Hello! Lo primero que diré sera: ¡LO SIENTO! de verdad lo siento mucho. Sé que me perdí durante un largo tiempo, pero es que la escuela me tenia aprisionada y no podía dejarla. En serio lo siento, pero estudiar Físico-Matemáticas, no es tan fácil =( Espero que mis queridas lectoras no me hayas abandonado o realmente llorare. Bueno dejando de lado mi drama, he de hacer unas cuantas aclaraciones:
1. En vista de que la escuela no es muy benévola conmigo, publicare cada semana o cada dos, dependiendo que que tan libre ande de tiempo. Si puedo antes, pues antes sera. Espero que sean pacientes conmigo. Haré lo imposible por ser puntual, pues me gusta ser constante, pero si no puedo, por fa, no me maten.
2. Sé que a algunas les intriga el por qué Sasuke y Hinata están separados, espero que sean pacientes, pues es necesario que la historia comience un poco lenta, para dar lugar a lo interesante. Prometo que poco a poco se irán enterando de todo. Si tiene alguna conjetura me agradaría que me la hicieran saber por PM.
3. También si tiene alguna duda me la pueden decir por PM o por medio de sus reviews. Con gusto se las aclarare, claro mientras no implique adelantar nada de la trama.
Bueno sin mas que decir (bueno si, que me perdonen por tardar tanto) me despido.
Este capitulo va dedicado a todas las personitas que me han seguido desde que empezó esta locura mía.
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son del gran mangaka Masashi Kishimoto-sama. Solo la trama y algunos personajes son míos.
Aclaraciones:
-Hablan-
"Piensan"
Recuerdan
Disfruten...
Lo Valioso De Los Recuerdos
Capítulo 2
"Ataduras"
.
.
.
Corría a todo lo que daban sus piernas, deseaba alcanzar algo, pero ¿Qué? ¿Qué era lo que necesitaba? La sensación de opresión en su pecho no quería desaparecer, sino que aumentaba cada vez más con cada paso que daba. Lagrimas resbalaban por sus mejillas, imposibilitándole ver. Sus pies empezaban a doler, como si sangraran. Toda su alma dolía, porque ella sabía lo que le faltaba y no podía decirle palabras de consuelo, para que dejara de llorar.
Que cruel era la vida.
Su abuela una vez le había dicho:"La felicidad va acompañada de dolor, mi querida niña". ¡Cuánta razón tenía!
Las ramas del bosque la rasguñaban, pero eso no mermaba sus ganas de querer encontrar "aquello" que tanto ansiaba. Se hundía en el lodo y aun así, jamás desistió. Llego al límite del bosque y observo una pequeña y acogedora cabaña ¿de quién sería? Avanzo hasta salir de la vegetación y con curiosidad observaba todo a su alrededor. Rodeo la cabañita y vio un hermoso jardín. Todo ahí parecía tener luz propia, las flores brillaban de una manera irreal.
¡Qué hermoso mundo de fantasía!
Se sentó en el húmedo pasto y se quedo viendo lo que la rodeaba con gran detenimiento, pues pocas veces se podía ver la naturaleza en su más grande esplendor.
Luego de un rato se levanto y camino hasta unas hermosas violetas: le encantaban esas flores. Por lo que pudo observar, se dio cuenta que eran las más abundantes de todo el jardín. Quien cuidara ese lugar hacia un esplendido trabajo.
―Parece que no puedes dejar este lugar ¿verdad? ―dijo una divertida voz a sus espaldas.
Volteo el rostro lentamente, pues esa voz se le hacía familiar. Su pulso se aceleró emocionado: estaba ansiosa por ver de quien se trataba.
Cuando por fin volteo, se encontró con unos muy bien cuidados zapatos negros; siguió subiendo la mirada. Después con unos pantalones de mezclilla oscuros, una camiseta blanca y cuando estaba por ver el rostro de tan elegante persona…
.
.
.
Sonó el despertador.
.
.
.
Se sobaba la cabeza con gran dolor, ya que al escuchar el pitido, fue tanta la impresión que se cayó de la cama y se golpeo contra el buro. "Que torpe soy" pensaba adolorida. Se estaba levantando cuando empezaron a tocar la puerta de su habitación.
―Hermana ―se escucho una voz aniñada, aunque realmente se trataba de una adolescente ― ¿ya te levantaste? Papá quiere que bajes a desayunar―abrió la puerta sin siquiera haber preguntado si podía pasar.
―Ya voy, Hanabi―seguía sobándose la cabeza, pues el golpe había sido fuerte.
― ¿Qué te paso? ―la miraba raro, aunque no se sorprendía que su hermana se hubiera lastimado "Es muy torpe" pensó con burla.
― ¿Eh? Na-nada ―no le gustaba que los demás notaran su patosidad, aunque sus intentos no servían de mucho.
―Bien, te estaremos esperando abajo. No te tardes―y se fue como llego.
Camino hacia el baño y empezó a desvestirse. Por alguna extraña razón ya no le apenaba verse desnuda, es más, hasta se sentía bonita. No sabía a qué se debía, pero se sentía feliz con ello. Se baño y cambio con parsimonia, parecía que el sueño la había afectado y no tenía ganas de apresurarse.
De repente, se le vino a la mente lo sucedido la noche anterior, con Sasuke Uchiha…
.
.
.
Todos se habían puesto de acuerdo para salir a divertirse esa noche, ya que era viernes y querían quitarse lo estresado: habían tenido exámenes toda la semana. Y qué mejor que saliendo a divertirse como lo hacían en el instituto.
―Oye, Hina ¿no te gustaría pasar el fin de semana en mi casa?―el pregunto su mejor amiga, Ino Yamanaka.
―Lo siento, Ino, pero tengo cosas que hacer ―la otra la vio inquisidoramente ―Mi padre me pidió que no saliera, porque tenía unos asuntos que arreglar en los que tenía que estar presente ―le explicó.
―Bien, pero a la próxima no podrás negarte ―la rubia volteo a ver a su contra parte ―Naruto ¿a dónde vamos? Llevamos un rato caminando y parece que vamos a la azotea, si no mal recuerdo, está en la dirección en la que vamos.
―Voy a buscar al teme. Quiero que salga mas con nosotros―la mirada del rubio se ensombreció al mencionar a su mejor amigo.
―Que problemático. Bien sabes que hay un noventa y nueve punto nueve por ciento, de probabilidad, de que se niegue. Lleva un largo tiempo que ya no sale con nosotros.― murmuró cansinamente el más flojo del grupo.
―Ay, Shikamaru, tu siempre tan positivo―le recrimino su rubia novia.
―Yo solo digo lo que es más probable, Ino―y la abrazo por la cintura, para que no se enojara más.
―No me importa que se niegue una vez más, yo solo quiero que él sepa que sigue siendo parte del grupo. Que siempre estaré ahí para él―esto último lo murmuro solo para él, pero Hinata había logrado escucharlo.
Su amigo-rival había estado muy raro los últimos años. Siempre se hacia el desentendido, porque no quería que su amigo se pusiera más triste. Porque si, él sabía que estaba triste, su mirada lo decía todo: tan vacía y carente de felicidad. Nunca había sacado el tema a flote, pues confiaba en que Sasuke le contaría lo que pasaba. Pero el tiempo no perdona y ya había pasado varios años y él seguía sin decirle nada. Eso lo hería sobremanera.
Parecía que no confiaba en él.
Dejaría que pasara un poco más de tiempo, pero si en el lapso de un mes, Sasuke no le decía nada, con todo el dolor de su corazón, tendría que preguntarle qué diablos estaba sucediendo. Ya no podía con la intriga de saber, que hacia sufrir tanto a su "hermano".
―Apresúrate, Naruto―fue lo que le dijo Chouji antes de subir las escaleras que conducían a la azotea―. Ya tengo hambre.
―Chouji, acabas de comerte tres bolsas de papitas―le dijo Kiba con pesadez.
― ¿Y tú crees que me voy a llenar con unas simples papitas? Ay, necesito vitamina Ch―se recargo dramáticamente en la pared.
― ¿Vitamina Ch?―preguntaron todos en coro.
―Si―sus ojos brillaban―Es la vitamina que me da fuerzas para vivir―todos estaban intrigados queriendo saber dónde se encontraba esa maravillosa vitamina ―Es…es―la expectación era grande ―la vitamina Ch de…―se quería jalar los cabellos por saber―de…Chatarra.
―Chouji―dijo siniestramente Ino― ¡Eres un idiota!―terminaron Ino y Kiba juntos.
―Cálmate, Kiba. No seas escandaloso―le reprendió Shino.
― Tsk, siempre me dices que soy un escandaloso, eso es mentira ¿verdad, Hinata? ―volteo a ver a su amiga con ojos esperanzados.
―Emm…pues…creo que solo eres alguien…―pensó que decir―muy animado―y le sonrió dulcemente para que no siguiera preguntando. A veces su amigo era algo "difícil".
― ¡Ya escuchaste, Shino! No soy escandaloso, solo soy animado―parecía que la sonrisa de su rostro le desfiguraría la cara.
"Idiota" pensaron la mayoría de los presentes.
― ¡Como se tardan!―se quejo Tenten.
―No dejes que la llama de la juventud se extinga en ti, mi amada Tenten―le dijo su novio el chico mas "anormal" del grupo, aunque tenía un buen corazón.
―Nunca vas a cambiar ¿verdad, Lee? ―Kiba solo negaba con la cabeza ―Aunque Tenten tiene razón―volteo a ver maliciosamente a Sakura ― ¿No será que tu rubio, te ha cambiado por el emo de Sasuke, Sakura? ―inmediatamente se arrepintió de haber dicho eso, pues la pelirosa, estaba tronándose los nudillos.
―Después de que te rompa la cara, ni un emo se va a querer acercar a ti―justo cuando se le iba a ir encima, la puerta que daba hacia la azotea fue abierta y por ella salían Sasuke y Naruto.
Kiba volvió a cometer la misma imprudencia de hace unos momentos y por ello recibió una paliza de parte del rubio. Pero eso no le importaba a Hinata. No podía apartar su vista de Sasuke Uchiha y eso era algo que la desesperaba, porque la hacía sentir que le era infiel con la mente a su novio.
Vio como el Uchiha la observaba y como su mirada calmada, cambiaba a una de dolor y odio. ¿La odiaba a ella? Si era así, no sabía el por qué y tampoco quería saberlo. Observo cómo se marchaba y eso la hizo sentir mal, pues sentía que era por su culpa que no quería pasar el tiempo con sus amigos. Agacho la mirada y sus ojos se anegaron en lágrimas, sin razón aparente; pero siempre que él se alejaba de ella, sentía un enorme agujero en el pecho que no la dejaba respirar. ¿Estaba bien sentirse así por alguien con quien casi no había convivido? ¡La mente humana era retorcida!
Escucho como Sakura le gritaba al pelinegro y levantó la vista para ver como echaba a correr hacia él. La pelirosa le dijo algo que no alcanzo a escuchar, pero que ciertamente hizo que la mirada de Sasuke se ensombreciera; él le respondió y luego se marcho dejando a una visiblemente acongojada Sakura.
"Uchiha-san" pensó preocupada…
.
.
.
Sacudió la cabeza alejando esos confusos recuerdos de su mente. Termino de arreglase y bajo al comedor, donde estaban esperándola sus familiares.
Al entrar, se encontró con la mirada enfadada de su padre: estaba segura que se había enojado por haberse tardado tanto. Pero eso de cierta manera le vino valiendo un reverendo plátano. Se sorprendió de sus pensamientos, pero aun así no se sintió mal por ellos. Últimamente había estado comportándose muy raro y aun mas cuando el Uchiha estaba cerca suyo.
― ¿Por qué tardaste tanto? ―le pregunto severamente su padre, mientras la veía inquisidoramente. Su hija se había estado comportando rara y eso lo asustaba, porque no quería que se enterara de "eso". "Tengo que apresurar mis planes" pensó enojado.
―Lo siento, padre. No me di cuenta que me tardaba tanto. No volverá a pasar―y le hizo una respetuosa reverencia.
―Bueno, no importa, hermana. Ven y siéntate a mi lado ―Hinata volteo a verla y asintió feliz. Hanabi siempre se había comportado un poco distante con ella desde pequeña, pero en los últimos años, se habían vuelto muy cercanas. Eso la hacía muy dichosa.
―Buenos días. Disculpen mi tardanza ―dijo un castaño muy atractivo.
―No te preocupes, Neji. Apenas íbamos a comenzar―le respondió fraternalmente Hiashi.
Muchas veces, Hinata se había preguntado por qué su padre trataba mejor a Neji que a ella misma. Quizás la diferencia radicaba en que ella era mujer y él era hombre. Según ella se había enterado, su padre siempre había deseado un hijo varón, pero por asares del destino, el que corrió con esa suerte había sido su tío Hizashi, hermano gemelo de su padre. Por eso cuando habían muerto los padres de Neji, Hiashi no había pensado ni dos veces en acogerlo. Todo eso, de cierta manera, la entristecía y la hacía sentirse inferior.
―Hinata ―escucho que le hablaban― ¡Hinata!―reacciono al escuchar el grito de su padre ― ¿En qué diablos piensas tanto?
―Lo siento tanto, padre. ¿Podría repetirme lo que me acaba de decir? ―debía dejar de pensar en otras cosas cuando estuviera frente a su padre.
―Te acabo de decir que quiero que estés lista para la cena de esta noche. Espero y te vistas bien, porque va a ser muy importante, no quiero que te pongas ropa de esa que tanto te gusta ―dijo despectivamente, hiriéndola en el proceso. Siempre era lo mismo: ella tratando de complacer a su padre y él tratándola fríamente.
―Yo me encargo de eso, padre ―intervino Hanabi, pues odiaba que Hiashi tratara así a su hermana mayor.
―Bien, me retiro. Estén listos a las ocho―y se fue.
― ¿Estás bien, Hinata? ―le preguntó Neji.
―Sí, no te preocupes, Neji-kun. Ya estoy acostumbrada, es algo de todos los días ―e hizo una sonrisa forzada, tratando de retener el llanto.
Y no se mencionó más del tema.
.
.
.
"Maldita sea" pensaba frustrado el pelinegro, mientras terminaba de atar su corbata. Odiaba esas estúpidas cenas, llenas de hipocresía y falsedad, pero desgraciadamente no podía negarse: había cadenas que lo retenían. Lo ataban a una vida que odiaba, pero que aun así soportaba, puesto que era para protegerla.
Incluso si azotes era lo que tenía que recibir, los soportaría de buen grado: así de grande era su amor por Hinata. Solo por ella era capaz de llegar tan lejos.
Miro la cadena que tenia puesta y la acaricio con mucha nostalgia y tristeza. Era lo único que ellos le habían permitido que se quedara, como un recuerdo. Cerró los ojos maldiciéndolos y esperando que les pasara lo peor "Quisiera que al menos sufrieran un poco de lo que estoy sufriendo".
Se miro al espejo por última vez y vio atreves del reflejo que Hiro lo observaba atentamente: el niño lo veía preocupado.
― ¿Qué sucede, Hiro? ¿Estás bien?―le pregunto girándose para verlo de frente y acercarse a él.
―Yo sí, pero tú no―eso lo descoloco y vio interrogante al niño, lo cual él comprendió―hace un momento te veías muy triste, dime, tío Sasuke ¿Quién te hace sufrir tanto?―Hiro le rodeo una pierna con sus pequeñas brazos, simulando un abrazo― ¡Yo te quiero mucho, así que ya no estés triste!―su mirada se ensombreció, preguntándose ¿Cómo es que una criatura tan pequeña, podía darse cuenta del sufrimiento de un adulto? Los niños eran tan inteligentes.
Tomo a su sobrino en brazos y le dijo:
―Ya no lo estaré mas―y le regalo una pequeña sonrisa al niño, a lo que él asintió alegremente ―ahora, creo, deberías ir con tu madre, ya que algo me dice que te le escapaste ―esto lo dijo viendo la camisa desfajada del niño y que iba descalzo.
―Está bien―se había sonrojado un poco, pues su tío lo había visto in fraganti. Y se echo a correr, dejando al pelinegro mayor solo. Otra vez.
La soledad era su mejor amiga.
―Quisiera que a mí me obedeciera así ―entro con una pequeña sonrisa en el rostro.
―Creo que vigilarme ya se te está haciendo una costumbre, Itachi―lo vio con burla ― ¿Qué necesitas?
―La limusina nos espera, aun que creo nos vamos a retrasar un poco, por culpa de mi hijo―sonrió imaginándose la cara de enfado de su padre, pero también cabía la posibilidad de que no le importase, ya que quien había sido el culpable era su único nieto.
―Da igual, de todos modos yo ni quería ir―odiaba que lo obligaran a hacer cosas que no quería.
―Siento mucho no haber podido hacer nada para evitar que te presentaras a esta cena, pero parece que mi padre está empeñado en que vayas por alguna razón―le daba mucha pena el saber que su pequeño hermano estaría deprimido esa noche.
―No importa, ya tengo veintiún años y tengo que aprender a vivir con las consecuencias de mis decisiones―unas que le dolían sobremanera.
―Te quitare estas cadenas que llevas puestas, Sasuke, eso no lo dudes.
El menor solo bajo la mirada y asintió derrotado, pues odiaba que Itachi se hubiera metido en sus problemas y no era porque le disgustara que lo apoyara, sino porque ahora él y su familia, se habían puesto en peligro.
Salieron en silencio de su habitación y se dirigieron a la salida donde la limusina los estaba esperando.
"Va a ser una noche muy larga" pensó con enfado.
.
.
.
Se removía incomoda en el asiento, ya que estaba muy nerviosa. El solo pensar que muchas personas la verían con la ropa que traía puesta, la hacía querer salir corriendo del auto y esconderse en algún rincón solitario y tranquilo. ¿Por qué le pasaban estas cosas a ella? Todo era culpa de su querida hermanita que la había obligado a ponerse ese vestido, aunque la más culpable en ese asunto, no era otra que ella misma, por haber cedido a los caprichos de Hanabi. Pero también le agradecía, puesto que su padre había visto con buenos ojos la vestimenta que traía.
Suspiro derrotada, mentalizándose para lo que sería una de las noches más largas de su vida.
Sintió como la limusina se detenía y fue en ese instante que sus nervios estuvieron en todo su esplendor. Estaba decidida: si bajaba de ese auto, tendrían que obligarla a bajar a rastras.
―Vamos, Hinata ―escucho la potente voz de su padre y solo por inercia obedeció a su mandato. ¡Nunca cumplía lo que pensaba! ¡Diablos!
―Apresúrate, hermana, se hace tarde ―Hanabi jalo de ella hasta que la saco del auto, donde muchos fotógrafos chismosos se conglomeraban a su alrededor, para conseguir unas buenas tomas.
Vio como Hanabi tomaba sonriente el brazo de su padre y se alejaban caminando elegantemente: tan soberbios como ellos solos.
― ¿Me permites? ―le pregunto Neji, ofreciéndole si brazo. Solo asintió y lo tomo.
Si no hubiera sido porque iba tomada del brazo del castaño, hace un buen rato que se habría caído de los nervios, pues sus piernas temblaban como gelatina.
Justamente cuando estaba a punto de traspasar la entrada del hotel, vio como todos los reporteros corrían desesperados hacia una hermosa limusina negra. Ya no pudo seguir observando, puesto que Neji la obligo a seguir caminando. Le causaba una gran curiosidad el saber quién iba en ese bello coche.
― ¿Por qué tardaron tanto?―les cuestiono Hanabi desde la mesa donde se encontraba sentada.
―No importa ―le corto su padre ―. Mejor siéntense, el discurso de Tsunade está por comenzar.
Y dicho y hecho: una bella mujer de avanzada edad, apareció caminando por el escenario. Destilaba elegancia por donde pasaba.
―Buenas noches, damas y caballeros. Bienvenidos a la cena anual de la sociedad. Este año, como todos los anteriores, haremos una recaudación de fondos para ayudar a las personas de escasos recursos. También he de decirles que vamos a escuchar unas cuantas buenas nuevas. Así que, disfruten y espero tengan una hermosa velada.
El salón estallo en aplausos y la voluptuosa mujer bajo del escenario, para dirigirse a la mesa donde estaba su familia.
―Espero que esta noche sepas comportarte ―Hiashi le hablo cortante a Hinata. Toda esa mala actitud repentina -aunque no rara-, provenía de que acababa de ver a cierto Uchiha y eso le causaba incomodidad y de cierta manera, temor.
Ella solo bajo la cabeza abnegada.
.
.
.
"Dame paciencia señor" era lo único que se repetía constantemente Sasuke, al ver como las jóvenes casaderas de la cena, lo veían como un trozo de carne.
―Es la maldición Uchiha, hermano. Tienes que aprender a lidiar con ello. Nadie dijo que ser guapo era fácil―le hablo burlonamente Itachi.
―Para ti es fácil decirlo, ya que al verte se alejan: vienes con tu mujer.
―Aunque eso no evita que algunas rameras lo vean con ganas―dijo venenosamente Miranda, sorprendiendo a los dos hombres presentes. Itachi rió guturalmente.
―No te pongas celosa, a la única que amo es a ti ―y le planto un beso dulce pero apasionado. Sasuke carraspeo.
―No olviden que están acompañados: no tomen agua frente al sediento―por alguna extraña razón, cuando estaba con Itachi todo era diferente. Se sentía feliz y relajado, como no se había sentido en años. Ni siquiera con sus amigos era así. Tal vez era porque su hermano sabía su secreto y eso hacia su lazo un más especial. Se había convertido en su apoyo incondicional.
―Hey, Sasuke ¿Cómo has estado?―solo sintió como unos brazos lo estrechaban fuertemente, casi sacándole el aire.
―Shisui, si sigues abrazando así a mi hermano, vas a matarlo―le dijo Itachi a su primo.
―Lo siento, lo siento, es que me emocione ―se dirigió presuroso a Itachi y también lo estrecho en un estrangulador abrazo―. Ya te extrañaba, desgraciado. ¿Por qué no me avisaste que volvías? Eres un desconsiderado―hiso unos pucheros muy graciosos―. Hola, Miranda, cada vez que te veo estas más guapa ―Itachi lo vio feo.
―Gracias―fue lo único que dijo la ojimiel.
―Ay, que grosero soy, déjenme presentarles a mi novia Naoko―dijo jalando a una hermosa chica de piel blanca, cabello negro y ojos grises.
―Es un placer conocerlos al fin―y estrecho las manos de todos.
― ¡Eres un idiota, rubiecito! ―gritaba escandalosamente un pelinegro.
― ¿¡A quien le dices rubiecito, cerebro de plomo!? Al menos todavía me quedan algunas neuronas. Tú pareces no saber cuánto es dos por dos―gritaba histérico Naruto.
¿Qué diablos pasaba ahí? Todos estaban acostumbrados a sus constantes peleas, pero eso de hacerlo frente a toda la gente de sociedad, ya era demasiado, aunque a los presentes no parecía importarles mucho: también se había acostumbrado a ello. Sasuke torció los ojos con exasperación y se acercó a su mejor amigo y a su primo; era fácil decir que los dos eran unos idiotas.
El rubio y el pelinegro se encontraban jalándose el pelo cuando Sasuke llego a su lado y les propino un buen trancazo a cada quien: ya estaba bueno de sus niñerías. ¡Por dios! Los dos ya eran unos adultos, aunque eso parecía no importarles, más bien Sasuke creía que a los dos les había dado el síndrome de Peter Pan: querían sentirse niños por siempre. Ni siquiera su pequeño sobrino se comportaba de forma tan aniñada e infantil.
―Compórtense los dos, dejen de hacer el ridículo―les dijo fríamente.
― ¡Pero, teme, el idiota de tu primo me dijo que era un homosexual por tener el cabello rubio…!― Obito lo corto con otro grito.
― ¡Sí, pero tú me dijiste cabeza de vaca y… ¡Ouch!―se quejo, volteo a sus espaldas e hiso un puchero ― ¿Por qué hiciste eso, hermano? Me dolió.
―Los dos son unos idiotas, ¿podrían comportarse al menos por esta noche?―Shisui tenía un rostro serio y parecía que sus ojos eran capaces de atravesar cualquier cosa; daba miedo.
Los dos chicos asintieron vehementemente y tragaron grueso, pues sabían de lo que Shisui era capaz, principalmente Obito, que vivía con él. Su hermano lo aterrorizaba. Sasuke veía todo eso con un poco de satisfacción, porque esas situaciones casi siempre terminaban igual. Sonrió sin darse cuenta.
Quizás esa noche no sería tan mala…que equivocado estaba: seria una de las peores noches de su vida.
.
.
.
Todo ese alboroto era observado atentamente por una hermosa pelinegra "¿Uchiha-san esta sonriendo?" pensaba atónita. En todo el tiempo que llevaba de conocerlo, jamás de los jamases, había visto sonreír a Sasuke Uchiha. Parecía que esa faceta solo salía a la luz con las personas más cercanas al él. Ella también sonrió feliz, ya que le alegraba ver al, siempre estoico, Uchiha sonreír. Una prueba más de que no era una mala persona y que solo se comportaba distante con la gente, porque tal vez tenía miedo a ser lastimado.
Las acciones de Hinata eran detalladas poco a poco, por su padre. Ahora más que nunca se daba cuenta que tendría que adelantar todo, puesto que si se tardaba un poco mas sus planes se vendrían abajo y eso era algo que él no quería. Su poder se vería débil y tal vez su oportunidad de obtener más poder, se perdería. "Maldito Uchiha, siempre causándome problemas, pero pronto te veras derrumbado y lloraras lagrimas de sangre" pensaba malévolamente Hiashi Hyuuga. ¡En verdad era una persona malvada!
Hanabi miraba los ojos anhelantes que su hermana tenia y eso solo lograba atravesarle, de una manera violenta, el corazón. Quisiera poder hacer algo por ella, pero no tenía el poder suficiente. Aunque fuera hija de Hiashi, su padre siempre tendría mas poder que ella. La fachada de felicidad que mostraba ante su padre, era solo una máscara, pues era bueno que él pensara que estaba de su lado. "Desgraciado, siempre te admire, pero ahora todo es diferente". Vio al Uchiha y sintió su pecho oprimirse: él era el que más sufría.
―Hola otra vez, queridos invitados, he de anúnciales que dentro de unos momentos se hará la recaudación de fondos. Así que, por favor, no se porten tacaños―todos estallaron en una risa general al escuchar a Tsunade: siempre todos donaban grandes cantidades de dinero. Exorbitantes.
―Neji―le llamo Hiashi―Este año te tocara dar el dinero en nombre de la familia Hyuuga. Ya es hora de que vayas tomando partido―el castaño solo asintió y el mayor sonrió feliz, "Ya falta poco".
Absolutamente todas las familias presentes doraron exorbitantes cantidades de dinero; principalmente los Uchiha y los Hyuuga. Todos los años era lo mismo, pues se peleaban por ser la familia más llamativa. "Como si con nuestro apellido no fuera suficiente" pensaba amargamente Sasuke.
Camino con parsimonia por los pasillos hasta que llego a los baños: necesitaba enjuagarse la cara con agua fría. Cada vez sentía que le seria mas difícil permanecer en esa estúpida cena, pues el ver a Hinata, hacia que se descontrolara mentalmente. ¿Para qué quería su padre que estuviera ahí? Todo eso lo estresaba. Fugaku era un perro manipulador, que sabia como controlarlo y mantenerlo manso. Pero tenía la esperanza de que pronto eso acabaría.
Se vio por última vez en el espejo y poniendo su mejor cara de frialdad, salió del baño. Cuál fue su sorpresa al encontrarse a la causante de sus desvelos, fuera del baño de damas con lágrimas en los ojos ¿Qué le habría pasado? En cuanto se enterara de quien había sido el desgraciado de hacerla sufrir, le partiría la cara. Se acerco cautelosamente a ella y con precaución le llamo:
― ¿Qué tienes, Hyuuga? ―le dijo fríamente, pues no podía demostrar su preocupación.
Hinata levanto sorprendida la cara y lo vio apenada ¿Qué pensaría ahora de ella? De seguro se burlaría y le diría que solo era una llorona que no sabía manejar sus emociones: muchas veces lo había admirado por ser un maestro para esconder sus sentimientos.
― ¿Eh?...Na-nada…solo me lastime mi pie al caminar―se recriminó mentalmente, pues hace mucho que ya no tartamudeaba y ahora hacia el ridículo. "Mentirosa" fue lo único que pensó Sasuke, la conocía tan bien que sabía cuando mentía.
―Bien, entonces déjame revisarte el pie ―dijo maliciosamente y se agacho para tomarle la pierna, pero en cuanto él trato de tocarla, ella se echó para atrás trastrabillando con sus tacones.
"Oh, Dios, que torpe soy" pensaba lastimosamente la pelinegra. Cerró los ojos esperando el golpe, pero éste jamás llego. "Se supone que me debería estar retorciendo de dolor, pero me siento cómoda… ¿cómoda? ¿Por qué me siento tan bien? De repente algo la trajo a la realidad "¿Al-algo se removió debajo de mi?" abrió sus ojos que había mantenido cerrados desde que sintió que caía. Al abrirlos su sorpresa no pudo haber sido mayor: Sasuke Uchiha estaba mirándola divertido, mientras trataba de levantarse. "Ay…aplaste a Uchiha-san, ahora tendrá más motivos para odiarme…un momento… ¿Estaba viéndome divertido?" regreso el rostro para volver a mirarlo y ya no la veía igual, sino que tenia fruncido el ceño "¿Fue mi imaginación?".
Se levanto apresuradamente e inmediatamente hizo una respetuosa reverencia.
― ¡Lo si-siento mucho! ¡Por favor perdóneme! Yo…―no pudo seguir hablando pues él la callo.
―No importa ―le dijo fríamente descolocándola. ¿Cuál era el motivo de su repentino cambio de humor? Realmente el Uchiha era alguien muy difícil de comprender. "Seguro está enojado por mi gran torpeza" pensó mientras lo veía alejarse.
Hinata no podía estar más alejada de la realidad; claro que ella estaba inmiscuida en el cambio de humor del Uchiha, pero era de una manera diferente. Lo que él realmente hacia era recriminarse a sí mismo, pues había bajado la guardia de una manera patética. ¡Obvio que se moría por estará así de cerca de Hinata!, pero aunque sus impulsos del corazón le dijeran otra cosa, no podía hacerle caso sino a si lógica: el bienestar de Hinata era primordial.
Era desesperante desperdiciar esos momentos que a veces llegaba a tener con su amada, pero no podía hacer otra cosa que controlar sus sentimientos y caminar hacia adelante. Por supuesto que sabía que la lastimaba con sus palabras cortantes e hirientes, pero era mejor hacerla pensar que no la quería cerca, que tenerla a su lado y perderla otra vez. "Perdóname" cambio su rostro al estoico de siempre y salió a ser parte del espectáculo que esa noche se presentaba.
― Muchas gracias a todos por haber hecho unas magnificas donaciones. Tengan por seguro que haremos buen uso del dinero y muchas personas serán beneficiadas ―y ninguno de los presentes dudaba de las palabras de Tsunade, pues durante todos los años que había sido la tesorera de la asociación "United Hands" -a la cual pertenecían todos los presentes- nunca se había hecho un mal uso de los fondos.
Todos aplaudieron felices y la rubia voluptuosa siguió hablando.
―Bien, como anteriormente lo había anunciado, esta noche tenemos unas cuantas noticias que se darán a conocer en breve. He de decir que cuando yo lo escuche me sorprendió sobremanera y estoy segura que todos ustedes quedaran de la misma manera―en ese instante dos mesas fueron alumbradas, sorprendiendo a todos, principalmente a dos pelinegros, que veían incrédulos como sus padres se ponían de pie: Hinata estaba a punto del colapso nervioso y Sasuke quería golpear a Fugaku por sus estupideces; algo le decía que eso no era nada bueno. "¿Qué es lo que planeas maldito?" pensaba furioso. Estaba seguro que todo eso tenía que ver directamente con él, por eso su padre había exigido su presencia a la cena. "Maldito perro manipulador".
Hiashi y Fugaku hicieron una leve reverencia a los presentes y se dirigieron al escenario, donde una nerviosa –aunque no lo aparentaba- Tsunade los esperaba. Estaba segura que en cualquier momento podía arder Troya. "Estos dos siempre con sus estúpida pelea" pensaba enojada.
―Bien―continuo―antes que nada permítanme felicitarlos por la gran aventura en la que se van a enfrascar. Ahora creo que es justo que nuestros presentes se enteren de la nueva noticia ―la rubia se acomodo mejor en el escenario y sonriente recito las siguientes palabras―: permítanme presentarles a los nuevos candidatos para la gubernatura de Tokio. ¡Un aplauso para Fugaku Uchiha y Hiashi Hyuuga!―inmediatamente el recinto estallo en aplausos―Mis mas grandes deseos para los dos.
Sasuke no podía estar más sorprendido ¿había escuchado bien? Parecía que todo se volvía a repetir. Ahora si se iba a volver loco ¿¡Porque diablos Fugaku le hacía eso!? ¿¡No era suficiente con lo que lo hacía sufrir!? En esos momentos era cuando se daba cuenta que cada vez iba a ser más difícil quitarse las cadenas que lo ataban. Volteo a ver a su hermano y este le regreso la mirada preocupado. La noticia de su padre solo complicaría más sus planes.
Se levanto molesto de su asiento y se fue dando pasos furiosos, pero una voz lo detuvo.
―Tsunade, me gustaría dar un anuncio mas―decía Hiashi sonriente ¿El castaño estaba sonriendo? ¡Imposible! ¿Acaso su padre y él se habían confabulado para hacer su vida una mierda? La rubia solo asintió confundida― Neji, Hinata ¿podrían subir al escenario por favor?
Miraba todo atento y confundido. Con la mirada busco a Hinata y se dio cuenta que estaba tan confundida como él. Vio como se levantaba vacilante y caminaba junto a Neji al escenario. Estaba preocupado. ¿Qué planeaba ese estúpido?
―En vista de que es una noche hermosa, creo sería bueno dar otra buena noticia―dijo completamente sonriente Hiashi.
"¿¡Que carajos está pasando!?" pensaba aturdido y con temor.
.
.
.
Esa noche se daría una noticia decisiva en el futuro de Hinata y Sasuke.
¿Quién sabe? cabía la posibilidad de que todo se complicara un poco más.
Pero como dicen: "La esperanza y el temor son inseparables y no hay temor sin esperanza, ni esperanza sin temor".
Bueno aquí acaba este nuevo capitulo, que espero les haya gustado. Ya saben, cualquier duda háganme saber.
La frase del final pertenece a Francois de la Rochefoucauld.
Una vez mas perdón y espero me dejen reviews.
Agradecimientos a:
lilipili: no comas ansias pronto te enteraras. Grax por comentar.
Dark Amy-chan: no sabes lo feliz que me hace que también te hayas animado a leer esta nueva locura mía. Muchas gracias. Pronto todo se ira esclareciendo.
andrea: ¿Ya te formaste una idea? O_o eres rápida. Con le paso de la trama te darás cuenta si tienes razón o no. Abrazos.
Annnni: Jejeje soy mala pero te prometo que mas pronto que tarde sabrás todas esas cosas. Mil gracias por comentar. Me alegra saber de ti una vez mas.
sasuita-chan: Espero no matar tus expectativas, pronto te enteraras. Besos.
sasuke-sexy-sama: Lo mismo me he preguntado yo, pero no comas ansias, te aseguro que los malos serán castigados.
Anonimatus: Grax, grax, no sabes cuanto me halagas. Me alegra mucho que también te des una vuelta por acá. Muy pronto lo sabrás.
loka loka: ¡Si! tiene una cicatriz en su bello rostro y te prometo que te enteraras, pero todo a su tiempo. Gracias por apoyarme.
Nanita: noooo quítate ese estrés de encima pliss. No quiero que mueras antes de tiempo. Gracias.
Floresita: Lo siento, pero es necesario, prometo ya no ser tan mala. Gracias por comentar =D.
Miko: Grita todo lo que quieras porque estas en lo cierto. Es un maldito desgraciado. Lo haré sufrir no te preocupes.
LilyHime100: ¿Una teoría? me gustaría que me la hicieras saber. Siento haberte confundido mas, pero te prometo que poco a poco te iras enterando de todo. Besos y gracias por comentar.
Kathleen-14: ¡Amiga! gracias por darte una vuelta a esta locura mía jejeje. Pronto, pronto te enteraras, así que no comas ansias. Es verdad, Sasuke es muy oscuro en esta historia, pero por todo lo que paso es muy comprensible. Ya te enteraras. Gracias por apoyarme y por decirme esas cosas tan bonitas.
kushinatauchiha: gracias por tus halagos. Ya pronto te enteraras quien es su novio o si fuste atenta en este capi, quizás te has dado cuenta. Besos y gracias por comentar.
También le agradezco a a todas aquellas personitas que no dejan review pero leen. De veras muchas gracias.
Se despide de ustedes: sasuhina.18
