Disclaimer: Digimon es propiedad de Akiyoshi Hongo, pero esta historia es de mi completa propiedad.


QUIERO CREER EN LOS FINALES FELICES

Mini-fic


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Capítulo 2

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Aquella mañana soleada al despertar, cuando sus ojos azules se acostumbraban a la luminosidad que desprendía el sol y que se hacía notoria al tenerla chocándole en pleno rostro, lo primero que hizo fue dirigir su mirada hacia su celular, este se encontraba encima de la mesita de noche, la cual estaba al lado derecho de su cama. Recordó vagamente que la noche anterior había querido hablar con ella… no, necesitaba hablar con ella.

-Kari…-

Alcanzó a susurrar al momento que apagaba su celular.

¿Cuántas eran las veces que había pensado en ella antes de ceder ante los brazos de Morfeo? A estas alturas no tenía la remota idea, pero tenía la seguridad que había pensado en ella una y otra vez, y otra vez, y otra vez… Hikari Yagami a sus ojos era una mujer encantadora, dulce, callada, terca, olvidadiza, renegona en ocasiones: maravillosa a fin de cuentas. Era de la clase de mujer de la cual nunca te cansarías de observar, maravillarse con cada gesto, cada expresión, cada mirada.

Ella era lo más cercano a perfección, a su manera claro está.

Y él quería hacerla feliz, porque Hikari Yagami lejos de ser una "amiga" era una persona esencial en su vida. Porque desde que la conoció supo que ella sería importante para él. Y no estuvo equivocado.

-T.K ya me voy a trabajar, no olvides comer el pan que está sobre la mesa.- pese a que la joven señora, Natsuko Takaishi, hablaba tras la puerta, Takeru podía escucharla claramente, como si estuviese a un costado suyo, sentada a su lado. La voz conciliadora de su madre siempre llegaba a sus oídos cuando más necesitaba oírla, como si se tratase de suaves acordes que le hacían olvidar todo lo negativo.

-No lo olvidaré mamá. Que te vaya bien.-

En lo que estaba… Le hacía feliz hacerla feliz a ella. Por tal razón, la sola idea de recordar la triste sonrisa que se dibujó en su rostro el día anterior le desconcertaba completamente.

¿Qué había hecho mal? ¿Estaba ignorando algo importante para ella?

Recordar su mirada melancólica y apagada le llevaba a la frustración. Era obvio que tenía la culpa, pero la pregunta es: ¿por qué? Nunca antes les había sucedido algo similar a lo recién vivido y quería solucionar el problema con la mayor prontitud posible.

-No me refiero a eso T.K…-

Sus palabras no dejaban de martillarle la cabeza. ¡Y de verdad que quería entenderla!

Y no es que sea idiota es que las mujeres son complicadas. Y quiera aceptarlo o no, Hikari Yagami, su mejor amiga, es una mujer. ¡Oh, y una mujer hermosa por cierto!

-¡Me gustas Takeru Takaishi!-

Esa frase solo podía expresar dos significados. O bien Hikari lo amaba, o le gustaba como persona. Pero Kari es su mejor amiga, ella no lo ve de "aquella" manera sentimental, es por eso que cuando ella se lo dijo optó por pensar en la segunda idea. Le gusto como persona.

-No me refiero a eso T.K…-

Y nuevamente con esas palabras retumbando en su cabeza. Si ella no se refería a eso, ¿entonces se refería a que lo amaba? Siendo que siempre habían sido mejores amigos, ella no podía referirse a eso. Tenía el presentimiento que Kari buscaba ser más que la mejor amiga. ¿Buscaba ser su novia? No, eso no podía ser. ¿Buscaba ser la mejor amiga? No, no se veía satisfecha con eso. Entonces, ¿qué?

Ella buscaba algo entre el amor y la amistad…

-¡Por supuesto!-

No convencido del todo tomó una toalla y entró al baño dispuesto a darse una ducha. Una solución un tanto rara y hasta un punto descabellada había surcado su mente. ¿Y si Kari no se refería tampoco a eso? Bueno, no perdía nada intentando. Ahora lo único que necesitaba era aclarar sus ideas para que cuando busque a Kari, ya que necesitaban hablar, no le dijese la primera tontería que se le cruce por la cabeza.

Todo sea por Kari.

Todo sea por aquella joven que en más de una ocasión le había robado suspiros.

Por supuesto, esto último nunca se lo diría…

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Hikari se había exaltado cuando escuchó como algo caía en el suelo. Se había levantado con rapidez pensando que se trataba de algún ladrón descuidado y hasta tal punto, idiota.

Con los nervios a flor de piel tomó un bate, siempre era bueno estar preparado, y con pasos sigilosos asomó su rostro por la puerta entreabierta.

-Hermano-

Frunció al ceño y abrió la puerta totalmente mientras soltaba un suspiro. Allí estaba Taichi Yagami con un emparedado en la boca y buscando algo en la refrigeradora.

En cierta manera, se había acostumbrado a la soledad en estos últimos días, sus padres habían viajado a otro país, y le preguntaron si gustaría viajar con ellos, ella por supuesto se negó, los viajes nunca habían sido de su agrado, y Tai, bueno… puso la excusa de que quería acompañarla. Era como si todas las personas se hubiesen puesto de acuerdo en tomar unas vacaciones.

-A estas alturas creo que debí haber ido con mis padres…-

Pensó al ver a su hermano sentarse, ella se sentó frente suyo. No iba a negar que lo extrañaba. De último momento, Tai había recibido una llamada para que fuese de campamento con Matt y unos amigos aproximadamente hace una semana.

-¿Segura que no quieres ir?-

-¡Claro! ¡Anda y diviértete hermano!-

Aquella fue su última conversación antes de que el mayor se fuese. Es por eso que se le hacía extraño que hubiese regresado ¿Acaso alguien tuvo un accidente en el viaje? Tai se veía bien… ¿Matt quizás?

Sintió el impulso de coger su teléfono y llamar a su "mejor amigo", pero recordar los últimos momentos acontecidos le hizo reprimirse de lo que iba a hacer.

Necesitaba pensar las cosas.

Necesitaba tiempo.

-¡Hey, Kari!-

La aludida despertó de sus cavilaciones al sentir la profunda mirada de Tai.

-Hermano, ¿qué sucedió? Si te soy sincera, no esperaba verte de regreso tan pronto.-

-¡Ah, así que eso es lo que tanto pensabas!- Tai sonrió divertido- En realidad no fue nada del otro mundo, un amigo de Matt cayó de su bicicleta y se fracturó un brazo ¡Tenías que verlo Kari! ¡Al llevarlo al hospital se puso a llorar pensando que le cortarían el brazo!

-¡Tai! ¡Eso no es gracioso!-

Quizás en un principio miró a su hermano mayor con dureza, pero al ver cómo este se contenía las ganas de estallar de la risa ella no hizo más que soltar un suspiro de resignación, Tai empezó a reír a carcajadas de tan solo recordar el momento, pero esta vez Kari acompañó su risa.

Taichi Yagami nunca cambiaría

-Hermano…-

-¿Qué sucede?-

Luego de reflexionar "aquel" tema con suma seriedad, había optado por hablarlo con alguien. El dolor pareciese que incrementase con el pasar de los segundos, minutos, y luego horas… no podía seguir así, lo hubiese hablado con Yolei pero… tenía el leve presentimiento de que esta le diría algo como "¡¿Y qué esperabas?! ¡Los hombres suelen ser algo lentos para estas cosas! ¡Deberías ir y estamparle un beso de una buena vez!". Rió en sus adentros. Sip, seguramente Yolei le hubiese dicho algo como eso.

En cambio Tai siempre había representado esa figura fraternal que siempre le ofrecía consuelo. Era su hermano después de todo. Además es hombre y conoce a T.K ¿Qué más puedes pedir?

Apretó la taza de café humeante calentando sus manos, sus ojos se encontraba clavados en la negrura de este. Mientras tanto, Tai le daba una mordida a su pan, Kari quería decirle algo, lo sabía, la conocía demasiado bien, pero no quería presionarla ni nada de eso, si era del agrado de Kari contarle sea lo que sea que esté pensando, la escucharía, sino simplemente intentaría empezar una plática amena para quitar el ambiente tenso que en algún momento los había envuelto.

-¿Qué pensarías si tu mejor amiga…

-¿Sora?-

La castaña ladeó la cabeza. No esperaba poner nombres en su narración, pero si eso hacía que Tai captase la idea con mayor facilidad lo haría.

-Puede ser… solo suponiendo que hablásemos de ella.-

Tai asintió con la cabeza y le invitó a que siga hablando.

-Bien, imaginemos que Sora está…-

-¿Embarazada?-

-¡No, Tai! ¡Déjame terminar!- su hermano con una risita nerviosa asintió.- Imaginemos que Sora te ama.-

El rostro de Tai enrojeció y Kari frunció el ceño confundida.

-¡¿SORA ME AMA?!-

-¡Es una suposición Tai!-

-¡No sabes cuánto llevo esperando que me digan eso! ¡A decir verdad pensé que quizás Sora amaba a Matt, me alegro que no sea así! ¡Además…-

-¡Hermano!-

¿No podían esperar una actitud tan madura de Tai después de todo, cierto?

Tai siempre se había caracterizado por hablar demasiado, quizás más de la cuenta, y aunque Kari solía reír ante eso, ahora era lo que menos deseaba. Necesitaba consejos, y a este paso no recibiría nada, salvo malos entendidos. Y Sora podía ser su amiga y una muy buena joven, pero sabía, y la idea le ponía los pelos de punta, que si Sora llegaba a enterarse de que ella dijo algo como eso, no la perdonaría así de fácil.

-¡Imaginemos que amo a T.K.!-

La cara descolocada de Tai le hizo darse cuenta que quizás, solo quizás, no debió haber dicho aquello de esa forma. ¡Fabuloso Kari, lo hiciste otra vez! –se dijo mentalmente.

-Hermano…-

-¡¿QUÉ?! ¡ES QUE ACASO T.K. SE TE HA DECLARADO?! ¡Fui bien claro con él al decirle que no quería indirectas de su parte! ¡Me ha traicionado!-

-¡No, hermano! ¡Takeru no me ama! ¡Es más creo que él… él me…- Tai la observaba atento sin perder detalle alguno- … ¡Él me rechazó indirectamente! ¡Me recalcó el hecho de que seamos mejores amigos cuando me le declaré!

Tai tomó aire y apoyó su cabeza contra el respaldar de la silla. Claramente no esperaba aquella confesión por parte de su hermana. Era… raro, por así decirlo. Es por eso que cuando bajó la mirada, le sorprendió verla con sus claros ojos mirándole directamente. Había cambiado. Había dejado de ser aquella niña tímida que alguna vez fue.

-Bien… relájate y cuéntame cómo fue que sucedió, ¿sí?-

Su mano acarició el cabello de ella. Le estaba reconfortando.

Eran en situaciones como esta que Kari agradecía tener un hermano como él.

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-¡Tú… -

Su respiración era entrecortada. Algunos cabellos se pegaban a su frente y sus ojos la veían directamente. Ha corrido…-Pensó ella. En un principio titubeó en si debía abrirle o no la puerta. Pero aquella charla con Tai le había aclarado muchas cosas respecto a su situación. Que pase lo que tenga que pasar.

-¿Takeru, estás bien?-

-¡¿Quieres ser mi amiga con derecho a roce?!-

Los vecinos que salían de sus casas y escucharon aquella proposición se sonrojaron y los miraron con desaprobación.

-Y-yo… yo…¡Entra!-

Lo jaló del brazo y prácticamente azotó la puerta tras de ellos. Seguro y los vecinos empezarán a especular tonterías. No podía sentirse más avergonzada, su sonrojo la delataba. Y bastó con que Takeru viese el rostro de ella para saber que, nuevamente, lo había arruinado todo.

-Kari… yo pensé que tú…-

-¡¿Cuándo te di a entender eso?!-

Debía relajarse. Ella solía ser ingenua, pero definitivamente Takeru era el extremo de esa palabra. Puede que ya no sean niños. Para nada. Pero de eso a… a…. ¡Le daba vergüenza! ¡Si Tai no hubiese salido a comprar al mercado, seguro y le metía una golpiza!

-T.K. hay que aclarar las cosas.-

Este asintió rápidamente. Ella soltó todo el aire que tenía acumulado.

-Hemos pasado muchos momentos juntos. Siempre me he preocupado por ti… en un principio me costó aceptarlo, sabía que te quería, después de todo, siempre te he querido. Pero entonces… me di cuenta de que esto no era algo tan simple. No era un sencillo "Eres mi mejor amigo y te quiero", era más que eso… es más que eso. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo más que a un simple amigo. Representas mucho más que eso para mí.

-… ¿S-sabes? Algo me decía que podía ser eso pero yo… yo no quería reconocerlo. Perdón por hacerte pasar un mal rato…-

-No importa… de verdad. Fue divertido, supongo.-

Ambos rieron levemente. La incomodidad aún estaba presente.

-Takeru…-

-¿Voy a pensarlo, sí?-

Kari le sonrió de forma dulce y con las mejillas sonrojadas. Takeru pensó que se veía más adorable que nunca, este acarició su mejilla con cariño como tantas veces hacía, pero al recordar la situación en la que estaban apartó su mano con rapidez.

-¡Perdón!-

-No, está bien. Me gusta que lo hagas.-

Ambos se sonrieron con calidez, T.K se dirigió a la salida y abrió la puerta dispuesto a salir, pero antes de eso giró el rostro y le sonrió, la estaba desconcertando por completo.

-Kari, olvidé decirte lo linda que te ves con las mejillas sonrojadas.-

Movió la mano a modo de despedida y salió cerrando la puerta.

¿Cómo había ocurrido todo eso? Su corazón latía más rápido que nunca. Se dejó caer en el sofá cansada. Una cosa era que tu "mejor amigo" te diga "linda"; pero otra muy distinta era que tu "mejor amigo" que sabe de tus sentimientos te diga "linda". ¡Eso sí que era bochornoso! ¿Cómo pudo mantenerse en pie y confesársele, otra vez? Soy una Yagami después de todo…

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Y así pasaron los días. Pese a que Takeru aún no le daba una respuesta, no dejaba de llamarla y la seguía tratando igual que antes. Es demasiado amable. Si hubiese sido alguien más, quizás le hubiese dejado de hablar. Pero por suerte estaban hablando de Takeru Takaishi. Su T.K.

-Recuerda cerrar tus ventanas. No quisiera que te enfermes como la navidad pasada.-

-¡Ya lo sé mamá!-

T.K empezó a reír al igual que Kari. Era cierto que se preocupaba demasiado por ella, pero era divertido cuando Kari hacía comentarios como esos.

-Lo digo en serio Kari. Si no cierras la ventana de tu habitación yo mismo iré a cerrarla y créeme, tú no quieres que vaya hasta tu habitación en pijama.-

-¿Y qué si quisiera?- soltó ella de manera retadora.

-Pues te arrepentirás de tenerme allí, porque no te dejaré dormir el resto de la noche.-

Al darse cuenta de lo que había dicho se sonrojó inmediatamente, Kari hizo lo mismo.

-¡L-lo digo refiriéndome a que conversaríamos todo la noche!- dijo el chico rubio completamente avergonzado.

-¡Sí…! T-T.K, acabo de acordarme que… que… ¡Mimí me llamó esta mañana! ¡Ya sabes… cosas de chicas! –Takeru asintió frenéticamente y aún avergonzado se alejó unos cuantos pasos.

-Bien… yo justo quería ir a la casa de mi hermano ¡Nos vemos mañana!-

En todo este tiempo no habían vuelto a tocar el tema de su confesión, y Kari agradecía eso, aunque claro está, aún esperaba una respuesta de su parte. El día siguiente sería navidad, y sus amigos habían planeado hacer un intercambio de regalos. Los chicos eran quienes sacaban los papelitos y dependiendo el nombre de la chica que le salga, se haría el intercambio. Ellas al igual que ellos les darían un regalo, a la misma persona que le tocó su nombre, y siendo que Joe este año pasaría la navidad con su familia, el número era impar, por lo que quedaría alguien que no daría regalo pero sí que recibiría uno. En otras palabras, alguien daría dos regalos.

El sorteo de nombres se había realizado antes de que T.K les dijera que los incluyese a él y a Kari en su celebración, por lo que ya de por sí, era muy probable que les toque juntos. A Matt le tocó Sora, cosa que agradeció mentalmente, no tenía idea de qué regalarle a Mimí. Y entre Tai e Izzy solo a uno le tocaría el nombre de Mimí, luego de haber sacado un papelito cada uno, Tai empezó a gritar de la emoción mientras que Izzy soltó un suspiro… tenía que regalarle algo a Mimí. Eso sí que sería difícil.

Como Tai se libraba de dar obsequio, entre Matt, Izzy, Mimí y Sora se hacía un nuevo sorteo para ver quién le daría regalo al chico de alborotados cabellos castaños. Pero eso sí que se mantenía como secreto, de alguna extraña manera querían darle más emoción al juego.

Parecía que todo se haría de vuelta cuando T.K y Kari se incluyeron, pero fue Sora la que dijo que simplemente se hiciese un pequeño sorteo entre Tai y T.K para ver quién de los dos se libraría de dar regalo, no tenía sentido complicar las cosas. Kari suspiró al ver que su hermano, nuevamente, brincaba de alegría y gritaba un "¡Soy el digi-elegido con más suerte de todos!", era de suponerse que ella le daría un regalo a T.K y este a ella.

Y precisamente por eso había quedado con Mimí y Sora, ellas, al igual que ella, ya habían comprado un regalo. Esta tarde simplemente conversarían sobre los regalos que habían escogido y por qué. Los obsequios tenían que ser pequeños, ya que todos los regalos serían metidos en una caja del mismo tamaño y este a su vez sería envuelto en papel de regalo por la mamá de Mimí, quien se ofreció emocionada. No era como si quisiesen que el objeto se diferenciase a simple vista, ¿verdad? Mimí prometió no ver los regalos de los chicos, ya que de ser así, la sorpresa de la caja se arruinaría.

Kari sabía que tarde o temprano ellas se enterarían de cómo iba su relación con T.K, por lo que aquella tarde les contó todo con lujo de detalles, esto último por petición de Mimí.

-¿Y qué le has comprado, Kari?- le dijo Sora tranquilamente mientras Mimí mordía una manzana escuchando todo.

-Bueno… no es como si le hubiese comprado algo, en realidad le tejí una bufanda. Él siempre dijo que quería una.-

-¡¿Sabes tejer?! ¡Me siento una inútil a tu lado, Kari! –dijo Mimí sorprendida.- Ya quisiera yo poderle tejer algo a…-

-¿A quién, Mimí? ¿Tienes novio?-

Kari lo había dicho inocentemente, pero Mimí se sonrojó y se cruzó de brazos inflando ambos cachetes.

-No, es un chico raro. ¡Pero estoy segura que tarde o temprano terminará aceptando que ama a la gran Mimi Tachikawa! ¡Claro que sí!-

Sora y Kari rieron nerviosamente, era de esperarse ese tipo de comentarios por parte de ella. Pero en seguida Mimí se sentó delante de la castaña y la miró demasiado cerca, haciendo dar un respingo a la menor del trío.

-¿Q-qué sucede Mimí?-

La mencionada se alejó un tanto pensativa.

-Kari, dices que T.K aún no te ha dado una respuesta… ¿cierto?- Kari asintió nerviosamente, era extraño hablar de eso tan libremente con alguien.- Y no has pensado que quizás… cabe la posibilidad de que… ¡Se te declaré el día de mañana! ¡Piénsalo, sería hermoso! ¡Navidad, todos dándose regalos y T.K regalándote una rosa diciendo que ya lo pensó y quiere tenerte como algo más que una amiga! ¡Sería fabuloso! –nuevamente infló ambos cachetes claramente frustada.- ¡Ya quisiera yo que el chico que quiero sea así de lindo!-

-¡Mimí! ¡No le des falsas esperanzas a Kari! ¡Nadie sabe lo que sucederá mañana! –protestó Sora.

-¡Oh, vamos Sora! ¡T.K siempre ha sido un chico tierno y romántico, no sería extraño que hiciese algo como eso!-

-Bueno… sí, pero…-

Ambas jóvenes seguían discutiendo ignorando el silencio de la Yagami. Esta tenía las mejillas rojas y apretaba nerviosamente su falda. ¿Y si Mimí tenía razón? ¿Y si T.K se le declaraba? La sola idea de imaginarlo le hacía arder el rostro. Bueno, no sería extraño viniendo algo como eso por parte de T.K… es más, el solía escribir libros y muchos tenían su toque romántico que a ella tanto le fascinaba. ¿Se le declararía con una rosa a la luz de la Luna cómo había descrito una escena romántica en uno de sus tantos libros?

Rió nerviosa al sentir la mirada de sus dos amigas sobre su persona. Recién en este momento caía en la realidad de que Mimí y Sora se habían mantenido en silencio los últimos segundos.

-¿Qué sucede chicas…?-

-¿Has estado pensando en T.K, verdad?- Mimí sonrió malévolamente y Kari en el acto se sonrojó.

-No.-

-¡A mi no me engañas Kari! ¡Se te nota!- la portadora de la luz se sonrojó más y miró hacia un costado evitando ponerse más nerviosa.- ¡¿Te han dicho que te ves adorable con esas mejillas sonrojadas?!

-Pues… de hecho sí… T.K me lo dijo…-

-¡¿Qué?! ¡Kari! ¡Dijiste que nos lo contaste todo! ¡Ahora cuéntanos cómo fue que sucedió eso!-

-Pero Mimí, no es tan…-

-¡He dicho que "ahora" Yagami!-

La menor dio un suspiro.

Tenía el presentimiento de que esta plática le costaría una hora más. Rayos…

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-¿Y bien? ¿Ya estamos listos para abrir nuestros regalos?-

Todos tenían una taza de chocolate en la mano y gritaron un ¡Si! Tras las palabras de Sora.

No es como si la casa de Sora fuese muy grande, pero se mostraba muy acogedora y eso les bastaba a todos. Los siete jóvenes sonreían al momento de intentar abrir sus respectivos regalos.

-Espero que te guste…- susurró Kari.

-Sé que me va a encantar.- T.K le sonrió.- Lo que sí no sé es si te gustará mi regalo… aunque no te voy a negar que al momento de comprarlo lo hice pensando en ti.

Kari enrojeció completamente y Takeru sonrió levemente. La joven de castaños se levantó de su sitio y decidió salir unos minutos afuera con su regalo en mano.

-Es un día maravilloso…-

Sabía que nadie la escucharía, el susurro que había soltado fue simplemente lo que pensaba. Tenía los ojos cerrados, no había mejor sensación que sentir el aire golpear tus mejillas, el sonido de las hojas, el cielo tan oscuro… Simplemente hermoso.

-Tienes razón, es un día maravilloso.-

Kari se estremeció levemente y le sonrió a Takeru. Él tampoco había abierto su regalo aún, se llevaba un sorbo de chocolate a los labios para después sonreír satisfecho. Kari soltó una pequeña risita.

-Se nota que te gusta.-

-Sabes que sí. Si fuese por mí, tomaría chocolate caliente todos los días. Pero creo que eso sería raro-

-¿Más raro de lo que ya eres, Takaishi?- dijo Kari divertida

-¡Hey! ¡Que seas una persona especial para mí no te da derecho a burlarte, Yagami!- exclamó el joven rubio entre risas.

Especial…

-¿No piensas ver mi regalo?-le dijo ella con una pequeña sonrisa

-Sí, pero pensé que sería mejor si abriésemos nuestros regalos juntos.-

Juntos…

-¿Y los demás?-

-Cuando tú saliste todos se empezaron a levantar de sus sitios.- el chico rubio se alzó de hombros restándole importancia al asunto.- Matt dijo que tenía que decirle algo en privado a Sora, ambos se fueron a otra habitación; al final los únicos que se han quedado en la sala de estar son Mimí, Izzy y Tai.

-Ya veo.-

-¿Te parece bien si ya abrimos nuestros regalos, Kari?-

Si algo amaba ella era precisamente esa mirada. Sus ojos azules brillaban y expresaban cariño. Kari le devolvió el gesto y asintió emocionada.

-Abrimos los regalos a la cuenta de uno… dos… ¡tres!-

Todo pasó demasiado rápido cuando tomó aquel regalo envuelto en papel de color celeste en sus manos… Su rostro mostró absoluta felicidad y miró al joven frente suyo.

-¡Te amo Takeru!-

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-¿Qué sucede Matt?-

-Abre tu regalo.-

La joven parpadeó confundida. No esperaba aquella expresión seria en el rostro de Matt, ¿qué le sucedía?

-¿Por qué?-

-Solo hazlo, luego hablamos.-

-Hombres…- bufó Sora mientras apartaba la envoltura lila con la que estaba envuelta la pequeña caja.

Su expresión se suavizó. No sería el primer regalo que Matt le regale pero… tenía una pequeña corazonada de que este día sería especial. Su corazón latía más agitado de lo normal. Bien, quizás ella y Matt no eran pareja, pero Sora ya sabía que no veía a su amigo como eso.

Diferente…

Matt era diferente a todos los demás.

-…¿Sora? ¿Ya has abierto el regalo?-

-¡Tú…! ¡YAMATO ISHIDA, ERES HOMBRE MUERTO!-

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-¡Esto es increíble, Izzy!- gritó molesta Mimí- ¡Sabía que tenías malos gustos, pero jamás pensé que en verdad eras tan malo! ¡Esto ni siquiera es para mujer!-

-¿De qué hablas? ¡Claro que es para mujer!-

Mimí se levantó molesta. ¡Ya…! ¡Puede que Izzy no sea el hombre perfecto, pero esto es el colmo!

-¡¿De mujer?! ¡Estás demente!-

-¡Más bien soy yo el que te preguntaría qué rayos se pasó por tu cabeza al comprarme ese regalo!-

-¡Hey! ¡No me vengas con estas, siempre te oía que querías una!-

-¡¿En serio?! ¡Ahora resulta que yo tengo la culpa!-

-¡Pues sí! –

Mientras tanto, Tai no podía creer lo que tenía en manos. Sonrió ampliamente. Le habían regalado una pequeña cámara, nunca había pedido algo como eso pero… eso poco le importaba. Un papel doblado en cuatro estaba pegada a la cajita, cuando Tai lo leyó no pudo aguantar su felicidad.

¡Sora lo amaba! ¡En verdad le quería!

-¡Sora!-

Mimí e Izzy apartaron sus rostros confundidos.

Tai nuevamente leyó el papel que tenía en manos. Una letra delicada y pulcra se mostraba.

¿Cuándo planeas invitarme a salir, tonto?

¡Era de Sora! ¡Seguro era de Sora! ¿Quién más le escribiría eso?

-¡Sora se me ha declarado!-

-¡¿Qué?! ¡Eso es imposible!- gritó Mimí sin poder creérselo.

-¡Lee lo que me escribió! ¡Es de ella!-

Cuando Mimí tomó el papel en manos se puso pálida.

-¡E-esto no es tuyo!-

-¡Claro que es mío, Mimí! ¡Dice mi nombre! – señaló la etiqueta la envoltura, sin borrar la sonrisa boba en su rostro.- ¿Ves? Dice para: Taichi Yagami.

Oh

Oh

-¡Izzy! ¡Muéstrame el regalo que te compré!-

El pelirrojo sacó de mala gana de su bolsillo un brazalete plateado.

-¿Qué sucede?-

Fue algo inevitable, cuando Izzy presenció la palidez de Mimí se preocupó. Puso una mano en su hombro y al ver que esta estaba en shock le tomó suavemente de la mano y la llevó al sofá.

-¿Mimí? Si te hace sentir mejor creo que… puedo intentar acostumbrarme al regalo y… -

-¡No! ¡No! ¡No! ¡Tú no te vas a acostumbrar a ese regalo porque no es tuyo! ¡Yo no te he regalado ese brazalete! ¡Claramente es para mujer!-

-¡Te lo dije!- sonrió victorioso el pelirrojo. Mimí le metió un pequeño codazo.

-¡Y tú, Tai! ¡Sora no ha escrito eso! ¡Yo he escrito eso!-

Izzy que hasta ahora no había visto el regalo de Tai empezó a atragantarse con el chocolate. Precisamente era Izzy el que tenía que darle su regalo a Tai, y ese, definitivamente NO era su regalo.

-Eso quiere decir que…¿Yo te gusto?- dijo Tai confundido.

-¡Claro que no Tai! Ahora, tenemos que avisarles a los demás que ha habido una confusión de regalos antes de que sea demasiado tarde.-

Luego de eso, el trío se fue a buscar a los demás.

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-¡No entiendo qué tiene de malo mi regalo! ¡Sora, escúchame!-

La joven paró de manera abrupta. La ira era palpable en su rostro. Matt no pudo evitar sentir un toque de nerviosismo al verla fulminándolo con la mirada, definitivamente no todos los días veías a Sora Takenouchi molesta. Era algo antinatural considerando que Sora era un joven alegre.

-Tienes dos minutos Matt.-

-¿Por qué estás molesta?- Matt mantuvo la mirada fija en ella. Sora frunció el ceño y apoyó ambas manos en su cadera.

-Si crees que apesto pudiste habérmelo dicho y ya.-

-¿Qué?-

-Sabes a lo que me refiero Matt… ¿Tenías que insinuármelo de esta manera?-

Los ojos de Sora buscaron los ojos de Matt con tristeza. El chico de cabello rubio se mantuvo estático sin pronunciar alguna palabra, provocando que Sora baje el rostro y se dé la vuelta dispuesta a salir de aquel ambiente.

-¡Sora! ¡Espera!-

Matt la había tomado de los hombros al momento que la giraba. Ambos rostros estaban separados por algunos centímetros, por lo que respiraban el aire del otro.

-Es imposible que yo piense eso de ti. –Sora abrió sus ojos de par en par.- Para mi eres la chica ideal, a tal punto que se me es difícil encontrarte defectos… Muéstrame tu regalo, por favor…-

Sora apartó su rostro nerviosa. Con las manos levemente temblorosas sacó su regalo del bolsillo de su chompa, Matt miró aquel envase confundido.

-¿Qué es?-

-Desodorante para olores extremadamente desagradables…-

-Sora, yo no te he regalado eso.-

Ambos se sonrieron y Matt acarició delicadamente una de las mejillas de ella con su mano.

-Ha habido una confusión de regalos.-

Al momento que Matt dijo eso abrió su regalo frente a Sora. Luego extrajo de este, un vestido rojo. El vestido llegaba hasta las rodillas y tenía brillantes. Un vestido muy femenino. Matt sonrió divertido.

-Claramente este no es mi regalo, ¿verdad?-

-Claro que no, Matt-

Matt sujetó un papelito que colgaba del vestido y lo leyó con curiosidad.

-¡Chicos!-

El grito sobresaltó a la pareja. Mimí tenía sus manos apoyadas en el contorno de la puerta, sus cabellos castaños caían delicadamente alrededor de sus finas facciones. Tai e Izzy estaban tras ellas hablando de algo.

-Los regalos se han mezclado- dijo Matt

-¡Y yo que pensaba avisarles!-

-Recién nos hemos dado cuenta, Mimí. De todas formas, gracias.- sonrió Sora y Mimí devolvió el gesto.

-No habrán estado haciendo algo indebido… ¿verdad, chicos?-

-¡Mimí!- gritó avergonzada Sora.

-Por cierto, ¿alguno de ustedes tiene la rosa acompañada del mensaje y el oso de felpa?- dijo Matt tranquilamente. Todos giraron incrédulos, cuando la mirada de Matt se cruzó con la de Sora, esta última se sonrojó más. Tai frunció el ceño incómodo.

-¿Matt, te le declaraste a Sora en tu regalo?- dijo Mimí en seco.

-Sí.-

-Eso quiere decir que… si ninguno de nosotros tiene ese regalo…-

Todos captaron la idea y corrieron hacia la salida. ¿Cuántas eran las posibilidades de que haya una confusión entre los menores del grupo? Muchas. Cuando Mimí abrió la puerta completamente susurró un claro "oh" al igual que todos los demás.

-C-Chicos…-

¿Cómo no sentirse sorprendidos? Nadie podía creer lo que presenciaba.

¡Takeru y Hikari estaban besándose! La joven rodeaba el cuello de su acompañante con sus brazos, en cambio él se mantenía quieto y ruborizado ¿Por qué estaba así? Todos entendieron al mismo tiempo. Quizás todos tuvieron tiempo de darse cuenta de la confusión de regalos pero… tal parece que Kari se dejó llevar. Matt confirmó sus sospechas al ver un papel en las manos de la joven.

Esa era SU confesión hacia Sora.

-¿Kari?-

La castaña se separó ruborizada con una gran sonrisa en los labios.

-Pudieron habernos llamado un poco más alto, ¿verdad T.K? –un silencio inundó el lugar- ¿T.K?

-K-Kari, yo…-

-¿Qué sucede?- miró a sus amigos confundida. Una sonrisa radiante aún estaba dibujada en su rostro. Mimí mordió su labio inferior.

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-Kari, hubo una equivocación de regalos.-

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Oh

Oh

Piensa antes de hablar, Hikari Yagami.

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¡Al fin!

Definitivamente es uno de los capítulos más largos que he escrito en mi vida. ¡Estoy exhausta! (Okay, quizás estoy exagerando, jeje).

Antes que nada… ¡Gracias por los 9 reviews en mis dos one-shots Takari! ¡Estoy muy, muy feliz!

Hago una aclaración, "Amigo con derecho a roce" es el típico "Amigo con derechos"… Ya saben a lo que me refiero; y bueno, si Takeru le dijo eso a Kari es porque pese a ser los menores del grupo, ya no son tan "pequeños".

Segundo punto, este ha sido uno de los fics míos que ha recibido menos reviews a comparación de los otros, sé que ya no hay tantos lectores Takari como antes pero… bueno, creo que esperaba que este fic tenga una mejor aceptación.

Tercer punto, ¡Perdón por haber demorado! Es que, yo tengo la manía de escribir solo cuando me siento inspirada, sino puedo permanecer minutos frente a la compu sin hacer absolutamente nada. Cuando escribí esos dos one-shots Takari me había vuelto a enganchar con Digimon porque en Naruto S. –mi programa favorito- no daba progresos mi pareja favorita… pero luego de haber leído el último manga de NS me quedé en: "¡Oh, por Dios!" Y bueno… no tenía ojos para nada más. Perdón. Incluso ahora estoy enganchada con otra pareja, pero en parte eso me inspiró y gracias a eso conseguí terminar este capi.

Cuarto punto, este es el penúltimo capítulo :3 Es un mini-fic después de todo. Desde el momento que creé esta historia sabía lo que tenía que hacer que pase en cada capítulo, me demoré en este capi porque no llegaba a la idea central, y esta es precisamente que suceda lo que está descrito en el summary del fic.

¡Espero lees haya gustado! ¡Déjenme reviews por favor! Siempre es bueno recibir la opinión del lector :3 además, me hacen feliz a mí :D

Nos leemos!

Oh, ¡cierto, cierto! ¡Espero que hayan pasado un feliz año nuevo!