Capítulo 2. La primera de muchas cuestiones.

Aquel libro era realmente interesante, y trataba una incógnita que hacía ya tiempo que le rondaba... ¿por qué ella y el vago hacían tan buena pareja? Sobretodo, ¿por qué eran geniales juntos en el campo de batalla? Él no dejaba de ser lo que era porque luchase a su lado, pero en cambio, lo había visto, actuaba de otra manera... como si no quisiera ser menos, algo que la extrañaba teniendo en cuenta lo que hizo en los exámenes chunnin... Por Kami, nunca le perdonaría que fuera tan vago como para derrotarla delante de la gente y a la vez dejarla ganar solo por que a él no le interesaba seguir luchando.

Sacudió la cabeza, intentando despejar esas ideas estúpidas. Todavía no le había preguntado a Shikamaru por qué hizo aquello, pero dudaba que la respuesta se alejase mucho de la que ella misma había creado.

Bajó la mirada hacia el libro, enfadada consigo misma por comparar su relación de amistad y lucha con el vago, y la representada en el libro entre aquel hombre y la misteriosa mujer que ponía patas arriba su mente.

¿Soy el único que se ha enfadado, por poco que fuera, consigo mismo por no dar la misma importancia a las aficiones de su pareja?

Aquello le pareció curioso, no se imaginaba a nadie que pudiera sentir tanto amor como para mentir y hacer ver que le interesa tanto algo que no.

Interrumpiendo sus pensamientos, alguien tocó a la puerta. Y ya como si de un código se tratara, supo que era el vago, quizás preguntando por el libro.

-¡Pasa!

No se acomodó en el sofá, siguió con las patas colgando sobre uno de los brazos del monstruo verde de felpa en el que se encontraba. Reposando la cabeza en el otro brazo, bajó el libro al pecho para ver directamente hacia la puerta.

Él como de costumbre abrió con parsimonia, y miró directo a la mesa al entrar, se sorprendió a no ver a la rubia allí como siempre estaba, rodeada de papeles, pensativa y con una postura muy derecha, casi como si la observaran y la juzgaran. Paranoias de ser alguien importante en la arena, supuso.

En cambio se la encontró acostada en el sofá que tenía en el despacho. La poca decoración, aparte de un paisaje de Suna. Él entendía lo simple que debía ser el lugar de trabajo. En su día le había comentado a su padre que quería una mesa de shogi en su despacho y se lo pediría a Tsunade al día siguiente. Su padre le respondió con un golpe en la cabeza, diciéndole que no era tan listo como decía la gente. Él le había mirado interrogante y había recibido por respuesta, que Tsunade no permitiría tener algo que le distrajese en su trabajo, y menos otorgado por ella.

-¿Qué quieres? Te has quedado embobado, vago. ¿Se te ha dormido el cerebro?

-Venía a buscarte. Los demás quieren verte, y me toca a mi hacer de mensajero. Deberías estar agradecida de que te lleve a tus charlas de mujeres-comentó cortante por la desagradable llamada de atención.

-Anda, no te pongas así. Parece que te hubieras acostumbrado a que fuese amable.

-Era mucho más agradable todo, no entiendo tus cambios de humor.

-Tampoco tienes que entenderlos, los notarás y podrás huir como haces siempre-le respondió ella enfadada. Que facilidad tenía él para enfadarla, aunque debía de ser sincera, los cambios de clima, la falta de sus hermanos en las dos últimas semanas... No ayudaban a un humor agradable, y aún le quedaba tiempo en Konoha... Ojalá la visitaran de sorpresa.

¡Ag! Que infantil se sentía cuando pensaba cosas así, todavía deseando sorpresas agradables, como si recordara alguna...

Se levantó y agarró sus objetos personales, dejó el libro en el despacho ya que sería una comida no muy larga y tendría que volver allí, probablemente para encontrarse un nuevo taco de documentos a revisar, que no sabía de donde salían pero siempre aparecían más y más.

El camino fue seco, no quería pedirle perdón por su comportamiento, pero tampoco quería caminar enfadada y lo miró. Le puso unos ojos tiernos cuando él también la miró a ella, y lo vio sonreír. Quizás por menos de un segundo, pero lo vio. Una pequeña risa acompañada de un brillo de comprensión.

Él era tan bueno con ella...

-¡Temari!

La primera en gritar fue Ino. Se levantó de la mesa del local abierto en el que estaban y salió a saludarla. A ella no la había visto en los últimos días, ya que estaba con Chouji y Neji en una misión de reconocimiento.

Los demás se levantaron educadamente, entre ellos no eran tan efusivos, y por eso sospechaba que Ino se estaba aburriendo ya de ver a todos comer y ella podía ser su escapatoria.

-No sabía que os llevaseis tan bien-cuestionó el Nara.

-¡Tu a callar! Ve con tu amigo, que te espera una gran e interesante conversación de por qué es mejor salpimentar la carne después de cocinada, y no antes.

Y Temari lo entendió. Ino no comía demasiado, o mejor dicho, la comida común que todos comían, con sus grasas saturadas, sus proteínas... Ella era más cuidadosa, y por supuesto, en contraste con su novio Chouji.

-La conversación te aburre, ¿verdad? Ya decía yo que eras demasiado efusiva...

-Lo siento Temari, si que es verdad que me aburro. Me gustaría poder entender el interés de Chouji en la comida, pero me entenderás si te digo, que como para vivir, no vivo para comer. Lo hago porque lo necesito... yo disfruto de otros placeres...

Ella sonrió. Curiosamente le recordaba a algo... Ella no entendía, aficiones tontas o con las que no disfrutaba tanto... ¿No era esa una de las preguntas que comentaba el autor del libro?

-Lo entiendo, de verdad. Te ofrezco un tema mejor, pero antes, necesito que me expliques de nuevo como debería cuidar aquella planta que vi en tu floristería, ese lirio de desierto que me enseñaste.

-Claro, verás...

Y la conversación comenzó. Compartió una mirada cómplice con el Nara, que escuchaba a Chouji con el mismo caso que ella a Ino. Necesitaban hablar de sus aficiones, pero si entre ellos mismos no podían... ¿qué mal hacían el Nara y ella ayudando?

Pero una duda cruzó por su cabeza...

Él ayudaba a Chouji, ¿pensando lo mismo que ella? ¿Inspirado en las preguntas que aquel libro cuestionaba? Lo había leído, y tenía buena memoria, eso no lo dudaba.

Pero, ¿cómo de bien conocía las palabras escritas en esas hojas?


Bueno, parece que poco a poco voy organizando mis ideas. Nath, este es para ti, no lo dudes. Espero que te guste la forma y el camino que va cogiendo, y sino, te fastidias :P que no sabes que tiene mi mente ideado. Muahahahaha.

Besazos nena, a ti y a todos los que me leéis. Muchas gracias por vuestro tiempo y espero no decepcionaros.

PD: Siento el chantaje del anterior capítulo, cumplisteis vosotras y yo no supe seguir, lo siento mucho, de verdad.

Y especial agradecimiento a Narui, que bien sabe que a mi hay que amenazarme, e insistirme para que vuelva. Esperemos que si desaparezco sigas ahí al pie del cañón para recordarme que estas historias las hacia para mi, pero también para entretener a otras personas y hacer que disfrutaran como yo disfruto con lo que escriben ell s.