lean también, ¡Gracias por leer!
Nos vemos! ~~ 3
