Holaaaa bueno pues ya vuelvo a estar aquí! Y tal y como os lo prometí un poquito más pronto que de costumbre. ¡Pero ojo! Nos os acostumbréis xD
Quisiera dar las gracias como siempre a todas aquellas que me hayas comentado el capitulo anterior. De verdad se agradece. ¡Gracias!
Y en fin nada más creo... aquí os dejo el capitulo. Creo que es un poco más corto que los demás pero compensa por qué... TIENE LEMON! muahahahahahah xD
¡Espero que lo disfrutéis y que os guste! Gracias por leer ~
PD: Es posible que el capitulo este encontréis fallos. Pero no me refiero a la ortografía si no más bien a pequeños detalles que no cuadran, malas descripciones etc... Si es así lo siento mucho, es que he ido escribiendo el capitulo a cachos y no sé si lo he conseguido juntar todo con lógica u^-^
Aquella frase quedó suspendida en el aire en medio de una gran tensión que se respiraba en el ambiente.
Ninguno de los dos se dijo nada durante un par de minutos, simplemente se miraban fijamente, sin apartar la mirada y cada uno pensando en lo suyo.
Rin completamente roja, anonada y con falta de sentido no sabía si tomarse aquella frase como una broma. Pero… ¿desde cuando Sesshomaru se dedicaba a bromear? O mejor dicho ¿desde cuando Sesshomaru hablaba de aquel tema con tanta libertad? No aquello tenía que haber sido producto de su imaginación, si se había podido imaginar a Sesshomaru y aquella youkai con tanta facilidad seguramente esto tendría que ser lo mismo. Si eso es. Seguramente había dicho algo muy distinto y con lo alterada que estaba había imaginado eso.
− ¿Dis-disculpe? − preguntó Rin sintiendo que se ponía aún más roja.
Sesshomaru por su parte ni se dignó a contestarle. Como siempre, él estaba detrás de su escritorio completamente tranquilo y con la mirada fija en ella sin mostrar ningún tipo de sentimiento en particular. Rin relajó un poco el cuerpo y respiró aliviada, al fin y al cabo se había equivocado. Si hubiese dicho lo que ella se había imaginado no la estaría mirando así... ¿Verdad? Pero mientras que ella intentaba calmar sus nervios, aquellos ojos que le parecieron tranquilos e inocentes, en realidad estaba trazando un plan que podría hacerla volver a la aldea aquella misma tarde.
El Daiyoukai, que no le había quitado la vista de encima desde que entró en la habitación, había advertido como la joven no dejaba de mirar su cama y como después se enrojecía en cuanto le preguntaron algo. Al principio no le dio mucha importancia al asunto pero en cuanto quedaron solos y ella empezó a enrojecer con tal sólo hablar de sus concubinas entendió el problema. Le sorprendió que ella pensara en ello pero luego recordó que aquella humana ya no era una niña. Así pues, si la joven pensaba en eso él le mostraría lo que representaba hacerlo con un Daiyoukai. Le mostraría lo aterrador que podía resultar para una inocente humana hacerlo con un salvaje youkai.
Rodeó el escritorio sin dejar de mirarla y a paso tranquilo se fue acercando a ella poco poco. Como si fuese un cazador que se acercaba a su presa silenciosamente para atraparla cuando menos se lo esperase. No... como si fuese no. Sesshomaru era un cazador y un depredador de naturaleza.
− ¿Acaso no aceptaste cuando te dije que harías lo que se te dijera? − preguntó el youkai con un suave murmullo cuando ya estaba a unos centímetros de ella.
Rin quien lo miraba fijamente como si estuviese hipnotizada por su presencia asintió nerviosamente con la cabeza.
− Bien. − Sesshomaru pasó su mano por detrás de la nuca de Rin y entrelazó sus dedos entre su melena para agarrarla con fuerza −. Entonces ahora te estarás quieta.
Y dicho aquello, sin darle a la humana la oportunidad de entender aquellas palabras, Sesshomaru bajó a poco a poco la cabeza hacía la suya y cuando ella menos se lo esperaba se abalanzó hacía su boca entreabierta con un beso salvaje. Con su mano izquierda inmediatamente la atrapó por la cintura y la acercó más íntimamente a él dejándola así sin escapatoria alguna.
Rin jadeó e intentó apartarse de él como pudo. Intentó apartar la cabeza pero el youkai la tenía fuertemente cogida del pelo e impedía cualquier movimiento. Ya que no podía apartarse con la cabeza probo suerte de otro modo. Con sus dos manos apoyadas en el pecho de Sesshomaru intentó hacer fuerza hacía afuera para librase de su agarre pero obviamente aquello también fue en vano. No se podía comparar la fuerza humana con la fuerza de un poderoso youkai. Sesshomaru quien sintió como perdía sus fuerzas se apartó de su boca y fue hacía el cuello de la joven mientras reía con una pequeña risa ronca. Era patético que intentara huir de él a menos que lo permitiese.
La mano que tenía en la nuca la deslizó hacía delante y, mientras le iba mordiendo el cuello, sin ningún miramiento la puso dentro de su kimono donde empezó a tocarle el pecho y a estrujarlo con tanta fuerza que le hacía daño.
¡Oh dios mio! pensó la joven, no parará aunque no quiera hacerlo.
Y ahí fue cuando Rin fue realmente consciente del peligro que corría en brazos de Sesshomaru. Quiso volver a intentar apartarse de él desesperadamente pero con su mano en su cintura no podría llegar muy lejos. Así pues la joven muchacha optó por el juego sucio. Cogió un mechón del plateado pelo de Sesshomaru y tiró con fuerza de él haciendo que Sesshomaru se apartará de su cuello y la mirara como si estuviese a punto de matarla. Pero Rin no se aminoró por ello. Se abalanzó contra él y le mordió en el cuello con todas sus fuerzas hasta que consiguió hacerlo sangrar.
El Daiyoukai gritó y maldijo a la humana. ¿Con que con esas iba no? Se preguntó Sesshomaru bien, pues aceptaría el desafío encantado.
Sin ninguna dificultad la alzó entre sus brazos. Cerró la puerta con el cerrojo mientras ella seguía pataleando en sus brazos y, cuando ya estuvo seguro de que no la joven no tenía forma de escapar, la llevó hasta la cama. Una vez ahí la tiró con fuerza en el futón sin importarle el echo de que ella fuese una humana y no una youkai y que por lo tanto podría hacerse daño más fácilmente.
Rin gritó en cuanto su espalda aterrizó con fuerza en una superficie que apenas la protegía del suelo. Se hizo daño en la espalda y en la cabeza, pero el dolor era lo de menos en aquel momento. O al menos así fue en cuanto sintió que unas manos desgarraban desde la parte baja de su kimono hasta su cintura dejándola indefensa a su vista.
Sesshomaru ya no mostraba aquella serenidad que lo caracterizaba. Sus ojos ambar ardían con una intensidad que Rin no había visto ni en un combate. Su cuadrada mandíbula estaba tensa y su cuello le sangraba por el mordisco que le había propinado Rin.
Con una mano, Sesshomaru sujetó las dos muñecas de la joven por encima su cabeza y con una rodilla le aguantó el cuerpo para que se estuviera quieta mientras que se sacaba su haori con la mano libre. Cuando ya se hubo librado del haori, Sesshomaru sin dejar de sujetar las muñecas de Rin le bajó hombros abajo lo poco de kimono que le quedaba y observó atentamente su cuerpo mientras la muchacha aún seguía luchando para poder escapar. Se sentía tan avergonzada de que Sesshomaru la viese de aquel modo. Que se quedó quieta y apartó la mirada al otro lado. Pero no le duró mucho puesto que Sesshomaru le cogió de la cara y le obligó a girarla de nuevo hacía él y la besó de nuevo con aquellas ansias salvajes.
Mientras la besaba de nuevo Sesshomaru se tumbó encima suyo y el contacto de su pecho desnudo contra los suyos le provocó a Rin una agradable sensación que le hizo alzar sus caderas contra las del youkai.
La intención del youkai era simplemente asustarla hasta hacerla llorar. Lo tenía constantemente en la cabeza y todos sus movimientos eran fríos y estaban calculados. Pero en cuanto sintió que Rin dejaba de forcejear y comenzaba a corresponder sus caricias con leves gemidos y moviendo el cuerpo al compás del suyo, la idea principal de asustarla se esfumó rápidamente de su cabeza y se dejó llevar por sus más bajos instintos tal y como hacía con todas las demás youkais.
Con sus rodillas separó con facilidad los muslos de la joven y se acomodó entre ellos. Una necesidad urgente de apoderarse de aquella virginidad lo estimuló a rozar su virilidad contra Rin.
Ella por su parte en cuanto notó aquel bulto contra ella un frio panico se apoderó de ella y la impulsó a parar aquella locura. Una vez más, la muchacha apoyó sus brazos contra el pecho de Sesshomaru y trató de apartarlo como pudo.
− Estate quieta y déjame hacer − le dijo el Daiyoukai con la voz ronca.
− ¡No! ¡Déjeme tranquila! − forcejeó la joven para intentar escapar.
Aquellas palabras fueron suficientes para parar al youkai y hacerle recuperar la poca cordura que le quedaba. Pero aún así continuó con su plan.
− Creí que habías dicho que cumplirías mis ordenes. Estate quieta y déjame hacer te he dicho. − repitió pero esta vez su voz volvía a ser fría y distante.
Rin dejó de resistirse y miró a Sesshomaru.
− Usted ya tiene muchas putas a las que puede mandar hacer esto. Yo le serviré pero de otro modo. − Y dicho aquello Rin se fijó en Sesshomaru. Y algo la dejó helada.
Sesshomaru estaba sonriendo.
Pero no era una sonrisa de cariño o de felicidad. Era una sonrisa de diversión. Era una sonrisa de victoria. Era una sonrisa que un depredador hacía cuando ya tenía a su presa atrapada.
Sesshomaru bajó la cabeza sin dejar de sonreír y le susurró.
− Aquí el amo soy yo. Si mi deseo es que me complazcas, por más que trabajes en las cocinas en los jardines o en cualquier lugar lo harás. De momento lo dejaremos aquí, todavía eres demasiado inocente para divertirme. Largo. Ah y si no estás de acuerdo con mis deseos siempre puedes volver a casa. − Dicho esto Sesshomaru se levantó de la cama y como si no hubiese ocurrido nada, se volvió a vestir su haori tranquilamente y después volvió a mirar a Rin −. ¿Todavía sigues aquí? Largo.
No le hizo falta repetirlo dos veces puesto que la joven se levantó con dificultad de tanto que temblaba y mientras intentaba taparse con lo que podía, abrió a duras penas el cerrojo y se fue de la habitación.
Pero no lo hizo corriendo y llorando tal y como había esperado Sesshomaru sino más bien al contrario. A pesar de sus temblores la joven caminó con paso tranquilo y con la espalda y la cabeza erguidas. Aquel olor a sal que tanto esperaba oler, sólo lo notó cuando la joven ya estaba lejos de sus habitaciones. Y sinceramente, no le gustó.
.-.-.-.-.
− ¡Rin! Niña tonta, abre la puerta o me voy y te quedas sin cena – gritó el pequeño youkai del otro lado de la puerta. − ¡Rin!
Con un pesado suspiro entrecortado por el hipo, Rin se levantó a duras penas de su futón se limpió las lágrimas y fue a abrir la puerta.
En cuanto la abrió, Jaken abrió los ojos como platos, pegó un agudo chillido y se tiró hacía atrás haciendo que la comida de la joven casi cayese al suelo.
− ¿Qué ocurre Jaken-sama? − Preguntó Rin cansada.
El pequeño youkai la miró de arriba abajo y poco después miró hacia las puertas de la habitación del Lord que estaba al fondo del pasillo.
Rin frunció el ceño.
− ¿Quieres pasar?
No le hizo falta insistir mucho puesto que en cuanto acabó de pronunciar aquellas palabras Jaken cogió rápidamente la bandeja y entró corriendo a la habitación como si ahí dentro estuviera a salvo.
− ¿Qué te ocurre?
− ¡¿Se puede saber que has hecho con Sesshomaru-sama? − preguntó Jaken completamente fuera de sus casillas mientras dejaba la bandeja de comida en una mesita.
Rin con aquella pregunta quedó anonada
− ¿Qué le hace pensar que he hecho algo? − preguntó al final con cautela mientras sentía que su corazón le iba a mil.
− ¡Oh vamos Rin! Incluso yo me he dado cuenta. Para empezar sólo hace falta ver tus lágrimas y esas marcas en el cuello para saber que has estado haciendo algo con alguien. Si esas marcas − dijo en cuanto vio que Rin se llevaba la mano al cuello.
− Pero no puede saber que ha sido con Sesshomaru-sama…¿no?
− ¡Niña tonta! Recuerda que todos los que estamos aquí somos youkais. Todo tu cuerpo desprende el olor del amo y no hace falta ser muy listo para saber como lo has hecho para quedar impregnada con ella.
Rin ahogó un gemido y se dejó caer al suelo mientras nuevas lágrimas volvían a brotar de sus ojos.
− Rin. ¿Qué te pasa? ¿Qué ha ocurrido? quiero decir… bueno ocurrido, ocurrido sé lo que ha ocurrido pero ¿alguien más te ha visto o ha estado cerca de ti? − Rin negó con la cabeza mientras se secaba las lágrimas − ¿Entones por qué lloras? Bueno da igual no quiero saberlo las mujeres sois demasiado complicadas. Aún estamos a tiempo de salvar tu reputación. Primero comerás algo y más tarde, cuando ya no haya nadie, iremos a los baños para que puedas sacarte el olor y mañana nadie sabrá nada excepto nosotros tres.
Rin volvió a asentir con la cabeza y se levantó lentamente para ir a una pequeña mesita y empezar a comer algo. Desde que había ocurrido aquello no había salido en todo el día de la habitación y en cierto modo estaba muerta de hambre pero… en cuanto Jaken le dijo aquello del olor el hambre le había desaparecido.
− ¿Cómo has podido cometer la estupidez de entregarte al amo?
− Yo no me he entregado a nadie. − murmuró Rin
− ¡Ah no! ¿Y cómo explicas esto?
− Fue el propio Sesshomaru quien me hizo esto − le dijo Rin exasperada. Al ver la cara de sorpresa de Jaken Rin se arrepintió de haber dicho aquello.
− Explicate. Me parece imposible que alguien como el amo le haga esto a una... humana.
− Lo ha hecho por diversión… Lo ha hecho para asustarme y obligarme a marchar. Pero sabes que Jaken-sama. No será tan fácil así que si Sesshomaru-sama te dice algo ya le dirás lo que te acabo de decir. Acompáñame. − Dijo mientras dejaba el plato de lado y se levantaba de la mesa.
− ¿A-adonde?
− A los baños.
− P-pero si los baños se encuentra en el ala Norte y a estas horas es posible que te encuentres con muchos sirvientes por los pasillo − gritó Jaken alarmado −. Todos lo sabrán
− Bueno, mi reputación ya estaba por los suelos antes de que me hiciese esto y además dentro de un año me tendré que ir que más me da.
Jaken iba a responderle pero en cuanto vio que la joven ya estaba abriendo la puerta se calló y suspiró. En eso era igualita al amo nunca le escucharía dijese lo que dijese. Finalmente el youkai se resignó a ello y fue con la joven por los pasillos de palacio hacía los baños del ala Oeste.
Tal y como había dicho Jaken aún quedaban youkais que trabajaban y cada vez que se cruzaban con alguno, el youkai lo primero que hacía era bajar la cabeza para segundos después volverla a alzar y mirar a la joven sorprendido.
− Te lo dije − le advirtió Jaken − pero claro que como tu siempre quieres hacer lo que te plasca.
− Da igual Jaken-sama no me importa. − mintió la joven.
Finalmente ambos llegaron frente a unas grandes puertas que mostraban que eran los baños gracias a unos dibujos de cascadas que había en ambos laterales de las dos puertas.
− ¿Hay alguien?− preguntó Rin.
− Me temo que están las concubinas del amo dentro. Rin... − dijo el pequeño youkai al ver la cara de preocupación de la joven−. Aún estamos a tiempo de dar media vuelta y volver más tarde.
Rin tragó saliva, negó con la cabeza y miró atentamente la puerta dudando de si entrar o no. En el fondo le encantaría poder irse de ahí y no meterse en más problemas con nadie más pero... en algún momento tenía que enfrentarse con aquellas youkais ¿no? ¿Era seguro meterse ahí? se preguntaba sin cesar la joven. Según había entendido aquella mañana, Sesshomaru había matado a la youkai que le había herido para dar ejemplo a los demás, si encima ahora llevaba su olor aquellas concubinas no le harían daño. O si, al fin y al cabo las otras dos youkais la habían amenazado de muerte.
Jaken, que no de dejaba de mirarla, notó su cara de ansiedad y finalmente le aseguró que él se quedaría a la puerta esperándola y así evitaría cualquier problema que pudiera surgir. Un poco más segura de si misma, Rin asintió y con una pequeña sonrisa insegura entró en los baños.
Tal y como había supuesto la joven el baño, o más bien el vestíbulo del baño, al igual que todas las estancias del ala Oeste, era una sala rodeada de lujos allá donde mirara. Aunque sólo fuese una salita -bastante grande por cierto- que se usaba para sacarse la ropa y guardarla Rin se fijó en los detalles como el suelo tapizado, la gran y reluciente estantería de caoba, los suaves y preciosos yukatas de fino algodón dispuestos para los invitados y también se fijó en los kimonos de caras telas guardados a lo largo de la estantería.
En cuanto los vio, la joven sintió como su corazón le daba un gran vuelco y también sintió como perdía las ganas que tenia de bañarse. Incluso su cabeza automáticamente estaba reconsiderando la idea de Jaken de volver más tarde.
¡No! se dijo a sí misma, debo ser valiente. O me hago respetar ahora o no aguanto un año aquí ni de broma.
Rin cogió una gran bocanada de aire mientras se empezaba a desnudar y después dejó su ropa guardada en el extremo más apartado de todos aquellos lujosos kimonos y yukatas. Cogió una toalla que enredó alrededor de su cuerpo y tras mirarse una vez en un espejo que había entró en la sala de baño ignorando las marcas de cuello que tan bien se podía apreciar.
Las risas y charlas animadas que provenían de ahí pararon de golpe en cuanto ella puso un pie dentro de la sala pero a Rin no le importó. Lo único que le importaba era poder lavarse rápidamente sin ningún altercado con ninguna de ellas y volver rápidamente a su habitación. Miró al frente sin fijarse en ninguna de ellas en particular y caminó hacía una gran bañera, que parecía más bien un pequeño lago, donde su agua provenía de una fuente dorada. Se metió dentro rápidamente e intentó relajarse. Según Kohaku los youkais, al igual que lo animales, notaban el miedo de los humanas y se aprovechaban de ello, eso no le iba a ocurrir a ella. No una vez más.
Entonces cuando ya empezaba relajarse por el efecto del agua caliente dos youkais aparecieron cada una por un lado y observaron atentamente a la joven. Rin, por reflejo, se levantó corriendo y se metió más adentro y se preparó mentalmente para enfrentarse a aquellas dos siempre que hicieran amago de atacarla. Pero algo hizo que Rin bajara la guardia, aquellas dos youkais no la miraban con burla o desdén ni tampoco parecían querer hacerle daño si no más bien la miraban con simple y pura curiosidad.
− Tranquila − le dijo una youkai de pelo corto y ojos verdes mientras sonreía −. Sólo queriamos ver quien era la nueva amiguita de Sesshomaru-sama.
− Si, no se ve todos los días a nuestro Daiyoukai con una humana. − respondió la otra que a su vez tenía el pelo trenzado a un lado del hombro −. ¡Wao realmente debes de gustarle mucho al amo! A ninguna de nosotras nos dejó marcas. − Aquel comentario atrajo la atención de todas las que estaban ahí y poco a poco se fueron acercando a Rin.
− Si le ha dejado esas marcas tan horribles es porqué seguramente no le importa... Que es simplemente un objeto para desahogarse
− Espero que al menos ese objeto sea realmente hermoso porqué si no no toleraré su presencia junto al amo. − gritó otra mientras se iba acercando.
Todas rieron a coro mientras que Rin sentía como se le enrojecían las mejillas por la vergüenza. No tendría que haber venido aquí, o al menos, tendría que haber escuchado a Jaken-sama y haber venido más tarde. Había creido que como estaba con Sesshomaru-sama ninguna se atrevería a tocarla por miedo pero... aquella humillación era mil veces peor que el maltrato físico. Tenía que irse. Debía irse de ahí en cuanto antes.
Con la cabeza bien alta mostrando así que sus "insultos" no le habían importado fue acercándose tranquilamente al borde de la bañera mientras se tapaba con la toalla. Una vez fuera de la bañera Rin olló unas risillas.
− ¡Pero si no tiene nada del otro mundo! − gritó la misma youkai indignada cuando ya estuvo cerca y pudo ver mejor a Rin a pesar de que tenía la toalla ocultandola − ¿Por qué se divierte el amo con ese palo plano si nosotras somos mejores?
¿Palo plano? se repitió la humana indignada y furiosa a la vez mientras se giraba hacía aquella youkai.
− ¡Si este palo plano consigue más atenciones de Sesshomaru-sama será porqué sus amadas concubinas no le dan lo que quiere a pesar de estar dotadas con un cuerpo desproporcionado! − Espetó Rin con rabia. Se había pasado... Nunca le había alzado así la voz a nadie y aún menos a un youkai...
Ambas se miraron fijamente a los ojos sin ni siquiera pestañear y tensaron sus cuerpos a punto de atacar si surgía la ocasión. El ambiente animado quedó echo añicos y fue remplazado por un ambiente mucho más tenso, silencioso e imprevisible. En la sala tan sólo se podía oír el rumor del agua. Todas las youkais callaron de golpe y ahora observaban atentamente la escena tan tensas comos las otras dos. Y así, todo quedó inmovil y solencioso durante unos cuantos segundos hasta que finalmente una youkai se acercó a las oponentes.
− Vamos Momo deja que nuestro pobre y asustadizo ratoncillo se valla. Ya ha recibido suficiente por parte de los criados y nosotras no haremos lo mismo rebajándonos a su nivel.
Rin giró la cabeza y se quedó mirando a la youkai que había dicho aquellas duras palabras.
− Vamos, tienes vía libre para poder esconderte detrás de Jaken. − dijo con una sonrisa perversa aquella bella youkai. Etsuko...
Bueno aquí teneis un capitulo! =D
¡Esta vez no os he echo esperar eeeeh! ¡Eso se merece muchos reviews! XD
En fin espero que os haya gustado el capitulo y en especial el lemon ya que no suelo escribir esta clase de cosas y no sé si me ha quedado muy creíble xD Intenté ponerme en la piel de un youkai que "desprecia" lo humanos pero al final no he podido así que se queda así y da que chuta. Digamos a nuestro Sesshomaru se revoluciona por entero cuando tiene una mujer entre sus brazos y no sabe como se comporta (que fácil ¬¬) XD
Y finalmente... ¡Gracias por leer y espero que os haya gustado!
¡Hasta la próxima! =D
