N.A: Recuerden que Hetalia no me pertenece es de la magnificencia Hidekaz Himaruya, si fuera mío como que sería un poco más retorcido y mejor ni lo pienso (derrame nasal)

Advertencia: Este capítulo tendrá de ciertos eventos de violencia, violación y shota.

"No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor."

Alexandre Dumas

4. Aperitivo

Hambre, lo que mueve a la humanidad es el hambre de dinero y de territorio, eso es lo que nos lleva a ser lo que somos el hambre de poder, hay veces que se nos presenta la oportunidad de alimentarnos hasta saciar esa hambre para después morir llenos de incertidumbre, de dolor y de rojo.

Los demonios amaban comer, por eso siempre se habla de la gula como uno de los pecados capitales, pero ellos a diferencia nuestra le tomaban muy poco valor a que llegara a estar mal, ellos vivían para alimentarse, vivían para tener hambre. Y yo se que en el fondo de tu mente sabes de que se alimentan ellos, no?.

Para aquellos que no lo sepan, los demonios se alimentan de nosotros, no importa que seas puro no importa que estés sucio, ellos simplemente tienen hambre. Te comen por dentro, te tientan, te derriten para luego ver cómo te pudres para luego devorarte lentamente, no importaba el tiempo, cuando eres eterno que te importa esperar un año o dos.

Pero cuando ellos tienen demasiada hambre es cuando no esperan, normalmente eligen a solo una persona, pero cuando el tiempo pasa, la tentación de tomar un aperitivo antes de la cena se hace cada momento más y más grande, hasta que simplemente salen en busca de algo que los apacigüe hasta que llegue la hora de comer de verdad.

Arthur tenía demasiada hambre, habían pasado años desde la última vez que había saboreado a un humano, pero simplemente no quería arruinar aun su cena, no quería aun tomar a esa pequeña cría humana hasta que llegue el momento adecuado.

Fue entonces, desparramado en la oscuridad del armario del rubio niño, en que pensó que era hora de conseguirse un aperitivo para pasar el tiempo, porque el oler la pureza que desprendía de cada uno de los poros de ese estúpido humano en miniatura le hacía rugir las tripas. Una sonrisa se formo en su rostro, era hora de comer.

Se levanto de entre las sombras estirándose cuan alto era buscando soltar su cuerpo que se encontraba duro de estar tanto tiempo en ese diminuto lugar. No que no pudiera salir, ningún humano lo vería si es que el no quería, pero le gustaba disfrutar de su antipatía solo, como siempre hacia cuando estaba en la niebla del averno.

Traspaso la puerta tranquilamente y recorrió la habitación vacía con la mirada, la cría aun se encontraba fuera al igual que el macho humano, pero podía oler el aroma de la hembra que se encontraba a unos metro de distancia tal vez en el piso de abajo.

Floto a unos pocos centímetros del suelo, nunca haría algo tan mundano como caminar si es que la situación no lo ameritara, bajo los escalones que lo llevarían al segundo piso, tal vez la hembra sería un buen aperitivo. Era joven, muy guapa, pero lastimosamente no era lo que su hambre le pedía necesitaba carne joven y blanda que no ocupara mucho espacio en su estomago.

Paso por alado de hembra para salir por la puerta, la vio temblar levemente y mirar para todos lados. El pelirrojo solo sonrió, tontos e ingenuos humanos lo único que podían sentir de los de su clase era eso un leve temblor que indicaba la oscuridad caminante. Cuando salió se dio cuenta que el sol se estaba poniendo, no era tarde, su aperitivo capaz estuviera caminando por esas calles.

No tuvo que esperar mucho, a unas casas se encontraba un parque infantil, un par de niños se encontraban jugando en lo que parecía ser un artefacto de hierro, se acerco lo más que pudo para observarlos bien. Eran una crías hembra y un macho.

-Vamos Peter, debemos volver a casa-soltó la cría de cabellos largos castaños mientras miraban con un poco de inquietud como el sol dejaba paso a la oscuridad. Se había soltado de el artefacto de hierro, y miraba a la otra cría con fijeza cruzando sus delgados brazos morenos.

-Pero yo aun quiero quedarme, Desu yo-respondió el otro que se encontraba aun colgado, estuvieron en esa discusión durante un tiempo en el cual el demonio solo se aburrió y espero a que uno de los dos se quedara solo para poder alimentarse de él.

-Sabes qué quédate si quieres! –le grito la castaña mientras empezaba a correr hacia la calle, pasando por un lado de Arthur, durante un momento la niña se quedo mirando el lugar con algo de miedo, sintiéndose mal por dejar a su amigo solo, pero luego recordó su enojo y termino por volver a correr hacia su casa.

-Eso voy a hacer Desu yo- le grito el pequeño rubio para bajar e ir hacia los columpios, esos los recordaba su antigua le gustaba jugar en ellos. Su sonrisa se agrando y sus filosos dientes salieron a la luz, el lugar estaba desolado y el pequeño niño no había huido con la otra humana pequeña, le estaban poniendo las cosas muy fáciles.

Se hizo visible tras un árbol para no asombrar de más a su presa y que esta corriera despavorida, era pequeño de unos 8 o tal vez 9 años, se acerco a él a paso lento haciendo su cola y sus cuernos invisibles a la vista.

-Hello Little boy…-le dijo dulcemente mientras mostraba una sonrisa cariñosa, sus manos habían ido a parar a los bolsillos de su saco como haciendo que tenia frio. El niño lo miro primero con miedo que luego paso de nuevo a ser entusiasmo al no verse solo en ese lugar tan grande.

-Hola señor, Desu yo-respondió con entusiasmo el pequeño aunque con un poco de recelo, el había vivido toda su vida en ese barrio y nunca lo había visto, pero realmente no quería estar solitario en el parque luego de haber peleado con su amiga- Es nuevo? nunca lo había visto.

-Yes, soy un vendedor de caramelos-menciono aun con la sonrisa pintada en el rostro, al escuchar la palabra "caramelos" la cara del niño se ilumino totalmente, los humanos eran tan fáciles de engañar, pensó mientras su sonrisa cariñosa escondía otra más sedienta de sangre de lo que seria posible- Y como te vi solo pensé si no te gustaría probar unos cuantos

-Yo..-pronunció el rubito moviendo sus manos sobre los shorts de su traje de marinerito el cual el pelirrojo encontraba en cierta forma muy delicioso. Su madre siempre le había dicho que no fuera con extraños pero ese hombre no podía ser malo, sus sonrisa era tan dulce que tiraba miel por los lados- Me encantaría Desu yo!

-Entonces acompáñame-su plan iba a la perfección, saco una de sus blancas manos del bolsillo y cogió una de las del más pequeño que tembló un poco bajo el helado toque, aquel hombre estaba demasiado frío. Lo arrastro hasta una esquena y lo metió en un callejón que terminaba luego de una vuelta a la derecha en un pared de ladrillo envuelta en la oscuridad.

-S-señor porque estamos aquí..-pregunto con miedo el niño intentando soltar el agarre de acero que el hombre había puesto en su muñeca. El adulto pelirrojo giro su cabeza y mostro una sonrisa fría siendo opacada por los brillantes ojos verdes que parecían refulgir entre la oscuridad del sucio lugar.

-Por nada en especial…-hablo arrastrando las palabras el más grande mientras empujaba a la cría contra la pared de ladrillos, su sonrisa se agrando dejando ver los filosos dientes como cierras eléctricas que parecían preparados para atravesar la joven piel. El rubio se puso a llorar mientras se tocaba la cabeza con la mano libre, aquel hombre no era el mismo que hace un rato, ni siquiera parecía del todo real.

-Por favor no me haga n-nada…-pedía entre sollozos en menor, intentando soltarse a toda costa de las manos de aquel lo que sea. Arthur solo chasqueo molesto la lengua, nunca le habían gustado los niños llorones, agarro ambas manos del pequeño con su derecho colocándolas sobre su cabeza y con la otra rompió rápidamente el atuendo de marinerito. A cada momento el niño se encontraba más lloroso e inquieto- Por f-favor Señor

-No llores…-mascullo molesto mientras apretaba las largas uñas contra las muñecas del menor contándolas con facilidad, haciendo que el rubio soltara gritos de dolor mezclados con los sollozos y ahora chillidos. Llevo la su boca hasta la del de menor estatura y forzando la boca metió con fuerza su lengua, buscando saborear lo que había dentro de su cavidad bucal, el tonto crío seguía llorando por lo que en un momento de enfado le mordió la lengua rebanándola- Los llorones son tan molestos.

De la boca del niño ya no salía ningún sonido, estaba más ocupado intentando no ahogarse con su propia sangre que sabia mal y se deslizaba a borbotones por su garganta. Realizo unos cuando cortes más disfrutando del dolor del pequeño humano, viendo como su sangre se derramaba por el piso siendo una pintura hermosa y macabra.

-Esto es hermoso pero tengo hambre-hablo por fin el pelirrojo y se bajo los pantalones un poco, mientras al mismo tiempo abría las pierna del rubio con una rodilla. El pequeño ya se encontraba desnudo hace un tiempo, por lo que simplemente se alineo con el pequeño hoyo y se hundió con fuerza en el cálido cuerpo. No pudo aguantar un jadeo que salió solo hace un tiempo que no hacia eso, miro como los ojos de su aperitivo se abrían y se llenaban de más lagrimas, aun con la boca llena de sangre logro soltar un grito que se escucho más como un gorgoteo.

Embisto durante un buen rato el pequeño cuerpo, agarrando los muslos para levantarlos mejor y cortando la piel sentible, era tan delicioso, se sentía venir. Luego de un buen rato como un buen finale al correrse en su interior, mordió el cuello del marinerito arrancándole un pedazo de la piel, acabando con su inocencia, succionando su vida y llenando su hambre.

Lo soltó con brusquedad, dejando el cuerpo roto y casi sin vida sobre el frio piso, se levanto los pantalones para mirar por última vez su obra maestra, los ojos sin vida, las piernas abiertas y llena de su esperma además de la boca goteando sangre.

Se giro y se encamino hacia el hogar de su cena ya más lleno, ahora ya tenía un plan para poder alejar a su pequeño humano de los otros que vivían con el solo necesitaba más tiempo. Una sonrisa marco su cara mientras salía del callejón, esperaba que encontraran el cuerpo pronto, seria una pena que no todos disfrutaran de su arte.

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Por amor a Kami, luego de estar tanto tiempo fuera sin subir nada, vengo con este capi extra raro, me sentí mal al hacerle eso al pobre de Peter, no puedo creer que yo escribí esto. Bueno gracias a todas por comentar.

-MyobiXHitacchin: Alfie a de tener 10 años es mayor que Peter y si actúa muy infantil porque yo me imagino que a su edad yo era así, no va a ser Rusia será quien menos te imagines e.e. Gracias de nuevo por comentar eres una de mis seguidoras favoritas *w*

-Rosie Kirkland: Estoy feliz que te guste y aquí luego de un tiempo tienes la conti pero está aquí y eso es lo que cuenta xD. Espero saber de vos en este tiempo

-Nathalie Jones: Todos sabemos que Alfie no está loco todo es culpa del malvado de Arthur :c, soy tu primera y bailo de felicidad por ello te juro :D. Espero que te guste la continuación!

-Ari13: Estoy feliz que te guste :D, espero que te pases por aquí y ya lo dije lo del SpUk era algo imprevisto para sorprenderlas a todas e.e

Recuerden que un comentario no daña a nadie.

Con pesades por matar a Peter.

Screacher