Hola chicas! Aquí estoy de nuevo con el primer capitulo, que espero les guste. He de avisarles que la historia comenzara un poco lenta, pues es necesario para la trama. Poco a poco se irán descubriendo los enigmas.

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son del gran mangaka Masashi Kishimoto-sama. Solo la trama y algunos personajes son míos.

Aclaraciones:

-Hablan-
"Piensan"
Recuerdan

Disfruten...


Lo Valioso De Los Recuerdos

Capítulo 1

"Miradas"

.

.

Y ahí estaba una vez más, mirándola. Como todos los días; como cada instante, en el que se presentaba la oportunidad.

Se sentía patético.

Si hace unos años, alguien le hubiera dicho que llegaría a tal grado de obsesión con una chica, se habría burlado en su cara y le hubiera dicho "estúpido".

Toda esa situación era irreal.

Pero bueno, ¿qué era real en su vida? Nada, absolutamente nada. Todo lo que lo rodeaba estaba lleno de mierda.

―Teme ―escucho a lo lejos― ¡Teme!―el grito del Uzumaki lo hizo volver a la tierra ― ¿Qué diablos te pasa, bastardo? Te ves distante…más de lo normal ―no le contesto y solo siguió mirando a la hermosa chica que se encontraba en la mesa contraria.

―Déjalo, Naruto, si no quiere decir por qué, simplemente olvídalo ―dijo la oji-jade tratando de reconfortar al azabache. Ella también lo había notado raro, hace ya bastante tiempo, para ser más exactos, desde ya varios años. ¿Qué le estaba pasando a su amigo? Lo miro preocupada.

―Pero, Sakura-chan, yo solo me preocupo por el teme. Míralo como esta…―se calló al ver que su novia le mandaba una mirada amenazadora.

El azabache no les prestaba atención. "Tan cerca y tan lejos a la vez" pensó.

Sus amigos pusieron atención hacia donde estaba mirando tan atentamente y una vez más se sorprendieron. Nunca dejaban de hacerlo.

―Hey, Sasuke, ¿Por qué miras tanto a Hinata-chan?―su novia solo bajo la mirada, preguntándose por que su novio era tan indiscreto… corrección, tan idiota.

―Es algo que no te importa, dobe ―dijo el morocho, antes de levantarse de la mesa y salir de la cafetería de la universidad.

Odia sentirse descubierto, pero mirarla era algo que no podía evitar. Era más fuerte que su orgullo. ¿Orgullo? ¡Ja! Su orgullo quedo hecho mierda hace varios años. Ahora solo el mirarla le bastaba para ser feliz, al menos un poco.

Su felicidad quedó reducida a eso.

"Todo por su estúpida culpa" pensó con ira "nada de esto estaría pasando si no hubieran metido sus narices".

Camino con parsimonia hasta llegar a la puerta donde se encontraban las escaleras para poder acceder a la azotea: necesitaba aire fresco.

.

Miraba todo con monotonía, pues nada tenía sentido ni valor para él. No desde que "eso" pasó. Suspiro frustrado.

Escucho como la puerta de metal era abierta y como unos pasos se detenían al detectar su presencia. "Sea quien sea, espero que se largue. Quiero estar solo". Pero, no. Después de unos segundos los pasos volvieron a avanzar hasta donde estaba él.

―Emm…Uchiha-san―esa suave voz como de campanillas lo hizo entrar en shock ¿Qué hacia ella ahí?― ¿le molesta si me quedo a hacerle compañía? Prometo no ser ruidosa ―solo se encogió de hombros dándole su respuesta; no podía hablar.

Se sentía orgulloso de ella, pues ya no tartamudeaba.

―La vista desde la azotea de la universidad, es la mejor de la ciudad ¿verdad? ―no pudo contenerse de hablarle, algo la impulsaba a hacerlo. Sentía la necesidad ―es algo inexplicable, pero me gustan las azoteas, quizás es porque no son ruidosas―bajo la mirada apenada ―rompí mi promesa, lo siento―"soy una tonta" pensó.

―Tienes razón. No te disculpes ―jamás le paso por la mente que Sasuke Uchiha le respondería. La mayor parte del tiempo era muy apático, aunque eso no mermaba su popularidad en la escuela.

Bajo la mirada pensativo, recordando algo que había pasado ya hace unos cuantos años…

.

.

"Tsk, las mujeres están locas" pensaba el azabache, mientras caminaba hacia la azotea del instituto. Quería alejarse de las maniáticas que se había autoproclamado su club de fans.

Cuando abrió la puerta, se encontró con una chica hecha ovillo contra el barandal.

Estaba llorando.

Frunció el ceño irritado "Vengo escapando de las mujeres y me encuentro con una llorona. Espero que no sea una de mis fans" pensó, antes de acercársele a paso vacilante.

Hey, tú ¿Qué te pasa?―entre más rápido se largara esa chiquilla de ahí, mejor.

Ella levanto el rostro, dejando al descubierto sus hermosos ojos color de luna. La miro sorprendido.

¿Uchi-Uchiha-san? ―le regreso la mirada sorprendida ¿Qué hacia él ahí? Se sintió avergonzada de que la viera en tal estado.

No me importa porque estas llorando, pero una cosa si te digo: nada vale la pena, para que llores por ello. Nunca olvides eso―lo miro aun mas sorprendida.

El morocho se recargo en el barandal y se quedo en silencio. A diferencia de lo que pensó, la chica no se marcho, sino que en vez de eso, se quedo a hacerle compañía; todo siempre en silencio.

Hyuuga ―le llamo― ¿No tienes alguna clase? ―le pregunto con la esperanza de que se marchara y lo dejara solo.

¿Ol-olvida qu-que va-vamos en e-el mis-mismo grupo? ―pero que estúpido fue, había quedado en ridículo.

Como sea―fue lo único que dijo. No le apetecía seguir hablando.

A Uchiha-san le gusta el silencio ¿verdad? Prometo que de ahora en adelante, ya no seré ruidosa ―fue la promesa que le hizo y que nunca rompió.

A partir de ese día, sus encuentros "casuales" en la azotea, se repetían día con día: como si de un ritual se tratase.

Era una promesa silenciosa, que nunca ninguno de los dos, se atrevió a pronunciar…

.

.

"Que rápido cambian las cosas" pensó cabizbajo "solo son recuerdos de un pasado muy lejano"

― Me voy―anuncio el azabache, antes de avanzar a la puerta y desaparecer por ésta.

Mientras tanto, ella se quedo pensativa.

"¿Por qué siempre se ve triste? Pareciera que mi presencia hace que se entristezca aun más. No lo comprendo; y sus ojos, sus profundos ojos negros. Hay tanto sentimientos en ellos, son todo un remolino de emociones" pensaba totalmente confundida la pelinegra.

Después de estar un rato mas admirando la belleza de la ciudad, decidió marcharse, pues estaba segura que "cierta" persona estaría buscándola.

"Siento que algo me falta" pensó triste.

.

.

Conducía lo más rápido que podía, y no era por querer llegar pronto a casa: era lo que menos deseaba. Sino que ese encuentro con la Hyuuga lo había confundido. Él hacia lo imposible para estar lo más alejado de Hinata, pero ella se lo ponía difícil.

Aceleró mas, producto de su frustración.

Cuando llego a su casa, el gran portón de la entrada se abrió, dejándole acceso a la gran mansión o jaula de oro, como él la llamaba. Libertad era algo que, quizás, jamás tendría. A veces envidia a Naruto, pues sus padres eran muy condescendientes con él, algo que sus padres nunca hacían.

Bajo rápidamente de su coche y pasó la entrada con gran rapidez, para poder subir lo antes posible las escaleras. No quería encontrarse con alguien, principalmente su padre: lo odiaba.

―Sasuke ―lo llamo una "dulce" voz. Se detuvo solo por cortesía, aunque él sabía que no se la merecía ― ¿no vas a cenar con nosotros? ―le pregunto esperanzada.

―No, gracias, madre. No tengo apetito―e iba a seguir subiendo los escalones, cuando una potente voz lo detuvo. Cerró los ojos con ira.

―No es si quieres, Sasuke: es una orden―hablo autoritario su padre. Era más estricto en casa, que con sus propios empleados de la empresa.

―Ya he dicho que no tengo hambre ―le reto, pues las cosas ya no eran como hace años.

― ¡Vas a bajar a cenar quieras o no! ¿¡Me escuchaste!? ―le grito perdiendo los estribos.

―Ya no soy un niño, métete eso en la cabeza ¿sí? ―hablo calmadamente, pero estaba que se lo llevaba la fregada por dentro. Su madre había empezado a sollozar: no le gustaba verlos discutir.

―Sasuke ―ahora hablo una voz más serena. Se sorprendió al escucharla ¿Qué hacia él ahí? Volteo el rostro hacía la entrada del comedor y ahí lo vio: iba acompañado.

―Itachi―observo a la hermosa mujer que le acompañaba y al pequeño niño que llevaba en brazos. Su mirada se suavizó.

―Veo que sigues siendo un inmaduro, tonto hermano menor―le hablo con burla, pero con un toque de cariño. Camino hasta Itachi y lo estrecho en un corto, pero afectivo abrazo: hace años que no lo veía.

―Hasta que te dignas a aparecer y veo que vienes muy bien acompañado―dijo el azabache menor, mientras volteaba a ver a la mujer y el niño pelinegro. "Se parece mucho Itachi" pensó. "solo que sus ojos son color miel" miro los ojos de la madre y se dio cuenta que los había heredado de ella.

―Te presentare formalmente―su hermano lo tomo del brazo y lo acerco hasta donde estaba su mujer― ella es Miranda: mi esposa ―señalo a la bella mujer de cabello acaramelado y cuerpo escultural; ella le sonrió en respuesta y le estrecho la mano―y finalmente, pero no por eso menos importante: Hiro, mi hijo―el pequeño se le quedo viendo con curiosidad y al observarlo, un viejo recuerdo regreso a él. Cerró los ojos alejando esa amarga remembranza. "¿Qué hubiera pasado si…?" pensó y se volvió a recriminar.

― ¿Él es el tío Sasuke, papá? ―pregunto inocentemente el pequeño pelinegro con una claridad impropia de un niño de su edad. Tendría apenas unos tres años. Itachi asistió a la pregunta de su hijo― ¡Qué bien!―dijo muy contento―papá me ha hablado mucho de ti ¿aun tienes ese dinosaurio verde? ―con tanta inocencia ¿Cómo era posible no imaginarse cómo habría sido su futuro, si "eso" no hubiera pasado?

Cargo al niño en un impulso. ¡Qué bien se sentía tenerlo entre sus brazos!

―Aun lo tengo, mas tarde te lo enseñare ―no le hablo con sumo cariño, pero tampoco fue tan cortante como lo era con la mayoría de las personas.

La cena paso con calma, pues su hermano mayor había dado la agradable noticia de que había vuelto para quedarse. Hacía cinco años se había marchado a Estados Unidos para llevar el mando de la empresa de su padre en ese país. Ahí mismo, en esa nación, había contraído nupcias con Miranda, la cual, aseguró, lo hacía muy feliz.

Envidiaba a su hermano, ya que él si podía presumir su felicidad.

¿Cuántas veces deseo que Itachi estuviera a su lado para poderle contar sus penas? Muchas. En innumerables ocasiones quiso contarle algo, pero él estaba muy lejos. Y ahora que finalmente volvía, ya no había nada que pudiera hacer por él.

El daño estaba hecho.

.

Subió las escaleras a paso lento, pues Hiro lo iba tomando de la mano, alentando su avance. Pero nunca se quejo: le agradaba la sensación de tener al pequeño niño a su lado.

―No se verá viejo ¿verdad?―lo miro interrogante ―el dinosaurio―le aclaro. "Es brillante para su edad, aunque no se podía esperar menos, teniendo la padre que tiene" sonrió con desgana.

―Está en buen estado, no te preocupes ―le reconforto. De cierta manera le recordaba a él mismo, cuando era pequeño y se la pasaba acosando a su hermano mayor.

Llegaron a su habitación y Hiro solo miraba todo con admiración. Después de todo era un niño y muchas cosas seguían asombrándolo.

― ¡Wow! Cuando sea grande quiero una habitación como ésta ―dijo con su infantil voz.

La habitación del Uchiha era completamente sobria y lo que más destacaba eran los colores oscuros, principalmente el negro. Hacia unos años, sobre la cabecera de su cama, tenía un poster con el símbolo del clan Uchiha. Lo quito, cuando se dio cuenta que su apellido valía para una mierda y ya no se sentía orgulloso de ser miembro de la familia.

―Toma ―le extendió el dinosaurio verde a Hiro, éste lo vio con ojos brillosos y lo agarro entre sus manos para poder admirarlo mejor ―ahora es tuyo, si así lo quieres, claro― ¿cómo era posible que un pequeño niño lo pusiera nervioso? A veces no lograba comprenderse.

― ¡Gracias, tío Sasuke! ―grito emocionado el pequeño, antes de salir corriendo por la puerta. A lo lejos escuchó que gritaba ― ¡Papá, papá. El tío Sasuke me ha obsequiado su dinosaurio! ―sonrió de lado. Él había reaccionado de la misma manera cuando Itachi se lo regalo, siendo solo un niño.

Se metió a bañar y cuando salió, con tan solo una pequeña toalla cubriéndolo, se encontró con su hermano mirando su habitación.

―Muchas cosas han cambiado por aquí, Sasuke―le dijo y después miro a su hermano menor―principalmente tú―fue directo. Siempre lo había sido.

―Todos cambian, Itachi… no, más bien, hay situaciones que te hacen cambiar―le contesto con amargura.

― ¿Qué fue lo que pasó? ―le pregunto preocupado, al ver a Sasuke cabizbajo.

―De nada sirve que te cuente ahora. Todo está arruinado―se quito la toalla sin tapujos frente a Itachi, después de todo, los dos eran hombres y no había nada de diferente en ellos. Se vistió con la mirada inquisidora de su hermano sobre él.

― ¿Tuvo que ver algo la familia en ello? ―le pregunto sondeándolo.

Sasuke lo miro sarcástico.

― ¿Hay algo en lo que no se metan? ―le respondió con otra pregunta.

― Ya veo―fue lo único que dijo.

Se quedaron callados por unos minutos hasta que Sasuke se sentó en la cama y se tomo la cabeza entre las manos.

―Toda esta situación, está a punto de volverme completamente loco. Ya no puedo, Itachi―miro a su hermano con los ojos anegados en lágrimas. El mayor no pudo más que sorprenderse: jamás había visto en tal situación a Sasuke. ¿Qué había pasado con su pequeño hermano en los años en que estuvo ausente? ― ¿Qué debo hacer?―le pregunto desesperado.

Se restregó el rostro, quitando los restos de lágrimas. Se sentía patético, pues su modelo a seguir, lo había visto bajar la guardia de forma tan tonta.

― ¿Qué te pasó ahí, Sasuke? ―pregunto, mientras retiraba un poco del pelo de su hermano, del lado derecho de su frente: tenía una pequeña e imperceptible cicatriz. Se la noto cuando se había restregado el rostro y había movido un poco su cabello.

Cuando él se había ido hace unos años, no tenía esa marca. El mechón que caía de ese lado de su rostro, ayudaba a que la imperceptible marca, no fuera notada. Después de todo, tenía un color muy claro, igual a la piel de Sasuke. No podías notarla, sino mirabas atentamente.

Retiro la mano de Itachi.

― ¿Esto? ―señalo su cicatriz―solo es consecuencia de "eso" ―se recostó en la cama.

― ¿Qué fue lo que sucedió, Sasuke? ―volvió a insistir un poco alterado. Todo ese misterio estaba matándolo, pues sabía, que fuera lo que estuviera pasando, estaba dañando gravemente a su hermano menor. Estaba preocupado.

―No―fue lo que le dijo, pero al ver la mirada enfadada de Itachi, decidió agregar―: no quiero arruinarte tu regreso. Te irás enterando poco a poco.

Y se volteo dándole la espalda a su hermano, dejándolo completamente acongojado. Se retiro de la habitación con un nudo en la garganta y se prometió investigar qué era lo que estaba pasando con el clan.

.

Cuando Itachi se hubo retirado de su cuarto, se levanto de la cama y abrió un cajón de su escritorio. Rebusco y rebusco, hasta que se encontró con un sobre amarillo. Lo vio con nostalgia y dolor.

Lo abrió y vio todas las fotos que había dentro. Se flagelaba él mismo.

Era un maldito masoquista.

Pero no podía evitarlo. Al menos esas fotos eran el fuerte testimonio de que algo hermoso había pasado en su vida. Dejo el sobre en su lugar y camino hasta su espejo. Se acerco y haciendo a un lado su mechón del lado derecho, vio su cicatriz.

"Esta es la maldita prueba de mi debilidad" pensó con rabia.

.

.

El día siguiente empezó con normalidad, aunque en realidad eso ya no era posible: su vida ya no era normal y quizás nunca lo fue.

Se baño, se vistió, se fue de casa sin despedirse y una vez más, iba a la escuela con esa horrible sensación de dolor. Y todo, porque sabía que la vería.

Su vida era una maldita rutina.

Cuando llego al campus, decenas de chicas se abalanzaron contra su auto. "Que molestas" y siguió avanzando sin hacerles caso. ¿Para que dar esperanzas si nunca habría nada con ellas?

Ninguna era "ella".

Nadie podría reemplazarla.

Camino a paso lento, pues no tenía ninguna prisa, ya que las clases empezaban en una hora.

.

Corría apresurada por los pasillos de la escuela, entre llevándose a varias personas, sin ser esa su verdadera intención. Si no llegaba a tiempo a su primera clase, el maestro se las cobraría dejándole un trabajo extra, que sabía, no sería nada fácil. Todo era culpa del maldito despertador, que se había desconectado. "Por todos los cielos, que todavía no haya llegado. Te lo suplico Dios" pensaba apesadumbrada.

Siguió corriendo por un rato más, hasta que llego a su salón. Se paró para descansar un poco y respirar; agarro valor y abrió la puerta.

Tuvo una grata sorpresa al comprobar que el profesor aun no llegaba. Muchos se le quedaron viendo extrañados cuando ingreso al salón, pues se le veía bastante excitada. Barrio el aula con la mirada y al llegar al fondo, se topo con unos profundos ojos negros "Uchiha-san" pensó mientras su pulso se aceleraba. La hacían sentirse incomoda todas esas emociones que despertaban cuando estaba cerca de él o con tan solo mirarlo. Desde que lo había conocido, siempre sucedía eso y la hacía sentirse mal, pues ella tenía novio.

―Quítese de la entrada Hyuuga-san ―respingo al escuchar a el maestro. Se había quedado quieta en la entrada, ya que se había distraído al observar al pelinegro.

―L-lo siento mucho, Aida-sensei―se hizo a un lado mientras le hacia una respetuosa reverencia a su profesor. Se sentía tan avergonzada, pues siempre terminaba haciendo el ridículo.

Camino hacia su pupitre y se dio cuenta que el Uchiha había estado mirándola. Siempre era lo mismo y aunque sonara ególatra, le gustaba que la mirara. "Basta, quítate esa tonta idea de la cabeza. Él no podría fijarse en ti" pensó con cierto aire de tristeza.

―Bien, el día de hoy veremos…―empezó a parlotear el maestro, pero realmente no le prestaba atención, porque sentía una penetrante mirada en su nuca y eso la ponía nerviosa. "¿Le caeré mal y por eso me evitara tanto?" sacudió la cabeza quitándose esos pensamientos.

.

La miraba, pues no había nada más importante para él. Estaba consciente de que la incomodaba un poco, pero no podía evitarlo.

Ese era su ritual diario: el mirarla. Porque solo podía hacer eso. No podía acercársele, no podía tocarla ni decirle todo lo que sentía por ella. Solo se limitaba a observarla, pues el ver que estaba "bien" era un bálsamo para su corazón.

No había nadie más importante para él que Hinata. Nadie.

Volteo el rostro hacia la ventana que tenía a un lado y frunció el ceño: el "novio" de Hinata iba caminando con parsimonia por el jardín, acompañado de sus dos amigos. "Idiota" pensó con coraje y odio.

Las clases habían acabado y como todos los días fue a la azotea. Los lugares altos le traían recuerdos lindos y tristes, pero sobre todo felices.

"Como quisiera decirte…" no acabo sus pensamientos, ya que el sonido de la puerta abrirse lo distrajo. "Que no sea ella, por favor" rogaba para sus adentros.

―Teme―dijo alegremente el rubio. Cerró los ojos aliviado, pero tenía que admitir que estaba un poco decepcionado.

― ¿Qué quieres, dobe? ¿No tienes a nadie más a quien molestar? ―quería estar solo, pero su fastidioso mejor amigo tenía que arruinar su paz. ¿A quién engañaba? Realmente no quería estar solo, pero lastimeramente quería solo la compañía de "cierta" persona y ésta no podía brindársela.

―Que grosero eres, teme. Todavía que uno se preocupa por ti―le dijo haciendo pucheros―. Bueno, venia a buscarte para que fueras a comer con nosotros―le dijo contento "Que rápido cambia de ánimo" lo miro interrogante, había dicho… ¿nosotros? Sabía que Sakura iba implícita, pero ese "nosotros" le sonó a algo más. ―Con todos ―le aclaro.

Bufo molesto, porque sabía que entre "ellos" estaría Hinata.

―No puedo―se limito a decir.

― ¿¡Cómo que no puedes!? ¡Pero si estas sin hacer nada! ―le grito―Vamos, Sasuke, únetenos. Cuando íbamos en el instituto hacíamos esto seguido ¿Qué hay de diferente ahora? ―le pregunto y quiso decirle: ella. Todo era diferente ahora, pero eso era algo que su despistado amigo no sabía.

―Simplemente no quiero ir y ya ―se dio la vuelta y bajo despacio las escaleras.

―O-oye, teme, no te vayas―le dijo Naruto desesperado, pues ya había oscurecido y las azotea lucia tétrica. Le tenía miedo a los fantasmas.

―Gatito asustado―se burlo Sasuke.

Siguieron caminando hasta que llegaron al final de las escaleras. La luz del pasillo los desubico un poco, pero cuando se habituaron al cambio brusco de luz, Sasuke se sorprendió al ver a todos sus amigos ahí.

―Pensé que jamás iban a bajar―dijo Kiba, para después sonreír malicioso―ya estaba sospechando que le eras infiel a Sakura, Naruto ―éste se le fue encima queriendo molerlo a golpes.

Sasuke vio esa escena con algo de nostalgia, pues a él también le gustaría comportarse de forma tan despreocupada: como si nada hubiera pasado. Se alegraba porque sus amigos no supieran nada del "asunto".

Volteo a su lado derecho y ahí la vio, lo malo es que no iba sola, sino que su "amado novio" estaba con ella. Ahora más que nunca estaba seguro de que no quería ir a esa estúpida reunión. Solo se estaría lastimando.

Camino al lado contrario dispuesto a marcharse, cuando la voz de su amiga lo detuvo.

― ¡Sasuke!― grito Sakura corriendo hasta él―no te vayas, por favor―lo vio con ojos suplicantes―.No sé qué es lo que te está sucediendo y aunque me esté muriendo de curiosidad, no te presionare a que me lo digas―suspiro―. Hace años estas raro y más distante, pero un favor si te pido: no te alejes de nosotros. ―Sakura era muy observadora y se había dado cuenta que toda la incomodidad de Sasuke tenía apellido: Hyuuga.

―No tiene nada que ver con ustedes. Gracias de todos modos―y se marcho, dejando a una acongojada Sakura. "Quisiera que nos tuvieras un poco mas de confianza" pensó con la cabeza gacha.

― ¿Y Sasuke?―le pregunto su novio.

―Se fue ―levanto la cabeza animada ―Bien, ¡a divertirnos!―grito.

.

.

Estaba dentro de su coche tomándose con desesperación la cabeza. Hacía varios minutos había regresado a su casa, pero estaba reacio a bajarse del auto: no deseaba entrar al teatro que era su hogar.

Luego de un rato recapacitando, bajo: de nada servía retrasar lo inevitable. Llevaba varios años deseando mudarse a un apartamento y vivir en paz, pero ciertas "circunstancias" se lo impedían.

Todo por ella.

Sus sacrificios eran por Hinata y jamás se arrepentiría de ello.

Camino hasta la entrada y abrió con desgana la puerta.

― ¡Tío Sasuke!―apenas le dio tiempo de reaccionar cuando el niño se le aventó encima.

―Hiro, no seas imprudente ―le reprendió su madre, con un marcado acento inglés, pero hacia el intento de hablar bien el japonés. Era una mujer muy inteligente, lo cual justificaba el porqué Itachi se había fijado en ella.

Se sentía feliz de que su hermano fuera tan afortunado.

―No te preocupes, Miranda. Él solo quería sorprenderme ― ¿desde cuándo era tan condescendiente? Ya no sabía que pensar.

―Muy bien. ―le sonrió―Hiro, deja en paz a tu tío y despídete, ya te tienes que dormir―el pequeño hizo un puchero y se abrazo más a Sasuke.

―No quiero―dijo y le apretó aun mas el cuello a su tío― ¿Puedo dormirme contigo, tío Sasuke? ―lo miro con ojos expectantes y llenos de ilusión.

―Lo siento, Hiro, pero será en otra ocasión. Hoy no puedo―sintió que estaba hablando como su hermano cuando le decía: "Lo siento, Sasuke, será la próxima vez". Sonrió sin proponérselo.

―Está bien―dijo desilusionado― no olvides tu promesa ―se fue sonriente tomado de la mano de su madre.

Subió las escaleras y se iba quitando su chaqueta de cuero cuando entro a su habitación. No prendió las luces, pues prefería la oscuridad.

―Sasuke ―volteo a su espalda y vio a su hermano, el cual lo veía muy triste. Ya se le estaba haciendo costumbre el meterse a su cuarto sin permiso― necesitamos hablar.

―Ahora no, Itachi, estoy muy cansado y quiero dormir―le fastidiaba que interrumpieran sus momentos de meditación. No más bien, odiaba que le quitaran el tiempo que podía invertir pensando en Hinata.

―No, Sasuke, debe ser ahora―le dijo contundente.

―Mañana ―fue lo único que le dijo, antes de meterse al baño y estaba a punto de cerrar la puerta, cuando lo que le dijo Itachi, lo paralizo.

―Ya lo sé todo, Sasuke ―su mano se había quedado estática en el pomo de la puerta. ¿Había escuchado bien? Volteo a ver a su hermano con la esperanza de que todo fuera un simple confusión de palabras. No lo era.

― ¿Có-como lo supiste? ―camino hacia el Uchiha mayor y tomándolo de los hombros lo sacudió― ¿¡Como diablos te enteraste!? Se supone…se supone que no tenías que enterarte tan pronto―soltó los hombros de su hermano y tomando su cabeza entre sus manos se dejo caer de rodillas.

Todo tenía que ser una mala broma del destino. ¡Eso no podía estar pasando! Él quería que su hermano mayor se enterara, pero hasta después, ahora era muy pronto y no se sentía lo suficientemente fuerte para afrontar la triste realidad una vez más.

No otra vez.

―Lo siento tanto, Sasuke―el mayor se había arrodillado y se encontraba abrazando fraternalmente a su pequeño hermano. Era lo único que podía hacer.

Su tonto hermano menor, estaba llorando.

Sentía su sangre hervir dentro de sus venas, pues Sasuke estaba sufriendo por la culpa de ellos. Los odiaba tanto, pues habían arruinado la vida de su hermano y también la de ella. Haría todo lo que estuviera en sus manos para que él también lograra encontrar la felicidad, aunque eso significara ir en contra de la familia.

Su hermano valía más que eso.

―Soy tan débil―dijo mientras apretaba entre sus manos la fina camisa de su hermano. Ya no le importaba que viera su lado frágil: durante años había querido llorar en los brazos de alguien y jamás había podido. Que mejor que hacerlo en los brazos de quien siempre había admirado y lo conocía tan bien.

―No lo eres, simplemente ellos jugaron sucio y no pudiste hacer nada. Siento tanto no haber estado aquí para apoyarte. Lo siento mucho. Pero no te preocupes, ahora estoy aquí y lucharemos hombro con hombro para que puedas salir de esta prisión: no habrá nada que nos detenga. ¿Entendiste? ―le dijo todo eso mientras veía a los ojos a su pequeño hermano.

Su mirada era triste y vacía.

―Gracias, Itachi.

― ¿Para qué están los hermanos?―y se sonrieron mutuamente.

.

.

Los hermanos Uchiha habían decidido emprender un largo y espinoso camino que les dejaría heridas y satisfacciones.

Ya no había marcha atrás, todo estaba decidido.

Porque como bien dicen: "El que no arriesga, no gana".


Bueno, aquí el primer capitulo. Espero que les haya gustado.

Cualquier duda pueden comentármelo en sus reviews o por medio de PM.

Quiero agradecerles a todas las personas que comentaron el capi pasado y también a aquellas que leyeron, pero de no dejaron review.

Gracias a: EyesGray-sama

Dark Amy-chan

sasuhinafan por siempre

Luna07

Magic ann love

andrea

Miko

loka loka

Annnni

Nanita

sasuke-sexy-sama

Anonimatus

Floresita

LilyHime100

sasuita-chan

a-satoshi

Gracias chicas.

Kisses!

sasuhina.18