Vuestra amada Lady Artaith ha vuelto! muahahahahaha!
Bueno pues, lo siento mucho por el gran retraso en actualizar... (y eso que dije que ya lo tenía escrito...) Y nah, no me enrollaré mucho porque sé que tendreís ganas de leer ya. Así que nah! Besos a todas y gracias por los Reviews!
Espero que os guste! ^^
En abrir los ojos después de un tiempo que no sabría definir se encontró rodeada por la más absoluta oscuridad y el vacío. En un lugar donde el espacio y el tiempo no significaban nada. En un lugar donde curiosamente ya había estado ahí con anterioridad. Esta vez, sería la tercera vez que visitaba aquel lugar. Quizás sería ese el motivo por el cual no sintiera nada. Ni miedo, ni angustia... nada.
Entonces, de la nada volvió a escuchar aquella voz y aquellas palabras que se repetían una y otra vez con el eco:
"No eres más que una puta que no llegará nunca al nivel de las demás"
No sabía de donde provenían aquellas duras palabras, ni tampoco quien las estaba diciendo. Pero la joven sabía que esa no era la primera vez que las escuchaba... Al contrario, juraría haberlas oído recientemente...
Con un suspiro se sentó en el inexistente suelo y se abrazó las rodillas apoyando la frente en ella.
Quería correr, gritar, pedir ayuda, cualquier cosa... Pero su experiencia en aquel lugar le decía que eso no serviría de nada.
Lo único que podía hacer ahora era esperar tal y como lo había hecho otras veces. Al fin y al cabo sólo tenía dos caminos. Morir al cabo del tiempo o ser salvada una vez más.
Aunque... ¿Era posible? ¿Podría librarse de la muerte por tercera vez?
No... Iba a morir. Esa vez, sería la definitiva...
Entonces, cuando sus lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, un mano le acarició la mejilla. No la pudo ver pero estaba segura de que aquella calidez que le había rozado la cara no era imaginación suya.
Conocía aquella calidez... La ultima vez que estuvo en aquel lugar también le acariciaron así. Y después de aquella caricia... Volvió a la vida.
¿Sesshomaru-sama?
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En cuanto Rin despertó sintió que todo su cuerpo le pesaba terriblemente, como si aquel cuerpo inerte no fuese el suyo... No podía ser ¿qué había ocurrido?
Aún tumbada en el futón y con la mirada fija en el techo Rin oyó vagamente como unas voces a su alrededor hablaban entre ellas pero por más que puso toda su atención no logró entender lo que decían. Exasperada con aquella situación tan tonta Rin probó de levantarse varias veces apoyándose en los codos. Pero una vez en la que parecía que lo lograba un fuerte dolor en el pecho le hizo parase en seco y dejar de intentarlo.
Entonces los propietarios de las voces quien se dieron cuenta que había despertado se acercaron a ella rápidamente. Se trataba de Jaken, Hiyori y Kazumi que con cara de preocupación se sentaron a su lado.
¿Qué había pasado? ¿Cómo había llegado ahí y por qué le dolía tanto el pecho?
Rin cerró los ojos y dejó la mente en blanco para intentar recordar que había ocurrido.
Estaba con Jaken en el trastero buscando algo para Kazumi y... Se cortó la mano con un cristal y...
- ¿Te encuentras bien muchacha? - Rin abrió los ojos y miró hacía los presentes confundida ¿quien acababa de hablarle? ¡Por dios! Era horrible estar tan aturdida...
- Toma, bebe esto. - Esa vez supo que quien hablaba era Kazumi ya que era la única quien le estaba ofreciendo un bol humeante.
Entre Jaken y Hiyori incorporaron a Rin con mucho cuidado de forma que quedó sentada y pudo aceptar el bol que le estaba ofreciendo. Rin observó atentamente el interior del recipiente con una mueca de desagrado. El aspecto del caldo, poción, brebaje o lo que fuese aquella cosa no parecía muy bueno.
- Has perdido mucha sangre hija, eso te ayudará a recuperarte más pronto. - le explicó Kazumi para que entendiese el por que del aspecto del brebaje.
¿Desde cuando la youkai se preocupaba tanto por ella? Era cierto que habían empezado a relacionarse más hasta tal punto de hablarse como dos amigas de toda la vida pero aún así la cocinera no solía comportarse así.
Otro fuerte dolor le cruzó una vez más el pecho. La joven dejó el bol en el suelo con manos temblorosas y se bajó el yukata poco a poco allá donde le dolía. Menuda impresión fue para ella el encontrarse con todo el pecho vendado y sucio por una gran taca de color granate.
- Te atacaron por la espalda cuando estabas sola en los trasteros. - le explicó Hiyori al ver la cara que puso la joven. - Un poco más y te atraviesa del todo el pecho con el corazón incluido.
- ¿Quien? - preguntó Rin con voz ronca y ojos como platos. - Creí... Creí que... - Creí que ya nadie me odiaba hasta tal punto, pensó la joven. Dios ahora si que estaba perdida. Lo único que recordaba era buscar un recipiente en uno de los trasteros y después, despertarse al mediodía siguiente. ¡Y encima se entera que le han atacado intencionadamente!
- Eso no importa - contestó Jaken que estaba más alterado que nadie por lo que había ocurrido. - La cuestión es que quien haya ya ha pagado por ello. Sesshomaru-sama se encargó personalmente de castigarlo y dar ejemplo para todos los demás.
Rin no respondió. Todavía se sentía como si acabará de salir de un profundo sueño, estaba confundida y ahora con lo de Sesshomaru lo estaba aún más. Kazumi, cogió el bol y se lo volvió a entregar.
La joven se quedó mirando una vez más aquella cosa con cara de asco pero finalmente accedió a beberlo. Si se lo había preparado Kazumi y si insistía tanto en que se lo tomara sería para algo. Así pues, Rin cogió aire y valor y bebió un par de sorbos rápidos de aquel brebaje. En cuanto se lo tragó, se arrepintió de haberlo bebido. Sintió que lo devolvería, pero no, no lo haría. Se obligó a si misma a calmarse y a respirar profundamente para que bajara y se quedará ahí.
- Rin... ¿Sabes cuanto tiempo llevas dormida? - Preguntó Hiyori después de aquella pequeña escena.
- Bueno... Pues viendo el sol a lo alto creo que ya es mediodía... así que, casi un día... ¿no? - Rin vio como todos los presentes se miraban el uno al otro con cara de preocupación. - ¿No? - volvió a preguntar con más vehemencia
- Euh... Bueno, la verdad es que ya llevas casi una semana inconsciente. - le respondió Jaken. - Seis días para ser concreto.
Rin abrió los ojos como platos. ¡Seis días! Con razón aún se sentía dormida y su cuerpo no le respondía del todo.
- ¿Que ha pasado exactamente? - preguntó la joven.
- Bueno, te dejé sola en los trasteros para ir a hablar con Hiyori y cuando volví estabas estirada en el suelo. ¡Por dios por un momento creí que Sesshomaru-sama iba a matarme.
- Créeme yo también lo he pensado seriamente cuando vi sus ojos. - respondió Kazumi mientras se encogía
- Encima ya estaba enfadado de antes, si le añadimos que cierto youkai ha fallado con su tarea y que la muchacha casi muere... Habría sido tu fin Jaken.
- ¿Que ocurre? No os entiendo - dijo Rin perturbada al no entender de que estaban hablando - Por favor decidme que ha pasado.
- La cuestión es que Jaken fue a llamar a Sesshomaru-sama mientras yo me quedé contigo. - continuó Hiyori. - Estabas tan pálida y tan fría como una muerta y tu corazón a penas latía. En cuanto el amo te vio en aquellas condiciones te cogió en brazos y te trajo aquí mientras que ordenó a Jaken a ir por un medico, a mi de encargarme de parar la hemorragia que tenías al pecho y a Kazumi de prepararte algún brebaje medicinal para bajar la fiebre que tenías y hacerte recuperar un poco el color. - tanto Jaken como Kazumi asintieron como dando a confirmar que lo que decía la anciana ama de llaves era cierto. - Jaken trajo un medico y un herbolario y entre los dos te curaron la herida que afortunadamente todo esto quedó en un susto. Pero el problema era que no sabían cuando despertarías y tenías unas fiebres horribles.
- En resumen, casi te mueres y nosotros lo hemos pasado fatal. - dijo Jaken - Ya puedes estar contenta niña tonta, has demostrado que todo el mundo se preocupa por ti.
- ¿Qué? - preguntó Rin sin entender lo que Jaken le estaba diciendo.
- Cuando digo todo el mundo me refiero a Sesshomaru-sama aunque no lo admita sin duda a estado muy preocupado.
- Vaya, tendré que darle las gracias a todo el mundo. - A pesar de sentirse extremadamente débil, Rin pudo hacer una de sus mejores sonrisas. No sabía que los demás se preocuparan por ella, no sabía que Sesshomaru se hubiese comportado así.
Algo en su interior, algo cálido y dulce la invadió por completo. Su corazón empezó a latir con fuerza y sintió tan ligera que hasta podría volar como los pájaros.
La mano de Kazumi le interrumpió aquella deliciosa sensación haciendo que la joven se volviera a tumbar en el futón.
Aunque ella no quisiese tumbarse al parecer su cuerpo deseaba continuar llevándole la contraria ya que no opuso resistencia ante aquel gesto de Kazumi
- Necesitas descansar
- ¿Más? - se quejó Rin
- Muchacha no seas tonta, te recuerdo que acabas de salvarte de unas fuertes fiebres y de una herida que te podrían haber llevado hasta la muerte. Tu cuerpo aunque no lo sientas debe de estar de lo más agotado. Lo mejor será que guardes reposo durante tres o cuatro días. No te preocupes - dijo Kazumi al ver la cara de la joven. - Cuando Rei y yo no tengamos mucho trabajo vendremos a hacerte compañía.
- Esta bien. -se resignó la joven mientras se acomodaba en su futón. Los tres presentes decidieron en dejarla a solas para que se volviera a dormir pero justo cuando ya habían abierto la puerta la joven llamó a Jaken - Necesito hablar con usted. - le dijo.
- ¿Que quieres niña tonta? - preguntó el youkai mientras se volvía a acercar a la cama.
- Le puedo hacer una pregunta... Bueno, en realidad son dos.
- Adelante.
- Jaken-sama... sé que todo lo que hace es por mi bien y le estoy agradecida por ello. Pero, se lo pido por favor Jaken-sama, sea sincero conmigo.
- Está bien, está bien... ¿Qué es lo que quieres niña tonta?
- ¿Todos los sirvientes piensan que estoy aquí porque soy una... una prostituta?
En cuanto Jaken oyó aquella pregunta pegó uno de sus agudos gritos y se dio la vuelta mientras su mente empezaba a pensar en una buena mentira. En cuanto se volvió a dar la con una sonrisa más que forzada empezó con su explicación.
- Esto... verás. No sé donde habrás oído semejante cosa pe-pero yo...
- Eso es un si... - murmuró la joven tras un suspiro.
- ¿Cual era la segunda pregunta? - preguntó rápidamente el pequeño youkai verde para cambiar aquel espinoso tema. - ¿Rin?
- ¿Sabe usted si Sesshomaru-sama tiene alguna amante?
Jaken recibió aquella segunda pregunta como un fuerte golpe en el estomago... ¿En que demonios estaba pensando Rin? ¿Qué pretendía averiguar con aquellas preguntas tan escandalosas? Finalmente tras pensárselo un par de segundos Jaken pensó que lo mejor sería que se entera por él de forma delicada que no de alguien ajeno que buscara hacerle daño.
- Esto... Rin... - El youkai cogió aire y soltó un gran suspiro, que difícil era decirle aquello de forma delicada... - Un gran Daiyoukai, como sabrás muy bien, son youkais muy poderosos que tienen tierras, una gran fortuna, un enorme castillo, muchos sirvientes a sus pies y... alguna que otra concubina. Pero ante todo piensa, que no las tienen para... euh... para divertirse, son sólo un simple símbolo para demostrar a los demás que tienen suficiente fortuna y poder para permitirse cualquier cosa.
- Pero Jaken-sama...
- No voy a negar que Sesshomaru-sama tiene un par de concubinas a su disposición. - la interrumpió el vasallo para responder a la joven. - Pero debes entender que alguien como Sesshomaru-sama es normal que tenga un harem de...
- ¡¿Pero no dijo qué sólo tenía un par? - exclamó Rin abriendo los ojos como platos.
- Euh... Bien, como iba diciendo es normal que las tenga, pero no son nada te lo aseguro. Tienen sus estancias en el ala Norte y sirven más como sirvientas personales cuando hay invitados que como concubinas del amo. Así que no te preocupes.
Entre los dos hubo un gran y pesado silencio. Rin miraba el techo mientras que Jaken miraba el suelo con nerviosismo.
- ¿Te encuentras bien Rin? - preguntó el vasallo pasado un par de minutos.
- Si... es sólo que necesito descansar.
El youkai verde, por una vez en su vida, pareció captar aquella pequeña indirecta. Así pues, sin decir nada más, Jaken salió de la habitación en silencio dejando a Rin sola con sus pensamientos.
En cuanto se quedó sola se dio cuenta de que en realidad si que estaba cansada. Buscó una pose cómoda y cerró los ojos esperando dormirse antes de que sus pensamientos negativos la abrumaran... Pero le fue imposible.
Siempre que cerraba los ojos las palabras de Jaken se repetían sin cesar en su mente.
El echo que la consideraran como a una prostitua tampoco le había importando mucho. Al fin y al cabo no los volvería a ver nunca más. Pero lo otro con respecto a las amantes o lo que fueses le había afectado tanto que le revolvía el estomago.
¿Pasaría Sesshomaru-sama cada noche con una distinta? ¿O tendría alguna favorita de todo el harem?
Inevitablemente imágenes del Daiyoukai con una compañía femenina entrelazados en un tórrido abrazo desfilaron por su mente sin parar.
Ahora que lo pensaba, si recordaba haber visto a una youkai nueva vestida con kimonos de calidad paseándose por uno de los jardines del ala Norte. ¿sería ella una de las concubinas? No la había visto de cerca, pero si recordaba unos andares muy elegantes...
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- Señor, si me disculpa la sugerencia... Opino que quizás lo mejor sería trasladarla a esta parte del castillo. Desde que ocurrió aquello y vos castigasteis a la youkai en publico, todos están muy alterados y nerviosos... Le temen amo, y por desgracia creo que también la odian. - Por más que hablara todo era inútil... Sesshomaru, sentado detrás de su pequeño escritorio leía un pergamino sin tan siquiera inmutarse de las palabras de la anciana, cosa que la exasperó. - Señor... por favor, piense en su seguridad... Creo que algunos están tramando un plan para matarla. Si la trajera aquí, cierto la odiarían más por ello puesto que demostraría que ella está aquí como prostituta. Pero al menos estando usted cerca nadie se atrevería a tocarla.
- Hiyori, es suficiente. - ordenó el Daiyoukai sin tan siquiera levantar la mirada. - Ella aceptó trabajar aquí a pesar de los riesgos que correría. Bien, ahora que asuma las consecuencias.
Hiyori ante las palabras de su amo quedó perpleja. ¿aceptar los riesgos? ¿Y que podía saber la pobre muchacha lo que le esperaría en este lugar? Hiyori estaba casi segura de que si la joven hubiese sabido todo lo que tendría que soportar se lo habría pensado como minimo dos veces.
- ¿Piensa correr ese riesgo? - Sesshomaru por primera vez en el tiempo que Hiyori llevaba ahí dentro levantó la cabeza y la miró fijamente. - ¿Piensa usted actuar y castigar a todo el mundo cuando ella ya esté muerta?
- Estás siendo de lo más insolente. - le contestó Sesshomaru sin variar su fría expresión. - Vete y sigue con tu trabajo.
- Si, Sesshomaru-sama. - Contestó la anciana mientras le hacía una breve reverencia. - Siento mucho mi insolencia amo.
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Una semana después, tal y como le había dicho el supuesto cirujano y en parte gracias a los mimos de Rei y de Kazumi, Rin se despertó poco después del amanecer totalmente en forma y con ganas de salir de una vez por todas de aquel diminuto cuarto que había sido desde hacía una semana su prisión particular.
Cuando salió de la habitación y se dirigió a la cocina para comer y empezar con sus tareas del día por el camino se encontró con varios sirvientes que evitaban su mirada o que no dudaban en dirigirle una bonita mirada de superioridad despreciativa. Seguramente tendría que ver con el que la creían la prostituta particular del señor.
Todos la miraban así excepto Kyo, un joven soldado que vigilaba cerca de la cocina y que aprovechaba a la minima para colarse y relajarse mientras le hablaba a la señoras.
Kyo, al igual que Shippo, era un youkai Kitsune bastante apuesto. Era alto y fuerte a pesar de ser más bien joven y tenía unos ojos que según Rin no tenían nada que envidiarle a los auténticos rubís.
- Buenas días Rin-chan. ¿Ya te has recuperado? - preguntó con una pequeña sonrisa
- ¡Bueno días Kyo-kun! - exclamó la joven contenta al saber que todavía quedaba alguien, a parte de Kazumi, Hiyori y Rei, que le hablara. - Si, la verdad es que me siento como nueva. Gracias por preguntar, eres muy amable.
- Si bueno... no es para tanto. -dijo el joven youkai mientras bajaba la cabeza y suspiraba. Entonces, volvió a levantar la cabeza pero esta vez ya no sonreía, si no que más bien estaba serio e impasible. - Lo siento Rin-chan, pero debe hacerlo...
- ¿Qué...?
Rin no pudo decir nada más ya que el kitsune le había alzado por los brazos y se la cargó al hombro como un saco antes de salir corriendo escaleras arriba.
Al principio la joven quedó muda por la impresión de ser alzada en nada pero, en cuanto se recobró, su cerebro inmediatamente reaccionó avisándole que nada bueno iba a sucederle, por lo tanto mientras la muchacha pataleaba con todas sus fuerzas para zafarse de aquel agarre se puso a gritar como una histérica para que alguien la ayudara, pero todo fue en vano. Para empezar, la fuerza de Rin no tenía nada que ver con la del kitsune y en segundo lugar a nadie le interesaba socorrer a la prostituta del señor.
Decidió calmarse y mantener la sangre fría tal y como le decía continuamente Kohaku. Guardaría sus fuerzas y en cuanto tuviese la menor oportunidad le haría un ataque defensivo y saldría corriendo hacía las cocinas.
Esa idea hizo que en cierto modo se le calmarán los nervios, pero en cuanto la joven vio que se adentraban al trastero que ocupaba todo el ultimo piso y en cuanto vio como otros youkais que estaban dentro bloqueaban la puerta el magnifico plan quedó en la nada y sus nervios afloraron de nuevo carcomiendola por completo.
Kyo la dejó lejos de la puerta, en el centro de un circulo formado por varios hombres y, mayoritariamente, mujeres youkais de las cuales entre ellas estaban Kaori, Takako y Yuri las mismas que se habían pasado desde el principio haciendole sutiles amenazas de muerte.
- Bien hecho Kyo-kun... -ronroneó Kaori mientras le acariciaba la cara. - Después te daré tu recompensa. En cuanto a ti, puta barata...- dijo mientras su mirada se llenaba de odio - Se te ve mejor que antes. No me digas que la muerte de Akari fue en vano...
- ¿Muerte? - preguntó Rin perpleja intentando seguir el hilo de la conversación.
- Oh mira... ¡Ahora la maldita humana se pone a fingir que no sabe nada! - exclamó Yuri que estaba detrás de Kaori, y tras una falsa sonrisa le propinó una bofetada que le hizo girar la cara.
- Eh, un momento, dijiste que sólo querías hablar con ella. Si esto incluye una paliza me iré y no querré saber nada de esto. - dijo un youkai que empezaba a apartarse.
- Callate cobarde. - le espetó Yuri
- No Yuri, tiene razón no debemos dañarla en zonas visibles, podría causarnos problemas. - Le dijo Takako, toda la respuesta que obtuvo fue un bufido por parte de Yuri. - Humana, deja de disimular, sabes muy bien que Akari está muerta por tu culpa así que deja de mentirnos. - le dijo a Rin mientras que con un empujón la tiró al suelo.
Si tan sólo estuviese ella. Si tan sólo viniesen una por una... pensó Rin con rabia acumulada.
La muchacha no solía odiar a nadie, pero no soportaba que la atacarán en grupos de entre seis y diez youkais... Eso no le dejaba ninguna posibilidad para atacar ni para defenderse a si misma.
- Seguramente se lo habrá pedido a nuestro amado Sesshomaru-sama mientras se lo follaba. - Quien había dicho aquello a sus espaldas la aferró del pelo y la levantó tirando hacía arriba provocando que Rin soltara un breve grito de dolor. - Escuchame bien, o te largas del castillo en cuanto antes o la próxima vez te juro que no será un intento fallido. ¿Entendido?
- ¡Dejadla! - exclamó un youkai que estaba en la puerta abierta - ¡La vieja Hiyori viene hacía aquí!
- Quedas advertida. Ahora ve con ella y dile que has venido a ayudarnos. Ninguna palabra al respecto o ya sabes lo que te espera.
Dicho esto, en un abrir y cerrar de ojos echaron a Rin del trastero y mientras que algunos youkais huyeron otros empezaron a levantar cajas que había por el suelo y a transportarlas con una gran indiferencia. Como si nada de nada hubiese ocurrido allí dentro.
En cuanto la joven se levantó del suelo, se arregló los pliegues del Kimono y bajó las escaleras a paso tranquilo y con aire sereno hasta que se encontró de cara con el ama de llaves.
- ¿Qué estabas haciendo ahí arriba?
- Subí con Kyo-kun al trastero para ayudarlo con una cosa.
- Entiendo... ¿y Kaori, Yuri y todos los demás no eran suficiente ayuda? - Rin no respondió a ello. - ¿Qué es lo que te han echo ahora Rin? Responde.
- Nada de verdad, simplemente necesitaban ayuda con un objeto demoníaco al que no podían acercarse.
Tras un largo y tenso silencio en el que Hiyori la miró de arriba a abajo en busca, seguramente, de alguna herida se dio la vuelta y fue bajando las escaleras. "Sigueme" fue lo unico que dijo la anciana.
- ¿A donde Hiyori-san?
- A ver al amo.
BUAHHHH! Después de como minimo... ¿cuanto? ¿2 o 3 meses? Siiii! I come Back! xDDD
Buah, no sé ni lo que estoy diciendo ahora... =.= Bueno, como ya os he dicho arriba, siento mucho mucho haber tardado siglos en actualizar y como modo de disculpa intentaré subir otro capitulo lo más rápido posible!
Espero que no hayais abandonado la historia por mi culpa ò_ò
En fin. Hasta el proximo capitulo donde porfin aparecerá nuestro amado Sesshomaru sama! Bwajajajajaja!
¡Gracias por leer! Besitos ~
