Descargo de responsabilidades, los personajes de Glee no me pertenecen.
Luego el tiempo, aquel momento,
en que mi mundo se paraba entre tus labios.
Solo para revivir,
derretirme una vez más mirando tus ojos negros.
De nuevo en aquel bar, aquel bar que desde hacía mucho tiempo se había convertido en su segundo hogar luego del instituto porque su casa estaba muy lejos de ser su hogar desde hacia el mismo tiempo que el bar se había vuelto el mismo.
Sonreía de lado mientras fumaba un cigarrillo, veía a su alrededor como la gente entraba y salía, como la saludaban debido a que la consideraban una más de la casa y hasta le invitaban la mayoría de los tragos.
Si tuviera que pagarlos probablemente tendría que vender su alma al diablo para conseguir el dinero.
-¿Otra vez aquí? Pensé que la última vez te había dicho lo suficientemente claro que no quería verte cuando yo viniera.
-Se que vienes los viernes con los idiotas, no es mi culpa y no dejaré de venir porque tu lo haces. – murmuro tomándose de un solo trago aquel shot de tequila que le habían servido mientras le sonreía al chico de la barra para que le sirviera uno más.
-¿Porqué te empeñas en hacer más difíciles las cosas?
-Yo no te estoy preguntando porque eres una jodida idiota todo el tiempo así que no me molestes.
Tenso la mandíbula mientras la veía fijamente, quería descifrarla, quería entender el porqué de sus actitudes pero Rachel era una gran incógnita desde hacía mucho tiempo. Que hubiese olvidado muchas cosas de su pasado la incluía inevitablemente y eso la enfurecía aun más.
Se dio vuelta para dejarla sola hasta que escucho como la llamaba pero simplemente se quedo parada sin quererse girar a mirarla.
-¿Sabes Quinn? Si no fueras porque tienes un carácter de mierda serías la chica más hermosa que he conocido en mi vida.
No dijo nada, simplemente se fue dejando a la morena sola allí, necesitaba dejarla sola allí antes de cometer una locura.
Sabía que lo que le había dicho a la rubia solo era para molestarla, tal vez era el alcohol que hacía que se envalentonara un poco más para que dijera ese tipo de cosas pero le daba igual, no haría mucha diferencia en su vida un granizado más por día comparado a los que le tiraban desde hacía mucho tiempo.
-Es la chica más hermosa que he visto por aquí, ¿Por qué le dijiste eso? – pregunto Cook, el chico que manejaba la barra.
-Porque es una jodida egoísta y además egocéntrica, créeme que si le das un poco más de pie para que su ego crezca aun más puedes llegar a arrepentirte. – frunció los labios un tanto molesta y volvió a tomarse la bebida que le estaba regalando.
-Pues parece que la has molestado mucho porque no deja de mirarte aunque algunos idiotas le están hablando y otros la invitan a bailar, ¿Otra víctima de tu carisma?
Rachel río con ironía mientras negaba con la cabeza y se estiraba para tomar una botella de cerveza de adentro de la barra y tomar un poco del pico. – Me odia, está esperando el momento para joderme la vida.
Habían pasado dos horas desde que había estado bebiendo y consumiendo algunas sustancias, como era de esperar, ya se encontraba lo suficientemente borracha y drogada para dejar que uno de los ebrios de allí con aproximadamente cuarenta años ligara con ella.
No le importaba que lo intentara, sabía que los del bar no dejarían que le pasara nada pero no se espero cuando este intento besarla por lo que se separo un poco confundida.
-Creo que es hora que te vayas a tu casa. – murmuro secamente alguien detrás de ella, agarrándola desde atrás para alejarla de aquel tipo y hacerla bajarse de aquella butaca.
-¡Esta conmigo! Búscate la tuya rubia. – el hombre estaba molesto, la chica estaba quitándole a su aparente diversión de esa noche.
-¡Coooooooooooooook! ¿Ves? ¡Te dije que estaba esperando para cagarme la noche! – le grito Rachel a todo pulmón para luego reír e intentar soltarse de la rubia. – Déjame. – murmuro cerrando los ojos mientras, lejos de alejarse, apoyaba su cabeza en el hombro de Quinn que la abrazaba por la cintura protectoramente.
-Si no quieres terminar muerto mejor aléjate de ella, idiota. – miro al chico de la barra que le sonrío como con lastima, sabia porque lo hacía, eran varias las veces que había rescatado a Rachel un viernes del bar en ese estado pero eso no tenia porque saberlo nadie.
La llevo hasta su coche y cuando la subió al asiendo de co-piloto noto que la morena prácticamente se había quedado dormida mientras caminaban al coche.
-En lo que me haces meterme, Rachel. – susurro Quinn mientras se subía y luego manejaba a la casa de esta.
Esperaba que Frannie llegase al otro día tal cual como había anunciado, no quería tener problemas con su hermana, no quería que ella tuviese que entrarse de esa manera que más de una vez había salvado el trasero de Berry de que algo malo le ocurriera.
Sabía que no tenía que importarle pero simplemente no podía evitar que lo hiciera.
-Maldición. – gruño por lo bajo al ver como Rachel quería vomitar, estaciono al borde de la carretera debido a que el bar se encontraba a las afueras de la ciudad y la ayudo a sacar la cabeza por la ventana para que vomitara en paz, ni loca bajaba del coche en aquel lugar en plena noche.
-Ugh…mierda. – susurro Rachel luego de terminar de hacerlo y recostarse en el asiento casi inconsciente de nuevo.
Quinn suspiro, seguramente tendría que lavar el coche en la madrugada pero eso no importaba ahora. – Espero que se te haya pasado ya. – saco un pañuelo descargable de la guantera para limpiar la boca de Rachel con cuidado y luego de tirarlo fuera del coche siguió manejando como si nada hubiese ocurrido.
Procuro dejar la ventana un poco abierta para que el viento hiciera que Rachel no volviese a vomitar y se sintiera mejor, esperaba no tener que volver a detenerse aquella noche.
Llegar a casa de Rachel solo tardo unos minutos más, sabía que los padres de la morena siempre salían por ahí los viernes desde que estaban separados por lo que simplemente busco las llaves en el bolsillo trasero de su pantalón una vez que la ayudo a incorporarse para llevarla con ella y subieron a su habitación con cuidado.
Acostó a Rachel y la arropo luego de quitarle el pantalón, conocía lo suficientemente bien aquella habitación como para poder manejarse en la oscuridad por eso no se molesto en prender la luz.
Sonrío de lado al verla dormida, odiaba sentirse tan débil, lo odiaba, Quinn Fabray no tenia debilidades…hasta que llego Rachel Berry en todo sentido a su vida.
-¿Qué mierda haces tú aquí? – escucho Quinn que le preguntaban de atrás y se sobresalto, tapándose la boca para no gritar y mirando como de entre la oscuridad su hermana salía con un rostro que no denotaba nada de felicidad.
Definitivamente aquello no estaba para nada bien.
-Y-Yo… - susurro Quinn sin saber que decir mientras miraba la sombra de su hermana y posteriormente a Rachel.
-Te espero en el jardín. – gruño la rubia mayor, mirando a Rachel para asegurarse que se quedaría dormida con tranquilidad para luego bajar hacia el jardín de esta.
-Mierda Rachel, mierda, ¿Ves lo que causas? – le susurro como si ella pudiera escucharla.
Bajo lentamente las escaleras, sabía que tenía tan solo unos segundos para inventarse una excusa medianamente creíble pero temía fracasar y que su hermana no le creyera.
Antes de pasar la puerta trasera hacia el jardín respiro hondo, era hora de ser la Quinn Fabray de siempre y dejar sentimentalismos de lado porque no servirían para nada en ese momento.
-¡¿Qué mierda hacías con Rachel, Quinn?! ¿Acaso es otra de tus bromas? Si le has hecho algo te juro que-
-¡Para! – se había enojado, sabía que su hermana tenía razones para pensar que lastimaría a Rachel pero no quería que la siguiera jodiendo ese día, no sabía hasta donde aguantaría. – La he encontrado en un bar al que voy a veces con amigas casi inconsciente por el alcohol que tenia.
-Oh vamos, ¿Justamente tu tendrías un buen gesto con ella? No me jodas Quinn.
-Pues sí, justamente yo. – la encargo acercándose a ella con el ceño fruncido. - ¿Sabes por qué? Porque sé que la idiota de Berry es importante para ti, se que tienen algo raro y verdaderamente no quiero saber el que pero si tan importante es para ti y puedo ayudar a que estés bien tu es obvio que lo haré, eres mi hermana Frannie, se que ella te afecta.
Mentiras.
Cada una de las palabras que le había dicho a Frannie eran mentiras, excusas, tal vez tenían algún matiz de verdad pero realmente todo estaba lejos de ser la razón por la cual había sacado a Rachel de aquel bar antes que le pasara algo pero eso nadie tenía porque saberlo.
No se dio cuenta que Frannie la estaba abrazando hasta que la sintió suspirar en su oído por lo que correspondió su abrazo cerrando sus ojos con fuerza, necesitaba paz para afrontar todo, tenía que encontrar un poco de paz en medio de tanta tempestad.
-Enserio…L-Lo siento Quinn pero…Rachel me preocupa demasiado ¿Sabes? No puedo controlarme cuando se trata de ella, creo que me moriría si le sucede algo.
Le dolió, esa muralla de hielo que tenía a su alrededor que ya Rachel había desquebrajado termino de ser rota por su hermana, por el tono y la angustia que poseían sus palabras.
-Se que no la quieres, se que la odias y aunque no entienda porque intenta hacer lo posible por mantenerte alejada de ella si no la quieres pero por favor Quinn, no hagas que tenga que defenderla también de ti.
¿Defenderla también de ella? al separarse del abrazo no pudo evitar fruncir el ceño mirándola, ¿De quién más se suponía que debía defender a Rachel? Tuvo que poderse el labio para evitar preguntarlo, sabía que no era lo indicado, sabía que no podía preguntárselo ni demostrar interés por la morena con su hermana.
-No te preocupes tanto, no puedo prometerte nada pero intenta que no se la pase borracha en un bar siempre, la próxima puede que no tanta suerte que yo esté ahí o cualquiera que la conozca y se termine desapareciendo con alguien como el cuarentón que hoy la beso.
Escucho a Frannie suspirar y se alejo un poco más de ella, necesitaba espacio, aire, necesitaba alejarse de esa sensación de culpabilidad que sentía en el cuerpo por todo lo que estaba haciendo a pesar que no fuera del todo malo. Al fin y al cabo ella había conocido a Rachel primero.
-De acuerdo, iré a ver como esta ¿Si? Ve a casa, dile a mamá que iré mañana. – dejo un beso en la mejilla de Quinn y se puso en marcha para ingresar a la casa.
-Frannie. – alzo la voz mirando un árbol que había en el jardín fijamente. – Dile que tú la trajiste y eso, sabes que no me conviene que nadie sepa que ayude a Berry, arruinaría mi reputación y tampoco la quiero cerca de mí.
-De acuerdo, de nuevo gracias Quinnie.
La puerta se cerro y sintió como el nudo que había en su estomago debido a los nervios y a la angustia se expandía aun más. Cerró los ojos con fuerza, no iba a llorar, no iba a llorar una vez más por una causa perdida como Berry.
Se encamino hacia su coche y sin siquiera pensarlo mucho fue hacia su casa, no pensando en nada concreto en el camino y solo dejándose llevar por la música que sonaba. Lifehouse definitivamente un día haría que se corte las venas.
Al llegar estaciono y subió a su cuarto como si nada, su madre tenía el sueño profundo luego de trabajar todo el día y sabía que no se despertaría. Luego del divorcio de sus padres absolutamente todo había cambiado y dolía un poco.
Se cambio de ropa rápidamente y luego de ponerse su pijama se deslizo entre las sabanas, abrazándose a una de las dos almohadas que tenía en su cama.
Estaba agotada, no tardaría mucho en dormirse pero no pudo evitar pensar, una vez más, que Rachel tenía que dejar ese tipo de vida.
Era la séptima vez que la sacaba de aquel bar borracha a mitad de la noche. Siete veces habían sido y nunca la morena se acordaba de nada al día siguiente, lo sabía, el alcohol era demasiado y junto con la droga que también consumía entre tragos era obvio que no recordaría.
Y nuevamente una lágrima corrió por su mejilla aspirando aquel aroma que tenía su almohada, aquel aroma perteneciente a alguien que una vez fue una pequeña diva y en ese entonces solo era un alma perdida.
Tengo ganas de ser aire y me respires para siempre;
pues no tengo nada que perder.
¡Gracias por las Rw, Follow y Favoritos!
Cook es Jack O'Connell, quien haya visto Skins sabrá quién es (?)
¡Un beso a todas, abrazos de koala pal mundo!
