Hola! Lo sé, lo sé: otra vez tarde.

Parece que el karma está en mi contra, pues siempre arruina mis planes. Ya tenia este capi adelantado y solo era cuestión de subirlo, pero resulta que a la "cosa" llamada destino, se le ocurrió ponerme ciertas pruebas por delante y una de ellas, fue que me lastime mi mano derecha y mi madre me mantenía lo mas alejada posible de ella. T_T juro que yo quería actualizar, pero no me dejaban. ¿Me perdonan?

Bien, pues resulta que a partir de este capítulo las cosas se tornaran negras e intensas (Por fin).

El capi me quedo largo, pero lo hice así, en compensación de que luego me tardo en actualizar.

Ahora, quiero hacer algunas aclaraciones: sé que para muchas/os (no sé si hombre lean esto, pero por si acaso =D)las personalidades de Hinata y Sasuke están un poco OoC, pero juro que es necesario. Hay muchas circunstancias en nuestras vidas que nos hacen cambiar y créanme que ellos dos han tenido muchas para este cambio algo drástico. Si ven que de plano están muy OoC, avísenme por favor, pues tampoco los quiero cambiar mucho.

Ah, también quería avisarles que subiré otra historia, que espero se animen a leer, se llamara "Intriga y Seducción" sera SasuHina, por supuesto. Quizás mañana suba el prólogo.

Dejándome de habladurías, les dejo el capi.

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son del gran mangaka Masashi Kishimoto-sama. Solo la trama y algunos personajes son míos.

Aclaraciones:

-Hablan-
"Piensan"
Recuerdan

Disfruten...


Lo Valioso De Los Recuerdos

Capítulo 4

"Señor Conquista"

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Hacia un mes que Sasuke había tomado su decisión y también que había puesto en marcha su plan. Quizás a los ojos de Hinata él fuera un maldito acosador, pero eso no importaba; en lo único que debía concentrase era en conquistarla…otra vez.

Se había ganado las miradas curiosas y las preguntas indiscretas de sus amigos, pero eso era lo de menos; aunque debía admitir que unas ganas inmensas de golpear a Naruto se estaban haciendo muy frecuentes. Siempre andaba diciendo: "Teme, mas te vale no andar acosando a Hina- chan para tus porquerías" otras veces, "Bastardo, si te atreves a hacerle daño te castrare" y la más frecuente, "Esta bien, Sasuke, te ayudare si me dices que tramas" siempre con una estúpida sonrisa adornando su rostro. Pero una cosa si tenía que reconocer (en contra de su voluntad, claro) es que Naruto realmente estaba preocupado por Hinata.

Un suspiro cansado salió de sus labios y siguió caminando por los largos pasillos de la universidad. Debía admitir que la suerte estaba de su lado, pues era de gran ayuda que Hinata estuviera estudiando lo mismo que él y que tuvieran casi todas las clases juntos. Sonrió socarronamente al imaginarse la cara que pondría la pelinegra una vez viera la sorpresa que le tenía preparada para ese día.

Desde aquel día de su resolución había estado acosando a Hinata y dándole regalos. Era simplemente sublime ver las reacciones que tenia la pequeña chica una vez lo veía. Siempre estaba tratando de esconderse, pero… ¡diablos, él era Sasuke Uchiha! No podía simplemente esconderse en un lugar que él no conociera.

Y precisamente eso era lo que se encontraba haciendo: buscándola. La chica era escurridiza y cada vez le era más difícil el localizarla. Ya había buscado en todos los lugares que a la pequeña pelinegra le gustaba visitar: la zona Este de la universidad donde se encontraban los cerezos (que en ese momento estaban en todo su esplendor, pues era marzo), la biblioteca, las canchas de futbol, la piscina, la cafetería, los salones de música, etcétera; solo le quedaba un lugar y ese era ni más ni menos que la azotea.

Quería reírse por lo irónico de la situación, pues en una azotea fue donde la conoció y donde precisamente quería llevarla para que viera su sorpresa. Con esos pensamientos en mente comenzó a caminar más rápido. Cuando hubo llegado a la puerta que le conduciría a la azotea, su pulso se acelero y se le nublo la vista. Era tanta la emoción que sentía que estaba haciendo estragos en su cuerpo. A paso decido ascendió las escaleras y entre mas se acercaba a su fin, mas era la desesperación que sentía su corazón.

Al abrir la puerta, la luz le dio de lleno en los ojos, desubicándolo, pero una vez se hubo acostumbrado al resplandor, miro al frente y lo que vieron sus ojos lo dejo hechizado y mas deslumbrado que la propia luz. ¿Era posible que existiera tanta perfección en una persona? Para él, no había persona más hermosa que su amada Hinata.

Un poco vacilante se acerco a ella y con una sonrisa picara la abrazo por la espalda. La pelinegra al sentir el contacto dio un respingo y con desesperación se removió entre los brazos captores. ¿Qué tal y era un acosador? O pero aun ¿un violador? Con maestría le dio un pisotón a esa persona, luego un codazo en las costillas y por ultimo un cabezazo. De inmediato sintió como la soltaba y velozmente saco el gas pimienta que traía en su bolso (regalo de Hanabi). Lo alzo en pos de su agresor y en cuanto le vio, lo reconoció.

― ¿Uchi-Uchiha-san? ―tartamudeo nerviosa.

― ¡Diablos, Hinata!―dijo con familiaridad. Hacia un mes había dejado las formalidades; ahora la tuteaba. Se sobaba la mandíbula con dolor: la pequeña chica tenía mucha fuerza― ¿dónde aprendiste a defenderte así?

―Yo…yo no le hubiera causado daño, su usted no hubiera llegado de improviso a abrazarme ―sus mejillas tenían un lindo color carmesí.

―Pero el hubiera no existe, Hinata. Además, ya deja de llamarme usted, somos de la misma edad ¿no? ―una sonrisa surco su rostro, mientras se acercaba a la pelinegra; asechándole.

Ésta retrocedía, cual ratoncito asustado. Durante todo ese largo mes, había tratado de alejarse del pelinegro, pero este no ponía mucho de su parte. Una parte de ella; la vanidosa, le gustaba el cortejo que tenia de parte del Uchiha, pero por otra parte, la razón le dictaba que se dejara ya de juegos y mandara al diablo al egocéntrico pelinegro. Ella debía honrar el apellido Hyuuga, no podía permitirse cometer un desliz y hacer que su padre la repudiara aun más.

― Por favor, aléjese de mi ―suplicaba con voz temblorosa. Tenía miedo de estar cerca de él desde que casi se besan en el club.

― ¿Por qué habría de alejarme, Hinata? ¿Es acaso que te pongo nerviosa? O…―hizo una pausa― ¿tienes miedo que tu cuerpo reaccione contrariamente a tu razonamiento?―ya la tenía acorralada contra uno de los muros de la azotea. Sus rostros estaban muy cerca, tanto, que la pelinegra podía oler la embriagante loción del morocho y sentir su refrescante aliento en su boca. De solo sentir eso, su corazón comenzó a latir desbocado, como esperando que el pelinegro hiciera algo más. Se sentía confundida, ¿Por qué se sentía así con Sasuke? ¿Era acaso que le gustaba? Ante esa idea, no pudo más que asustarse. No, no y no. Se negaba rotundamente a entregar tan importante sentimiento a un (prácticamente), desconocido; además que se encontraba comprometida. Pero la pregunta que le había hecho el ojinegro aquella noche del compromiso, todavía rondaba por su cabeza ¿realmente amaba a Neji? Lo quería, sí; pero eso era muy diferente a amar.

Un toque en su mejilla la saco de sus cavilaciones y sorprendida alzo la mirada para observar al muchacho que se encontraba frente a ella. Los ojos negros del chico mostraban tanto anhelo, que la desconcertó, ¿era capaz Sasuke Uchiha de mostrar emociones en sus ojos? Desde la primera vez que lo había visto, se dio cuenta que la mirada del morocho estaba desprovista de emociones. Por eso verlo ahora, tan vulnerable, le había sorprendido sobremanera. Sintió como su mejilla derecha era acariciada con cariño, con tanto cuidado, como si temiera lastimarla. Eso la confundía aun más, ¿Sasuke realmente trataba de conquistarla o simplemente se había convertido en un pasatiempo? Si se guiaba por lo que le estaba demostrando en ese momento, se iría por la primera opción. Había tanto amor en esa simple caricia que la hizo suspirar involuntariamente. Su cuerpo reaccionaba solo, como si anhelara esos mimos y ante el tacto recordara viejas sensaciones.

Sin darse cuenta, sus rostros se encontraban mucho más cerca. Se miraron a los ojos y como si se tratara de un imán, fueron acortando la distancia que les separaba. Un roce, un simple roce fue lo que se dieron y que fue más que suficiente para que Hinata reaccionara. Con fuerza empujo al pelinegro hacia atrás, sorprendiéndolo.

― ¡Basta! ¿¡Que es lo que realmente quiere, Uchiha-san? ―le grito entre molesta y confundida. Ese chico estaba a punto de volverla loca.

― ¿Qué quiero?―hizo como que meditaba su pregunta, aunque ya sabía su respuesta. Le sonrió coquetamente―. A ti, solamente te quiero a ti, Hinata.

― ¡Que cosas dice! ―se calmo―He de pedirle que por favor deje de jugar, Uchiha-san. Estoy muy segura que hay muchas chicas que estarían encantadas de estar con usted.

Sasuke se puso serio.

―No estoy jugando, Hinata. Yo no me tomo tanto tiempo en conquistar a alguien, si solo voy a jugar con ella―fue sincero y contundente.

La chica lo miraba sorprendida ¿de verdad iba en serio con ella? Y si era así, ¿Por qué ella habiendo chicas más bellas y dispuestas a estar con él sin que siquiera las conquistara?

― ¿Por qué yo? ¿Por qué no alguien más? ―se asusto dándose cuenta que estaba cediendo un poco ante el pelinegro.

―Por la simple razón de que eres especial―levanto la mirada asombrada. Lo miro a los ojos y se dio cuenta de que no mentía ―. Tienes razón cuando dices que hay muchas chicas dispuestas, pero ninguna eres tú.

―No siga, por favor―se tapo el rostro desesperada: estaba dudando. Escucho como pasos se aproximaban y como unas manos tomaban las suyas quitándolas de su cara.

―Las chicas hermosas no deberían taparse sus rostros, eso es muy egoísta, ¿Por qué no dejan que los demás admiren su belleza?― ¿era Sasuke Uchiha el que se encontraba delante suyo? ¿Cómo era posible que pudiera decir cosas tan dulces? Vio como le sonreía tiernamente y eso la desconcertó aun mas.―Solo quiero que me des una oportunidad, Hinata. No te estoy pidiendo que seas mi novia, sino que me dejes demostrarte cuanto me interesas. Solo una cita, solo eso.

―Pero…―el morocho le puso un dedo sobre sus labios.

―No pongas pretextos, si el problema es tu prometido, no me importa. Además, no tiene por que enterarse ―le guiño un ojo en símbolo de complicidad.

¿Debería aceptar salir con Sasuke? Una parte gritaba que sí a los cuatro vientos, pero otra se negaba rotundamente, pues no quería tener problemas con su padre. ¿Qué tal y se enteraba? No quería ni imaginarse su reacción.

Estuvo debatiéndose internamente por varios minutos que a Sasuke se le hicieron eternos. Si aceptaba, eso quería decir que había ganado terreno y conquistarla sería mucho más fácil; con esto no quería decir que Hinata fuera fácil, claro que no. ¡Por Dios, le había costado un mes llegar hasta este punto! Con cualquier otra chica ni siquiera hubiera tardado un minuto. Hinata realmente era valiosa...

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El día que se encontraron en el club, salió como un bólido hacia "su" casa para poder hablar con Itachi. Cuando llego a su hogar y entro, se dio cuenta de lo estúpido que había sido: eran como las tres de la mañana, su hermano no podía estar despierto a esa hora. Ya hablaría con él al día siguiente.

Y así lo hizo. Intercepto a su hermano en las escaleras y prácticamente lo arrastro a su cuarto, donde cerro con llave una vez estuvieron adentro.

Si no fueras mi hermano, Sasuke, pensaría que quieres violarme―lo vio con burla― ¿o realmente esas son tus verdaderas intenciones?

No seas idiota, Itachi ―ahora él lo vio con burla ―. Lamento cortarte las alas, pero no eres mi tipo―ahora lo vio serio, a lo cual Itachi reacciono, pues estaba seguro que su hermano iba a decirle algo importante ―. He tomado una decisión: voy a luchar.

No necesitó decir más para que su hermano mayor comprendiera; entre ellos no eran necesarias las palabras.

¿Estás seguro, Sasuke? Sabes que todo se complicara más porque ella está comprometida. No será nada fácil. Además, Hiashi Hyuuga seguramente está vigilando a su hija ―le dijo serio.

¿Entonces no piensas ayudarme? Te comprendo, tu familia esta primero.

No, Sasuke, no es eso. Quien me preocupa eres tú. Ya ves lo que pasó la vez pasada: el precio es muy alto. ¿Estás dispuesto a pagarlo?

No es como antes, Itachi; ahora estoy preparado. Ya no soy el estúpido adolecente impulsivo de dieciocho años. Esta vez daré guerra. Ella lo vale.―la determinación era palpable en sus palabras.

Itachi soltó un suspiro cansado, comprendiendo los sentimientos de su hermano. Si él estuviera en su situación, seguramente estaría haciendo lo mismo; no quería si quiera imaginar, cuan doloroso le seria estar separado de Miranda o su pequeño Hiro.

Está bien, pero tienes que estar consciente de que no podemos hacerlo solos, necesitamos la ayuda de Shisui.

Lo sé, ya lo había pensado. Pero antes que nada, necesito que hagas algo, hermano―Itachi lo vio confundido.

¿Qué necesitas?

Necesito que saques a Fugaku de la oficina por al menos una hora ―le aclaro e Itachi lo vio suspicaz.

¿Qué planeas, Sasuke? Espero que no vayas a meterte en problemas graves―estaba preocupado por la locura que fuera a hacer su tonto hermano menor.

No te preocupes, solo necesito conseguir una carta maestra, la cual te aseguro, será muy útil en su momento.

Bien, yo te aviso cuando vaya a sacarlo de la oficina. Ahora si no te molesta, me gustaría bajar a desayunar ―Sasuke le sonrió de vuelta

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Sonrió sin proponérselo al recordar el as bajo la manga que tenia. Ya quería ver la cara enfadada de Fugaku. Un movimiento de la chica lo saco de sus cavilaciones. Volteo a verla.

―Uchiha-san…―Sasuke la vio serio. Se corrigió―Sasuke-san ―bueno, no había quitado el honorifico pero ya era un avance ―. Acepto―ok, ya lo había dicho, esperaba no arrepentirse de la decisión que había tomado.

Sasuke estaba en shock ¿había escuchado bien? ¡Oh! Esas simples palabras habían sonado como música para sus oídos.

― ¿De verdad? ―la chica asintió apenada y eso hizo que el corazón de Sasuke latiera alborotado. Estaba feliz de no serle tan indiferente a Hinata.―No sabes cuánto me alegra tu decisión. Te aseguro que no te arrepentirás.

―Eso espero―dijo Hinata en un murmullo.

―Bien, entonces saldremos el sábado ¿te parece? ―solo consiguió como respuesta "Cualquier día que Sasuke-san decida está bien"―. Ya que sería un gran inconveniente que fuera por ti a tu casa, nos veremos en la Plaza Hachiko* a las tres y media. Entre más alejados estemos de Shinjuku*, mejor.

―Si―dijo preocupada.

― ¿Qué pasa? ¿Ya te arrepentiste? ―si ese era el caso no le importaría cancelar la cita; tampoco quería presionarla y aunque iba a perder una oportunidad muy valiosa, lo que más deseaba era que Hinata se sintiera segura.

―No es eso, lo que pasa es que no estoy acostumbrada a salir "muy" lejos sola ―el morocho no pudo evitar soltar una risa burlona ― ¿Qué es tan gracioso? ―pregunto ofendida.

―Hinata, no vamos a ir "lejos" como tú dices. Solo vamos a ir al barrio vecino que esta como a media hora. Que quien viva en Adachi*, diga que Shibuya* está lejos. ―la pelinegra no pudo evitar sentirse tonta ante lo dicho por Sasuke. Sabía que tenía razón, pero salir sola a veces le aterraba. De solo imaginarse que tendría que ir a la estación del metro de Shinjuku, le causaba un miedo tremendo. ¡Por Dios! Era la estación más atestada de Tokio y según se decía, la más transitada del mundo. Era más que probable que muriera aplastada por una horda de personas y seguramente estaría más llena por ser fin de semana. Bendita la hora en que se le ocurrió aceptar. Además, todavía de tomar esa línea, tendría que transbordar a la línea de tren JR Yamanote*.

―Si―fue lo único que dijo.

―No tengas miedo: te estaré vigilando―le sonrió afablemente para darle confianza.

―Bien…pues yo tengo que irme Sasuke-san. Ya esta atardeciendo―volteo a ver el cielo y se dio cuenta que lo que decía Hinata era verdad: colores anaranjados, rojizos y amarillentos formaban un lienzo hermoso en el cielo. Esa imagen lo llenó de nostalgia, pues dulces recuerdos venían a su mente…

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Sentía la brisa acariciando sus mejillas; escuchaba el sonido del viento al atravesar las ramas de los arboles. La frescura del pasto en su espalda era deliciosa. Todo era perfecto y no había nada que pudiera cambiar ese hecho. Apretó la mano que tenia entre las suyas y alzándola hasta sus labios le deposito un dulce beso.

La chica le sonrió con amor.

Sasuke-kun, ya deberíamos entrar. Se está poniendo fresco aquí afuera ―acarició la mejilla del chico.

No, esperemos un poco más. Quiero ver el atardecer.

¿Por qué te gusta tanto verlo?―pregunto curiosa la chica, pues desde siempre había tenido esa duda.

Porque para mí no hay cosa más hermosa que esto. Bueno, si… tú. Ver el atardecer me da esperanzas ―le vio confundida. Se rio suavemente al ver su confusión―. A diferencia de muchas personas, que se entristecen al ver el atardecer porque es el final del día y el comienzo de la noche; para mí en realidad es una dicha, ya que eso quiere decir que fui capaz de estar contigo un día más y que ese final es solo el comienzo de otro nuevo día junto a ti―volteo a verla, para solo encontrarse con una chica llorosa. Ésta se lanzo a sus brazos y recargo su cabeza en su pecho. Ay, esta chica sacaba su lado cursi que no sabía que tenía.

No sabes lo feliz que me haces, Sasuke-kun. No podría pedir o desear algo más en mi vida. Tú eres lo único que necesito.

Sasuke le alzo el rostro, limpio sus lágrimas y la beso. Fue un beso dulce, lleno de amor y necesidad. En momentos como ese es cuando se decía que realmente había tomado la decisión correcta. No había nada de qué arrepentirse.

Se separo de ella con pesar, pues deseaba seguir tomando de aquel elixir que eran los labios de su amada.

Vamos―se levanto y se sacudió el pantalón para después extenderle una de sus manos a la pelinegra―. Hay que entrar, no quiero que te enfermes por mi culpa.

Si―fue lo único que dijo tomando la mano que el morocho le ofrecía

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Esto fue un día antes de que eso pasara. Aun seguía reprochándose por haber sido tan estúpido y confiado. Debió de haber sido más precavido. Pero eso ya era el pasado y en lo que debía concentrarse ahora era en disfrutar el presente.

―Sasuke-san―era la cuarta vez que Hinata le hablaba. Hacia unos momentos el Uchiha se había quedado en blanco y una mirada de profundo dolor se había instalado en sus ojos. ¿Por qué estaba triste? Siempre se preguntaba eso y nunca había tenido el valor para preguntarle, más que nada por temor a ser rechazada y ser considerada una chismosa por meterse en los asuntos de los demás. Incluso ahora, que eran relativamente "cercanos", no se atrevía a sacarle de sus cavilaciones y preguntarle que tenia. Volvió a hacer otro intento―Sasuke-san.

―Perdón―se disculpo saliendo de su estupor.

―No importa. Ya me voy o se hará más tarde―hizo una respetuosa reverencia y se dio la vuelta hacia la salida, pero una mano detuvo su camino.

―Espera, aun no te doy tu sorpresa del día―volteo a verlo sorprendida y este le sonrió en respuesta. Vió como sacaba su celular, hablaba un poco y después colgaba.

Un ruido la espanto y la hizo saltar de la sorpresa. Miro hacia arriba y se dio cuenta de que era una avioneta lo que había pasado tan cerca de ellos haciendo ese ruido tan fuerte. Siguió la trayectoria de la avioneta con su mirada y queda fascinada al ver las espectaculares piruetas que ésta realizaba. El aviador debía ser todo un veterano experto.

Volteo a ver a Sasuke y se sorprendió al ver que él no le estaba poniendo atención a la avioneta, sino que su atención estaba totalmente centrada en ella. Eso la hizo sonrojarse. El pelinegro le sonrió y con un movimiento de cabeza le indico que mirara hacia el frente. Así lo hizo.

Con estupefacción se dio cuenta que todas aquellas bellas piruetas habían tenido un propósito. En lo alto del cielo anaranjado se podía ver la leyenda de "Me gustas, Hinata", que había formado el espeso humo que dejaba atrás la avioneta.

Sintió un vuelco al corazón al darse cuenta que Sasuke realmente se estaba esforzando con ella. En ningún momento él le había regalado cosas costosas y estrafalarias. Nada llamativo y siempre discreto. Por ejemplo, a veces le regalaba rosas (sus favoritas) o rollos de canela (sus golosinas favoritas). Siempre le regalaba cosas que le gustaban y eso la confundía. ¿Cómo era posible que un, prácticamente, desconocido conociera tan bien sus gustos?

Y ahora, al ver tan hermoso detalle para con ella, realmente la había conmovido. ¿Era ostentoso? sí; pero también era un gran regalo.

―Gracias, Sasuke-san―volteo hacia su dirección e hizo una respetuosa reverencia, para que evitara ver las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos.

―De nada. Después de todo no podía dejar este día sin darte una sorpresa, eso mancharía mi historial de records.

La chica camino hasta la baranda y se recargo en ella limpiándose el rostro. Suspiro con cansancio pero a la vez con calidez. Sasuke siempre lograba esas sensaciones en ella y le asustaba sobremanera que estuviera comenzando a acostumbrarse a ellas. De reojo observo que el moreno imitaba su pose.

―Aun no lo comprendo.―dijo frustrada.

―No es necesario que lo hagas ahora. Soy paciente…bueno, no, pero contigo es diferente.

Fue lo último que se dijeron y se quedaron juntos observando la caída del Sol y el ascenso de la Luna. El silencio era cómodo y nadie trato de romperlo. A lo lejos, lograron distinguir una estrella fugaz a pesar de la cantidad de luces de la ciudad que impedían deleitarse completamente con los astros. Los dos cerraron los ojos y pidieron un deseo.

"Deseo ser feliz" pensó con fervor la pelinegra.

"Deseo jamás volverla a perder" pensó Sasuke.

Se quedaron un rato mas mirando la ciudad y el cielo. Fue Sasuke el que tomo la palabra.

―Creo que sería bueno irnos ya.

―Sí, tiene razón―se enderezo y discretamente se estiro para quitarse el agarrotamiento.

El pelinegro se le adelanto y abrió la puerta de la azotea para que ella pasara sin ninguna dificultad. Descendieron tranquilamente las escaleras y una vez que se encontraron abajo solo se quedaron mirando.

―Disfrute de este día con usted Sasuke-san, pero ya tengo que irme…―dudo en continuar―me deben estar esperando.

―Ah, sí. Ese debe estar desesperado―se acerco a ella y le deposito un casto beso en la mejilla dejándola desconcertada―.Ve con cuidado y no olvides nuestro compromiso del sábado.

―No lo hare―se sorprendió de ella misma al darse cuenta que había contestado inconscientemente. Se sonrojo hasta las orejas.

―Eso me agrada.

―En-entonces ya me voy―y torpemente se alejo del lugar, dejando a un Sasuke complacido.

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Iba con el corazón agitado caminando lo más rápido que podía por los jardines de la universidad; ya había muy poca gente. "Mañana es viernes, lo que quiere decir que el sábado esta próximo, además mañana se suspenderán las clases, entonces no veré a Sasuke-san si no hasta el día de la cita. Ay Dios, ¿en qué lio me he metido? ¿Por qué acepte su invitación? Fácil: porque eres una tonta." Le contesto su subconsciente "Ya sé que soy una tonta, pero no pude evitar decirle que sí; quizás mi razón me dicte una cosa pero mi corazón me dice algo muy diferente. ¿Qué hay de malo en que conozca un poco más a Sasuke-san? Después de todo, no puede haber nada entre nosotros aunque así lo quisiéramos. ¡Estoy comprometida! ¡Por Dios! Cortó sus pensamientos "Comprometida" pensó con dolor y la excitación de hace un momento se le bajo de golpe; deprimiéndola.

En realidad, ¿Qué tenia de chiste el conocerlo más? Ella misma se lo estaba confirmando: no habría nada entre ellos y hacerle vanas ilusiones al morocho, se le hacía totalmente injusto. Quizás lo mejor sería no ir a la cita y seguir con las cosas tales y como estaban. También no podía ser injusta con ella misma haciéndose ilusiones con un chico que no podría ser.

A lo lejos diviso a su prometido, que se encontraba recargado en su auto. "Mi mejor opción es Neji-kun." Se dijo tratando de convencerse "Además no puedo defraudar más a mi padre. Debo resguardar el apellido Hyuuga" pensó resignada aceptando su destino y desistiendo de su encuentro con el Uchiha.

― ¿Por qué tardaste tanto, Hinata? Llevo esperándote largo rato. He estado llamándote y me mandas a buzón―le dijo caminando hasta ella.

―Lo siento, tuve que ir a dejar unas cosas a la biblioteca y mi celular se descargo―mentir últimamente se le estaba haciendo muy fácil.

―Está bien, no importa. Me alegra que estés bien―le abrió la puerta del copiloto para que su novia…corrección, prometida entrara al auto. Antes de que ésta se metiera dentro, la jalo hasta su pecho y le dio un beso en los labios. Hinata abrió sorprendida los ojos y luego le correspondió el beso con un poco de remordimiento, pues en la tarde se había besado con Sasuke Uchiha. Si, había sido un roce, pero para ella eso seguía considerándose infidelidad.

Se separo de su novio y le sonrió apenada, no por el beso, sino porque durante éste había estado pensando en otro hombre.

―Vámonos, Neji-kun―y se metió de golpe al coche.

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Se encontraba acostado en su cama sonriendo como un idiota. Por fin el karma se ponía un poco de su lado. Le agradaba eso de que la balanza se inclinara hacia él. Eran cerca de la una de la mañana y no podía conciliar el sueño. De repente, empezó a escuchar un sonido. Curioso, se levanto de la cama y salió de su cuarto. Camino por el pasillo siguiendo el sonido: era el piano de cola que se encontraba en la sala. La melodía sonaba tan nostálgica y triste que de un momento a otro se le había formado un nudo en la garganta. Bajo con cautela las escaleras y con sigilo camino hasta la sala.

Ahí, sentada en el banquillo que estaba frente al piano, se encontraba su madre; bañada por la tenue luz de Luna que se colaba por el amplio ventanal. Sus dedos se movían con maestría por el teclado, haciendo que la melancólica melodía flotara en el ambiente. La rodeaba un aura de tristeza infinita y eso hizo que Sasuke se preocupara. Él sabía muy bien porque su madre estaba así: Fugaku Uchiha no había llegado a dormir. ¿El motivo? Su amante. Suspiro con cansancio y le hizo compañía a su madre, sin que ésta lo supiera.

Reconocía la canción que estaba tocando Mikoto: Serenade de Schubert. Era la canción que siempre tocaba cuando su padre se iba con su amante. Después de esa le siguieron muchas más como; Lacrimosa de Mozart, Tristesse de Chopin, Sueño de amor de Liszt, etcétera.

Miro el reloj de péndulo que estaba en la sala y vio que ya eran las tres y media de la mañana. ¿Habían pasado tan rápido dos horas y media? No se había dado cuenta que su madre había dejado de tocar y vio que ésta se desplomaba sobre el piano, llorando con amargura y dolor. Se acerco con preocupación a ella y le toco el hombro.

Mikoto se había sobresaltado al sentir el tacto en su hombro, pero cuando se dio cuenta que era Sasuke, se lanzo a sus brazos desahogando sus penas. Le hacía falta que alguien le dijera palabras de cariño y aliento. Antes, para ella era mucho más fácil sobrellevar la infidelidad de su esposo, porque tenía a Sasuke junta a ella; siempre protegiéndole. Pero desde que su hijo se había distanciado de ella, realmente todo se había hecho más difícil. Ya no había quien le consolase y le dijera cuanto la quería, lo bonita que era. Todo eso se había perdido y Mikoto había caído en una profunda depresión.

―Madre―escucho como le llamaba Sasuke y le acariciaba su cabello en un intento por consolarla. Se acurruco aun mas en el fuerte pecho de su hijo sintiéndose protegida.

Se suponía que un padre era el que debía cuidar de su hijo, pero parecía que en su situación era al revés.

―No comprendo cómo puedes seguir con él―le dijo con reproche―. Solo te hace sufrir y tú sigues aquí; como la esposa abnegada.

―Es porque le amo, Sasuke. Tú deberías poder entender este sentimiento: no es fácil dejar a una persona que amas. ¿No es verdad?―le había dado un golpe bajo, pero debía admitir que una parte de lo que le decía su madre era verdad: era difícil decirle adiós a un ser amado. Además, de cierta forma, Hinata le hacía sufrir y aun así seguía ahí.

―Sí, lo amas. Pero aunque tú lo ames, no quiere decir que él sienta lo mismo. Lo lamento mucho, madre.

Mikoto soltó una leve risa amarga.

―Ya extrañaba tus palabras directas, Sasuke-kun―se abrazo más a él y éste no la rechazo, sino que afianzo más el abrazo.

―Yo también ya extrañaba esto―y aspiro fuertemente el olor a fresas que desprendía su madre.

―Entonces… ¿quieres decir que ya me has perdonado?―le pregunto ilusionada ― ¿Ya no estás enojado conmigo? ¿Ya no me odias?

―Madre, te dije hace tiempo que no te odiaba, además nunca estuve enojado contigo; solo dolido y un poco decepcionado.

―Realmente lo siento, Sasuke. No sabes cuánto me ha estado torturando esto, pero es que era la única manera de tenerte a salvo.

―Lo sé y no te reprocho nada. Ahora creo deberíamos irnos a dormir, ya son casi las cuatro de la mañana. La hermosa señora Uchiha no puede perder el glamur por una noche de desvelo y unas ojeras―Mikoto no pudo evitar reír ante las palabas de su hijo.

¡Qué bien se sentía estar así de nuevo!

―Está bien―se levanto con la ayuda de la mano que su hijo le brindaba. Lo tomo del brazo y subieron tranquilamente las escaleras.

―Buenas noches, madre ―fue lo que le dijo Sasuke una vez estuvieron frente a la puerta de la habitación de la Uchiha mayor. Ella también le contesto con un "buenas noches" y cuando vio que su hijo se alejaba, le llamo.

―Sasuke―él la vio interrogante―Te amo, hijo.

―Yo también―y siguió su camino dejando a una feliz Mikoto.

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Estaba tapado de pies a cabeza, disfrutando de un revitalizador sueño. Ah, tenía mucho que no dormía así. De repente sintió como las cobijas eran retiradas de golpe y el frio de la mañana le pego sin remordimiento. ¿¡Quién diablos se había atrevido a perturbar su sueño!? Se sentó como resorte en la cama buscando a su agresor. Solo se encontró con una divertida Mikoto y un sonriente Hiro.

― ¿Qué pasa? ¿Por qué me despiertan tan temprano? ―pregunto entre enfurruñado y adormecido. La pelinegra y el pequeño se rieron.

― ¿Temprano? ―fue Hiro el que tomo la palabra― Tío Sasuke, son pasadas las doce del día ―el morocho lo vio suspicaz.

― ¿Entonces por que todavía sigues en pijama y no te has ido a la escuela?―que no quisiera verle la cara de tonto ese niño. ¡Por Dios él era Sasuke Uchiha!

―Porque yo soy un niño y puedo andar en pijama, además amanecí con un poco de tos el día de hoy y por eso no fui a la escuela ―le dijo victorioso―. Bueno, de todos modos, si no me crees ¿Por qué no ves tu reloj, tío?

El pelinegro enfadado volteo hacia su buro y se dio cuenta que el pequeño tenía razón.

― ¿Cómo sé que no lo adelantaron antes de despertarme?―no caería tan fácil―madre, muéstrame tu reloj―la mujer se acerco divertida hasta él y se lo mostro, en él vio la misma hora: doce y cuarto. ¡Diablos!

― ¿Lo ves? ―ahora Mikoto era la burlona. Su mirada ónix estaba totalmente llena de burla.

Ok, tenía que aceptar que estaba perdiendo el toque. Sonrió mentalmente. No, en realidad esto era producto de que aun estuviera un poco dormido. Él era Sasuke Uchiha.

―Bien, ustedes ganan, pero no quedare conforme hasta revisar todos los relojes de la casa ―los otros dos solo se encogieron de hombros―Ahora, si no les molesta, me gustaría bañarme.―y otra vez sin decir nada, los pelinegros se retiraron, mirándose entre ellos burlones.

Sasuke suspiro con cansancio y se dirigió al baño. Se quito el bóxer que llevaba puesto; bueno, en realidad era lo único que llevaba puesto. Se sonrojo un poco al darse cuenta de porque su madre lo veía con burla. ¡Lo había visto en bóxers!

Un poco deprimido por la anterior vergüenza, se metió bajo el chorro de agua fría. Adoraba el agua helada, siempre lo despejaba. Después de estar un rato en la regadera se dirigió a su habitación para cambiarse.

Una vez que estuvo listo, bajo al comedor, donde le esperaba comida sobre la mesa.

― ¿A quién debería agradecerle el banquete de este día?―pregunto con sospecha. Nada de eso se le hacía confiable.

―Oh no, tío. No tienes porque agradecer. ¿Por qué mejor no te sientas a comer?―y ahí estaba otra vez viendo suspicaz al pequeño. ¿Por qué era capaz un mocoso de hablar con tanta fluidez? "Malditos genes" pensó acordándose de su hermano y cuñada.

― A todo esto―se sentó a comer― ¿Dónde están sus padres?―esta vez miro a Mikoto.

―Pues, Itachi se fue a la oficina y Miranda fue a ver a su editor―hizo una pausa dudando. Sasuke la vio con mas sospecha― Emm…Sasuke-kun ¿podría pedirte un favor?―su voz se había hecho más delicada y chillona que de costumbre.

―Depende ―sentía que él era el único que iba a salir perdiendo en ese favor.

―Sí o no―volvió a insistir.

―Ya dije que depende.

―Bien―tomo aire y valor para decir lo siguiente―: ¿podríascuidardeHiro-chanporhoy?―lo dijo tan rápido que a Sasuke le costó trabajo entenderle. En cuanto la información fue procesada dentro de su cerebro, abrió mucho los ojos y negó rotundamente con la cabeza.

―No. Ya tengo planes para hoy. No puedo quedarme en casa y cuidar de un niño pequeño. Además sabes que eso de ser paciente no se me da, madre.

―No seas cruel. ¿A poco Hiro no es tierno? ―la pelinegra mayor se inclino sobre el pequeño y le estiro graciosamente los cachetes.

―He dicho que no―volvió a negarse. ¿Por qué su madre le pedía algo así? El no tenía la paciencia para eso. Además, tenía asuntos que resolver.

― Por favor, Sasuke-kun―rogo otra vez Mikoto.

― ¿Y precisamente por que debería cuidarlo? ¿Qué te impide que lo hagas tú?―Mikoto se puso nerviosa y desvió los ojos. ¡Aja! Lo sabía: su madre quería salir con sus amigas.

―Anda ¿qué te cuesta? ―puso ojos de corderito a medio morir―. Además, también podrías pasar tiempo de calidad con tu lindo sobrinito.

―Ni hablar―se limpio la boca con la fina servilleta y se paró de la silla. Hizo una reverencia ―Gracias por la comida.

―Sa-Sasuke― corrió detrás de él―Por favor―junto las manos en forma de suplica.

El pelinegro miro detrás de su madre donde se encontraba Hiro que lo miraba con ojos llorosos. Eso lo confundió, ¿Por qué lo veía así? Lo hizo sentirse mal.

― ¿El tío Sasuke no quiere pasar tiempo conmigo? ―vio como lágrimas empezaban a descender por sus mejillas. ¡Diablos! Eso le recordó a las escenas que él le llego hacer a Itachi.

― ¿Ya viste? Lo hiciste llorar―le reprocho su madre. ¡Ja! ¿Así que ahora le reclamaba para hacerlo sentir mal? Como era de chantajista.

―Está bien―se rindió. No servía de nada seguir con esa disputa si sabía que su madre iba a ganar―. Solo espero que llegues temprano o me volveré loco.

― ¡Gracias! ¡Gracias!―Mikoto parecía niña chiquita gritando toda extasiada. Una pequeña sonrisa surco el rostro del Sasuke, pues tenía mucho tiempo que no veía así a su madre. Cuando salió de su estupor, volteo a todos lados: Mikoto había desaparecido. Suspiro con pesadez y vio al pequeño que se encontraba frente suyo.

― ¿Qué te gustaría hacer? ―no podía ser tan malo pasar el día con su sobrino ¿verdad? ¿VERDAD?

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¿Cómo había llegado a esta maldita situación? Ah, sí: había aceptado la petición de su madre. Hubiera sido tan fácil declinarla, sino hubiera visto los ojos tristes de su pequeño e inocente sobrino. ¿Había dicho inocente? ¿INOCENTE? ¡No, ese niño tenía una mente diabólica! Realmente diabólica.

Había confiado en el desdichado mocoso y ahora se encontraba en esa vergonzosa situación. Eso le pasaba por estúpido. Sabía que no debía fiarse fácilmente de las personas, pero Hiro era un niño. UN NIÑO. Y lastimeramente lo había vencido…

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Bien todo empezó después de que le preguntara que era lo que quería hacer. Comenzó relativamente bien: primero jugaron con todos sus juguetes y el dinosaurio verde que le había regalado; después tanto él como el pequeño se aburrieron y recurrieron al XBOX, pasó lo mismo con éste: se aburrieron. Después fueron a los juegos del jardín que habían sido mandados poner especialmente para Hiro. Igualmente se cansaron de ellos. Todo iba bien, hasta que al pequeño se le ocurrió nadar en la piscina.

No podemos hacerlo, se supone que estás enfermo―fue lo que le dijo y solo recibió una mirada perversa por parte del niño.

Bueno…―Oh no, esa pausa lo había hecho dudar. El pequeño sonrió como un ángel―en realidad no estoy enfermo, fingí todo para estar contigo un día completo. La abuela me ayudo.

¡Ah! Así que por eso su madre había estado tan insistente. Bueno le perdonaría esa pequeña travesura.

¿Y por qué no me lo dijiste directamente?

Porque sabía que te negarías como trataste de hacerlo cuando mi abuelita te lo pidió―hizo un gesto muy gracioso.

Touché. Debía darle crédito al pequeño: lo conocía bien.

¿Me estás diciendo la verdad? ¿No estás enfermo?―no quería ni imaginar la reacción de su hermano y cuñada si se enteraban que había metido a su hijo a la alberca estando enfermo. Lo matarían, eso era seguro.

Lo juro. Palabra de Boy Scout―el pelinegro menor junto los dedos meñique y pulgar, y dejo los otros tres rectos. Alzo su pequeña mano junto a su cara y puso cara seria.

El mayor soltó una suave risa.

Ni siquiera eres Boy Scout―el pequeño morocho inflo los cachetes. Esa expresión le recordó tanto a él mismo.

Es porque mamá dice que es peligroso y que aun soy pequeño.

Bien…pues ve y ponte tu traje de baño―ordeno mientras camina a uno de los controles que se encontraban cerca de la alberca. Gracias al cielo contaba con sistema de calefacción, así que podía ajustar la temperatura como quisiera.

Jamás debió de haber aceptado la proposición del mocoso.

"¿Por qué estoy cumpliendo todos sus caprichos? Pero es que es tan lindo… ¿dije lindo?" suspiro cansado "¿Sera porque de cierta manera se parece a mí cuando era pequeño y caprichudo? Bueno, aun soy caprichoso" corto sus pensamientos al ver como el pequeño se acercaba a él sonriente.

Ya estoy listo―el pequeño lo vio confundido― ¿y tu traje, tío?

Yo me meteré en bóxer―fue lo único que dijo.

Pero mamá dice que eso es antihigiénico―Sasuke lo vio burlón.

¿Ahora si te importan las reglas, niño chantajista? Además, tu madre no tiene porque enterarse: estamos los dos solos y podemos divertirnos. Sera un secreto entre tú y yo ¿verdad? ―estaba seguro que Mikoto también haría un escándalo si se enteraba que había hecho algo así, pero… ¡al diablo!, la casa era completamente suya en ese momento; no estaban los empleados ni los miembros de la familia.

¡Sí!―grito emocionado de poder tener un secreto con su tío favorito. Bueno, en realidad era el único, su madre solo tenía hermanas.

El mayor se acerco a la alberca y toco el agua: estaba perfecta.

A todo esto ¿sabes nadar?―le pregunto con duda.

Claro, papá me enseño―inflo el pecho con orgullo.

Bien…―sonrió con malicia― ¡el último en llegar a la otra orilla es un huevo podrido!―grito y se aventó al agua. Alcanzo a escuchar un "Eso es injusto". ¿Por qué se comportaba tan infantil como Hiro?

Obvio que le iba a dar ventaja al pequeño, tampoco era un gandalla. Además debía reconocer que le gustaba jugar con el niño: era relajante.

Mientras se encontraba debajo del agua y veía como le pequeño pasaba a su lado a una velocidad asombrosa, se encontró sonriendo con amargura "Así debería sentirse ¿verdad?". Recomponiéndose, nado rápido y cuando llego del otro lado, el pequeño sonreía triunfante.

¿Lo ves, tío? I'm the best―le dijo con perfecto inglés, pues había nacido en E.U.

Sí, ya me di cuenta ―dijo un poco distraído mirando el hermoso atardecer, debían ser como las cinco y media. Eso le recordaba que al otro día seria su cita con Hinata. De solo pensarlo su pulso se acelero y una extraña sensación de desesperación lo embargo.

Debía alejar esos pensamientos de su mente o se desesperaría aún más.

―… ¿está bien, tío? ―escucho como Hiro acababa una frase a la que solo le había puesto atención al último.

Sí, sí, lo que tu digas―dijo distraídamente.

¡Qué bien!―ese grito fue lo que lo saco de su estupor. ¿Qué estaba bien? Solo vio como el pequeño salía corriendo y él hizo lo mismo detrás de su sobrino. ¿Qué había aceptado? ¡Diablos! Él y su estúpida falta de atención hacia los demás.

Solo recordaba algo sobre "calle" "correr" "traje de baño". ¿Calle? Oh no. ¡OH NO!

¡HIRO! ―grito a todo pulmón pero el niño lo ignoro olímpicamente.

Corrió tratando de alcanzarlo, pero ¡carajos! El maldito mocoso tenía buena condición física; además de que era más pequeño y por lo tanto más rápido. Por primera vez no alabó el trabajo de su hermano como padre. Es más, en ese instante lo detesto por enseñar a su hijo a hacer ejercicio y llevar una vida saludable.

Su pulso se disparo una vez vio como Hiro abría la puerta de la calle y salía disparado como un bólido. Era como si dijera: "Quítate que ahí te voy".

"¡DIOS AYUDAME!" Grito en su interior.

En ese instante no se percato ni se preocupo por el hecho de que solo llevaba unos bóxers que se pegaban sugestivamente a su cuerpo a causa de que estaban mojados, además que su hermoso cuerpo se encontraba a la vista de todos. No, nada de eso le importo, solo el hecho de alcanzar al pequeño y cuidar que no le pasara nada.

Se obligó a doblar la velocidad y por fin alcanzar a su sobrino. El pequeño oji-miel estaba a punto de doblar la esquina cuando Sasuke lo alcanzó.

¡Espera!―le dijo mientras lo tomaba del su pequeño brazo. Lo volteo a ver con sus inocentes ojos.

¿Que sucede, tío?

¿¡Por qué te saliste así de la casa!? ¡Pudo haberte pasado algo!―le gritaba a causa de que se encontraba alterado.

Pe-pero, tío…tú estuviste de acuerdo― ¿Qué él estuvo de acuerdo? No, eso era ment…no, un momento… realmente había aceptado después de que el pequeño terminara de hablar cuando dijo: "Sí, sí, lo que tu digas" distraídamente. ¡Qué estúpido!

Lo siento, Hiro―se disculpo y abrazo al niño sorprendiéndolo: no quería ni imaginarse lo que pudo haberle pasado si hubiera cruzado alguna calle―. Solo no vuelvas a hacerlo ¿está bien?―el pequeño solo asintió y le devolvió el abrazo, rodeándolo con sus pequeños brazos.

Unos murmullos lo hicieron regresar a la fría y cruel realidad.

¿Ya viste que cuerpo?―decían unas chicas que se encontraba al otro lado de la calle y lo veían con lujuria. Traían un uniforme de instituto. ¿¡Instituto!?

¡Ay, sí! y solo trae bóxer. Lo violaría de ser posible ―las otras se rieron de ella.

Sí, claro―dijo otra con sarcasmo― Él es el típico chico que esta fuera de nuestro alcance.

Alto. ALTO.

¿Había escuchado bien o estaban diciendo que solo llevaba bóxer? No, NO. Eso no era posible. ¿¡Cómo es que le estaba pasando lo mismo por segunda vez en el día!?...

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Si y ahí se encontraba: parado en una acera, sin zapatos, sin pantalones y sin camiseta; solo en bóxers. Él superaría esto, pues era Sasuke Uchiha, algo como eso era solo una nimiedad. El mocoso ya se las pagaría mas tarde. Todo se complico un poco, una vez que más chicos y chicas de instituto comenzaron a transitar por la calle. Claro, era viernes y los jóvenes salían a divertirse después de la escuela. Las chicas lo veían con deseo y los chicos con cara de: ¿Y ahora éste qué?

Ok, respiraría hasta el mil y se retiraría de ahí con toda la dignidad del mundo.

Pero su escape tipo "Misión imposible" fue arruinada por la persona que menos pensaba.

― ¿Sasuke? ―se quedo de piedra al escuchar esa voz. Después se oyó una estruendosa risa.

Volteo lentamente hacia su derecha y observo como un Mercedes negro estaba parado a su lado. Dentro de él se encontraban nada más y nada menos que Itachi y Shisui Uchiha. El segundo se volvió echar a reír.

―Esto tiene que quedar como recuerdo―dijo mientras sacaba su celular y comenzaba a tomarle fotos a un enojado Sasuke.

― ¿Podrías dejar eso?―dijo con enfado mientras metía a Hiro dentro del coche y luego él. Su orgullo había quedado por el suelo.

― ¿Qué hacían ahí, Sasuke?―le cuestiono su hermano una vez hubo arrancado―y mas con esas fachas.

―Sin comentarios―fue lo último que dijo en el día, pues después de eso se encerró en su cuarto cuando llegaron a la mansión.

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Era sábado ¡SÁBADO! Y no sabía qué hacer. Dos días atrás se había resignado a no asistir a la cita, pero no podía sacarse la tonta idea de ir.

Ir o no ir, he ahí el dilema.

Suspiro derrotada sintiéndose una cucaracha por desear ver a otro hombre teniendo un prometido; uno que por cierto, le había sido impuesto. No, eso no era motivo para engañar a Neji. Se mordió el labio inferior nerviosa. ¿Y si iba? Solo lo haría para dejarle las cosas en claro al Uchiha y por fin dejarse de esos juegos infantiles.

Sí, eso haría. No engañaría a Neji y todos estarían felices y contentos.

Con esa nueva decisión en su mente, se cambio rápidamente la ropa a una más discreta: se puso una blusa blanca holgada, unos pantalones azul marino entubados y se alzo el pelo en una coleta. Se miro al espejo sintiéndose extrañamente excitada y sobre todo se sorprendió al darse cuenta que pensó que se veía bonita.

"Deben ser los nervios" pensó angustiada. Sintió como su celular vibraba dentro de su bolsillo y lo miro: era un mensaje del pelinegro. "¡Santo dios! ¿Cómo consiguió mi número?"

"Espero no seas impuntual. Lleva un cambio de ropa discreto"

Solo eso decía el escueto mensaje.

Tomo una pequeña bolsita blanca de lana y guardo unas cuantas cosas: la ropa, su celular, cartera, un mapa de las líneas del metro y tren. ¡Ah! Y también su gas pimienta, por si acaso.

Se vio por última vez frente al espejo y sonrió para darse confianza. Salió de su habitación y camino lo más rápido que pudo por los inmensos pasillos de la mansión. Bajo corriendo las escaleras para que nadie la viera salir y no le hicieran preguntas incomodas que la delatarían.

Pero todos sus esfuerzos fueron en vano.

― ¿Hermana?―escucho la voz de Hanabi. Volteo lentamente y para su mala suerte la chica se encontraba con Neji.

―Ho-hola― "compórtate Hinata o te descubrirán" se recrimino― ¿Qué pasa?

―Más bien, ¿Qué te pasa a ti? ¿Por qué corrías?―ahora fue Neji el que hablo.

―Ah, es que tengo que ir de compras. Necesito algunas cosas para la escuela ―Hanabi sonrió malévolamente y la miro suspicaz.

―Y ¿qué necesitas comprar, Hinata?―volvió a insistir la pequeña castaña: quería hacer dudar a su hermana.

―Pues, necesito unos libros y ropa nueva. Si, ropa nueva― "Por favor, que me crean, que me crean"― ¿Por qué?

― ¿Ropa nueva?― pregunto dudoso el castaño. Que él recordara a Hinata no le gustaba ir de compras, es más, las detestaba―. No lo entiendo, a ti no te gustan las compras ¿Por qué habrías de cambiar de opinión ahora?

―Emm…solo me di cuenta de que mi guardarropa ya está muy pasado de moda. Yo…yo quiero actualizarme un poco más para estar bonita para ti, Neji-kun―eso dejo estupefactos a los otros dos. A Hanabi, porque se dio cuenta que su hermana estaba mintiendo y lo estaba haciendo muy bien; incluso Neji le estaba creyendo. Y el castaño, porque le sorprendía que Hinata quisiera ser hermosa para él y eso solo quería decir que no le era indiferente.

―Bien, entonces te acompañamos―insistió el chico. Hinata iba a hablar pero Hanabi fue más rápida que ella.

―No, Neji, dejémosla sola por este día. Ella también necesita tiempo libre a solas. Además, estoy segura que mi hermana quiere darte una sorpresa con la nueva ropa que compre ―volteo a ver a Hinata guillándole un ojo― ¿no es así, Hinata?

―Si, Hanabi-chan, tiene razón. Quiero sorprenderte, Neji-kun― ¿Por qué sentía que su pequeña hermana le estaba ayudando? Ash, parecía que la había descubierto y por lo tanto la bombardearía con preguntas en la noche cuando llegara.

―Está bien, pero debes tener mucho cuidado, Hinata. La ciudad es peligrosa.―se acerco a su prometida y le dio un casto beso en los labios.

―Como eres exagerado, Neji. Tokio es una de las ciudades más seguras del mundo y no es como que Hinata vaya a ir a Shibuya―la pelinegra sudo frio.

―Sí, lo tendré―fue lo único que se limito a decir y salió disparada por la puerta, dejando a una maliciosa Hanabi y un Neji embobado.

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Su pulso estaba hasta el cielo, pues los nervios de morir aplastada no se iban. Miro una vez más la entrada de la estación central de Shinjuku y se sintió más que pequeña. Oh, esa maldita entrada era intimidante. Miro hacia atrás discretamente para comprobar si aquel hombre que había visto fuera de su casa, todavía la seguía. Efectivamente, aun estaba detrás de ella. Sudo frio, pues ese personaje podría bien ser uno de los trabajadores de su padre o un delincuente. No podía verle el rostro por culpa de la gorra que llevaba.

A paso decidido se mezclo entre el mar de gente que se introducía a la estación. Miraba todo fascinada, pues nunca en su vida había viajado en tren o en metro; y no era porque a ella no le llamara la atención, sino que su padre jamás se lo había permitido, ya que decía que el transporte público era para los pobres. Ay, si la viera en ese instante.

Caminaba tan de prisa como sus pequeños pies se lo permitían. Recibía empujones de todos lados: la gente realmente estaba ajetreada. De ahora en adelante odiaría los sábados. Después de unos diez o quince minutos (entre empujones y disculpas) logro llegar al transbordo de la línea JR Yamanote que la llevaría a Shibuya. Un poco vacilante se acerco al andén para esperar el transporte. Había tantas personas que creía que se iba a volver loca. Luego escucho como el tren se acercaba y raramente las personas guardaron la calma.

En el instante que el gran monstruo de acero se paro frente a ellos y abrió sus puertas, el mar de gente se lanzo hacia las entradas, entre llevándosela a ella. Solo le rezaba a Dios que no muriera ahí y se dejo llevar por la horda de personas. Quedo completamente pegada hasta el extremo contraria de la entrada. Se sentía claustrofóbica, ya que estaba siendo aplastada y el aire no llegaba muy bien a sus pulmones.

Llegaron a la primera estación y una suma considerable de personas bajo, para que otra horda entrara. En la segunda estación fue lo mismo, solo que entraron mucho más de los que salieron. Ya en la tercera salieron mucho menos y otra gran cantidad entro. Parecía ser que entre más avanzaran, menos personas salían. "Ay dios, ya bajo a la siguiente y yo todavía sigo aquí" pensó mirando a su alrededor y viendo que todavía se encontraba en el extremo contrario de la salida "¿Cómo le voy a hacer para bajar? Hay mucha gente. Tendré que pedir permiso".

Con trabajo se fue abriendo paso entre la gente y también se iba disculpando por las incomodidades que les provocaba a las demás personas. Sintió como el tren se iba deteniendo y por las ventanillas leyó los letreros que decían "Estación Shibuya". Sonrió para sus adentros sintiéndose aliviada de que por fin saldría de ese infierno. Pero, oh, oh, canto victoria demasiado rápido.

Sin haberlo previsto otra gran masa de personas se encontraba esperando fuera de las puertas; dispuestas a entrar a como diera lugar. Asustada cerró los ojos esperando el golpe trapero de esas personas, pero lo único que sintió, fue como una tibia mano tomaba su muñeca y la arrastraba trabajosamente fuera del vagón. Sorprendida vio que era el hombre que la había estado persiguiendo y desesperada quiso zafarse de su agarre. Se movía como gusano y aun así el individuo no cedía su prisión. Desesperada miraba a todos lados pensando a quien pedirle ayuda, pero todas las personas que pasaban a su lado iban inmersas en sus asuntos. Simplemente los ignoraban.

―Por favor, suélteme―suplicaba inútilmente. Se asusto aun mas cuando vio que ese hombre la jalaba hacia un solitario pasillo que los conduciría a los baños públicos de la estación; esos que eran muy poco usados; y no porque estuvieran en mal estado o sucios, sino porque la mayoría de las personas no podían perder tiempo deteniéndose en el baño.

Lagrimas descendían con desesperación por sus mejillas: era el fin. Seguramente ese hombre la violaría en esos solitarios sanitarios y nadie podría ayudarla. Nadie.

Sin darse cuenta choco contra la fornida espalda del sujeto, pues éste se había detenido sin que se diera cuenta. Temblorosa y con los ojos cerrados espero su siguiente movimiento; lo inevitable.

Sintió como la tomaba por los hombros y las manos intrusas ascendían hasta sus mejillas: secando sus lágrimas. Impactada, abrió los ojos, sintiéndose confundida por tan delicada caricia. Alzo el rostro para encontrarse con uno muy familiar, que le sonreía dulcemente.

― ¿Pensante que te dejaría sola?―fue lo único que le dijo quitándose la gorra, antes de abrazarla para reconfortarla.

La pelinegra estaba confundida y todo el miedo o temor que pudo haber sentido se bajo de inmediato para sentir un gran alivio y felicidad. Su pulso que ya se había relajado, se había vuelto a acelerar. Neji a pesar de ser caballeroso, jamás tenía esos detalles con ella.

Se separo del pelinegro y se miraron a los ojos. La de ojos color de luna, solo le sonrió: parecía que Sasuke realmente la conocía.

Ese día no sería tan malo. Porque, si, Hinata había decidido pasar el día entero con el morocho. Después de todo, Sasuke era todo un "Señor Conquista".

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En ese instante, tanto Sasuke como Hinata supieron que una espinosa relación se avecinaba. No habría nada que pudiera separarlos, porque Hinata, aunque aún no se diera cuenta ni quisiera admitirlo, se había enamorado irremediablemente del Uchiha.

Del que siempre fue dueño de su corazón, aunque ella no lo recordara.

Por que como bien se sabe: "Las pasiones son como los vientos, que son necesarios para dar movimiento a todo, aunque a menudo sean causa de huracanes".


Uff! Pues en lo personal me gusto como quedo el capítulo, porque esto va a dar pie a muchas cosas.
La bella frase de arriba le pertenece a
Bernard Le Bouvier de Fontenelle.

1*-Plaza Hachiko: Es el punto de reunión más popular de Tokio cuando personas tiene una cita. En la plaza se encuentra una estatua en honor al perro Hachiko que espero a que su amo regresara, aun después del fallecimiento de éste. Espero hayan visto la película, es muy triste, aunque obvio es la gringa y le agregan un poco mas de crema a sus tacos, pero bueno, aun así es linda.

2*-Shinjuku: Es el distrito mas importante de Tokio, ya que es la zona comercial y administrativa mas importante de la metrópolis. La estación central de Shinjuku es la mas importante de Japón y la mas activa del mundo por la cantidad de gente que pasa cada día por allí ,mas de dos millones de personas cada día y mas de una docenas de lineas de tren y metro se unen en Shinjuku. La estación central de Shinjuku tiene mas de 50 salidas diferentes.

3*-Adachi: Es uno de los barrios especiales de Tokio que se encuentra al norte del centro de éste.

4*-Shibuya: Se encuentra un poco la sur de Shinjuku. Es mas que nada el centro de entretenimiento de Tokio. También es un lugar que marca las modas en Japón. Tiene un cruce muy famoso, que estoy segura alguna vez han visto en alguna película, como por ejemplo; Resident Evil: Afterlife o Rápido y Furioso: Reto Tokio.

5*-JR Yamanote: Es una linea de tren que rodea completamente a Tokio y tiene muchas conexiones con las lineas de metro.

Bueno, sin mas me despido, esperando me dejen un lindo y bello review, que les juro me animara mucho. Es de lo que me alimento, así que no dejen de darle migajas de pan al necesitado jajaja. Que trolleada me di!

Por cierto, quizás en el prox capi, haya "recuerdos" de que fue lo que paso, muajajaj soy mala.

Se despide de ustedes, sasuhina.18

Que tengan un bonito fin de semana.