N/A: Gracias por su reviews. He vuelto con un nuevo capítulo, el encuentro de nuestra parejita ya está cerca :)
.
.
Disclaimer: Los personajes de Prince of Tennis no me pertenecen sino a Konomi Takeshi. Sólo la historia es mía.
.
.
.:: 04 ::.
Confesión al Ángel
Kintarou Tooyama se dirigió hacía el elevador, quería hablar con Sakuno. Llegó al edificio hace tan sólo unos minutos, pero aún no conseguía el suficiente valor. Después de todo, lo que le planeaba decir a la castaña cambiaría todo. "Te amo" ésas palabras que pensaban salir de su boca podría traer consigo tres finales diferentes.
Sí ella le dijera "Yo también te amo" le haría muy feliz. Pero si él escuchara "Seamos sólo amigos" le dolería, pero no se rendiría. No sabiendo que aún tenía una oportunidad. Y la tercera, no quería ni pensar en ella. La sola idea que la castaña le pidiera alejarse le devastaba.
Finalmente se detuvo frente al elevador dispuesto a dirigirse hacia las oficinas de Osakada Modeling. Era temprano, pero sabía que Sakuno frecuentaba el lugar a ésas horas, ya que durante la tarde le dedicaba tiempo a Paradels. Miró sus manos, sudaban. El chico estaba realmente nervioso. No tenía doce años, tenía veintitrés y aún seguía actuando como un adolescente enamorado en su primera cita. Suspiró y la puerta del elevador se abrió. Kintarou parpadeó nervioso cuando vio frente a él a Sakuno, junto a ella se encontraba el siempre sonriente Kikumaru.
—Sakuno… —el pelirrojo mostró una sonrisa nerviosa. Abrió sus labios y los cerró nuevamente, le tomo unos segundos más decidirse a hablar—. Necesito hablar contigo.
—¿Conmigo? —Sakuno preguntó a la vez que salía del elevador seguida por Eiji, quien no tardo en seguir caminando para observarla de lejos. El neko movió lentamente sus labios sin emitir sonido, aun así la joven pudo entenderle "Te esperaré en el auto. No tardes" Acto seguido Sakuno asintió en respuesta, para después dedicar toda su atención al chico frente a ella—. ¿Sobre qué?
Ryuzaki pudo contemplar el nerviosismo de su amigo, lo que provoco preocupación y cierta curiosidad en ella.
—Kin-chan ¿Estas bien? —intentó averiguar—. Te noto extraño.
—Sí, sí, estoy bien —mintió. Estaba seguro que se encontraba a punto de sufrir un ataque cardiaco. Sakuno entrecerró sus ojos expresando muy bien su duda ante tal respuesta—. ¿Podríamos ir a otro lado? Necesito hablar contigo —el pelirrojo hizo una mueca cuando la castaña negó con la cabeza.
—Lo siento, pero tengo una audición a la que llegar, ¿En verdad no puede esperar?
—No, no puede esperar.
Tooyama tragó saliva con dificultad. A su edad ya era un actor experimentado, había modelado para muchas revistas y fue requerido en diversas ocasiones para ser la imagen de comerciales que se vieron a nivel local y nacional. E incluso era uno de los hombres de menos de veinticinco años más deseados del país. Pero la tenía a ella frente a frente, a la joven que le robaba el sueño y que con sólo una sonrisa suya parecía desarmarlo por completo. Sí, Tooyama Kintarou estaba enamorado de Sakuno Ryuzaki. Siempre había escuchado decir que el corazón de un hombre se conquistaba por el estómago, y, en especial él, era un hombre de mucho estomago; así que cuando era joven lo menos que le pasaba por la cabeza era poner sus ojos en una niña. Hasta que la conoció… y probó su comida, para que negarlo, también le encantaba como cocinaba.
Así que esperó el momento adecuado para confesar lo que sentía, pero entonces mientras él la miraba pudo ver como ella miraba a alguien más… a Ryoma Echizen. Con pesar había decidido hacerse a un lado. Sintió envidia y muchas veces deseo ser él al que fuera a apoyar a un partido de tenis. Pero poco después obtuvo una su oportunidad, Ryoma Echizen partió hacia Estados Unidos. Al verla triste y decaída por la partida de él, se acercó a ella. Sin embargo, el lazo de amistad que creó Sakuno hacía Kintarou había sido tan fuerte e importante para ella, que no se dio cuenta de los verdaderos sentimientos del muchacho. Y con el paso de los años, solamente pudo ser un amigo enamorado.
"Pero ya es el momento. Tú puedes hacerlo"
El pelirrojo tomo aire mientras se acercaba lentamente a la joven. Ella le miraba con intriga ante tal acción, sin comprender en ése momento al joven frente a ella. Y de pronto comprendió sus intenciones.
—¿Kinta…?
Y sintió sus labios sobre los suyos, luchando por abrirse camino. Pero ella no quería, apresuradamente colocó las manos sobre el pecho del muchacho, empujándolo en un esfuerzo final por apartarlo de ella. Y lo vio… el arrepentimiento en sus ojos. Podía ver el miedo, el temor. Conocía muy bien aquellos sentimientos, porque ella también los había sentido en algún momento. Pero él no había encontrado la mejor manera de expresarse, al menos con palabras y un beso se había convertido en la única manera, pero no así en la mejor manera, ahora lo entendía. Sakuno logró captar el sin fin de sentimientos que emanaban de él. Como había tomado su rostro entre sus manos con una ternura infinita, pero no podía aceptarlo.
Pero así era ése par, incluso algunos se sentían celosos de su amistad. Cuando conoces a alguien desde tu infancia y creas una amistad tan cercana llega el momento en el que no son necesarias las palabras. "Pero hubiera deseado mil veces las palabras a un beso robado…" Sakuno comenzó a negar con la cabeza, las cosas entre ellos no volverían a hacer como antes por ése simple acto.
—Lo entiendo… —cuando el pelirrojo comenzó a hablar, Sakuno levantó su vista y la posó sobre el muchacho.
—No quiero perderte como amigo Kin-chan —la castaña se mordió su labio inferior pensando en las mejores palabras—. Pero tampoco te veo de ésa manera…
—No pienso darme por vencido… haré que me veas…
.
.
.
El peli-verdaceo entrecerró sus ojos al verse en el lugar donde se encontraba. Giró lentamente para encontrarse con su hermano a quien le lanzó una helada mirada.
—Bu… Bueno Ryoma… Es para una buena causa —comentó nervioso.
—Ryoga… —murmuraba el Echizen menor. Cuando su hermano le informó del repentino regreso a Japón debido a una invitación de imprevisto para jugar un partido de tenis, no hizo más que sentirse extasiado.
Sin embargo, a Ryoma Echizen le pasaba una y otra vez la idea de despedirlo como Manager, ya ni siquiera recordaba porque le había dado tal trabajo. Aunque Ryoga Echizen resultó ser un excelente entrenador de tenis que llevó a su hermano a jugar sus mejores partidos logrando consolidarse como tenista a nivel mundial. La cosa se había puesto complicada para el Samurai Junior cuando a su entrenador se le había dado por ampliar sus horizontes. Primero había sido esa sesión fotográfica para una revista deportiva, que según su hermano, serviría para darse a conocer. Después habían llegado las entrevistas, de las que al ambarico se le dificulto huir. Pero el colmo de todo llegó cuando a su Manager le dio por que fuera la imagen de unos tenis deportivos, que para no llevarse un incumplimiento de contrato se vio obligado a cumplir. Y desde entonces a Ryoma le daban ganas de golpear una pelota, y claro, la cabeza de Ryoga sería ésa pelota.
—Es una gran oportunidad —Ryoga vio a su hermano bufar.
—Hmmm —fue el único comentario del menor.
—Sólo imagínalo… —Ryoga movió sus manos como si un letrero invisible se formara frente a él—. Echizen Ryoma. De tenista profesional a actor de película —el peli-verdaceo ladeó sus ojos con fastidió poniendo su atención en otro lado, cuando a su hermano le llegaban ésas ideas lo mejor era ignorarlo—. Me contactaron hasta Nueva York pidiendo que vinieras a hacer una audición. La trama se lleva en medio de un campeonato de tenis y el productor quiere un cambio. No quiere actores que aprendan a jugar tenis, él quiere a tenistas que actúen.
Ryoma volteó a observar a su hermano.
—Yo no soy actor.
—Lo sé, pero nunca es tarde para hacer algo nuevo. Vamos Ryoma, es sólo una típica historia de amor.
—¿Amor?—repitió seriamente y con frialdad en su voz, continuó hablando impidiéndole a su hermano hablar—. Soy un tenista… y no tengo tiempo para el amor o para actuar en una tonta película. El tenis es lo más importante para mí… nada más.
—Perfecto…
Ryoga y Ryoma dirigieron su mirada hacía la voz, un joven de no más de veinticinco años les sonreía victorioso. El Echizen menor alzó sus cejas, a pesar de que habían pasado años lograba reconocerlo perfectamente. Ryoga se apresuró a saludarlo.
—Creo que ya tienen el gusto de conocerse —dijo Ryoga—. De cualquier forma… Ryoma… te presento a Kiyosumi Sengoku, el Productor y Director de la película.
—Hmh —murmuró el menor a modo de saludo.
—Y lo repito… —decía Sengoku—. Eres perfecto —Ryoma no hizo comentario incitándolo a continuar—. El día de ayer fueron las primeras audiciones para Ryuuji Chiba, el protagonista masculino. Con un carácter callado, frío y con una sola cosa importante en la mente: el tenis. Más de una docena de jugadores de tenis estuvieron aquí actuando y hablando como lo haría Ryuuji, pero solamente uno logró acercarse lo suficiente. Pero ahora que te veo y te escucho, lo dejas completamente a un lado. Él es un actor y un excelente jugador de tenis, así que interpretar por unos minutos a Ryuuji Chiba no le resultó difícil. Pero tú Ryoma, lo hiciste natural. Eres el perfecto Ryuuji Chiba.
Ryoga sonrió y le dio una palmada en la espalda a su hermano. Claramente se podía leer "Te lo dije" en el rostro del hermano mayor.
—Ahora Ryoma Echizen, te preguntaré: ¿Quieres interpretar a Ryuuji Chiba?
—No…
—¡Ryoma! —Ryoga intentaba hacerlo cambiar de opinión.
—No quiero… —le interrumpió él.
Kiyosumi suspiró.
—Oh, bien. Tendré que darle la noticia a él y al Ángel —Kiyosumi observaba atentamente sus uñas como si hubiera encontrado algo interesante—. Tendrán que prepararse para que comiencen los rumores.
—¿Ángel? ¿Rumores? —para desconcierto de Ryoma, Ryoga comenzó a interesarse aún más en la plática.
—Sí. Esos dos últimamente han levantado muchos rumores.
—¿Con Ángel te refieres a… te refieres a…? —el Echizen mayor ni siquiera podía terminar de articular su pregunta debido a la sorpresa que lo invadía.
—La Idol número uno del país… —completó la frase Sengoku—. Claro que todavía falta que haga el casting, pero siendo sincero, tengo mucha confianza en que interpretara a la protagonista perfectamente.
—¿Ella vendrá aquí? —cuestionó de nuevo Ryoga.
—Por supuesto —Kiyosumi entrecerró sus ojos, curioso. Conocía muy bien las reacciones que despertaba Sakuno Ryuzaki en la multitud que la admiraba. El muchacho giró sobre sus pasos, pero antes de continuar caminando, miró de nuevo a los dos hermanos—. No sabía que fueras admirador del Ángel.
"Yo tampoco" Pensó Ryoma bufando.
—Es que Angel-chan es increíble —murmuró sonriente Ryoga—. Es bonita, inteligente, y amable; no me sorprende que la prensa la relacione sentimentalmente con su co-protagonista. El simple hecho de que en más de una película han trabajado juntos y siempre se les veía caminando de un lado a otro dio pie a que se comenzará a hablar sobre ellos.
—Así es —Sengoku suspiró con desgana—. Y tal parece que les tocará trabajar juntos de nuevo —Kiyosumi se llevó sus manos a los bolsillos delanteros de su oscuro pantalón de mezclilla—. ¿Seguro que no quieres cambiar de opinión? —ésta vez dirigió su atención al Echizen menor.
—No.
—Entonces tendré que avisar a Kintarou Tooyama… —Ryoma se puso alerta y dirigió su mirada hacía Kiyosumi—. Ya qué estas por aquí podrías saludarlo. Se conocen ¿verdad? —el peli-naranja se llevó su dedo índice a la barbilla en forma pensativa, para después sonreír—. Y no sé, jugar tal vez un partido de tenis por los viejos tiempos.
Sengoku pudo captar como una sonrisa arrogante aparecía en los labios de Ryoma, como entrecerró sus puños, tan fuerte que sus nudillos se pusieron blancos. Eran bien conocidos los enfrentamientos que había entre ambos muchachos, así que porque no sólo enfrentarse en un partido de tenis, lo único que tenía que hacer era que Ryoma aceptará representar el papel más importante de su vida.
