Capítulo 4. De misión de rescate al bar.

-¡Ya voy mamá!

Cuando abrió la puerta su madre ya estaba preparada para seguir golpeándola y gritando.

-¿Qué pasa?

Ella avanzó hacia dentro guiada por el olor de la cocina y también para encontrarse con una rubia con... con la ropa de su hijo puesta.

-¿Quién es ella Shikamaru?

-La embajadora de Suna, Temari, ya sabes quién es.

-¿Y está aquí...?

-Está aquí porque decidimos cenar juntos para comentar las diferentes posibilidades de la primera prueba eliminatoria de los exámenes de este año.

Yoshino puso cara de satisfecha, aunque después le preguntaría más sobre aquella chica, tanto a su hijo como a su marido, que extrañamente se enteraba de todo, los chismes del bar se auto-contestó.

-Necesito que vayas a por tu padre. Se de sobra que está en el bar emborrachándose mientras yo me dejo la piel en hacerle una buena cena. Por eso, ve a buscarlo mientras yo sigo cocinando.

-Temari, cámbiate, nos vamos.

La rubia asintió y fue a por su ropa, dejando al joven genio en lo que supuso un apuro madre-hijo. La mirada que aquella mujer le había echado la había hecho sentir un frío repentino.

-¿Cómo que no es nadie? ¡Lleva tu ropa! Además, ¡todavía no has traído a este apartamento ni a Chouji!

-¡Porque no ha podido venir todavía!

-No pongas excusas vago, ¡ya estás contándomelo todo! ¡Y que sea la última vez que me ocultas a chicas en tu casa!

-No oculto nada, pero de ser así, tú lo has dicho. ¡Es mi casa!

Temari dejó de escucharlos porque ambos habían bajado el volumen de su voz, pero sentía pena por el pobre Shikamaru.

Escuchó un portazo y salió tranquila, dando por hecho que la madre del moreno se había ido ya, y ella podía esperar en la entrada sin tener que aguantar una mirada o situación incómodo mientras él se cambiaba.

-Disculpa a mi madre-le pidió él sin esperar respuesta mientras iba hacia su cuarto a cambiarse.

-Da igual, una vez yo le hice algo peor a una amiguita de Kankuro.

Shikamaru asomó curioso la cabeza por la puerta, mirándola perplejo.

Que miedo debía dar Temari en una situación así. Siempre había pensado que era peor que su madre, compadeció al marionetista inmediatamente.

Ella no pudo recordar la escena, pues la que tenía frente a ella la absorbió. El pelo desordenado de Shikamaru, despeinada probablemente al sacarse la camiseta, su torso desnudo asomado ligeramente por la puerta. Los hombros fuertes y marcados, los pectorales firmes y... ¿abdominales? Menudo vago con un físico de muerte.

Era cierto que ella prefería a los hombres con espaldas más anchas, brazos enormes, altos y bien formados, pero el vago no estaba nada mal. Su espalda era notablemente más ancha que sus caderas, sus brazos marcados por los músculos los hacían lucir fuertes.

Era una pena que no se asomase más, quería ver el final de sus abdominales y lo marcadas que podía tener las caderas...

Él noto la mirada, pero ella rápidamente habló para desviar la atención.

-Nunca te había visto con el pelo suelto.

-No es nada fuera de lo normal, pero para entrenar y trabajar es molesto-terminó de arrancarse la goma de pelo y sacudió la cabeza hacia adelante y después hacia atrás, moviendo la considerable melena que llegaba a sus hombros.

Tenía el pelo bastante lacio y brillante, pero lo mejor de todo era que había salido del marco y sin la camiseta podía apreciar la devastadora imagen.

Tuvo que respirar fuerte para evitar esos sucios pensamientos y para darse la vuelta y coger el abanico, intentando canalizar su atención en el arma. Shikamaru entró de nuevo al cuarto y ella cargó el arma a la espalda.

Nunca había visto el cuerpo del moreno, pero no debía subestimarlo más, estaba claro que no estaba nada mal. Ni mucho menos.

No tardó mucho en salir y ambos se encaminaron hacia la conocida taberna donde Shikaku estaría supuestamente. Aunque la rubia no la conocía pudo encontrar su ubicación gracias al ruido que provenía de allí.

Dos voces se apreciaban por encima de todo aquel estruendo, y Shikamaru se sonrojó así que ella pudo adivinar de quién se trataba.

Entraron en aquel local y Shikamaru se dirigió hacia una esquina donde tres hombres hablaban amenamente.

-Shikaku, ¡es tu hijo!

-Y no está solo.

Avanzó temiendo los comentarios de los amigos de su padre.

-Es Temari, la embajadora de Sunakagure. Temari, ellos son Chouza e Inoichi, y este de aquí es mi padre, Shikaku.

-Encantado preciosa-respondió el rubio besándola el dorso de la mano de la rubia.

-Lo mismo digo encanto-respondió Chouza dejando la pieza de carne por un momento y volviendo a ella rápidamente.

-He oído hablar mucho de ti, Temari, es un placer conocer a una estratega tan buena-comentó con una sonrisa el Nara.

Temari se fijó en que era una sonrisa idéntica a la de su hijo, hermosa y brillante, de medio lado con mucho carácter.

-También lo es para mi Shikaku-san, aquella batalla con el escuadrón de la aldea de la niebla de hace un año fue magnífico. Utilizar un terreno desconocido, analizarlo junto a las habilidades de tus compañeros en minoría numérica y derrotar a tantos ninjas de la arena tan solo utilizando los propios ataques que ellos lanzaban... es un genio-suspiró con admiración la kunoichi, rememorando en su imaginación los movimientos y toda la información que se le había dado de ese encuentro.

-¿De qué batalla habla, padre?

-Manda narices hijo, me avergüenzas. Que esta preciosa muchacha conozca tan bien mis estrategias y mis batallas y tu no sepas situarla sabiendo que fue hace un año y contra la niebla... es vergonzoso-respondió su padre.

-Temari, sería un inmenso placer que nos acompañaras en una copa.

-Pequeña, Shikaku-san, venimos para llevarlo a casa con su mujer, no para unirnos a usted.

-Será pequeña, lo prometo, además, estoy segura de que te encantarán las historias de mis viejos amigos.

-Eh, Shikaku, no nos llames viejos, ¡nos estás dejando fatal delante de esta hermosura!

-Temari, no deberías unirte a ellos sino ayudarme a separarlos y movilizarlos-replicó Shikamaru.

-No seas cascarrabias y únete, que ya eres mayor de edad, ¡vive un poco!

El moreno se sentó resignado, y pronto 5 pequeños vasos cargados de lo que reconoció como sake se sirvieron frente a ellos.

-Anda vago, veamos como toleras el alcohol.

-No hay nada más atractivo que una mujer que sabe compartir una buena coma, Temari-sama.

-Oh, por favor Chouza-san, no me trate con esos respetos, también me da la impresión de que me suma edad.

-Si así fuera Temari estaríamos encantados de que te acercaras más a nuestros años que a los del pequeño Shikamaru-respondió Inoichi.

La rubia rió con sinceridad, echando el torso hacia atrás y llevando una mano para tapar su diversión. Shikamaru admiró lo hermosa que se veía cuando se sonrojaba, y también aprendió lo poco que le gustaba que aquellos viejos fueran los que la hacían reír así de fuerte.

Bebió del vaso frente a él y reprimió la tos que pronto lo azotó. Cerró los ojos y una vez tragado carraspeó. ¿Dónde narices había agua? ¡Necesitaba un trago de agua!

A pesar de ser el último en vaciar su vaso, los cuatro restantes ya habían sido rellenados y Temari junto a su padre y sus amigos brindaba por aquellas historias pasadas.

No esperó mucho para volver a tomar el alcohol de otro trago en cuanto se le volvió a presentar el vaso servido de nuevo.

-Es preciosa, Shikamaru-le susurró Chouza. El mismo descaro y la misma inocencia que Chouji, claro que sabía que Temari era guapa, mucha gente lo decía.

Pero el adjetivo preciosa cobraba más sentido ahora que nunca. Las carcajadas, el leve sonrojo en sus mejillas, los ojos brillantes, quizás asomando una lágrima de risa...

Aquella mujer sabía comportarse, se manejaba bien con personas de cualquier edad, sabía sacar provecho de todas sus capacidades, sabía manejar a los hombres y aquello le resultaba algo entristecedor, pero recordó que ella era así, que no se dejaba pisotear por nadie, y hombres o mujeres Temari estaba muy por encima de cualquier mortal.

Porque ella así lo creía, y él estaba seguro de que no se equivocaba. La rubia era la viva imagen de "querer es poder", un poco de esfuerzo, insistencia, esperanza, y ya era la mejor kunoichi de Suna, una gran madre para sus hermanos, talentosa en su campo de trabajo y letal como ninguna otra mujer que él había conocido.

En verdad, Temari era increíble.

La charla continuó durante un largo rato, comentando jugadas, estrategias, libros estudiados... y una exagerada historia del talento de aquellos tres viejos. Pero apenas hizo caso a aquello, contempló a la kunoichi, sus expresiones, sus ideas, su sonrisa cuando la piropeaban por sus soluciones para ciertas situaciones en el campo de batalla.

-Parece que nuestro jovencito se ha quedado embobado-rió Inoichi.

Bebió.

Sacando de su ensueño a Shikamaru, algunas burlas consiguieron centrar su atención en las palabras del padre de Ino.

-¿Por qué habrá sido?

-No lo sé, pero está rojo. Tu hijo no tiene tu mismo aguante, Shikaku, un vaso más de sake y caerá.

Aquello no era cierto, no le agradaba la bebida, pero estaba seguro que de no le había afectado tanto, pero decir por qué había sido era más vergonzoso aún.

Bebió de nuevo.

-Temari, deberías llevarlo a casa, yo os acompañaré e iré a donde mi esposa, que debe estar maldiciendo a mis ancestros.

-Hasta ellos la temen, compañero-apuntó el Yamanaka y Chouza asintió.

Temari cogió el vaso de Shikamaru y lo bebió de un trago, se despidió con una sincera sonrisa de sus acompañantes y tiró del brazos del vago. Shikaku se levantó a la par y alzando una mano con la misma intención que Temari, salió del bar.

-Hacen buena pareja, una pena que él no se atreva a admitirlo.

-Están en las manos de Shikaku, ¿recuerdas? No hay nada que se le resista, y creo que le gustaría muchísimo tener a Temari en la familia.

-Demasiado. Algo habrá pensado, no por nada es el shinobi más inteligente del país.

-Su hijo le pisa los talones, Inoichi.

-Si, pero todavía tiene que aprender mucho de su viejo.

Ambos brindaron y se decidieron a ir a sus respectivas casas una vez pagaron la cuenta.

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-Shikamaru, te está subiendo el alcohol ya demasiado.

Sabía que había bebido alguna que otra copa menos que ella, pero algunas al fin y al cabo, y por la cara ante el primer sorbo, parecía su primera experiencia con el sake, era normal que ahora estuviese algo mareado.

-Maldito vago, ¡borracho haces hasta menos esfuerzos! Si te dejara en el suelo la gente pensaría que serías un cadáver de lo poco que te mueves. ¡Co-la-bo-ra!

Y él haciendo el que esperaba que fuera el último intento, se dejó caer en la cama de su habitación.

Había intentado disimular frente a su padre, pero estaba seguro de que le había cazado. Por lo menos Temari había entendido lo que él quería y no había hecho ningún comentario jocoso.

-No esperarás que te meta a la ducha, ¿no?

Él solo se dejo caer de espaldas en la cama. Temari puso sus labios en la frente de él para verificar la temperatura y decidió que lo mejor sería un poco de agua fría para despejarlo.

-Sé que tienes sueño, pero primero tienes que desnudarte, y meterte bajo el grifo con agua fría.

Hacía tiempo que no le veía vaguear tanto, sabía que estaba cansado, y que la energía nunca había sido su fuerte, pero el alcohol había empeorado todo.

-No me dejas otro remedio.

Y sin pensarlo más veces, y preocupada a la vez que enfadada con el moreno, comenzó a desabrochar sus pantalones para quitárselos.

Él la miró desde la cama interrogante, pero rápidamente la kunoichi apartó la mirada para no enfrentarse a aquellos ojos negros.

-Venga, levanta para que te quite el chaleco y la camiseta.

Un gruñido leve salió de él, le recordaba a los que ella a veces hacía cuando su hermano Kankuro entraba a despertarla y ella no quería madrugar.

Pudo quitarle el chaleco y la camiseta sin problema aunque casi tenía que mantener sujeto al Nara cada segundo. Había acabado poniéndose a un lado con la pierna detrás de su espalda para evitar que cayera sobre el colchón.

-A la ducha señorito.

Y ella lo cargó pasando uno de los fuertes brazos de él por encima de sus hombros. Casi lo arrastró con ella para dejarlo apoyado en la bañera y sentarlo dentro. Chillaría cuando el agua fría le golpease, pero era lo mejor para despertarlo.

Y tal como había previsto el grito taladró sus oídos, acompañado de una mirada de súplica y asombro.

¡Maldita mujer! El agua estaba helada, y además, él no estaba tan mal, podría haberse metido a la cama perfectamente.

Movido por una venganza demasiado problemática incluso para él, agarró de la muñeca de Temari y levantándose un poco pasó el otro brazo por su cintura.

-¡Ni se te ocurra!

Tarde, el shinobi la había impulsado a su lugar en la bañera, justo debajo del chorro de agua.

-¡¿Estás loco estúpido?! ¡Llevo mi ropa puesta, se está mojando y además, yo lo he hecho por tu bien!

-Blabla, solo querías verme sufrir. Y si, debí haberte desnudado como has hecho conmigo mujer, ¡seguro que habrías acabado aprovechándote de mi!

-¿De ti? De todas las personas de este mundo que se mueren por conocerme y ser despojados de sus ropas por mi, ni loca te elegiría a ti.

-Me has incluido en ese grupo...

-Tú también te mueres por mi, Shika-kun-añadió ella juguetona, sin creer en sus palabras.

-No juegues conmigo, Temari...

-¿Por qué? Yo lo hago todo divertido...

-Porque quizás si juegas conmigo te demuestre que no me ganaste en esos exámenes y no me ganarías aquí a nada, y eso tu pobre ego no lo soportaría, princesa-remarcó cada palabra sumándose a su guerra.

Los labios de ella prácticamente atacaron los de él mientras se subía en su cuerpo buscando más contacto con su cuerpo. La boca de ella se abrió para dejar que su lengua lamiera delicadamente los labios de él, que reaccionó dejándola pasar.

Su lenguas se entrelazaron, se persiguieron, se separaron para buscarse de nuevo mientras las manos de ella tiraban del pelo ahora de nuevo suelto.

Un jadeo vibró en la garganta de él y llevando una de sus manos al trasero de la rubia y la otra a la espalda, la apretó contra él. Lo malo es que aquel gesto desencadenó una respuesta que no esperaba por parte de ella. Se apartó.

-Lo siento Shikamaru, pero sigues demasiado borracho.

Y levantándose de la bañera dejó ahí a el Nara, dispuesta a cambiarse la ropa antes de enfermarse.

Dejando a Shikamaru más perdido que nunca, bajo un buen chorro de agua fría que puede que le ayudar a despejar su mente ahora que lo necesitaba.


No estoy demasiado contenta con este capítulo, es como si le faltara algo... palabras quizás, me parece corto para la situación que es, ¡corto incluso para mi! Solo espero que a vosotr s no os disguste. Muchas gracias por tomaros el tiempo de leerme, y dejad reviews si queréis poder elegir entre calor o frío en la temperatura del agua cuando Shikamaru os empotre contra una de las paredes de la ducha ;)