N/A: ¡OMG! Tenía demasiado tiempo sin poder actualizar la historia. Pero aquí estoy ya con un nuevo capítulo. Muchas gracias por los comentarios que me han dejado. Y que felicidad que les haya gustado esta nueva historia que les he traído. Bueno, ya sin más las dejo leer…
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.:: 03 ::.
La Realidad del Ángel
Munakata Hiroshi. Un hombre que rondaba los cuarenta años, de grueso cabello negro y ojos a juego, se acercó rápidamente a ella. Sakuno lo observó acercarse, ya preparada para la propuesta que le haría el hombre. Munakata-san llevaba meses insistiendo a Ryuzaki para que abandone Osakada Modeling, una empresa de modelos que había creado junto a su mejor amiga Tomoka. Pero eso no era lo único que Munakata quería, sino también que despidiera a Kikumaru Eiji como su Manager, para así poder contratarlo a él. "Un Buitre" Había salido de la voz de Fuji Yuuta, el hermano menor de Syusuke. Se había encontrado con el menor en algunas de sus visitas a Fuji's Pictures y sorprendentemente habían entablado una buena amistad.
El hombre sonrió y sus dientes blanquecinos, como el mismo color de su camisa de aquella mañana, deslumbraron a la castaña. La muchacha se compadeció del pobre hombre que debió levantarse de madrugada para realizar su perfecto lavado bucal. Y es que Munakata Hiroshi le parecía perfeccionista, y no sólo en su higiene. En el mundo ya era muy bien conocido por ir siempre en busca de las personas con talento. Aquellas personas que tienen ángel y que eran un imán para el público… Y casualmente Ryuzaki Sakuno, era una de ellas.
—¿Qué hace aquí de nuevo, Munakata-san? — la joven se cruzó de brazos y lanzó una mirada intrigante al hombre frente a ella—. ¿Se perdió de nuevo? —todas las personas tenían un límite y Hiroshi Munakata ya estaba alcanzando el de Ryuzaki.
—No soy experto en Leyes, pero ciertamente no creo que perderse se considere un crimen.
Ryuzaki ladeó la cabeza y rodó los ojos. Volteó de nuevo su mirada al hombre observándolo seriamente.
—Creo que no ha sido una casualidad su encuentro conmigo, ¿Qué es lo que quiere? —"Me rindo. He intentado de todo y no puedo hacerte cambiar de opinión, así que dejare de molestarte" La joven cruzó sus dedos mentalmente esperando escuchar aquello.
—Hay que ir directo al grano. Supongo que ya sabes a lo que vengo.
—Eso creo. Pero mi respuesta es la misma que la del día de ayer. Y que la del día antes de eso… No voy a renunciar a Osakada.
—Es que no hemos hablado de todo lo que ganarías…
—No me interesa —Sakuno interrumpió al hombre al mismo tiempo que retrocedía sin dejar de mirarlo de frente. Con su mano derecha oprimió el botón del elevador. Éste no tardó en aparecer. Al abrirse las puertas la castaña entró, pero se apresuró a detener la puerta antes de que se cerraran. Dirigió nuevamente su mirada al hombre, pero ésta vez lo miraba con absoluta firmeza y decisión—. Esa es mi última palabra, así que por favor deje de insistir. Lo que la Policía sí considera un crimen es el acoso y no quisiera tener que recurrir a ellas para que entienda que hablo en serio —sus padres le habían enseñado que tenía que ser amable con las personas y el hombre frente a ella no sería la excepción, por lo que la castaña le mostró la mejor de sus sonrisas—. Que tenga un buen día Munakata-san —acto seguido quitó su mano de las puertas del ascensor para después ver como se cerraban y sentir como subía piso tras piso.
Ya un poco más calmada después del momento que el hombre le había hecho pasar, se recargó sobre la pared y lentamente se dejó caer hasta el suelo. Las cosas habían cambiado en los últimos años, ya no era la niña tímida que se avergonzaba fácilmente. Bueno, en realidad eso no cambio demasiado. A pesar de llevar años actuando o participando en desfiles como modelo, aún se ponía nerviosa de tan sólo pensar que se pondría frente a las cámaras. Pero al final, sólo bastaba con dar un paso hacía el escenario…. se volvía otra persona. Después de todo, para ella eso era actuar. Dejar de ser quien eres para convertirte en alguien más, como cuando se convirtió en Hime.
Tenía dieciocho años cuando eso había pasado. Su abuela había visto el anuncio de que se haría un casting, y fue sólo cuestión de algunos intentos para convencer a su nieta de participar. El proceso fue rápido y al final del día Sakuno ya había conseguido un papel secundario pero muy importante en la trama de una película. Hime era hermosa… y un ángel que bajo a la tierra a ayudar a una joven a conquistar al chico de sus sueños. Para interpretar al ángel no fueron necesarios muchos cambios en su imagen, el director la considero perfecta tal y como estaba. Sus largos cabellos castaños se deslizaban sobre su espalda, vestida con un hermoso vestido blanco poco arriba de las rodillas adornado con pequeños brillantes que la hacían resaltar bajo la luz del sol.
Después de su debut como actriz no tardaron en tocar a su puerta para invitarla a trabajar como modelo en algunas agencias. Al principio no le llamaba la atención, pero la curiosidad termino venciéndola. Y así como había sido capaz de jugar un partido de tenis digno gracias a arduos entrenamientos diarios, así de rápido fue su ascenso. Apareció en revistas y desfiles, fue entonces que se enamoró del medio al grado de que junto a su amiga Tomoka abrieron una escuela de modelaje y un año después Osakada Modeling, una agencia de modelos ya había abierto sus puertas. Osakada era la empresaria, Sakuno era la de los contactos. Y además de la imagen de su agencia, también era profesora de modelaje en Paradise Models, la escuela de modelaje que ya contaba con tres años abierta y con decenas de estudiantes.
Ryuzaki escuchó la campanilla que anunciaba que había llegado al piso deseado. Las puertas se abrieron y ella salió, una gran puerta estaba frente a ella. "Osakada Modeling" decía con unas bellas letras. Tomó la manija y la abrió adentrándose en el lugar, cerró la puerta tras de si. Lo primero que vio fue el largo pasillo, ¿unos diez metros?, ella no estaba muy segura. Para darle vida al pasillo, Tomoka optó por adornarlo con cuadros de las portadas o páginas en las que habían posado algunas de las modelos de la agencia. Tenía que admitirlo de alguna manera, ver aquellas fotografías mientras caminaba le traía mucha nostalgia. De hecho Osakada terminaba regañándola en algunas ocasiones por haberse quedado sumida en sus recuerdos y llegar tarde a sus reuniones con ella, pero al final siempre terminaba perdonándola.
Ryuzaki dirigió su mirada al fondo del pasillo. Sonrió pero al mismo tiempo se avergonzaba. Aún no sabía cómo se dejó convencer por Tomoka para ser la imagen de la agencia. Ahora su rostro se encontraba a lado de "Osakada Modeling" escrito en letras grandes, la joven todavía no se acostumbraba al verse así. Porque en realidad no sólo estaba en esa enorme manta sujeta a la pared en el área de recepción del piso que habían remodelado como oficina hace ya dos años. Además de cada modelo que trabajaba en el lugar, los visitantes y hasta la señora de la limpieza podían verla. Y no hay que olvidar las tarjetas de presentación que Tomoka insistió en mandar a imprimir, por lo que también estaba guardada en la cartera de algunos fotógrafos, periodistas y aspirantes a modelos.
Sakuno decidió darse por vencida, cada que iba al lugar recordaba aquello y al final siempre terminaba perdiendo. Después de todo, Fuji-senpai había logrado un magnífico trabajo al captar la inocencia de su rostro. ¿Cómo lo llamaba Tomoka? Oh, sí. Rostro Angelical. Ryuzaki inclinó leve mente su cabeza enviándole un saludo cordial a la recepcionista que le sonrió en respuesta. Llegó a la puerta de Tomoka, pero antes de entrar miró de reojo a Satoshi que se encontraba buscando algunos papeles en su escritorio. Eso de terminar como Secretario-Asistente Personal de tu novia hubiera dado lugar a fortalecer o a destruir la relación. Afortunadamente para Satoshi y Tomoka funciono para bien.
—Buenos días, Horio-san —le saludo la chica.
—Buenos días — sin dejar de cambiar de hoja, mostró la palma de su mano a modo de saludo—. Tomoka te está esperando…
—Gracias —ella sonrió al verlo tan activo. Tocó la puerta levemente—. Tomo-chan, voy a entrar —avisó antes de abrir la puerta. La del lunar en la mejilla se encontraba sentada en su silla, leyendo una pila de papeles acumulada—. Te vez bien trabajando Jefa —le susurró.
—Gracias —respondió—. Tú también te vez bien esta mañana.
Ryuzaki se sentó en uno de los asientos frente al escritorio. Las puertas de la pequeña oficina de Tomoka se abrieron estrepitosamente, Sakuno al saber de quien se trataba no se vio en la necesidad de voltear.
—Buenos días, Eiji —saludó mientras se alisaba su falda.
—Nya. Buenos días Saku-chan…
El teléfono del joven sonó y el rápidamente lo cogió del bolsillo de su saco.
—Disculpen… tengo que contestar —se disculpó mientras salía de la habitación.
Tomoka siguió con su mirada a Kikumaru mientras salía del lugar. Después observó con detenimiento a la chica frente a ella.
—¿Preocupada sobre algo? —preguntó.
—Es la entrevista que tendré con Momo-senpai.
—¿Qué pasa con eso?
—No sé que preguntas pasaran por su cabeza… eso es lo que pasa.
—¿Y qué? No le advertiste que no debía de tantear el terreno después de diez años.
—No. ¿Qué es lo que tengo que esconder? —la castaña se paró de su asiento, de pronto le pareció incomodo.
—Bueno… —Tomoka observó sus uñas como si hubiera encontrado algo entretenido en ellas—. Para empezar que te sigue gustando Ryoma-sama —la observó de nuevo, no quería perderse la reacción de la castaña. Sonrió al notar un sonrojo.
—¡No! —Sakuno bajo su voz al darse cuenta de que casi había gritado—. Definitivamente no es eso.
—Bien ¿Entonces que significan esos DVD grabados con sus partidos a lado de los DVD de tus películas? —Sakuno mostró su rostro sorprendido y Tomoka pareció adivinarle el pensamiento—. Los vi el otro día que visite tu departamento.
—Eso es… —la joven tartamudeo un poco, en realidad no se le venía una buena excusa a la mente, lo único que se le ocurrió fue contestar con otra pregunta—. ¿Qué tiene de malo?
—Nada. Absolutamente nada.
La puerta se abrió de nuevo violentamente. Cada vez que Kikumaru entraba Osakada parecía respirar tranquila. Gracias a Kami que se le había ocurrido colocar para su oficina una puerta de manera en lugar de una de vidrio como tenía pensado.
—Saku-chan, tenemos que irnos ahora… —Ryuzaki y Osakada no alcanzaron a abrir sus bocas para protestar por que el muchacho siguió hablando—. Acaban de avisarme que tenemos la audición para la película a las nueve.
—¿Qué película?
—Nya. Mi culpa. Lo olvide por completo. Hace unos días me llego un guion para una película. Se supone que faltaban unas semanas para el casting pero lo han adelantado para hoy. El casting de la protagonista es en tan sólo unos minutos, apenas tenemos tiempo de llegar. ¡Quieren comenzar a grabar lo más pronto posible!
—Pero Eiji, acabo de terminar de grabar una película ayer.
—Nya —el neko levantó sus manos y se dio cuenta de las hojas que traía en la mano. Sakuno aceptó curiosa el conjunto de papeles que le entregaba Kikumaru—. No me va a creer esto… —Eiji guardo un silencio momentáneo al ver que la castaña comenzaba a leer—. Por lo que me dijeron, ¡Los Protagonistas son jugadores de tenis!
Ryuzaki levantó sus ojos y observó con cierto brillo al neko.
—¿Es eso cierto? —él solamente asintió en respuesta. La castaña volteó a ver a su amiga con cierta alegría—. ¡Puedes creer eso! —le dijó evidentemente emocionada—. En semanas no he tenido la oportunidad de sujetar entre mis manos una raqueta ¡Tengo que participar en ése casting! —continuó, esta vez observando a Kikumaru.
—¿Pues qué esperas? Vete ya —le decía la amiga a la vez que elevaba los pulgares de sus manos—. Y mucha suerte, Saku-chan.
Ryuzaki le sonrió muy animada. Tomo a Eiji de la mano y ambos se dirigieron a la puerta. Satoshi Horio veía que se acercaban hacía él, sostenía tres tazas de té entre sus manos. Ryuzaki caminaba ya a paso rápido hasta la salida. Incluso Eiji ya había quedado muy atrás.
—Ryuzaki… que amable en ayudarme a llevar éstas… —Horio calló al ver pasar a la castaña del largo.
—Lo siento, Horio-san. Probare tu té en otra ocasión —le informó desde lejos.
—¿Algo importante que hacer esta mañana? —cuestionó el muchacho a Kikumaru una vez que el neko llegó frente a él.
—Sí —Eiji observó las tazas que traía Horio—. ¿Una es para Sakuno? —Satoshi asintió—. Bien. Tomare una. Apuesto que de nuevo vino a ver a Osakada sin desayunar —Horio asintió de igual forma muy seguro de las palabras de su senpai—. Más que su manager y amigo, parezco su niñero —se quejó con taza en mano a la vez que se alejaba del muchacho.
Por su lado, Satoshi se acercaba a Tomoka que se dirigía lentamente hacía él. Le entregó la taza a su novia y la miró con intriga. Osakada pareció reconocer ésa mirada.
—Pienso que las cosas se pondrán interesantes —susurró antes de tomar un sorbo de té. Suspiró antes de seguir hablando—. Lo malo es que para Sakuno, tenis es sinónimo de Ryoma.
—¿Echizen? —Osakada asintió—. ¿Qué tiene que ver él en todo esto?
—Tiene que ver todo. Especialmente cuando una chica lo ha amado desde hace diez años. Y cada día que pasa, ése amor parece aumentar—. Horio repaso en su mente las palabras de Osakada, momentos después comenzó a toser al casi ahogarse con su té—. Oh… —Tomoka le comenzó a dar unos ligeros golpes en su espalda intentando ayudar al muchacho—. No me digas que no te habías dado cuenta —Satoshi negó con la cabeza aun tosiendo—. Parece que tengo un novio muy lento…
